Cáncer colorrectal: Diagnóstico

This section has been reviewed and approved by the Cancer.Net Editorial Board, 09/2014

EN ESTA PÁGINA: Encontrará una lista de las pruebas, los procedimientos y las exploraciones frecuentes que los médicos pueden utilizar para averiguar cuál es el problema e identificar la causa. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se utilizarán para todas las personas. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica
  • Tipo de cáncer que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal. El médico también preguntará acerca de sus antecedentes familiares y médicos.

Colonoscopia (en inglés). Como se describe en la sección Detección, esta prueba permite al médico observar el interior de todo el recto y el colon, mientras el paciente está sedado. Un colonoscopista es un médico especializado en realizar esta prueba. Si se detecta cáncer colorrectal, probablemente no se pueda realizar un diagnóstico completo que describa con precisión la localización y la diseminación del cáncer hasta extraer quirúrgicamente el tumor.

Biopsia (en inglés). Una biopsia es la extirpación de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal. El patólogo analiza la muestra que se extirpó durante la biopsia. Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades. La biopsia se puede realizar durante una colonoscopia o en cualquier tejido extraído durante una cirugía. En algunos casos, para realizar una biopsia con aguja, se utiliza la exploración por CT o la ecografía. La biopsia con aguja extirpa tejido de la piel usando una aguja que se guía hasta el tumor.

Pruebas moleculares del tumor. Es posible que el médico recomiende realizar análisis de laboratorio en una muestra tumoral, a fin de identificar genes específicos, proteínas y otros factores específicos del tumor. Los resultados de estos análisis ayudarán a decidir si sus opciones de tratamiento incluyen un tipo de tratamiento denominado terapia dirigida (consulte la sección Opciones de tratamiento).

Análisis de sangre (en inglés). Debido a que con frecuencia el cáncer colorrectal sangra hacia el intestino grueso o recto, las personas enfermas de cáncer se pueden volver anémicas. Una prueba para determinar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, que es parte de un hemograma completo (complete blood count, CBC), puede indicar la presencia de hemorragia.

Existe otro análisis de sangre que detecta los niveles de una proteína denominada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Los niveles altos de CEA pueden indicar que el cáncer se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo. La prueba de CEA no es definitiva para la detección de cáncer colorrectal ya que los niveles son altos solo en alrededor de un 60 % de las personas que padecen este tipo de cáncer y cuya enfermedad se ha diseminado a otros órganos desde el colon. Además, otras afecciones médicas pueden aumentar los niveles de CEA. Generalmente, la prueba de CEA se usa para controlar el cáncer colorrectal en pacientes que ya reciben un tratamiento, en lugar de realizarla como examen de detección. Obtenga más información sobre los marcadores tumorales para el cáncer colorrectal (en inglés).

Tomografía computarizada (CT o TAC; en inglés). Una exploración por tomografía computarizada (CT) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con un aparato de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anomalías o tumores. Una exploración por CT también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se administra un tinte especial, llamado medio de contraste, antes de la exploración, a fin de obtener mejores detalles en la imagen. Este tinte se puede inyectar en la vena del paciente o puede ser administrado en forma de pastilla para tragar. En personas con cáncer de colon, la CT detecta la diseminación del cáncer en los pulmones, el hígado y otros órganos. En general, se realiza antes de la cirugía (consulte la sección Opciones de tratamiento).

Imágenes por resonancia magnética (MRI; en inglés). Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. También se puede utilizar una MRI para medir el tamaño del tumor. Se administra un tinte especial, llamado medio de contraste, antes de la exploración, a fin de crear una imagen más clara. Este tinte se puede inyectar en la vena del paciente o puede ser administrado en forma de pastilla para tragar. La MRI es la mejor prueba por imágenes para detectar el lugar donde ha crecido el cáncer colorrectal.

Ecografía. La ecografía es un procedimiento que usa ondas sonoras para crear una imagen de los órganos internos con el fin de averiguar si el cáncer se ha diseminado. La ecografía endorrectal se utiliza habitualmente para determinar a qué profundidad se extendió el cáncer de recto y es útil como ayuda para planificar el tratamiento. Sin embargo, esta prueba no sirve para detectar con precisión el cáncer que se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos o más allá de la pelvis. La ecografía también puede usarse para visualizar el hígado, aunque se prefieren las CT o las MRI (consulte más arriba) porque son mejores para detectar tumores en el hígado.

Radiografía de tórax. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. La radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado hacia los pulmones.

Tomografía por emisión de positrones (PET; en inglés). La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia azucarada radiactiva. Esta sustancia azucarada es absorbida por las células que usan la mayor cantidad de energía. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, el médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio.

La siguiente sección ayuda a explicar los diferentes estadios para este tipo de cáncer. Use el menú ubicado al costado de la pantalla para seleccionar Estadios, o alguna otra sección, para continuar leyendo esta guía.