Cáncer colorrectal: Factores de riesgo y prevención

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Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien, a menudo los factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo desarrollan otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención de la salud.

Una persona con un riesgo promedio de contraer cáncer colorrectal tiene aproximadamente 5 % de posibilidades de desarrollar cáncer colorrectal. En general, la mayoría de los casos de cáncer colorrectal (alrededor del 95 %) se consideran esporádicos, es decir que las modificaciones genéticas se desarrollan al azar después de que nace una persona, así que no existen riesgos de traspasar estas modificaciones genéticas a los hijos. Los casos de cáncer colorrectal hereditarios son menos frecuentes (alrededor del 5 %) y ocurren cuando las mutaciones, o modificaciones, genéticas se transmiten dentro de una familia, de generación a generación (consulte a continuación). Generalmente, se desconocen las causas que provocan el cáncer colorrectal. Sin embargo, los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

Edad. El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta con la edad. El cáncer colorrectal puede aparecer en adultos jóvenes y adolescentes, pero más del 90 % de los casos de cáncer colorrectal se presentan en personas mayores de 50 años. En Estados Unidos, la edad promedio del diagnóstico es 72 años.

Sexo. Los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer colorrectal que las mujeres.

Antecedentes familiares de cáncer. El cáncer colorrectal se puede transmitir en la familia si los parientes de primer grado (padres, hermanos, hijos) o muchos otros miembros de la familia (abuelos, tíos, sobrinos, nietos, primos) han tenido cáncer colorrectal. Esto se produce especialmente cuando a los miembros de la familia se les ha diagnosticado cáncer colorrectal antes de los 60 años de edad. Si una persona tiene antecedentes familiares de cáncer colorrectal, su riesgo de desarrollar la enfermedad es casi el doble que el riesgo promedio de contraer cáncer colorrectal. El riesgo aumenta más si otros parientes cercanos también han desarrollado cáncer colorrectal.

Es importante hablar con sus parientes sobre sus antecedentes familiares de cáncer colorrectal. Si piensa que puede tener antecedentes familiares de cáncer colorrectal, primero consulte a un asesor genético (en inglés) antes de realizarse alguna prueba genética. Solo las pruebas genéticas (en inglés) pueden determinar si tiene una mutación genética, y los asesores genéticos están capacitados para explicar los riesgos y los beneficios de las pruebas genéticas.

Afecciones hereditarias infrecuentes. Los miembros de familias que padecen determinadas afecciones hereditarias poco frecuentes también presentan un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer colorrectal y otros tipos de cáncer; estas afecciones incluyen poliposis adenomatosa familiar (familial adenomatous polyposis, FAP; en inglés), poliposis adenomatosa familiar atenuada (attenuated familial adenomatous polyposis, AFAP; en inglés), síndrome de Gardner (en inglés), síndrome de Lynch (en inglés), síndrome de poliposis juvenil (juvenile polyposis syndrome, JPS; en inglés), síndrome de Muir-Torre (en inglés), poliposis asociada al gen MYH (MYH-associated polyposis, MAP; en inglés), síndrome de Peutz-Jeghers (Peutz-Jeghers syndrome, PJS; en inglés) y síndrome de Turcot (en inglés). Los familiares de mujeres con cáncer de útero (en inglés) también pueden correr un mayor riesgo.

Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD). Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (inflammatory bowel disease, IBD), como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, pueden padecer una inflamación crónica del intestino grueso, lo cual aumenta el riesgo de cáncer de colon. La IBD es diferente al síndrome de intestino irritable.

Pólipos adenomatosos (adenomas). Los pólipos no son tipos de cáncer, pero algunos tipos de pólipos, denominados adenomas, son los que con frecuencia se transforman en cáncer colorrectal. Los pólipos, a menudo, se pueden extirpar por completo con un instrumento durante una colonoscopia, un examen en el que el médico introduce un tubo iluminado para ver dentro del colon del paciente, después de sedarlo. La extirpación de los pólipos puede prevenir el cáncer de colon. Las personas que han tenido adenomas son más propensas a tener pólipos nuevamente y a sufrir cáncer de colon, por lo que deben realizarse exámenes de detección de seguimiento en forma periódica (consulte a continuación).

Antecedentes personales de ciertos tipos de cáncer. Las personas con antecedentes personales de cáncer de colon y las mujeres que hayan padecido cáncer de ovario o cáncer de útero (en inglés) son más propensas a desarrollar cáncer de colon.

