Cáncer de mama: Factores de riesgo

This section has been reviewed and approved by the Cancer.Net Editorial Board, 05/2014

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Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Aunque a menudo los factores de riesgo influyen en el riesgo de desarrollar cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo desarrollan otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarla a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención de la salud.

Una mujer con un riesgo promedio de cáncer de mama tiene una probabilidad de alrededor del 12 % de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida. En general, la mayoría de los casos de cáncer de mama son esporádicos, lo que significa que se desarrollan a partir del daño a los genes de una persona que se produce por casualidad después del nacimiento, y no hay riesgo de transmitir este gen a los hijos de una persona. Los casos de cáncer de mama hereditario son menos frecuentes, suman del 5 % al 10 % de los casos de cáncer y aparecen cuando los cambios genéticos llamados mutaciones se transmiten dentro de una familia, de una generación a la siguiente (consulte a continuación).

Al considerar el riesgo de contraer cáncer de mama, es importante recordar que la mayoría de las mujeres que desarrollan cáncer de mama no presentan factores de riesgo evidentes ni antecedentes familiares de cáncer de mama. Múltiples factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer de mama. Esto significa que todas las mujeres deben estar atentas a los cambios en las mamas y hablar con los médicos sobre la posibilidad de someterse a exámenes de mama regulares realizados por un médico y mamografías, que es una radiografía de la mama que a menudo puede detectar un tumor demasiado pequeño como para palparse.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de mama:

Edad. El riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta a medida que la mujer envejece y, en la mayoría de los casos, la enfermedad se desarrolla en mujeres de más de 50 años.

Antecedentes personales de cáncer de mama. Una mujer que ha tenido cáncer de mama en una mama tiene una probabilidad del 1 % al 2 % por año de desarrollar un segundo cáncer en la otra mama, si no tiene otros factores de riesgo. Este riesgo puede reducirse mediante un tratamiento, como terapia hormonal en algunas mujeres (consulte Opciones de tratamiento).

Antecedentes familiares de cáncer de mama. El cáncer de mama puede darse en la familia si se ha diagnosticado cáncer de mama o cáncer de ovario en parientes de primer grado, como madres, hermanas, hermanos e hijos, o muchos parientes cercanos (entre ellos abuelos, tías y tíos, sobrinas y sobrinos, nietos y primos), especialmente antes de los 50 años. También es probable que el cáncer de mama se dé en la familia si el pariente que desarrolló cáncer de mama es hombre, ya que esto puede ser una señal de que los cambios genéticos hereditarios contribuyeron al riesgo de desarrollar cáncer (consulte a continuación). Las mujeres con un pariente de primer grado que desarrolló cáncer de mama tienen un riesgo de aproximadamente el doble del riesgo promedio de una mujer. Si dos parientes de primer grado desarrollaron cáncer de mama, el riesgo es de cinco veces el riesgo promedio. Es incierto cuánto aumenta el riesgo de una mujer de tener cáncer de mama cuando un hombre en la familia tiene cáncer de mama, a menos que se deba a una mutación hereditaria. Si un hombre dentro de su familia ha desarrollado cáncer de mama o una mujer ha desarrollado cáncer de mama de forma temprana o tiene cáncer de ovario desarrollado, es importante que hable con el médico, ya que podría ser un signo de que su familia porta un gen de cáncer de mama hereditario, como BRCA1 o BRCA2 (consulte a continuación).

Al observar los antecedentes familiares, también es importante considerar el lado paterno de la familia, dado que este es igual de importante que el lado materno en la determinación del riesgo personal de desarrollar cáncer de mama.

Riesgo hereditario/Predisposición genética. Existen varios genes hereditarios vinculados con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama, así como otros tipos de cáncer. Los más frecuentes son los genes 1 o 2 del cáncer de mama. Estos se abrevian frecuentemente como BRCA1 o BRCA2. Las mutaciones de estos genes se vinculan con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario, así como otros tipos de cáncer. El riesgo de un hombre de desarrollar cáncer de mama (en inglés), así como el riesgo de tener cáncer de próstata, también aumenta si presenta mutaciones de estos genes. Obtenga más información sobre el cáncer hereditario de mama y ovario (en inglés).

