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Cáncer de pulmón

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 6/2013
Diagnóstico

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EN ESTA PÁGINA: encontrará una lista de las pruebas, procedimientos y detecciones más comunes que los médicos usan para averiguar qué está mal e identificar la causa del problema. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y averiguar si este se ha diseminado desde el pulmón. Algunas pruebas también pueden establecer qué tratamientos pueden ser los más efectivos. Una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico definitivo del cáncer de pulmón. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha diseminado, pero jamás se pueden usar solas para diagnosticar el cáncer de pulmón. Esta lista describe opciones para diagnosticar este tipo de cáncer, y no todas las pruebas de la lista se han de usar en cada persona. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • tamaño, localización y tipo de cáncer que se sospecha;
  • edad y estado médico;
  • señales y síntomas;
  • resultados de pruebas anteriores.

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar y estadificar el cáncer de pulmón:

Biopsia (en inglés). Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. En años recientes, los médicos han aprendido que es útil tener una muestra más grande de tumor para determinar el subtipo de NSCLC y realizar pruebas moleculares adicionales (consulte más abajo). Si no se extirpa una cantidad suficiente del tumor para realizar estas pruebas, posiblemente se necesite otra biopsia. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. Si se encuentran células cancerosas, el patólogo determinará si se trata de un cáncer de pulmón de células pequeñas o de un NSCLC, en función del aspecto que presenten cuando se las observe con el microscopio.

Pruebas moleculares del tumor. Su médico puede recomendar que se realicen pruebas de laboratorio en una muestra del tumor para identificar genes y proteínas específicos, así como otros factores únicos del tumor. Hay diversos genes que pueden mutar (cambiar) en un tumor de pulmón que puede ayudar al cáncer a crecer y diseminarse. Las mutaciones que se sabe que contribuyen al crecimiento del cáncer a menudo ocurren en uno o más genes, incluyendo EGFR, ALK, KRAS, BRAF y HER2. Los resultados de las pruebas para estas mutaciones ayudan a decidir si las opciones de su tratamiento incluyen un tipo de tratamiento llamado terapia dirigida, que puede dirigirse a mutaciones específicas (ver Tratamiento).

A continuación se enumeran más procedimientos que los médicos utilizan para obtener tejido para el diagnóstico y la estadificación del cáncer de pulmón:

Citología del esputo. Si se sospecha la presencia de cáncer de pulmón, el médico puede pedirle a una persona que expectore para examinar la flema con un microscopio. Un patólogo puede encontrar células cancerosas mezcladas en el mucosidad. No obstante, la citología del esputo proporciona una menor cantidad de tejido que el necesario para diagnosticar completamente el cáncer de pulmón y realizar pruebas moleculares.

Broncoscopia (en inglés). En este procedimiento, el médico pasa un tubo delgado y flexible con una luz en el extremo a través de la boca o la nariz, a lo largo de la tráquea y dentro de las vías respiratorias de los pulmones. Un cirujano o un neumólogo (médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades pulmonares) pueden realizar este procedimiento. El tubo permite que el médico vea el interior de los pulmones. Unos pequeños instrumentos dentro del tubo pueden extraer muestras de tejido o líquido para que el patólogo pueda examinarlas. Los pacientes reciben anestesia leve (un medicamento para bloquear la sensibilidad al dolor) durante la broncoscopia.

Aspiración con aguja/biopsia profunda. Después de anestesiar la piel, un radiólogo especialista, denominado radiólogo intervencionista, extrae una muestra del tumor pulmonar para realizar pruebas. Esto se puede hacer con una aguja más pequeña (para tomar una muestra más pequeña) o con una aguja más grande (denominada biopsia profunda, para tomar una muestra más grande). El médico utiliza la aguja para aspirar (succionar) una pequeña muestra de tejido para analizar. A menudo, el radiólogo utiliza una CT de tórax o un aparato especial de rayos X denominado fluoroscopio para guiar la aguja. En general, una biopsia profunda proporciona más tejido que una aspiración con aguja, el cual se necesita para el diagnóstico y las pruebas moleculares (consulte arriba).

Toracentesis. Después de adormecer la piel del pecho, se inserta una aguja a través de la pared del tórax en el espacio entre el pulmón y la pared torácica donde se puede acumular líquido. Se extrae el líquido, y luego el patólogo lo examina para detectar la presencia de células cancerosas.

Toracotomía. Este procedimiento se lleva a cabo en un quirófano, y el paciente recibe anestesia general. Un cirujano realiza una incisión en el tórax, examina el pulmón de forma directa y extrae muestras de tejido para analizarlas. La toracotomía es el procedimiento que los cirujanos realizan con mayor frecuencia para extirpar un tumor de pulmón en su totalidad.

Toracoscopia. A través de un pequeño corte en la piel de la pared torácica, un cirujano puede insertar un instrumento especial y una pequeña cámara de vídeo para examinar el interior del pulmón. Si bien los pacientes necesitan anestesia general, el tiempo de recuperación puede ser más corto con una toracoscopia debido al menor tamaño de las incisiones. Este procedimiento se conoce también como cirugía toracoscópica videoasistida (video-assisted thoracoscopic surgery, VATS).

