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Cáncer de cuello uterino
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
09/08
Panorama general
El cáncer de cuello uterino comienza en el cuello del útero, que es la parte más baja y angosta del útero. El útero contiene el feto que crece durante el embarazo. El cuello conecta la parte inferior del útero a la vagina y, junto con ésta, forma el canal del parto.
El cáncer de cuello uterino se desarrolla cuando las células normales del cuello del útero comienzan a cambiar, crecen descontroladamente y terminan formando una masa de células denominada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso).
En etapa temprana, los cambios que experimenta una célula son anormales, no cancerosos. Sin embargo, los investigadores creen que algunos de estos cambios anormales son el primer paso en una serie de cambios progresivos que pueden llevar al cáncer (etapa precancerosa). Algunas de las células anormales desaparecen sin tratamiento, pero otras pueden transformarse en cancerosas. Esta fase de la enfermedad se denomina displasia (crecimiento anormal de las células). El tejido precanceroso debe ser extirpado para evitar que el cáncer se desarrolle. A menudo, el tejido precanceroso puede extirparse o destruirse sin dañar el tejido sano, pero en algunos casos, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero y del cuello) como prevención del cáncer de cuello uterino. El tratamiento de una lesión (zona precancerosa) depende de los siguientes factores:
- El tamaño de la lesión y el tipo de cambios que las células han experimentado
- Si la mujer desea tener hijos en el futuro
- La edad de la mujer
- El estado de salud general de la mujer
- La preferencia de la mujer y la opinión experta de su médico
Si las células precancerosas se desarrollan en células verdaderamente cancerosas y se diseminan en el interior del cuello del útero o hacia otros tejidos y órganos, entonces la enfermedad se denomina cáncer invasivo de cuello uterino.
Existen dos tipos principales de cáncer de cuello uterino, que llevan el nombre del tipo de célula donde comenzó el cáncer.
- Carcinoma de células escamosas o epidermoides, que constituye aproximadamente del 80% al 90% de todos los cánceres de cuello uterino
- Adenocarcinoma, que constituye aproximadamente del 10% al 20% de todos los cánceres de cuello uterino
Asimismo, existen otros tipos poco frecuentes de cáncer de cuello uterino.
Estadísticas
En 2008, se estima que 11.070 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas con cáncer de cuello uterino. También se estima que este año se producirán aproximadamente 3.870 muertes a causa de la enfermedad. La cantidad de casos nuevos de cáncer de cuello uterino disminuye a medida que la detección a través del examen de Papanicolaou se vuelve más frecuente (consulte Prevención). La cantidad de muertes por cáncer de cuello uterino sigue descendiendo cada año.
La tasa de supervivencia relativa a un año (porcentaje de mujeres que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, excluidas aquéllas que mueren por otras enfermedades) de mujeres con cáncer de cuello uterino asciende al 88%. La tasa de supervivencia relativa a cinco años (porcentaje de mujeres que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas aquéllas que mueren por otras enfermedades) en todos los estadios del cáncer de cuello uterino asciende al 72%. Cuando se lo detecta en un estadio temprano, la tasa de supervivencia a cinco años para las mujeres con cáncer invasivo de cuello uterino es del 92%.
Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a la paciente cuánto tiempo vivirá con cáncer de cuello uterino. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que hechos en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer.
Estadísticas adaptadas de la publicación de American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2008.
Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica.
Last Updated: December 01, 2008
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.
Los siguientes factores pueden elevar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de cuello uterino:
Infección por el virus del papiloma humano (HPV, por su sigla en inglés). El factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es la infección por HPV. Este virus se transmite de una persona a otra durante las relaciones sexuales. Los factores que aumentan el riesgo de infección por HPV incluyen la actividad sexual a edad temprana, tener muchos compañeros sexuales (o la relación sexual con un hombre que ha tenido muchas parejas) y/o la relación sexual con un hombre que tiene verrugas en el pene.
