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Cáncer colorrectal
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
06/08
Panorama general
El cáncer colorrectal es una enfermedad en la que las células normales de las paredes del colon o del recto comienzan a cambiar, crecen sin control y no mueren. Estos cambios suelen tardar un largo período en desarrollarse; sin embargo, en algunos casos de enfermedades hereditarias, los cambios pueden producirse en meses o años. Los cambios pueden ser consecuencia de factores genéticos y ambientales. En un principio, el crecimiento de las células se muestra como un pólipo benigno (no canceroso) que, a través del tiempo, puede convertirse en un tumor canceroso. Si no se los trata o extirpa, los pólipos se pueden convertir en cáncer con riesgo de muerte. El cáncer colorrectal puede prevenirse mediante el reconocimiento y la extirpación de los pólipos precancerosos.
Anatomía del colon y el recto
El colon y el recto conforman el intestino grueso, que tiene un papel importante en la formación de los excrementos. Los primeros 150 a 180 centímetros del intestino grueso corresponden al colon, y los últimos 15 centímetros, al recto (que termina en el ano).
El colon se divide en cuatro secciones. El colon ascendente es la porción del colon que se extiende desde una bolsa denominada ciego (el comienzo del intestino grueso donde el intestino delgado se vacía), a la derecha del abdomen. El colon transversal cruza por la parte superior del abdomen. El colon descendente lleva los excrementos hacia abajo, a la izquierda. Finalmente, el colon sigmoide, ubicado en la parte final, conduce los excrementos unos centímetros más abajo hacia el recto.
El cáncer colorrectal puede originarse tanto en el colon como en el recto. El cáncer que comienza en el colon se denomina cáncer de colon y el cáncer que comienza en el recto se denomina cáncer de recto.
El cáncer colorrectal a menudo comienza con pólipos (crecimientos no cancerosos que se pueden desarrollar en la pared interna del colon y el recto, a medida que las personas envejecen). Existen diversas formas de pólipos. Los pólipos adenomatosos, o adenomas, son formaciones que pueden tornarse cancerosas y pueden ser detectadas mediante una colonoscopia (ver Factores de Riesgo y Prevención). Una forma de prevenir el cáncer colorrectal es detectar y extirpar los pólipos antes de que se conviertan en cancerosos. Alrededor del 10% de los pólipos del colon son chatos y difíciles de detector a través de una colonoscopia, a menos que se utilice un colorante para resaltarlos. Estos pólipos chatos tienen un alto riesgo de tornarse cancerosos, sin importar su tamaño.
La mayoría de los cánceres de colon y de recto son una clase de tumor denominado adenocarcinoma, que es un cáncer de las células que recubren el tejido interno del colon y el recto. En esta sección se cubre específicamente el adenocarcinoma. Otros tipos de cáncer que se desarrollan con mucha menos frecuencia pero que pueden comenzar en el colon o el recto incluyen los tumores carcinoides, los tumores estromales gastrointestinales (GIST, por su sigla en inglés) y los linfomas.
Estadísticas
Cuando el cáncer colorrectal se detecta precozmente, con frecuencia puede curarse. La tasa de mortalidad de este tipo de cáncer ha disminuido en los últimos 20 años, probablemente debido a que en la actualidad existen mejores tratamientos y se detecta una mayor cantidad de casos en su etapa inicial. El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en hombres y mujeres de los Estados Unidos. También es la tercera causa más común de muerte por cáncer entre hombres y mujeres por separado (y la segunda causa más común del total de muerte por cáncer si se combinan hombres y mujeres) en los Estados Unidos.
En 2008, se estima que a 148.810 adultos (77.250 hombres y 71.560 mujeres) se les diagnosticará cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Estas cifras incluyen 108.070 nuevos casos de cáncer de colon y 40.740 nuevos casos de cáncer de recto. Se estima que ocurrirán 49,960 muertes (24,260 hombres y 25,700 mujeres).
Si el cáncer se detecta en un estadio temprano y localizado, la tasa de sobrevida relativa de cinco años (el porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidos los que mueren por otras enfermedades) para los pacientes con cáncer colorrectal es del 90%. Si el cáncer se ha diseminado hacia los órganos o ganglios linfáticos adyacentes, la tasa de sobrevida relativa de cinco años es del 68%. Si el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de sobrevida relativa de cinco años es del 10%.
Las estadísticas de sobrevida en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible decirle a una persona en particular cuánto tiempo vivirá con cáncer colorrectal. Debido a que las estadísticas de sobrevida se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o diagnóstico de este tipo de cáncer.
Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2008.
Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica.
Last Updated: August 22, 2008
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, puede tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.
Se desconocen las causas que provocan el cáncer colorrectal, pero aparentemente ciertos factores aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal:
Pólipos adenomatosos (adenomas). Los pólipos no son tipos de cáncer, pero los pólipos llamados adenomas son los que con más frecuencia se transforman en cáncer colorrectal. Los pólipos a menudo se pueden extirpar por completo con un instrumento durante una colonoscopia, que es un examen en el que el médico introduce un tubo iluminado para ver dentro del colon del paciente, después de sedarlo. La extirpación de los pólipos puede prevenir el cáncer de colon. Las personas que han tenido adenomas son más propensas a tener pólipos nuevamente y a sufrir cáncer de colon, y deben realizarse estudios de detección de seguimiento en forma periódica.
