Linfoma de Hodgkin - Opciones de tratamiento

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 10/2015

EN ESTA PÁGINA: Obtendrá información sobre las diferentes formas que los médicos utilizan para tratar a personas con este tipo de linfoma. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos conocidos disponibles) para este tipo de linfoma. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para probar un enfoque nuevo con respecto al tratamiento, a fin de evaluar si este es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden probar dichos enfoques, como en el caso de un fármaco nuevo, una combinación nueva de tratamientos estándar o dosis nuevas de terapias actuales. Su médico puede ayudarle a analizar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Acerca de los estudios clínicos y Últimas investigaciones.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos y otros profesionales de atención médica para crear un plan de tratamiento integral para el paciente que combina distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo interdisciplinario (en inglés). Los equipos de atención del cáncer también incluyen una variedad de otros profesionales de atención de la salud, incluidos auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, nutricionistas y otros.

Los tratamientos originales para el linfoma de Hodgkin, desarrollados en las décadas de 1960 y 1970, eran muy eficaces en el tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, algunas de las personas que recibieron estos tratamientos desarrollaron efectos secundarios a una edad mayor, entre ellos, infertilidad (la imposibilidad de procrear), problemas cardíacos (como insuficiencia cardíaca, válvulas cardíacas con pérdidas y ataques cardíacos) y cánceres secundarios, como cáncer de pulmón y cáncer de mama (en las mujeres). Estos problemas a largo plazo se debieron, en parte, a los tipos de quimioterapia utilizados en aquel momento y, por otro lado, al uso de altas dosis de radioterapia aplicada en superficies extensas del cuerpo. Obtenga más información sobre los efectos tardíos del tratamiento para el linfoma de Hodgkin.

Con el fin de evitar o reducir el riesgo de estos problemas, los planes de tratamiento actuales para el linfoma de Hodgkin utilizan nuevos tipos y dosis de quimioterapia y radioterapia dirigida a áreas más reducidas del cuerpo.

La mayoría de las personas con linfoma de Hodgkin clásico, incluso de estadio I o II, a menudo reciben algo de quimioterapia seguida de radioterapia en las áreas de ganglios linfáticos afectados. En el caso de algunas personas con la enfermedad en estadio temprano (estadio I o II), quizá sea posible que se les administre un tratamiento con un ciclo relativamente breve de quimioterapia, con o sin la necesidad de aplicar radioterapia. Esto es posible en unos pocos pacientes y se debe analizar con el médico. Para la enfermedad de estadio III o IV, la quimioterapia es el tratamiento primario, aunque tal vez se recomiende radioterapia adicional, especialmente en áreas de ganglios linfáticos grandes.

A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el linfoma de Hodgkin. Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, los resultados de las PET/exploraciones por CT habituales durante el tratamiento, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y haga preguntas sobre cualquier cosa que no esté clara. Además, hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento, incluidos los posibles efectos secundarios. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para crecer y dividirse. Un oncólogo clínico, que es un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos, o un hematólogo, que es un médico que se especializa en el tratamiento de los trastornos de la sangre, son los que administran la quimioterapia.

La quimioterapia sistémica ingresa en el torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Algunos de los métodos frecuentes para administrar quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o por vía oral, en una pastilla o cápsula que se traga. Muchas personas con linfoma de Hodgkin reciben quimioterapia a través de un catéter implantable colocado bajo la piel. Obtenga más información sobre catéteres y puertos en el tratamiento del cáncer (en inglés).

Un régimen de quimioterapia generalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Quimioterapia de primera línea

Para el linfoma de Hodgkin, se pueden utilizar muchos tipos diferentes de quimioterapia. La combinación de medicamentos que se utiliza con más frecuencia en los Estados Unidos recibe el nombre de ABVD. En la actualidad, otra combinación de medicamentos conocida como BEACOPP se utiliza de forma generalizada en Europa y cada vez más en los Estados Unidos. Los fármacos que forman estas 2 combinaciones frecuentes de quimioterapia se enumeran a continuación. Puede encontrar otras combinaciones utilizadas con menor frecuencia que no se enumeran aquí.

  • ABVD: doxorrubicina (Adriamycin), bleomicina (Blenoxane), vinblastina (Velban, Velsar) y dacarbazina (DTIC-Dome). Generalmente, la quimioterapia ABVD se administra cada 2 semanas durante 2 a 8 meses.

  • BEACOPP: bleomicina, etoposida (Toposar, VePesid), doxorubicina, ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar), vincristina (Vincasar PFS, Oncovin), procarbazina (Matulane), y prednisona (marcas múltiples). Existen varios programas de tratamiento distintos; sin embargo, habitualmente, se administran diferentes medicamentos cada 2 semanas.

El tipo de quimioterapia, la cantidad de ciclos de quimioterapia y el uso adicional de radioterapia se basan en el estadio del linfoma de Hodgkin y el tipo y la cantidad de factores de pronóstico. Hable con su médico sobre los aspectos específicos de su plan de tratamiento.

