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Cáncer de páncreas - Panorama general

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará información básica sobre esta enfermedad y las partes del cuerpo que puede afectar. Esta es la primera página de la Guía de Cancer.Net para el cáncer de páncreas. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla. Piense en ese menú como un mapa para recorrer esta guía completa.

El cáncer de páncreas es una enfermedad en la que las células sanas del páncreas dejan de funcionar correctamente y crecen sin control. Estas células cancerosas pueden acumularse y formar una masa llamada tumor. Un tumor canceroso es maligno, lo que significa que puede crecer y diseminarse a otras partes del cuerpo. A medida que crece, el tumor pancreático puede afectar la función del páncreas, aumentar de tamaño y comprometer los órganos y vasos sanguíneos cercanos, y, finalmente, diseminarse hacia otras partes del cuerpo mediante un proceso denominado metástasis.

Acerca del páncreas

El páncreas es una glándula con forma de pera ubicada en el abdomen, entre el estómago y la columna vertebral. Está formado por dos componentes principales:

  • El componente exocrino está formado por conductos y pequeñas bolsas, denominadas ácinos, en los extremos de los conductos. Esta parte del páncreas produce proteínas especializadas, denominadas enzimas, que llegan al intestino delgado y que ayudan al organismo a digerir y descomponer los alimentos, en particular las grasas.

  • El componente endocrino del páncreas está formado por células agrupadas en diferentes lugares dentro de esta parte del páncreas, que se conocen como islotes de Langerhans. Estas células producen hormonas específicas, de las cuales la más importante es la insulina. La insulina es la sustancia que ayuda a controlar la cantidad de azúcar en la sangre. Esta porción del páncreas también produce otras hormonas, como glucagón, somatostatina, polipéptido pancreático (pancreatic polypeptide, PP) y péptido intestinal vasoactivo (vasoactive intestinal peptide, VIP). Cada una de estas hormonas tiene funciones importantes en la regulación de varios aspectos del metabolismo en el cuerpo.

Tipos de cáncer de páncreas

Existen varios tipos de cáncer de páncreas, dependiendo de si el cáncer comenzó en el componente exocrino o el endocrino. Además, algunos tipos de cáncer de páncreas son linfomas o no pueden clasificarse como un tipo específico.

  • Tumores exocrinos. Estos son el tipo de cáncer de páncreas más frecuente, y el adenocarcinoma es el tipo de tumor exocrino más frecuente. Por lo general, estos tumores comienzan a desarrollarse en los conductos del páncreas y se denominan adenocarcinomas ductales. Mucho menos común, si el tumor comienza a desarrollarse en los ácinos, se denomina adenocarcinoma acinar.

    Un diagnóstico cada vez más frecuente es la neoplasia mucinosa papilar intraductal (intraductal papillary mucinous neoplasm, IPMN). Una IPMN es un tumor que crece dentro de los conductos del páncreas y produce un líquido espeso denominado mucina. La IPMN no es cancerosa cuando comienza a desarrollarse, pero podría volverse cancerosa si no se trata. A veces, la IPMN ya ha empeorado y se ha convertido en cáncer al momento de su diagnóstico.

    Algunos tipos muy poco frecuentes de tumores pancreáticos exocrinos son: carcinoma de célula acinar, carcinoma adenoescamoso, carcinoma coloide, tumor de células gigantes, carcinoma hepatoide, neoplasias císticas mucinosas, pancreatoblastoma, cistadenoma seroso, carcinoma de células en anillo de sello, tumores sólidos y pseudopapilares, carcinoma de células escamosas y carcinoma no diferenciado.

  • Tumores endocrinos. También se los llama tumores de células de islotes o tumores neuroendocrinos pancreáticos (pancreatic neuroendocrine tumor, PNET). Son mucho menos frecuentes que los tumores exocrinos y representan alrededor del 1 % de los casos de cáncer de páncreas. Un tumor neuroendocrino pancreático puede estar en funcionamiento, es decir que produce hormonas, o puede no funcionar, lo que significa que no produce hormonas. Un tumor neuroendocrino en funcionamiento se denomina de acuerdo con la hormona que las células fabrican normalmente. Esto incluye:

    • Insulinoma

    • Glucagonoma

    • Gastrinoma

    • Somatostatinoma

    • VIPomas

    • PPomas

Para obtener más información sobre los tumores que se originan en el componente endocrino del páncreas, lea acerca de los tumores de células de islotes (en inglés) y los tumores neuroendocrinos (en inglés).

¿Busca más que un panorama general?

Si desea obtener información introductoria adicional, explore estos artículos relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces lo llevan a otras secciones en Cancer.Net:

  • Hoja informativa: lea una hoja informativa de 1 página en inglés (disponible en PDF) que ofrece una introducción fácil de imprimir sobre este tipo de cáncer.

  • Video educativo de Cancer.Net para pacientes: vea un breve video conducido en inglés por un profesional de la American Society of Clinical Oncology experto en este tipo de cáncer, que brinda información básica y áreas de investigación.

La siguiente sección de esta guía es Estadísticas y ayuda a explicar cuántas personas reciben un diagnóstico de esta enfermedad y las tasas de supervivencia generales. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Estadísticas

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EN ESTA PÁGINA: encontrará información acerca de cuántas personas reciben un diagnóstico de este tipo de cáncer cada año. También obtendrá información general sobre la supervivencia a esta enfermedad. Recuerde que las tasas de supervivencia dependen de varios factores. Para ver otras páginas, use el menú.

Este año, se calcula que se diagnosticará cáncer de páncreas a 53,070 adultos (27,670 hombres y 25,400 mujeres) en los Estados Unidos.

Se estima que este año se producirán 41,780 muertes (21,450 hombres y 20,330 mujeres) a causa de esta enfermedad. El cáncer de páncreas es el noveno tipo de cáncer más frecuente en mujeres y la cuarta causa principal de muerte por cáncer en hombres y mujeres. Tal como se explica en la sección Panorama general, la mayoría de los tipos de cáncer de páncreas son adenocarcinomas exocrinos, y estas estadísticas corresponden a ese tipo de cáncer de páncreas.

La tasa de supervivencia a 1 año indica el porcentaje de personas que sobrevive al menos 1 año una vez detectado el cáncer. El término “porcentaje” significa cuántas personas de cada 100. La tasa de supervivencia a 1 año de las personas con cáncer de páncreas es del 29 %, y la tasa de supervivencia a 5 años es del 7 %. Sin embargo, las tasas de supervivencia se basan en muchos factores, que incluyen el estadio específico de la enfermedad.

El cáncer de páncreas es generalmente difícil de diagnosticar. Esto se debe a que no hay exámenes de detección específicos y económicos que puedan detectar fácil y confiablemente el cáncer de páncreas en estadio temprano en personas que no tienen los síntomas de la enfermedad. Esto significa que en muchos casos recién se lo detecta en estadios avanzados, cuando el cáncer ya no puede ser extirpado mediante cirugía y se ha diseminado desde el páncreas a otras partes del cuerpo.

Si el cáncer se detecta en una etapa inicial, cuando la extracción quirúrgica del tumor es posible, la tasa de supervivencia a 5 años es de, aproximadamente, el 27 %. Si el cáncer se diseminó a órganos o tejidos circundantes y/o los ganglios linfáticos regionales, la tasa de supervivencia a 5 años es del 11 %. Si el cáncer se diseminó a otras partes del cuerpo alejadas del páncreas, la tasa de supervivencia a 1 año es del 2 %.

Es importante recordar que las estadísticas sobre la cantidad de personas que sobreviven a este tipo de cáncer son una estimación. La estimación se basa en los datos de miles de personas que tienen este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año. Por lo tanto, su propio riesgo puede ser diferente. Los médicos no pueden decir con seguridad cuánto vivirá una persona con cáncer de páncreas. Además, los especialistas calculan las estadísticas de supervivencia cada 5 años. Esto significa que, quizás, la estimación no muestre los resultados de un mejor diagnóstico o tratamiento disponible durante menos de 5 años. Obtenga más información sobre cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society (Sociedad Estadounidense del Cáncer), Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2016.

La siguiente sección de esta guía es Ilustraciones médicas. Contiene imágenes de las partes del cuerpo afectadas por esta enfermedad con más frecuencia. O bien use el menú para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Ilustraciones médicas

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EN ESTA PÁGINA: encontrará una ilustración básica sobre las principales partes del cuerpo afectadas por esta enfermedad. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Pancreatic Cancer Anatomy

Imagen ampliada

El páncreas está formado por la cabeza, el cuerpo y la cola. El cáncer de páncreas aparece, con mayor frecuencia, en la cabeza del páncreas.

La siguiente sección de esta guía es Factores de riesgo y explica qué factores pueden aumentar las probabilidades de desarrollar esta enfermedad. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Factores de riesgo

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EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo con frecuencia influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras personas sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, conocer los factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Una persona con un riesgo promedio de cáncer de páncreas tiene aproximadamente 1 % de probabilidades de desarrollar la enfermedad. Generalmente, la mayoría de los tipos de cáncer de páncreas (aproximadamente el 90 %) se consideran esporádicos. También se denominan mutaciones somáticas, lo que significa que los cambios genéticos se desarrollan al azar después del nacimiento de una persona; por lo tanto, no hay riesgo de transmitir estos cambios genéticos a los hijos. Los casos de cáncer de páncreas hereditarios son menos frecuentes (alrededor del 10 %) y ocurren cuando las mutaciones o modificaciones genéticas se transmiten dentro de una familia, de generación a generación (consulte más abajo). También existen las denominadas mutaciones germinales. Por lo general, se desconoce la causa del cáncer de páncreas. Sin embargo, los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de páncreas:

  • Edad. El riesgo de presentar cáncer de páncreas aumenta con la edad. La mayoría de las personas que desarrollan cáncer de páncreas tienen más de 45 años. De hecho, el 90 % tiene más de 55 años y el 70 % tiene más de 65 años. No obstante, el cáncer de páncreas puede diagnosticarse en adultos de cualquier edad.

