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La estadificación ayuda a describir dónde se ubica el LNH, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer; por lo tanto, es posible que la estadificación no se complete hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento y puede ayudar a predecir el pronóstico (probabilidad de recuperación) del paciente. Existen diferentes descripciones de los estadios para los diferentes tipos de cáncer.
Cuando se estadifica el LNH, los médicos evalúan los siguientes elementos:
- La cantidad de áreas de ganglios linfáticos cancerosos.
- La ubicación de los ganglios linfáticos cancerosos: regional (en la misma área donde comenzó el cáncer) o distante (en otras partes del cuerpo).
- Si los ganglios linfáticos cancerosos están a uno o a ambos lados del diafragma (el músculo delgado debajo de los pulmones y el corazón que separa la cavidad torácica del abdomen).
- Si la enfermedad se ha diseminado a la médula ósea, al bazo o a órganos extralinfáticos (órganos que no son parte del sistema linfático), como el hígado, los pulmones o el cerebro.
El estadio del linfoma describe el grado de diseminación del tumor en números romanos del uno al cuatro (I, II, III o IV). Este sistema de estadificación resulta útil en los linfomas más comunes pero, en otros subtipos, la enfermedad con frecuencia ya se ha diseminado por todo el cuerpo cuando se la diagnostica. En estos casos, los factores de pronóstico se vuelven más importantes (consulte más abajo Índice de pronóstico internacional y Estado funcional). Es importante recordar que hasta los linfomas en estadio IV son, con frecuencia, altamente tratables. Según se explica en la sección Síntomas, cada estadio también se puede subdividir en categorías “A” y “B” en función de la presencia o ausencia de síntomas específicos.
Estadio I: Cualquiera de estas situaciones:
- El cáncer se encuentra en una región de ganglios linfáticos (estadio I).
- El cáncer ha invadido un sitio u órgano extralinfático (identificado con la letra “E”), pero ninguna región de ganglios linfáticos (estadio IE).
Estadio II: Cualquiera de estas situaciones:
- El cáncer se encuentra en dos o más regiones de ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (estadio II).
- El cáncer afecta un solo órgano y sus ganglios linfáticos regionales, con o sin cáncer en otras regiones de ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (estadio IIE).
Estadio III: El cáncer se encuentra en áreas de ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma (estadio III). Además, puede haber afectación de un órgano extralinfático (estadio IIIE); del bazo, que se identifica con la letra “S” (estadio IIIS) o de ambos (estadio IIIES).
Estadio IV: El linfoma se denomina de estadio IV si se ha diseminado a distintos órganos, más allá de los ganglios linfáticos. El linfoma comúnmente se disemina al hígado, la médula ósea o los pulmones. Los linfomas en el estadio IV son comunes, y esta etapa de todos modos es muy tratable.
Progresiva: Si el cáncer se agranda o se disemina mientras el paciente recibe tratamiento contra el linfoma original, se dice que la enfermedad es progresiva. Este también se denomina LNH refractario.
Recurrente: El linfoma recurrente es aquel que reaparece después del tratamiento. Puede regresar al área en la que se originó o aparecer en otra parte del cuerpo. La recurrencia se puede producir poco después del primer tratamiento o años más tarde. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a estadificar el cáncer (denominado reestadificación) mediante el uso del sistema mencionado anteriormente.
Datos utilizados con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committe on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, Seventh Edition (2010), publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.
Índice de pronóstico internacional
Además del estadio, la escala denominada Índice de pronóstico internacional (IPI) es importante en la planificación del tratamiento contra linfomas agresivos. El IPI se desarrolló en función de evidencia de miles de pacientes con linfoma. Los resultados demostraron que determinadas características podrían ayudar a predecir la eficacia del tratamiento y los pacientes se clasificarían en grupos de alto o bajo riesgo, según los factores de riesgo que se enumeran a continuación.
Las características que el IPI identifica como factores de riesgo son:
- Tener 60 años o más.
- Enfermedad en estadio III o IV.
- Resultados de análisis de sangre con niveles de deshidrogenasa láctica (lactate dehydrogenase, LDH) (un grupo de sustancias que se encuentran en la sangre) superiores a los normales.
- Salud general o grado de actividad deficientes.
- Cáncer en más de un órgano o sitio fuera de la región de ganglios linfáticos.
Para los pacientes con linfoma folicular, también se consideran factores adicionales, como el nivel de hemoglobina (parte de la sangre) del paciente y la cantidad de grupos de ganglios linfáticos afectados.
Estos factores se utilizan para estimar la probabilidad de curar. En el linfoma sin probabilidad de cura, estos ayudan a predecir qué tan agresivo podría ser el linfoma. El índice se utiliza en la actualidad de forma generalizada, a fin de ayudar a que los médicos tomen decisiones sobre el tratamiento.
Estado funcional
A fin de determinar el pronóstico de un paciente, es posible que el médico también evalúe el grado en que el paciente puede funcionar y realizar las actividades diarias mediante el uso de una escala de evaluación funcional, como el Estado de Desempeño del Grupo Cooperativo Oriental de Oncología (Eastern Cooperative Oncology Group, ECOG) o las Escalas de Desempeño Karnofsky (Karnofsky Performance Scales, KPS).
Estado de desempeño del ECOG. Una puntuación más baja indica un mejor estado funcional. Normalmente, cuanto mejor alguien pueda caminar y cuidarse a sí mismo, mejor será el pronóstico.
0: Totalmente activo, puede continuar todas las actividades previas a la enfermedad sin restricciones.
1: Restringido en la actividad físicamente extenuante, pero es ambulatorio y puede realizar trabajos de naturaleza liviana o sedentaria, como tareas domésticas livianas o trabajo de oficina.
2: Ambulatorio y capaz de cuidarse a sí mismo, pero incapaz de desempeñar actividades laborales. En movimiento más del 50 % de las horas activas.
3: Capaz de únicamente cuidarse a sí mismo con limitaciones; confinado a la cama o a una silla más del 50 % de las horas activas.
4: Totalmente incapacitado; incapaz de cuidarse a sí mismo; completamente confinado a la cama o a una silla.
5: Muerto.
KPS. Una puntuación más alta indica un mejor estado funcional.
100: Normal, sin quejas, sin evidencia de enfermedad.
90: Capaz de seguir con la actividad normal; síntomas leves de enfermedad.
80: Actividad normal con esfuerzo; algunos síntomas de enfermedad.
70: Capaz de cuidarse a sí mismo; incapaz de continuar con la actividad normal o el trabajo activo.
60: Requiere de asistencia ocasional, pero puede atender sus necesidades.
50: Requiere de asistencia considerable y cuidados médicos frecuentes.
40: Incapacitado; requiere de cuidado y asistencia especiales.
30: Gravemente incapacitado; se indica hospitalización, pero la muerte no es inminente.
20: Muy enfermo; son necesarios la hospitalización y el tratamiento activo.
10: Moribundo; procesos fatales que avanzan rápidamente.
0: Muerto.


