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Leucemia: Leucemia linfocítica aguda (ALL) en adultos
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
05/08
Panorama general
La leucemia linfocítica aguda (ALL, por su sigla en inglés) es un cáncer de los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco que forma parte del sistema inmunológico del cuerpo. La ALL también se denomina leucemia linfoide aguda o leucemia linfoblástica aguda. Aguda significa que la enfermedad aparece y avanza rápidamente; los pacientes con ALL suelen necesitar un tratamiento inmediato. La ALL es más frecuente en niños y en adultos mayores de 50 años; sin embargo, se puede presentar a cualquier edad.
Los linfocitos se producen en la médula ósea, el tejido rojo y esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos más grandes. Los linfocitos se encuentran en la sangre, en los ganglios linfáticos y en el bazo. Los linfocitos sanos combaten las infecciones bacterianas y virales. En los pacientes con ALL, los nuevos linfocitos no se desarrollan en células maduras sino que permanecen como células inmaduras, conocidas como linfoblastos. Existen tres tipos diferentes de linfocitos: células T, células B y células NK (natural killer). En general, las células T combaten las infecciones al activar otras células en el sistema inmunológico y al destruir las células infectadas, las células B producen anticuerpos y las células NK combaten células microbianas y cancerosas. Aproximadamente el 85% de los casos de ALL son del subtipo de células B, y alrededor del 15% son del tipo de células T. El subtipo de células NK es raro.
En los pacientes con ALL, las células anormales aglomeran otros tipos de células en la médula ósea, con lo cual previenen la producción de glóbulos rojos, otros tipos de glóbulos blancos y plaquetas (componentes de la sangre necesarios para la coagulación). Esto significa que los pacientes con ALL pueden ser anémicos (ya que no tienen suficientes glóbulos rojos), susceptibles a las infecciones (ya que no tienen cantidad suficiente del tipo de glóbulos blancos conocidos como neutrófilos que combaten bacterias) y tener hematomas o sangrar con facilidad (ya que tienen un nivel bajo de plaquetas). Los linfoblastos también se pueden acumular en los tejidos linfáticos de las personas y causar hinchazón de los ganglios. Algunas células pueden invadir otros órganos, entre ellos, el cerebro, el hígado, el bazo o, en los hombres, los testículos.
La diseminación de la ALL hacia otras partes del cuerpo no significa que el cáncer está en un estadio avanzado, ya que la leucemia aguda se suele detectar en todo el cuerpo cuando se la diagnostica.
En esta sección se trata la ALL en adultos. Para obtener más información sobre la ALL en la niñez, visite Leucemia linfoblástica aguda (ALL) infantil.
Estadísticas
Se calcula que, en el año 2008, se diagnosticará ALL en 5.430 personas de todas las edades (3.220 hombres y 2.210 mujeres) en los Estados Unidos. De estas personas, 1.010 serán adultos. ALL se presenta con mucha más frecuencia en los niños; ALL representa el 72% de los casos de leucemia infantil. Se estima que en 2008 esta enfermedad causará 1.460 muertes (800 hombres y 600 mujeres); dos tercios de estas muertes ocurrirán en adultos.
La tasa de sobrevida relativa a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidos aquéllos que mueren por otras enfermedades) de pacientes adultos con ALL asciende al 30%. Es importante observar que la sobrevida depende de diversos factores, entre ellos, las características biológicas de la enfermedad y la edad del paciente.
Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. No es posible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con ALL. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer.
Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2008.
Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica.
Last Updated: September 15, 2008
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.
Se desconoce cuál es la causa exacta de la ALL. En general, la ALL tiende a afectar a los niños y a los adultos mayores. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar ALL:
Edad. La incidencia de la ALL es más elevada en niños menores de 15 años y en adultos mayores de 50 años.
Raza. Las personas blancas son algo más propensas a desarrollar ALL que las personas negras.