  • Sexo. El cáncer de páncreas se diagnostica más en hombres que en mujeres (consulte la sección Estadísticas).

  • Raza/origen étnico. Las personas de raza negra son más propensas a presentar cáncer de páncreas que las personas asiáticas, hispanas o de raza blanca. Las personas de herencia judía askenazí también son más propensas a desarrollar cáncer de páncreas (consulte Antecedentes familiares, abajo).

  • Tabaquismo. Los fumadores son de 2 a 3 veces más propensos a desarrollar cáncer de páncreas que los no fumadores.

  • Obesidad y dieta. El consumo habitual de alimentos con alto contenido de grasas es un factor de riesgo del cáncer de páncreas. Las investigaciones han demostrado que las personas obesas, e incluso con sobrepeso, corren más riesgo de morir a causa del cáncer de páncreas. El consumo frecuente y crónico de alcohol también puede aumentar el riesgo del cáncer de páncreas, más probablemente si causa pancreatitis recurrente.

  • Diabetes. Muchos estudios han indicado que la diabetes, especialmente cuando una persona la ha tenido por muchos años, aumenta el riesgo de presentar cáncer de páncreas. Además, desarrollar repentinamente diabetes más tarde en la adultez puede ser un síntoma temprano de cáncer de páncreas. Sin embargo, es importante recordar que no todas las personas que tienen diabetes o que desarrollan diabetes como adultos desarrollan cáncer de páncreas.

  • Antecedentes familiares. El cáncer de páncreas puede darse en la familia, y se denomina cáncer de páncreas familiar (en inglés), si al menos 2 familiares de primer grado, como padres, hijos o hermanos, o al menos 3 familiares tienen cáncer de páncreas.

  • Afecciones hereditarias infrecuentes. Los familiares con determinadas afecciones hereditarias poco frecuentes también tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer de páncreas, como de otros tipos de cáncer. Entre estas afecciones se incluyen las siguientes:

    Las personas con las siguientes afecciones hereditarias también pueden tener mayor riesgo de desarrollar cáncer de páncreas:

  • Pancreatitis crónica. La pancreatitis es la inflamación del páncreas, una enfermedad dolorosa del páncreas. En algunos estudios de investigación se sugiere que la pancreatitis crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

  • Sustancias químicas. La exposición a ciertas sustancias químicas, como plaguicidas, benceno, determinadas tinturas y sustancias petroquímicas, puede aumentar el riesgo de presentar cáncer de páncreas.

  • Bacterias. Una bacteria común denominada Helicobacter pylori, y también H. pylori, causa inflamación y úlceras estomacales, y aumenta el riesgo de cáncer de estómago. La H. pylori también aumenta el riesgo de cáncer de páncreas, si bien el riesgo no es tan alto como el riesgo de presentar cáncer de estómago.

  • Infección por hepatitis B. Los virus de la hepatitis son aquellos que infectan el hígado. Un estudio ha demostrado que, en las personas con cáncer de páncreas, la evidencia de infección anterior por hepatitis B era el doble de común que en las personas sin este cáncer. Se necesita más investigación para conocer más sobre esta asociación.

  • Cirrosis. La cirrosis se presenta cuando las células del hígado se dañan y son reemplazadas por tejido cicatricial. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos de cirrosis es consecuencia del consumo excesivo de alcohol. Otras causas son la hepatitis viral (consulte más arriba), el exceso de hierro en el hígado debido a una enfermedad denominada hemocromatosis, así como otros tipos de enfermedades crónicas del hígado poco frecuentes.

La siguiente sección de esta guía es Síntomas y signos y explica qué cambios corporales o problemas médicos puede causar esta enfermedad. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Síntomas y signos

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EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los cambios en el cuerpo y otras cosas que pueden indicar un problema que requiera atención médica. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla. Las personas con cáncer de páncreas pueden experimentar los siguientes síntomas o signos, aunque a veces, no presentan ninguno de ellos. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección médica que no sea cáncer.

Los médicos suelen decir que el cáncer de páncreas es una enfermedad silenciosa porque, en sus comienzos, no presenta muchos síntomas perceptibles. Y, en la actualidad, no hay pruebas que puedan detectar confiablemente el cáncer en personas que no tienen síntomas. Cuando sí hay síntomas, estos son similares a los síntomas de otras afecciones médicas, como las úlceras o la pancreatitis (consulte la sección Factores de riesgo). A medida que el cáncer crece, los síntomas pueden incluir:

  • Color amarillo en la piel y los ojos, oscurecimiento de la orina, comezón y heces del color de la arcilla, que son signos de ictericia causada por la obstrucción de los conductos biliares

  • Dolor en la parte superior del abdomen o de la espalda

  • Inflamación dolorosa de un brazo o una pierna debido a un coágulo sanguíneo

  • Sensación de ardor en el estómago u otras molestias gastrointestinales

  • Distensión estomacal

  • Heces flotantes con olor particularmente fétido y color inusual, debido a que el cuerpo no digiere bien las grasas

  • Debilidad

  • Pérdida del apetito

  • Náuseas y vómitos

  • Escalofríos

  • Fiebre

  • Pérdida de peso sin razón aparente.

Si le preocupan uno o más de los signos o síntomas de esta lista, hable con su médico. Su médico le preguntará desde cuándo y con qué frecuencia ha tenido los síntomas, entre otras preguntas. Esto es para ayudar a averiguar la causa del problema, es decir, el diagnóstico.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de la atención y del tratamiento del cáncer. Esto también puede denominarse manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluidos cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

La siguiente sección de esta guía es Diagnóstico y explica qué pruebas pueden ser necesarias para obtener más información sobre la causa de los síntomas. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Diagnóstico

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EN ESTA PÁGINA: encontrará una lista de las pruebas, los procedimientos y las exploraciones frecuentes que los médicos pueden utilizar para averiguar cuál es el problema e identificar la causa de este. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. Para la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es la única forma que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer se ha diseminado.

Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se usarán para todas las personas. Su médico puede considerar estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • edad y afección médica;

  • tipo de cáncer que se sospecha;

  • signos y síntomas;

  • resultados de pruebas anteriores.

Si un médico sospecha que una persona tiene cáncer de páncreas, primero preguntará sobre los antecedentes médicos, los antecedentes familiares y examinará a la persona para determinar si hay signos de la enfermedad. Un diagnóstico adecuado y oportuno es muy importante. Si es posible, las pruebas se deben realizar en un centro que tenga experiencia con la enfermedad. Las pruebas mencionadas a continuación pueden utilizarse para diagnosticar el cáncer de páncreas.

Pruebas generales

  • Examen físico. El médico examinará la piel y los ojos para ver si están amarillos, lo cual es un signo de ictericia. La ictericia puede ser causada por un tumor en la cabeza del páncreas que bloquea el flujo normal de una sustancia denominada bilis que es producida en el hígado. Sin embargo, muchos pacientes con cáncer de páncreas no tienen ictericia al momento del diagnóstico del cáncer. El médico también palpa el abdomen para comprobar si el cáncer produjo algún cambio. Sin embargo, dado que el páncreas está detrás de la parte superior del abdomen, con frecuencia no es palpable. La acumulación anormal de líquido en el abdomen, lo que se denomina ascitis, puede ser otro signo de cáncer.

  • Análisis de sangre. El médico puede extraer muestras de sangre para controlar los niveles anormales de bilirrubina y otras sustancias. La bilirrubina es una sustancia química que puede alcanzar niveles altos en los pacientes con cáncer de páncreas debido a la obstrucción del conducto colédoco por un tumor. Existen muchas otras causas no relacionadas con el cáncer que explican la presencia de un nivel elevado de bilirrubina, como la hepatitis, los cálculos biliares o la mononucleosis.

    El antígeno de carbohidrato 19-9 (carbohydrate antigen 19-9, CA19-9) es un marcador tumoral. Un marcador tumoral es una sustancia producida por un tumor que se puede encontrar en niveles más altos si hay presencia de cáncer y se puede medir en la sangre. El CA 19-9 normalmente se encuentra en niveles más altos en personas con cáncer de páncreas. Los niveles altos de CA 19-9 no deben usarse como la única prueba para diagnosticar cáncer de páncreas, dado que los niveles altos de CA 19-9 también pueden ser un signo de otras enfermedades. Puede ser un signo de otros tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal, hepático y esofágico. También puede ser un signo de afecciones no cancerosas, como pancreatitis, cirrosis hepática y obstrucción no cancerosa del conducto colédoco.

Pruebas por imágenes

Las pruebas por imágenes permiten a los médicos determinar dónde está ubicado el cáncer y si se ha diseminado desde el páncreas hacia otras partes del cuerpo. El cáncer de páncreas a menudo no se desarrolla como una sola masa tumoral grande, lo que significa que, en algunos casos, puede ser difícil visualizarlo en las imágenes. Sin embargo, los más nuevos escáneres de tomografía computada (consulte más abajo) producen imágenes de más calidad y más claras que pueden facilitar la detección de la enfermedad. Un radiólogo es un médico que se especializa en interpretar pruebas por imágenes.

  • Tomografía computarizada (CT o CAT)Una exploración por tomografía computarizada (computerized tomography, CT; en inglés) crea una imagen multidimensional del interior del cuerpo con un equipo similar al de radiografías. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anomalías o tumores. Una exploración por CT también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. En ocasiones, se administra un tinte especial, denominado medio de contraste, antes de la exploración, a fin de obtener mejores detalles en la imagen. Este tinte se puede inyectar en la vena del paciente o puede ser administrado en forma de pastilla para tragar. Muchos centros oncológicos utilizan un método especial de CT llamada CT con protocolo para páncreas. Este método se concentra específicamente en tomar imágenes del páncreas en diferentes momentos después de la inyección intravenosa (i.v.) del medio de contraste para determinar exactamente dónde se encuentra el tumor en relación con los órganos y vasos cercanos. Los resultados de esta prueba pueden ayudar a decidir si el tumor se puede extirpar con cirugía.

  • Tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET). Un estudio de PET (en inglés) se realiza generalmente en combinación con una exploración por CT, con las imágenes superpuestas. La PET es una forma de crear imágenes multicolores de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia azucarada radiactiva denominada marcador. Esta sustancia azucarada es absorbida por las células que utilizan la mayor cantidad de energía. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, una exploración detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. La combinación brinda un panorama más completo del área que se evalúa. Las PET se realizan regularmente en algunos centros oncológicos para el diagnóstico y la determinación de estadios del cáncer de páncreas. Sin embargo, aún no se consideran una prueba estándar para diagnosticar el cáncer de páncreas. Una PET sola nunca debe utilizarse en lugar de una tomografía computarizada de alta calidad.

  • Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Existen 2 tipos de dispositivos de ultrasonido: transabdominal y endoscópico.

    • El médico coloca el dispositivo de ultrasonido transabdominal sobre la parte externa del abdomen y lo mueve lentamente para producir una imagen del páncreas y las estructuras circundantes.

    • El dispositivo de ultrasonido endoscópico (endoscopic ultrasound, EUS) es un tubo delgado iluminado que se introduce a través de la boca y el estómago del paciente hacia el intestino delgado a fin de obtener una imagen del páncreas. Este procedimiento es altamente especializado y requiere de la presencia de un gastroenterólogo que posea capacitación específica en esta área. El gastroenterólogo es un médico que se especializa en el tubo digestivo, que incluye estómago, intestinos y órganos similares. Por lo general, en el EUS, se aplican sedantes al paciente para que duerma durante todo el procedimiento. También puede realizarse una biopsia (consulte más abajo) en el mismo momento que este procedimiento.

  • Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (endoscopic retrograde cholangiopancreatography, ERCP). Este procedimiento es realizado por un gastroenterólogo. El médico coloca un tubo delgado e iluminado denominado endoscopio en la boca, que pasa por el estómago hasta llegar al intestino delgado. Luego, se pasa un tubo pequeño, denominado catéter, a través del endoscopio y hasta el interior de los conductos biliares y pancreáticos. Se inyecta tinción en los conductos y el médico luego toma radiografías que pueden mostrar si un conducto está comprimido o se ha estrechado. Con frecuencia, durante la ERCP puede colocarse una endoprótesis o “stent” de plástico o metal en el conducto biliar obstruido para aliviar la ictericia. Durante este procedimiento, pueden obtenerse muestras del tejido que, en ciertos casos, ayudan a confirmar el diagnóstico de cáncer. Durante este procedimiento, se administra al paciente un sedante suave. Por lo general, la ERCP se usa para colocar endoprótesis de conductos biliares y no se usa con frecuencia para diagnósticos.

  • Colangiografía percutánea transhepática (percutaneous transhepatic cholangiography, PTC). Para realizar este procedimiento de radiografías, se inserta una aguja delgada a través de la piel y hacia el hígado. A través de esta aguja se inyecta una tinción para que los conductos biliares se vean en las radiografías. Al examinar esas radiografías, el médico puede decir si los conductos biliares están obstruidos.

Biopsia y análisis de tejidos

  • BiopsiaUna biopsia (en inglés) es la extirpación de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero, en casi todos los tipos de cáncer, solo una biopsia permite formular un diagnóstico definitivo. Luego un patólogo analiza las muestras. Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades. Para el cáncer de páncreas, el patólogo puede generalmente tener experiencia específica en analizar muestras de biopsias de cáncer de páncreas. Hay diversas maneras de extraer una muestra de tejido:

    • Una técnica se denomina aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA). La FNA usa una aguja delgada que se introduce en el páncreas para succionar las células. Generalmente esto se realiza con un EUS (consulte más arriba) o a través de la piel, lo que se denomina por vía percutánea, guiado por una exploración por CT.

    • En otro método se usa una biopasia con aguja gruesa o una aguja Tru-Cut para extraer una porción más grande de tejido. Una porción más grande de tejido puede ser útil para las pruebas moleculares o genéticas del tumor. Sin embargo, una biopsia profunda tiene mayor riesgo que una FNA. Debe ser realizada por un especialista capacitado.

    Si el cáncer se ha diseminado hacia otros órganos, es posible que se necesite hacer una biopsia de alguno de estos otros sitios, como el hígado. Nuevamente, se puede hacer a través de la piel, como se explicó anteriormente o, con menos frecuencia, mediante cirugía. Este tipo de cirugía se puede hacer a través de una incisión más grande en el abdomen, denominada laparotomía. O bien, la biopsia quirúrgica puede llevarse a cabo mediante incisiones más pequeñas a fin de realizar aberturas para una cámara diminuta y los instrumentos quirúrgicos, lo que se denomina abordaje laparoscópico.

    En contadas ocasiones es posible que una biopsia no muestre que hay presencia de células cancerosas porque el área de donde se extrajeron las muestras puede estar conformada por áreas de inflamación o fibrosis (tejido cicatrizal), además de células cancerosas. En general, antes de que un paciente comience el tratamiento, se hace todo lo posible para confirmar que hay presencia de cáncer, incluso si esto requiere la realización de varias biopsias. La excepción es para los pacientes que tienen una masa ubicada en un área del páncreas que se puede extirpar con cirugía incluso si no se realiza una biopsia o si la biopsia no muestra células cancerosas.

  • Pruebas moleculares del tumor. Es posible que su médico recomiende realizar análisis de laboratorio en una muestra tumoral o una muestra de sangre, a fin de identificar genes específicos, proteínas y otros factores específicos del tumor. Estos se denominan biomarcadores. Algunos ejemplos de biomarcadores para el cáncer de páncreas incluyen RAS, SPARChENT1DPC4. Cuando se les realiza una biopsia quirúrgica u otros tipos de biopsias (consulte más arriba), algunos pacientes deciden enviar el tejido a laboratorios independientes que analizan algunos o todos estos biomarcadores. Los resultados de estas pruebas pueden ayudarlo a orientarse en las decisiones de tratamiento, si bien se necesita más investigación para que se vuelva una manera estándar de tomar decisiones de tratamiento. Sin embargo, es un área de creciente interés y foco científico. Es importante señalar que muchas compañías de seguro aún no proporcionan cobertura para estos tipos de exámenes. Para obtener más información, consulte al médico. Además, algunos pacientes que se someten a cirugía pueden decidir donar partes del tumor que no sean necesarias para las pruebas diagnósticas, a fin de que las muestras puedan utilizarse para investigar aún más el cáncer de páncreas.

Después de realizar estas pruebas diagnósticas, su médico revisará todos los resultados con usted, incluido el tipo exacto de cáncer que tiene, cuánto ha crecido y se ha diseminado el cáncer (lo que se denomina estadio) y las opciones de tratamiento.

La siguiente sección de esta guía es Estadios y explica el sistema que utilizan los médicos para describir el alcance de la enfermedad. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Estadios

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre cómo los médicos describen el crecimiento o la diseminación del cáncer. Esto se denomina estadio. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

La determinación del estadio es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos usan pruebas de diagnóstico para averiguar el estadio del cáncer, por lo que tal vez no pueda determinarse el estadio hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento y puede ayudar a predecir el pronóstico de un paciente, es decir, la probabilidad de recuperación. Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer. En el caso del cáncer de páncreas, es importante que la estadificación se efectúe en un centro médico con experiencia en la estadificación del cáncer de páncreas.

Los médicos usan varios sistemas para determinar el estadio en que se encuentra el cáncer de páncreas. El método empleado para determinar el estadio de otros tipos de cáncer, que se denomina clasificación de tumor, ganglio, metástasis (Tumor, Node, Metastases, TNM), generalmente no se utiliza para el cáncer de páncreas. No obstante, con el objeto de lograr una mejor comprensión, se explica este método a continuación.

El método más frecuente para clasificar el cáncer de páncreas es dividirlo en 4 categorías, según la posibilidad de extirparlo con cirugía y las partes a las que se ha diseminado:

Extirpable

Este tipo de cáncer de páncreas puede extraerse quirúrgicamente. El tumor puede estar ubicado solo en el páncreas o extenderse más allá, pero no ha crecido hasta afectar arterias o venas importantes del área. No hay evidencia de que el tumor se haya diseminado a otras áreas fuera del páncreas. Entre el 10 % y el 15 % de los pacientes, aproximadamente, reciben el diagnóstico en este estadio.

Extirpable límite

Esta categoría describe un tumor que posiblemente será difícil, o imposible, de extirpar quirúrgicamente, cuando se lo diagnostica por primera vez, pero si la quimioterapia y/o la radioterapia pueden reducir el tumor en primer lugar, es posible que se extirpe en el futuro con márgenes negativos, lo que significa que no quedarán células cancerosas visibles.

Localmente avanzado

Este tipo está ubicado solo en el área alrededor del páncreas, pero no se lo puede extirpar quirúrgicamente porque ha crecido hasta afectar arterias o venas cercanas, o bien hasta afectar órganos cercanos. Sin embargo, no hay signos de que se haya diseminado a ninguna parte distante del cuerpo. Entre el 35 % y el 40 % de los pacientes, aproximadamente, reciben el diagnóstico en este estadio.

Metastásico

El tumor se ha diseminado más allá del área del páncreas y a otros órganos, como el hígado u otras áreas alejadas del abdomen. Entre el 45 % y el 55 % de los pacientes, aproximadamente, reciben el diagnóstico en este estadio.

Al clasificar los diferentes tipos de cáncer en una de estas categorías, el equipo de atención médica puede planificar la mejor estrategia de tratamiento.

Sistema TNM de determinación de estadios

Los médicos utilizan con frecuencia una herramienta llamada “sistema TNM” para determinar el estadio de otros tipos de cáncer. Dado que, en general, los médicos clasifican los tumores durante la cirugía y que muchos pacientes con cáncer de páncreas no se someten a intervenciones quirúrgicas, el sistema TNM no se emplea tanto con el cáncer de páncreas como con otros tipos de cáncer.