Edad. El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta con la edad. El cáncer colorrectal puede aparecer en adultos jóvenes y adolescentes, pero más del 90% de los casos de cáncer colorrectal se presentan en personas mayores de 50 años. En los Estados Unidos, la edad promedio del diagnóstico es 72 años.
Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por su sigla en inglés). Las personas con IBD, como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, pueden padecer una inflamación crónica del intestino grueso, lo que aumenta el riesgo de cáncer de colon. La IBD es diferente al síndrome de intestino irritable.
Antecedentes personales de cáncer. Quienes tengan antecedentes personales de cáncer son más propensos a sufrir cáncer de colon. Las mujeres que han padecido cáncer de ovario o útero tienen más posibilidades de desarrollar cáncer colorrectal.
Antecedentes familiares de cáncer. Las personas que tienen padres, hermanos o hijos que han padecido cáncer colorrectal tienen más probabilidades de sufrir ese cáncer, en particular si el familiar diagnosticó el cáncer colorrectal antes de los 60 años. Las personas cuyos miembros de la familia hayan padecido determinadas afecciones hereditarias poco comunes, como poliposis adenomatosa familiar (FAP, por su sigla en inglés) o cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (HNPCC, por su sigla en inglés), también presentan un riesgo significativamente mayor de contraer cáncer colorrectal. Los familiares de mujeres con cáncer de útero pueden encontrarse también en el grupo de mayor riesgo. Obtenga más información sobre La genética del cáncer colorrectal.
Raza. Las personas de raza negra tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal esporádico (no hereditario) en los Estados Unidos, y el cáncer de colon es una de las causas principales de muertes relacionadas con el cáncer en las personas de esa raza. Las mujeres negras tienen más probabilidades de morir por cáncer colorrectal que las mujeres de cualquier otro grupo racial, y los hombres negros son incluso más propensos a morir de cáncer colorrectal que las mujeres negras.Debido a la observación de que las personas de raza negra tienen más posibilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de colon a una edad más temprana, el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) sugiere que las personas de raza negra comiencen a realizarse colonoscopias a partir de los 45 años (consulte a continuación para obtener más detalles). Los estudios de detección que se realizan en forma temprana sirven para detectar anormalidades en el colon en un estadio más tratable.
Inactividad física y obesidad. Es posible que las personas con un estilo de vida sedentario (que no hacen ejercicio físico en forma regular y permanecen mucho tiempo sentadas) y quienes tienen sobrepeso pueden correr un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.
Tabaquismo. Estudios recientes han demostrado que los fumadores tienen más posibilidades de morir de cáncer colorrectal que los no fumadores.
Lo siguiente puede disminuir el riesgo de una persona a contraer cáncer colorrectal:
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos estudios sugieren que la aspirina y otros AINE pueden reducir el desarrollo de pólipos en personas con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos. Sin embargo, el uso regular de AINE puede provocar efectos secundarios graves, como hemorragias en el revestimiento interno del estómago y coágulos de sangre, que pueden derivar en accidentes cerebrovasculares o ataques cardíacos. Las aspirinas u otros AINE no pueden sustituir el examen regular para la detección de cáncer colorrectal. Cada persona debe consultar a su médico acerca de los riesgos y los beneficios de tomar aspirinas regularmente.
Dieta y suplementos. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en carnes rojas puede contribuir a reducir el riesgo de contraer cáncer de colon. Algunos estudios indican también que quienes consumen suplementos de ácido fólico y calcio tienen un menor riesgo de contraer cáncer colorrectal.
Last Updated: August 22, 2008
Detección
El despistaje habitual para cáncer colorrectal es importante, porque el despistaje puede prevenir el cáncer colorrectal encontrando y extrayendo pólipos pre-cancerosos y puede detectar tempranamente el cáncer colorrectal, que es cuando existe una mejor oportunidad de tratarlo exitosamente.
El cáncer colorrectal se puede prevenir mediante controles regulares de detección de pólipos precancerosos. Consulte a su médico para saber cuándo comenzar con los estudios de detección según su edad y sus antecedentes familiares de la enfermedad. Si bien algunas personas deben someterse a estudios de detección a una edad más temprana, quienes tengan un riesgo promedio deben comenzar estos estudios a los 50 años y las personas de raza negra deben hacerlo a partir de los 45 años. Como en la mayoría de los casos el cáncer colorrectal no presenta síntomas hasta que la enfermedad ya está avanzada, es importante analizar con el médico cuáles son las ventajas y las desventajas de cada prueba de detección y con qué frecuencia se deben realizar.
Los controles para la detección de cáncer colorrectal deben comenzar más temprano y se deben realizar controles más frecuentes si se presenta alguno de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal:
- Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos
- Antecedentes familiares fuertes de cáncer colorrectal o pólipos (cáncer o pólipos en parientes en primer grado menores de 60 años o en dos parientes en primer grado de cualquier edad). Un pariente en primer grado incluye padres, hermanos o hijos.
- Antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal crónica
- Antecedentes familiares de síndromes de cáncer de colorrectal hereditario (FAP y HNPCC).
A continuación se describen las pruebas utilizadas para la detección del cáncer colorrectal:
Colonoscopia. Es una prueba que le permite al médico observar el recto y el colon por completo. Se realiza con el paciente sedado. Se introduce un colonoscopio (tubo iluminado) dentro del recto y del colon completo para detectar pólipos o cáncer. Durante este procedimiento, un médico puede extraer pólipos u otros tejidos para luego examinarlos (consulte biopsia en la sección Diagnóstico). Este es el único test de despistaje que también previene el cáncer colorrectal. Aprenda más sobre Colonoscopía – Qué esperar.
Sigmoidoscopia flexible. Se introduce un sigmoidoscopio (tubo iluminado) en el recto y en el colon inferior para la detección de pólipos, cáncer y otras anormalidades. Durante este procedimiento, el médico puede extraer pólipos u otros tejidos para realizar un examen posterior. El médico no puede examinar la parte superior del colon (colon ascendente y transverso) con esta prueba. Si se detectan pólipos o cáncer con esta prueba, se recomienda realizar una colonoscopia para examinar todo el colon. Aprenda más sobre Sigmoidoscopia – Qué esperar.
Prueba de sangre oculta en la materia fecal (FOBT, por su sigla en inglés). Este es un estudio usado para detectar sangre en la materia fecal (heces), que pueden indicar la presencia de pólipos o cáncer. Hay dos tipos de pruebas: guayaco e inmunoquímica. Debido a que los pólipos y los tumores no sangran continuamente, la FOBT se debe realizar en varias muestras de materia fecal por año y se debe repetir cada año. Incluso con esta prueba, la disminución de muertes por cáncer colorrectal es moderada (en torno al 30% si se efectúa cada año y al 18% si se realiza cada dos años). Aprenda más sobre la Prueba de Sangre Oculta en Materia Fecal – Qué esperar.
Enema de bario (colon por enema) con doble contraste (DCBE, por su sigla en inglés). A los pacientes que no pueden someterse a una colonoscopia se les administra un enema con bario, que ayuda a trazar el contorno del colon y el recto en las radiografías. Después se toma una serie de radiografías de colon y recto. Esta prueba no ha demostrado mejores resultados y, por lo tanto, no es un método de detección preferido. Aprenda más sobre Enema de Bario – Qué esperar.
Otros. Existen métodos de detección experimentales, como la colonografía por tomografía computarizada (TC o TAC) y pruebas de ADN de materia fecal. La colonografía por TC se ofrece como método de detección en algunos centros, pero se debe tener en cuenta que se considera que aún está en desarrollo y debe ser interpretada por un radiólogo con experiencia para poder usarse de la forma más productiva.
La Asociación Americana Gastroenterológica, el Colegio Americano de Gastroenterología, la Sociedad Americana de Endoscopía Gastrointestinal, la Sociedad American de Cáncer, y el Colegio Americano de Radiología han desarrollado guías consensuados sobre el despistaje de cáncer colorrectal, con el objetivo de prevención del cáncer. Discuta todas las opciones de despistaje con su médico.
A partir de los 50 años de edad, tanto hombres como mujeres con riesgo promedio deben seguir uno de los programas de pruebas:
Las siguientes pruebas detectan tanto pólipos como cáncer:
- Sigmoidoscopia flexible, cada cinco años
- Colonoscopia, cada 10 años
- Enema de bario con doble contraste, cada 5 años
- Colonografía por tomografía computarizada, cada 5 años
Estas pruebas detectan cáncer inicialmente:
- FOBT a base de guayaco, cada año
- Prueba fecal inmunoquímica, cada año
Prueba de ADN fecal, consulte con su médico acerca de la frecuencia del uso de esta prueba.
Si cualquiera de estas pruebas indica la presencia de anormalidades se debe realizar una colonoscopia.
Last Updated: August 22, 2008
Síntomas
Estar alerta sobre los síntomas de cáncer colorrectal posibilita la detección de la enfermedad en sus inicios, cuando existen más probabilidades de un tratamiento efectivo. Muchas personas con cáncer colorrectal no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada, por lo que deben realizarse controles en forma regular.
Las personas con cáncer colorrectal pueden experimentar los siguientes síntomas. En ocasiones, las personas con cáncer colorrectal no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa la presencia de alguno de estos síntomas, hable con el médico y pídale programar una colonoscopia para descubrir las causas del síntoma.
- Cambio en los hábitos intestinales
- Diarrea, estreñimiento o sensación de que los intestinos no se vacían totalmente
- Sangre muy oscura o roja intensa en la materia fecal
- Materia fecal menos gruesa o más líquida de lo normal
- Molestias en el abdomen, incluidos dolores frecuentes por gases, hinchazón, sensación de saciedad y cólicos
- Pérdida de peso sin razón aparente
- Cansancio o fatiga constantes
- Anemia por deficiencia de hierro sin razón aparente (baja cantidad de glóbulos rojos)
Last Updated: August 22, 2008
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayor parte de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo del cáncer. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
- Edad y estado médico
- Tipo de cáncer que se sospecha
- Gravedad de los síntomas
- Resultados de pruebas anteriores
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal. Además, el médico indagará sobre los antecedentes médicos y familiares de la persona, y posiblemente solicite un examen de todo el intestino, como una colonoscopia, que se describe en la sección Detección. Si se detecta cáncer colorrectal, probablemente no se pueda realizar un diagnóstico completo que describa con precisión la localización y la diseminación del cáncer hasta extraer quirúrgicamente el tumor.
Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con el microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). La biopsia se puede realizar durante una colonoscopia o en cualquier tejido extraído durante una cirugía. A veces, se utiliza una TC o ultrasonido para realizar una biopsia con aguja (se extrae tejido a través de la piel con una aguja que llega hasta el tumor).
Análisis de sangre. Debido a que con frecuencia el cáncer colorrectal sangra hacia el intestino grueso o recto, las personas enfermas de cáncer se vuelven anémicas. Una prueba para determinar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, que es parte de un recuento sanguíneo completo (CBC, por su sigla en inglés), puede indicar la presencia de hemorragia.
Existe otro análisis de sangre que detecta los niveles de una proteína denominada antígeno carcinoembrionario (CEA, por su sigla en inglés). Altos niveles de CEA pueden indicar que el cáncer se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo. La prueba de CEA no es definitiva para la detección de cáncer colorrectal ya que los niveles aumentan sólo en un 60% de las personas que padecen este tipo de cáncer y cuya enfermedad se ha diseminado a otros órganos. Además, hay otras afecciones que generan el aumento del CEA. Las pruebas de CEA se usan generalmente para supervisar a pacientes que ya han recibido un tratamiento para el cáncer colorrectal.
Diagnóstico por imágenes
El diagnóstico por imagen realizado antes del tratamiento, se efectúa para buscar cáncer que pueda haberse diseminado fuera del colon y del recto.
Tomografía computarizada (TC). La TC crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. En personas con cáncer de colon, la TC detecta la diseminación del cáncer en los pulmones, el hígado y otros órganos.
Ultrasonido. El ultrasonido es un procedimiento que usa ondas sonoras para producir imágenes del cuerpo e indicar la diseminación del cáncer en el hígado y en otros órganos. El ultrasonido endorrectal es usado habitualmente para determinar la profundidad de penetración del cáncer rectal y puede ser utilizado para ayudar a planificar el tratamiento.
Sin embargo, esta prueba no sirve para detectar con precisión ganglios linfáticos metastásicos (cáncer que se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos) ni una enfermedad metastásica más allá de la pelvis.
Radiografía de tórax. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones.
Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). Un estudio de PET es una forma de crear imágenes de órganos y tejidos dentro del cuerpo. Una pequeña cantidad de sustancia radioactiva es inyectada en el cuerpo de un paciente y absorbida por los órganos y tejidos a ser estudiados. Esta sustancia emite energía que es detectada por un tomógrafo, el cual produce las imágenes.
Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea Cancer.Net: Pruebas y procedimientos.
Para informarse acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado.
Last Updated: August 22, 2008
Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio clínico permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer.
Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio clínico es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan, para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.
TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
- Para el cáncer colorrectal, la “T” describe con qué profundidad el tumor primario ha penetrado la pared del intestino. (Tumor, T)
- ¿El tumor se ha diseminado a los ganglioslinfáticos? (Ganglio, N, en inglés)
- ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir la profundidad con la cual el tumor primario ha penetrado la pared del intestino. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. A continuación, se incluye información sobre el grado de penetración específico del tumor.
TX: no se puede evaluar el tumor primario.
T0: No hay evidencia de cáncer de colon o recto.
Tis: Se refiere al carcinoma in situ (también denominado cáncer in situ). Las células cancerosas se encuentran sólo en el epitelio o la lámina propia (capas que recubren la parte interior del colon o recto).
T1: El tumor ha invadido la submucosa (capa de tejido debajo de la mucosa o paredes del colon).
T2: El tumor ha invadido la lámina muscular propia (capa muscular más profunda y gruesa que se contrae para activar el pasaje del contenido intestinal).
T3: El tumor ha crecido a través de la lámina muscular propia y llega hasta la subserosa (capa delgada de tejido conectivo debajo de la capa externa de algunas partes del intestino grueso) o los tejidos alrededor del colon o el recto.
T4: El tumor ha invadido otros órganos o ha causado una perforación (orificio) en la pared del colon o del recto.
Ganglio. La “N” en el sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo que ayudan a combatir infecciones, ya que forman parte del sistema inmunológico del cuerpo. Existen ganglios linfáticos regionales (ganglios cerca del colon y el recto). El resto conforma los ganglios linfáticos distantes (ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo).
NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales debido a la falta de información.
N0: No se detecta metástasis de ganglios linfáticos regionales (el cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales).
N1: Hay metástasis en uno, dos o tres ganglios linfáticos regionales.
N2: Hay metástasis en cuatro o más ganglios linfáticos regionales.
Metástasis a distancia. La letra “M” en el sistema TNM describe el cáncer diseminado a otras partes del cuerpo (como el hígado o los pulmones).
MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.
M0: La enfermedad no hizo metástasis.
M1: Hay metástasis a distancia (el cáncer se diseminó a otras partes del cuerpo más allá del colon o el recto).
Agrupación de los estadios del cáncer
Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.
Estadio 0: Se refiere al cáncer in situ. Las células cancerosas se encuentran sólo en la mucosa (paredes internas) del colon o el recto. La mayoría de los casos de cáncer colorrectal en este estadio puede tratarse mediante polipectomía (extirpación de la masa de tejido que se desarrolla en la pared interna).
Estadio I: El cáncer ha crecido y atravesado la mucosa invadiendo la capa muscular del colon o el recto. No se ha diseminado a los tejidos cercanos o ganglios linfáticos (T1 o T2, N0, M0).
Estadio IIa: El cáncer se ha diseminado y ha atravesado la pared del colon o el recto y posiblemente se haya diseminado al tejido cercano. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos (T3, N0, M0).
Estadio IIb: El cáncer se ha diseminado a través del colon o el recto a los órganos cercanos. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos (T4, N0, M0).
Estadio IIIa: El cáncer ha crecido a través del revestimiento interno o en las capas musculares del intestino y en uno, dos o tres ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo (T1 o T2; N1, M0).
