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Afecciones cutáneas

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 1/2012

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A las personas con cáncer les pueden salir llagas, sarpullidos y demás afecciones cutáneas causadas por el cáncer o el tratamiento para el cáncer. Para algunas personas, es especialmente difícil sobrellevar las afecciones cutáneas ya que causan cambios visibles en el cuerpo. También pueden causar picazón, dolor y molestia. Es posible que las personas que reciben medicamentos denominados terapia dirigida también experimenten problemas cutáneos específicos. Obtenga más información sobre reacciones cutáneas a terapias dirigidas.

Algunas afecciones cutáneas pueden mejorar con el tiempo, mientras que otras posiblemente no desaparezcan. Un aspecto importante del tratamiento y la atención del cáncer es aliviar los efectos secundarios, lo que también se denomina control de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. En la mayoría de los casos, la mejor manera de controlar los problemas cutáneos es prevenirlos antes de que comiencen. Informe inmediatamente al médico o a otro integrante del equipo de atención médica si tiene alguna llaga, herida, sarpullido u otro problema en la piel. También es importante informar a un integrante del equipo de atención médica si siente dolor o molestias en la piel, incluso si no puede ver un problema cutáneo. En ocasiones el dolor o las molestias son el primer signo del comienzo de una afección cutánea.

Control de afecciones cutáneas frecuentes

Las personas con cáncer pueden tener las siguientes afecciones cutáneas:

Extravasación de los medicamentos quimioterapéuticos: Extravasación de los medicamentos quimioterapéuticos es el término utilizado para describir lo que sucede cuando la quimioterapia administrada por vía i.v. (una pequeña aguja y una sonda insertadas directamente en la vena) gotea en la piel. Los fármacos quimioterapéuticos que tocan la piel pueden causar dolor o arder. Si no se trata, esto también puede producir una herida. Si siente dolor o ardor cuando recibe quimioterapia, informe de inmediato a un integrante de su equipo de atención médica. Si sucede una extravasación durante el tratamiento, un integrante del equipo de atención médica probablemente detenga la quimioterapia y limpie el área alrededor de la administración i.v. El equipo de atención médica también le indicará cómo curarla en casa. Luego, recibirá quimioterapia a través de otra vena u otro método.

Problemas cutáneos relacionados con la radiación. La radioterapia mata células cancerígenas y también algunas células sanas. Esto puede provocar que la piel se levante, pique o duela. El daño en la piel causado por la radioterapia a menudo comienza después de una o dos semanas de tratamiento. En la mayoría de los casos, mejora unas semanas después de finalizado el tratamiento. Si el daño en la piel causado por la radioterapia se convierte en un problema, el médico puede cambiar la dosis o el cronograma de la radioterapia hasta que la afección cutánea mejore. Una manera de evitar las quemaduras de la piel inducidas por la radiación es con la aplicación diaria de un corticoesteroide tópico (para la piel), como crema de mometasona (Elocon, Momexin). Asegúrese de no aplicar cremas dentro de las cuatro horas de la radioterapia. Si ve alguna llaga o área abiertas donde la piel está humectada, puede ser una infección y debe tratarse con antibióticos tópicos u orales.

Herida necrótica: Algunos cánceres producen la aparición de heridas o dificultan la cicatrización de heridas. Una herida necrótica es aquella que está rodeada de piel muerta o, en ocasiones, tejido muscular muerto. Una herida necrótica no puede cicatrizarse si está rodeada de piel muerta o tejido muerto. El primer paso para tratar una herida necrótica es quitar la piel muerta o el tejido muerto quirúrgicamente o aplicando un gel especial en la piel. Si tiene una herida que no está cicatrizando, informe de inmediato a un integrante del equipo de atención médica. Se pueden obtener un cultivo de la piel para determinar si hay una infección, y es posible que usted necesite antibióticos tópicos u orales.

Úlceras por presión: Las úlceras por presión son llagas provocadas por la presión constante en un lugar del cuerpo. Suelen aparecer en los talones o en el sacro (rabadilla). Es menos probable que se formen úlceras en las partes del cuerpo donde hay más grasa. En el caso de pacientes postrados en la cama, una almohadilla de aire o de agua sobre el colchón ayuda a evitar úlceras. Las camas especiales con baja pérdida de aire (tecnología “low-air-loss”) o las camas con aire fluidizado también pueden ayudar a prevenir úlceras o evitar que se agraven. Hay tratamientos que alivian y controlan el dolor de las úlceras, y hay tratamientos que evitan que se agraven.

Heridas malignas: Las heridas malignas se forman cuando el cáncer rompe la piel y produce una herida. Las heridas malignas pueden ser causadas por muchas formas de cáncer, pero son más frecuentes en personas con cáncer de piel (en inglés). Las heridas malignas pueden infectarse fácilmente y ser muy dolorosas. Pueden supurar mucho líquido o sangre. El olor de una herida maligna también puede ser sumamente fuerte. En ocasiones, el olor se puede controlar colocando un absorbente de olores en la habitación, como arena sanitaria para gatos o carbón de leña, o agregando otro olor, como una vela encendida, vainilla, vinagre o café. Tenga en cuenta que las fragancias y los perfumes pueden ser irritantes para algunos pacientes y pueden causar náuseas. Los antibióticos tópicos como metronidazol (diversas marcas) pueden ser eficaces para reducir el olor. Hable con un integrante de su equipo de atención médica si tiene una herida.

Prurito (comezón en la piel). A algunas personas con cáncer les aparece prurito. El prurito es más frecuente en personas con algunos cánceres que con otros, como leucemia, linfoma, mieloma múltiple u otros cánceres. También pueden generar prurito la insuficiencia hepática o renal, los problemas en la glándula tiroides, la reacción a un fármaco o una reacción alérgica, la sequedad en la piel, urticaria y otras infecciones cutáneas. El prurito generado por un agente irritante, como un medicamento, se puede tratar suspendiendo el uso de ese fármaco. Las cremas humectantes, los antihistamínicos, los esteroides y las cremas o geles refrescantes o analgésicos también sirven para aliviar el prurito. Consulte con un miembro del equipo de atención médica si experimenta prurito.

Más información

Control de los efectos secundarios

Efectos secundarios de la quimioterapia (en inglés)

Efectos secundarios de la radioterapia (en inglés)

Imagen de sí mismo y cáncer (en inglés)

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