Mediastinoscopia. Un cirujano examina y toma una muestra de los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax (debajo del esternón) realizando una pequeña incisión en la parte superior del esternón. Este procedimiento también requiere anestesia general y se lleva a cabo en un quirófano.

Biopsia de médula ósea y aspiración (en inglés). Es una prueba que se utiliza ocasionalmente para el cáncer de pulmón de células pequeñas. La médula ósea tiene una parte sólida y una líquida. La biopsia de médula ósea consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. En la aspiración se toma una muestra de líquido con una aguja. Luego, las muestras son analizadas por un patólogo. Un lugar frecuente para realizar una biopsia y aspiración de la médula ósea es el hueso pélvico, ubicado en la región lumbar junto a la cadera. Generalmente, antes de esta intervención, se anestesia la piel de dicha área con medicamentos, y se pueden utilizar otros tipos de anestesia.

Pruebas por imágenes

Además de las biopsias y los procedimientos quirúrgicos, los estudios por imágenes son muy importantes para el cuidado de las personas con cáncer de pulmón. Sin embargo, ninguna prueba es perfecta, y ningún estudio por imágenes puede diagnosticar el cáncer de pulmón. Solo una biopsia puede hacerlo. Los resultados de las radiografías y los estudios por imágenes de tórax se deben combinar con los antecedentes médicos de la persona, un examen físico, análisis de sangre e información de la biopsia para armar la historia completa respecto de dónde comenzó el cáncer, si se diseminó y hacia dónde lo hizo.

Tomografía computarizada (CT; en inglés). Esta prueba produce imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de un tumor de pulmón y/o las metástasis del cáncer de pulmón. La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una tomografía computarizada también puede usarse para medir el tamaño del tumor. A veces, se inyecta un medio de contraste (un tinte especial) en una vena del paciente o se lo administra oralmente (por la boca) para ofrecer mejores detalles.

Tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET; en inglés). Una detección PET es otra forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo para detectar si el cáncer se ha diseminado o a dónde. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Imagen de resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI; en inglés). Esta prueba también produce imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de un tumor de pulmón y/o las metástasis del cáncer de pulmón. La MRI utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente o se lo administra oralmente para obtener mejores detalles. La MRI no funciona bien para tomar imágenes de partes del cuerpo en movimiento, como los pulmones, que se mueven con cada respiración. Por ese motivo, la MRI rara vez se usa para observar los pulmones. Sin embargo, puede ser útil para encontrar el cáncer de pulmón que se diseminó al cerebro.

También se dispone de estudios por imágenes que utilizan moléculas radiactivas, denominadas marcadores, que se inyectan en la sangre para mostrar la posible localización del cáncer, por ejemplo:

Gammagrafía ósea (en inglés). La gammagrafía ósea utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente. Se acumula en zonas del hueso y se lo detecta mediante una cámara especial. Ante la cámara, los huesos sanos aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. Las detecciones PET (ver arriba) han ido reemplazando a las gammagrafías óseas para detectar el cáncer de pulmón que se ha diseminado a los huesos.

Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Determinación del lugar donde se originó el cáncer

El cáncer de pulmón empieza en los pulmones. Muchos otros tipos de cáncer empiezan en otra parte del cuerpo y se diseminan hacia los pulmones cuando hacen metástasis. Por ejemplo, el cáncer de mama que se ha diseminado a los pulmones se sigue llamando cáncer de mama. Por lo tanto, para los médicos es importante saber si un cáncer empezó en los pulmones o en otra parte del cuerpo.

Para averiguar dónde se originó el cáncer, su médico tomará en cuenta sus síntomas y su historia médica, el examen físico, el aspecto del tumor en las radiografías y los estudios por imágenes así como los factores de riesgo de desarrollar cáncer. Un patólogo puede realizar pruebas en la muestra de la biopsia para ayudar a averiguar dónde se originó el cáncer, y el médico puede recomendar que se le hagan otras pruebas para descartar tipos específicos de cáncer. Si, después de estas consideraciones, el médico todavía no está seguro de dónde comenzó el cáncer, puede dar un diagnóstico de cáncer metastásico “de tumor primario desconocido”. Casi todos los tratamientos para el cáncer metastásico de origen primario desconocido (en inglés) que se encuentra por primera vez en el tórax son los mismos que para el cáncer metastásico de pulmón.

Dejar de fumar

Incluso después de que se diagnostica un cáncer de pulmón, todavía es beneficioso dejar de fumar cigarrillos. Las personas que dejan de fumar soportan mejor todos los tratamientos, se sienten mejor, viven más tiempo y corren un menor riesgo de desarrollar un segundo cáncer de pulmón u otros problemas de salud. Dejar de fumar nunca es fácil y es incluso más difícil cuando se enfrenta el diagnóstico de cáncer de pulmón. Los fumadores deben buscar la ayuda de familiares, amigos, programas para dejar de fumar y profesionales de atención médica. Ninguno de los productos disponibles para dejar de fumar interfiere con el tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre dejar de usar tabaco después de un diagnóstico de cáncer.

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