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Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de cuidado (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarle a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales.
Panorama general del tratamiento
En el cuidado del cáncer, a menudo, trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés).
A continuación, se describen las opciones de tratamiento más comunes para la ALL. Las opciones y las recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el subtipo de ALL, su clasificación, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, por lo general, al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Un oncólogo clínico, que es un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos, o un hematólogo, que es un médico que se especializa en el tratamiento de los trastornos de la sangre, son los que administran la quimioterapia. Por lo general, un régimen (plan) de quimioterapia consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado.
Los pacientes con ALL reciben diferentes fármacos durante todo su tratamiento, algunos de los cuales se administran por vía oral (por boca) como pastilla, mientras que otros se inyectan en una vena (por vía intravenosa, IV). El paciente puede recibir quimioterapia durante diferentes estadios del tratamiento.
Terapia de inducción a la remisión. Esta es la primera sesión de tratamiento que se administra durante las primeras tres a cuatro semanas posteriores al diagnóstico. Está diseñada para destruir la mayoría de las células de leucemia, detener los síntomas de la enfermedad y hacer que los hemogramas regresen a sus niveles normales.
Los tratamientos específicos que se utilizan pueden incluir:
- Doxorrubicina (Adriamycin), ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar), o vincristina (Oncovin, Vincasar), administrados mediante una inyección en una vena.
- Asparaginasa (Elspar), administrada mediante una inyección en un músculo, una inyección subcutánea o una inyección en una vena.
- Dexametasona (múltiples marcas comerciales) o prednisona (múltiples marcas comerciales) por boca.
- Metotrexato (múltiples marcas comerciales) o citarabina (Cytosar-U) mediante una inyección en el líquido cefalorraquídeo.
La meta de la terapia de inducción es una remisión completa (CR), que implica que los hemogramas han regresado a la normalidad, es decir, que no se observa leucemia cuando se examina una muestra de médula ósea con un microscopio, y que desaparecieron los signos y los síntomas relacionados con la ALL. Más del 95 % de los niños y entre el 75 % y el 80 % de los adultos con ALL tendrán una CR. Sin embargo, es posible que pequeñas cantidades de leucemia persistan después del tratamiento, incluso si no pueden detectarse; por eso, es necesario administrar terapia adicional para evitar que la ALL reaparezca.
Terapia de consolidación o intensificación de la remisión. Este estadio de la terapia se refiere al uso de diferentes fármacos administrados en dosis similares a las dosis utilizadas para lograr la remisión, o en dosis más altas que estas. Según el subtipo de ALL, el médico puede recomendar diversos programas de terapia de consolidación.
Terapia de mantenimiento o continuación de la remisión. El tratamiento se administra tanto por vía oral como por vía intravenosa durante un período de dos a tres años para impedir que la ALL reaparezca. Por lo general, estos fármacos se administran en dosis más bajas y tienen menos efectos secundarios.
Quimioterapia de reinducción. Este estadio se utiliza para tratar la ALL si ha reaparecido después del tratamiento.
Profilaxis del sistema nervioso central (SNC) (tratamiento preventivo). Este implica el uso de fármacos, administrados directamente en el líquido cefalorraquídeo a través de una punción espinal (punción lumbar; consulte la sección Diagnóstico) y/o a través de una vena, a fin de prevenir que la leucemia se disemine desde la sangre al cerebro o la médula espinal. Este tratamiento a menudo se aplica a la cabeza, en combinación con radioterapia (vea a continuación).
Efectos secundarios de la quimioterapia y del tratamiento de apoyo
Por lo general, la terapia de inducción comienza en el hospital, y, a menudo, los pacientes necesitarán permanecer en el hospital entre tres y cuatro semanas durante el tratamiento. Sin embargo, según la situación, muchos pacientes pueden retirarse del hospital; estos son monitoreados cuidadosamente con visitas regulares al médico. A veces, los pacientes necesitarán permanecer en el hospital para la terapia de consolidación, pero la mayoría de los pacientes pueden regresar a sus hogares. Muchos pacientes con ALL pueden regresar a la escuela o al trabajo mientras reciben terapia de mantenimiento.
Dado que la quimioterapia ataca rápidamente dividiendo las células, incluidas aquellas del tejido normal, como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea, los pacientes que reciben quimioterapia pueden perder el cabello, desarrollar llagas en la boca o tener náuseas y vómitos. Debido a los cambios en los hemogramas, la mayoría de los pacientes necesitarán transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas en algún momento durante el tratamiento. Por lo general, el tratamiento con antibióticos para prevenir o tratar las infecciones también es necesario. La quimioterapia puede disminuir la resistencia del cuerpo a las infecciones debido a que reduce la cantidad de neutrófilos, provocar un aumento de hematomas y sangrado debido a la disminución en la cantidad de plaquetas y a otros problemas relacionados con la coagulación de la sangre, y causar fatiga al disminuir la cantidad de glóbulos rojos.
