Leucemia - mieloide aguda - AML - infantil: Opciones de tratamiento

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EN ESTA PÁGINA: Aprenderá acerca de las diferentes formas que los médicos utilizan para tratar a niños con este tipo de cáncer. Para ver otras páginas de esta guía, utilice las casillas de color ubicadas a la derecha de la pantalla o haga clic en “Siguiente” en la parte inferior.

Los siguientes términos se utilizan para describir el estado de la enfermedad en niños con AML:

AML no tratada. El niño no ha recibido tratamiento excepto para aliviar los síntomas de la enfermedad. La sangre o la médula ósea contienen demasiados glóbulos blancos y el niño presenta signos y síntomas de la enfermedad.

Remisión completa de la AML. Hay muy pocos blastocitos cancerosos en la médula ósea como para distinguirlos de los blastocitos normales con el microscopio (menos del 5 % de blastocitos en la médula ósea). Los métodos nuevos de control, también denominados métodos para enfermedad residual mínima (minimal residual disease, MRD; células cancerosas que el tratamiento no destruyó), son más eficaces para detectar cantidades menores de blastocitos cancerosos, así como para distinguir mejor los blastocitos cancerosos de los normales. Actualmente, los métodos para MRD se utilizan con más frecuencia para determinar la remisión y existen estudios de investigación en curso para saber si estos métodos son mejores para predecir las probabilidades de curar la enfermedad. Cuando hay una remisión completa, el niño generalmente no presenta signos ni síntomas de la enfermedad.

Remisión parcial de la AML. La cantidad de blastocitos cancerosos en la médula ósea es reducida, pero aún se puede ver con el microscopio (o a través de métodos para MRD si corresponde). El niño generalmente no presenta signos ni síntomas de la enfermedad. Esto sucede solo durante el tratamiento inicial llamado inducción (consulte más abajo).

AML recurrente. La enfermedad ha vuelto a aparecer después de que el niño ha tenido un período de remisión (ausencia absoluta de síntomas; consulte más abajo).

AML refractaria. La leucemia no entró en remisión completa después del tratamiento.

Panorama general del tratamiento

En general, el cáncer en los niños es poco común, de modo que puede resultar difícil para los médicos planificar tratamientos, a menos que sepan cuáles fueron más eficaces en otros niños. Por este motivo, más del 60% de los niños con cáncer reciben tratamiento como parte de un estudio clínico. Los estudios clínicos son estudios de investigación que comparan tratamientos estándar (los mejores tratamientos disponibles comprobados) con tratamientos más recientes que podrían ser más efectivos. El estudio de nuevos tratamientos implica la supervisión minuciosa mediante el uso de métodos científicos y el seguimiento cuidadoso de todos los participantes para evaluar su salud y la evolución.

Para beneficiarse de estos tratamientos más nuevos, todos los niños con cáncer deberían recibir tratamiento en un centro oncológico especializado. Los médicos de estos centros poseen vasta experiencia en el tratamiento de niños con cáncer y tienen acceso a las últimas investigaciones. El médico que se especializa en el tratamiento de niños con cáncer se conoce como oncólogo pediátrico. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con un niño y su familia para brindarle atención al pequeño; esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés). Los centros oncológicos pediátricos a menudo cuentan con servicios adicionales de apoyo para los niños y sus familias, como especialistas en apoyo al niño enfermo, nutricionistas, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y consejeros. También puede haber actividades y programas especiales disponibles para ayudar a su hijo y a los familiares a sobrellevar la situación.

Cada vez son más los centros oncológicos pediátricos que ofrecen servicios para adolescentes y adultos jóvenes (en inglés). A veces, los centros oncológicos para adultos también ofrecen estudios clínicos para adolescentes (en inglés) y adultos jóvenes (en inglés) con cáncer.

A continuación, se describen todas las opciones de tratamiento para la AML. Normalmente se usan dos tipos de tratamientos para los niños con AML: quimioterapia y trasplante de células madre/médula ósea. La radioterapia se usa ocasionalmente en determinadas situaciones. A veces se utiliza más de un tratamiento. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el subtipo de AML, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Tómese el tiempo para aprender acerca de las opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. Además, hable acerca de los objetivos de cada tratamiento con el médico de su hijo y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el tratamiento más frecuente para la AML. Es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo pediátrico o un hematólogo, un médico que se especializa en el tratamiento de trastornos de la sangre. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Se han desarrollado varios regímenes de tratamiento que incluyen el uso intensivo de varios medicamentos. Después de estos regímenes, aproximadamente el 85 % de los niños tendrán una remisión inicial y alrededor del 50 % al 60 % se curarán (lo que significa que el cáncer jamás reaparece). Durante el tratamiento, los niños con AML deben ser controlados muy de cerca y, a menudo, pasan muchas semanas en el hospital debido a que los valores muy bajos de los hemogramas aumentan el riesgo de desarrollar infecciones.

