Cáncer de riñón: Opciones de tratamiento

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 08/2016

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre las diferentes formas que los médicos usan para tratar personas con este tipo de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención para este tipo de cáncer. “Estándar de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos desean saber si es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos, vea las secciones Acerca de los ensayos clínicos y Últimas investigaciones.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). En el cáncer de riñón, el equipo de atención médica suele estar dirigido por un urólogo, que es un médico que se especializa en el tracto genitourinario, lo cual incluye los riñones, vejiga, genitales, próstata y testículos, o un urólogo oncólogo, que se especializa en tratar cánceres de las vías urinarias. Los equipos de atención del cáncer también incluyen una variedad de otros profesionales de atención médica, incluidos auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, nutricionistas y otros.

Las recomendaciones y opciones de tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo, el tipo de célula y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Además, hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

El cáncer de riñón se trata más frecuentemente con cirugía, terapia dirigida, inmunoterapia o una combinación de estos tratamientos. La radioterapia y la quimioterapia se utilizan ocasionalmente. Los pacientes con cáncer de riñón que se ha diseminado (cáncer metastásico, consulte a continuación) a menudo reciben múltiples líneas de terapia, que son tratamientos administrados uno tras otro. A continuación, se describen las opciones de tratamiento.

Vigilancia activa

A veces, es posible que el médico recomiende controlar el tumor de cerca realizando pruebas de diagnóstico y citas a la clínica de forma periódica. Esto se denomina vigilancia activa. La vigilancia activa es eficaz en adultos mayores y pacientes con un tumor renal pequeño y otras afecciones médicas graves, como enfermedad cardíaca, enfermedad renal crónica o enfermedad pulmonar grave. La vigilancia activa también puede usarse para algunos pacientes con cáncer de riñón, aun cuando se haya diseminado a otras partes del cuerpo (metastatizado).

La vigilancia activa no es lo mismo que la espera vigilante. La espera vigilante implica citas periódicas para revisar los síntomas, pero a los pacientes no se les realizan pruebas de diagnóstico de forma periódica, como una biopsia o pruebas por imágenes. El médico simplemente observa los síntomas. Si los síntomas sugieren que se deben tomar medidas, entonces se considera un nuevo plan de tratamiento.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano durante una operación. Si el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, la cirugía para extirpar el tumor, parte del riñón o el riñón entero, y posiblemente el tejido y los ganglios linfáticos cercanos, puede ser el único tratamiento necesario.

Los tipos de cirugía utilizados para el cáncer de riñón incluyen los siguientes procedimientos:

  • Nefrectomía radical. La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón, y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y una disección de los ganglios. Durante la disección de ganglios, se extirpan los ganglios afectados por el cáncer. Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar esta glándula durante un procedimiento denominado adrenalectomía y partes de los vasos sanguíneos. La nefrectomía radical suele estar recomendada para tratar un tumor grande cuando queda poco tejido sano restante. A veces, el tumor renal crecerá directamente dentro de la vena renal e ingresará en la cava renal en dirección al corazón. Si esto sucede, se deben emplear técnicas quirúrgicas cardiovasculares complicadas para extirpar toda la enfermedad de forma segura.

  • Nefrectomía parcial. Una nefrectomía parcial es la extirpación quirúrgica de un tumor. Este tipo de cirugía preserva la función renal y disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica después de la cirugía. La investigación ha demostrado que, en los casos en que es técnicamente posible, la nefrectomía parcial es igual de efectiva para los tumores T1. Los abordajes más novedosos que utilizan una incisión, o corte, quirúrgico más pequeño están asociados a menos efectos secundarios y una recuperación más rápida.

  • Cirugía laparoscópica y robótica (cirugía mínimamente invasiva). Durante la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas en lugar de una sola incisión más grande en el abdomen, como la que se utiliza durante un procedimiento quirúrgico tradicional. Luego, el cirujano inserta el equipo telescópico en estas pequeñas incisiones mínimamente invasivas para extirpar todo el riñón o realizar una nefrectomía parcial. A veces el cirujano puede utilizar instrumentos robóticos para realizar la operación. Esta cirugía puede llevar más tiempo, pero puede ser menos dolorosa. Los abordajes laparoscópicos y robóticos requieren capacitación especializada. Es importante hablar sobre los beneficios y riesgos potenciales de este tipo de cirugía con su equipo quirúrgico y estar seguro de que el equipo tiene experiencia con el procedimiento.

A veces la cirugía no está recomendada por las características del tumor o la salud general del paciente. En su lugar pueden recomendarse los siguientes procedimientos:

  • Ablación por radiofrecuencia. La ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA) consiste en utilizar una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con una corriente eléctrica. El procedimiento está a cargo de un radiólogo o urólogo. El paciente recibe un sedante y anestesia local para adormecer el área. En el pasado, la RFA solo se había usado en pacientes que estaban muy enfermos para someterlos a una cirugía. Actualmente, la mayoría de estos pacientes se controla mediante vigilancia activa (ver arriba).

