Afecciones cutáneas

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 03/2015

El tratamiento del cáncer, además de retrasar o interrumpir el crecimiento del cáncer, puede afectar la piel, el cabello y las uñas de la persona. Generalmente, los problemas cutáneos a causa del tratamiento del cáncer no son graves. Para algunas personas, es difícil sobrellevar las afecciones cutáneas ya que causan cambios visibles en el cuerpo.

Algunas afecciones cutáneas pueden mejorar con el tiempo, mientras que otras posiblemente no desaparezcan. El alivio de los efectos secundarios es un aspecto importante de la atención y el tratamiento para el cáncer. El tratamiento para controlar los efectos secundarios se denomina control de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo.

Control de afecciones cutáneas

La mayoría de las veces, la prevención es la mejor manera de controlar los problemas cutáneos. Informe a su equipo de atención médica si tiene alguna llaga, herida, sarpullido u otro problema cutáneo. También infórmeles si tiene dolor o molestias en la piel, incluso si usted no advierte un problema. En ocasiones el dolor o las molestias son el primer signo del comienzo de una afección cutánea.

A continuación hay información general sobre afecciones cutáneas frecuentes y cómo su equipo de atención médica puede controlarlas.

Sarpullidos. Los sarpullidos pueden ser un efecto secundario de la quimioterapia, de la terapia dirigida o de la radioterapia. Las personas pueden experimentar un sarpullido que tiene la apariencia de acné o de sarampión. Hay varias maneras de controlar los sarpullidos según el nivel de gravedad que estos tengan. En el caso de un sarpullido leve a moderado, se pueden utilizar fármacos denominados corticosteroides administrados en forma de crema sobre el sarpullido. También es posible utilizar pomadas o cremas antibióticas, o antibióticos administrados por vía oral. En el caso de un sarpullido más grave que afecta la vida diaria de la persona, se podrán administrar corticosteroides orales y en forma de crema para la piel. Es posible detener la quimioterapia durante un período corto y comenzarla nuevamente en una dosis más baja. Si estos pasos no dan resultado, se puede utilizar un fármaco denominado isotretinoína (diversas marcas).

Piel seca y con picazón. La piel seca y con picazón se denomina prurito. Puede ser más frecuente en las personas con leucemia, linfoma y mieloma múltiple. Para la piel seca, intente utilizar crema para la piel dos veces al día y en un plazo de 15 minutos después del baño. Evitar productos que irritan la piel también puede ser útil. Esto incluye jabones, detergentes y cremas con perfume. Al mismo tiempo, los productos que raspan o pulen la piel, como esponjas, exfoliantes de baño o esponjas vegetales, pueden afectar la piel. Ducharse y bañarse con agua tibia también puede ser útil, ya que el agua caliente puede secar la piel.

Si tiene picazón, evite los productos perfumados para la piel. Puede probar las cremas con mentol, alcanfor o pramoxina si su médico se lo recomienda. Los medicamentos denominados antihistamínicos pueden ser una opción para la picazón. Sin embargo, es importante que hable con su médico acerca de la picazón antes de tomar cualquier medicamento.

Sensibilidad a la luz. Algunos tipos de quimioterapia pueden hacer que la piel sea más sensible a la luz, lo cual se denomina fotosensibilidad. La mejor manera de impedir que la piel más sensible se queme es cubrirla con prendas, un sombrero, y/o usar protector solar antes de salir. Deberá usar un protector de amplio espectro, es decir, bloqueador de los rayos UVA o UVB, con factor de protección solar (FPS) de 15 como mínimo.

Cambios en las uñas. Los tratamientos del cáncer pueden hacer que las uñas se engrosen o afinen, o presenten manchas o estrías claras u oscuras. El área que rodea a las uñas, como la cutícula y la piel, también puede resultar afectada. Si sus uñas cambian a causa de la quimioterapia, el médico puede recomendar el uso de guantes o pantuflas fríos solo mientras se somete a quimioterapia, específicamente para los fármacos docetaxel y paclitaxel. El frío ayuda a estrechar los vasos sanguíneos en las manos y los pies, y se ha demostrado que reduce la cantidad que llega de estos dos fármacos a las manos y los pies. Para ayudar a controlar cualquier cambio que tenga en las uñas, recórtelas, evite manicuras y pedicuras, use guantes para las tareas tales como el trabajo de jardinería o la limpieza, use aceites o cremas para mantener la suavidad de la piel alrededor de las uñas, y evite el uso de zapatos demasiado apretados.

