Cáncer de próstata: Opciones de tratamiento

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 10/2014

EN ESTA PÁGINA: Obtendrá información sobre las diferentes formas que usan los médicos para tratar a los hombres con cáncer de próstata. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para probar un enfoque nuevo con respecto al tratamiento a fin de evaluar si este es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden probar dichos enfoques, como en el caso de un fármaco nuevo, una combinación nueva de tratamientos estándares o dosis nuevas de terapias actuales. Su médico puede ayudarle a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos y Últimas investigaciones.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento general que combine diferentes tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés).

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de próstata, seguidas de una descripción de enfoques generales de tratamiento de acuerdo con el estadio. Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer.

Tómese el tiempo para obtener información sobre sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. También, hable con su médico sobre las metas de cada tratamiento, la probabilidad de que el tratamiento dé resultado, qué puede esperar mientras recibe tratamiento y los posibles efectos secundarios urinarios, intestinales, sexuales y hormonales relacionados con el tratamiento. Los hombres también deben analizar con sus médicos cómo las diversas opciones de tratamiento afectan la recurrencia, la supervivencia y la calidad de vida, así como sus preferencias. Además, el éxito de cualquier tratamiento generalmente depende de la habilidad y la experiencia del médico o cirujano; por lo tanto, es importante buscar médicos que tengan experiencia en el tratamiento del cáncer de próstata. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Vigilancia activa para el cáncer en etapa inicial

Si el cáncer de próstata se detecta en una etapa inicial y crece lentamente, y el tratamiento del cáncer provocaría más molestias que la enfermedad, el médico puede recomendar la vigilancia activa o espera vigilante. Durante la vigilancia activa, el cáncer se monitorea cuidadosamente mediante pruebas regulares del PSA y de DRE, y la observación de síntomas con biopsias periódicas. El tratamiento activo comienza únicamente si el tumor muestra signos de volverse más agresivo o de diseminarse, causa dolor u obstruye las vías urinarias. Generalmente, la vigilancia activa se prefiere en el caso de los hombres con una expectativa de vida prolongada que pueden beneficiarse de la terapia curativa local si el cáncer muestra signos de empeorar.

La espera vigilante implica un monitoreo menos intensivo con pruebas periódicas del PSA, de DRE y/o la observación de síntomas. Generalmente, se recomienda en el caso de los pacientes mucho mayores o de aquellos con otras enfermedades graves o que ponen en riesgo la vida. Si el cáncer muestra signos de empeoramiento, se suele recomendar la terapia hormonal para tratar los síntomas.

Debe tenerse mucho cuidado de no cometer errores de criterio sobre la enfermedad. En otras palabras, los médicos deben recopilar tanta información como sea posible sobre las otras enfermedades y la expectativa de vida del paciente, a fin de que no se pierda la oportunidad de detectar un cáncer de próstata agresivo en etapa inicial. Por este motivo, muchos médicos recomiendan repetir la biopsia poco después del diagnóstico para confirmar que el cáncer está en una etapa inicial y que crece lentamente antes de considerar la vigilancia activa para un hombre sano en todos los otros aspectos. Todo el tiempo surge información nueva, y es importante que los hombres analicen estos temas con su médico para tomar las mejores decisiones con respecto al tratamiento.

Tratamientos locales

Los tratamientos locales tienen como objetivo eliminar el cáncer de un área específica y limitada del cuerpo. Para los hombres con diagnóstico de cáncer de próstata en etapa inicial, los tratamientos locales, como cirugía o radioterapia, pueden eliminar el cáncer por completo. Sin embargo, si el cáncer se ha diseminado fuera de la glándula prostática, otros tipos de tratamientos pueden ser necesarios para destruir las células cancerosas ubicadas en otras partes del cuerpo.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y del tejido circundante durante una operación. Se usa para tratar de eliminar un tumor antes de que se disemine fuera de la próstata. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer mediante cirugía. Para el cáncer de próstata, un urólogo u oncólogo urólogo es el oncólogo cirujano involucrado en el tratamiento. El tipo de cirugía depende del estadio de la enfermedad, del estado de salud general del hombre y de otros factores. Las opciones quirúrgicas incluyen las siguientes:

Prostatectomía radical (abierta). Una prostatectomía radical es la extirpación quirúrgica de toda la próstata y las vesículas seminales. También se pueden extirpar los ganglios linfáticos en el área pélvica. Esta operación tiene el riesgo de interferir en la función sexual. Cuando sea posible, la cirugía con preservación de los nervios aumenta la probabilidad de que un hombre pueda mantener su función sexual después de la cirugía, ya que evita el daño quirúrgico a los nervios que permiten las erecciones y los orgasmos. Se puede producir el orgasmo aun cuando se hayan cortado algunos nervios, ya que estos dos procesos son independientes. La incontinencia urinaria también es un posible efecto secundario de la prostatectomía radical. Para ayudar a recuperar la función sexual normal, los hombres pueden recibir fármacos, implantes de pene o inyecciones. En ocasiones, otra cirugía puede resolver la incontinencia urinaria.