Estadio IIIb: El cáncer ha crecido a través de la pared intestinal o a los órganos que lo rodean y en uno a tres ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo (T3 o T4, N1, M0).
Estadio IIIc: El cáncer (de cualquier tamaño) se ha diseminado a cuatro o más ganglios linfáticos, pero no a otras partes distantes del cuerpo (cualquier T, N2, M0).
Estadio IV: El cáncer ha hecho metástasis a partes distantes del cuerpo, como el hígado o los pulmones (cualquier T, cualquier M, M1).
Recurrente: El cáncer recurrente es aquél que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. La enfermedad puede hallarse en el colon, el recto o en otra parte del cuerpo.
Grado de tumor. Los médicos también pueden usar el término “grado”, que describe en qué medida se parece el tumor al tejido normal. El grado de un cáncer puede ayudar al médico a predecir cuán rápidamente podría crecer el cáncer. En un cáncer que se asemeje al tejido normal, los médicos pueden ver claramente diferentes tipos de células agrupadas (denominadas bien diferenciadas). En cánceres de grados superiores, las células cancerosas generalmente se ven menos parecidas a las células normales o “más salvajes” (denominadas poco diferenciadas o no diferenciadas). En general, un tumor mejor diferenciado tiene un pronóstico mejor.
GX: No se puede identificar el grado del tumor.
G1: Las células son bien diferenciadas.
G2: Las células son moderadamente diferenciadas.
G3: Las células son poco diferenciadas.
G4: Las células son indiferenciadas.
Datos utilizados con permiso de la AJCC (American Joint Committee on Cancer: Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (sexta edición, 2002), publicado por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com.
Last Updated: August 22, 2008
Tratamiento
El tratamiento del cáncer colorrectal depende del tamaño y la ubicación del tumor, si se ha diseminado y el estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de especialistas, que incluye un gastroenterólogo (médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal), un cirujano, un oncólogo y un radiooncólogo, trabajará con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.
Panorama general del tratamiento del cáncer colorrectal
En esta sección se incluye un breve panorama general del tratamiento del cáncer colorrectal en cada estadio. Después de esta sección, encontrará información detallada sobre cada opción de tratamiento.
El tratamiento habitual de un cáncer de estadio 0 in situ es una polipectomía simple durante una colonoscopia. No hay una ninguna cirugía adicional a menos que el pólipo no se pueda extirpar completamente en la polipectomía.
Si el cáncer se encuentra en el estadio I, en general el único tratamiento es la extirpación quirúrgica del tumor y de los ganglios linfáticos.
Los pacientes con cáncer de colon estadío II, que implica una penetración más profunda del revestimiento intestinal sin involucrar los ganglios linfáticos regionales, se les aconseja hablar con su médico, dado que algunos pacientes son tratados con quimioterapia adyuvante. Este es el tratamiento luego de la cirugía con quimioterapia apuntando a tratar de destruir cualquier célula cancerosos restante. Sin embargo, las tasas de cura para la cirugía por sí misma son bastante buenas, y los beneficios de los tratamientos adicionales aún no se conocen con certeza en este entorno. Los estudios clínicos también son una opción después de la cirugía. Hay estudios clínicos en curso que analizan fármacos adicionales en combinación con la quimioterapia.
Si el cáncer se encuentra en el estadio III y se ha diseminado hasta los ganglios linfáticos más cercanos, el tratamiento generalmente involucra la extirpación quirúrgica del tumor seguida de quimioterapia adyuvante. Los estudios clínicos también son una opción.
En el caso de los pacientes con cáncer rectal en estadio II o III, la radioterapia suele administrarse en combinación con la quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía.
En el estadio IV, se puede o no realizar una cirugía a los pacientes para que se les extirpe el tumor de colon. El tratamiento estándar incluye quimioterapia junto con un agente de blancos terapeuticos. De ser posible, se puede llevar a cabo cirugía adicional para resecar metástasis (que son áreas donde el cáncer se ha diseminado). En general, esta cirugía es posible si hay una cantidad limitada de áreas en las que se identifica la diseminación del tumor.
Cirugía
El tratamiento más común para el cáncer colorrectal es la cirugía para extirpar el tumor. También se extirparán parte del recto o colon y los ganglios linfáticos circundantes sanos. Si bien la cirugía colorrectal puede ser llevada a cabo por cirujanos generales o especialistas, muchas personas consultan a los especialistas que tienen experiencia y capacitación adicional en cirugía colorrectal.
Algunos pacientes pueden tratarse con cirugía laparoscópica para el cáncer colorrectal. Con esta técnica, se pasan varias cámaras de visualización por el abdomen, mientras el paciente está anestesiado. Las incisiones son más pequeñas y el tiempo de recuperación suele ser más corto que con la cirugía de colon estándar. Aparentemente, la cirugía laparoscópica es tan beneficiosa como la cirugía de colon convencional en términos de su eficacia para extirpar el cáncer. Los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica han recibido entrenamiento especial en esa técnica.
En muy pocos casos, una persona con cáncer rectal puede necesitar una colostomía, que consiste en una abertura quirúrgica, o estoma, a través de la cual el colon se conecta a la superficie abdominal para tener una vía por la que puedan salir los excrementos del cuerpo y ser recolectados en una bolsa que lleva el paciente. En ocasiones, la colostomía es sólo temporal, para permitir que el recto sane. En otros casos, puede ser permanente. Gracias a las modernas técnicas quirúrgicas y al uso de radioterapia y quimioterapia en casos seleccionados antes de una cirugía, la mayoría de personas con cáncer de recto no requieren una colostomía permanente.
