Jump to Section
Cáncer colorrectal
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
10/09 Tratamiento El tratamiento del cáncer colorrectal depende del tamaño y la ubicación del tumor, si se ha diseminado y el estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de especialistas, que incluye un gastroenterólogo (médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal), un cirujano, un oncólogo y un radiooncólogo, trabajará con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. Panorama general del tratamiento del cáncer colorrectal En esta sección se incluye un breve panorama general del tratamiento del cáncer colorrectal en cada estadio. Después de esta sección, encontrará información detallada sobre cada opción de tratamiento. El tratamiento habitual de un cáncer de estadio 0 in situ es una polipectomía simple durante la colonoscopia. No hay una ninguna cirugía adicional a menos que el pólipo no se pueda extirpar completamente en la polipectomía. Si el cáncer se encuentra en el estadio I, en general el único tratamiento necesario es la extirpación quirúrgica del tumor y de los ganglios linfáticos. A los pacientes con cáncer colorrectal de estadio II, que implica una penetración más profunda de la pared del intestino sin afectar los ganglios linfáticos regionales, se les recomienda consultar con su médico sobre la necesidad de tratamiento adicional después de la cirugía, dado que algunos pacientes reciben tratamiento con quimioterapia adyuvante. Éste es un tratamiento posterior a la cirugía, en el que se utiliza quimioterapia con el objeto de destruir cualquier resto de células cancerosas. Sin embargo, las tasas de cura para la cirugía por sí misma son bastante buenas, y los beneficios de los tratamientos adicionales aún no se conocen con certeza en este entorno. Obtenga más información sobre la quimioterapia adyuvante para cáncer colorrectal en estadio II (en inglés). Los estudios clínicos también son una opción después de la cirugía. Hay estudios clínicos en curso que analizan fármacos adicionales en combinación con la quimioterapia. Si el cáncer se encuentra en el estadio III y se ha diseminado hasta los ganglios linfáticos más cercanos, el tratamiento generalmente involucra la extirpación quirúrgica del tumor seguida de quimioterapia adyuvante. Los estudios clínicos también son una opción. En el caso de los pacientes con cáncer de recto en estadio II o III, la radioterapia suele administrarse en combinación con la quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía. En el estadio IV, es poco probable que se realice una cirugía para extirpar el tumor primario del colon, a menos que el tumor cause problemas físicos, como sangrado u obstrucción de los intestinos. El tratamiento estándar incluye quimioterapia con un tratamiento dirigido. De ser posible, también puede realizarse una cirugía adicional para extirpar las zonas de metástasis (donde el cáncer se ha diseminado). En general, esta cirugía es posible si hay una cantidad limitada de áreas en las que se identifica la diseminación del tumor. A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para cáncer colorrectal. Cirugía El tratamiento más común para el cáncer colorrectal es la cirugía para extirpar el tumor. También se extirparán parte del recto o colon y los ganglios linfáticos circundantes sanos. Si bien la cirugía colorrectal puede ser llevada a cabo por cirujanos generales o especialistas, muchas personas consultan a los especialistas que tienen experiencia y capacitación adicional en cirugía colorrectal. Un oncólogo quirúrgico es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Los siguientes tipos de cirugía se utilizan en el tratamiento del cáncer colorrectal. Algunos pacientes pueden tratarse con cirugía laparoscópica para el cáncer colorrectal. Con esta técnica, se pasan varias cámaras de visualización por el abdomen, mientras el paciente está anestesiado. Las incisiones son más pequeñas y el tiempo de recuperación suele ser más corto que con la cirugía de colon estándar. Aparentemente, la cirugía laparoscópica es tan beneficiosa como la cirugía de colon convencional en términos de su eficacia para extirpar el cáncer. Los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica han recibido entrenamiento especial en esa técnica. Con menos frecuencia, una persona con cáncer de recto puede necesitar una colostomía, que consiste en una abertura quirúrgica, o estoma, a través de la cual el colon se conecta a la superficie abdominal para tener una vía por la que puedan salir los excrementos del cuerpo y ser recolectados en una bolsa que lleva el paciente. En ocasiones, la colostomía es sólo temporal, para permitir que el recto sane. En otros casos, puede ser permanente. Gracias a las modernas técnicas quirúrgicas y al uso de radioterapia y quimioterapia en casos seleccionados antes de una cirugía, la mayoría de personas con cáncer de recto no requieren una colostomía permanente. Los efectos secundarios de la cirugía incluyen dolores y sensibilidad en la zona de la operación. La operación también puede provocar estreñimiento o diarrea, que generalmente desaparece después de cierto tiempo. Las personas sometidas a una colostomía pueden sentir irritación alrededor del estoma. El médico, la enfermera o un especialista en colostomías (llamado estomaterapeuta) le pueden enseñar al paciente cómo limpiar el área y evitar una infección. Muchas personas deben volver a entrenar el intestino después de una cirugía, lo que puede requerir cierto tiempo y asistencia. Los pacientes deben consultar al médico si no logran un buen control de la función intestinal. Éste es uno de los efectos secundarios más comunes en pacientes a quienes les han extirpado una gran parte del colon. Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer (en inglés) Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia para destruir células cancerosas y habitualmente se utiliza para tratar el cáncer de recto debido a la tendencia de este tumor a volver a aparecer localmente. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. En la radioterapia con haz externo se utiliza una máquina para administrar rayos X en la zona corporal en la que se encuentra el cáncer. El tratamiento con radiación se realiza cinco días a la semana durante varias semanas y se puede realizar en el consultorio del médico o en un hospital. En algunos casos, para ayudar a eliminar pequeñas áreas con tumor que no se hayan podido extraer durante la cirugía, se pueden utilizar técnicas de radiación especializadas, como la radioterapia intraoperatoria (una sola dosis de radiación elevada durante una cirugía) o la braquiterapia (colocación de “semillas” radioactivas dentro del cuerpo). Para el cáncer de recto, la radioterapia puede usarse antes de una cirugía (denominada terapia neoadyuvante) para reducir el tamaño del tumor y simplificar la extirpación, o después de una cirugía, para destruir las células cancerosas restantes, ya que ambas han demostrado su importancia en el tratamiento de esta enfermedad. Un estudio reciente demostró que la radioterapia preoperatoria en combinación con la quimioterapia generaron un beneficio mayor en comparación con la misma radioterapia y quimioterapia administradas después de la cirugía. Los principales beneficios incluyeron una reducción en la tasa de recurrencia del tumor en el área de inicio, menos pacientes con colostomías permanentes y menos problemas de cicatrización del intestino en la zona tratada con radioterapia. La quimioterapia a menudo se administra simultáneamente con la radioterapia (llamada quimiorradiación) para aumentar la efectividad de la radiación. La quimiorradiación se usa generalmente en el cáncer de recto antes de una cirugía para evitar la colostomía o reducir la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. También puede producir materia fecal con sangre (hemorragia a través del recto) u obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios desaparece algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Después de la radiación en la pelvis, pueden originarse problemas sexuales, así como infertilidad (incapacidad para tener un niño) tanto en hombres como en mujeres, que necesitarán tratamiento. Para obtener más información, consulte a su médico. Obtenga más información sobre radioterapia (en inglés). Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. Actualmente, hay siete medicamentos aprobados para el tratamiento del cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Su médico puede recomendarle uno o varios de ellos en diversas etapas durante el tratamiento. Estos medicamentos son: fluorouracilo (5-FU, Adrucil), capecitabina (Xeloda), irinotecan (Camptosar), oxaliplatino (Eloxatin), bevacizumab (Avastin), cetuximab (Erbitux) y panitumumab (Vectibix). (Los últimos tres se describen en “Terapia dirigida”; consulte a continuación). Muchos medicamentos nuevos están en vías de prueba y pueden representar opciones de tratamiento adicionales en el futuro. Algunos tratamientos frecuentes son:
La quimioterapia que se utiliza más comúnmente para el cáncer colorrectal puede provocar vómitos, náuseas, diarrea o llagas en la boca. No obstante, hay medicamentos para evitar estos efectos secundarios. Por la forma en la que se administran los medicamentos, estos efectos secundarios son menos problemáticos que en el pasado para la mayoría de los pacientes. Además, los pacientes pueden sentirse demasiado cansados y existe un mayor riesgo de que contraigan una infección. También se puede producir una neuropatía (cosquilleo o adormecimiento en los pies o las manos). La caída del cabello es un efecto secundario poco frecuente con los medicamentos usados para tratar el cáncer colorrectal. Hay medicamentos destinados a aliviar la mayoría de los efectos secundarios, como náuseas, neuropatía y diarrea. Si los efectos secundarios son particularmente difíciles, se puede reducir la dosis del medicamento o posponer una sesión del tratamiento. Los pacientes deben charlar con el equipo de atención médica para saber cuándo los efectos secundarios requieren una consulta al médico. Lea más acerca del control de los efectos secundarios. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer colorrectal. Terapia antiangiogénica. Algunos de los primeros tratamientos dirigidos se centraban en detener la angiogénesis, que es el proceso de producción de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes de los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es hacer “pasar hambre” al tumor. Una de estas terapias es el bevacizumab, un medicamento especializado elaborado en un laboratorio, llamado anticuerpo monoclonal. Cuando se lo administra con quimioterapia, el bevacizumab mejora la sobrevida en las personas que padecen cáncer colorrectal avanzado. En 2004, la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA) aprobó el bevacizumab junto con la quimioterapia para el tratamiento de primera línea de pacientes con cáncer colorrectal avanzado. Estudios recientes han demostrado que también es efectivo como terapia de segunda línea junto con la quimioterapia. Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por su sigla en inglés). Los investigadores han demostrado que la proteína EGFR puede contribuir al crecimiento del cáncer colorrectal. El cetuximab y el panitumumab son anticuerpos monoclonales que bloquean la proteína EGFR. El cetuximab es un anticuerpo de células de ratón que todavía conserva algo de la estructura del ratón. El panitumumab está elaborado totalmente a partir de proteínas humanas y es menos probable que genere una reacción alérgica que el cetuximab. Estudios recientes demuestran que el cetuximab y el panitumumab no son efectivos en pacientes que tienen tumores con mutaciones específicas (cambios) de un gen llamado K-RAS. ASCO publicó una opinión clínica temporal (en inglés), en la que se recomendó que todos los pacientes con cáncer colorrectal metastásico que puedan recibir terapia anti-EGFR, como el cetuximab y el panitumumab, se realicen pruebas para detectar si los tumores tienen mutaciones del gen K-RAS. Si un paciente tiene un tumor que presenta una forma mutada del gen K-RAS, ASCO no recomienda el uso de la terapia de anticuerpos anti-EGFR. Además, la FDA ahora recomienda que tanto el cetuximab como el panitumumab sólo se administren a pacientes que tengan tumores con genes K-RAS no mutados (a veces llamados “de tipo natural”). Estos medicamentos también pueden causar una erupción en la cara y la parte superior del cuerpo, que puede prevenirse o reducirse con diversos tratamientos. Conozca más sobre las reacciones en la piel por las terapias dirigidas(en inglés). Hay investigaciones en curso para determinar el papel que podrían desempeñar el cetuximab y el panitumumab en pacientes con cáncer colorrectal metastásico que fueron tratados con cirugía y que no recibieron quimioterapia anteriormente. Obtenga más información sobre tratamientos dirigidos (en inglés). Cáncer colorrectal recurrente o avanzado El cáncer colorrectal se puede diseminar hacia órganos distantes, como el hígado, los pulmones, el peritoneo (el tejido que reviste el abdomen) o los ovarios. Se puede usar una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia para reducir la velocidad de diseminación de la enfermedad y, en muchos casos, reducir de forma temporal un tumor canceroso.Si bien en este estadio la cirugía destinada a extirpar la porción del colon donde se inició el cáncer no suele curar la enfermedad, puede ser útil para aliviar la obstrucción del colon u otras complicaciones, en el caso de que se produzcan. La cirugía también se puede usar para extirpar partes de otros órganos que contengan cáncer (llamada extirpación) y puede curar a algunas personas si una cantidad limitada del cáncer se disemina a un solo órgano, como el hígado o el pulmón. En este estadio, la quimioterapia y la radioterapia rara vez pueden curar el cáncer, pero pueden ser útiles para aliviar el dolor y otros síntomas, además de prolongar la sobrevida. Los estudios clínicos que evalúan nuevos tratamientos también pueden ser una opción. En el cáncer de colon, si la diseminación se limita al hígado y la extirpación (cirugía) del hígado es posible —ya sea antes o después de la quimioterapia— el paciente tiene posibilidades de una cura completa. Incluso en los casos en los que la cura no sea posible, la cirugía puede agregar meses o aun años de vida para la persona. Con frecuencia, determinar quién puede beneficiarse con la cirugía en este ámbito es un proceso complejo que requiere la colaboración de médicos de diversas especialidades. El tratamiento del cáncer recurrente depende de la localización del cáncer y de la salud general de la persona. Generalmente, las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente son las mismas que para el metastásico e incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia. Los estudios clínicos de tratamientos en investigación también pueden ser una opción. Para obtener más información sobre las pautas de práctica clínica para el cáncer colorrectal de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology), consulte las guías acerca de Qué debe saber (en espanol y en inglés). Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Last Updated: October 16, 2009 |