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Con frecuencia, el dentista es la primera persona que detecta este tipo de cáncer durante un examen de rutina. Las personas con cáncer oral u orofaríngeo pueden tener los siguientes síntomas o signos. Algunas veces, las personas con esta enfermedad no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.
- Llaga en la boca o el labio que no cicatriza (el síntoma más común)
- Mancha roja o blanca en las encías, la lengua, las amígdalas o el revestimiento de la boca
- Nódulo en el labio, la boca, el cuello o la garganta, o sensación de engrosamiento de la mejilla
- Dolor de garganta persistente o sensación de algo atorado en la garganta
- Ronquera o cambio en la voz
- Adormecimiento de la boca o la lengua
- Dolor o sangrado en la boca
- Dificultad para masticar, tragar, o mover la mandíbula o la lengua
- Dolor de oído o mandíbula
- Mal aliento crónico
- Cambios en la forma de hablar
- Pérdida de piezas dentales o dolor de dientes o muelas
- Dentaduras postizas que ya no encajan
- Pérdida de peso sin razón aparente
- Fatiga
- Pérdida del apetito, en especial cuando es prolongada; esto puede suceder más adelante en el transcurso de la enfermedad
Las personas que noten cualquiera de estos signos de advertencia deben consultar a un médico y/o dentista tan pronto como sea posible. El cáncer de la cavidad oral y el de la orofaringe que se detectan de forma precoz tienen mayores probabilidades de cura.
Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia.
Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.
Debido a que muchos de los síntomas enumerados anteriormente también pueden ser consecuencia de otros trastornos no cancerosos, es importante someterse a exámenes de detección médicos y odontológicos periódicos, en especial si la persona bebe alcohol de modo habitual, consume productos derivados del tabaco en el presente o los ha consumido en el pasado.
De hecho, las personas que consumen alcohol y tabaco deben realizarse un examen de detección general una vez al año como mínimo. Se trata de un procedimiento simple y rápido en el que el médico observa si hay anormalidades en el interior de la nariz, la boca y la garganta, y palpa el cuello en busca de nódulos. Si detecta algo inusual, el médico recomendará un examen más exhaustivo con uno o más de los procedimientos de diagnóstico mencionados en la sección Diagnóstico.