Los médicos usan los resultados de las pruebas de diagnóstico y las exploraciones por imágenes para responder a las siguientes preguntas:

  • Tumor (T): ¿qué tan grande es el tumor primario? ¿Dónde está ubicado?

  • Ganglio (Node, N): ¿el tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? De ser así, ¿a dónde y cuántos?

  • Metástasis (M): ¿el cáncer ha hecho metástasis hacia otras partes del cuerpo? De ser así, ¿a dónde y en qué medida?

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Hay 5 estadios: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (1 a 4). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan planificar de forma conjunta los mejores tratamientos. Aquí le mostramos más detalles sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer de páncreas:

Tumor (T)

Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la ubicación del tumor. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. A continuación se presenta información sobre los estadios específicos del tumor.

TX: no se puede evaluar el tumor primario.

T0: no se encontró presencia de cáncer en el páncreas.

Tis: se refiere al carcinoma in situ, que es el cáncer muy precoz que no se ha diseminado.

T1: el tumor solo se encuentra en el páncreas y mide 2 centímetros (cm) como máximo.

T2: el tumor solo se encuentra en el páncreas y mide más de 2 cm.

T3: el tumor se extiende fuera del páncreas, pero no compromete las arterias o venas principales que se encuentran cerca de él.

T4: el tumor se extiende fuera del páncreas, hacia las arterias o venas principales que se encuentran cerca de él. El tumor T4 no se puede extirpar por completo con una cirugía.

Ganglio (N)

La “N” en el sistema TNM corresponde a la abreviación para ganglio linfático. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de frijol ubicados en todo el cuerpo que, al formar parte del sistema inmunitario del cuerpo, ayudan a combatir las infecciones y las enfermedades. En el cáncer pancreático, los ganglios linfáticos regionales son los que están cerca del páncreas y los ganglios linfáticos distantes son los que están en otras partes del cuerpo.

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: no se encontró presencia de cáncer en los ganglios linfáticos regionales.

N1: el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales.

Metástasis (M) 

La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis a distancia.

MX: no se puede evaluar la metástasis distante.

M0: el cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

M1: el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, incluidos los ganglios linfáticos distantes. El cáncer de páncreas se disemina con mayor frecuencia al hígado, el revestimiento de la cavidad abdominal llamado peritoneo y los pulmones.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: se refiere al cáncer in situ; el cáncer aún no ha invadido el área fuera del conducto en el que se originó (Tis, N0, M0).

Estadio IA: el tumor mide hasta 2 cm o menos y está en el páncreas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1, N0, M0).

Estadio IB: el tumor que afecta al páncreas mide más de 2 cm. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T2, N0, M0).

Estadio IIA: el tumor se extiende fuera del páncreas, pero no afecta a las arterias o venas cercanas. No se ha diseminado a ningún ganglio linfático u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0).

Estadio IIB: el tumor, de cualquier tamaño, no se ha diseminado a las arterias o venas cercanas. Se ha diseminado a los ganglios linfáticos, pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2 o T3; N1; M0).

Estadio III: el tumor se ha diseminado a las arterias, venas y/o ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes del cuerpo (T4, N1, M0).

Estadio IV: cualquier tumor que se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1).

Recurrente: cáncer recurrente es el cáncer que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si el cáncer regresa, se realizará otra serie de pruebas para obtener información sobre el alcance de la recurrencia. Esas pruebas y exploraciones a menudo son similares a aquellas que se realizan al momento del diagnóstico original.

Datos utilizados con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committee on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, séptima edición, publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

La información sobre el estadio del cáncer ayudará al médico a recomendar un plan de tratamiento específico. La siguiente sección de esta guía es Opciones de tratamiento. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Opciones de tratamiento

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los distintos métodos que los médicos utilizan para tratar a personas con este tipo de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos conocidos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para probar un enfoque nuevo con respecto al tratamiento, a fin de evaluar si este es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden probar dichos enfoques, como en el caso de un fármaco nuevo, una combinación nueva de tratamientos estándar o dosis nuevas de terapias actuales. Su médico puede ayudarle a analizar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Acerca de los estudios clínicos y Últimas investigaciones.

Panorama general del tratamiento 

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos y otros profesionales de atención médica para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). Los equipos de atención del cáncer también incluyen una variedad de otros profesionales de atención de la salud, incluidos auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, nutricionistas y otros.

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de páncreas. Las opciones actuales de tratamiento para el cáncer de páncreas son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la terapia dirigida. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Tómese tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Además, hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés). 

Si se lo detecta en una etapa inicial, el cáncer de páncreas tiene muchas más probabilidades de ser tratado con éxito. Sin embargo, también hay tratamientos que pueden ayudar a controlar la enfermedad en pacientes con cáncer de páncreas en un estadio posterior para ayudarlos a vivir más tiempo.

Cirugía

En la cirugía para el cáncer de páncreas, puede extraerse todo el páncreas o parte de él, según la ubicación y el tamaño del tumor dentro del páncreas. Un oncólogo cirujano es un médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante cirugía. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía de cáncer.

Solo aproximadamente el 20 % de los pacientes con cáncer de páncreas pueden realizarse una cirugía dado que la mayoría de los tipos de cáncer de páncreas se diagnostican por primera vez cuando la enfermedad ya se ha diseminado. Si la cirugía no es una opción, usted y su médico hablarán sobre otras opciones de tratamiento.

La cirugía para el cáncer de páncreas puede combinarse con radioterapia, quimioterapia y/o ambas (consulte más abajo). Generalmente, la radioterapia y la quimioterapia se administran después de la cirugía, lo que se denomina terapia adyuvante. Si se trata de un tumor extirpable límite, lo que significa que no está claro si puede extirparse quirúrgicamente, la radioterapia y/o la quimioterapia puede administrarse primero para tratar de reducir el tamaño del tumor de manera que se lo pueda extirpar con cirugía. Esto se denomina terapia neoadyuvante.

Según cuál sea el objetivo de la cirugía, se efectuarán diferentes tipos de intervenciones quirúrgicas:

  • Laparoscopia. En algunos casos, el cirujano puede decidir comenzar con una laparoscopia. Durante una laparoscopia, se hacen varias incisiones pequeñas en el abdomen y se introduce una cámara muy pequeña en el cuerpo mientras el paciente se encuentra bajo anestesia, un medicamento que ayuda a bloquear la sensibilidad al dolor. Esto ayuda al cirujano a determinar si el cáncer se ha diseminado a otras partes del abdomen. Si este es el caso, por lo general no se recomienda practicar la cirugía para extirpar el tumor primario.

  • Cirugía para extirpar el tumor. Se usan diferentes tipos de cirugía, según en qué parte del páncreas esté ubicado el tumor. En todas las cirugías que se describen a continuación, los ganglios linfáticos cercanos se extirpan como parte de la operación. Por lo general, más de un tipo de cirujanos, así como otros especialistas, participarán en su cirugía.

    • Si el cáncer se encuentra solo en la cabeza del páncreas, el cirujano puede llevar a cabo el procedimiento de Whipple. Se trata de una cirugía extensa en la que el cirujano extrae la cabeza del páncreas y parte del intestino delgado, del conducto biliar y del estómago y luego vuelve a conectar el tracto digestivo y el sistema biliar. Este procedimiento debe ser realizado por un cirujano de cáncer de páncreas con experiencia.

    • Si el cáncer está situado en la cola del páncreas, la cirugía habitual es la pancreatectomía distal. En esta cirugía, el cirujano extirpa la cola y el cuerpo del páncreas y también el bazo.

    • Si el cáncer se ha diseminado por todo el páncreas u ocupa muchas áreas de este órgano, quizás sea necesaria una pancreatectomía total. Una pancreatectomía total es la extirpación de todo el páncreas, parte del intestino delgado, una porción del estómago, el conducto colédoco, la vesícula biliar y el bazo.

Después de la cirugía, el paciente deberá permanecer en el hospital durante varios días y es probable que también deba hacer reposo en su casa durante un mes aproximadamente. Los efectos secundarios de la cirugía incluyen debilidad, cansancio y dolor durante los primeros días después del procedimiento. Otros efectos secundarios causados por la extirpación del páncreas son dificultad para digerir alimentos y diabetes como consecuencia de la pérdida de insulina producida por el páncreas. Para obtener más información sobre cómo aliviar estos efectos secundarios, consulte más abajo la sección Cómo obtener atención de los síntomas y efectos secundarios.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radiooncólogo. El tipo más frecuente de tratamiento con radiación se denomina radioterapia con haz externo, que es radiación administrada desde una máquina externa al cuerpo. Un régimen (programa) de radioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un período determinado. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la radioterapia.

La radioterapia puede administrarse para el cáncer de páncreas en las siguientes situaciones:

  • Después de la cirugía en pacientes que tienen un alto riesgo de que reaparezca el cáncer en la zona de la cirugía. Esto incluye pacientes con un tumor que es grande o que se extirpó con márgenes quirúrgicos cercanos o positivos, es decir, que se observan células cancerosas hasta el borde del tejido extirpado durante la cirugía o muy cerca de él.

  • Antes de la cirugía para intentar reducir un tumor extirpable límite

  • Para pacientes con enfermedad localmente avanzada, no extirpable

  • Para aliviar el dolor intenso en personas con cáncer metastásico

La radioterapia con haz externo es el tipo de radioterapia que se utiliza con más frecuencia para el cáncer de páncreas, y el tratamiento generalmente lleva de 5 a 6 semanas con dosis de radiación de una vez al día. Existen tipos más nuevos de radioterapia, como la radiocirugía estereotáctica (por ejemplo, CyberknifeTM), que se utilizan para el cáncer de páncreas porque pueden administrar un tratamiento más localizado y necesitan menos sesiones de tratamiento. Sin embargo, estos tipos más nuevos de radioterapia no han sido comparados con la radioterapia de fraccionamiento estándar y no deben considerarse un reemplazo de esta.

