Cáncer de hígado: Factores de riesgo y prevención

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 03/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los factores que aumentan la probabilidad de presentar este tipo de cáncer y las maneras que existen para disminuir ese riesgo. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona presente cáncer. Si bien los factores de riesgo con frecuencia influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca presentan cáncer, mientras que otras personas sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, conocer los factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarlo a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de presentar HCC. En los Estados Unidos, los riesgos principales son cirrosis hepática y enfermedad del hígado graso no alcohólico (non-alcoholic fatty liver disease, NAFLD).

  • Hepatitis viral. Los virus de la hepatitis son virus que infectan el hígado. Dos tipos frecuentes son la hepatitis B y la hepatitis C. Menos de la mitad de las personas que recibieron un diagnóstico de cáncer de hígado en los Estados Unidos tuvieron una infección por hepatitis B o C a largo plazo. Sin embargo, la hepatitis viral es el factor de riesgo más importante para este tipo de cáncer en todo el mundo. Las personas que tienen el virus de la hepatitis B tienen un riesgo 100 veces mayor de presentar HCC, aunque el HCC en general se desarrolla varias décadas después de la infección.

    La hepatitis viral se puede contagiar a otras personas mediante la exposición a la sangre o los fluidos corporales de la persona. Esto puede ocurrir a través de una lesión, por compartir agujas para consumir drogas o mediante el contacto sexual. En el caso de la hepatitis B, un bebé en gestación o un lactante puede contraer el virus si la madre lo tiene, aunque esto se puede evitar vacunando al bebé.

    Si usted presenta hepatitis B o C aguda y luego “elimina el virus”, no tendrá un riesgo mayor de presentar cáncer de hígado. Solo las personas que no eliminan el virus, conocidas como “portadoras”, corren un riesgo mayor. Su médico podrá realizar análisis de sangre que indiquen si usted ha eliminado el virus.

  • Cirrosis. La cirrosis hepática se desarrolla cuando las células del hígado se dañan y son reemplazadas por tejido cicatricial. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos de cirrosis son consecuencia del consumo excesivo de alcohol (en inglés). Otras causas son la hepatitis viral (tipos B y C, como ya se mencionó), el exceso de hierro en el hígado debido a una enfermedad denominada hemocromatosis así como otros tipos de enfermedad crónica del hígado poco frecuentes.

  • Obesidad, NAFLD y diabetes. La obesidad provoca que la grasa se deposite en el hígado, lo que produce una afección conocida como NAFLD. En la última década, ha surgido evidencia contundente que sugiere que la NAFLD y la diabetes, un trastorno relacionado, son factores de riesgo cada vez más importantes del HCC en los Estados Unidos.

  • Edad. En los Estados Unidos, el cáncer primario de hígado en adultos ocurre con mayor frecuencia en las personas mayores de 60 años.

  • Sexo. Los hombres son más propensos a presentar este tipo de cáncer que las mujeres.

  • Factores ambientales. Algunos factores ambientales pueden aumentar el riesgo de presentar cáncer de hígado, por ejemplo, la exposición a determinadas sustancias químicas o el consumo de alimentos contaminados con aflatoxina. La aflatoxina es una toxina producida por un hongo que puede crecer en las nueces o los granos almacenados. En los Estados Unidos, hay menos riesgo de que esto suceda.

Los factores de riesgo son acumulativos, es decir que tener más de un factor de riesgo aumenta aún más el riesgo de presentar cáncer de hígado. Por ejemplo, una persona que es portadora del virus de la hepatitis B y C tiene un riesgo más alto que una persona que es portadora de un solo tipo del virus.

Prevención

Diferentes factores producen diferentes tipos de cáncer. Los investigadores continúan estudiando los factores que provocan este tipo de cáncer. Si bien no existe una forma comprobada de prevenir por completo esta enfermedad, tal vez pueda reducir el riesgo. Hable con su médico para obtener más información sobre su riesgo personal de presentar cáncer.

En los Estados Unidos, el HCC, por lo general, se puede evitar con la prevención de la hepatitis viral y la cirrosis. Una vacuna puede proteger a las personas sanas de contraer hepatitis B. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. (U.S. Centers for Disease Control and Prevention) recomiendan que todos los niños reciban esta vacuna. No existe una vacuna contra la hepatitis C, que está asociada con más frecuencia con el abuso actual o pasado de drogas intravenosas (IV). Los bancos de sangre de los Estados Unidos controlan la sangre donada para asegurarse de que no se utilice sangre infectada con los virus de la hepatitis.

La cirrosis se puede evitar si no se consume alcohol en exceso y si se previene la hepatitis viral. La mayoría de los países industrializados tienen reglamentaciones para proteger a las personas de las sustancias químicas que causan cáncer. En los Estados Unidos, dichas reglamentaciones prácticamente han eliminado estas sustancias químicas como causa del HCC.

Cada vez hay más evidencia de que determinados medicamentos pueden controlar la infección crónica por hepatitis B o C y, por lo tanto, reducir la inflamación y el daño que estos virus causan en el hígado. En los últimos años, se han producido avances importantes en lo que respecta a terapias antivíricas, particularmente para la infección crónica por el virus de la hepatitis C. Es probable que esto tenga un impacto positivo importante en la prevención del cáncer de hígado, especialmente si se los administra antes de presentar cirrosis. Para obtener información sobre estos tipos de tratamientos, es importante hablar con un hepatólogo. Un hepatólogo es un médico que se especializa en las enfermedades del hígado.

Debido a que la NAFLD vinculada a la obesidad se está convirtiendo en un factor de riesgo cada vez más importante para el HCC, también se recomienda a las personas que sigan las pautas establecidas para una buena salud, como mantener un peso saludable, tener una alimentación equilibrada y participar en actividades físicas moderadas. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su nivel físico.

La siguiente sección de esta guía es Detección y explica cómo las pruebas pueden detectar el cáncer antes de que los signos y síntomas aparezcan. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección a fin de continuar leyendo esta guía.