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Leucemia - mieloide aguda - AML - en adultos

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 6/2012
Tratamiento

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Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de cuidado (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarle a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales.

Panorama general del tratamiento

En el cuidado del cáncer, a menudo, trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés).

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más comunes para la AML. Las opciones y las recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el subtipo, la morfología y la citogenética de la AML (consulte la sección Subtipos), los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. El tratamiento más exitoso para la AML depende de los resultados del primer tratamiento; por lo tanto, es importante que los pacientes reciban el tratamiento inicial en un centro con experiencia en AML. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para matar las células cancerosas, por lo general, al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. Los fármacos se trasladan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo para alcanzar las células cancerosas. Un oncólogo clínico, que es un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos, o un hematólogo, que es un médico especializado en el tratamiento de los trastornos de la sangre, son los que administran la quimioterapia. Por lo general, un régimen (plan) de quimioterapia consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

La quimioterapia es el tratamiento principal para la AML. La quimioterapia puede administrarse por boca en forma de una pastilla o inyectarse en una vena o en el líquido CSF. Se utilizan varios fármacos para tratar la AML.

La quimioterapia para la AML puede dividirse en tres fases: inducción a la remisión, consolidación posterior a la remisión y mantenimiento. Sin embargo, el mantenimiento se refiere el uso prolongado de quimioterapia en pacientes en remisión y no se utiliza comúnmente en la AML.

Terapia de inducción. Este es el primer período de tratamiento después de que se realiza el diagnóstico. La meta de la terapia de inducción es una remisión completa (Complete Remission, CR), que implica que los hemogramas han regresado a la normalidad, es decir, que no se puede detectar leucemia en la médula ósea cuando se examina con un microscopio, y que desaparecieron los signos y los síntomas relacionados con la AML.

Con mayor frecuencia, se utiliza una combinación de citarabina (Cytosar-U) administrada durante siete días y una antraciclina, como daunorrubicina (Cerubidine) o idarrubicina (Idamycin), administrada durante tres días. Además de destruir las células de leucemia, estos fármacos también destruyen las células sanas, lo que aumenta el riesgo de infección y de sangrado (consulte más abajo). La mayoría de los pacientes necesitarán permanecer en el hospital entre tres y cinco días durante la terapia de inducción, antes de que los hemogramas regresen a sus niveles normales. A veces, se necesitan dos sesiones de terapia para lograr una CR. Aproximadamente, el 75 % de los adultos más jóvenes con AML y alrededor del 50 % de los pacientes mayores de 60 años logran una CR después del tratamiento. 

Es posible que algunos adultos mayores no reciban terapia de inducción con fármacos estándares, y puede utilizarse decitabina (Dacogen), azacitidina (Vidaza) y clofarabina (Clolar) en su lugar. Un estudio clínico también es una opción.

Terapia de consolidación o intensificación. Después de la terapia de inducción, se utilizan una serie de diferentes fármacos para destruir las células de AML restantes. Por lo general, la AML será recurrente si no se administra tratamiento adicional después de una CR. Comúnmente, se administran entre dos y cuatro tratamientos de dosis altas de citarabina a intervalos mensuales en adultos más jóvenes que están en remisión, mientras que se utilizan varios regímenes diferentes para los pacientes de edad más avanzada.  Aunque, por lo general, la quimioterapia se administra en el hospital, la mayor parte del tiempo de recuperación transcurre en el hogar. 

En algunos pacientes, se recomienda el trasplante de médula ósea/células madre (consulte más abajo), en lugar de la terapia de consolidación.

Obtenga más información sobre la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los fármacos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor manera de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Tratamiento para la leucemia promielocítica aguda (APL)

El tratamiento del subtipo APL de AML es muy diferente. Este subtipo es muy sensible a los efectos del ácido trans-retinoico (All-trans Retinoic Acid, ATRA), un fármaco que es similar a la vitamina A y que se administra por boca. Las personas con el subtipo APL que reciben una combinación de ATRA y quimioterapia (consulte anteriormente) con idarrubicina o daunorrubicina tienen mayores probabilidades de tener una CR. El trióxido de arsénico (Trisenox) es otro fármaco eficaz para la APL, durante la inducción a la remisión inicial, durante la consolidación posterior a la remisión, o para la APL que haya reaparecido después del tratamiento.

El sangrado es un síntoma común de la APL, y los pacientes con este subtipo, a menudo, necesitan muchas transfusiones de sangre y de plaquetas durante el tratamiento inicial. En comparación con otros subtipos de AML en los que no se utiliza terapia de mantenimiento, algunos pacientes con APL se benefician del uso de ATRA durante uno a dos años después del tratamiento inicial.

Efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia para la AML ataca las células que se dividen rápidamente, incluidas aquellas en los tejidos normales, como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea. Las personas con AML que reciben quimioterapia pueden perder el cabello, desarrollar llagas en la boca o tener náuseas y vómitos. El cabello volverá a crecer después de que finalice el tratamiento, y los fármacos eficaces ayudan a prevenir y a evitar las náuseas y los vómitos (en inglés). Se alienta a los pacientes a hablar con sus médicos sobre los efectos secundarios a corto y a largo plazo antes de que comience el tratamiento.

Debido al efecto en las células sanguíneas normales de la médula ósea, la quimioterapia utilizada para la AML disminuirá la capacidad del cuerpo de combatir una infección durante un período breve, y puede ser común la presencia de aumento de hematomas, sangrado y fatiga. A menudo, los pacientes con AML recibirán antibióticos para prevenir y tratar las infecciones, y necesitarán transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas durante toda la quimioterapia. La quimioterapia también puede afectar la fertilidad (en inglés) del paciente (la capacidad de tener un niño en el futuro). Es posible que los pacientes deseen hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento.

Trasplante de médula ósea/células madre

Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza por células altamente especializadas, conocidas como células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en el torrente sanguíneo como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea en sí.

Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de los tratamientos previos, la edad y el estado de salud general del paciente.

Existen dos tipos de trasplante de células madre según la fuente de células madre sanguíneas de reemplazo: alogénico (Allogeneic, ALLO) y autólogo (Autologous, AUTO).

En ambos tipos, la meta del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, en la sangre y en otras partes del cuerpo, y permitir que las células madre sanguíneas de reemplazo creen una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad posible de células cancerosas. Obtenga más información sobre el trasplante de células madre y de médula ósea.

Radioterapia La radioterapia es el uso de rayosX u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. Un médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo de radioterapia más común se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Por lo general, un régimen de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado. Dado que la AML se encuentra en la sangre, la radioterapia, por lo general, se utiliza solo cuando el cáncer se haya diseminado al cerebro o con el fin de encoger un cloroma (una masa de tejido que se encuentra solo en un área del cuerpo).

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. Obtenga más información sobre la radioterapia.

Cuidados paliativos/de apoyo

A menudo, la leucemia y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar la enfermedad, un aspecto importante del cuidado es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o cuidados de apoyo, e incluye apoyar al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las personas reciben tratamiento para la leucemia y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos, a menudo, tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida, e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Antes del comienzo del tratamiento, hable con su equipo de cuidados médicos sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de cuidados médicos si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre cuidados paliativos.

AML recurrente

Una remisión tiene lugar cuando la leucemia no puede detectarse en el cuerpo y no existen síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (No Evidence of Disease, NED). 

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos sobrevivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto al regreso de la enfermedad. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que la leucemia regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si la enfermedad regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el miedo a la recurrencia (en inglés).

Si la leucemia regresa a pesar del tratamiento original, esto se conoce como leucemia recurrente o recidivante. Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico conversarán sobre sus opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como la quimioterapia, el trasplante de células madre y la radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren de otra manera. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando nuevas maneras de tratar este tipo de leucemia recurrente.

A menudo, el tratamiento para la AML recurrente depende de la duración de la remisión inicial. Si la AML reaparece después de una remisión prolongada, es posible que el tratamiento original vuelva a ser eficaz. Si la remisión fue breve, se utilizan otros fármacos, a menudo, a través de estudios clínicos. Se puede recomendar un trasplante de células madre ALLO a pacientes con leucemia que haya reaparecido después del tratamiento inicial. Sin embargo, se desconoce el mejor tratamiento después de una recurrencia, y se están evaluando muchos fármacos y otros enfoques en estudios clínicos.

A menudo, las personas con leucemia recurrente experimentan emociones, tales como incredulidad o temor. Se alienta a que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y consulten acerca de servicios de apoyo que les ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

AML refractaria

Si aún hay evidencia de leucemia después del tratamiento inicial, la enfermedad se conoce como AML refractaria. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este tipo de leucemia, debido a que pueden existir diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar cómodo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos.

Su equipo de cuidados médicos puede recomendar un plan de tratamiento que incluya nuevos fármacos que se estén evaluando en estudios clínicos. Los pacientes también deben considerar la posibilidad de un trasplante de células madre ALLO como parte de su programa de tratamiento. Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico de leucemia refractaria puede ser muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de cuidados médicos. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

Si el tratamiento falla

Recuperarse de la leucemia no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse leucemia avanzada o terminal.

Este diagnóstico es estresante, y puede ser difícil hablar al respecto, debido a que la leucemia avanzada no es curable. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Los cuidados paliativos que se brindan al final de la vida de una persona se denominan cuidados para enfermos terminales (en inglés). Se alienta a que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre laplanificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo que les ayude a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y sentimiento de pérdida (en inglés).

Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados durante el tratamiento para el cáncer.

Last Updated: June 13, 2012

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