A menudo, se administra quimioterapia (consulte más abajo) simultáneamente con la radioterapia, porque puede mejorar los efectos de esta última, lo que se denomina radiosensibilización. La combinación de quimioterapia y radioterapia ocasionalmente puede ayudar a reducir el tumor lo suficiente como para extirparlo mediante cirugía. Sin embargo, la quimioterapia que se administra simultáneamente con radioterapia a menudo tiene que administrarse en dosis más bajas que cuando se administra sola.

Es importante señalar que la radioterapia puede ser útil para disminuir la probabilidad de que el cáncer de páncreas vuelva a aparecer o vuelva a crecer en la ubicación original, pero que aún hay mucha incertidumbre respecto de cuánto, si es posible, permite prolongar la vida de una persona.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, náuseas, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para crecer y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica ingresa en el torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Algunos de los métodos frecuentes para administrar quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga (por vía oral).

Un régimen (programa) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

  • Quimioterapia adyuvante. La quimioterapia adyuvante se administra luego de extirpar quirúrgicamente un tumor pancreático para prevenir la reaparición del cáncer. En la actualidad, la quimioterapia adyuvante estándar utiliza gemcitabina (Gemelar) sola. Hay estudios clínicos en curso que analizan combinaciones de distintos fármacos para el tratamiento adyuvante, incluidas combinaciones más intensivas similares a las utilizadas para el cáncer de páncreas avanzado; consulte más abajo la sección Quimioterapia de primera línea. La quimioterapia administrada antes de la cirugía se usa generalmente en pacientes con una enfermedad extirpable límite, cuando reducir el tumor puede aumentar las probabilidades de extirparlo con cirugía.

  • Quimioterapia de primera línea. Por lo general, es el primer tratamiento utilizado para los pacientes con cáncer de páncreas localmente avanzado o metastásico (consulte la sección Estadios). La gemcitabina fue el primer fármaco aprobado para la quimioterapia de primera línea en 1997, y ha demostrado prolongar la vida de los pacientes y mejorar su calidad de vida. Desde entonces, muchos estudios clínicos amplios han evaluado si el agregado de un segundo fármaco a la gemcitabina es más eficaz en comparación con el tratamiento con gemcitabina sola. Sin embargo, hasta 2010, solo se demostró que el fármaco erlotinib (Tarceva; consulte más abajo la sección Terapia dirigida) prolonga la vida de los pacientes cuando se agrega a la gemcitabina, y el aumento de la supervivencia fue bastante pequeño.

    En los últimos años, estudios clínicos amplios han identificado 2 combinaciones específicas de quimioterapia como nuevos estándares de atención, cada una de las cuales ha demostrado prolongar la vida de los pacientes y demorar el crecimiento y la diseminación del cáncer de páncreas metastásico durante más tiempo que con la gemcitabina sola. La primera de estas es una combinación de fármacos denominada FOLFIRINOX, que usa fluorouracilo (5-FU), leucovorina (Wellcovorin), irinotecan (Camptosar) y oxaliplatino (Eloxatin). Debido a los efectos secundarios, este régimen solo debe usarse para pacientes que tienen buen estado físico y que, si no tuvieran cáncer, tendrían buen estado de salud. La segunda es una combinación de gemcitabina más nab-paclitaxel unido a nanopartículas de albúmina (Abraxane).

    Por lo general, hay más efectos secundarios cuando 2 o más fármacos se usan en forma conjunta, y los tratamientos de combinación son normalmente una mejor opción para los pacientes que pueden llevar a cabo sus actividades cotidianas habituales sin ayuda. La elección de qué combinación específica utilizar varía según el centro oncológico y, en muchos casos, depende de la experiencia del oncólogo con los fármacos y los distintos efectos secundarios. En el caso de los pacientes mayores y menos saludables, la gemcitabina sola aún puede ser la opción más adecuada.

  • Quimioterapia de segunda línea. Cuando un tratamiento no es efectivo o deja de serlo para controlar el crecimiento del cáncer, el cáncer se denomina refractario. A veces, el tratamiento de primera línea no es efectivo en absoluto, lo que se denomina resistencia primaria. O bien el tratamiento puede funcionar bien durante un tiempo y, luego, dejar de ser efectivo más adelante, lo que suele denominarse resistencia secundaria o adquirida. En estas situaciones, los pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento adicional con diferentes fármacos si el estado de salud en general del paciente es bueno. Por ejemplo, hay 2 combinaciones disponibles: FOLFIRINOX y gemcitabina/nab-paclitaxel. Es frecuente probar otro régimen si el primero ya no funciona. Por lo tanto, un paciente que inició un tratamiento con gemcitabina/nab-paclitaxel puede cambiar a FOLFIRINOX, o a alguna versión simplificada de dicho régimen, como terapia de segunda línea, y viceversa. Si bien esto tiene mucho sentido, es importante reconocer que aún no hay muchos indicios para respaldar cuán bien funciona cada uno de estos regímenes como terapia de segunda línea.

    En 2015, el primer fármaco que se indicó específicamente para usarlo como tratamiento de segunda línea para el cáncer de páncreas fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU (Food and Drug Administration, FDA). Se demostró que este fármaco, denominado irinotecán nanoliposomal (Onivyde), cuando se administra con 5-FU y leucovorina, beneficia a los pacientes que recibieron anteriormente un régimen de quimioterapia con gemcitabina.

    Hay una importante investigación en curso que se centra en desarrollar otros tratamientos nuevos de segunda línea, además de tratamientos de tercera línea y tratamientos sucesivos. Algunos de estos demostraron ser muy prometedores (consulte la sección Últimas investigaciones).

  • Uso para una indicación no autorizada. Son aquellos casos en que un fármaco se usa para tratar afecciones no indicadas en la etiqueta, que son las afecciones para las cuales está aprobado dicho fármaco, o se administra de manera diferente de las instrucciones de la etiqueta. El uso para una indicación no autorizada de fármacos en el tratamiento del cáncer de páncreas es frecuente por muchas razones. En primer lugar, los medicamentos generalmente son aprobados para tratar solo un tipo o estadio específico de cáncer. En segundo lugar, muchos tratamientos para el cáncer utilizan una combinación de medicamentos y uno o más de los medicamentos suelen usarse para indicaciones no autorizadas. Los regímenes farmacológicos también cambian constantemente a medida que los médicos estudian nuevas combinaciones para mejorar la atención brindada al paciente. Sin embargo, es posible que el uso del fármaco para una indicación no autorizada no sea cubierto por su compañía de seguro médico. Es posible que haya excepciones, pero es importante que usted o su médico hable con su compañía de seguro con anticipación.

  • Efectos secundarios de la quimioterapia. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los fármacos que el paciente recibe. Además, no todos los pacientes tienen los mismos efectos secundarios. Estos pueden ser falta de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, problemas gastrointestinales, llagas en la boca, caída del cabello y falta de energía. Por otro lado, las personas que reciben quimioterapia son más propensas a presentar infecciones y a tener hematomas y sangrar con facilidad, dado que la quimioterapia reduce la producción de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Determinados medicamentos que se utilizan en el cáncer de páncreas también se asocian con efectos secundarios específicos. Por ejemplo, la capecitabina (Xeloda) puede causar enrojecimiento y molestias en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Este trastorno se denomina síndrome mano-pie. El oxaliplatino, uno de los fármacos utilizados en el régimen FOLFIRINOX, puede causar sensibilidad al frío, y entumecimiento y hormigueo en los dedos de pies y manos, denominado neuropatía periférica. La neuropatía periférica es también un efecto secundario del nab-paclitaxel. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen entre los tratamientos y después de finalizados los tratamientos, pero algunos pueden ser duraderos y empeorar a medida que continúa el tratamiento. El médico puede sugerirle diferentes formas de aliviar estos efectos secundarios.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen a la proliferación y supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, el médico puede realizar pruebas para identificar los genes, las proteínas y otros factores involucrados en el tumor. Esto ayuda a que los médicos puedan encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de los tratamientos dirigidos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el uso de la terapia dirigida con erlotinib en combinación con gemcitabina para pacientes con cáncer de páncreas avanzado. El erlotinib bloquea el efecto del receptor del factor de crecimiento epidérmico (epidermal growth factor receptor, EGFR), una proteína que puede volverse anormal y ayudar al cáncer a crecer y diseminarse. Uno de los efectos secundarios del erlotinib es una erupción cutánea parecida al acné. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además del tratamiento para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención médica de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio de cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer. A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos con frecuencia tienen síntomas menos severos, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento. No debe confundirse atención paliativa con atención para enfermos terminales, que se analizará más adelante. 

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento en el plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención de la salud acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible.

La atención médica de apoyo para personas con cáncer de páncreas incluye:

  • Quimioterapia paliativa. Cualquiera de los regímenes de quimioterapia analizados anteriormente puede ayudar a aliviar los síntomas del cáncer de páncreas, como mitigar el dolor, mejorar la energía y el apetito del paciente y detener o retrasar la pérdida de peso. Al tomar decisiones sobre la quimioterapia paliativa, es importante que usted y su médico contrapongan los beneficios con los posibles efectos secundarios y consideren cómo cada tratamiento podría afectar su calidad de vida.