Deficiencia del sistema inmunológico. Las mujeres con sistemas inmunológicos disminuidos corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Un sistema inmunológico disminuido puede deberse a la inmunodepresión producida por medicamentos corticoesteroides, trasplantes de riñón o tratamientos para otros tipos de cáncer o por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). En las mujeres infectadas con VIH, el sistema inmunológico tiene menos capacidad de combatir el cáncer de estadio temprano.
Herpes. Las mujeres que tienen herpes genital tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino.
Tabaquismo. Las mujeres que fuman tienen dos veces más riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino que aquellas que no fuman.
Edad. El cáncer de cuello uterino es muy poco frecuente en niñas menores de 15 años. El riesgo aumenta entre el final de la adolescencia y la mitad de los 30 años de edad. Las mujeres de más de 40 años siguen en riesgo y deben continuar sometiéndose con regularidad a detecciones a través de exámenes de Papanicolaou.
Raza. El cáncer de cuello uterino es más frecuente entre las personas negras, hispanas e indígenas americanas.
Anticonceptivos orales. Algunos estudios de investigación sugieren que los anticonceptivos orales, o píldoras anticonceptivas, podrían estar asociados a un incremento en el riesgo de cáncer de cuello uterino, pero se necesita más investigación para entender de qué manera se vincula el uso de anticonceptivos orales con el desarrollo de cáncer de cuello uterino.
Exposición a dietilestilbestrol (DES). Las mujeres cuyas madres recibieron este medicamento durante el embarazo para la prevención del aborto espontáneo también corren un mayor riesgo de padecer cáncer de cuello uterino. El DES se administró con este fin desde alrededor de 1940 hasta 1970. Es recomendable que las mujeres expuestas al DES se realicen un examen pélvico anual que incluya una prueba de Papanicolaou, así como una prueba de Papanicolaou en los cuatro cuadrantes, en la que se toman muestras de células de todos los lados de la vagina para detectar la presencia de células anormales.
Last Updated: December 01, 2008
Prevención
La manera más eficaz de prevenir el cáncer de cuello uterino es a través del examen citológico de Papanicolaou (prueba de Pap) periódico, que permite diagnosticar las lesiones precancerosas. Las siguientes medidas ayudan a disminuir los factores de riesgo.
- Retrasar el inicio de la actividad sexual hasta el fin de la adolescencia o después
- Limitar el número de compañeros sexuales
- Evitar las relaciones sexuales con personas que han tenido muchos compañeros sexuales
- Evitar las relaciones sexuales con personas que obviamente presentan verrugas genitales u otros síntomas de enfermedades venéreas
- Tener relaciones sexuales protegidas con preservativos reducirá el riesgo de infección por HPV. Los preservativos también protegen contra el VIH y el sida.
- Dejar de fumar
El examen de Pap es el examen más común para el cáncer de cuello uterino. Los investigadores han descubierto que se obtienen los resultados más precisos si se lo combina con la prueba para detectar el HPV. En 2003, un panel de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por su sigla en inglés) recomendó que se utilizaran las pruebas de Papanicolaou y HPV en conjunto cuando se realizan los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino en mujeres mayores de 29 años. La prueba de HPV ya se utiliza como prueba secundaria en mujeres con resultados de la prueba de Papanicolaou que indican la presencia de células anormales.
En 2006, la FDA aprobó una vacuna para prevenir el cáncer de cuello uterino en niñas y mujeres entre los 9 y 26 años de edad. Esta vacuna previene la infección por las cuatro cepas (tipos) más comunes de HPV. La vacuna no protege a las personas que ya están infectadas con HPV. Los médicos igualmente recomiendan la realización periódica de pruebas de Pap siguiendo las pautas indicadas a continuación para todas las mujeres. Para obtener más información sobre la vacuna contra el HPV, lea la Sección de expertos de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés): Vacuna contra el HPV para el cáncer de cuello uterino.
En 2003, la Sociedad Americana de Cáncer, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, la Asociación de Profesionales de la Salud Reproductiva, la Sociedad de Oncólogos Ginecológicos y la Fuerza de Tareas Preventivas de EE.UU. desarrollaron pautas de detección de cáncer de cuello uterino con el examen de Papanicolaou.