Trastornos genéticos. Las personas con síndrome de Down ataxia telangiectasia, síndrome de Li-Fraumeni, síndrome de Klinefelter, anemia de Fanconi, síndrome de Wiskott-Aldrich y síndrome de Bloom están expuestas a un riesgo más alto de desarrollar ALL que la población en general.
Dosis altas de radiación. Las personas que han estado expuestas a niveles altos de radiación, como los sobrevivientes de largo plazo a bombas atómicas, pueden ser más susceptibles a la ALL.
Virus. Extraordinariamente, la ALL o tipos únicos de linfoma pueden asociarse con infecciones virales anteriores, como el virus de la leucemia de células T humano tipo 1 o el virus de Epstein-Barr.
No se ha probado que la exposición a campos electromagnéticos o a líneas eléctricas de alto voltaje aumente el riesgo de una persona de desarrollar ALL.
Por último, estudios genéticos complejos recientes han demostrado que en muchos niños con ALL, esta enfermedad puede haber estado presente desde antes de nacer, aunque pasen muchos años antes de que la enfermedad se desarrolle y los síntomas se manifiesten. Hay más estudios de investigación en curso para tratar de comprender este hallazgo con más detalles.
Last Updated: September 15, 2008
Síntomas
Las personas con ALL pueden tener los siguientes síntomas. A veces, las personas con ALL no manifiestan ninguno de estos síntomas. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.
- Fatiga
- Debilidad
- Sangrado y aparición de hematomas con facilidad
- Pérdida de peso
- Fiebre
- Dolor en los huesos o abdominal
- Disnea (dificultad para respirar) o falta de aliento
- Infecciones frecuentes
- Ganglios linfáticos hinchados
- Hígado o bazo agrandados
Last Updated: September 15, 2008
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar más información acerca de la enfermedad. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. También pueden utilizarse las pruebas por imágenes. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
- Edad y estado médico
- Tipo de cáncer que se sospecha
- Gravedad de los síntomas
- Resultados de pruebas anteriores
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar la ALL:
Análisis de sangre. Si un médico determina que un paciente padece de ALL mediante los síntomas que presenta, él o ella examinará los niveles de diferentes tipos de células en la sangre del paciente a través de una prueba llamada hemograma completo (CBC, por su sigla en inglés). Los bajos niveles de glóbulos rojos y plaquetas y los altos niveles de glóbulos blancos son frecuentes en la ALL pero también pueden ser señales de otros problemas médicos. Además, se puede examinar un frotis de sangre con un microscopio para determinar si hay presencia de linfoblastos u otras células anormales.
Biopsia de médula ósea. Si el análisis de sangre muestra demasiados glóbulos blancos, se realizará una biopsia de médula ósea. Durante una biopsia de médula ósea, el médico extrae una muestra de la médula, usualmente de la parte posterior del hueso de la cadera, con una aguja. El paciente recibe anestesia para adormecer el área antes del procedimiento. Las células de la médula ósea, junto con las células de la sangre, se examinan con un microscopio para determinar el tipo de leucemia. El patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) puede usar esta muestra de médula ósea para otras pruebas, como estudios citogenéticos e inmunofenotipo.
Citometría de flujo y citoquímica (inmunofenotipo). En estas pruebas, las células cancerosas se tratan con químicos o tinciones que proporcionan información sobre la leucemia y su subtipo. Las células de la ALL tienen marcadores (proteínas en la superficie de las células) característicos en su superficie. El patrón de estos marcadores se conoce como inmunofenotipo. Estas pruebas se utilizan para distinguir la ALL de otros tipos de leucemia, que también pueden incluir linfocitos. Ambas pruebas se pueden realizar a partir de una muestra de sangre.
