Oncologist-approved cancer information from the American Society of Clinical Oncology

Cáncer laríngeo e hipofaríngeo

Tratamiento

El tratamiento del cáncer laríngeo o hipofaríngeo depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos y otros especialistas trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.

El cáncer laríngeo e hipofaríngeo se puede curar a menudo, en especial si se lo detecta precozmente. Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es curar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante. Cuando los médicos planifican un tratamiento, consideran cómo afectará la calidad de vida de la persona, incluida la forma en que la persona siente, mira, habla, se alimenta y respira. Los tumores de la laringe e hipofaringe y sus tratamientos pueden tener un impacto significativo en estas funciones.

Los especialistas en cáncer de cabeza y cuello a menudo integran equipos multidisciplinarios para atender a cada paciente y; antes de comenzar cualquier tratamiento, es necesario que cada especialista realice una evaluación. El equipo puede incluir oncólogos clínicos y radiooncólogos, cirujanos, otorrinolaringólogos (médicos especialistas en garganta, nariz y oído), protesistas maxilofaciales (especialistas que realizan cirugías reconstructivas en las áreas de cabeza y cuello), dentistas, fisioterapeutas, patólogos del habla, audiólogos, psiquiatras, enfermeras, dietistas y trabajadores sociales. Los radiólogos y patólogos de diagnóstico constituyen una parte integral del equipo de tratamiento porque ayudan con el diagnóstico y la determinación del estadio del cáncer.

Existen tres opciones principales de tratamiento para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Para tratar el cáncer se puede utilizar uno de estos tratamientos o una combinación de ellos. La cirugía y la radioterapia son las opciones más comunes de tratamiento de cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Es posible utilizar quimioterapia en combinación con radioterapia para aumentar la posibilidad de extirpación de las células cancerosas.

Cirugía

Durante la cirugía, el médico realiza una operación para extirpar el tumor canceroso y parte del tejido sano circundante (llamado el margen). El objetivo de la cirugía es extirpar todo el tumor y dejar márgenes negativos (sin rastros de cáncer en el tejido sano). A veces no es posible extirpar el cáncer completamente; en estos casos, se recomiendan terapias adicionales.

Entre los procedimientos quirúrgicos más comunes para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo se incluyen:

Laringectomía parcial. La extirpación de parte de la laringe, preservado la voz. A continuación se enumeran diferentes tipos de laringectomías parciales:

Laringectomía supraglótica. La extirpación de la zona por encima de los pliegues vocales. Si parte de la hipofaringe se debe extirpar con el cáncer, se denomina faringectomía parcial.

Cordectomía. La extirpación de un pliegue vocal.

Hemilaringectomía vertical. La extirpación de un solo lado de la laringe.

Laringectomía parcial supracricoidea. La extirpación de los pliegues vocales y las zonas circundantes.

Laringectomía total. La extirpación de toda la laringe. Durante esta cirugía, se abre un orificio llamado estoma en la parte delantera del cuello a través de la tráquea para que la persona pueda respirar. Este procedimiento se llama traqueotomía (ver abajo). Debido a la extirpación de los pliegues vocales, después de una laringetomía total, los pacientes no pueden volver a hablar utilizando los pliegues vocales. Sin embargo, un patólogo del habla puede enseñar a las personas a hablar de maneras diferentes después de la cirugía.

Laringofaringectomía. Una laringofaringectomía es la extirpación de toda la laringe, incluidas los pliegues vocales y toda la faringe o parte de ella. Después de esta cirugía, los médicos deben reconstruir la faringe utilizando injertos de piel del antebrazo o de otras partes del cuerpo, o un segmento del intestino. Al igual que en una laringectomía total, las personas ya no pueden hablar utilizando sus pliegues vocales después de una laringofaringectomía. Sin embargo, los patólogos del habla pueden ayudar a las personas a hablar y tragar posteriormente.

Traqueotomía. En las laringectomías parciales y totales, el cirujano abre un orificio llamado estoma en la parte delantera del cuello en la tráquea. A menudo, se introduce un tubo para mantener el orificio abierto. El aire ingresa y sale de la tráquea y los pulmones a través de este orificio y de esta forma la persona puede respirar.

En una laringectomía parcial, usualmente el estoma es temporal. Después de recuperarse de una laringectomía parcial, se retira el tubo, el orificio cicatriza hasta cerrarse y la persona puede respirar y hablar de igual forma que antes de la cirugía. En algunos casos, la voz puede ser áspera o débil.

En una laringectomía total, el estoma es permanente, y la persona respira a través de él y debe aprender a hablar en una forma nueva.

Vaciamiento del cuello. Si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos del cuello, quizás sea necesario realizar un vaciamiento del cuello. Existen varios tipos de vaciamiento del cuello según el estadio y la localización del cáncer. Quizás se deba extirpar alguno o todos los ganglios linfáticos del cuello (vaciamiento parcial, modificado o selectivo del cuello). Es posible que un paciente sienta distintos grados de rigidez en el hombro y el cuello y pérdida de la sensación en el cuello después de esta cirugía.

Cirugía con láser. La cirugía con láser utiliza un haz de luz para extirpar el tumor. Esta herramienta puede extirpar un pequeño tumor de la laringe y realizar una laringectomía parcial. La herramienta es un abordaje terapéutico relativamente nuevo que todavía no se utiliza ampliamente, y sólo un doctor con experiencia debe utilizarla.