  • Aliviar la obstrucción del conducto biliar o del intestino delgado. Si el tumor está obstruyendo el conducto colédoco o el intestino delgado, puede colocarse un tubo pequeño, denominado endoprótesis, que ayuda a mantener abierta el área obstruida, para aliviar la obstrucción con el uso de métodos no quirúrgicos, como ERCP, PTC o endoscopia (consulte la sección Diagnóstico para obtener más información). Una endoprótesis puede ser de plástico o de metal. El tipo que se utilice depende de la disponibilidad, el costo, el tiempo de vida esperado de una persona y si el cáncer finalmente se extirpará con cirugía. En general, las endoprótesis plásticas son menos costosas y son más fáciles de insertar y retirar, pero deben reemplazarse cada pocos meses, se asocian con más infecciones y tienen más probabilidades de moverse de su lugar. Las endoprótesis habitualmente se colocan dentro del cuerpo, pero en algunos casos, quizás sea necesario introducir un tubo por un orificio en la piel del abdomen para drenar el líquido, como por ejemplo bilis, del abdomen, lo que se denomina drenaje percutáneo. A veces, es posible que el paciente necesite una cirugía para crear una derivación (bypass), aun cuando el tumor mismo no pueda extraerse por completo.

  • Mejorar la digestión y el apetito. Una dieta especial, medicamentos y enzimas recetadas especialmente pueden ayudar a una persona a digerir mejor los alimentos si su páncreas no funciona bien o ha sido extirpado en parte o en su totalidad. Se recomienda una consulta con un nutricionista para la mayoría de los pacientes, especialmente los que están perdiendo peso y tienen falta de apetito debido a la enfermedad.

  • Controlar la diabetes. Si una persona presenta diabetes por la pérdida de insulina producida por el páncreas, lo que es más frecuente después de una pancreatectomía total, generalmente se recomendará insulina.

  • Aliviar el dolor y otros efectos secundarios. La radioterapia puede administrarse para ayudar a aliviar el dolor. También se ha demostrado que la gemcitabina mejora los síntomas relacionados con el cáncer, como la pérdida de peso, el dolor y la debilidad. En muchos casos, se dan fármacos similares a la morfina, denominados analgésicos opioides, para ayudar a disminuir el dolor. También se pueden utilizar tipos especiales de bloqueos nerviosos efectuados por especialistas en tratamiento del dolor. Un tipo de bloqueo nervioso es el bloqueo del plexo celíaco, que ayuda a aliviar el dolor abdominal. Durante un bloqueo nervioso, se inyecta en los nervios un anestésico para detener el dolor por un tiempo breve o un medicamento que destruye los nervios y puede aliviar el dolor por un tiempo más prolongado. El bloqueo nervioso puede realizarse a través de la piel o mediante un endoscopio que se coloca por la boca y pasa por el estómago. Obtenga más información sobre cómo controlar el dolor.

La atención médica de apoyo recomendada también puede incluir terapias complementarias y alternativas (en inglés).

La atención paliativa y la atención médica de apoyo no se limitan al manejo de los síntomas físicos de un paciente. También hay cuestiones emocionales y psicológicas que los pacientes experimentan y que pueden manejarse con ayuda y apoyo profesional, tales como ansiedad, depresión, ayuda para sobrellevar la enfermedad y la dificultad general de lidiar con un cáncer. El cáncer también afecta a los cuidadores y seres queridos; por lo tanto, se alienta a estos a desarrollar redes de apoyo.

Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Cáncer de páncreas metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, se denomina cáncer metastásico. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto al mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir estudios clínicos.

Su equipo de atención médica puede recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de los tratamientos analizados anteriormente. Los cuidados paliativos también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar sobre cómo se sienten con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, lo que incluye ir a un grupo de apoyo.

Remisión y la posibilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no se puede detectar en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información acerca de cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, se denomina cáncer recurrente. El cáncer de páncreas puede volver a aparecer en el páncreas o cerca de este (lo que se denomina recurrencia local o regional) o en otras partes del cuerpo (recurrencia a distancia, que es similar a una enfermedad metastásica).

Si esto sucede, comenzará nuevamente un ciclo de pruebas diagnósticas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre el alcance y la ubicación de la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. El tratamiento del cáncer de páncreas recurrente es similar a los tratamientos descritos anteriormente y en general incluye quimioterapia (consulte quimioterapia de primera línea y de segunda línea, arriba). También se puede usar radioterapia o cirugía para ayudar a aliviar los síntomas (consulte más arriba). Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Sea cual fuere el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con el equipo de atención médica sobre estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, a la enfermedad se la puede denominar avanzada o terminal.

Para muchas personas, este diagnóstico es estresante y hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención de la salud, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias y preocupaciones. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los 6 meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están diseñados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la última etapa de la vida. Se aconseja que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los estudios clínicos y ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de cuidar a las personas con cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer de páncreas - Acerca de los estudios clínicos

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá más información sobre los estudios clínicos, que son la principal forma en que se prueban enfoques médicos nuevos para averiguar qué tan bien funcionan. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

¿En qué consisten los estudios clínicos?

Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para la atención de los pacientes que padecen cáncer de páncreas. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación, que se denominan estudios clínicos, en los que participan voluntarios. De hecho, cada fármaco que está aprobado por la FDA en la actualidad fue probado anteriormente en estudios clínicos.

Muchos estudios clínicos se centran en tratamientos nuevos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan fármacos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, enfoques nuevos de radioterapia o cirugía y métodos nuevos de tratamiento. Los pacientes que participan en estudios clínicos a menudo están entre los primeros en recibir tratamientos nuevos antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre formas de prevenir la enfermedad.

Decisión de participar en un estudio clínico

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, un estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándares no son perfectos, los pacientes, con frecuencia, están dispuestos a enfrentar un mayor grado de incertidumbre asociado con un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos estudios son la única manera de lograr avances en el tratamiento del cáncer de páncreas. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de páncreas.

En ocasiones, a las personas les preocupa que en un estudio clínico no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo o una “pastilla de azúcar”. Sin embargo, generalmente los placebos se combinan con tratamientos estándares en la mayoría de los estudios clínicos sobre cáncer. Cuando se usa un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Encuentre más información sobre el uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Seguridad del paciente y consentimiento informado

Para participar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, un miembro del equipo de atención médica debe enumerar todas las opciones del paciente, de modo que la persona comprenda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe enumerar todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente para participar en el estudio clínico, lo que incluye la cantidad de visitas al médico, las pruebas y el programa de tratamiento.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento, por motivos personales o médicos. Estos pueden incluir el hecho de que el tratamiento nuevo no esté funcionando o la presencia de efectos secundarios graves. Los estudios clínicos también son monitoreados cuidadosamente por expertos que están atentos a cualquier problema en cada estudio. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de proporcionarles tratamiento y atención durante el estudio clínico, después de su finalización y/o en caso de que el paciente decida retirarse del estudio clínico antes de que este concluya. 

Cómo buscar un estudio clínico

Hay investigaciones en curso a través de estudios clínicos para todos los tipos de cáncer. Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer de páncreas, consulte la sección Últimas investigaciones.

Cancer.Net ofrece una gran cantidad de información sobre estudios clínicos sobre el cáncer en otras áreas del sitio web, incluidos una sección completa sobre estudios clínicos y lugares para buscar estudios clínicos sobre un tipo específico de cáncer.

Asimismo, este sitio web en inglés ofrece acceso gratuito a un programa educativo en video acerca de los estudios clínicos sobre el cáncer, que se encuentra fuera de esta guía.

La siguiente sección de esta guía es Últimas investigaciones y explica las áreas de investigación científica actuales relacionadas con este tipo de cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Últimas investigaciones

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de la investigación científica que se está realizando actualmente para obtener más información sobre este tipo de cáncer y cómo tratarlo. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Los médicos están trabajando para obtener más información sobre el cáncer de páncreas, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar la mejor atención a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir opciones nuevas para los pacientes a través de estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las mejores opciones de diagnóstico y tratamiento para su caso.

  • Detección temprana. La mayor probabilidad de éxito del tratamiento se da cuando el cáncer de páncreas se detecta de forma temprana. Este es el motivo por el cual las investigaciones en curso se centran en determinar y usar análisis de sangre especiales, herramientas de diagnóstico por imágenes y otros enfoques para detectar el cáncer pancreático en sus primeros estadios antes de que se disemine. Esto incluye detectarlo en estadios precancerosos, conocidos como neoplasia intraepitelial pancreática (pancreatic intraepithelial neoplasia, PanIN) o lesiones PanIN. Estos enfoques para la detección normalmente se utilizan en personas que tienen un riesgo alto de desarrollar cáncer de páncreas, como aquellas que tienen antecedentes familiares importantes o un trastorno genético conocido que aumente el riesgo de este tipo de cáncer. Aún se desconoce si estas herramientas de detección podrían ser utilizadas efectivamente para la población en general.

  • Estudios genéticos/moleculares. En el cáncer, los genes dañados o anormales generan un crecimiento celular descontrolado. Muchos avances de investigación nuevos se basan en identificar genes y proteínas dañados, y en repararlos o en modificar el modo en que funcionan.

    Las muestras del tumor de páncreas pueden analizarse usando diversas técnicas moleculares, como secuenciación de ADN y análisis de mutación, para buscar cambios genéticos. Algunos de estos mismos análisis ahora también pueden realizarse en muestras de sangre, ya que tecnologías más modernas permiten la recolección y el análisis del ADN del tumor presente en la sangre.

    Esta información puede usarse luego para desarrollar nuevos fármacos dirigidos a estos cambios (consulte más abajo Terapia dirigida), así como posiblemente para detectar cáncer de páncreas en personas que tienen un riesgo alto de tener la enfermedad. En este momento, estas herramientas solo se utilizan en estudios clínicos.

  • Inmunoterapia. La inmunoterapia está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario.

    • Un ejemplo de inmunoterapia es una vacuna contra el cáncer (en inglés), que estimula al sistema inmunológico para que reconozca y ataque las células cancerosas. Diversos estudios clínicos se han llevado a cabo o están en desarrollo para estudiar las vacunas en distintos tipos de cáncer, incluido el de páncreas. Según las circunstancias, las vacunas pueden administrarse durante o después de la quimioterapia o en lugar de ella.

    • Se está investigando otro tipo de inmunoterapia denominada inhibidores de control inmunológico. Este tipo de inmunoterapia ya está aprobada para otros tipos de cáncer, como melanoma y cáncer de pulmón, pero no para el cáncer de páncreas.