Prostatectomía robótica o laparoscópica. Este tipo de cirugía es posiblemente mucho menos invasiva que una prostatectomía radical y puede acortar el tiempo de recuperación. Se insertan una cámara e instrumentos a través de incisiones pequeñas en “ojo de cerradura” en el abdomen del paciente. Luego, el cirujano dirige los instrumentos robóticos para extirpar la glándula prostática y el tejido circundante. En general, la prostatectomía robótica provoca menos sangrado y menos dolor, pero los efectos secundarios sexuales y urinarios pueden ser similares a los de una prostatectomía radical (abierta). Este procedimiento no ha estado disponible tanto tiempo como la prostatectomía radical (abierta); por ello, todavía no se conoce con certeza la información de seguimiento a largo plazo, incluidas las tasas de cura permanentes. Hable con su médico para averiguar si su centro de tratamiento ofrece este procedimiento y cómo se compara con los resultados de la prostatectomía radical (abierta) convencional.

Criocirugía. La criocirugía, también denominada crioterapia o crioablación, es el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión en el área entre el recto y el escroto, la bolsa de piel que contiene los testículos. No es una terapia ni un estándar de atención establecidos para hombres con diagnóstico reciente de cáncer de próstata. La criocirugía no se ha comparado con la prostatectomía radical ni la radioterapia, de modo que los médicos no saben si esta sería una opción de tratamiento comparable. Sus efectos en la función urinaria y sexual tampoco están bien definidos.

Resección transuretral de la próstata (TURP). La resección transuretral de la próstata (transurethral resection of the prostate, TURP) se usa con más frecuencia para aliviar los síntomas de una obstrucción urinaria, no para tratar el cáncer de próstata. En este procedimiento, mientras el paciente está bajo anestesia general, que es un medicamento para bloquear la conciencia del dolor, el cirujano inserta un tubo estrecho con un dispositivo de corte denominado citoscopio en la uretra y, luego, en la próstata para extirpar tejido prostático.

Obtenga más información sobre la cirugía oncológica.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos de alta potencia para destruir células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radioncólogo. El tipo más frecuente de tratamiento con radiación se denomina radioterapia con haz externo, que es radiación administrada desde una máquina externa al cuerpo. Cuando se administra tratamiento con radiación usando implantes, esto se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Un régimen (programa) de radioterapia generalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un período determinado.

Radioterapia con haz externo. La radioterapia con haz externo dirige un haz de radiación sobre un área que tiene el cáncer. Algunos centros oncológicos usan radioterapia conformacional (conformal radiation therapy, CRT), en la que las computadoras ayudan a mapear con precisión la ubicación y la forma del cáncer. La CRT reduce el daño de la radiación a los tejidos y órganos sanos cercanos al tumor al dirigir el haz de radioterapia desde diferentes direcciones para concentrar la dosis en el tumor. Generalmente, la radioterapia con haz externo se administra con un haz de rayos X de alta potencia. También se puede administrar con terapia de protones, que se describe a continuación.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT). La radioterapia de intensidad modulada (intensity-modulated radiation therapy, IMRT) es un tipo de radioterapia con haz externo que usa exploraciones por CT para formar una imagen tridimensional (3D) de la próstata antes del tratamiento. Una computadora usa esta información sobre el tamaño, la forma y la ubicación del cáncer de próstata para determinar cuánta radiación se necesita para destruirlo. Con la IMRT, dosis altas de radiación se pueden dirigir a la próstata sin aumentar el riesgo de dañar los órganos adyacentes.

Terapia de protones. La terapia de protones, también denominada terapia con haz de protones, es un tipo de radioterapia con haz externo que usa protones en lugar de rayos X. Con alta potencia, los protones pueden destruir las células cancerosas. La investigación actual no ha demostrado que la terapia de protones proporcione ningún beneficio más a los pacientes con cáncer de próstata que la radioterapia tradicional. También es más costosa.