Quimioterapia de segunda línea

Si el linfoma de Hodgkin reaparece después del tratamiento inicial (primera línea) con ABVD o BEACOPP, lo cual se conoce como recurrencia, existen varias segundas líneas de tratamiento. Muchos de estos tratamientos se brindan en preparación para un trasplante autólogo de células madre (consulte a continuación) pero también para controlar la enfermedad y sus síntomas.

  • ICE: ifosfamida (Ifex), carboplatino (Paraplatin) y etoposida. Generalmente, la quimioterapia ICE se administra cada 2 o 3 semanas durante 2 a 3 meses.

  • ESHAP o DHAP: etoposida, metilprenisolona (Solu-Medrol), citarabina en dosis elevada (Cytosar-U), cisplatino (Platinol); O dexametasona (marcas múltiples), citarabina en dosis alta y cisplatino. Los regímenes ESHAP o DHAP se administran cada 3 semanas durante 2 a 3 meses.

  • GVD, Gem-Ox, o GDP: gemcitabina (Gemzar), vinorelbina (Navelbine), doxorubicina; O gemcitabina y oxaliplatino (Eloxatin); O gemcitabina, dexametasona y cisplatino. Los regímenes basados en gemcitabina se administran cada 2 semanas consecutivas seguidas de una semana libre o cada dos semanas.

  • Brentuximab vedotin (Adcetris): el brentuximab vedotin (Adcetris) es un conjugado de fármacos con anticuerpos. Esto significa que lleva la quimioterapia solamente a las células que tienen una proteína especial sobre la superficie denominada CD30. Generalmente, el brentuximab vedotin se administra cada 3 semanas durante un máximo de 16 ciclos, aunque a veces se administra cada 4 semanas. Este fármaco es una terapia importante una vez que la quimioterapia deja de funcionar. Se lo está evaluando como un complemento o reemplazo de la quimioterapia antes del trasplante de células madre, para los pacientes con linfoma de Hodgkin recidivante. También fue aprobado en 2015 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU. para su uso después del trasplante de células madre en ciertos pacientes con un riesgo elevado de un mayor crecimiento y diseminación de la enfermedad.

No se sabe con certeza cuál de estos tratamientos de quimioterapia es mejor para los pacientes con linfoma de Hodgkin. El mejor tratamiento puede diferir según el tipo y el estadio del linfoma. Por este motivo, se están realizando muchos estudios clínicos que comparan estos diferentes tratamientos. Estos estudios clínicos están diseñados para averiguar qué combinación funciona mejor con menos efectos secundarios a corto y a largo plazo.

Durante la quimioterapia, los médicos generalmente repetirán algunas de las pruebas realizadas en un principio, en especial las PET/exploraciones por CT. Estas pruebas se utilizan para observar el linfoma y saber cómo está respondiendo al tratamiento.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, neuropatía periférica, caída del cabello, pérdida del apetito y estreñimiento. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen una vez finalizado el tratamiento. Si bien el riesgo de los efectos secundarios a largo plazo ha disminuido a medida que se perfeccionan los tratamientos, la quimioterapia aún puede causar efectos secundarios a largo plazo. A las personas con linfoma también les podría preocupar si el tratamiento podría afectar su función sexual y fertilidad (en inglés). Hable sobre estos temas con el equipo de atención médica antes de comenzar el tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos tardíos del tratamiento.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. Un radioncólogo es un médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer. La radioterapia para el linfoma de Hodgkin siempre es con haces externos, que es la que se aplica desde una máquina fuera del cuerpo. Un régimen (programa) de radioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un período determinado.

Siempre que sea posible, la radioterapia ahora se dirige solo a las áreas del ganglio linfático afectadas. Esto ayuda a reducir el riesgo de dañar los tejidos sanos. Las técnicas de radioterapia más actuales que se pueden utilizar para algunos pacientes incluyen las siguientes:

  • Radioterapia dirigida al lugar afectado, que enfoca la radiación en los ganglios linfáticos que contienen cáncer.

  • Radioterapia de intensidad modulada (intensity modulated radiotherapy, IMRT), que varía la fuerza y dirección de los haces de radiación para afectar menos tejido.

  • Terapia de protones, que utiliza protones en lugar de rayos X para tratar el cáncer.

Los efectos secundarios inmediatos producidos por la radioterapia dependen del área del cuerpo que se está tratando. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. Los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello quizá tengan dolor en la boca o la garganta. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Si bien el riesgo de efectos secundarios a largo plazo ha disminuido con las mejoras en el tratamiento, la radioterapia aún puede causar efectos secundarios a largo plazo, también denominados efectos tardíos, que incluyen cánceres secundarios y daño vascular. Para reducir el riesgo de efectos secundarios a largo plazo, se están realizando estudios clínicos para determinar las dosis óptimas y el área más pequeña posible para la radioterapia.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la radioterapia.