Problemas cutáneos relacionados con la radiación. La radioterapia mata células cancerígenas y también algunas células sanas. Esto puede provocar que la piel se levante, pique o duela. El daño en la piel causado por la radioterapia a menudo comienza después de una o dos semanas de tratamiento. En la mayoría de los casos, mejora unas semanas después de que finaliza el tratamiento. Si el daño en la piel causado por la radioterapia se convierte en un problema, el médico puede cambiar la dosis o el cronograma de la radiación hasta que la afección cutánea mejore. Una forma de evitar quemaduras en la piel es con cremas con corticosteroides para la piel, como la crema de mometasona (Elocon, Momexin). Asegúrese de no aplicar cremas dentro de las cuatro horas de la radioterapia. Informe a su médico si hay heridas abiertas o áreas donde la piel está húmeda. Esto puede ser un signo de infección que requiere tratamiento con antibióticos. Obtenga más información sobre los efectos secundarios de la radioterapia.

Goteos de fármacos quimioterapéuticos. Extravasación de fármacos quimioterapéuticos es el término utilizado para describir lo que sucede cuando la quimioterapia administrada en una vena gotea en la piel. Los fármacos quimioterapéuticos que tocan la piel pueden causar dolor o ardor. Si no se trata, esto también puede producir una herida. Si siente dolor o ardor cuando recibe quimioterapia, informe de inmediato a un integrante de su equipo de atención médica. Un integrante del equipo de atención médica probablemente detenga la quimioterapia y limpie el área alrededor de la administración i.v. El equipo de atención médica también le indicará cómo curarla en casa. Luego, recibirá quimioterapia a través de otra vena u otro método.

Herida necrótica. Algunos cánceres producen la aparición de heridas o dificultan la cicatrización de heridas. Una herida necrótica es aquella que está rodeada de piel muerta o, en ocasiones, tejido muscular muerto. Una herida necrótica no puede cicatrizarse si está rodeada de piel muerta o tejido muerto. El primer paso para tratar una herida necrótica es quitar la piel muerta o el tejido muerto quirúrgicamente o aplicando un gel especial. Si tiene una herida que no está cicatrizando, informe de inmediato a un integrante del equipo de atención médica. Su médico puede examinar la piel para averiguar si usted tiene una infección. Si tiene una infección, posiblemente necesitará antibióticos.

Úlceras por presión o escaras. Las úlceras por presión son provocadas por la presión constante en un lugar del cuerpo. Suelen aparecer en los talones o en el sacro. Es menos probable que se formen úlceras en las partes del cuerpo donde hay más grasa. En el caso de pacientes postrados en la cama, una almohadilla de aire o de agua sobre el colchón ayuda a evitar úlceras. Las camas especiales con baja pérdida de aire (tecnología “low-air-loss”) o las camas con aire fluidizado también pueden ayudar a prevenir úlceras o evitar que se agraven. El tratamiento para las úlceras por presión puede proporcionar comodidad, reducir el dolor y evitar que empeoren.

Heridas malignas. Las heridas malignas se forman cuando el cáncer rompe la piel y produce una herida. Muchos tipos de cáncer pueden causar heridas malignas. Sin embargo, son más frecuentes en las personas con cáncer de piel (en inglés). Las heridas malignas pueden infectarse fácilmente y ser muy dolorosas. Pueden supurar mucho líquido o sangre. El olor de una herida maligna también puede ser sumamente fuerte. Colocar un absorbedor de olores en el ambiente, tales como arena para gatos o carbón, puede ayudar a disminuir el olor. O bien, puede intentar introducir otro olor, por ejemplo, encender velas, vainilla, vinagre o café. Tenga en cuenta que las fragancias y los perfumes pueden ser irritantes para algunos pacientes y pueden causar náuseas. Los antibióticos tópicos como metronidazol (diversas marcas) pueden ser eficaces para reducir el olor. Hable con un integrante de su equipo de atención médica si tiene una herida.

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