Braquiterapia. La braquiterapia es la inserción de fuentes radiactivas directamente en la próstata. Estas fuentes, denominadas semillas, emiten radiación solo alrededor del área en la que se insertan y se pueden usar durante horas (tasa de dosis altas) o semanas (tasa de dosis bajas). Las semillas de tasa de dosis bajas se dejan en la próstata en forma permanente, aun después de que se haya usado todo el material radiactivo. Para un hombre con cáncer de riesgo alto, la braquiterapia generalmente se combina con otros tratamientos.

La radioterapia puede provocar efectos secundarios inmediatos, como diarrea u otros problemas con la función intestinal, como diarrea, gases, sangrado y pérdida del control de las deposiciones; aumento de la urgencia o la frecuencia miccional; fatiga; impotencia; y molestia, ardor o dolor en el recto. Generalmente, la mayoría de estos efectos secundarios desaparecen después del tratamiento, pero la impotencia generalmente es permanente. Muchos efectos secundarios de la radioterapia pueden no aparecer hasta meses o años después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento.

Obtenga más información sobre la radioterapia.

Tratamientos sistémicos

Los médicos usan tratamientos, como la terapia hormonal, la quimioterapia y la terapia con vacunas, para alcanzar las células cancerosas de todo el cuerpo. Para los hombres con cáncer de próstata en estadio tardío o aquellos que se considera que tienen un riesgo alto de recurrencia, se pueden usar tratamientos sistémicos para reducir el tamaño del cáncer antes de la cirugía o la radioterapia. Eso se conoce como terapia neoadyuvante. El tratamiento sistemático también se puede usar después del tratamiento local para eliminar cualquier célula cancerosa restante y para reducir la probabilidad de que reaparezca el cáncer. Eso se conoce como terapia adyuvante.

Terapia hormonal

Debido a que el crecimiento del cáncer de próstata está dirigido por hormonas sexuales masculinas denominadas andrógenos, la reducción de los niveles de estas hormonas puede ayudar a retrasar el crecimiento del cáncer. El tratamiento hormonal también se denomina terapia de ablación androgénica o de deprivación androgénica, o castración. El andrógeno más común es la testosterona. Los niveles de testosterona en el cuerpo pueden reducirse ya sea mediante la remoción quirúrgica de los testículos, conocida como castración quirúrgica, o la toma de fármacos que desactivan la función de los testículos, lo que se denomina castración médica. Consulte a continuación para obtener más información.

La terapia hormonal se usa para tratar el cáncer de próstata en diversas situaciones, incluido el cáncer de próstata recurrente y el cáncer de próstata metastásico. El cáncer de próstata metastásico es cáncer que se ha diseminado por todo el cuerpo.

Las investigaciones recientes han demostrado que la terapia hormonal puede ayudar a prolongar la vida cuando se usa junto con radioterapia para un cáncer de próstata que tiene más probabilidades de recurrir. Para algunos hombres, la terapia hormonal se usará, en primer lugar, para reducir el tamaño de un tumor antes de la radioterapia o la cirugía. En algunos hombres con cáncer de próstata que se ha diseminado localmente, denominado cáncer de próstata localmente avanzado o de riesgo alto, la terapia hormonal se administra antes y después de la radioterapia, y durante esta, durante tres años. La terapia hormonal también debe considerarse como terapia adyuvante si se ha detectado cáncer de próstata en los ganglios linfáticos después de una prostatectomía radical. También se puede administrar hasta tres años en hombres con cáncer de riesgo intermedio o alto.

Tradicionalmente, la terapia hormonal se usaba de por vida o hasta que dejaba de controlar el cáncer. Luego, el cáncer se denominaba resistente a la castración, lo que significa que la terapia hormonal ha dejado de actuar, y se consideraban otras opciones de tratamiento. Durante las últimas dos décadas, los investigadores han estudiado el uso de la terapia hormonal intermitente, que es terapia hormonal que se administra durante períodos específicos y, luego, se interrumpe temporalmente de acuerdo con un programa. La administración de hormonas de esta forma puede reducir los efectos secundarios de esta terapia, pero no se ha demostrado que es eficaz para todos los estadios del cáncer de próstata.

Los tipos de terapia hormonal incluyen los siguientes:

Orquiectomía bilateral. La orquiectomía bilateral es la extirpación quirúrgica de ambos testículos y fue el primer tratamiento usado para el cáncer de próstata metastásico más de 70 años atrás. Si bien se trata de una operación, se considera una terapia hormonal porque extirpa la fuente principal de la producción de testosterona, los testículos. Los efectos de esta cirugía son permanentes y no pueden revertirse.