- Todas las mujeres deben someterse anualmente al examen de Papanicolaou durante sus tres primeros años de relaciones sexuales vaginales pero no más tarde que a los 21 años de edad.
- Las mujeres deben someterse anualmente al examen de Papanicolaou convencional o cada dos años con pruebas de base líquida. Las mujeres con tres resultados consecutivos normales del examen pueden prolongar los intervalos de control a cada dos a tres años. Las mujeres con afecciones específicas, como infección por VIH, deben controlarse con más frecuencia.
- Las mujeres de más de 70 años pueden suspender esta práctica si los tres exámenes de Papanicolaou previos fueron normales y si no hubo resultados anormales de las pruebas en los 10 años previos. Sin embargo, las mujeres con determinadas afecciones, como infección por VIH, deben continuar con los exámenes de detección rutinarios.
- El control después de una histerectomía (extirpación del útero y el cuello del útero) no es necesario a menos que la cirugía se haya realizado para tratar el cáncer o precáncer de cuello uterino. Las mujeres que se han sometido a una histerectomía sin extirpación del cuello del útero deben continuar el control hasta los 70 años.
Last Updated: December 01, 2008
Síntomas
Las mujeres con cáncer de cuello uterino pueden experimentar los siguientes síntomas o, en algunos casos, no presentan ninguno. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer.
La mayoría de las mujeres no tienen signos o síntomas de precáncer o de cáncer de cuello uterino en los primeros estadios. Los síntomas habitualmente no aparecen hasta que el cáncer se ha diseminado a otros tejidos y órganos.
Cualquiera de los siguientes podría ser signos o síntomas de displasia o cáncer de cuello uterino.
- Manchas de sangre o sangrado leve entre o después de la menstruación
- Sangrado menstrual que es más prolongado y abundante que lo habitual
- Sangrado después del coito, el lavado genital o el examen pélvico
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Sangrado después de la menopausia
- Mayor secreción vaginal
Cualquiera de estos seis síntomas debe comunicarse al médico. Cuando aparezcan estos síntomas, es importante hablar sobre ellos con su médico aun cuando se asemejen a los síntomas de otras enfermedades menos graves. El diagnóstico y el tratamiento precoces, especialmente en los primeros estadios del cáncer o en la etapa precancerosa, mejoran las posibilidades de prevenir o curar el cáncer.
Last Updated: December 01, 2008
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
- Edad y estado médico
- Tipo de cáncer que se sospecha
- Gravedad de los síntomas
- Resultados de pruebas anteriores
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de cuello uterino:
Examen de Papanicolaou. El médico raspa ligeramente la parte externa del cuello uterino y la vagina y toma muestras de las células para su análisis. Para obtener más información, lea Examen de Papanicolaou: Qué esperar.
Examen pélvico. En este examen, el médico palpa el útero, la vagina, los ovarios, las trompas de Falopio, el cuello uterino, la vejiga y el recto para determinar si hay cambios inusuales. Por lo general, el examen de Papanicolaou se realiza simultáneamente.
Si el médico encuentra cambios anormales en el cuello del útero durante el examen pélvico y el de Papanicolaou, es posible que ordene una prueba para detectar HPV. La prueba de HPV es similar al examen de Papanicolaou, es decir, la prueba se realiza en una muestra de células del cuello uterino de la paciente. Determinadas cepas (tipos) de HPV, como el HPV 16, se encuentran con más frecuencia en mujeres con cáncer de cuello uterino y pueden ayudar a confirmar un diagnóstico. Muchas mujeres son portadoras de HPV, por lo tanto, la prueba de detección de HPV sola no es una prueba precisa para detectar el cáncer de cuello uterino. Pero si las pruebas de Papanicolaou muestran anormalidad celular y la prueba de HPV también es positiva, el médico podrá sugerir una o más de los siguientes exámenes de diagnóstico:
Colposcopia. El médico puede realizar una colposcopia para visualizar y tratar las áreas anormales en el cuello del útero. Se usa un instrumento especial denominado colposcopio (instrumento que ofrece una imagen agrandada de las células del cuello uterino y la vagina, al igual que un microscopio). El colposcopio permite al médico obtener una vista en aumento e iluminada de los tejidos vaginales y cervicales. El colposcopio no se inserta en el cuerpo de la mujer; el examen no es doloroso, puede realizarse en el consultorio médico y no tiene efectos secundarios. Puede realizarse durante el embarazo.
Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Si la lesión es pequeña, el médico posiblemente la extirpe en su totalidad durante la biopsia. Existen diversos tipos de biopsias:
- Un método frecuente consiste en utilizar un instrumento para extraer pequeños trozos de tejido cervical.
- A veces, el médico desea verificar un área dentro de la abertura del cuello del útero que no puede verse durante la colposcopia. Para esto, el médico utiliza un procedimiento llamado curetaje endocervical (ECC, por su sigla en inglés). Con la ayuda de un instrumento pequeño con forma de cuchara, llamado cureta, el médico raspa un pequeño trozo de tejido del interior de la abertura cervical.
- El procedimiento de extirpación electroquirúrgica con asa (LEEP, por su sigla en inglés) utiliza corriente eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre delgado. El gancho extrae el tejido para su estudio en el laboratorio. El LEEP también puede utilizarse para extirpar el precáncer o el cáncer de estadio temprano.
- La conización (biopsia en cono) extrae un trozo de tejido con forma de cono del cuello del útero. La conización puede efectuarse como tratamiento para extirpar el precáncer o el cáncer de estadio temprano.
Los tres primeros procedimientos habitualmente se realizan en el consultorio médico con un anestésico local para adormecer la zona. Pueden causar algo de sangrado o de secreción y, en algunas mujeres, molestia similar a los dolores menstruales. La conización se realiza bajo anestesia general o local en el consultorio médico o el hospital.
Si la biopsia indica la presencia de cáncer de cuello uterino, el médico derivará a la paciente al oncólogo ginecológico que se especializa en el tratamiento de este tipo de cáncer. El especialista puede sugerir exámenes adicionales para ver si el cáncer se ha diseminado más allá del cuello del útero.
Examen pélvico. Es posible que el especialista vuelva a examinar el área pélvica con anestesia para ver si se ha diseminado a los órganos que están cerca del cuello uterino, entre ellos, útero, vagina, vejiga y recto.
Cistoscopia. Este procedimiento permite al médico ver el interior de la vejiga y la uretra (canal que transporta la orina desde la vejiga) con un cistoscopio (tubo delgado y flexible que tiene una cámara). La cistoscopia se utiliza para determinar si el cáncer se ha diseminado a la vejiga.
Proctoscopia (también denominada sigmoidoscopia). Este procedimiento permite al médico ver el colon y el recto utilizando un sigmoidoscopio (tubo delgado y flexible con una cámara). La proctoscopia se utiliza para ver si el cáncer se ha diseminado al recto.
Laparoscopia. Este procedimiento permite al médico ver la región abdominal utilizando un laparoscopio (tubo delgado, flexible e iluminado con una cámara).
Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. La urografía intravenosa o pielografía es un tipo de placa radiográfica que se utiliza para visualizar los riñones y la vejiga.
Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles.
Imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés). Un estudio de imágenes por resonancia magnética (MRI) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara.
Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). Una tomografía por emisión de positrones es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, que los órganos o los tejidos en estudio absorben. Esta sustancia emite energía, que detecta un escáner que crea las imágenes.
Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, consulte Tratamiento, pruebas y procedimientos.
Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado.
Last Updated: December 01, 2008
Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio clínico permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer.
Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado al resto del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.
TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
- ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde se ubica? (Tumor, T)
- ¿El tumor se ha diseminado a los ganglioslinfáticos? (Ganglio, N, en inglés)
- ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. (Los números romanos son los estadios que se utilizan en otro sistema de determinación ampliamente utilizado de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, o FIGO).
TX: No se puede evaluar el tumor primario debido a la falta de información. Se deben realizar más pruebas.
Tis: Este estadio se denomina carcinoma (cáncer) in situ, que significa que el cáncer se encuentra sólo en la capa de células que revisten internamente el cuello del útero y no se ha diseminado a los tejidos más profundos del cuello.
