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Leucemia: Leucemia mieloide aguda (AML) en adultos
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
05/08
Panorama general
La leucemia mieloide aguda (AML, por su sigla en inglés) es un tipo de cáncer que afecta los glóbulos blancos. A veces se la denomina leucemia mielógena aguda, leucemia mielocítica aguda o leucemia no linfocítica aguda. A diferencia de la leucemia crónica, la leucemia aguda evoluciona rápidamente y, por lo general, requiere tratamiento inmediato. La AML se presenta en personas de todas las edades, pero es más común en adultos mayores de 65 años.
Esta enfermedad es un trastorno del proceso que normalmente produce neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco. Los neutrófilos luchan contra las infecciones causadas por bacterias. Generalmente, la producción de neutrófilos maduros está muy regulada. Por ejemplo, el cuerpo produce rápidamente más neutrófilos durante una infección, y regresa a un nivel regular de producción cuando la infección está controlada. Los neutrófilos maduros se desarrollan a partir de glóbulos blancos inmaduros en un proceso denominado diferenciación.
En la AML, las mutaciones adquiridas (daños en el material genético o ADN) en las células formadoras de sangre interrumpen el proceso normal de diferenciación; como consecuencia, se produce la acumulación de grandes cantidades de células inmaduras (subdesarrolladas) llamadas mieloblastos o blastocitos. Los blastocitos no pueden funcionar como las células sanguíneas sanas, totalmente desarrolladas. El gran número de blastocitos también reduce la producción de glóbulos rojos y plaquetas sanos. Por lo tanto, los pacientes con AML generalmente son anémicos (ya que no tienen suficientes glóbulos rojos), son susceptibles a las infecciones (porque no tienen neutrófilos maduros suficientes) y tienen hematomas o sangrado con facilidad (debido a que tienen un nivel bajo de plaquetas).
Habitualmente, la AML se encuentra en la sangre y en la médula ósea (el tejido esponjoso de color rojo que está en el interior de los huesos más grandes), pero a veces puede invadir otras partes, como el cerebro, la piel y las encías. En ocasiones, las células de esta enfermedad pueden formar un tumor sólido denominado sarcoma mieloide o cloroma, que puede localizarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo.
En esta sección se trata la AML en adultos. Para obtener más información sobre la AML en la niñez, visite Leucemia mieloide aguda (AML), Cáncer en la niñez.
Estadísticas
Se calcula que, en el año 2008, se diagnosticará AML en 13.290 personas de todas las edades (7.200 hombres y 6.090 mujeres) en los Estados Unidos. De estas personas, 12.700 serán adultos. La AML es el segundo tipo más frecuente de leucemia que se diagnostica en adultos. Se estima que en 2008 esta enfermedad causará 8.820 muertes (5.100 hombres y 3.720 mujeres).
Aunque la AML es una enfermedad grave, se puede tratar con quimioterapia. La tasa de sobrevida relativa a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidos aquéllos que mueren por otras enfermedades) de pacientes con AML asciende a 21%. