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Linfoma no Hodgkin

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 9/2013
Diagnóstico

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EN ESTA PÁGINA: Encontrará una lista de las pruebas, los procedimientos y los estudios habituales que los médicos pueden utilizar para averiguar cuál es el problema e identificar su causa. Para ver otras páginas de esta guía, utilice las casillas de color ubicadas a la derecha de la pantalla o haga clic en “Siguiente” en la parte inferior.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. Una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico definitivo de linfoma. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el linfoma se ha diseminado. Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se utilizarán para todas las personas. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica
  • Tipo de linfoma que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Para determinar si una persona tiene LNH, el médico primero registrará los antecedentes médicos completos y realizará un examen físico, en el que prestará especial atención a los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo. El médico también buscará los signos de una infección que pueda causar la hinchazón de los ganglios linfáticos y puede recetar un antibiótico. Si la hinchazón de los ganglios linfáticos persiste después del tratamiento con antibiótico, es posible que la causa no sea una infección. Si el médico sospecha la presencia de un linfoma, recomendará una biopsia, así como análisis de laboratorio y estudios por imágenes.

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar y manejar el LNH:

Biopsia (en inglés). Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Este tejido puede extraerse mediante una aguja delgada, una aguja cortante o cirugía. Para diagnosticar el linfoma, los lugares más frecuentes de donde se extrae el tejido durante una biopsia son los ganglios linfáticos que se encuentran en el cuello, debajo de un brazo o en la pelvis. También puede realizarse una biopsia del tórax o del abdomen con una aguja delgada durante un estudio por tomografía computarizada (TC) (consulte a continuación) o del estómago o el intestino durante una endoscopia (un examen que permite al médico ver el interior del cuerpo con un tubo delgado, flexible e iluminado). Es posible que también sea necesario realizar una biopsia de la piel, según el subtipo de linfoma que se sospecha.

La biopsia es el único método que permite obtener un diagnóstico definitivo de linfoma y descubrir el subtipo. Para realizar un diagnóstico, es importante tener una cantidad suficiente de tejido. Con muy poca frecuencia, las muestras para biopsia obtenidas con aguja resultan suficientes para realizar un diagnóstico definitivo de linfoma. En la mayoría de los casos, es necesario realizar una biopsia profunda o una biopsia quirúrgica para extraer la cantidad suficiente de tejido para diagnosticar y clasificar el linfoma correctamente. La muestra de tejido extraída durante la biopsia deberá ser analizada por un patólogo (un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y en evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) o por un hematopatólogo (un patólogo que cuenta con una formación adicional en el diagnóstico de distintos tipos de cáncer de la sangre) con experiencia en el diagnóstico de linfomas. Debido a que existen muchos subtipos de linfomas y debido a que algunos de estos subtipos son muy poco frecuentes o poco frecuentes, puede ser útil buscar una segunda opinión.

Pruebas moleculares. Es probable que su médico recomiende realizar análisis de laboratorio en las células de linfoma a fin de identificar genes específicos, proteínas, cambios en los cromosomas y otros factores exclusivos de la enfermedad. Los resultados de estos análisis ayudarán a su médico a decidir sus opciones de tratamiento. Existen diferentes tipos de análisis moleculares y genéticos, entre los que se encuentran citogenética (un estudio de los cromosomas normales y anormales de las células cancerosas que se dividen), hibridación in situ fluorescente (fluorescent in situ hybridization, FISH; que usa sondas fluorescentes bajo un microscopio especial para detectar anomalías cromosómicas), citometría de flujo (observación de proteínas que se encuentra en la superficie o dentro de una célula cancerosa) y reacción en cadena de la polimerasa (polymerase chain reaction, PCR; que se usa para detectar secuencias específicas del ADN que ocurren en algunos tipos de cáncer).

Tomografía computarizada o tomografía axial computarizada (TC o TAC; en inglés). Una TC o TAC crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una TC también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se inyecta un medio de contraste (un tinte especial) en una vena del paciente o se administra por vía oral (por boca) para obtener mejores detalles y encontrar la posición exacta del tumor. Un radiólogo (un médico que se especializa en realizar estudios por imágenes para diagnosticar enfermedades) interpreta las tomografías computarizadas. La tomografía computarizada del pecho, el abdomen y la pelvis puede ayudar a detectar un cáncer que se ha diseminado a los pulmones, los ganglios linfáticos y el hígado.

Imágenes por resonancia magnética (RM; en inglés). La RM utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente o administrarse por vía oral para crear una imagen más clara. Un radiólogo interpreta el estudio por imágenes.

Tomografía por emisión de positrones (TEP; en inglés). Una TEP es otra prueba por imágenes que pueden ayudar a encontrar cáncer en el cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva (denominada glucosa radioactiva). Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Un médico especialista en medicina nuclear interpreta el estudio por imágenes.

Estudios de TEP y TC integrados (en inglés). Este método de exploración obtiene imágenes simultáneas por TC y TEP, y después combina las imágenes. Esta técnica puede utilizarse para observar tanto la estructura y la cantidad de energía que absorbe el tumor como los tejidos sanos.

Si después de una o más pruebas por imágenes el médico decide que es posible que el linfoma esté afectando la médula ósea, entonces recomendará que se realice una biopsia de médula ósea.

Biopsia de médula ósea y aspiración (en inglés). Estos dos procedimientos a menudo se realizan al mismo tiempo. La médula ósea tiene una parte sólida y una líquida. La biopsia de médula ósea consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. En la aspiración se toma una muestra de líquido con una aguja. Luego, la(s) muestra(s) se analiza(n) por un patólogo. El lugar más frecuente para realizar una biopsia de médula ósea y una aspiración es la cresta ilíaca del hueso pélvico, ubicada en la parte posterior e inferior de la cadera. La piel y el hueso en esa área se adormecen de antemano con medicamentos, y se pueden utilizar otros tipos de anestesia (medicamentos para bloquear la conciencia del dolor).

A menudo, el linfoma se disemina a la médula ósea; por lo tanto, observar una muestra de médula ósea puede ser importante para que los médicos lo diagnostiquen y determinen su estadio. La muestra retirada durante la aspiración también se utiliza para hallar cualquier cambio cromosomático.

Después de que se realicen estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

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