Problemas de coagulación

This section has been reviewed and approved by the Cancer.Net Editorial Board, 10/2014

Las personas con cáncer, en especial las que reciben tratamiento, tienen riesgo de formación de coágulos sanguíneos. Una persona con un trastorno de coagulación puede tener coágulos sanguíneos en las venas o arterias si la sangre forma un coágulo de forma inapropiada.

La coagulación normal de la sangre o simplemente coagulación es un proceso complejo en el que células sanguíneas especializadas, denominadas plaquetas, y distintas proteínas de la sangre, denominadas factores de coagulación, se aglutinan para cicatrizar vasos sanguíneos dañados y controlar el sangrado. Existe un frágil equilibrio entre los factores de coagulación que promueven el sangrado y aquellos que promueven la coagulación. Los trastornos de coagulación de la sangre se presentan cuando faltan o se dañan algunos factores de coagulación, y estos forman coágulos en las arterias o venas. Estos coágulos pueden bloquear el flujo normal de la sangre, y descomponerse y viajar a otras partes del cuerpo, provocando así graves problemas. Cuando un coágulo sanguíneo se presenta en una vena, se denomina trombosis venosa profunda (deep venous thrombosis, DVT). Si el coágulo sanguíneo se presenta en una vena en los pulmones, o viaja a los pulmones, se denomina embolia pulmonar (pulmonary embolus, PE). Un coágulo sanguíneo también puede presentarse en una arteria, lo cual es menos frecuente, pero también resulta muy grave.

Signos y síntomas

Un aspecto importante de la atención y el tratamiento del cáncer es aliviar los efectos secundarios, lo que también se denomina manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención de apoyo. Hable con su equipo de atención médica sobre cualquier síntoma que experimente, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Las personas con problemas de coagulación pueden experimentar algunos de los siguientes síntomas:

  • Hinchazón de la pierna de un lado del cuerpo.
  • Dolor en el brazo o pierna donde se ubica un coágulo sanguíneo.
  • Problemas para respirar o dolor torácico al respirar.
  • Latidos cardíacos acelerados.
  • Bajos niveles de oxígeno.

Informe a su médico cualquier síntoma de un coágulo sanguíneo de inmediato. Con frecuencia, no se observan síntomas hasta que el nivel de plaquetas es muy bajo. A veces, los pacientes no saben que tienen un coágulo sanguíneo hasta que se lo diagnostican en un análisis.

Causas

Las personas con cáncer tienen un riesgo más alto de presentar coágulos sanguíneos y trastornos de coagulación. Este mayor riesgo puede deberse al cáncer o a su tratamiento, como la quimioterapia, cirugía o medicamentos denominados esteroides, y el uso prolongado de un catéter (en inglés). Los períodos largos de inactividad, como un viaje largo en avión o automóvil, también pueden aumentar el riesgo de presentar coágulos sanguíneos. Para obtener más información sobre los factores de riesgo de presentar coágulos sanguíneos, lea las recomendaciones de la American Society of Clinical Oncology para prevenir y tratar los coágulos sanguíneos (en inglés).

Diagnóstico

La presencia de un coágulo sanguíneo en los brazos o las piernas se diagnostica generalmente usando un tipo de técnica de ecografía denominada Doppler. Esta prueba usa ondas de sonido para examinar el flujo de sangre en las venas. Puede detectar una disminución del flujo de sangre por un coágulo sanguíneo.

Un coágulo sanguíneo en los pulmones o embolia pulmonar generalmente se diagnostica con una exploración por tomografía computarizada (en inglés). Una exploración por tomografía computarizada (CT) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con un equipo para radiografías. Se puede inyectar un tinte especial denominado tinte de contraste en una vena del paciente antes de la exploración para obtener una imagen más detallada. En ocasiones, se usa un tipo de prueba denominada exploración por ventilación/perfusión pulmonar o relación ventilación/perfusión para diagnosticar un coágulo sanguíneo en los pulmones. Esta prueba se compone de dos exploraciones diferentes: la exploración por ventilación que observa el flujo de aire en los pulmones y la exploración por perfusión que observa el flujo de sangre en los pulmones.

Para diagnosticar un coágulo sanguíneo en una arteria, es posible que su médico recomiende un angiograma. Durante un angiograma, se inyecta un tinte en la arteria, que después se examina con un dispositivo especial de radiografía denominado fluoroscopio.

Manejo

Un coágulo sanguíneo necesita tratamiento inmediato. El tratamiento más común consiste en comenzar a administrar diluyentes de sangre mediante inyección, ya sea debajo de la piel o en la vena. Una vez que se considera que la sangre está lo suficientemente diluida, es decir, que no hay más riesgo de formación de coágulos, algunos pacientes comienzan a recibir un diluyente de sangre en forma de pastilla que se ingiere por la boca. Los pacientes que reciben diluyentes de sangre necesitan ser controlados periódicamente para que no haya un aumento del sangrado. Algunos pacientes no pueden recibir diluyentes de sangre porque tienen bajos niveles de plaquetas o un riesgo alto de sangrado. Para estos pacientes, se puede colocar un tipo especial de filtro en el cuerpo para evitar que un coágulo sanguíneo viaje a los pulmones, donde puede ser muy peligroso. Para obtener más información sobre el manejo de los coágulos sanguíneos, que incluye una lista de preguntas para hacer al médico, lea las recomendaciones de la American Society of Clinical Oncology para prevenir y tratar la formación de coágulos sanguíneos (en inglés).

Más información

Trastornos de sangrado

Trombocitopenia

Efectos secundarios