Agonistas de la LHRH. La sigla LHRH corresponde a la hormona liberadora de la hormona luteinizante (luteinizing hormone-releasing hormone). Los medicamentos conocidos como agonistas de la LHRH impiden que los testículos reciban mensajes enviados por el cuerpo para producir testosterona. Al bloquear estas señales, los agonistas de la LHRH reducen el nivel de testosterona de un hombre, al igual que lo haría la extirpación de los testículos. Sin embargo, a diferencia de la castración quirúrgica, los efectos de los agonistas de la LHRH son reversibles; por ello, la producción de testosterona comienza de nuevo, generalmente, una vez que el paciente deja de tomar el medicamento.

Los agonistas de la LHRH se inyectan o colocan como implantes pequeños debajo de la piel. En función del fármaco usado, se pueden administrar una vez al mes o una vez al año. Cuando los agonistas de la LHRH se administran por primera vez, los niveles de testosterona aumentan en forma breve antes de disminuir y alcanzar niveles muy bajos. Este efecto, conocido como una “exacerbación”, se produce como consecuencia de un incremento temporal en la producción de testosterona por parte de los testículos, en respuesta a la forma en que los agonistas de la LHRH actúan en el cuerpo. Esta exacerbación puede aumentar la actividad de las células cancerosas de la próstata y provocar síntomas y efectos secundarios, como dolor en los huesos en hombres cuyo cáncer se ha diseminado a los huesos.

Antagonista de la LHRH. Esta clase de fármacos, que también se denomina antagonista de la hormona liberadora de gonadotropina (gonadotropin-releasing hormone, GnRH), evita que los testículos produzcan agonistas de la LHRH similares a la testosterona, pero reducen los niveles de testosterona más rápidamente y no provocan una exacerbación, como los agonistas de la LHRH. La FDA ha aprobado un fármaco, el degarelix (Firmagon), que se administra mediante inyección mensual, para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. Un efecto secundario de este fármaco es que puede provocar una reacción alérgica severa.

Antiandrógenos. Mientras que los agonistas y los antagonistas de la LHRH reducen los niveles de testosterona en la sangre, los antiandrógenos evitan que la testosterona se una a los “receptores androgénicos”, que son estructuras químicas en las células cancerosas que permiten que la testosterona y otras hormonas masculinas ingresen en las células. Estos fármacos, como la bicalutamida (Casodex), la flutamida (Eulexin) y la nilutamida (Nilandron), son tomados como pastillas, generalmente, por hombres que tienen cáncer de próstata “sensible a las hormonas”, lo que significa que el cáncer de próstata aún responde a la terapia hormonal. Generalmente, los antiandrógenos no se usan solos para el tratamiento del cáncer de próstata.

La enzalutamida (Xtandi) es un tipo más nuevo de antiandrógeno que bloquea las señales del receptor androgénico que le indica a las células cancerosas de la próstata que crezcan y se dividan. La enzalutamida está aprobada por la FDA para hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración que hayan o no recibido docetaxel (Docefrez, Taxotere) previamente.

Bloqueo androgénico combinado. En ocasiones, los antiandrógenos se combinan con orquiectomía bilateral o tratamiento con agonistas de la LHRH, a fin de maximizar el bloqueo de hormonas masculinas. Esto se realiza porque, aun después de que los testículos hayan dejado de producir hormonas, las glándulas suprarrenales producen, de todos modos, pequeñas cantidades de andrógenos. Muchos médicos también consideran que este enfoque combinado es la manera más segura de comenzar el tratamiento hormonal, dado que evita la posible exacerbación que, en ocasiones, se produce en respuesta al tratamiento con agonistas de la LHRH. Parte de la investigación, aunque no toda, ha demostrado una diferencia de alrededor de seis meses en la supervivencia a largo plazo por el uso del bloqueo androgénico combinado; por lo tanto, algunos médicos prefieren administrar un tratamiento farmacológico combinado, mientras que otros pueden administrar la combinación en una etapa inicial del tratamiento, a fin de evitar la exacerbación.