La quimioterapia se puede administrar por vía oral o se puede inyectar en una vena o en el líquido cefalorraquídeo (LCR) que circula por el cerebro y la médula espinal. La elección de los medicamentos depende de que el niño haya sido tratado anteriormente por AML, así como de otros factores.

La quimioterapia para la AML se suele dividir en dos fases de tratamiento: inducción e intensificación.

La quimioterapia de inducción consiste en quimioterapia para destruir todas las células cancerosas posibles y lograr que la AML entre en remisión.

La quimioterapia de intensificación se utiliza para destruir las células cancerosas que hayan quedado ocultas (esto significa que son muy pocas para ser detectadas por las pruebas modernas) después de que la quimioterapia de inducción ha logrado la remisión. También se puede usar un trasplante de células madre como terapia de intensificación (consulte más abajo).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, hemogramas bajos, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. La intensidad de los efectos secundarios también puede estar influenciada por otros factores, entre ellos, las diferencias genéticas en la forma en que el organismo utiliza los medicamentos, así como el estado general de salud y bienestar del niño.

Los médicos saben que cada persona es diferente. La mayoría de los niños recibe un tratamiento inicial similar al de otros niños con el mismo tipo de cáncer. Sin embargo, en función de los efectos secundarios, es posible que se cambien las dosis o los programas de administración. Se trata de un equilibrio constante entre el esfuerzo por matar todas las células cancerosas y la necesidad de evitar efectos secundarios graves. El médico de su hijo hablará con usted sobre los cambios en el plan de tratamiento a medida que sean necesarios, y no todos los niños necesitarán que se les cambie la quimioterapia que se les administra.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con el médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron a su hijo, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información sobre los medicamentos recetados a su hijo utilizando las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Trasplante de médula ósea/células madre

Los niños con AML tienen diferentes riesgos de recurrencia en función del subtipo. En el caso de los niños con un mayor riesgo de recurrencia, es más probable que el médico recomiende un trasplante de células madre para ayudar a prevenir una recurrencia. Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea de un paciente se reemplaza por células altamente especializadas, llamadas células madre hematopoyéticas, que se desarrollan dentro de la médula ósea sana. Se encuentran las células madre hematopoyéticas en el torrente sanguíneo y en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Antes de recomendar un trasplante de células madre, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de leucemia, los resultados de los tratamientos previos, la edad y el estado de salud general del paciente.

No todos los niños con AML necesitan un trasplante de células madre. Por ejemplo, los niños con síndrome de Down y con el subtipo llamado APL con t(15;17) no necesitan un trasplante de células madre, salvo que la AML reaparezca. La AML con ciertos cambios genéticos (por ejemplo, anomalías cromosómicas conocidas como inv 16 y t[8;21] o con cambios moleculares conocidos como NPM1 o CEBPα) no se trata con un trasplante de células madre, salvo que la leucemia haya reaparecido. Los niños con subtipos de AML que tienen riesgos más bajos de recurrencia (y, por lo tanto, más probabilidades de cura) generalmente pueden recibir quimioterapia sola. Además, la mayoría de los niños cuya leucemia no tiene cambios genéticos de riesgo más alto y que han experimentado una remisión rápidamente, a menudo, no necesitan un trasplante de células madre y, en lugar de esto, pueden recibir quimioterapia.

Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alogénico (ALLO o alotrasplante) y autólogo (AUTO). El alotrasplante es el que se usa con más frecuencia para la AML. En un alotrasplante, el paciente recibe células donadas por otra persona. En niños con un riesgo mayor de recurrencia, cuando hay un donante emparentado disponible, el trasplante de células madre es la opción de tratamiento preferida después de que el niño tiene una primera remisión. En los niños con el mayor riesgo de recurrencia y la menor probabilidad de supervivencia, a menudo se utiliza un trasplante de células madre con un donante emparentado o no emparentado, además de quimioterapia después de que el niño tiene una primera remisión.

En el pasado, no se realizaban trasplantes de donantes no emparentados, a menos que la AML haya vuelto a aparecer. Sin embargo, dado que la seguridad del uso de células madre/médula ósea de donantes no emparentados ha mejorado, estos tipos de trasplantes se usan más frecuentemente para prevenir la recurrencia en niños con alto riesgo de AML. Se están realizando estudios clínicos para evaluar el uso de trasplantes de donantes no emparentados para pacientes con AML que presentan ciertas características de alto riesgo (por ejemplo, una anomalía cromosómica denominada monosomía 7 o un niño que no haya logrado una remisión después de la primera quimioterapia de inducción).