Trasplante de médula ósea/células madre

Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea de un paciente se reemplaza por células altamente especializadas denominadas células madre hematopoyéticas que se desarrollan dentro de la médula ósea sana. Las células madre hematopoyéticas son células formadoras de sangre y se encuentran tanto en el torrente sanguíneo como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como los resultados de los tratamientos previos, la edad y el estado de salud general del paciente. Es muy importante hablar con un médico en un centro de trasplante experimentado sobre los riesgos y los beneficios del trasplante de células madre.

El trasplante de células madre no se utiliza como el primer tratamiento para el linfoma de Hodgkin; sin embargo, es posible que se recomiende para los pacientes con linfoma remanente después de la quimioterapia o si el linfoma vuelve después del tratamiento.

Hay 2 tipos de trasplante de células madre según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: autólogos (AUTO) y alogénicos (ALO).

En el trasplante autólogo, se utilizan las propias células madre del paciente. Las células madre se extraen del paciente cuando este está en remisión de la enfermedad por el tratamiento previo. Las células madre se congelan hasta el momento de usarse. Este tipo de trasplante es un medio para intensificar las dosis de quimioterapia y destruir las células tumorales residuales, y al mismo tiempo, proporcionar células madre para permitir la recuperación normal de la médula ósea y las células sanguíneas.

En un trasplante alogénico, las células madre se obtienen de un donante cuyo tejido es compatible con el del paciente a nivel genético. Esta prueba se denomina tipificación de HLA. En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también puede serlo una persona no emparentada.

Para ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir todas las células cancerosas en la médula, la sangre y otras partes del cuerpo, usando la quimioterapia y/o radioterapia, y, luego, permitir que las células madre sanguíneas de reemplazo creen una médula ósea sana. La quimioterapia y/o radioterapia administrada antes del trasplante también inhibe el tejido de la médula ósea y el sistema inmunitario del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante y pueda, de hecho, destruir activamente las células tumorales residuales.

Es importante que hable con el médico sobre los posibles riesgos y beneficios de ambos tipos de trasplantes para determinar la mejor opción para un paciente individual.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos del trasplante de células madre y de médula ósea.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el linfoma de Hodgkin y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar la enfermedad, un aspecto importante de la atención es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tipo de tratamiento que se centra en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio de cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer.

A menudo, las personas reciben tratamiento para el linfoma y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos con frecuencia tienen síntomas menos severos, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos son muy variados y, a menudo, incluyen medicamentos, apoyo nutricional, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia o radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible.

Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Linfoma de Hodgkin progresivo

La enfermedad progresiva se produce cuando el cáncer se agranda o se disemina mientras el linfoma original se está tratando. Sin embargo, la enfermedad progresiva es poco frecuente en las personas con linfoma de Hodgkin.

Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir estudios clínicos.

Para la mayoría de los pacientes, un médico recomendará un trasplante de médula ósea (consulte arriba). Al parecer, este tratamiento es más eficaz que la quimioterapia estándar para el linfoma de Hodgkin progresivo. Los cuidados paliativos también son importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de linfoma progresivo es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar sobre cómo se sienten con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, lo que incluye ir a un grupo de apoyo.

Remisión y la posibilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el linfoma no se puede detectar en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que la enfermedad regrese. Comprender su riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el linfoma regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el linfoma regresa después del tratamiento original, se denomina linfoma recurrente. La recurrencia es poco frecuente en las personas con linfoma de Hodgkin. Sin embargo, si el linfoma de Hodgkin en efecto se repite, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento.

La mayoría de las veces, el primer paso es administrar un tratamiento de quimioterapia de “segunda línea”, como ICE, ESHAP, DHAP, tratamientos en base a gemcitabina o brentuximab vedotin (consulte Quimioterapia más arriba).

El objetivo de la quimioterapia es recobrar el control sobre el linfoma de Hodgkin recurrente. En la mayoría de los pacientes, este tratamiento se utiliza como preparación para un trasplante de células madre, y proporciona la mejor posibilidad de curar la enfermedad. Se puede incorporar la radioterapia en el plan de tratamiento, ya sea antes o después de un trasplante de células madre, en especial si no se utilizó la radioterapia durante el período inicial del tratamiento. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de linfoma recurrente. Cualquiera sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Las personas con linfoma recurrente a menudo experimentan emociones como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con el equipo de atención médica sobre estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación.

Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento falla

Recuperarse del linfoma no siempre es posible. Si el linfoma no se puede curar o controlar, a la enfermedad se la puede denominar avanzada o terminal.

Para muchas personas, este diagnóstico es estresante y hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias y preocupaciones. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están diseñados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la última etapa de la vida. Se aconseja que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención avanzada.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los estudios clínicos y ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de cuidar a las personas con linfoma. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.