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Cáncer de hígado

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 3/2014
Factores de riesgo y prevención

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EN ESTA PÁGINA: Encontrará más información acerca de los factores que aumentan la posibilidad de desarrollar este tipo de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú al costado de la pantalla.

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien, a menudo, los factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo desarrollan otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y hablar con su médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar carcinoma hepatocelular (HCC). En los Estados Unidos, los riesgos principales son cirrosis hepática y enfermedad del hígado graso no alcohólico (non-alcoholic fatty liver disease, NAFLD).

Hepatitis viral. Los virus de la hepatitis son aquellos que infectan el hígado. Dos tipos frecuentes son la hepatitis B y la hepatitis C. La infección crónica de hígado por el virus de la hepatitis B o la hepatitis C está asociada con menos de la mitad de los tipos de cáncer de hígado diagnosticados en los Estados Unidos; sin embargo, la hepatitis viral es el factor de riesgo más grande para este tipo de cáncer en todo el mundo. Si bien las personas que presentan el virus de la hepatitis B tienen un riesgo hasta 100 veces mayor de desarrollar HCC, por lo general, el HCC se desarrolla varias décadas después del inicio de dicha infección.

La hepatitis viral se puede transmitir de una persona a otra a través de la exposición a la sangre o los fluidos corporales de otra persona a través de lesiones, por compartir agujas durante el consumo de drogas o por mantener contacto sexual. En el caso de la hepatitis B, el feto o el bebé pueden contraer el virus si la madre lo tiene, aunque esto puede evitarse vacunando al bebé. Si usted desarrolla hepatitis aguda B o C y luego “elimina el virus”, no tiene un riesgo más elevado de desarrollar cáncer de hígado. Solo las personas que no eliminan el virus, conocidas como “portadoras” corren un riesgo mayor. Su médico podrá realizar análisis de sangre que indiquen si usted ha eliminado el virus.

Cirrosis. La cirrosis hepática se desarrolla cuando las células del hígado se dañan y son reemplazadas por tejido cicatricial. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos de cirrosis es consecuencia del consumo excesivo de alcohol (en inglés). Otras causas son la hepatitis viral (tipos B y C, como ya se mencionó), el exceso de hierro en el hígado debido a una enfermedad denominada hemocromatosis así como otros tipos de enfermedad crónica del hígado poco frecuentes.

Obesidad, enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) y diabetes. La obesidad provoca que la grasa se deposite en el hígado, lo que produce una afección conocida como NAFLD. En la última década, ha surgido evidencia contundente que sugiere que la NAFLD y la diabetes, un trastorno relacionado, son factores de riesgo cada vez más importantes del HCC en los Estados Unidos. 

Edad. En los Estados Unidos, el cáncer primario de hígado en adultos ocurre con mayor frecuencia en las personas mayores de 60 años.

Sexo. Los hombres son más propensos a desarrollar este tipo de cáncer que las mujeres.

Factores ambientales. Algunos factores ambientales pueden incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, por ejemplo, la exposición a ciertas sustancias químicas o el consumo de alimentos contaminados con aflatoxina, una toxina producida por un moho que puede crecer en los frutos secos y los cereales almacenados. En los Estados Unidos, hay menos riesgo de que esto suceda.

Los factores de riesgo son acumulativos, es decir que tener más de un factor de riesgo aumenta aún más el riesgo. Por ejemplo, una persona que es portadora del virus de la hepatitis B y C tiene un riesgo más alto que una persona que es portadora de un solo tipo del virus.

Prevención y detección temprana

La investigación continúa buscando factores que causan el cáncer de hígado y lo que las personas pueden hacer para reducir su riesgo personal. No existe una forma comprobada de prevenir por completo la enfermedad, pero puede haber medidas que se pueden tomar para reducir su riesgo de cáncer. Hable con su médico si le preocupa su riesgo personal de desarrollar este tipo de cáncer.

En los Estados Unidos, el HCC, por lo general, se puede evitar con la prevención de la hepatitis viral y la cirrosis. Una vacuna puede proteger a las personas sanas contra la hepatitis B. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. recomiendan que todos los niños reciban esta vacuna. No existe una vacuna contra la hepatitis C, que está asociada con más frecuencia con el abuso actual o pasado de drogas intravenosas (IV). Los bancos de sangre de los Estados Unidos controlan la sangre donada para asegurarse de que no se utilice sangre infectada con los virus de la hepatitis.

La cirrosis se puede evitar no consumiendo alcohol en exceso y previniendo la hepatitis viral. La mayoría de los países industrializados tienen reglamentaciones para proteger a las personas de las sustancias químicas que causan cáncer. En los Estados Unidos, dichas reglamentaciones prácticamente han eliminado estas sustancias químicas como causa del HCC.

Cada vez hay más evidencia de que determinados medicamentos pueden controlar la infección crónica por hepatitis B o C y, por lo tanto, reducir la inflamación (hinchazón) que estos virus causan en el hígado. En los últimos años, se han producido avances importantes en lo que respecta a tratamientos antivíricos, particularmente para la infección crónica provocada por el virus de la hepatitis C. Es probable que esto tenga un impacto positivo importante en la prevención del cáncer de hígado, especialmente si se los administra antes de presentar cirrosis. Para obtener información sobre estos tipos de tratamientos, es importante hablar con un hepatólogo, un médico que se especializa en las enfermedades del hígado.

Debido a que la NAFLD vinculada a la obesidad se está convirtiendo en un factor de riesgo cada vez más importante para el HCC, también se recomienda a las personas  que sigan las pautas establecidas para una buena salud, como mantener un peso saludable, tener una alimentación equilibrada y participar en actividades físicas moderadas. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Si usted sabe que tiene cirrosis u otros factores de riesgo, es extremadamente importante que hable con su médico sobre si debe someterse a controles periódicos para detectar la presencia de cáncer de hígado. La detección del cáncer antes de que se hayan desarrollado síntomas aumentará la probabilidad de que un tratamiento sea exitoso. Los hepatólogos son los médicos más experimentados en los estudios de detección del cáncer primario de hígado. También se puede ver el término “vigilancia” utilizado para explicar esto, pero significa lo mismo que estudios de detección.

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