Raza. Las personas de raza negra tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal esporádico, o no hereditario, en los Estados Unidos, y el cáncer de colon es una de las causas principales de muerte relacionada con el cáncer en las personas de esa raza. Las mujeres negras tienen más probabilidades de morir por cáncer colorrectal que las mujeres de cualquier otro grupo racial y los hombres negros son incluso más propensos a morir de cáncer colorrectal que las mujeres negras. Las razones de estas diferencias son poco claras. Debido a la observación de que las personas de raza negra tienen más posibilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de colon a una edad más temprana, el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) sugiere que las personas de raza negra comiencen a realizarse colonoscopias a partir de los 45 años (consulte a continuación). Los exámenes de detección que se realizan en forma temprana pueden detectar cambios en el colon en un estadio más tratable.

Inactividad física y obesidad. Es posible que las personas con un estilo de vida sedentario, es decir, que no hacen ejercicio físico en forma regular y permanecen mucho tiempo sentadas, y quienes tienen sobrepeso corran un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

Tabaquismo. Estudios recientes han demostrado que los fumadores tienen más posibilidades de morir de cáncer colorrectal que los no fumadores.

Prevención

La investigación continúa buscando factores que causan el cáncer colorrectal y lo que las personas pueden hacer para reducir su riesgo personal. No existe una forma comprobada de prevenir por completo esta enfermedad, pero puede haber medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo. Hable con su médico si le preocupa su riesgo personal de desarrollar cáncer colorrectal. Los siguientes factores pueden reducir el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos estudios sugieren que la aspirina y otros AINE pueden reducir el desarrollo de pólipos en personas con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos. Sin embargo, el uso regular de AINE puede provocar efectos secundarios graves, incluidas hemorragias en el revestimiento interno del estómago y coágulos de sangre, que pueden derivar en accidente cerebrovascular o ataque cardíaco. Las aspirinas u otros AINE no pueden sustituir el examen regular para la detección de cáncer colorrectal. Cada persona debe consultar a su médico acerca de los riesgos y los beneficios de tomar aspirinas regularmente.

Dieta y suplementos. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en carnes rojas puede contribuir a reducir el riesgo de contraer cáncer de colon. Algunos estudios indican también que quienes consumen suplementos de calcio y vitamina D tienen un menor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

Detección

A menudo, el cáncer colorrectal se puede prevenir mediante controles regulares de detección de pólipos precancerosos. Consulte a su médico para saber cuándo comenzar con los estudios de detección según su edad y sus antecedentes familiares de la enfermedad. Aunque algunas personas deben hacerse los controles antes, aquellas que tengan un riesgo promedio deberían comenzar con estos a los 50 años. Las personas de raza negra deberían comenzar los controles a los 45 años porque, con frecuencia, se diagnostican a más temprana edad. Debido a que generalmente el cáncer colorrectal no presenta síntomas hasta que la enfermedad ha avanzado, es importante consultar al médico acerca de las ventajas y las desventajas de cada examen de detección y también acerca de su frecuencia. Según estas pautas, los controles para la detección de cáncer colorrectal deben comenzar más temprano y/o se deben realizar controles más frecuentes si se presenta alguno de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal:

  • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos
  • Antecedentes familiares fuertes de cáncer colorrectal o pólipos (cáncer o pólipos en parientes en primer grado menores de 60 años o en dos parientes en primer grado de cualquier edad). Un pariente en primer grado incluye padres, hermanos o hijos.
  • Antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal crónica
  • Antecedentes familiares de síndromes de cáncer colorrectal hereditario (FAP (en inglés), síndrome de Lynch (en inglés) u otros síndromes; consulte más arriba).

A continuación se describen las pruebas utilizadas para la detección del cáncer colorrectal:

Colonoscopia (en inglés). Esta prueba permite al médico observar el interior de todo el recto y colon, mientras el paciente está sedado. Se introduce un tubo flexible e iluminado denominado colonoscopio dentro del recto y el colon en su totalidad, para detectar pólipos o cáncer. Durante este procedimiento, un médico puede extraer pólipos u otros tejidos para luego examinarlos (consulte biopsia en la sección Diagnóstico). Este examen de detección es el único que permite la extirpación de pólipos, que también puede prevenir el cáncer colorrectal.

Colonografía por tomografía computarizada (CT o TAC; en inglés). La colonografía por tomografía computarizada (computed tomography, CT), a veces denominada colonoscopia virtual, es un método de detección que se está investigando en algunos centros. Debe ser interpretada por un radiólogo con experiencia, un médico que se especializa en obtener e interpretar imágenes médicas, para poder usarse de la forma más productiva. Sin embargo, puede ser una alternativa para las personas que no se pueden realizar una colonoscopia estándar debido al riesgo de la anestesia, que es un medicamento para bloquear la sensibilidad al dolor, o si una persona tiene una obstrucción en el colon que impide hacer un examen completo.

