Jump to Section
Cáncer de pulmón
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
11/08 Tratamiento El tratamiento del cáncer de pulmón depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. El cáncer de pulmón se trata de cuatro maneras básicas: cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapia dirigida. A continuación se describe cada una de las opciones de tratamiento y, luego, el tratamiento según el tipo y el estadio del cáncer. Cirugía Un cirujano torácico está especializado en realizar cirugías de cáncer de pulmón. El objetivo de la cirugía es la extirpación total del tumor pulmonar y los ganglios linfáticos cercanos del tórax. El tumor se debe extirpar con un borde circundante de tejido pulmonar sano (llamado el margen). Un “margen negativo” significa que cuando el patólogo examina el pulmón o la parte del pulmón extirpada por el cirujano, no encuentra rastros de cáncer en el tejido sano que circunda el tumor. Los pulmones tienen cinco lóbulos, tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo. Se ha comprobado que para el NSCLC, la lobectomía pulmonar (extirpación del lóbulo pulmonar en su totalidad) es el tipo de cirugía más eficaz, aun cuando el tumor pulmonar es muy pequeño. Si, por cualquier motivo, el cirujano no puede extirpar todo el lóbulo del pulmón, puede extirpar el tumor en un procedimiento llamado resección en cuña del tumor, rodeada por un margen de pulmón normal. Si el tumor está cerca del centro del tórax, el cirujano quizás deba realizar una neumonectomía (cirugía para extirpar el pulmón en su totalidad). El período de recuperación después de una cirugía de pulmón depende de la cantidad extirpada de pulmón y de la salud del paciente antes de la cirugía. Terapia adyuvante La terapia adyuvante se aplica después de la cirugía para disminuir el riesgo de que reaparezca el cáncer de mama. La terapia adyuvante incluye radioterapia, quimioterapia y terapia dirigida. Están diseñadas para eliminar toda célula cancerosa del pulmón que pueda permanecer en el cuerpo. La terapia adyuvante puede disminuir el riesgo de recurrencia, pero no necesariamente lo elimina. Junto con la determinación del estadio, existen otras herramientas sofisticadas que pueden ayudar a determinar el pronóstico y ayudarlos a usted y a su médico a tomar decisiones acerca de si la terapia adyuvante sería útil en su tratamiento. El sitio web Adjuvant! Online (www.adjuvantonline.com) es una de estas herramientas a la que su médico puede acceder para interpretar diversos factores que son importantes para determinar el tratamiento. Se recomienda el uso del sitio web con la interpretación de su médico. Para obtener más información, lea Qué debe saber: Guía de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés) sobre tratamiento adyuvante para el cáncer de pulmón. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. Si necesita radioterapia, se le pedirá que consulte a un especialista conocido como radiooncólogo. Al igual que la cirugía, este tipo de terapia no se puede utilizar para el tratamiento de un cáncer diseminado, La radiación sólo destruye las células cancerosas que se encuentran directamente en el trayecto del haz de radiación. También daña las células normales que encuentra en su camino y, por este motivo, no puede usarse para tratar grandes áreas del cuerpo. Los pacientes con cáncer de pulmón tratados con radioterapia a menudo experimentan fatiga y pérdida del apetito. Si se administra radioterapia en el cuello, o en el centro del tórax, los pacientes pueden desarrollar dolor de garganta y presentar dificultad para tragar. En la zona tratada puede desarrollarse irritación de la piel, similar a una quemadura de sol. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Si la radioterapia irrita o inflama el pulmón, los pacientes pueden desarrollar tos, fiebre o disnea durante meses y a veces años después de que finalice la radioterapia. Esta afección se presenta en aproximadamente el 15% de los pacientes y se llama neumonitis por radiación. Si es leve, no requiere tratamiento y puede curarse por sí sola. Si es grave, puede requerir tratamiento con corticosteroides, como la prednisona. La radioterapia también puede dejar cicatrices permanentes en el tejido pulmonar cerca del sitio del tumor original. Normalmente, las cicatrices no presentan síntomas. Las cicatrices generalizadas pueden provocar tos permanente y disnea. Por este motivo, los radiooncólogos planifican cuidadosamente los tratamientos mediante el uso de tomografías computarizadas del tórax para minimizar la cantidad de tejido pulmonar normal expuesto al haz de radiación. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. Un oncólogo clínico es quien administra la quimioterapia. La mayoría de los medicamentos quimioterapéuticos para el cáncer de pulmón se inyectan en una vena (se llaman intravenosos, o inyección intravenosa). Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. En general, las náuseas y los vómitos pueden evitarse; para obtener más información, lea Qué debe saber: Guía de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica sobre prevención de náuseas y vómitos causados por el tratamiento para el cáncer. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. La quimioterapia también puede dañar las células normales del cuerpo, incluidos glóbulos, células cutáneas y neuronas. El resultado puede ser bajo recuento de glóbulos, mayor riesgo de infección, pérdida del cabello, llagas en la boca, y/o adormecimiento u hormigueo en las manos y los pies. El oncólogo clínico a menudo puede recetar medicamentos para ayudar a aliviar muchos de los efectos secundarios. Las inyecciones hormonales también se usan para evitar que los recuentos de glóbulos rojos y blancos se reduzcan demasiado. Los planes quimioterapéuticos más recientes producen menos efectos secundarios y presentan la misma eficacia que los tratamientos anteriores. Se ha comprobado que la quimioterapia mejora tanto la duración como la calidad de vida en las personas con todos los estadios de cáncer de pulmón. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Terapia blanco La terapia blanco es un tratamiento que apunta a genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Estas proteínas anormales están presentes en cantidades inusualmente grandes en determinadas células de cáncer pulmonar. Un anticuerpo monoclonal es un fármaco elaborado en el laboratorio que bloquea un receptor en la superficie celular, que es como la puerta de entrada de la célula. El bevacizumab (Avastin) es un anticuerpo monoclonal que se administra en combinación con quimioterapia para el cáncer de pulmón. Los medicamentos como el bevacizumab bloquean la formación de nuevos vasos sanguíneos (también llamada angiogénesis), que es necesaria para que un tumor crezca y se disemine. El riesgo de sangrado grave para los pacientes que toman bevacizumab es del 2% aproximadamente. El erlotinib (Tarceva) es un medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) para su uso en NSCLC localmente avanzado y metastásico. Bloquea el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés), una proteína que ayuda a que las células del cáncer de pulmón crezcan y se multipliquen. Este medicamento viene en forma de pastillas que se toman por vía oral. Los efectos secundarios del erlotinib incluyen erupción cutánea, similar al acné, y diarrea. Muchos médicos recomiendan el tratamiento con cetuximab (Erbitux), un anticuerpo monoclonal que actúa sobre el EGFR y lo bloquea. Es un medicamento que se administra junto con quimioterapia para tratar el cáncer de pulmón, especialmente cuando el tratamiento con bevacizumab es poco seguro. Entre los efectos secundarios del cetuximab se encuentran las erupciones y las reacciones alérgicas. El gefitinb (Iressa) es otro medicamento que actúa en forma similar al erlotinib. Sólo se puede administrar a personas que ya estaban tomándolo, lo habían tomado anteriormente y habían mostrado una buena respuesta, o como parte de un estudio clínico. Combinación de tratamientos La mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón recibe la atención de más de un especialista con más de un tipo de tratamiento. Por ejemplo, se puede recetar quimioterapia antes o después de una cirugía, o bien antes, durante o después de la radioterapia. Los pacientes deben sentir que los médicos tienen un plan organizado de atención y que se comunican eficazmente entre sí. Si los pacientes no perciben que el cirujano, el radiooncólogo o el oncólogo clínico se están comunicando eficazmente con ellos o entre sí acerca de los objetivos del tratamiento y el plan de atención, los pacientes deberán hablar con sus médicos o buscar otras opiniones antes del tratamiento. Tratamiento del NSCLC Estadio I y II. En general, el estadio I y el II del NSCLC se tratan con cirugía. Los cirujanos curan a muchos pacientes