Afecciones cutáneas

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 11/2016

El tratamiento del cáncer, además de retrasar o interrumpir el crecimiento del cáncer, puede afectar la piel, el cabello y las uñas de la persona. Con frecuencia, los problemas de la piel debido al tratamiento para el cáncer no son graves, pero pueden ser incómodos y notorios. Algunas personas tienen dificultades con los cambios visibles o los síntomas que causa una afección cutánea.

Las afecciones cutáneas pueden mejorar con el tiempo, pero algunas posiblemente no desaparezcan. Sin embargo, existen opciones para tratar la mayoría de las afecciones cutáneas que causa el tratamiento para el cáncer. El alivio de efectos secundarios, como las afecciones cutáneas, es un aspecto importante de la atención y el tratamiento para el cáncer. Esto se denomina manejo de los síntomas o cuidados paliativos.

Manejo de las afecciones cutáneas

La mayoría de las veces, la prevención es la mejor manera de controlar los problemas cutáneos. Informe a su equipo de atención médica si tiene alguna llaga, herida, sarpullido u otro problema cutáneo. Asimismo, en ocasiones el dolor o las molestias son el primer signo del comienzo de una afección cutánea. Informe si tiene estos problemas, aunque no sean visibles.

A continuación hay información general sobre afecciones cutáneas frecuentes y cómo su equipo de atención médica puede controlarlas.

Sarpullidos. Los sarpullidos pueden ser un efecto secundario de la quimioterapia, de la terapia dirigida, de la inmunoterapia, de la radioterapia o del trasplante de células madre. Las personas pueden experimentar un sarpullido que tiene la apariencia de acné o de sarampión. Hay varias maneras de controlar un sarpullido según el nivel de gravedad que tenga:

  • En el caso de un sarpullido leve a moderado, el médico puede recetar fármacos denominados corticosteroides administrados en forma de crema. El médico también pude sugerir cremas antibióticas o antibióticos que se toman por boca.

  • Para un sarpullido más grave, el médico puede recetar corticosteroides para tomar por boca y usar en crema. Es posible que el médico detenga la quimioterapia durante un período corto y la inicie nuevamente en una dosis más baja.

  • Si estas medidas no funcionan, el médico puede derivarlo a un dermatólogo para que reciba tratamientos adicionales.

Piel seca y con picazón. La piel seca se denomina xerosis, y la piel con picazón se denomina prurito. Puede ser más frecuente en las personas con cánceres de la sangre, como leucemia, linfoma y mieloma múltiple. La piel seca y con picazón también es muy frecuente con quimioterapia, terapia dirigida, radioterapia y trasplante de células madre.

Para tratar la piel seca:

  • Use una crema humectante al menos dos veces al día y en los 15 minutos posteriores a haberse duchado.

  • Evite productos que irritan la piel. Esto incluye jabones, detergentes y cremas con perfume.

  • Evite los productos que raspan o pulen la piel, como esponjas, exfoliantes de baño o esponjas vegetales.

  • Dúchese y báñese con agua tibia. El agua caliente puede dañar la piel aún más.

  • Cuando la piel esté muy seca y agrietada, use humectantes que contengan ácido salicílico, urea, amoníaco o ácido láctico. Estos suavizarán la piel y permitirán que se retenga el agua.

Para tratar la piel con picazón:

  • Evite los productos perfumados para la piel.

  • Use cremas con mentol, alcanfor o pramoxina, disponibles sin receta médica. También puede usar corticoides tópicos recetados por el médico.

  • Intente usar medicamentos orales denominados antihistamínicos. Hable con su médico acerca de la picazón antes de tomar cualquier medicamento.

Sensibilidad a la luz. Algunos tipos de quimioterapia, radioterapia y trasplante de células madre pueden hacer que la piel sea más sensible a la luz. Esto se denomina fotosensibilidad. Para proteger la piel sensible de la quemadura del sol cuando esté al aire libre:

  • Cúbrase con ropa o un sombrero, especialmente de 10 a. m. a 4 p. m.

  • Use un protector solar cuya etiqueta indique que es de amplio espectro (que bloquee rayos UVA y UVB) y que tenga un factor de protección solar (sun protection factor, SPF) de al menos 15. Asegúrese de aplicar suficiente para cubrir todo el cuerpo (1 onza o 35 ml). Además, debe volver a aplicarlo cada 2 horas o cada hora si nada o suda.