Los efectos secundarios de la cirugía incluyen dolores y sensibilidad en la zona de la operación. La operación también puede provocar estreñimiento o diarrea, que generalmente desaparece después de cierto tiempo. Las personas sometidas a una colostomía pueden sentir irritación alrededor del estoma. El médico, la enfermera o un especialista en colostomías (llamado estomaterapeuta) le pueden enseñar al paciente cómo limpiar el área y evitar una infección.
Muchas personas deben volver a entrenar el intestino después de una cirugía, lo que puede requerir cierto tiempo y asistencia. Los pacientes deben hablar al médico si no logran un buen control de la función intestinal. Éste es uno de los efectos secundarios más comunes en pacientes a quienes les han extirpado una gran parte del colon.
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia para destruir células cancerosas y habitualmente se utiliza para tratar el cáncer de recto debido a la tendencia de este tumor a volver a aparecer localmente. La radioterapia puede usarse antes de una cirugía (denominada terapia neoadyuvante) para reducir el tamaño del tumor y simplificar la extirpación, o después de una cirugía, para destruir las células cancerosas restantes, ya que ambas han demostrado su importancia en el tratamiento del cáncer rectal. Un estudio reciente demostró que la radioterapia preoperatoria en combinación con la quimioterapia generaron un beneficio mayor en comparación con la misma radioterapia y quimioterapia administradas después de la cirugía. Los principales beneficios incluyeron una reducción en la tasa de recurrencia del tumor en el área de inicio, menos pacientes con colostomías permanentes y menos problemas de cicatrización del intestino en la zona tratada con radioterapia. La quimioterapia a menudo se administra simultáneamente con la radioterapia (llamada quimiorradiación) para aumentar la efectividad de la radiación. La quimiorradiación se usa generalmente en el cáncer rectal antes de una cirugía para evitar la colostomía o reducir la posibilidad de que el cáncer reaparezca.
En la radioterapia con haz externo se utiliza una máquina para administrar rayos X en la zona corporal en la que se encuentra el cáncer. El tratamiento con radiación se realiza cinco días a la semana durante varias semanas y se puede realizar en el consultorio del médico o en un hospital.
En algunos casos, para ayudar a eliminar pequeñas áreas con tumor que no se hayan podido extraer durante la cirugía, se pueden utilizar técnicas de radiación especializadas, como la radioterapia intraoperatoria (una sola dosis de radiación elevada durante una cirugía) o la braquiterapia (colocación de “semillas” radioactivas dentro del cuerpo).
Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. También puede producir materia fecal con sangre (hemorragia a través del recto) u obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento.
Después de la radiación en la pelvis, pueden originarse problemas sexuales, así como infertilidad (incapacidad para tener un bebé) tanto en hombres como en mujeres, que necesitarán tratamiento. Para obtener más información, consulte a su médico.
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo, apuntando a las células cancerosas de todo el cuerpo.
La quimioterapia se puede administrar después de la cirugía para eliminar las células cancerosas restantes. En algunas situaciones, el médico administrará quimioterapia y radioterapia antes de una cirugía para reducir el tamaño del tumor del recto y minimizar la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Por lo general, la quimioterapia se inyecta directamente en una vena, aunque también puede administrarse en forma de píldoras.
La quimioterapia que se utiliza más comúnmente para el cáncer colorrectal puede provocar vómitos, náuseas, diarrea o llagas en la boca. No obstante, hay medicamentos para evitar estos efectos secundarios. Por la forma en la que se administran los medicamentos, estos efectos secundarios son menos problemáticos que en el pasado para la mayoría de los pacientes. Además, los pacientes pueden sentirse demasiado cansados y existe un mayor riesgo de que contraigan una infección. También se puede producir una neuropatía (cosquilleo o adormecimiento en los pies o las manos). La caída del cabello es un efecto secundario poco frecuente con los medicamentos usados para tratar el cáncer colorrectal. Hay medicamentos destinados a aliviar la mayoría de los efectos secundarios, como náuseas, neuropatía y diarrea. Si los efectos secundarios son particularmente difíciles, se puede reducir la dosis del medicamento o posponer una sesión del tratamiento. Los pacientes deben charlar con el equipo de atención médica para saber cuándo los efectos secundarios requieren una consulta al médico. Lea más acerca del Control de los efectos secundarios. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento.
Actualmente, hay siete medicamentos aprobados para el tratamiento del cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Su médico puede recomendarle uno o varios de ellos en diversas etapas durante el tratamiento. Estos medicamentos son fluorouracil (5-FU, Adrucil), capecitabina (Xeloda), irinotecan (Camptosar), oxaliplatino (Eloxatin), bevacizumab (Avastin), cetuximab (Erbitux) y panitumumab (Vectibix). (Los últimos tres se describen en “Terapia dirigida,” ver abajo). Muchos medicamentos nuevos están en vías de prueba y pueden representar opciones de tratamiento adicionales en el futuro. Algunos tratamientos frecuentes son:
- 5-FU
- 5-FU con leucovorina (Wellcovorin), una vitamina que mejora la eficacia de 5-FU
- Capecitabina, forma de 5-FU de administración oral
- 5-FU con leucovorina y oxaliplatino (FOLFOX)
- 5-FU con leucovorina e irinotecan (FOLFIRI)
- Irinotecan solo
- Capecitabina con irinotecan u oxaliplatino
- Cualquiera de los anteriores, con cetuximab o bevacizumab
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre los medicamentos que le recetaron a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.
