Evaluación médica

This section has been reviewed and approved by the Cancer.Net Editorial Board, 08/2012

Mensajes clave:

  • Una evaluación de salud es un proceso que examina el bienestar físico, mental y emocional de una persona antes y durante el tratamiento para el cáncer.
  • Una evaluación precisa ayuda a garantizar que el plan de tratamiento sea lo más seguro y exitoso posible.
  • Una evaluación de salud también brinda a los adultos mayores la oportunidad de compartir sus opiniones sobre las opciones de tratamiento con su equipo de atención médica.

Antes de que comience el tratamiento contra el cáncer, una evaluación de salud puede ayudarlos a usted y a su médico a tomar las decisiones que sean mejores para usted. Una evaluación de salud estudia su bienestar físico, mental y emocional, junto con su capacidad de tomar decisiones respecto del tratamiento. La evaluación ayuda a su médico a predecir qué tan bien puede tolerar usted el tratamiento contra el cáncer y qué cuidados de apoyo podría necesitar durante el tratamiento. La evaluación también le brinda la oportunidad de expresar su opinión acerca de las opciones de tratamiento y le permite al médico individualizar su tratamiento tanto como sea posible.

Someterse a una evaluación de salud antes de que comience el tratamiento contra el cáncer hace que sea más fácil notar cualquier cambio en su estado de salud que pudiera ocurrir durante el tratamiento. Las evaluaciones de salud realizadas durante el tratamiento pueden ayudar a garantizar que el plan de tratamiento sea seguro y tenga tanto éxito como sea posible. Dado que es importante que las evaluaciones sean tan precisas como sea posible, algunos adultos mayores escogen estar acompañados por sus familiares o cuidadores para que brinden información adicional.

La información que se reúne durante una evaluación de salud incluye:

Las afecciones médicas coexistentes. Los problemas de salud que tenga un adulto mayor (afecciones coexistentes) además del cáncer, como la cardiopatía, la artritis y la diabetes, pueden afectar las decisiones acerca del tratamiento. A menudo las afecciones coexistentes aumentan el riesgo de sufrir complicaciones luego de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. Además, quizás deba tener en cuenta factores adicionales como la expectativa de vida y la interacción entre fármacos. Las condiciones que son potencialmente reversibles, como la depresión, pueden tratarse antes o durante el tratamiento contra el cáncer.

Examen físico. Generalmente se realiza un examen físico exhaustivo y ciertos análisis de laboratorio para controlar su estado de salud general.

Estado funcional. Es importante saber qué tan bien puede un adulto mayor funcionar en forma independiente. En otras palabras, es necesario saber qué tan bien realiza las actividades cotidianas como comer, vestirse, ir al baño y bañarse, además de otras tareas ligeramente más complejas como ir de compras, usar el teléfono y administrar los medicamentos. A medida que la gente envejece, estas actividades pueden volverse más difíciles y causar la interrupción o la suspensión del tratamiento contra el cáncer. Por ejemplo: ¿puede usted procurar atención médica en caso de una emergencia? ¿Recordará tomar los medicamentos a la hora correcta y en la dosis correcta? Es importante reconocer cualquier problema funcional antes de que comience el tratamiento para garantizar que el mismo sea seguro. Además, es posible que el médico evalúe cosas como la estabilidad, la velocidad a la que camina y su fuerza.

Medicamentos. Una revisión de todos los medicamentos y suplementos que toma ayudará a identificar cualquier posible interacción con el tratamiento contra el cáncer.

La capacidad de pensar, razonar y recordar cosas. Para decidir sobre el tratamiento, las personas con cáncer deben ser capaces de tomar decisiones informadas. Dado que los adultos mayores a menudo tienen distintos niveles de capacidades cognitivas (mentales), es posible que los médicos realicen ciertas pruebas en algunos adultos mayores, dependiendo de las circunstancias individuales. Por ejemplo, algunos adultos mayores tienen demencia, lo cual significa que presentan una pérdida en la capacidad de recordar cosas, concentrarse o ser conscientes de momentos, lugares y personas específicos. La demencia no implica necesariamente que una persona no pueda tomar decisiones informadas, pero el médico también realizará una evaluación cuidadosa para determinar qué puede entender el paciente.

Vista. Muchos adultos mayores presentan algún tipo de pérdida de la vista. Es importante identificar los problemas de la vista antes del tratamiento porque la quimioterapia puede provocar fatiga y mareos, lo cual puede aumentar el riesgo de caerse. Además, si usted es incapaz de leer una receta o las instrucciones del médico, el equipo de atención médica debe brindar atención especial para encontrar otra forma de facilitarle esta información.

Audición. Para tomar decisiones informadas sobre el tratamiento, usted debe ser capaz de oír y comprender lo que se dice, pero muchos adultos mayores tienen problemas de audición. Además, dado que ciertos tipos de quimioterapia contribuyen a la pérdida de la audición, el médico debe saber si usted presenta pérdida de la audición antes del tratamiento.

Dificultad para caminar y mantener el equilibrio. La dificultad para caminar aumenta el riesgo de que un adulto mayor se caiga y de otras lesiones relacionadas; los efectos secundarios de la quimioterapia pueden aumentar este riesgo.

Nutrición. Es importante observar qué y cuánto come. La pérdida de peso involuntaria es común entre los adultos mayores, y el tratamiento contra el cáncer puede empeorar esta situación. Un nutricionista o un dietista matriculado (RD) pueden ayudarlo con sugerencias para una alimentación equilibrada.

Estado emocional. La depresión y la ansiedad son comunes en los adultos mayores, y todas las personas reaccionan de distinta forma al saber que tienen cáncer. La depresión y la ansiedad pueden provocar pérdida de peso y fatiga, y disminuir la calidad de vida de una persona. Además, los problemas de salud mental pueden interferir con la capacidad de tomar decisiones respecto del tratamiento.

Continencia (control de las funciones de la vejiga y de los intestinos). Muchos adultos mayores con cáncer tienen problemas de incontinencia debido al uso de diuréticos (medicamentos que promueven la micción), ciertas afecciones de la vejiga no relacionadas con el cáncer o una enfermedad cerebral o de la médula vertebral, que puede incluir un cáncer metastásico (cáncer que se ha propagado). Es importante hablar con su médico acerca de los problemas de incontinencia, porque estas afecciones se tratan en forma diferente durante el tratamiento dependiendo de sus circunstancias individuales.

Apoyo social. Independientemente de la edad, todas las personas con cáncer necesitan apoyo social y emocional. Es importante saber qué tipo de apoyo tendrá un adulto mayor con cáncer durante el tratamiento, y quién lo cuidará. Un asistente social puede (en inglés) ayudar a los adultos mayores que viven solos o no tienen familiares o amigos que vivan cerca.

Preferencias respecto al tratamiento. Cómo usted se sienta respecto del tratamiento es importante. Por ejemplo, algunos pacientes mayores prefieren no someterse a tratamientos intensivos que pudieran reducir su independencia o requerir hospitalización. Una evaluación de salud es un buen momento para dar a conocer a su médico sus preferencias respecto al tratamiento y los valores personales pertinentes al tratamiento.

Más información

Recursos para los adultos mayores

Afecciones crónicas: Cuando el cáncer no es su única preocupación de salud (en inglés)

El cáncer en adultos mayores