Sigmoidoscopia (en inglés). Se introduce un tubo flexible e iluminado denominado sigmoidoscopio en el recto y en el colon inferior para la detección de pólipos, cáncer y otras anormalidades. Durante este procedimiento, el médico puede extraer pólipos u otros tejidos para realizar un examen posterior. El médico no puede examinar la parte superior del colon, el colon ascendente y transverso, con esta prueba. Si con esta prueba se detectan pólipos o cáncer, se recomienda hacer una colonoscopia para ver todo el colon.

Prueba de sangre oculta en la materia fecal (fecal occult blood test, FOBT). Se trata de una prueba para detectar sangre en las heces, o materia fecal, lo cual puede ser un signo de pólipos o cáncer. Una FOBT con resultados positivos, es decir, que se halló sangre en las heces, puede corresponder a otras causas que no sean pólipos o cáncer de colon, como hemorragia en el estómago o la parte superior del tubo digestivo e incluso ingesta de carne cruda u otros alimentos. Existen dos tipos de pruebas: la de guayacol y la inmunoquímica. Debido a que los pólipos y los tumores no sangran continuamente, la FOBT se debe realizar en varias muestras de materia fecal por año y se debe repetir todos los años. Incluso en esos casos, la disminución de muertes por cáncer colorrectal es bastante pequeña, alrededor del 30 % si se efectúa cada año y del 18 % si se realiza cada dos años.

Enema de bario con doble contraste (double contrast barium enema, DCBE). A los pacientes que no pueden someterse a una colonoscopia se les administra un enema con bario, que ayuda a trazar el contorno del colon y el recto en las radiografías. Después se toma una serie de radiografías de colon y recto. En general, la mayoría de los médicos recomendarían otros tipos de exámenes de detección ya que las probabilidades de que el enema de bario detecte pólipos precancerosos son más bajas en comparación con una colonoscopia, sigmoidoscopia o colonografía por CT.

Pruebas de ADN en heces. Esta prueba analiza el ADN de la muestra de materia fecal de una persona para detectar cáncer. Utiliza los cambios en el ADN que se producen en pólipos y cáncer para determinar si debe realizarse una colonoscopia.

Recomendaciones de detección

Diferentes organizaciones han hecho distintas recomendaciones con respecto a la detección del cáncer colorrectal. A continuación, se describen dos conjuntos de recomendaciones. Consulte a su médico sobre cuál es la mejor prueba y el tiempo recomendado entre pruebas en función de sus antecedentes de salud y su riesgo personal de contraer cáncer.

La Asociación Estadounidense de Gastroenterología (American Gastroenterological Association), el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology), la Sociedad Estadounidense de Endoscopia Gastrointestinal (American Society for Gastrointestinal Endoscopy), la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society) y el Colegio Estadounidense de Radiología (American College of Radiology) desarrollaron pautas de consenso para la detección del cáncer colorrectal, con la meta de prevenir el cáncer. A partir de los 50 años, tanto los hombres como las mujeres con riesgo promedio deben seguir uno de estos programas de pruebas.

Las siguientes pruebas detectan tanto pólipos como cáncer:

  • Sigmoidoscopia flexible, cada cinco años
  • Colonoscopia, cada 10 años
  • DCBE, cada cinco años
  • Colonografía por CT, cada cinco años

Estas pruebas detectan principalmente cáncer:

  • FOBT con guayacol, todos los años
  • Prueba inmunoquímica fecal, todos los años
  • La prueba de ADN en heces, con la frecuencia que recomiende su médico

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Salud de EE. UU. (USPSTF, U.S. Preventive Health Services Task Force) también publicó pautas para la detección del cáncer de colon, que presentan algunas diferencias con las mencionadas arriba. La USPSTF recomienda uno de los siguientes métodos de prueba:

  • Una FOBT de alta sensibilidad, todos los años
  • Sigmoidoscopia, cada cinco años, con una FOBT entre las pruebas
  • Colonoscopia, cada 10 años

Además, este grupo de trabajo no consideró que hubiera suficiente evidencia de los beneficios o los daños como para recomendar la colonografía virtual y las pruebas de ADN en heces.

De acuerdo con el USPSTF, los adultos de entre 76 y 85 años no deberían realizarse exámenes de detección de rutina debido a que los riesgos superan a los beneficios, y los adultos de más de 85 años pueden eludir los exámenes de detección de cáncer colorrectal por completo. Sin embargo, las personas con antecedentes de pólipos o cáncer colorrectal tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, y puede que aún se recomiende realizar exámenes de detección a una edad avanzada.

Es importante destacar que independientemente del examen y del programa de detección, después de toda prueba que indique una anormalidad se debe realizar una colonoscopia.

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