    • Además, los investigadores están estudiando métodos para recolectar y modificar genéticamente las células T, que son un tipo de glóbulos blancos. Esto se denomina inmunoterapia adoptiva.

    Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la inmunoterapia.

  • Terapia dirigida. Según lo explicado en la sección Opciones de tratamiento, el erlotinib es la única terapia dirigida que actualmente está aprobada para el cáncer de páncreas, en combinación con la gemcitabina. Actualmente están en estudio otros medicamentos que pueden ayudar a bloquear el crecimiento y la diseminación del tumor en el cáncer de páncreas, tanto como terapia de agente único o como parte de un tratamiento de combinación. No obstante, ninguna de las otras terapias dirigidas, incluidos el bevacizumab (Avastin) y el cetuximab (Erbitux), ha demostrado prolongar la vida de los pacientes con cáncer de páncreas. Un gen denominado Ras generalmente muta en cáncer de páncreas. Se están estudiando los fármacos dirigidos al modo en que dicha mutación contribuye al crecimiento del cáncer, solos o en combinación con otros tipos de terapia dirigida o quimioterapia. Otra mutación de genes vinculada al crecimiento del cáncer de páncreas, denominada Jak/Stat, también puede ser bloqueada por ciertas terapias dirigidas, y actualmente se la está investigando en varios estudios clínicos. Los investigadores también están estudiando fármacos que puedan descomponer el estroma, que es el tejido conectivo de aspecto fibroso que rodea a las células cancerosas y que participa en el mantenimiento del cáncer. Al alterar el estroma asociado con el tumor, estos fármacos pueden permitir que la quimioterapia llegue de manera más eficaz a las células cancerosas y las destruya. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la terapia dirigida.

  • Terapia genética. La terapia genética implica la aplicación de genes específicos a células cancerosas, que habitualmente son transportados por virus especialmente diseñados. Estos incluyen genes normales que se administran en el centro de las células cancerosas; a medida que las células cancerosas se dividen, los genes en funcionamiento que se insertaron en la célula reemplazan a los genes anormales que contribuyen al crecimiento del cáncer.

  • Quimioterapia. Se siguen investigando tipos de quimioterapia estándar más nuevos y más potentes. Por ejemplo, irinotecán nanoliposomal (consulte Opciones de tratamiento), que actualmente se aprobó como tratamiento de segunda línea para el cáncer de páncreas avanzado.

  • Células madre del cáncer. Las células madre del cáncer de páncreas son células de un tumor que pueden ser particularmente resistentes a terapias estándar. Actualmente, la investigación se centra en la identificación de tratamientos que específicamente puedan atacar a esas células madre cancerosas.

  • Cuidados paliativos. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de páncreas a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

¿Desea obtener más información sobre las últimas investigaciones?

Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes sobre el cáncer de páncreas, explore estos temas relacionados que lo llevarán fuera de esta guía:

La siguiente sección de esta guía es Cómo sobrellevar los efectos secundarios y ofrece cierta orientación sobre cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y sociales que pueden implicar el cáncer y su tratamiento. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Cómo sobrellevar los efectos secundarios

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los pasos que debe seguir para ayudarle a sobrellevar los efectos secundarios físicos, sociales y emocionales. Esta página incluye varios enlaces que le llevarán fuera de esta guía a otras secciones de este sitio web. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos del equipo de atención médica. Esto se denomina cuidados paliativos y es una parte importante del plan de tratamiento general, independientemente del estadio de la enfermedad.

Hay posibles efectos secundarios para cada tratamiento del cáncer, pero, por muchos motivos, los pacientes no experimentan los mismos efectos secundarios cuando se les administran los mismos tratamientos. Esto puede hacer que sea difícil predecir exactamente cómo se sentirá usted durante el tratamiento.

El dolor abdominal y/o de espalda son efectos secundarios frecuentes del cáncer de páncreas. Los analgésicos y un bloqueo nervioso (consulte la sección Opciones de tratamiento) pueden ayudar a aliviar el dolor asociado con el cáncer de páncreas. Otros efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento para el cáncer de páncreas se describen en detalle en la sección Opciones de tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y de los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis de los tratamientos y su estado de salud general.

Cómo hablar con su equipo de atención médica sobre los efectos secundarios

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten, cuándo es probable que se produzcan y qué se puede hacer para prevenirlos o aliviarlos.

Asimismo, pregunte sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, dado que los familiares y los amigos a menudo desempeñan una función importante en el cuidado de una persona con cáncer de páncreas. Obtenga más información sobre el cuidado.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos emocionales y sociales. Se alienta a los pacientes y sus familiares a compartir sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con estrategias para sobrellevar el cáncer, incluidas las preocupaciones sobre cómo afrontar el costo de la atención del cáncer.

Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimente, aun cuando crea que no son graves. En ocasiones, los efectos secundarios pueden durar más allá del período de tratamiento, lo que se denomina efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que se produce meses o años después del tratamiento se denomina efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es una parte importante de la atención para sobrevivientes. Para obtener más información, lea la sección Atención de seguimiento de esta guía o hable con su médico.

La siguiente sección de esta guía es Atención de seguimiento y explica la importancia de los controles después de que finalice el tratamiento del cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Atención de seguimiento

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de su atención médica después de finalizar el tratamiento del cáncer y la importancia de este tipo de atención de seguimiento. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

El cuidado de las personas que tienen un diagnóstico de cáncer no finaliza cuando termina el tratamiento activo. Su equipo de atención médica seguirá realizando controles para asegurarse de que el cáncer no haya regresado, manejar cualquier efecto secundario y monitorear su salud general. Esto se denomina atención de seguimiento.

Este plan puede incluir exámenes físicos regulares y/o pruebas médicas para monitorear su recuperación durante los próximos meses y años. Para las personas que se hayan sometido a cirugía, se recomiendan visitas de seguimiento al oncólogo cada 3 a 6 meses. Durante estas visitas pueden realizarse análisis de sangre, incluidos análisis de la función hepática y el marcador tumoral CA 19-9. No es necesario realizar CT regularmente, pero se pueden usar según los síntomas de la persona y de cualquier cambio que se haya detectado durante el examen físico o con el análisis de sangre. Es posible que se realicen PET para detectar una recurrencia después del tratamiento. 

Obtenga más información sobre la importancia de la atención de seguimiento.

Detectar una recurrencia

Un objetivo de la atención de seguimiento es detectar una recurrencia. El cáncer vuelve a aparecer porque áreas pequeñas de células cancerosas pueden no haberse detectado en el cuerpo. Con el tiempo, la cantidad de estas células puede aumentar hasta que aparecen en los resultados de pruebas o causan signos o síntomas. Durante la atención de seguimiento, un médico familiarizado con sus antecedentes médicos puede brindarle información personalizada sobre el riesgo de recurrencia. Su médico también le hará preguntas específicas sobre su salud. Algunas personas pueden realizarse análisis de sangre o pruebas por imágenes como parte de su atención de seguimiento habitual, pero las recomendaciones sobre las pruebas dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer diagnosticado originalmente y los tipos de tratamiento proporcionados.

Cómo manejar los efectos secundarios a largo plazo y tardíos

La mayoría de las personas espera tener efectos secundarios durante el tratamiento. Sin embargo, a menudo es sorprendente para los sobrevivientes que algunos efectos secundarios puedan persistir después del período de tratamiento. Estos efectos se denominan efectos secundarios a largo plazo. Además, otros efectos secundarios denominados efectos tardíos pueden desarrollarse meses o incluso años después. Los efectos a largo plazo y tardíos pueden incluir cambios tanto emocionales como físicos.

Hable con su médico sobre el riesgo de desarrollar dichos efectos secundarios según el tipo de cáncer, su plan de tratamiento individual y su salud general. Si le realizaron un tratamiento del cual se sabe que causa efectos tardíos específicos, es posible que también se le realicen determinados exámenes físicos, exploraciones o análisis de sangre periódicos para ayudar a identificarlos y controlarlos.

Llevar registros de salud personal

Usted y su médico deben trabajar en conjunto para desarrollar un plan de atención de seguimiento personalizado. Asegúrese de preguntar cualquier inquietud que tenga sobre su salud física o emocional futura. La American Society of Clinical Oncology ofrece formularios en inglés para ayudar a crear un resumen del tratamiento para llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para sobrevivientes al finalizar el tratamiento.

Este también es un buen momento para decidir quién dirigirá su atención de seguimiento. Algunos sobrevivientes siguen viendo a su oncólogo, mientras que otros vuelven a la atención general de su médico familiar u otro profesional de atención médica. Esta decisión depende de varios factores, incluidos el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios, las normas del seguro médico y las preferencias personales que usted tenga.

Si un médico que no participó directamente en la atención del cáncer liderará la atención de seguimiento, asegúrese de compartir el resumen de tratamiento del cáncer y los formularios del plan de atención de sobrevivencia con él, así como con todos los proveedores de atención médica futuros. Los detalles sobre el tratamiento del cáncer son muy valiosos para los profesionales de atención médica que cuidarán de usted durante toda su vida.

Muchas personas deciden mantener su propio registro de las fechas o las pruebas, los procedimientos y los resultados. También puede pedir copias de esta información a su equipo de atención médica durante el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación.

La siguiente sección de esta guía es Sobrevivencia y describe cómo sobrellevar los desafíos de la vida cotidiana después de un diagnóstico de cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Sobrevivencia

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EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de cómo sobrellevar los desafíos en la vida cotidiana después del diagnóstico de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

¿Qué es la sobrevivencia?

La palabra sobrevivencia significa diferentes cosas para diferentes personas. Dos definiciones frecuentes incluyen lo siguiente:

  • No tener signos de cáncer luego de haber finalizado el tratamiento.

  • El proceso de vivir con cáncer, soportar el cáncer y sobrevivir a la enfermedad. Según esta definición, la sobrevivencia al cáncer comienza con el diagnóstico e incluye personas que continúan recibiendo tratamiento a largo plazo para reducir el riesgo de que el cáncer regrese o para controlar una enfermedad crónica.