con una operación. Antes o después de la cirugía, se puede derivar el paciente a un oncólogo clínico. Algunos pacientes con un tumor de gran tamaño o muestras de diseminación a los ganglios linfáticos se pueden beneficiar con la quimioterapia neoadyuvante (quimioterapia administrada antes de la cirugía, también llamada quimioterapia de inducción) o con la quimioterapia adyuvante para reducir las posibilidades de que reaparezca el cáncer. La radioterapia se recomienda para tratar y curar un tumor pulmonar en aquellas personas para quienes la cirugía no sea aconsejable. Estadio III. El NSCLC en estadio III se ha diseminado en un grado tal que la cirugía o la radioterapia sola no es suficiente para curar la enfermedad en la mayoría de las personas. Los pacientes con patología en estadio III también tienen un alto riesgo de que el cáncer reaparezca, ya sea en el mismo lugar o en una localización distante, incluso después una cirugía o radioterapia satisfactoria. Por este motivo, en general los médicos no recomiendan cirugía inmediata y, en algunos casos, sugieren quimioterapia con cirugía posterior. Después de la quimioterapia, los pacientes con NSCLC en estadio IIIa pueden ser intervenidos quirúrgicamente, en especial si la quimioterapia es eficaz en la destrucción o reducción del cáncer. Debido a que la quimioterapia viaja por todo el cuerpo, si está destruyendo al cáncer que los médicos pueden ver, también puede estar matando las células cancerosas invisibles que quizás hayan diseminado del tumor original. Después de una quimioterapia eficaz, los cirujanos pueden estar más seguros de que la cirugía logre la cura del NSCLC en estadio IIIa. Algunos pacientes con NSCLC en estadio IIIa no son intervenidos quirúrgicamente. En vez de la cirugía, los pacientes con enfermedad en estadio IIIa pueden ser tratados con una combinación de quimio y radioterapia con intención de cura. La quimioterapia puede ser administrada antes que la radioterapia, o simultáneamente. Esta combinación ha demostrado mejorar la capacidad de la radioterapia para reducir el cáncer y disminuir el riesgo de que el cáncer reaparezca. La quimioterapia administrada al mismo tiempo que la radioterapia es más eficaz que la administrada antes de la radioterapia, pero provoca más efectos secundarios. Puede suceder que los pacientes que han recibido quimioterapia y radioterapia para la enfermedad en estadio IIIa necesiten cirugía. No obstante, los médicos todavía no han acordado si la cirugía es necesaria para los pacientes cuyo tratamiento con radioterapia ha resultado eficaz y si la radioterapia es necesaria para los pacientes cuyos tumores se han eliminado por completo luego del tratamiento con quimioterapia. Para la mayoría de los pacientes con NSCLC, sus tumores no son extirpables (es decir que no se puede extraer mediante cirugía). Este diagnóstico puede deberse a que tienen cáncer de pulmón en estadio IIIb, o bien porque el cirujano considera que la cirugía implica demasiado riesgo, o que el tumor no se puede extirpar por completo. Para los pacientes con NSCLC no extirpable, que no presentan signos de diseminación del cáncer a sitios distantes o en el líquido que circunda el pulmón, se puede utilizar una combinación de quimio y radioterapia para intentar curar al paciente. NSCLC en estadio IIIb con derrame pleural y en estadio IV. Por lo general, los pacientes con NSCLC en estadio IV o en estado IIIb debido a derrame pleural maligno (células cancerosas en el líquido que circunda el pulmón) no reciben tratamiento con cirugía o radioterapia. En contadas ocasiones, los médicos recomiendan que las metástasis cerebrales o suprarrenales se extirpen quirúrgicamente si es el único lugar donde se diseminó el cáncer. La radioterapia también se puede utilizar para el tratamiento de metástasis únicas, como en el cerebro. Sin embargo, los pacientes con enfermedad en estadio IV o en estadio IIIb con derrame pleural tienen un riesgo muy elevado de que el cáncer se disemine o crezca en otro lugar. Los pacientes con estos estadios de NSCLC sólo reciben tratamiento con medicamentos. Los objetivos de la quimioterapia son reducir el tamaño del cáncer, aliviar el malestar que éste provoca, impedir una mayor diseminación y prolongar la vida. En casos excepcionales, la quimioterapia puede hacer desaparecer al cáncer de pulmón metastásico. No obstante, los médicos saben por experiencia que el cáncer volverá a aparecer. Por