Citogenética. Es el análisis de la cantidad y de la disposición de los cromosomas de una célula (segmentos lineales de ADN largos que contienen genes). Los pacientes con ALL pueden tener cambios cromosómicos específicos, entre ellos, el aumento o la pérdida de ciertos cromosomas así como también traslocaciones, lo cual significa que partes de un cromosoma han sido transferidas a otro cromosoma. Estos cambios pueden observarse con un microscopio utilizando técnicas especiales.
Aproximadamente el 30% de los adultos con ALL tienen un cambio en los cromosomas, llamado cromosoma Filadelfia. El cromosoma Filadelfia es un ejemplo de traslocación, lo que significa que material genético del cromosoma 9 se desprende y se une al cromosoma 22. De esta manera, dos genes específicos conocidos como BCR y ABL se juntan y forman un solo gen de fusión conocido como BCR-ABL. Algunas personas pueden tener otros tipos de traslocaciones. Por ejemplo, muchos niños con ALL tienen una traslocación entre los cromosomas 12 y el 21. Estos genes son conocidos como TEL y AML1. Esta información ayuda a los médicos a escoger la mejor opción de tratamiento.
Punción lumbar (punción espinal). Una punción lumbar es un procedimiento por el cual un médico extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo (CSF, por su sigla en inglés) para buscar células cancerosas, sangre o marcadores de tumor (sustancias que se encuentran en cantidades mayores que las normales en la sangre, la orina o los tejidos del cuerpo de personas con ciertos tipos de cáncer). Dado que la ALL tiende a diseminarse al CSF que rodea al cerebro, se realizan punciones espinales regularmente durante el tratamiento de la ALL. Los médicos generalmente utilizan anestesia para adormecer la región lumbar antes del procedimiento.
Pruebas por imágenes. Para conocer mejor la causa de los síntomas o para ayudar a diagnosticar infecciones en pacientes con AML, se puede recurrir a un estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés), que crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo, o a imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés), que utiliza campos magnéticos en lugar de rayos X para producir imágenes detalladas del cuerpo. Estas pruebas no se utilizan regularmente para clasificar la AML (vea a continuación), dado que, al momento del diagnóstico, la enfermedad usualmente se ha diseminado por la médula ósea y la sangre. El uso de estas pruebas para evaluar la ALL depende de hallazgos clínicos particulares en pacientes individuales.
Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea Pruebas y procedimientos.
Para informarse acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado.
Last Updated: September 15, 2008
Clasificación
Para ayudar a planificar el tratamiento y predecir el pronóstico (posibilidad de recuperación), los médicos clasifican a la ALL de acuerdo con el tipo de linfocitos afectados (es decir, células T o células B). Por ejemplo, la citometría de flujo distingue entre la ALL que implica células T o células B. Aproximadamente el 5% de los casos de células B tienen un único subtipo conocido como leucemia de Burkitt o linfoma de Burkitt. La ALL también puede caracterizarse por la apariencia de las células en la observación con el microscopio (conocidas como L1, L2, y L3), aunque esto tiene menos importancia que los resultados de los estudios citogenéticos o de la citometría de flujo. Algunos cambios cromosómicos específicos o genéticos en las células cancerosas se utilizan como una forma de predecir qué tan bien responderá la enfermedad al tratamiento y pueden guiar las decisiones de tratamiento.
En un cáncer donde se forma un tumor sólido, los médicos clasifican el caso en función de un conjunto de estadios que describen el tamaño del tumor y hacia dónde se ha diseminado. Dado que la leucemia no suele formar un tumor sólido y se encuentra por todo el cuerpo, no hay un sistema de determinación del estadio formal para la ALL. En cambio, para describir la ALL se usan clasificaciones generales:
Sin tratar. El paciente tiene recuentos anormales de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. La médula ósea contiene linfoblastos anormales, y la persona suele tener síntomas como los descritos anteriormente en la sección de Síntomas.
En remisión. El paciente ha recibido tratamiento para la ALL. La médula ósea contiene menos del 5% de blastocitos y el paciente no tiene síntomas. Los recuentos de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas vuelven a la escala normal.