Inhibidores de la CYP17. Si bien los testículos son los principales productores de andrógenos, otras células del cuerpo, incluidas las células cancerosas de la próstata, pueden, de todos modos, producir pequeñas cantidades, que pueden impulsar el crecimiento del cáncer. La abiraterona (Zytiga) es un fármaco que bloquea una enzima denominada CYP17 e impide que estas células produzcan determinadas hormonas, incluidos los andrógenos. La abiraterona, que es una pastilla que se toma todos los días con prednisona (diversas marcas comerciales), ha sido aprobada por la FDA como un tratamiento para el cáncer de próstata metastásico progresivo resistente a la castración con o sin quimioterapia previa con docetaxel. Los estudios de investigación han demostrado que la abiraterona aumentó la supervivencia para los hombres con este tipo de cáncer. La abiraterona puede provocar efectos secundarios graves, como presión arterial alta, niveles de potasio en sangre bajos y retención de líquidos. Otros efectos secundarios frecuentes incluyen debilidad, hinchazón o dolor en las articulaciones, hinchazón en las piernas o los pies, sofocos, diarrea, vómitos, dificultad para respirar y anemia.

La terapia hormonal provocará efectos secundarios que, generalmente, desaparecerán después de terminar el tratamiento hormonal, excepto en hombres que se hayan sometido a una orquiectomía. Los efectos secundarios generales de la terapia hormonal incluyen impotencia, pérdida del deseo sexual, sofoco con sudoración, ginecomastia (crecimiento del tejido mamario), depresión, aumento de peso, pérdida de la masa muscular y osteopenia u osteoporosis, que es el adelgazamiento de los huesos. Si bien los niveles de testosterona pueden recuperarse después de interrumpir la terapia hormonal, algunos hombres que se sometieron a la castración médica con agonistas de la LHRH durante muchos años pueden continuar teniendo efectos hormonales, aun si ya no toman estos fármacos.

Otro efecto secundario importante de la terapia hormonal es el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. El síndrome metabólico es una serie de afecciones, como obesidad, niveles de colesterol en sangre altos y presión arterial alta, que aumentan el riesgo de que una persona tenga una enfermedad cardíaca, un accidente cerebrovascular y diabetes. Actualmente, no se conoce con certeza la frecuencia con la que esto se produce o el motivo exacto por el que se produce, pero está bastante claro que los pacientes que reciben una castración quirúrgica o médica con terapia hormonal tienen mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Este riesgo aumenta incluso si la castración médica es temporal. Obtenga más información sobre los síntomas de carencia hormonal y cómo manejarlos.

Los riesgos y los beneficios de la castración se deben analizar cuidadosamente con su médico. Para los hombres con cáncer de próstata metastásico, especialmente si está avanzado y provoca síntomas, la mayoría de los médicos consideran que los beneficios de la castración superan ampliamente los riesgos del síndrome metabólico.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para crecer y dividirse. Generalmente, la quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia para el cáncer de próstata se administra a través de un conducto intravenoso (IV) colocado en una vena usando una aguja. Puede ayudar a los pacientes con cáncer de próstata avanzado o resistente a la castración. Un régimen de quimioterapia generalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado.                                 

Se usan diversos fármacos estándares para el cáncer de próstata. En general, la quimioterapia estándar comienza con docetaxel combinado con un esteroide denominado prednisona. Se ha demostrado que esta combinación ayuda a que los hombres con cáncer de próstata avanzado vivan más en comparación con otro fármaco quimioterapéutico, mitoxantrona (Novantrone), que fue una de las primeras quimioterapias aprobadas para el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración. En la actualidad, ya no se usa tanto la mitoxantrona; sin embargo, a veces se considera en situaciones específicas y es más útil para controlar el dolor provocado por el cáncer. La FDA también aprobó otro fármaco, cabazitaxel (Jevtana), en función de la investigación que demostró que este mejoró la supervivencia para pacientes cuya enfermedad progresó después de recibir docetaxel. Actualmente, se compara el cabazitaxel con el docetaxel en estudios clínicos, y están pendientes los resultados.

En general, los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona, del tipo de quimioterapia recibida, de la dosis usada y de la duración del tratamiento, pero pueden incluir fatiga; llagas en la boca y la garganta; diarrea, náuseas y vómitos; constipación; trastornos de la sangre; efectos en el sistema nervioso; cambios en el pensamiento y la memoria; problemas sexuales y reproductivos; pérdida del apetito; dolor y caída del cabello. Generalmente, los efectos secundarios de la quimioterapia desaparecen una vez finalizado el tratamiento. Sin embargo, algunos efectos secundarios pueden continuar, reaparecer o desarrollarse más adelante. Pregunte a su médico qué efectos secundarios puede experimentar, en función de su plan de tratamiento. Su equipo de atención de la salud trabajará con usted para manejar o prevenir muchos de estos efectos secundarios.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos usados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Terapia con vacunas

El sipuleucel-T (Provenge) es una inmunoterapia. La inmunoterapia está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Usa materiales producidos por el cuerpo o en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario.

