Cáncer laríngeo e hipofaríngeo: Atención de seguimiento

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 10/2015

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de su atención médica después de finalizar el tratamiento del cáncer y la importancia de este tipo de atención de seguimiento. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

El cuidado de las personas que tienen un diagnóstico de cáncer no finaliza cuando termina el tratamiento activo. Su equipo de atención médica seguirá realizando controles para asegurarse de que el cáncer no haya regresado, manejar cualquier efecto secundario y monitorear su salud general. Esto se denomina atención de seguimiento.

Este plan puede incluir exámenes físicos regulares y/o pruebas médicas para monitorear su recuperación durante los próximos meses y años. Los pacientes que se recuperan de un cáncer laríngeo o hipofaríngeo deben realizarse exámenes médicos y odontológicos regulares de seguimiento para controlar que no haya signos de recurrencia o de segundo cáncer primario (un nuevo tipo de cáncer en otro lugar del cuerpo) y para tratar cualquier efecto secundario tardío o a largo plazo derivado del tratamiento del cáncer.

Un protocolo común de seguimiento para las personas después de un tratamiento de estos tipos de cáncer es realizar un control cada 2 meses durante el primer año, cada 4 meses durante el segundo año, cada 6 meses durante el tercer año y, a partir de entonces, una vez al año. Los exámenes y pruebas de diagnóstico se pueden repetir para detectar recurrencias o documentar la evolución del tratamiento en curso.

Detectar una recurrencia

Un objetivo de la atención de seguimiento es detectar una recurrencia. El cáncer vuelve a aparecer porque áreas pequeñas de células cancerosas pueden no haberse detectado en el cuerpo. Con el tiempo, la cantidad de estas células puede aumentar hasta que aparecen en los resultados de pruebas o causan signos o síntomas. Durante la atención de seguimiento, un médico familiarizado con sus antecedentes médicos puede brindarle información personalizada sobre el riesgo de recurrencia. Su médico también le hará preguntas específicas sobre su salud. Algunas personas pueden realizarse análisis de sangre o pruebas por imágenes como parte de su atención de seguimiento habitual, pero las recomendaciones sobre las pruebas dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer diagnosticado originalmente y los tipos de tratamiento proporcionados.

Si la persona consume tabaco, es importante que la supervisen para detectar posibles cánceres secundarios de pulmón, esófago, y cabeza y cuello, aunque no tenga una recurrencia del cáncer inicial. La participación en un ensayo clínico donde se investigan nuevas formas de prevenir estas enfermedades también puede ser una opción.

Cómo manejar los efectos secundarios a largo plazo y tardíos

La mayoría de las personas espera tener efectos secundarios durante el tratamiento. Sin embargo, a menudo es sorprendente para los sobrevivientes que algunos efectos secundarios puedan persistir después del período de tratamiento. Estos efectos se denominan efectos secundarios a largo plazo. Además, otros efectos secundarios denominados efectos tardíos pueden desarrollarse meses o incluso años después. Los efectos a largo plazo y tardíos pueden incluir cambios tanto emocionales como físicos.

Hable con su médico sobre el riesgo de desarrollar dichos efectos secundarios según el tipo de cáncer, su plan de tratamiento individual y su salud general. Si le realizaron un tratamiento del cual se sabe que causa efectos tardíos específicos, es posible que también se le realicen determinados exámenes físicos, exploraciones o análisis de sangre para ayudar a identificarlos y controlarlos. Por ejemplo, las personas que recibieron radioterapia deben someterse a controles de la tiroides regularmente.

La rehabilitación es una parte importante de la atención de seguimiento después de un tratamiento contra el cáncer de cabeza y cuello. No obstante, las personas se deben reunir con todos los especialistas en rehabilitación antes de comenzar su tratamiento de cáncer de cabeza y cuello. Después del tratamiento, las personas pueden recibir fisioterapia para mantener el rango de movimiento, y terapia del habla para recuperar la capacidad, por ejemplo, de hablar y tragar. Cuando el tratamiento del cáncer altera la deglución, a menudo se pueden diseñar planes de ejercicio para fortalecer y mantener la capacidad de comer y tragar.

Es importante que los patólogos del habla y otros integrantes del equipo de atención médica realicen una evaluación temprana de las personas para comenzar con programas específicos de tratamiento y evitar problemas posteriores. También puede recomendarse atención médica de apoyo para controlar los síntomas y mantener la nutrición durante el tratamiento. Algunas personas quizás necesiten aprender nuevas maneras de comer o preparar alimentos.

A veces la rehabilitación requiere que se desarrolle una nueva voz. Las opciones incluyen:

  • Habla esofágica. Después de una laringectomía total, algunos pueden aprender a utilizar el esófago para producir sonido. Este proceso se conoce como habla esofágica.

  • Electrolaringe. Otros utilizan un dispositivo electrónico a batería llamado electrolaringe que produce vibración que se transmite a través de los tejidos del cuello o se envía a la boca a través de un tubo plástico para la producción del habla.

  • Rehabilitación de la voz traqueoesofágica (TE). Muchas personas usan rehabilitación de la voz TE después de una laringectomía. El habla con voz traqueoesofágica es similar al habla laríngea normal porque utiliza aire de los pulmones para impulsar la producción del habla, de la misma forma que antes de la laringectomía. Una pequeña prótesis desmontable (dispositivo artificial) ubicada dentro del estoma permite que el aire de los pulmones ingrese en el esófago para producir sonidos. Luego, el sonido pasa a la boca para hablar.

Las personas pueden cambiar su aspecto, sentirse cansadas o no estar en condiciones de hablar o comer como solían hacerlo antes del tratamiento. Los pacientes que sufren una traqueotomía deben aprender a cuidar el estoma y mantenerlo limpio. Algunas personas pueden experimentar depresión. El equipo de atención médica puede ayudar a que las personas se adapten y se pongan en contacto con los servicios de apoyo físico y emocional.

Llevar registros de salud personal

Usted y su médico deben trabajar en conjunto para desarrollar un plan de atención de seguimiento personalizado. Asegúrese de preguntar cualquier inquietud que tenga sobre su salud física o emocional futura. La American Society of Clinical Oncology ofrece formularios en inglés para ayudar a crear un resumen del tratamiento para llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para sobrevivientes al finalizar el tratamiento.

Este también es un buen momento para decidir quién dirigirá su atención de seguimiento. Algunos sobrevivientes siguen viendo a su oncólogo, mientras que otros vuelven a la atención general de su médico familiar u otro profesional de atención médica. Esta decisión depende de varios factores, incluidos el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios, las normas del seguro médico y las preferencias personales que usted tenga.

Si un médico que no participó directamente en la atención del cáncer liderará la atención de seguimiento, asegúrese de compartir el resumen de tratamiento del cáncer y los formularios del plan de atención de sobrevivencia con él, así como con todos los proveedores de atención médica futuros. Los detalles sobre el tratamiento del cáncer son muy valiosos para los profesionales de atención médica que cuidarán de usted durante toda su vida.

La siguiente sección de esta guía es Sobrevivencia y describe cómo sobrellevar los desafíos de la vida cotidiana después de un diagnóstico de cáncer. O bien, use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.