Recurrente/refractaria. La leucemia recurrente reaparece después de haber estado en remisión. Leucemia refractaria significa que la enfermedad no ha respondido al tratamiento.
Last Updated: September 15, 2008
Tratamiento
El tratamiento de la ALL depende de su clasificación y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. Los pacientes con ALL reciben diferentes medicamentos durante todo el período de tratamiento; algunos de éstos se suministran en pastilla (por vía oral) mientras que otros se inyectan en una vena (por vía intravenosa, IV). El paciente puede recibir quimioterapia durante diferentes estadios del tratamiento.
Inducción. Este estadio se refiere al curso inicial del tratamiento administrado durante las primeras tres a cuatro semanas. Está diseñado para destruir la mayoría de las células de leucemia detectables, eliminar los síntomas de la enfermedad y restaurar los valores de un hemograma normal.
Remisión completa (CR, por su sigla en inglés). Se logra una CR en más del 95% de los niños y del 75% al 80% de los adultos con ALL. Sin embargo, se sabe que pequeñas cantidades de leucemia persisten; por eso, es necesario administrar tratamiento adicional para evitar que la ALL vuelva a aparecer.
Tratamiento de consolidación. Este tratamiento se refiere al uso de diferentes medicamentos suministrados en dosis similares a las dosis altas utilizadas para lograr la remisión. Según el subtipo de la ALL, el doctor puede recomendar varios programas de tratamiento de consolidación.
Tratamiento de mantenimiento. Se refiere al tratamiento aplicado tanto por vía oral como por vía intravenosa durante más de dos a tres años para impedir que la ALL reaparezca. Estos medicamentos se suelen suministrar en dosis bajas y tienen menos efectos secundarios.
Quimioterapia de reinducción. Esta terapia se utiliza para tratar la ALL que ha reaparecido después del tratamiento.
Profilaxis del sistema nervioso central (tratamiento preventivo). Este tratamiento implica el uso de medicamentos, suministrados directamente en el líquido cefalorraquídeo a través de la punción espinal y/o a través de una vena, para prevenir que la leucemia se disemine desde la sangre al cerebro o la columna vertebral. Este tratamiento se suele aplicar a la cabeza, en combinación con radioterapia.
Efectos secundarios de la quimioterapia y del tratamiento de apoyo
La terapia de inducción habitualmente se inicia en el hospital y suele requerir una hospitalización de tres a cuatro semanas. Sin embargo, según las circunstancias, muchos pacientes pueden retirarse del hospital y reciben una cuidadosa supervisión como pacientes ambulatorios. La hospitalización a veces es necesaria para la administración del tratamiento de consolidación, pero en general se da seguimiento a los pacientes como pacientes ambulatorios de ahí en más. El tratamiento de mantenimiento rara vez requiere hospitalización; muchos pacientes con ALL pueden regresar a la escuela o al trabajo mientras reciben el tratamiento de mantenimiento.
Dado que la quimioterapia ataca rápidamente dividiendo las células, entre las que se incluyen aquéllas en los tejidos normales como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea, los pacientes que reciben quimioterapia pueden perder el cabello, desarrollar llagas bucales o tener náuseas y vómitos. La quimioterapia puede disminuir la resistencia del cuerpo a las infecciones ya que reduce la cantidad de neutrófilos; llevar a un aumento de hematomas y sangrado debido a la disminución en la cantidad de plaquetas y otras alteraciones en la coagulación de la sangre; y causar fatiga al disminuir la cantidad de glóbulos rojos que son los que transportan el oxígeno. La quimioterapia puede afectar la fertilidad (la capacidad para concebir o para mantener un embarazo) y aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer secundario.
Debido a los cambios en los hemogramas, la mayoría de los pacientes requieren transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas en algún momento durante el tratamiento. También suele ser necesario el tratamiento con antibióticos para prevenir o tratar la infección.