La quimioterapia puede afectar la fertilidad (en inglés; la capacidad de tener un niño en el futuro) y aumentar el riesgo de desarrollar un segundo cáncer. Es posible que los pacientes deseen hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento.
Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor manera de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).
Terapia dirigida
La terapia dirigida es un tratamiento que actúa sobre los genes o las proteínas específicos del cáncer, o las condiciones del tejido que contribuyen a la proliferación y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea la proliferación y diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células normales.
Estudios recientes demuestran que no todos los tipos de cáncer tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, su médico puede realizar pruebas para identificar los genes, las proteínas y otros factores involucrados en su leucemia. Como resultado, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre tratamientos dirigidos.
En el caso de la ALL, se recomienda la terapia dirigida como complemento de la quimioterapia estándar para pacientes que tienen ALL con cromosoma Filadelfia positivo (ALL Ph+). Dichos fármacos incluyen imatinib (Gleevec), dasatinib (Sprycel) y nilotinib (Tasigna) para el tratamiento de la ALL con cromosoma Filadelfia positivo. La nelarabina (Arranon) es un nuevo fármaco que actúa sobre la ALL de células T. Los anticuerpos monoclonales como el rituximab (Rituxan) actúan sobre la ALL de células B. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar.
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos X de alta energía para destruir células cancerosas. Un médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. Por lo general, un régimen de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado. En el caso de la ALL, la radioterapia en el cerebro a veces se utiliza para destruir las células cancerosas alrededor del cerebro y de la columna vertebral.
Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. Obtenga más información sobre la radioterapia.
Trasplante de células madre/trasplante de médula ósea
Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza por células altamente especializadas, conocidas como células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en el torrente sanguíneo como en la médula ósea. A partir de estas células madre, se crean todas las células normales de la sangre. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea en sí.
Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier tratamiento previo, y la edad y el estado de salud general del paciente.
Existen dos tipos de trasplante de células madre según la fuente de las células madre sanguíneas de reemplazo: alogénico (Allogeneic, ALLO) y autólogo (Autologous, AUTO). Sin embargo, los trasplantes AUTO generalmente no se utilizan para tratar la ALL.
En ambos tipos, la meta del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, en la sangre y en otras partes del cuerpo, y permitir que las células madre sanguíneas de reemplazo creen una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerosas posible. Obtenga más información sobre el trasplante de médula ósea y de células madre.
Cuidados paliativos/de apoyo
A menudo, la leucemia y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar la enfermedad, un aspecto importante del cuidado es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o cuidados de apoyo, e incluye apoyar al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.
Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las personas reciben tratamiento para la leucemia y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos, a menudo, tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida, e informan que están más satisfechos con el tratamiento.
Antes del comienzo del tratamiento, hable con su equipo de cuidados médicos sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de cuidados médicos si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.
ALL recurrente
Una remisión tiene lugar cuando la leucemia no puede detectarse en el cuerpo y no existen síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (No Evidence of Disease, NED).
Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto al regreso de la enfermedad. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que la leucemia regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si la enfermedad regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).
Si la leucemia regresa después del tratamiento original, esta se conoce como leucemia recurrente o recidivante. Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico conversarán sobre sus opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como quimioterapia, terapia dirigida y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren de otra manera. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando nuevas maneras para tratar este tipo de leucemia recurrente.
El tratamiento para la ALL recurrente depende de la duración de la remisión y, por lo general, se administra en ciclos de entre dos y tres años. Si una recurrencia se presenta después de una remisión prolongada, es posible que la leucemia responda nuevamente al tratamiento original. Si la remisión fue breve, se utilizan otros fármacos, que a menudo son fármacos nuevos que están en fase de evaluación en estudios clínicos. Generalmente, se recomienda un trasplante de células madre ALLO a los pacientes cuya leucemia haya reaparecido. Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.
A menudo, las personas con leucemia recurrente experimentan emociones, tales como incredulidad o temor. Se alienta a que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y consulten acerca de servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).
ALL refractaria
La ALL refractaria se presenta cuando no se logra una remisión completa, debido a que los fármacos no lograron destruir suficientes células de leucemia. A menudo, estos pacientes continúan teniendo hemogramas bajos, necesitan transfusiones y tienen un riesgo de sangrado o infección.
Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este tipo de leucemia, debido a que pueden existir diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar cómodo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos.
Su equipo de cuidados médicos puede recomendar un plan de tratamiento que incluya nuevos fármacos que se estén evaluando en estudios clínicos o un trasplante de células madre ALLO. Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.
Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico de leucemia refractaria puede ser muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de cuidados médicos. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.
Si el tratamiento falla
Recuperarse de la leucemia no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse leucemia avanzada o terminal.
Este diagnóstico es estresante, debido a que la enfermedad no es curable, y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.
Los cuidados paliativos que se brindan al final de la vida de una persona se denominan cuidados para enfermos terminales (en inglés). Se alienta a que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.
Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo que los ayude a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y sentimiento de pérdida (en inglés).
Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados durante el tratamiento para el cáncer.