Otras mutaciones de los genes o afecciones hereditarias que pueden aumentar el riesgo de una persona de tener cáncer de mama incluyen ataxia telangiectasia (A-T; en inglés), síndrome de Li-Fraumeni (Li-Fraumeni syndrome, LFS; en inglés), síndrome de Cowden (Cowden syndrome, CS; en inglés), síndrome de Peutz-Jeghers (Peutz-Jeghers syndrome, PJS; en inglés) y síndrome de Lynch (en inglés). También existen otros genes que pueden provocar un mayor riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, es necesario realizar más investigaciones para comprender cómo aumentan el riesgo de una persona y encontrar otros genes que influyen en el riesgo de cáncer de mama.

Hay pruebas genéticas (en inglés) realizadas mediante análisis de sangre disponibles para detectar mutaciones conocidas en los genes BRCA 1 y BRCA 2 y otros síndromes hereditarios, pero no se recomiendan para todas las personas y se recomiendan solo después de que la persona haya recibido asesoramiento genético (en inglés) adecuado. Si una mujer sabe que tiene una de estas mutaciones genéticas, hay pasos que puede dar para reducir el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario, y puede necesitar un programa de detección del cáncer de mama diferente al de la población general, como por ejemplo la realización de pruebas con más frecuencia o comenzar las pruebas de detección a una edad más temprana.

Antecedentes personales de cáncer de ovario. Un historial de cáncer de ovario puede aumentar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de mama, si el cáncer de ovario se debió a una mutación heredada. Las mutaciones de los genes del cáncer de mama, como el BRCA1 o el BRCA2, aumentan considerablemente el riesgo tanto de cáncer de ovario como de mama (en inglés).

Exposición a estrógeno y progesterona. El estrógeno y la progesterona son hormonas femeninas que controlan el desarrollo de las características sexuales secundarias, como el desarrollo de las mamas, y del embarazo. La producción de estrógeno y de progesterona de una mujer se reduce con la edad, con una pronunciada disminución cerca del período de la menopausia. La exposición prolongada a estas hormonas aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama.

  • Las mujeres que comenzaron a menstruar antes de los 11 o 12 años o llegaron a la menopausia después de los 55 años tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama porque las células mamarias han estado expuestas al estrógeno y a la progesterona durante un tiempo más prolongado.
  • Las mujeres que tuvieron su primer embarazo después de los 35 años o las que nunca tuvieron un embarazo a término tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama. El embarazo puede ayudar a proteger contra el cáncer de mama porque empuja a las células mamarias hacia la última fase de maduración.

Terapia de reemplazo hormonal después de la menopausia. El uso de la terapia hormonal con estrógeno y progesterona después de la menopausia, a veces denominada terapia hormonal posmenopáusica o de reemplazo, en los últimos cinco años o durante varios años aumenta el riesgo de una mujer de tener cáncer de mama. De hecho, el número de diagnósticos nuevos de cáncer de mama se ha reducido debido a la menor cantidad de mujeres que reciben terapia hormonal posmenopáusica. Sin embargo, las mujeres que han tomado solo estrógeno, sin recibir previamente progesterona, por hasta cinco años porque se les ha extirpado el útero por otros motivos, parecen tener un riesgo ligeramente menor de padecer cáncer de mama.

Anticonceptivos orales o pastillas anticonceptivas. Algunos estudios sugieren que los anticonceptivos orales aumentan levemente el riesgo de padecer cáncer de mama, mientras que otros no han mostrado relación entre el uso de anticonceptivos orales para prevenir el embarazo y el desarrollo de cáncer de mama. Este tema aún es objeto de investigación.

Raza y origen étnico. El cáncer de mama es el diagnóstico de cáncer más frecuente en las mujeres, a excepción del cáncer de piel, independientemente de la raza. Las mujeres de raza blanca tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las mujeres de raza negra, pero entre las mujeres menores de 44 años, la enfermedad es más frecuente en las mujeres de raza negra que en las mujeres jóvenes de raza blanca. Las mujeres de raza negra también tienen más probabilidades de morir a causa de la enfermedad. Los motivos de las diferencias de supervivencia incluyen diferencias en la biología, otras afecciones de salud y factores socioeconómicos que afectan el acceso a la atención médica. Las mujeres de herencia judía ashkenazi también tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama debido a que son más propensas a tener mutaciones genéticas de BRCA. Es menos común que se diagnostique el cáncer de mama en mujeres hispánicas, isleñas asiáticas o del Pacífico y en mujeres nativas indígenas de América del Norte y de Alaska. Tanto las mujeres de raza negra como las hispánicas son más propensas a recibir un diagnóstico de tumores más grandes y de cáncer en una fase más avanzada que las mujeres de raza blanca. Sin embargo, las mujeres hispánicas en general tienen mejores tasas de supervivencia que las mujeres de raza blanca. Los diagnósticos de cáncer de mama han aumentado en la segunda generación de mujeres isleñas asiáticas y del Pacífico e hispánicas, por motivos que se desconocen, pero posiblemente relacionados con los cambios en la dieta y el estilo de vida asociados con la vida en los Estados Unidos.