T1/FIGO I: El cáncer se encuentra sólo en el cuello del útero.
T1a/FIGO IA: Se diagnosticó carcinoma invasivo sólo con microscopia (observación del tejido o células cervicales con microscopio). Nota: Cualquier tumor que se encuentre macroscópicamente (suficientemente grande para ser reconocido con pruebas de imágenes o que el médico vea o palpe) se denomina en estadio T1b o FIGO IB.
T1a1/FIGO IA1: Hay una zona cancerosa de 3 milímetros (mm) o más pequeña de profundidad y 7 mm o más pequeña en términos de la distancia con que se ha diseminado horizontalmente.
T1a2/FIGO IA2: Hay una zona cancerosa de más de 3 pero menos de 5 mm y una diseminación horizontal de 7 mm o menos.
T1b/FIGO IB: En este estadio hay una lesión que el médico puede observar, y el cáncer se encuentra en el cuello del útero o bien hay una lesión microscópica (la que se puede ver con un microscopio) de tamaño mayor que el tumor del estadio T1a2/FIGO IA2. El cáncer se puede haber detectado gracias al examen físico, laparoscopia u otros métodos por imágenes.
T1b1/FIGO IB1: El tumor mide 4.0 centímetros (cm) o menos.
T1b2/FIGO IB2: El tumor mide más de 4 cm.
T2/FIGO II: El carcinoma de cuello uterino ha crecido más allá del útero pero no hasta la pared pelviana o al tercio inferior de la vagina.
T2a/FIGO IIA: El tumor no se ha diseminado al tejido próximo al cuello del útero, también denominada región parametrial.
T2b/FIGO IIB: El tumor se diseminado a la región parametrial.
T3/FIGO III: El tumor se extiende a la pared pelviana o compromete el tercio inferior de la vagina, o causa hidronefrosis (hinchazón del riñón), mal funcionamiento del riñón u obstrucción de los uréteres (tubos que conectan los riñones a la vejiga).
T3a/FIGO IIIA: El tumor compromete el tercio inferior de la vagina pero no ha crecido hasta el interior de la pared pelviana.
T3b/FIGO IIIB: El tumor ha crecido hasta el interior de la pared pelviana o causa hidronefrosis o el mal funcionamiento de los riñones.
T4/FIGO IVA: El tumor se ha diseminado a la mucosa (revestimiento interno) de la vejiga o recto y ha crecido más allá de la pelvis propiamente dicha.
Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos, que son los órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos al sitio afectado por el cáncer se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios distantes.
NX: Los ganglios linfáticos regionales no pueden evaluarse.
N0 (N más cero): No hay metástasis en ganglios linfáticos regionales.
N1: El tumor ha invadido los ganglios linfáticos regionales.
Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.
MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.
M0 (M más cero): No hay metástasis a distancia.
M1: Hay metástasis a distancia.
Agrupación de estadios del cáncer
Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.
Estadio 0: El tumor se denomina carcinoma in situ. Dicho en otras palabras, el cáncer se encuentra sólo en la primera capa de células que revisten internamente el cuello del útero, no los tejidos más profundos (Tis, N0, M0). El carcinoma in situ no se considera un cáncer invasivo
Estadio I: El cáncer se ha diseminado desde el revestimiento interno del cuello del útero hacia el tejido más profundo pero todavía se encuentra únicamente en el útero. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1, N0, M0). Este estadio puede describirse con más detalles.
Estadio Ia: T1a, N0, M0
Estadio Ia1: T1a1, N0, M0
Estadio Ia2: T1a2, N0, M0
Estadio Ib: T1b, N0, M0
Estadio Ib1: T1b1, N0, M0
Estadio Ib2: T1b2, N0, M0
Estadio II: El cáncer se ha diseminado más allá del cuello del útero hacia áreas cercanas, como la vagina o el tejido cercano al cuello, pero todavía está dentro del área pelviana. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T2, N0, M0). Este estadio puede describirse con más detalles.
Estadio IIa: T2a, N0, M0
Estadio IIb: T2b, N0, M0
Estadio III: El cáncer se ha diseminado fuera del cuello del útero y la vagina, pero no a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0).
