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Cáncer de hígado

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 1/2013
Diagnóstico

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EN ESTA PÁGINA: Encontrará una lista de las pruebas, procedimientos y estudios comunes que los médicos pueden utilizar para averiguar cuál es el problema e identificar su causa. Para ver otras páginas de esta guía, utilice las casillas de color ubicadas a la derecha de la pantalla o haga clic en “Siguiente” en la parte inferior.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha hecho metástasis (se ha diseminado). Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica
  • Tipo de cáncer que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar HCC. Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se utilizarán para todas las personas.

Examen físico. Si una persona tiene síntomas de HCC, el médico palpará el abdomen para detectar la presencia de nódulos, hinchazón u otros cambios en el hígado, el bazo y otros órganos cercanos. El médico también buscará la acumulación anormal de líquido en el abdomen y signos de ictericia (color amarillo en la piel y en el blanco de los ojos).

Análisis de sangre. Al mismo tiempo que el examen físico, el médico muy probablemente realizará un análisis de sangre para buscar una sustancia denominada alfa-fetoproteína (AFP). En los Estados Unidos, la AFP se encuentra en niveles elevados en la sangre de aproximadamente el 50 % al 70 % de las personas con HCC. El médico también analizará la sangre del paciente para determinar si tiene hepatitis B o C. Otros análisis de sangre pueden mostrar el estado de funcionamiento del hígado.

Además, generalmente se necesitan otras pruebas para diagnosticar el HCC, localizar el tumor en el hígado y determinar si este se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Una vez realizados el examen físico y los análisis de sangre, el médico puede recomendar una o más de las siguientes pruebas:

Ultrasonido (en inglés). El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Las ondas de sonido rebotan contra el hígado, otros órganos y los tumores. Cada onda crea una imagen diferente en un monitor de computadora.

Tomografía computarizada o tomografía axial computarizada (CT o CAT; en inglés). Una tomografía computarizada (computed tomography, CT) o tomografía axial computarizada (computed axial tomography, CAT) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una tomografía computarizada (TC) también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente o se administra por vía oral (por la boca) para obtener mejores detalles. Con frecuencia, el HCC se puede diagnosticar en función de características específicas del cáncer que se observan en una tomografía computarizada. Esto ayuda a que los pacientes eviten someterse a una biopsia de hígado (consulte más abajo).

Resonancia magnética (MRI; en inglés). La resonancia magnética (magnetic resonance imagin, MRI) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente o se administra por vía oral (por la boca) para crear una imagen más clara.

Angiograma. El angiograma es una imagen por rayos X de los vasos sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste en el torrente sanguíneo para que los vasos sanguíneos del hígado aparezcan en una radiografía.

Laparoscopia (en inglés). Esta prueba permite que el médico observe el interior del cuerpo con un tubo delgado, flexible e iluminado denominado laparoscopio. Se seda a la persona mientras se inserta el tubo a través de una pequeña incisión en el abdomen. También se utiliza anestesia local para adormecer la zona.

Biopsia (en inglés). Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. La muestra extraída en la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). El tipo de biopsia que se realiza dependerá de la ubicación del cáncer. La biopsia se puede realizar durante una laparoscopia, mediante una aspiración con aguja fina (se extraen células con una aguja delgada que se inserta en el tumor) o mediante una biopsia profunda (con una aguja gruesa). La mayoría de las veces es realizada por un radiólogo que utiliza un ultrasonido para que lo guíe a la parte específica del hígado donde se encuentra el tumor. El procedimiento de la biopsia en sí suele durar menos de un minuto. Normalmente, no es doloroso, y pocas personas presentan complicaciones a causa de este. Antes de la biopsia, su médico le realizará análisis de sangre para asegurarse de que esta coagula con normalidad, a fin de reducir el riesgo de sangrado después del procedimiento. En ocasiones, su médico puede realizar una laparoscopia y una biopsia para examinar la parte del hígado no cancerosa y averiguar si usted tiene cirrosis, lo que ayudará a determinar las mejores opciones de tratamiento.

Cuando un análisis de sangre de AFP indica claramente la presencia de HCC y los resultados de otras pruebas son típicos del HCC, quizás no sea necesario realizar una biopsia. Además, la mayoría de los cirujanos recomendarán la realización de una biopsia durante la cirugía si se extirpa la totalidad o parte del hígado, en lugar de un procedimiento aparte antes del procedimiento quirúrgico.

También es importante destacar que, con los métodos de estudios por imágenes más recientes, es más fácil encontrar masas muy pequeñas. Sin embargo, no siempre es posible identificar qué es una masa muy pequeña y si es cáncer. En estos casos, particularmente cuando la masa mide un centímetro o menos, el médico puede recomendar el enfoque de “supervisión y espera” (también llamado vigilancia activa y espera vigilante). Esto significa que los estudios por imágenes se repiten en un lapso de tres a seis meses. Si el último estudio por imágenes muestra que el tamaño no ha cambiado, se continúa con el método de vigilancia. Pero si crece, entonces el médico hará una biopsia.

Pruebas moleculares del tumor. Es posible que su médico recomiende realizar pruebas de laboratorio en una muestra tumoral, a fin de identificar genes específicos, proteínas y otros factores específicos del tumor. Los resultados de estas pruebas ayudarán a decidir si sus opciones de tratamiento incluyen un tipo de tratamiento denominado tratamiento dirigido (consulte la sección Tratamiento).

Después de que se realicen estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

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