Hiperplasia atípica de la mama. Este diagnóstico aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama en el futuro y se caracteriza por la presencia de células anormales, pero no cancerosas, que se encuentran en una biopsia de mamas.

LCIS. Como se explica en la sección Panorama general, este diagnóstico hace referencia a las células anormales presentes en los lobulillos o en las glándulas mamarias. El LCIS en una mama aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama invasivo en cualquiera de las mamas en el futuro. El cáncer invasivo es un cáncer que se disemina a los tejidos adyacentes. Si se encuentra LCIS durante una biopsia (consulte Diagnóstico), se puede extirpar para verificar la presencia de otros cambios y se puede recomendar un tratamiento adicional. Hable con el médico sobre la mejor manera de monitorear esta enfermedad.

Factores del estilo de vida. Al igual que con otros tipos de cáncer, los estudios continúan mostrando que diversos factores del estilo de vida pueden contribuir al desarrollo de cáncer de mama.

  • Peso. Estudios recientes han demostrado que las mujeres posmenopáusicas que tienen sobrepeso o son obesas tienen un mayor riesgo de tener cáncer de mama y de que el cáncer reaparezca después del tratamiento.
  • Actividad física. El aumento de la actividad física se asocia con la reducción del riesgo de desarrollar cáncer de mama y con un riesgo menor de que el cáncer reaparezca después del tratamiento. La actividad física regular puede proteger a las mujeres del cáncer de mama ayudándolas a mantener un peso corporal saludable, disminuyendo los niveles hormonales o provocando cambios en el metabolismo o los factores inmunológicos de la mujer.
  • Alcohol. La investigación actual sugiere que beber más de una o dos bebidas alcohólicas por día, lo que incluye cerveza, vino y licor, aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, así como también el riesgo de que el cáncer reaparezca después del tratamiento.
  • Alimentación. No hay una investigación confiable que confirme que comer o evitar determinados alimentos reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama o de que el cáncer reaparezca después del tratamiento. Sin embargo, comer más frutas y verduras y menos grasas animales se asocia con muchos beneficios para la salud.

Factores socioeconómicos. Las mujeres más adineradas de todos los grupos raciales y étnicos tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama que las mujeres menos ricas de los mismos grupos. Aunque se desconocen los motivos de esta diferencia, se considera que se debe a variaciones en la dieta, las exposiciones ambientales y otros factores de riesgo, como la densidad de la mama. En contraposición, las mujeres que viven en la pobreza tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico en un estadio avanzado y menos probabilidades de sobrevivir a la enfermedad que las mujeres más adineradas. Esto se debe posiblemente a múltiples factores, entre ellos factores relacionados con el estilo de vida, otras afecciones de salud como la obesidad, y a la biología del tumor, en donde el acceso a la atención de la salud cumple una función adicional.

Radiación. Las dosis altas de radiación ionizante, por ejemplo, proveniente de radiografías o cabinas de bronceado, pueden aumentar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de mama. La radiación en el tórax a una edad temprana, como la que se suministra para el tratamiento del cáncer infantil, también aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Sin embargo, la cantidad mínima de radiación que recibe una mujer durante la mamografía anual no se ha asociado con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Densidad de la mama. El tejido mamario denso puede dificultar la detección de tumores en las pruebas por imágenes estándar, como una mamografía (consulte Diagnóstico). La densidad de la mama puede deberse a mayores niveles de estrógeno más que a un factor de riesgo particular y, generalmente, se reduce con la edad. Algunos estados comienzan a requerir que los resultados de las mamografías incluyan información sobre la densidad de la mama, si los resultados muestran que una mujer tiene tejido mamario denso. Los investigadores están evaluando si reducir la densidad de la mama también podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Comprender el riesgo de desarrollar cáncer de mama

