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Pérdida de peso

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 2/2012

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La pérdida de peso es común entre las personas con cáncer y suele ser el primer signo notorio de la enfermedad. El 40 % de las personas con cáncer informan pérdida de peso sin motivo al momento del diagnóstico y hasta el 80 % de las personas con cáncer avanzado (cáncer incurable) experimentan pérdida de peso y caquexia (emaciación), que es una combinación de pérdida de peso y pérdida de masa corporal. La pérdida de peso es frecuente en personas con tumores sólidos (como cáncer de mama o de pulmón) y en personas con cánceres de la sangre (como leucemia y linfomas).

La afección está asociada a fatiga, debilidad, pérdida de energía e imposibilidad de realizar las tareas diarias. Las personas que padecen caquexia a menudo no pueden tolerar bien los tratamientos y pueden experimentar síntomas más intensos.

Causas

La pérdida de peso suele comenzar cuando una persona experimenta pérdida del apetito o los alimentos no le parecen atractivos. Esto puede deberse a otros efectos secundarios del cáncer o el tratamiento para el cáncer que incluyen:

  • Cambios en el sistema inmunitario o en el metabolismo (el proceso mediante el cual el cuerpo descompone los alimentos y los convierte en energía)

Tratamiento

Un aspecto importante del tratamiento y la atención del cáncer es aliviar los efectos secundarios, lo que también se denomina control de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Hable con su equipo de atención médica sobre cualquier síntoma que experimente, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Controlar la pérdida de peso relacionada con el cáncer es importante para la comodidad y el bienestar de una persona con cáncer. Las sugerencias a continuación pueden ser de utilidad:

  • Aumente la cantidad de alimentos que come a cerca de 450 calorías por día.
  • Evalúe consultar al médico sobre la posibilidad de recibir alimentos directamente en el estómago a través de una sonda, que puede ser de utilidad para personas con cáncer de cabeza y cuello o de esófago que tienen dificultad para masticar o para tragar.
  • Ingiera comidas livianas y evite alimentos con alto contenido proteico antes del tratamiento para el cáncer, así evitará aversión (rechazo) a estos alimentos.

En general, no se recomienda administrar nutrientes por medio de una sonda intravenosa (i.v.) (una sonda insertada en una vena), salvo cuando se espera que esa persona se recupere y cuando se requiera apoyo nutricional a corto plazo.

En algunos casos, los médicos pueden recomendar medicamentos para tratar la pérdida de peso.

  • El acetato de megestrol (Megace) es una hormona progesterona que puede mejorar el apetito, ayudar a aumentar de peso y mejorar la sensación de bienestar de una persona.
  • Los esteroides pueden aumentar el apetito, mejorar la sensación de bienestar de una persona y ayudar a aliviar las náuseas, la debilidad y el dolor. Debido a sus graves efectos secundarios, los esteroides no deben usarse durante más de unas pocas semanas.
  • La metoclopramida (Reglan) puede evitar la saciedad precoz (sensación de saciedad antes comer los alimentos suficientes).
  • El reemplazo de la enzima pancreática (lipasa) ayuda al cuerpo a absorber la grasa.

Más información

Recomendaciones sobre nutrición durante y después del tratamiento para el cáncer (en inglés)

Control de los efectos secundarios

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