  • Crioablación. La crioablación (también llamada crioterapia o criocirugía) comprende el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión. La sonda de metal se coloca en el tejido canceroso. Se utiliza una TC y una ecografía para guiar la sonda. Este procedimiento requiere anestesia general durante varias horas. Algunos cirujanos combinan esta técnica con la laparoscopía para tratar el tumor, pero existe muy poca evidencia de investigación a largo plazo para conocer su efectividad. Hable con su médico antes de la cirugía sobre qué efectos secundarios son probables en virtud del tipo de cirugía que se le practicará y qué puede hacerse para reducir o manejar estos efectos secundarios. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía de cáncer.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a las condiciones del tejido, las proteínas o los genes específicos del cáncer que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer de riñón.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Actualmente se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de los tratamientos dirigidos.

  • Terapia antiangiogénica. Este tipo de tratamiento se enfoca en detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes transportados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor. Se demostró que un fármaco antiangiogénico, denominado bevacizumab (Avastin), retarda el crecimiento tumoral en las personas con carcinoma renal metastásico. El bevacizumab combinado con interferón (consulte Inmunoterapia más abajo) retarda el crecimiento y la diseminación del tumor.

  • Inhibidores de la tirosina cinasa (ITC). El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (vascular endothelial growth factor, VEGF). El VEGF controla la formación de nuevos vasos sanguíneos. Los fármacos llamados ITC ayudan a bloquear el VEGF y otras señales químicas que promueven el desarrollo de vasos sanguíneos nuevos. Los ITC como cabozantinib (Cabometyx), pazopanib (Votrient), sorafenib (Nexavar) y sunitinib (Sutent) pueden utilizarse en el tratamiento del cáncer de riñón de células claras. El axitinib (Inlyta), otro ITC, ha sido aprobado para el tratamiento del carcinoma de células renales tardío. Los efectos secundarios de los ITC pueden incluir diarrea, presión arterial alta y dolor y sensibilidad en las manos y los pies.

  • Inhibidores de mTOR. El everolimus (Afinitor) y el temsirolimus (Torisel) son fármacos dirigidos a una proteína llamada mTOR que ayuda al crecimiento de las células del cáncer de riñón. Los estudios muestran que estos fármacos retardan el crecimiento del cáncer de riñón.

Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios de cada medicamento específico y cómo se pueden manejar. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Inmunoterapia

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, está diseñada para reforzar las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario.

La interleucina 2 (IL-2, Proleukin) es un tipo de inmunoterapia que se ha usado para tratar el cáncer de riñón tardío. Es una hormona celular llamada citocina que la producen los glóbulos blancos. Es importante en la función del sistema inmunitario, que incluye la destrucción de células tumorales.

Una dosis elevada de IL-2 puede causar efectos secundarios severos, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, ataque al corazón, sangrado, escalofríos y fiebre. Es posible que los pacientes deban permanecer en el hospital durante un máximo de 10 días durante el tratamiento. Sin embargo, algunos síntomas pueden ser reversibles. Solamente los centros con experiencia en tratamientos con dosis elevadas de IL-2 para el cáncer de riñón deberían recomendar el uso de IL-2. Una dosis elevada de IL-2 puede curar un pequeño porcentaje de pacientes con cáncer de riñón metastásico. Algunos centros utilizan dosis bajas de IL-2 porque tienen menos efectos secundarios, aunque no tienen la misma efectividad.

El alfa interferón es otro tipo de agente de inmunoterapia utilizado en el tratamiento del cáncer de riñón que se ha diseminado. El interferón parece modificar las proteínas de la superficie de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha comprobado que el alfa interferón alarga la vida en comparación con un tratamiento más antiguo llamado acetato de megestrol (Megace).

Los investigadores han probado diversas combinaciones de IL-2 y alfa interferón para pacientes con cáncer de riñón avanzado. Estos tratamientos también se han combinado con quimioterapia (ver a continuación). No se ha demostrado en estudios de investigación que estas combinaciones sean mejores que la administración individual de IL-2 o interferón.

Los investigadores están trabajando para aprender más acerca de cómo la IL-2 y el interferón destruyen las células de cáncer de riñón y qué pacientes pueden beneficiarse más con estos tratamientos.

Recientemente, se ha evaluado una nueva forma de inmunoterapia llamada inhibidores de puntos de control (ver a continuación) en el cáncer de riñón. Un fármaco llamado nivolumab (Opdivo) administrado a través de una vena cada dos semanas demostró ayudar a ciertos pacientes que habían recibido tratamiento antes a vivir más tiempo que los pacientes que habían recibido everolimus. Se están llevando a cabo muchas investigaciones sobre estos tipos de fármacos para tratar el cáncer de riñón (consulte la sección Últimas investigaciones).

Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios del tipo de inmunoterapia recomendado, además de cómo se controlarán. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la inmunoterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para crecer y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica ingresa en el torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Algunos de los métodos frecuentes para administrar quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga (por vía oral).

Un régimen (programa) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Si bien la quimioterapia es útil para tratar la mayoría de los tipos de cáncer, el cáncer de riñón a menudo es resistente a la quimioterapia. De todos modos, los investigadores siguen estudiando nuevos fármacos y nuevas combinaciones de fármacos. En algunos pacientes, la combinación de gemcitabina (Gemzar) con capecitabina (Xeloda) o fluorouracilo (5-FU, Adrucil) reduce temporalmente el tamaño del tumor.

Es importante recordar que el carcinoma de células de transición, también llamado carcinoma urotelial, (en inglés) y el tumor de Wilms (en inglés) son mucho más propensos a ser tratados con éxito con quimioterapia.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen una vez finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radiooncólogo.

La radioterapia no es efectiva como tratamiento primario del cáncer de riñón. Rara vez se la utiliza sola para tratar el cáncer de riñón debido al daño que le produce al riñón sano. La radioterapia se utiliza solamente si un paciente no puede hacerse cirugía e, incluso en esas circunstancias, suele utilizarse solamente en áreas por las que el cáncer se ha diseminado, no en el tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza cuando el cáncer se ha diseminado, a fin de ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral.

El tipo más común de tratamiento con radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando se administra tratamiento con radiación usando implantes, el tratamiento se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Para el cáncer de riñón, la radioterapia interna se administra con una aguja hueca mediante la que se insertan semillas radioactivas directamente en el tumor. Otro tipo de radioterapia es la radiocirugía estereostática, que está diseñada para dirigir la radioterapia a una zona específica sin dañar el tejido cercano.

Un régimen (programa) de radioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un período determinado.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La radioterapia interna puede causar sangrado, infección y riesgo de lesión del tejido cercano. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la radioterapia.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además del tratamiento para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención médica de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio de cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan tan pronto como se los necesite en el proceso del tratamiento para el cáncer.

A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos con frecuencia tienen síntomas menos severos, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Cáncer de riñón metastásico

Si el cáncer se disemina a otra parte del cuerpo desde el lugar donde se originó, los médicos lo denominan cáncer metastásico. Esta es una enfermedad sistémica que requiere una terapia sistémica, como la terapia dirigida o la inmunoterapia. A menudo, es posible que los médicos soliciten a un cirujano que extirpe el riñón con el tumor en una intervención quirúrgica llamada nefrectomía citorreductora. Esto evita dolor y sangrado durante el tratamiento sistémico y está asociado con un mejor pronóstico.

El lugar más común donde se disemina el cáncer de riñón es en los pulmones, pero también se puede diseminar a los ganglios linfáticos, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel y a otras zonas del cuerpo. En el caso de un cáncer de riñón que se ha diseminado a una parte específica del cuerpo, como los pulmones, es posible que la cirugía pueda eliminar el cáncer por completo. Si el cáncer se diseminó a muchas zonas más allá de los riñones, el tratamiento es más difícil.

Si el cáncer se ha diseminado, es una buena idea hablar con los médicos que tienen experiencia en tratarlo. Los médicos pueden tener opiniones diferentes sobre el mejor plan de tratamiento estándar. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico.

En la actualidad, el tratamiento más efectivo para el cáncer de riñón metastásico es la terapia dirigida, que retrasa o previene el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. Se demostró que estos fármacos alargan la vida en comparación con el tratamiento estándar. Los cuidados paliativos también son importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se aconseja a los pacientes y a sus familias que hablen sobre cómo se sienten con los médicos, los enfermeros, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, lo que incluye ir a un grupo de apoyo.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información acerca de cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (lo cual se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia). Si ya se sometió a una nefrectomía parcial, es posible que se forme un nuevo tumor en ese riñón. El tumor recurrente puede extirparse con otra nefrectomía parcial o con una nefrectomía radical.

Cuando la enfermedad vuelve a aparecer, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, como cirugía, terapia dirigida, inmunoterapia, radioterapia y quimioterapia, pero se pueden usar con una combinación diferente o administrarse con un ritmo diferente. Su médico también puede sugerir ensayos clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Sea cual fuere el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con el equipo de atención médica sobre estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, a la enfermedad se la puede denominar avanzada o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias y preocupaciones. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los 6 meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están diseñados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca del final de la vida. Se aconseja que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de cuidar a las personas con cáncer. O bien, use el menú para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.