Se han desarrollado diversas herramientas de evaluación del riesgo de cáncer de mama para ayudar a que una mujer calcule sus probabilidades de padecer cáncer de mama. La herramienta mejor estudiada es el modelo de Gail (que se encuentra en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer en www.cancer.gov/bcrisktool). Después de introducir determinada información personal y familiar, que incluye la raza/el origen étnico, la herramienta proporciona un cálculo a los cinco años y de por vida del riesgo de desarrollar cáncer de mama invasivo. Debido a que solo pide información sobre el cáncer de mama en familiares de primer grado y no incluye las edades en el momento del diagnóstico, la herramienta es más adecuada para calcular el riesgo en mujeres que no tienen un gran riesgo de cáncer de mama hereditario. Es posible que, para algunas mujeres, otras formas de determinar el riesgo de desarrollar cáncer de mama sean más apropiadas. Es importante que hable con el médico sobre cómo determinar su riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de mama

Los investigadores continúan estudiando qué factores causan el cáncer de mama y lo que las personas pueden hacer para reducir el riesgo personal. No existe una forma comprobada de prevenir por completo esta enfermedad, pero puede haber medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo. Hable con el médico si le preocupa su riesgo personal de desarrollar cáncer de mama.

Mastectomía. Para las mujeres que tienen mutaciones del BRCA1 o BRCA2 se puede considerar la posibilidad de realizar la extirpación preventiva de las mamas mediante un procedimiento llamando mastectomía profiláctica. Esto parece reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama en al menos un 95 %. Las mujeres con estas mutaciones también pueden considerar la posibilidad de realizarse la extirpación preventiva de los ovarios y las trompas de falopio, lo que se llama salpingo ooforectomía profiláctica. Este procedimiento puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de ovario, además de cáncer de mama, ya que impide que los ovarios produzcan estrógeno. Hable con el médico sobre los posibles efectos secundarios cuando considere la posibilidad de realizarse estos procedimientos.

Quimioprevención. Las mujeres que corren un riesgo más alto de lo normal de desarrollar cáncer de mama tal vez puedan considerar la quimioprevención. La quimioprevención es el uso de fármacos para reducir el riesgo de cáncer. Existen dos fármacos aprobados para reducir el riesgo de cáncer de mama: tamoxifeno (Nolvadex, Soltamox) y raloxifeno (Evista). Estos fármacos se llaman moduladores selectivos de los receptores de estrógeno (SERM, por sus siglas en inglés). Un SERM es un medicamento que bloquea los receptores de estrógeno en algunos tejidos y no en otros. Las mujeres posmenopáusicas y las mujeres premenopáusicas pueden tomar tamoxifeno, pero el raloxifeno está aprobado solo para mujeres posmenopáusicas. Cada fármaco también produce efectos secundarios diferentes. Hable con el médico sobre si la quimioprevención para el cáncer de mama puede ser beneficiosa en su caso. Los inhibidores de la aromatasa (aromatase inhibitors, AI) también se están estudiando para la reducción del riesgo de cáncer de mama. Los AI son un tipo de tratamiento hormonal que reduce la cantidad de estrógeno en el cuerpo de una mujer al impedir que los tejidos y los órganos diferentes de los ovarios produzcan estrógeno. Un AI llamado exemestano (Aromasin) ha mostrado resultados prometedores en la reducción del riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, los AI solo pueden utilizarse en mujeres que han atravesado la menopausia, y el exemestano aún no ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU. para reducir el riesgo de cáncer de mama en mujeres que no tienen la enfermedad. Lea más acerca de los fármacos para reducir el riesgo de cáncer de mama (en inglés).

Otros fármacos que se están estudiando para reducir el riesgo de cáncer de mama incluyen las estatinas y la metformina (varias marcas comerciales), un fármaco comúnmente utilizado para la diabetes.

Elecciones de estilo de vida. Entre otras maneras de reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama se incluyen realizar actividad física con regularidad, mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol y limitar el uso de terapia hormonal posmenopáusica. Obtenga información sobre más opciones de estilos de vida que puedan ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama.