El sipuleucel-T se adapta a cada paciente. Antes del tratamiento, se extrae sangre del paciente en un proceso denominado leucoforesis. Se separan células inmunitarias especiales de la sangre del paciente, se modifican en el laboratorio y luego se devuelven al paciente. En este momento, el sistema inmunitario del paciente puede reconocer y destruir las células cancerosas de la próstata. Es difícil determinar si este tratamiento está funcionando para el tratamiento del cáncer en un paciente específico, ya que no se ha demostrado que reduzca el tamaño del cáncer, que disminuya el nivel de PSA ni que evite que el cáncer empeore. Sin embargo, los resultados de estudios clínicos han demostrado que el tratamiento con sipuleucel-T puede aumentar la supervivencia en hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración con pocos síntomas o ningún síntoma, en comparación con el tratamiento con una vacuna de placebo.

Obtenga más información sobre la inmunoterapia y las vacunas contra el cáncer (en inglés).

Cómo obtener atención de los síntomas y efectos secundarios

Con frecuencia, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además del tratamiento para retrasar, detener o eliminar el cáncer, una parte importante de la atención del cáncer es el alivio de los síntomas y los efectos secundarios de una persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención médica de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. Con frecuencia, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, las pacientes que reciben ambos tratamientos con frecuencia tienen síntomas menos severos, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechas con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los usados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía y radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Las opciones de atención médica de apoyo específicas usadas para ayudar a tratar los síntomas del cáncer de próstata en estadio tardío y mejorar la calidad de vida de un paciente incluyen las siguientes:

Estroncio y samario. Al administrarse mediante inyección, estas sustancias radiactivas son absorbidas cerca del área del dolor en los huesos. La radiación que se libera ayuda a aliviar el dolor, probablemente al provocar la reducción del tamaño del tumor en el hueso.

Radio-223. El dicloruro de radio-223 (Xofigo) es una sustancia radiactiva naturalmente atraída a las áreas con recambio óseo alto (áreas donde el hueso se destruye y se reemplaza con más frecuencia de lo normal). El radio-223 administra radiación directamente a los tumores detectados en el hueso y limita el daño provocado al tejido sano. De acuerdo con los resultados de un estudio clínico publicado en 2013, el tratamiento con radio-223 redujo las complicaciones relacionadas con los huesos y mejoró la supervivencia. Para obtener más información, consulte la siguiente sección sobre el cáncer de próstata resistente a la castración.

Fármacos modificadores de huesos. El cáncer de próstata que se ha diseminado al hueso o la terapia hormonal para el cáncer de próstata pueden debilitar los huesos de un paciente, y provocar dolor en los huesos y un mayor riesgo de rupturas conocidas como fracturas. Por lo tanto, los fármacos modificadores de huesos, como el denosumab (Prolia) y el ácido zoledrónico (Zometa), pueden administrarse a los hombres con diagnóstico de cáncer de próstata metastásico resistente a la castración, a fin de ayudar a reducir las complicaciones óseas, como dolor, fractura y necesidad de cirugía. Algunos hombres que toman terapia hormonal también pueden recibir un fármaco modificador de huesos con menor frecuencia y a una dosis menor, a fin de promover la salud ósea.

Una posible afección asociada con los fármacos modificadores de huesos es la osteonecrosis de la mandíbula. Es una afección poco frecuente, pero grave. Los síntomas de la osteonecrosis de la mandíbula incluyen dolor, hinchazón e infección de la mandíbula; dientes flojos; y huesos expuestos.

Antes de que el tratamiento comience, hable con su equipo de atención de la salud, incluido su dentista, sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de atención médica de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención de la salud si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Cómo desarrollar un plan de tratamiento

Debido a que la mayoría de los casos de cáncer de próstata se detectan en las etapas iniciales cuando el cáncer está creciendo en forma lenta, usted generalmente no tiene que apurarse para tomar decisiones sobre el tratamiento. Durante este tiempo, es importante que hable con su médico sobre los riesgos y los beneficios de todas sus opciones de tratamiento, y sobre el momento en que debe comenzar el tratamiento. Este análisis también debe abordar el estado actual del cáncer, como si los niveles de PSA suben o se mantienen estables y si el cáncer se ha diseminado a los huesos, sus antecedentes de salud y cualquier otra afección médica que pueda tener. A pesar de que el (los) tratamiento(s) recomendado(s) para usted dependerá(n) de estos factores, hay algunos pasos generales para el tratamiento del cáncer de próstata.

