Leucemia - linfocítica crónica - CLL - en adultos: Panorama general

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EN ESTA PÁGINA: Encontrará información básica sobre esta enfermedad y las partes del cuerpo que puede afectar. Esta es la primera página de la Guía de Cancer.Net para la leucemia linfocítica crónica. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla. Piense en ese menú como en un mapa para recorrer esta guía completa.

Acerca de la leucemia

La leucemia es un cáncer de la sangre. Comienza cuando las células sanguíneas normales cambian y proliferan sin control. La leucemia linfocítica crónica (chronic lymphocytic leukemia, CLL) es un cáncer de los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco que participa del sistema inmunitario del cuerpo. En algunas personas con CLL, la enfermedad prolifera y avanza lentamente, por lo cual pueden pasar años antes de que los síntomas aparezcan o sea necesario un tratamiento. De hecho, algunos pacientes quizás nunca requieran tratamiento para la CLL. En otros pacientes, la enfermedad prolifera con más rapidez y necesita tratamiento más pronto.

Acerca de los linfocitos

Los linfocitos circulan en el torrente sanguíneo y se producen en los ganglios linfáticos, el bazo, el timo y la médula ósea. La médula ósea es el tejido esponjoso de color rojo que se encuentra dentro de los huesos grandes y planos. Existen tres tipos diferentes de linfocitos: células T, células B y células asesinas naturales (natural killer, NK). En general, las células T combaten las infecciones al activar otras células en el sistema inmunitario y al destruir las células infectadas; las células B producen anticuerpos y las células NK combaten los microbios y las células cancerosas.

Acerca de la CLL

En las personas con CLL, las células anormales aglomeran otros tipos de células en la médula ósea, con lo cual previenen la producción de glóbulos rojos, que transportan oxígeno, otros tipos de glóbulos blancos, como los neutrófilos o los granulocitos, que combaten las infecciones, y las plaquetas, que son necesarias para la coagulación. Esto significa que las personas con CLL que pueden estar anémicas debido a los niveles bajos de glóbulos rojos, son más susceptibles de contraer infecciones, ya que no tienen la cantidad suficiente de glóbulos blancos, y de presentar hematomas o sangrar con facilidad debido a un nivel bajo de plaquetas.

Hay dos tipos generales de CLL, y es importante que los médicos determinen si la causa de la enfermedad es la proliferación excesiva de células T o células B. El tipo de CLL por células T ahora se denomina leucemia prolinfocítica de células T (en inglés) y es mucho menos frecuente que el tipo de enfermedad de células B. Alrededor del 1 % de las personas con CLL tienen el tipo de células T. Más del 95 % de las personas con CLL tienen el tipo de células B.

Con mayor frecuencia, la CLL se diagnostica cuando se detectan demasiados linfocitos anormales en la sangre, lo cual también se conoce como linfocitosis. Sin embargo, la misma enfermedad puede ocurrir cuando los linfocitos anormales se encuentran mayormente en los ganglios linfáticos pero no en la sangre. Esta enfermedad se denomina linfoma de linfocitos pequeños, pero se comporta de manera muy similar a la CLL.

Obtenga más información acerca de otros tipos de leucemia crónica por células T infrecuentes (en inglés) y tipos de leucemia por células B (en inglés).

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