Terapia dirigida
Como complemento de la quimioterapia estándar, se utiliza la terapia dirigida para algunos subtipos de ALL. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Imatinib (Gleevec) se usa para el tratamiento de ALL positiva para cromosoma Filadelfia, mientras que dasatinib (Sprycel) se ha aprobado para uso en pacientes con ALL resistente al imatinib. Además, nelarabina (Arranon) se ha aprobado para el tratamiento inicial de ALL de células T, y Oncaspar (pegaspargasa) se aprobó para el tratamiento de pacientes con diagnóstico reciente de ALL.
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. En relación al ALL, la radioterapia en el cerebro a veces se utiliza para matar las células cancerosas alrededor del cerebro y la columna vertebral. La radioterapia puede causar fatiga, náuseas, diarrea o estreñimiento, reacciones leves en la piel, dolor de cabeza, malestar estomacal y pérdida del cabello. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando finaliza el tratamiento.
Trasplante de médula ósea/células madre
Un transplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, este procedimiento se llama más frecuentemente transplante de células madre en lugar de llamarse transplante de médula ósea porque en realidad lo que se transplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.
Existen dos tipos de trasplante de células madre dependiendo del origen del reemplazo de las células madres sanguíneas: alotrasplante (ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). Los trasplantes autólogos no se usan para tratar el ALL.
En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo han se presentan voluntariamente para donar células madre, para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. La compatibilidad se puede lograr mediante una búsqueda en el registro de la computadora. Además, se pueden utilizar las células madre que provengan de la sangre del cordón umbilical si los familiares donantes no están disponibles.
En el trasplante autólogo se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella está en remisión del tratamiento previo. Las células madres se congelan hasta que se necesiten, después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación).
En ambos tipos, el objetivo del transplante es destruir células cancerígenas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los transplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerígenas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y suprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotransplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotransplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para suprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos transplantes, a veces conocidos como "mini transplantes” o “transplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada.)
Antes de recomendar un transplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente.
Tanto para los tipos de alotransplantes como para los de autotransplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y entre diez días y tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre.
En un alotransplante, otro riesgo mayor es que las células del reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotransplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.
En el autotransplante no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas.
Obtenga más información en la serie El recurso de Cancer.Net, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre.
ALL refractaria/recurrente
La ALL refractaria se presenta cuando no se logra una remisión completa debido a que los medicamentos no lograron eliminar suficientes células de leucemia. Es posible que se les ofrezcan medicamentos nuevos, sujetos a evaluación en estudios clínicos, a los pacientes que tienen la enfermedad refractaria o autotransplantes.
Si la enfermedad entra en remisión pero reaparece, se la conoce como ALL recurrente. El tratamiento para la recurrencia depende de la duración de la remisión. Si una recurrencia se presenta después de una remisión prolongada, es posible que la leucemia responda nuevamente al tratamiento original. Si la remisión fue breve, se utilizan otros medicamentos, que a menudo son fármacos nuevos que están en fase de evaluación en estudios clínicos. Con frecuencia, se les ofrecen alotransplantes a los pacientes con leucemia que ha reaparecido.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El Recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento.
Last Updated: September 15, 2008
Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con ALL. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos como, por ejemplo, una nueva quimioterapia, antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.
Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento de la ALL. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con ALL.
Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Conozca más sobre estudios clínicos, incluida la seguridad de las pacientes, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas sobre el equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos para el cáncer.
Last Updated: September 15, 2008
Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.
El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.
Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de ASCO.
Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net en Cuidar al paciente en su totalidad.
Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico.
Last Updated: September 15, 2008
Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para la ALL, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.
Las personas que están en remisión deberían realizarse exámenes de seguimiento periódicos durante varios años para detectar la presencia temprana de una recidiva o efectos tardíos (efectos secundarios que ocurren años después del tratamiento) de la quimioterapia.