Cambios en las uñas. Los tratamientos del cáncer pueden hacer que las uñas se levanten, rompan o presenten manchas o estrías claras u oscuras. La cutícula que rodea las uñas también podría inflamarse y tornarse roja y dolorosa. Si sus uñas cambian a causa de la quimioterapia, el médico puede recomendar que se enfríe las manos y los pies con hielo o que use guantes o pantuflas fríos mientras recibe el tratamiento, específicamente para los fármacos docetaxel y paclitaxel. El frío ayuda a estrechar los vasos sanguíneos en las manos y los pies. Esto podría ayudar a reducir la cantidad de estos fármacos que llegan a las manos y los pies.

Para ayudar a tratar los cambios que presente en las uñas:

  • Recórtese las uñas.

  • Evite manicuras y pedicuras.

  • Use guantes para las tareas tales como el trabajo de jardinería o la limpieza.

  • Use aceites o cremas para mantener la suavidad de la piel alrededor de las uñas.

  • Evite el uso de zapatos demasiado apretados.

  • Si se sospecha una infección, remoje las uñas por 15 minutos todas las noches en una solución de vinagre blanco y agua de grifo en cantidades iguales.

Problemas cutáneos relacionados con la radiación. Cuando se usa radioterapia en las células cancerosas, también afecta las células sanas de la piel. Esto puede provocar que la piel se levante, pique o duela. El daño en la piel causado por la radioterapia a menudo comienza después de 1 o 2 semanas de tratamiento. En la mayoría de los casos, mejora unas semanas después de que finaliza el tratamiento. Si se convierte en un problema, el médico puede cambiar la dosis o el cronograma de la radiación hasta que la afección cutánea mejore.

Las cremas con corticosteroides para la piel, como la crema de mometasona (Elocon), puede ayudar a evitar los cambios en la piel debido a la radiación. Sin embargo, asegúrese de no aplicar estas cremas dentro de las 4 horas de la radioterapia. Informe a su médico si hay heridas abiertas o áreas donde la piel está húmeda. Esto puede ser un signo de infección que requiere tratamiento con antibióticos orales.

Extravasación o goteos de los medicamentos quimioterapéuticos. Extravasación de medicamentos quimioterapéuticos es lo que sucede cuando la quimioterapia administrada en una vena gotea en la piel. Esto puede causar dolor o ardor y, si no se trata, podría presentar una herida abierta. Si siente dolor o ardor cuando recibe quimioterapia, infórmelo de inmediato al equipo de atención médica. Es probable que se detenga la quimioterapia y se trate el área alrededor de la infusión con medicamentos tópicos o inyectados. El equipo de atención médica también le mostrará cómo curar el área en casa. Luego, recibirá quimioterapia a través de otra vena u otro método.

Úlceras por presión o escaras. Las úlceras por presión son provocadas por la presión constante en un lugar del cuerpo. Suelen formarse en los talones, el sacro y otras partes del cuerpo con una capa delgada de grasa. Para prevenir y tratar las úlceras por presión y las escaras, intente usar una almohadilla de aire o agua sobre el colchón. También puede usar una cama con baja pérdida de aire o una cama con aire fluidizado. Es importante que reciba tratamiento para las úlceras por presión y las escaras a fin de disminuir el dolor y evitar que empeoren.

Heridas malignas. Cuando el cáncer rompe la piel, puede causar una herida maligna. Muchos tipos de cáncer pueden causar estas heridas, pero son más frecuentes con el cáncer de piel (en inglés) y el cáncer de mama. Las heridas malignas pueden infectarse fácilmente y causar mucho dolor o comezón. Pueden supurar mucho líquido o sangre y tienen un olor muy intenso. Colocar un absorbedor de olores en el ambiente, tales como arena para gatos o carbón, puede ayudar a disminuir el olor. O bien, puede intentar introducir otro olor, por ejemplo, encender velas, vainilla, vinagre o café. Tenga en cuenta que las fragancias y los perfumes pueden ser irritantes para algunos pacientes y pueden causar náuseas. Los antibióticos tópicos como metronidazol (diversas marcas) pueden ayudar a reducir el olor. Hable con un integrante de su equipo de atención médica si tiene una herida maligna.

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