Estadio IIIa: El cáncer se ha diseminado a la parte inferior de la vagina pero no a otras partes del cuerpo (T3a, N0, M0).
Estadio IIIb: El cáncer puede haberse diseminado hasta la pared pelviana y los ganglios linfáticos, pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2 o T3a, N1, M0). Si se ha diseminado a la pared pelviana, se denomina estadio IIIb, independientemente de la presencia o no de cáncer en los ganglios linfáticos (T3b, cualquier N, M0).
Estadio IVa: El cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto, y puede haberse diseminado o no a los ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T4, cualquier N, M0).
Estadio IVb: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1).
Recurrente. El cáncer recurrente es aquél que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede volver a aparecer en el cuello del útero o en otro lugar.
Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (sexta edición, 2002), publicado por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com.
Last Updated: December 01, 2008
Tratamiento
El tratamiento del cáncer de cuello uterino depende del tamaño y localización del tumor, si se ha diseminado y el estado de salud general de la mujer. En muchos casos, con la paciente trabaja un equipo de médicos para determinar el mejor plan de tratamiento.
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.
Los tratamientos más comunes para el cáncer de cuello uterino son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. El tipo de tratamiento utilizado depende del estadio de la enfermedad, el tamaño del tumor, la edad y estado de salud de la paciente y la intención de tener hijos. La mujer embarazada debería hablar con su médico acerca de qué manera los tratamientos podrían afectarlos a ella y al feto y si el tratamiento puede postergarse hasta después que nazca el bebé.
Tanto la radioterapia sola como la cirugía generalmente se utilizan para un tumor pequeño. La quimiorradiación (combinación de quimioterapia y radioterapia) se utiliza generalmente en mujeres con cáncer invasivo de cuello uterino. La cirugía y la radioterapia se denominan terapias locales porque sólo afectan el área que circunda el sitio del cáncer. La quimioterapia es una terapia sistémica porque afecta todo el cuerpo.
Cirugía
En la cirugía, el médico opera a la paciente para extirpar el tejido canceroso. A menudo se utilizan estos procedimientos en el cáncer de cuello uterino que no se ha diseminado más allá del cuello del útero:
- La conización consiste en el uso del mismo procedimiento que la biopsia en cono (ver Diagnóstico) para extirpar todo el tejido anormal. Este procedimiento puede usarse para extirpar el cáncer microinvasivo de cuello uterino.
- El LEEP es el uso de una corriente eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre delgado, con el que se extirpa el tejido. Este procedimiento puede usarse para extirpar el cáncer microinvasivo de cuello uterino.
- Un histerectomía es la extirpación del útero y el cuello uterino. La histerectomía puede ser simple, que consiste en la extirpación del útero y el cuello uterino, o radical, que consiste en la extirpación del útero, el cuello uterino, la parte superior de la vagina y el tejido que rodea al cuello del útero. Además, una histerectomía radical incluye una disección de los ganglios linfáticos pélvicos (extirpación de los ganglios linfáticos). Si es necesario, junto con la histerectomía, se practica una salpingo-ooforectomía bilateral (la extirpación de ambas trompas de Falopio y los ovarios).
- La cervicectomía radical (cirugía para extirpar el cuello uterino que deja intacto al útero) con vaciamiento de los ganglios linfáticos pélvicos puede utilizarse en mujeres jóvenes que desean la preservación de la fertilidad (tener hijos en el futuro). Este procedimiento ha logrado aceptación como alternativa a la histerectomía.
A menudo se utiliza uno de estos procedimientos para el cáncer de cuello uterino que se ha diseminado más allá del cuello del útero:
- La histerectomía radical extirpa el cuello del útero, el útero, parte de la vagina y los ganglios linfáticos cercanos.
- La exenteración pélvica es la extirpación del útero, la vagina, el colon inferior, el recto o la vejiga, si el cáncer de cuello uterino se ha diseminado a estos órganos después de la radioterapia.
Las complicaciones o efectos secundarios de la cirugía varían según la magnitud del procedimiento. En ocasiones, las pacientes experimentan sangrado considerable, infección o daño en los sistemas urinario e intestinal.