Cáncer de próstata en etapa inicial

El cáncer de próstata en etapa inicial significa que se detectan células cancerosas solo en la próstata. Si el cáncer tiene una puntuación de Gleason de 6 o menos y un nivel de PSA inferior a 10, generalmente crece en forma muy lenta y pueden transcurrir varios años hasta que provoque algún síntoma u otros problemas de salud, si es que alguna vez lo hace. En consecuencia, puede recomendarse la vigilancia activa. En forma alternativa, se pueden sugerir la radioterapia (con haz externo o braquiterapia) o la cirugía en función de su edad y su estado de salud general. Los estudios clínicos que prueban nuevos tipos de tratamiento también pueden ser una opción.

Para los hombres con cáncer en etapa inicial que tenga una puntuación de Gleason más alta, el cáncer puede ser de crecimiento rápido; por ello, la prostatectomía radical y la radioterapia son, con frecuencia, adecuadas. Su médico tendrá en cuenta su edad y su estado de salud general antes de recomendar cualquiera de las dos o ambas como opción de tratamiento.

Cáncer de próstata localmente avanzado

Para algunos pacientes con un tumor más grande, es menos probable que los tratamientos locales solos, como cirugía y radioterapia, eliminen el cáncer. En este estadio, la prostatectomía radical no incluye la preservación del nervio y, con frecuencia, se realiza junto con la extirpación de los ganglios linfáticos pélvicos. Algunos hombres reciben terapia hormonal neoadyuvante, lo que significa que la terapia hormonal se administra antes de la cirugía, o reciben radioterapia (con haz externo y/o braquiterapia) después de esta. La investigación ha demostrado que la radioterapia adyuvante puede mejorar la supervivencia de hombres con cáncer de próstata localmente avanzado (enfermedad en estadio pT3) o de aquellos con márgenes positivos después de la prostatectomía. Tener márgenes positivos significa que se detectaron células cancerosas en el área de tejido que rodea a la próstata que se extirpó durante la cirugía.

Para los hombres que reciben radioterapia como su tratamiento principal, esta generalmente se combina con varios meses de terapia hormonal, si hay una mayor probabilidad de recurrencia en función del grado de la enfermedad, el nivel de PSA y/o la puntuación de Gleason. Para hombres de mayor edad con longevidad limitada y con un cáncer que no provoca síntomas, o para aquellos que tienen otra enfermedad más grave, se puede considerar la espera vigilante.

Cáncer de próstata metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otra ubicación en el cuerpo, se denomina cáncer metastásico. En este estadio, la cirugía para extirpar la próstata y los ganglios linfáticos pélvicos no puede eliminar el cáncer. En consecuencia, la mayoría de los hombres con cáncer de próstata metastásico reciben terapia hormonal, como se describe anteriormente. Obtenga más información sobre la terapia hormonal para el cáncer de próstata avanzado (en inglés).

Si el cáncer crece después de la terapia hormonal, hay diversos fármacos estándares que se pueden utilizar. Algunos pacientes también pueden recibir radioterapia con haz externo dirigida a un área de preocupación por el dolor u otros motivos. Los estudios clínicos también son una opción; por ello, los pacientes deben hablar con su médico sobre la participación en un estudio clínico.

Otra parte importante del tratamiento del cáncer de próstata metastásico es el alivio de los síntomas y los efectos secundarios de un paciente. Se puede usar cirugía (TURP) para manejar síntomas, como sangrado u obstrucción urinaria, mientras que se pueden usar fármacos modificadores de huesos, como el denosumab o el ácido zoledrónico, para fortalecer los huesos y reducir el riesgo de progresión del dolor y fracturas para los hombres con cáncer de próstata que se haya diseminado al hueso. La radioterapia intravenosa con estroncio y samario también ayuda a aliviar el dolor en los huesos, como se describe anteriormente.

Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir estudios clínicos.