En algunos aspectos, la sobrevivencia es uno de los aspectos más complejos de la experiencia con el cáncer debido a que es distinta para cada persona.

Los sobrevivientes pueden experimentar una mezcla de sensaciones fuertes, incluidas la alegría, la preocupación, el alivio, la culpa y el miedo. Algunas personas dicen que aprecian más la vida después de haber recibido el diagnóstico de cáncer y que han logrado una mayor aceptación de ellos mismos. Otras personas se mantienen muy ansiosas en lo que respecta a la salud y sienten cierta incertidumbre en cuanto a cómo sobrellevar la vida cotidiana.

Cuando las visitas frecuentes al equipo de atención médica finalizan después del tratamiento, los sobrevivientes pueden sentir algo de estrés. A menudo, las relaciones generadas con el equipo de atención del cáncer brindan una sensación de seguridad durante el tratamiento, y las personas extrañan este tipo de apoyo. Esto puede ser especialmente cierto cuando aparecen preocupaciones y desafíos nuevos con el tiempo, tales como cualquier efecto tardío del tratamiento, desafíos emocionales, incluidos el miedo a la recurrencia, problemas relacionados con la sexualidad y la fertilidad, y problemas financieros y del lugar de trabajo.

Cada sobreviviente tiene inquietudes y desafíos individuales. Ante cualquier desafío, un buen primer paso es ser capaz de reconocer los miedos y hablar sobre ellos. Para sobrellevar con eficacia una situación se requiere:

  • Entender el desafío al que se enfrenta.

  • Pensar en soluciones.

  • Pedir y permitir el apoyo de otros.

  • Sentirse cómodo con el curso de acción que eligió seguir.

A muchos sobrevivientes les resulta útil unirse a un grupo de apoyo en persona o a una comunidad en línea de sobrevivientes. Esto le permite hablar con personas que tienen experiencias personales similares. Otras opciones para buscar apoyo incluyen hablar con un amigo o integrante de su equipo de atención médica, asesoramiento individual o pedir asistencia en el centro de recursos de aprendizaje del centro en donde recibió tratamiento.

Cómo cambiar el rol de cuidador

Los familiares y los amigos también pueden atravesar períodos de transición. Un cuidador juega un papel muy importante en cuanto a brindar apoyo a una persona a quien se le diagnosticó cáncer y brindar atención física, emocional y práctica todos los días o según sea necesario. Muchos cuidadores se centran en brindar este apoyo, especialmente si el período de tratamiento dura muchos meses o más.

No obstante, cuando se completa el tratamiento, el rol del cuidador generalmente cambia. Eventualmente, la necesidad de tener un cuidador relacionado con el diagnóstico de cáncer se vuelve mucho menor o llega a su fin. Los cuidadores también pueden obtener más información sobre cómo adaptar su vida después de haber sido un cuidador en este artículo.

Una nueva perspectiva sobre su salud

Para muchas personas, la sobrevivencia es una gran motivación para realizar cambios positivos en cuanto al estilo de vida.

Se alienta a que las personas que se recuperan del cáncer de páncreas sigan pautas establecidas para tener una buena salud, por ejemplo, no fumar, limitar el alcohol, alimentarse bien y manejar el estrés. La actividad física regular puede ayudarla a recobrar las fuerzas y el nivel de energía. Su equipo de atención médica puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su nivel físico. Obtenga más información sobre cómo hacer elecciones saludables de estilo de vida.

Además, es importante que se realice las pruebas y los controles médicos recomendados (consulte Atención de seguimiento) para cuidar su salud. Es posible que también se recomiende la rehabilitación del cáncer, y esto podría incluir cualquier servicio de una amplia gama de servicios como fisioterapia, asesoramiento vocacional, manejo del dolor, planificación nutricional y/o asesoramiento emocional. El objetivo de la rehabilitación es ayudar a la persona a recobrar el control sobre muchos aspectos de su vida y a permanecer tan independiente y productiva como sea posible.

Hable con su médico para desarrollar el plan de atención de sobrevivencia que mejor se adapte a sus necesidades.

¿Está buscando más recursos de sobrevivencia?

Para obtener más información sobre la sobrevivencia del cáncer, explore estos artículos relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces llevan a otras secciones de Cancer.Net:

  • Guía de sobrevivencia del cáncer: este cuadernillo de 48 páginas (disponible en PDF) ayuda a las personas con la transición a la vida después del tratamiento. Incluye formularios de resumen de tratamiento y de plan de atención para sobrevivencia en blanco.

  • Video educativo de Cancer.Net para pacientes: vea un video corto conducido en inglés por un experto de la American Society of Clinical Oncology que proporciona información sobre lo que viene después de finalizar el tratamiento.

  • Recursos de sobrevivencia: Cancer.Net ofrece toda un área de este sitio web con recursos para ayudar a los sobrevivientes, incluidos aquellos de diferentes grupos de edades.

La siguiente sección ofrece Preguntas para hacer al médico, a fin de ayudar a iniciar conversaciones con su equipo de atención del cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Preguntas para hacerle al médico

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunas preguntas para hacer a su médico u otros integrantes del equipo de atención de la salud, que le ayudarán a comprender mejor su diagnóstico, el plan de tratamiento y la atención en general. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Hablar con frecuencia con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones informadas respecto de la atención médica. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a obtener más información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. También se aconseja que haga preguntas adicionales que sean importantes para usted. Le recomendamos que imprima esta lista y que la lleve a su próxima cita o que descargue la aplicación móvil gratuita de Cancer.Net, a fin de obtener una lista electrónica y otras herramientas interactivas para manejar su atención.

Preguntas para hacer después de recibir un diagnóstico

  • ¿Qué tipo de cáncer de páncreas tengo?

  • ¿Mi cáncer se encuentra únicamente en el páncreas?

  • ¿En qué estadio se encuentra la enfermedad? ¿Qué significa esto?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)? ¿Podría obtener una copia de los resultados?

  • ¿Cuál es mi pronóstico (posibilidad de recuperación)?

  • ¿Puedo donar las muestras de tumor o de sangre o tejidos del cuerpo para que investiguen el cáncer de páncreas?

Preguntas para hacer acerca de cómo elegir un tratamiento y manejar los efectos secundarios

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar? ¿Dónde están ubicados y cómo averiguo más sobre ellos?

  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento? ¿Sirve para eliminar el cáncer, ayudar a que me sienta mejor o ambas cosas?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica y qué función cumple cada integrante? ¿Tienen experiencia en el tratamiento del cáncer de páncreas?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios de este tratamiento a corto y a largo plazo?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Podría este tratamiento afectar mi vida sexual? De ser así, ¿cómo y durante cuánto tiempo?

  • ¿Este tratamiento podría afectar mi capacidad de quedar embarazada o de tener hijos? De ser así, ¿debería hablar con un especialista en fertilidad?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con la atención del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas preocupaciones?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o problemas?

  • ¿Hay algo más que deba preguntar?

Preguntas para hacer sobre la realización de cirugía

  • ¿Existe la posibilidad de eliminar el cáncer con cirugía? De ser así, ¿qué tipo de cirugía se recomienda?

  • ¿Qué experiencia tiene el cirujano en este tipo de operaciones? ¿Con qué frecuencia hay complicaciones después de la cirugía?

  • ¿Cuánto tiempo durará la operación?

  • ¿Cuánto tiempo estaré hospitalizado?

  • ¿Puede describir cómo será mi recuperación de la cirugía?

  • ¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo de la cirugía?

  • Si no es posible realizar la cirugía, ¿cuáles son mis otras opciones de tratamiento?

Preguntas que puede formular sobre la radioterapia

  • ¿Debo recibir radioterapia? ¿Por qué o por qué no?

  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?

  • ¿Cuánto tiempo llevará administrar este tratamiento?

  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar durante el tratamiento?

  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios a largo plazo de este tratamiento?

  • ¿Qué puedo hacer para aliviar los efectos secundarios?

Preguntas para hacer sobre la realización de quimioterapia

  • ¿Puede la quimioterapia controlar mi cáncer?

  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?

  • ¿Cuánto tiempo llevará administrar este tratamiento?

  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar durante el tratamiento?

  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios a largo plazo de este tratamiento?

  • ¿Qué puedo hacer para aliviar los efectos secundarios?

Preguntas para realizar sobre cómo planificar la atención de seguimiento

  • ¿Cuál es el riesgo de que el cáncer regrese? ¿Hay signos y síntomas que debería observar para ver si aparecen?

  • ¿Qué efectos secundarios a largo plazo o efectos tardíos son posibles en función del tratamiento del cáncer que recibí?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Cómo obtengo un resumen del tratamiento y un plan de atención de sobrevivencia para conservar en mis registros personales?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi atención de seguimiento?

  • ¿Qué servicios de apoyo de sobrevivencia están disponibles para mí? ¿Y a disposición de mi familia?

La siguiente sección de esta guía es Recursos adicionales y ofrece algunos recursos más de este sitio web, más allá de esta guía, que pueden ser útiles para usted. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer de páncreas - Recursos adicionales

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 12/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunos enlaces útiles a otras áreas de Cancer.Net que proporcionan información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. Esta es la última página de la Guía de Cancer.Net para el cáncer de páncreas. Para regresar y revisar otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Cancer.Net incluye muchas otras secciones sobre los aspectos médicos y emocionales del cáncer, tanto para la persona que ha recibido el diagnóstico como para sus familiares y amigos. Este sitio web pretende ser un recurso para usted y sus seres queridos desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y después de este.

Más allá de esta guía, se incluyen a continuación algunos enlaces para ayudarle a explorar otras partes de Cancer.Net:

Este es el final de la Guía de Cancer.Net para el cáncer de páncreas. Use el menú ubicado al costado de la pantalla para seleccionar otra sección a fin de continuar leyendo esta guía.