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Cáncer de riñónTratamiento El tratamiento del cáncer de riñón depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de especialistas, entre los cuales puede haber un urólogo (médico que se especializa en problemas de las vías urinarias), un oncólogo, un patólogo, un radiólogo de diagnóstico y un radiooncólogo, trabajará con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Cuando el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, la cirugía para extirpar el tumor, una parte o la totalidad del riñón, y posiblemente tejidos y ganglios linfáticos cercanos, puede ser el único tratamiento que se necesite. Cirugía La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón, y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y un vaciamiento de los ganglios (extirpación). Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar la glándula suprarrenal, lo que se denomina adrenalectomía, y parte de los vasos sanguíneos. La nefrectomía parcial es una cirugía que extirpa el tumor y, a la vez, preserva la función renal y disminuye el riesgo de desarrollar una enfermedad renal después de la cirugía (llamada lesión por hiperfiltración). Es adecuada para un tumor pequeño, incluso cuando el otro riñón funciona con normalidad. En la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas, en vez de una sola incisión más grande en el abdomen como en la cirugía convencional. Los cirujanos utilizan equipos telescópicos para extirpar todo el riñón o para efectuar una nefrectomía parcial. Esta clase de cirugía puede ser más prolongada, pero es menos dolorosa y los pacientes se recuperan con mayor rapidez. Otro tipo de tratamiento para el cáncer de riñón es la crioablación. La crioablación (también llamada crioterapia o criocirugía) comprende el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión, mientras que la punta de la sonda se coloca en el tejido canceroso bajo guía tomográfica o ecográfica. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó este tratamiento para el cáncer de riñón, pero es necesario realizar estudios de investigación para valorar los resultados a largo plazo. Terapias dirigidas Los tratamientos dirigidos son aquellos que atacan a las células cancerosas y, al mismo tiempo, reducen al mínimo el daño a las células sanas. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer de riñón. Los medicamentos antiangiogénicos bloquean la formación de nuevos vasos sanguíneos que son necesarios para que el tumor crezca y se disemine. Sunitunib (Sutent) y sorafenib (Nexavar), se llaman inhibidores de la tirosina cinasa (TKI, por sus siglas en inglés), son dos medicamentos antiangiogénicos que pueden utilizarse para el tratamiento del cáncer de riñón de células claras. El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). Esta proteína controla la formación de nuevos vasos sanguíneos, que es necesaria para el crecimiento y la metástasis del tumor. Entre los efectos secundarios que pueden producir los TKI, se incluyen diarrea, presión arterial elevada y dolor y sensibilidad en las manos y los pies. En 2007, la FDA aprobó el uso de temsirolimus (Torisel) en personas con cáncer de riñón avanzado. El temsirolimus actúa sobre la proteína que controla el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. En estudios clínicos, retrasó o detuvo el crecimiento del tumor. Los efectos secundarios pueden ser, entre otros, erupción cutánea, debilidad, náuseas, llagas bucales y pérdida del apetito. Inmunoterapia Inmunoterapia (también denominada terapia biológica) está diseñada para reforzar el sistema inmunológico del organismo. Utiliza materiales que el cuerpo produce o fabricados en un laboratorio para fortalecer o restaurar la función del sistema inmunológico. Hay pruebas de que el cáncer de riñón es uno de los pocos cánceres que el organismo puede combatir, por lo que resulta una alternativa eficaz de tratamiento. En la actualidad, la interleuquina-2 (IL-2) es el fármaco más eficaz utilizado para tratar el cáncer de riñón en estadio avanzado. Es una hormona celular (citocina) producida por glóbulos blancos inmunes activados y resulta esencial para el funcionamiento del sistema inmunológico, incluso para la destrucción de las células tumorales. Permite tratar satisfactoriamente al 10% de los pacientes que la reciben. Una dosis elevada de IL-2 puede producir graves efectos secundarios, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, ataque al corazón, hemorragias, escalofríos y fiebre, por lo que los pacientes quizás deban permanecer en el hospital hasta 10 días. Sólo los centros con experiencia y conocimientos en dosis elevadas de IL-2 o en cáncer de riñón deberían pronunciarse a favor o en contra de este fármaco. Algunos centros utilizan bajas dosis de IL-2 porque tiene menos efectos secundarios, aunque no resulta tan eficaz El alfa interferón es otro agente biológico ampliamente utilizado en el tratamiento del cáncer metastásico de riñón. El interferón parece alterar las proteínas superficiales de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha comprobado que prolonga la vida en comparación con un agente más antiguo llamado acetato de megestrol. Los investigadores han probado diversas combinaciones de IL-2 y alfa interferón en los casos avanzados de cáncer de riñón, y estos tratamientos también se han combinado con quimioterapia. No existen pruebas de que estas combinaciones sean mejores a la de IL-2 o interferón como monoterapia. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. No se considera efectiva como tratamiento primario del cáncer de riñón; se utiliza sola para tratar este tipo de cáncer debido al grave daño que la radiación produce al riñón normal. Se utiliza solamente si un paciente no puede someterse a una cirugía e, incluso en esas circunstancias, se la suele aplicar sobre una metástasis y no sobre el mismo tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza una vez que el cáncer se ha diseminado para ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral. El tipo de tratamiento de radiación más común se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando se aplica el tratamiento de radiación utilizando implantes, se denomina radioterapia interna. La radiocirugía estereostática es un avance reciente diseñado para optimizar la dosis de radioterapia que se aplica a una zona específica sin dañar el tejido cercano. La ablación por radiofrecuencia utiliza una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con corriente eléctrica. Este procedimiento, realizado por el radiooncólogo, dura varias horas y requiere una sedación leve y anestesia local para adormecer la zona. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones cutáneas leves, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La radioterapia interna (aplicada por medio de agujas huecas que los médicos utilizan para colocar semillas radioactivas directamente dentro del tumor) puede producir hemorragias, infección y riesgo de lesión del tejido cercano. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen poco después de finalizar el tratamiento. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. Si bien la quimioterapia citotóxica resulta eficaz para tratar casi todos los tipos de cáncer, el cáncer de riñón tiende a ser resistente a la quimioterapia. Los investigadores siguen estudiando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones. En algunos casos, la combinación de gemcitabina (Gemzar) con fluorouracilo (5-FU, Efudex) o con capecitabina (Xeloda) reducirá temporariamente el tamaño del tumor. Es importante recordar que el cáncer de riñón de células de transición y el tumor de Wilms son mucho más sensibles a la quimioterapia (ver Cáncer de vejiga y Tumor de Wilms). Los efectos secundarios producidos por la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Por lo general, estos efectos secundarios desaparecen una vez finalizado el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Para obtener información acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Cáncer avanzado de riñón En el estadio más avanzado (estadio IV), las células del cáncer de riñón se han separado del tumor original y se han desplazado a través del sistema linfático o sanguíneo a otras partes del cuerpo donde comienzan a generar tumores. El sitio de mayor frecuencia de metástasis a distancia es en los pulmones, pero el cáncer se puede diseminar al riñón opuesto, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel, así como a otras regiones del cuerpo. Si el cáncer se ha metastatizado fuera de los riñones, su tratamiento es más complejo. Debido a que el 1% de los carcinomas de riñón se reducen o desaparecen espontáneamente, los científicos se han centrado en el sistema inmunológico como una herramienta valiosa para tratar esta clase de cáncer en estadio avanzado. Si el cáncer de riñón se disemina, la radioterapia, al igual que los tratamientos sistémicos, como la inmunoterapia y la quimioterapia se pueden utilizar como monoterapias o en combinación. Hasta la fecha, el mejor tratamiento para el cáncer de riñón metastásico es el uso de terapias dirigidas que retardan o previenen el crecimiento tumoral y la formación de nuevos vasos sanguíneos. Se demostró que prolongan la vida en comparación con el tratamiento estándar. Para obtener más información La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) tiene guías de tratamiento que se tradujeron a un lenguaje simple para el paciente. Según la Política de enlaces de Cancer.Net, tenga en cuenta que la inclusión de este enlace no implica el aval de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés) respecto del contenido, sino que constituye un intento por brindar información adicional que pueda ser útil para las personas que viven con cáncer y sus familias. La guía de tratamiento NCCN para el cáncer de riñón se puede encontrar en www.nccn.com. Last Updated: December 14, 2007 |