La cirugía con frecuencia provoca hinchazón de la boca y la garganta, lo que dificulta la respiración. Después de la cirugía, los pulmones y la tráquea generan una gran cantidad de moco. El moco se elimina mediante un pequeño tubo de succión hasta que la persona aprende a toser a través del estoma. Asimismo, es posible que se deba succionar la saliva de la boca porque la hinchazón de la garganta puede impedir que la persona se trague.

La cirugía puede causar pérdida permanente de la voz o problemas en el habla, dificultad para tragar o para hablar, desfiguración facial, adormecimiento en partes del cuello y la garganta, y menos movilidad en el hombro y el cuello. Además, la cirugía puede disminuir el funcionamiento de la glándula tiroidea, en especial después de una laringectomía total. Es muy importante que las personas reciban ayuda en la rehabilitación de sus funciones perdidas o alteradas. Es posible que la rehabilitación lleve tiempo y requiera la pericia de diversos integrantes del equipo de tratamiento.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x con alta potencia u otras partículas para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Un nuevo método de radioterapia externa, conocido como radioterapia de intensidad modulada (IMRT, por su sigla en inglés), permite que se apliquen dosis más efectivas de radioterapia y a la vez reduce el daño a las células sanas y, en consecuencia, tiene menos efectos secundarios. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia.

La radioterapia puede ser el tratamiento principal para el cáncer de cabeza y cuello o se puede utilizar de manera postoperatoria (después de una cirugía) para destruir pequeñas zonas de cáncer que no se pueden extirpar quirúrgicamente.

Antes de comenzar la radioterapia de un cáncer de cabeza y cuello, un dentista oncólogo (un dentista con experiencia en el tratamiento de personas con cáncer de cabeza y cuello) debe realizar un examen exhaustivo al paciente. Debido a que la radioterapia puede provocar caries, es posible que se deban extraer las piezas dentales dañadas. A menudo es posible prevenir las caries con un tratamiento odontológico adecuado antes de iniciar la radioterapia. Las personas también deben recibir una evaluación de un patólogo del habla con experiencia en el tratamiento de las personas con cáncer de cabeza y cuello. Como la radioterapia puede causar hinchazón y cicatrices, y a menudo afecta la voz y la deglución.

La radioterapia en la cabeza y el cuello puede provocar los siguientes efectos secundarios: enrojecimiento o irritación de la piel en la zona tratada, hinchazón, sequedad en la boca o saliva espesa debido al daño de las glándulas salivales (puede ser un efecto temporal o permanente), dolor de huesos, náuseas, fatiga, llagas en la boca o dolor de garganta, problemas dentales (generalmente evitables; ver más arriba), dolor o dificultad al tragar, ronquera o cambios en la voz, pérdida de apetito debido a cambios en el sentido del gusto, sordera parcial debido a la acumulación de líquido en el oído medio o daño nervioso, acumulación de cera en los oídos que se seca completamente debido al efecto de la radioterapia en el conducto auditivo externo y formación de cicatrices (fibrosis).

La radioterapia también puede causar una afección llamada hipotiroidismo, en la que la glándula tiroidea (ubicada en el cuello) trabaja con más lentitud y provoca que la persona se sienta cansada y aletargada. La persona que recibe radioterapia en el área del cuello debe someterse a controles de tiroides regularmente.

La mayoría de los efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia se pueden evitar o reducir. Para evitar los problemas a largo plazo, es importante que todos los integrantes del equipo multidisciplinario de tratamiento realicen una evaluación antes del inicio de la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo.

Para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo, la quimioterapia puede utilizarse como terapia neoadyuvante (tratamiento antes de la cirugía, radioterapia o ambas) o terapia adyuvante (tratamiento después de la cirugía, radioterapia o ambas).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, sordera parcial y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.

Quimioradioterapia concomitante

Dependiendo del estadio del cáncer, la quimioradioterapia concomitante (una combinación de quimioterapia y radioterapia) se puede utilizar para evitar una laringectomía, preservar la laringe y su capacidad de funcionar. Ésta es la opción de tratamiento preferida para muchas personas. Sin embargo, la administración simultánea de ambas terapias puede provocar más efectos secundarios.

Existen nuevos datos que respaldan el uso de la quimioterapia de inducción (un tratamiento inicial antes de la cirugía o la radioterapia) y cetuximab (Erbitux) junto a la radioterapia. Ésta es una opción para aquellos pacientes que no pueden recibir quimioradioterapia.

Terapia blanco

La terapia blanco es un tratamiento que apunta a genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.

Cáncer recurrente

El cáncer recurrente es aquél que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. La mayoría de las recurrencias en el sitio original del cáncer y en el cuello se producen durante los primeros 18 a 24 meses después de tratamiento original. Si hay una recurrencia o persistencia del cáncer, es necesario realizar nuevos estudios antes de comenzar otros tratamientos. La diseminación del tumor y el crecimiento en órganos distantes (M1 o metástasis a distancia) requiere estudios y tratamiento individuales. Las personas que dejan de fumar, de preferencia antes de iniciar el tratamiento, tienen mejores posibilidades de una supervivencia más prolongada.

Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Parte III: Términos de Cáncer a Conocer: Durante el Tratamiento.



Last Updated: February 10, 2009

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