El objetivo del trasplante de células madre es destruir las células cancerosas en la médula, la sangre y otras partes del cuerpo, así como permitir que las células madre sanguíneas de reemplazo creen una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad posible de células cancerosas. Obtenga más información sobre el trasplante de células madre y médula ósea.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado.

La radioterapia para la AML se suele utilizar solo si el cáncer se ha diseminado al cerebro y no responde a la quimioterapia sistémica o a la quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo. La radioterapia también se puede utilizar para tratar un cloroma cuando la quimioterapia no ha funcionado por completo. Como se explicó anteriormente, la radioterapia también se puede usar durante un trasplante de células madre/médula ósea.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. A veces, la radioterapia puede interferir con el crecimiento y el desarrollo normales del cerebro y del cuerpo de un niño. Por lo tanto, cuando es posible, se utiliza la quimioterapia en primer lugar para evitar la radioterapia. En la sección  Después del tratamiento, puede encontrar más información acerca de los efectos a largo plazo. Obtenga más información sobre la radioterapia.

Cómo obtener atención de los síntomas y efectos secundarios

A menudo, la leucemia y su tratamiento producen efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar la enfermedad, un aspecto importante de la atención es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene el niño. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a un niño en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo los niños reciben tratamiento para la leucemia y tratamiento para disminuir los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos suelen tener síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos son muy variados y suelen incluir medicamentos, cambios alimenticios, técnicas de relajación y otras terapias. Su hijo también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como la quimioterapia, cirugía y radioterapia. Hable con el médico de su hijo acerca de los objetivos de cada tratamiento en el plan de tratamiento.

Antes de iniciar el tratamiento, consulte al equipo de atención médica de su hijo sobre los posibles efectos secundarios del plan de tratamiento específico y las opciones de atención de apoyo. Además, durante y después del tratamiento, asegúrese de informar al médico o a otro integrante del equipo de atención médica de su hijo si experimenta un problema para que se lo pueda tratar lo más rápidamente posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

AML recurrente

Una remisión es cuando no se puede detectar leucemia en el cuerpo y no hay síntomas. También se lo puede llamar “sin evidencia de enfermedad” o NED (no evidence of disease).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre lleva a que a muchas familias les preocupe o inquiete que el cáncer regrese. Si bien muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con el médico de su hijo acerca de la posibilidad de la reaparición de la enfermedad. Entender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ser de ayuda para sentirse más preparado si la leucemia regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés). 

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente (o recidivante). La mayoría de las veces, la AML reaparece en la médula ósea, pero en ocasiones puede reaparecer en el cerebro u otras partes del cuerpo.

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y el médico de su hijo conversarán sobre las opciones de tratamiento. En general, el tratamiento incluye quimioterapia seguida de trasplante de células madre. Sin embargo, el tratamiento de cada niño se planifica en función de las circunstancias específicas. El médico de su hijo también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. En algunos niños, la AML recurrente se puede curar.

Si el cáncer reaparece, los pacientes y sus familias a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que las familias conversen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo enfrentarse a la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento fracasa

Si bien el tratamiento es exitoso para la mayoría de los niños con cáncer, a veces no lo es. Si el cáncer de un niño no se puede curar o controlar, esto se denomina cáncer avanzado o terminal. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con el médico de su hijo y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar los sentimientos, las preferencias y las inquietudes de sus familiares. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares.

Se les pide a los padres o tutores que piensen en el lugar donde el niño se sentirá más cómodo: en el hogar, en un ambiente parecido al hogar en otra parte, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado para enfermos terminales es un tipo de cuidados paliativos para las personas con una expectativa de vida inferior a los seis meses. Está pensado para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Algunos niños pueden ser más felices si pueden hacer arreglos para asistir a la escuela tiempo parcial o continuar realizado otras actividades y conexiones sociales. El equipo de cuidados médicos del niño puede ayudar a los padres o a los tutores a decidir el nivel adecuado de actividad. Asegurarse de que un niño esté físicamente cómodo y que no sienta dolor es una parte muy importante de los cuidados en la etapa final de la vida. Obtenga más información sobre cómo cuidar a un niño con una enfermedad terminal (en inglés) y la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.

La muerte de un niño es una gran tragedia y los familiares pueden necesitar apoyo para sobrellevar la pérdida. Los centros de cáncer pediátrico suelen contar con personal profesional y grupos de apoyo para ayudar en el proceso del duelo. Obtenga más información sobre el duelo por la pérdida de un hijo (en inglés).

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