Si los procedimientos quirúrgicos extensivos afectan la función sexual, mediante otros procedimientos quirúrgicos se puede construir una vagina artificial. Debido a que estos procedimientos quirúrgicos pueden afectar la salud sexual de la mujer, es conveniente que las mujeres hablen en detalle con su médico sobre estos síntomas. Es posible que el médico recomiende medios para reducir los efectos secundarios de la cirugía.
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia intenta destruir el cáncer que quede después de la cirugía, retardar el crecimiento del tumor o disminuir los efectos secundarios.
Si bien la quimioterapia puede administrarse por vía oral (por la boca), la mayoría de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de cuello uterino se administran por vía intravenosa (IV). La quimioterapia IV se inyecta directamente en la vena o a través de un tubo delgado llamado catéter, que se coloca temporalmente en una vena grande para facilitar las inyecciones.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento.
Otros posibles efectos secundarios a más largo plazo incluyen la imposibilidad de quedar embarazada y la menopausia prematura. Con mucha menor frecuencia, determinados fármacos pueden causar pérdida de la audición. Otros pueden causar daño renal. A las pacientes se les puede administrar líquido adicional por vía intravenosa para proteger los riñones.
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. La radioterapia puede administrarse sola o antes de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor. Es posible que algunas mujeres sean tratadas con una combinación de radioterapia y quimioterapia.
El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia.
Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. Los efectos secundarios de la radioterapia interna pueden incluir dolor abdominal y obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios habitualmente desaparecen poco tiempo después de finalizar el tratamiento.
A menudo, los médicos aconsejan a las pacientes abstenerse de tener relaciones sexuales durante la radioterapia. Las mujeres pueden reanudar la actividad sexual normal al cabo de unas semanas después del tratamiento si sienten que están preparadas.
Para obtener más información sobre radioterapia, consulte el folleto de la American Society for Therapeutic Radiology and Oncology, Radioterapia para cánceres ginecológicos.
Cáncer avanzado de cuello uterino
El cáncer que se ha diseminado más allá del cuello del útero puede denominarse cáncer avanzado de cuello uterino. Puede administrarse un tratamiento paliativo con radioterapia para aliviar el dolor. Es posible que se usen quimioterapia y cirugía para tratar o extirpar las nuevas áreas afectadas dentro del área pelviana y en otras partes del cuerpo. El médico también le puede sugerir participar en un estudio clínico, que es un estudio de investigación para evaluar tratamiento nuevo.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el Recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento.
Last Updated: December 01, 2008
Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para el tratamiento de las mujeres que padecen cáncer de cuello uterino. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Las mujeres que participan en estudios clínicos están entre las primeras en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.
Las mujeres deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunas, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, las mujeres a menudo están dispuestas a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otras se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de cuello uterino. Aunque el estudio clínico no las beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuras pacientes con cáncer de cuello uterino.
Para poder participar en un estudio clínico, las mujeres deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones disponibles para la mujer, para que entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.
Last Updated: December 01, 2008
Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.
El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios del tratamiento específico que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.
Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica.
Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net sobre Cuidar al paciente en su totalidad.
Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico.
Last Updated: December 01, 2008
Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de cuello uterino, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos y/o pruebas médicas, como exámenes pélvicos y de Papanicolaou, para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.
Se aconseja a las mujeres en recuperación de un cáncer de cuello uterino que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, mantener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. En el caso de las mujeres que fuman, dejar el hábito puede contribuir en la recuperación y reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. Conozca más sobre el Tabaco. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento.
Last Updated: December 01, 2008
Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el cáncer de cuello uterino son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.
Métodos avanzados de detección y control. Debido a que el cáncer de cuello uterino es fácilmente tratable cuando se lo detecta a tiempo, los investigadores desarrollan permanentemente mejores métodos para detectarlo. Por ejemplo, la espectroscopia fluorescente es el uso de luz fluorescente para detectar cambios en las células cervicales precancerosas.