Se aconseja a las personas en recuperación de ALL que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, no fumar y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Conozca más sobre Vivir bien después del cáncer.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento.
Last Updated: September 15, 2008
Investigaciones actuales
Siguen realizándose estudios de investigación sobre la ALL. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.
- El uso de diferentes anticuerpos dirigidos en contra de las células de la ALL
- El uso de una nueva quimioterapia o diferentes programas y dosis de medicamentos conocidos
- El estudio de una variedad de técnicas para hacer que el trasplante de células madre sea más seguro y más fácil
- El uso de pruebas moleculares o inmunológicas complejas para evaluar la persistencia de pequeñas cantidades de ALL en los pacientes en remisión
- El uso de clofarabina (Clolar) en adultos con ALL (este medicamento está aprobado para tratar la ALL en la niñez en recidiva)
La mayoría de los centros de cáncer participan activamente en estudios clínicos, cuya finalidad es aumentar la tasa de curación de la ALL. El National Cancer Institute’s Clinical Trials Cooperative Group Program (Programa de Grupos Cooperativos de Estudios Clínicos del Instituto Nacional del Cáncer) patrocina muchos de estos estudios. Consulte a su médico sobre estos estudios clínicos en curso.
Last Updated: September 15, 2008
Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico y con otras personas encargadas del cuidado es importante para tomar decisiones informadas sobre el cuidado de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
- ¿Cuál es mi diagnóstico? ¿Qué significa?
- ¿Me puede explicar mi informe de anatomía patológica (resultados del análisis de laboratorio?
- ¿Qué subtipo de ALL tengo?
- ¿Me puede recomendar un especialista en leucemia?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿En qué estudios clínicos puedo participar?
- ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?
- ¿Necesito comenzar el tratamiento de inmediato?
- ¿Cuál es el mejor lugar para que reciba mi tratamiento?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?
- ¿Qué posibilidades hay de que mi ALL entre en remisión?
- ¿De qué manera el tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
- ¿Cómo el tratamiento, en particular el transplante de células madre, afectará mi fertilidad?
- ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?
- ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?
Last Updated: September 15, 2008
Recursos de información para los pacientes
American Society for Blood and Marrow Transplantation (Asociación Estadounidense para Trasplantes de Sangre y Médula Ósea)
85 W Algonquin Rd., Ste. 550
Arlington Heights, IL 60005
Teléfono: 847-427-0224
www.asbmt.org
Blood and Marrow Transplant Information Network (Red de Información sobre el Trasplante de Sangre y Médula Ósea)
2310 Skokie Valley Rd., Ste. 104
Highland Park, IL 60035
Teléfono: 847-433-3313
Llamadas gratuitas: 888-597-7674
www.bmtnews.org
Leukemia Research Foundation (Fundación para la Investigación de la Leucemia)
3520 Lake Ave., Ste. 202
Wilmette, IL 60091
Llamadas gratuitas: 888-558-5385
Teléfono: 847-424-0600
www.leukemia-research.org
The Leukemia & Lymphoma Society (Asociación de Leucemia y Linfoma)
1311 Mamaroneck Ave.
White Plains, NY 10605
Llamadas gratuitas: 800-955-4572
Teléfono: 914-949-5213
Fax: 914-949-6691
www.leukemia-lymphoma.org
National Bone Marrow Transplant Link (Enlace Nacional para el Trasplante de Médula Ósea)
20411 West 12 Mile Rd., Ste. 108
Southfield, MI 48076
Teléfono: 248-358-1886
Llamadas gratuitas: 800-LINK-BMT (800-546-5268)
www.nbmtlink.org
National Marrow Donor Program (Programa Nacional de Donantes de Médula)
3001 Broadway St., NE, Ste. 500
Minneapolis, MN 55413-1753
Teléfono: 800-MARROW2 (800-627-7692)
Pat. Adv.: 888-999-6743
www.marrow.org
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Last Updated: September 15, 2008
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