lo tanto, los pacientes con enfermedad en estadio IV, o estadio IIIb con derrame pleural, nunca se consideran “curados” de su cáncer, independientemente del éxito de la quimioterapia. Estos pacientes deben ser supervisados cuidadosamente por sus médicos y requieren quimioterapia de por vida para el control de su enfermedad. Se ha demostrado que la quimioterapia mejora tanto la duración como la calidad de vida para pacientes con NSCLC. Para obtener más información acerca del tratamiento del NSCLC que no puede extirparse mediante cirugía, lea Qué debe saber: Guía de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica sobre tratamiento del cáncer de pulmón avanzado. Tratamiento del cáncer de pulmón de células pequeñas Al igual que con el NSCLC, el tratamiento del cáncer de células pequeñas depende del estadio. El cáncer de células pequeñas se disemina rápidamente, por lo que la quimioterapia sistémica es el tratamiento primario para todos los pacientes. El régimen de quimioterapia que se usa con más frecuencia es etopósido (VePesid, Lastet, Etopophos) más cisplatino (Platinol) o carboplatino (Paraplatin). El mejor tratamiento para los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio limitado es una combinación de quimio y radioterapia administrada en el tórax dos veces al día. Lo más conveniente es administrar radioterapia durante el primer o segundo mes de quimioterapia. Los pacientes con cáncer en estadio extenso se tratan solamente con quimioterapia. La quimioterapia se administra durante tres a seis meses. La cirugía raramente es adecuada para pacientes con cáncer de células pequeñas y sólo se lo considera para pacientes con enfermedad en estadio muy temprano, como un nódulo pulmonar de pequeño tamaño. En esos casos, la quimioterapia, con o sin radioterapia, se administra después. En los pacientes cuyos tumores han disminuido después de la quimioterapia, la radioterapia en la cabeza reduce el riesgo de que el cáncer se disemine al cerebro. Esta radiación preventiva en la cabeza se denomina radiación craneana profiláctica (PCI, por sus siglas en inglés) y se ha demostrado que prolonga las vidas de estos pacientes. Al igual que los pacientes con NSCLC avanzado, los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en cualquier estadio corren el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer, aun cuando en un principio esté controlado. Todos los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas requieren una cuidadosa supervisión médica con radiografías, técnicas de diagnóstico por imágenes y revisiones médicas. Dejar de fumar Incluso después del diagnóstico de cáncer de pulmón, no es demasiado tarde para beneficiarse con el abandono del hábito de fumar. Las personas que dejan de fumar sobrellevan mejor todos los tratamientos, se sienten mejor, viven más y corren un menor riesgo de desarrollar un segundo cáncer de pulmón. Nunca es fácil dejar de fumar y resulta todavía más difícil al enfrentarse al diagnóstico de cáncer de pulmón y el tratamiento. Los fumadores deberían buscar ayuda en la familia, amigos, programas para dejar de fumar y profesionales de la salud. Ninguna de las ayudas disponibles para dejar de fumar interfiere con el tratamiento del cáncer. Para obtener más información, visite la sección sobre Tabaco. Control de los síntomas físicos causados por el cáncer de pulmón La quimioterapia no es tan efectiva como la radioterapia o la cirugía para tratar el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro. Por ello, el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro se trata con radioterapia, cirugía o una combinación de ambas. La mayoría de los pacientes con metástasis cerebral de un cáncer de pulmón se trata con radioterapia aplicada a todo el cerebro. Esta alternativa puede provocar efectos secundarios como caída del cabello, fatiga y enrojecimiento del cuero cabelludo. En el caso de un tumor pequeño, se puede utilizar un tipo de radioterapia llamada radiocirugía estereotáctica que concentra la radiación sólo en el cerebro y minimiza los efectos secundarios. La radioterapia o la cirugía también se pueden utilizar para el tratamiento de las metástasis que están causando dolor u otros síntomas.
Los medicamentos también pueden ayudar a tratar los síntomas del cáncer de pulmón.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el Recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Last Updated: December 23, 2008 |