Métodos avanzados del examen de Papanicolaou. Estos adelantos han facilitado a los médicos la búsqueda de células cancerosas. Los exámenes de Papanicolaou tradicionales pueden ser difíciles de leer, porque las células pueden haberse secado, estar cubiertas con moco o sangre, o estar aglutinadas en el portaobjetos.
- La prueba de citología de base líquida (a menudo denominada ThinPrep o SurePath) transfiere una capa delgada de células sobre un portaobjetos después de retirar la sangre o moco de la muestra. Dado que la muestra se preserva, al mismo tiempo se pueden realizar otros exámenes (como el examen de HPV mencionado en la sección Prevención).
- En los exámenes de detección computarizados (muchas veces denominados AutoPap o Focal Point), se explora la muestra con una computadora para detectar la presencia de células anormales.
Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Se está desarrollando una vacuna terapéutica para mujeres que ya padecen cáncer de cuello uterino. Estas vacunas sirven para “entrenar” al sistema inmunológico en reconocer células de cáncer de cuello uterino y destruirlas.
Cirugía para la preservación de la fertilidad. Existe un permanente interés para perfeccionar las técnicas quirúrgicas y descubrir qué pacientes con cáncer de cuello uterino pueden ser tratadas satisfactoriamente sin que resulte en la pérdida de su fertilidad.
Terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Se están realizando pruebas con medicamentos conocidos como inhibidores antiangiogénicos que bloquean la acción de una proteína llamada factor de crecimiento de endotelio vascular (VEGF, por su sigla en inglés) en mujeres con cáncer de cuello uterino. Esta proteína promueve la angiogénesis (la formación de nuevos vasos sanguíneos), que es necesaria para el crecimiento y la metástasis del tumor.
Terapia combinada. Algunos estudios clínicos están investigando diversas combinaciones de inmunoterapia, radioterapia y quimioterapia.
Last Updated: December 01, 2008
Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
Prevención/antes del diagnóstico de cáncer de cuello uterino
- ¿Debo aplicarme la vacuna contra el HPV?
- ¿Debo realizarme la prueba para detectar la infección por HPV? ¿Qué significa?
- ¿Con qué frecuencia debo realizarme un examen de Papanicolaou?
- ¿Es el cáncer de cuello uterino una enfermedad de transmisión sexual?
Después del diagnóstico de precáncer o cáncer de cuello uterino
- ¿Cuál es mi diagnóstico y qué significa?
- ¿En qué estadio se encuentra el cáncer? ¿Qué significa?
- ¿Me puede explicar mi informe de anatomía patológica (resultados del análisis de laboratorio)?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿En qué estudios clínicos puedo participar?
- ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?
- ¿Este tratamiento afectará mi capacidad de quedar embarazada en el futuro? ¿Debería consultar a un especialista en fertilidad antes de comenzar el tratamiento?
- ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
- ¿Debería abstenerme de mantener relaciones sexuales durante el tratamiento?
- ¿Podré reanudar mi vida sexual después del tratamiento?
- ¿Qué puedo hacer para mantenerme lo más sana posible durante y después del tratamiento?
- ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?
- ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?
Last Updated: December 01, 2008
Recursos de información para las pacientes
Gynecologic Cancer Foundation (Fundación para el cáncer ginecológico)
230 W Monroe, Ste. 2528
Chicago, IL 60606
Llamadas gratuitas: 800-444-4441
Teléfono: 312-578-1439
www.thegcf.org
National Cervical Cancer Coalition (Coalición nacional contra el cáncer de cuello uterino)
6520 Platt Ave., #693
West Hills, CA 91307
Llamadas gratuitas: 800-685-5531
Teléfono: 818-909-3849
www.nccc-online.org
National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (Programa Nacional de Detección Precoz del Cáncer de Mama y de Cuello Uterino)
Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades)
Division of Cancer Prevention and Control (División de Prevención y Control del Cáncer)
4770 Buford Hwy., NE
Atlanta, GA 30341
Llamadas gratuitas: 800-292-4636
www.cdc.gov/cancer/nbccedp/
Vea todo los Recursos de información para pacientes de Cancer.Net.
Last Updated: December 01, 2008
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