Terapias blanco
Las terapias blanco son un tratamiento que apunta a genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer colorrectal.
Terapia antiangiogénica. Algunos de los primeros tratamientos dirigidos se centraban en detener la angiogénesis, que es el proceso de producción de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes de los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es hacer “pasar hambre” al tumor. El tratamiento con bevacizumab es una de estas terapias. Cuando se la administra con quimioterapia, el bevacizumab mejora la sobrevida en las personas que padecen cáncer colorrectal avanzado. En 2004, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por su sigla en inglés) aprobó el bevacizumab junto con la quimioterapia como el tratamiento de primera línea para los pacientes con cáncer colorrectal avanzado. Estudios recientes permiten asegurar que también es eficaz como tratamiento de segunda línea, junto con quimioterapia. El bevacizumab es un anticuerpo monoclonal, es decir, una sustancia sintetizada en el laboratorio que reconoce y se une a proteínas específicas fuera de las células cancerosas.
Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por su sigla en inglés). Los investigadores han demostrado que la proteína EGFR puede contribuir al crecimiento del cáncer colorrectal. El cetuximab y el panitumumab son anticuerpos monoclonales que bloquean la proteína EGFR. El cetuximab es un anticuerpo de células de ratón que todavía conserva algo de la estructura del ratón. El panitumumab está elaborado totalmente a partir de proteínas humanas y es menos probable que genere una reacción alérgica que el cetuximab. En estudios clínicos, una combinación de la quimioterapia con cetuximab e irinotecan redujo los tumores y retardó el crecimiento de los tumores nuevos en pacientes con cáncer colorrectal avanzado. Esto llevó a la aprobación del cetuximab para el tratamiento de pacientes seleccionados con cáncer colorrectal avanzado. En estudios clínicos, los pacientes que recibieron panitumumab tuvieron un retraso en el crecimiento del cáncer en comparación con atención médica de apoyo sin tratamiento farmacológico, y se observó una reducción del tamaño del tumor en una pequeña cantidad de pacientes. Hay investigaciones en curso para determinar el papel que podrían desempeñar el cetuximab y el panitumumab en pacientes con cáncer colorrectal metastásico que fueron tratados con cirugía y que no recibieron quimioterapia anteriormente.
Cáncer colorrectal recurrente o avanzado
El cáncer colorrectal se puede diseminar hacia órganos distantes, como el hígado, los pulmones, el peritoneo (el tejido que reviste el abdomen) o los ovarios. Se puede usar una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia para reducir la velocidad de diseminación de la enfermedad y, en muchos casos, reducir de forma temporal un tumor canceroso.
Si bien en este estadio la cirugía destinada a extirpar la porción del colon donde se inició el cáncer no suele curar la enfermedad, puede ser útil para aliviar la obstrucción del colon u otras complicaciones. La cirugía también se puede usar para extirpar partes de otros órganos que contengan cáncer (llamada extirpación) y puede curar a algunas personas si una cantidad limitada del cáncer se disemina a un solo órgano, como el hígado o el pulmón.
En este estadio, la quimioterapia y la radioterapia rara vez pueden curar el cáncer, pero pueden ser útiles para aliviar el dolor y otros síntomas, además de prolongar la sobrevida. Los estudios clínicos que evalúan nuevos tratamientos también pueden ser una opción.
En el cáncer de colon, si la diseminación se limita al hígado y la extirpación del hígado es posible —ya sea antes o después de la quimioterapia— el paciente tiene posibilidades de una cura completa. Incluso en los casos en los que la cura no es posible, la cirugía puede agregar meses o aun años de la vida de la persona. Con frecuencia, determinar quién puede beneficiarse con la cirugía en este ámbito es un proceso complejo que requiere la colaboración de médicos de diversas especialidades.
El tratamiento del cáncer recurrente depende de la localización del tumor y de la salud del paciente. Generalmente, las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente son las mismas que para el metastásico e incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia. Los estudios clínicos de tratamientos experimentales también pueden ser una opción.
Para obtener más información sobre cáncer colorrectal de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés), consulte las siguientes Guías para pacientes:
Adjuvant Chemotherapy for Stage II Colon Cancer (Quimioterapia adyuvante para cáncer de colon en estadio II)
Follow-Up Care for Colorectal Cancer (Atención de seguimiento para el cáncer colorrectal)
Tumor Markers for Gastrointestinal Cancers (Marcadores tumorales para el cáncer gastrointestinal)
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento.
Para obtener más información
La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) tiene guías de tratamiento que se tradujeron a un lenguaje simple para el paciente. Según la Política de enlaces de Cancer.Net, tenga en cuenta que la inclusión de este enlace no implica el aval de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica respecto del contenido, sino que constituye un intento por brindar información adicional que pueda ser útil para las personas que viven con cáncer y sus familias. La guía de tratamiento NCCN para el cáncer del cáncer colorrectal se puede encontrar en www.nccn.org.
Last Updated: August 22, 2008
Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer colorrectal. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento a comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. También están disponibles los ensayos clínicos para probar nuevas formas de prevención y despistaje para el cáncer colorrectal.
Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que es la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer colorrectal como, por ejemplo, la búsqueda de nuevos medicamentos. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer colorrectal.
Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.
Last Updated: August 22, 2008
Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.
El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.
Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica.
Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net en Cuidar al paciente en su totalidad.
Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico.
Last Updated: August 22, 2008
Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento contra el cáncer colorrectal, elabore con el médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Encontrará recomendaciones específicas para la atención de seguimiento del cáncer colorrectal en la Guía de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica para el paciente: Cuidado de seguimiento para el cáncer colorrectal. Adicionalmente, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica ofrece formas de ayuda para hacer el seguimiento del tratamiento que Ud. recibió para el cáncer colorrectal y desarrollar un plan de cuidado de sobreviviente una vez que concluye el tratamiento. Lea más sobre: La Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica Resúmenes de Tratamiento del Cáncer.
Se aconseja a quienes estén en recuperación de un cáncer colorrectal que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico para elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. El médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios seguro, basándose en sus necesidades, aptitudes físicas y estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento.
Last Updated: August 22, 2008
Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el cáncer colorrectal son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.
Métodos avanzados de detección. Los científicos están desarrollando pruebas para analizar muestras de materia fecal destinadas a detectar cambios genéticos asociados con el cáncer colorrectal. Al identificar el cáncer en su inicio, los médicos tienen mejores posibilidades de curar a una persona con cáncer colorrectal. El estudio de los intestinos con una técnica especial de exploración por tomografía computarizada, conocida como colonoscopia virtual, también se encuentra en investigación.
Vacunas contra el cáncer. Las vacunas contra el cáncer son un tipo de terapia biológica. Son tratamientos experimentales que estimulan el propio sistema inmunológico del paciente para que luche contra el cáncer.
Terapia combinada. Los investigadores han descubierto que la combinación de diferentes tratamientos, como la quimioterapia y la radioterapia, es una manera eficaz de tratar el cáncer.
Last Updated: August 22, 2008
Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
General
- ¿Dónde está ubicado el cáncer exactamente?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo de acuerdo con mi diagnóstico?
- ¿En qué estudios clínicos puedo participar?
- ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué motivo?
- ¿Mi diagnóstico significa que mis parientes consanguíneos tienen un riesgo mayor de padecer cáncer colorrectal? ¿Deberían consultar a sus médicos acerca de realizar un control?
Antes de la cirugía
- ¿Qué sabe acerca de mi cáncer en este momento?
- ¿Qué otras pruebas se realizarán antes de la cirugía?
- ¿Puede describir cómo será la cirugía?
- ¿Qué tiene planeado extirparme durante la cirugía (colon, recto, ganglios linfáticos)?
- ¿La biopsia es parte de la cirugía?
- Después de la cirugía, ¿cuándo tendré los resultados de las pruebas y un diagnóstico seguro?
- ¿Cree que podría llegar a necesitar una colostomía temporal o permanente?
- ¿Es éste el tipo de cirugía estándar para mi afección?
- ¿Cuántas veces ha realizado este tipo de operación con éxito?
- ¿Quién me dará información acerca de cómo prepararme para la cirugía y para la hospitalización? ¿Cuánto tiempo estaré hospitalizado?
- ¿Cómo podré controlar el dolor después de la cirugía?
Para el cáncer de recto
- ¿Deberé recibir radioterapia y quimioterapia antes de la cirugía para cáncer de recto?
Después de la cirugía
- ¿Cuál es mi diagnóstico, según los resultados de la cirugía y los informes de la biopsia, de acuerdo con la clasificación TNM?
- ¿Me puede explicar mi informe de anatomía patológica (resultados de los estudios de laboratorio)?
- ¿Cuál es mi pronóstico?
- ¿Qué tratamiento adicional recomienda? ¿Por qué motivo?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo de acuerdo con mi diagnóstico?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
- ¿Es un tratamiento estándar o forma parte de un estudio clínico?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles del tratamiento, tanto a corto como a largo plazo?
- ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
- ¿Cuánto tiempo pasará hasta que pueda volver a trabajar después de la cirugía? ¿Podré trabajar durante el tiempo que se me administre la quimioterapia?
- ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?
- ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?
Preguntas relacionadas con la colostomía (si corresponde)
- ¿Me derivará a un enfermero especialista capacitado para decidir el mejor lugar de mi colostomía y para que me enseñe los cuidados necesarios después de la cirugía?
Last Updated: August 22, 2008
Recursos de información para los pacientes
C3: Colorectal Cancer Coalition (Coalición contra el Cáncer Colorrectal)
1225 King St, 2nd Floor
Alexandria, VA 22314
Llamadas gratuitas: 877-4CRC-111 (877-427-2111)
Teléfono: 703-548-1225
www.fightcolorectalcancer.org
Colon Cancer Alliance (Alianza Contra el Cáncer de Colon)
5411 N. University Dr., Ste. 202
Coral Springs, FL 33067
Llamadas gratuitas: 877-422-2030
Teléfono: 954-341-0212
www.ccalliance.org
The Susan Cohan Kasdas Colon Foundation
201 N Charles St., Ste. 2404
Baltimore, MD 21201
Teléfono: 410-244-1778
www.coloncancerfoundation.org
United Ostomy Associations of America (UOAA, Asociaciones de Ostomía Unidas de los Estados Unidos)
P.O. Box 66
Fairview, TN 37062-0066
Llamadas gratuitas: 800-826-0826
www.uoaa.org
Vea todo Cancer.Net en Patient Information Resources.
Last Updated: August 22, 2008
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