Pautas de detección

La mamografía es la mejor herramienta que tienen los médicos para detectar el cáncer de mama en mujeres sanas, ya que se ha demostrado que reduce la mortalidad por cáncer de mama. Como cualquier examen médico, la mamografía implica riesgos, como las pruebas adicionales y la ansiedad en el caso de que la prueba muestre erróneamente un posible tumor; esto se denomina un falso positivo. En el 10 % al 15 % de los casos, la mamografía no detecta un cáncer existente, lo cual se llama falso negativo. La mamografía digital puede detectar mejor el cáncer, particularmente en mujeres con mamas densas. Un tipo nuevo de mamografía, llamado tomosíntesis o mamografía 3D, en combinación con las mamografías estándares, puede mejorar la capacidad de detectar cánceres pequeños y reducir la necesidad de repetir las pruebas debido a los falsos positivos.

Diferentes organizaciones han analizado las evidencias, los riesgos y los beneficios en torno a la mamografía y han desarrollado recomendaciones distintas respecto a las pruebas de detección:

  • El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los EE. UU. (U.S. Preventive Services Task Force, USPSTF) recomienda que las mujeres de 50 a 74 años se sometan a una mamografía cada dos años. Aconsejan considerar la mamografía en mujeres de 40 a 49 años después de haber evaluado los riesgos y beneficios de esta prueba con un médico.
  • La Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society, ACS) recomienda una mamografía por año a partir de los 40 años.

La controversia sobre la mamografía de detección se relaciona con la capacidad de detección temprana para reducir la cantidad de muertes por cáncer de mama. Los tipos de cáncer de mama que se detectan mediante una mamografía, generalmente, son pequeños y presentan un riesgo bajo de recurrencia. Por el contrario, los tipos de cáncer agresivos de crecimiento rápido se encuentran más comúnmente entre una mamografía de detección y otra, están asociados con menos posibilidades de recuperación y se encuentran con más frecuencia en mujeres jóvenes.

Todas las mujeres deben hablar con sus médicos sobre la mamografía y decidir un programa de detección adecuado. Para las mujeres con un riesgo elevado de desarrollar cáncer de mama, se recomiendan las pruebas de detección a una edad más temprana o con más frecuencia que en los programas mencionados.

El USPSTF y la ACS también difieren en sus recomendaciones para el examen clínico de mama. El USPSTF recomienda un examen clínico de mama junto con la mamografía. La ACS recomienda un examen clínico de mama cada uno a tres años hasta los 40 años, luego anualmente.

Finalmente, aunque no se ha demostrado que el autoexamen de mamas disminuya la mortalidad por cáncer de mama, es importante que las mujeres conozcan bien sus mamas para así poder advertir cualquier cambio e informarlo al médico. Los tipos de cáncer que crecen más rápido generalmente se encuentran mediante un examen de mama entre mamografías regulares.

Las otras formas de examinar las mamas, tales como el ultrasonido o las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI), no se utilizan regularmente para detectar el cáncer de mama. Estas pruebas pueden ser útiles para las mujeres que tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama o cuando se detecta un bulto o una masa durante un examen de mama. Según la ACS, las mujeres con mutaciones de los genes BRCA, con fuertes antecedentes familiares de cáncer de mama o cambios precancerosos en una biopsia, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama y deberían someterse a MRI y mamografías regulares, usualmente de forma alternada. Las MRI pueden ser mejores que la mamografía y el ultrasonido para hallar una masa pequeña en la mama, especialmente en el caso de las mujeres que tienen tejido mamario muy denso. Sin embargo, las MRI tienen un índice más alto de resultados falso positivo de la prueba, lo que puede significar más biopsias, cirugías y otras pruebas. Además, las MRI no muestran las acumulaciones diminutas de calcio llamadas calcificaciones que pueden encontrarse en una radiografía. Las calcificaciones son un signo de cáncer de mama in situ (DCIS).

El ultrasonido o las MRI también pueden usarse en mujeres con un hallazgo sospechoso en la mama durante un examen físico o una mamografía. Si se detecta un bulto o una masa durante un examen físico, se requieren más pruebas, incluso si se informa que la mamografía es normal. Se alienta a las mujeres a hablar con sus médicos acerca del método de detección recomendado para ellas y con qué frecuencia es necesario hacerlo.

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