Si bien no hay cura para el cáncer de próstata avanzado, con frecuencia, se puede tratar. Muchos hombres sobreviven su cáncer de próstata, incluso aquellos con enfermedad avanzada. Con frecuencia, el cáncer de próstata crece lentamente, y, en la actualidad, existen opciones de tratamiento eficaces que prolongan la vida aún más.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se aconseja a los pacientes y a sus familias que hablen sobre cómo se sienten con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención de la salud. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

Cáncer de próstata resistente a la castración

El cáncer de próstata que ya no responde a la terapia hormonal, como los agonistas de la LHRH o los antiandrógenos, se considera resistente a la castración y puede ser difícil de tratar. Los médicos pueden recomendar quimioterapia, que se describe anteriormente, para pacientes con este tipo de cáncer de próstata, en especial, aquellos con dolor en los huesos o síntomas relacionados con el cáncer. Los estudios de investigación de los planes de tratamiento con quimioterapia que incluyen el fármaco docetaxel han demostrado que aumentan la supervivencia en algunos meses. El cabazitaxel puede usarse después de que el docetaxel deje de funcionar.

Para algunos pacientes que no tienen ningún síntoma de cáncer o que tienen muy pocos síntomas y que, generalmente, no han recibido quimioterapia, la terapia con vacunas con sipuleucel-T puede ser una opción. En 2010, la FDA aprobó el sipuleucel-T para hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración con pocos síntomas o ningún síntoma, debido a que, en estudios de investigación, aumentó la supervivencia en alrededor de cuatro meses, en comparación con el placebo. Consulte arriba para obtener más información sobre la terapia con vacunas.

La FDA aprobó el tratamiento con el inhibidor de la CYP17 abiraterona, junto con la prednisona, para hombres con cáncer de próstata resistente a la castración que haya crecido o se haya diseminado en hombres con o sin quimioterapia previa con docetaxel. En forma similar, la enzalutamida está aprobada por la FDA para hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración con o sin tratamiento previo con docetaxel.

En 2013, la FDA aprobó el dicloruro de radio-223 como un tratamiento para hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración diseminado a los huesos, pero no a otros órganos. Se pretende que esta inyección mensual se administre a hombres cuyo cáncer se haya diseminado solo a los huesos y que ya hayan recibido tratamiento para reducir su nivel de testosterona. De acuerdo con un estudio en el que participaron 809 hombres con cáncer de próstata resistente a la castración diseminado a los huesos, pero no a otros órganos, los hombres que recibieron radio-223 vivieron un promedio de 14 meses, en comparación con un período ligeramente superior a los 11 meses para los hombres que recibieron la inyección de placebo.

Obtenga más información sobre el tratamiento del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (en inglés).

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” o NED (no evidence of disease).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos sobrevivientes se preocupen o estén ansiosos por la reaparición del cáncer. Si bien hay tratamientos para ayudar a prevenir una recurrencia, como terapia hormonal y radioterapia, que se describen anteriormente, es importante que hable con su médico sobre la posibilidad de que reaparezca el cáncer. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que se sienta más preparado si efectivamente reaparece el cáncer. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

En general, después de la cirugía o la radioterapia, el nivel de PSA en la sangre, generalmente, disminuye. Si el nivel de PSA comienza a aumentar nuevamente, esto puede indicar la reaparición del cáncer. Si el cáncer reaparece después del tratamiento original, se denomina cáncer recurrente.

Cuando esto sucede, comenzará nuevamente un ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia, incluida la ubicación de la recurrencia. El cáncer puede reaparecer en la próstata (lo que se denomina recurrencia local), en los tejidos o en los ganglios linfáticos cerca de la próstata (una recurrencia regional), o en otra parte del cuerpo, como los huesos, los pulmones o el hígado (una recurrencia distante o metastásica). En ocasiones, el médico no puede detectar un tumor, a pesar de que el nivel de PSA haya aumentado. Esto se conoce como una recurrencia solo del PSA.

Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. La elección del plan de tratamiento se basa en el tipo de recurrencia y en el (los) tratamiento(s) que ya haya recibido, y puede incluir las terapias descritas anteriormente, como radioterapia, prostatectomía para hombres que inicialmente recibieron tratamiento con radioterapia, o terapia hormonal. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estudien nuevas formas de tratar este tipo de cáncer recurrente.

Los cuidados paliativos incluyen, generalmente, medicamentos para el dolor, radioterapia con haz externo, braquiterapia con estroncio o samario, u otros tratamientos para reducir el dolor en los huesos. Consulte arriba para obtener más información.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones, como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de atención de la salud sobre estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención de la salud, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias y preocupaciones. El equipo de atención de la salud tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes del equipo tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los seis meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están diseñados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la última etapa de la vida. Se aconseja que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarles a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección ayuda a explicar los estudios clínicos, que son estudios de investigación. Use el menú ubicado al costado de la pantalla para seleccionar Acerca de los estudios clínicos, o alguna otra sección, para continuar leyendo esta guía.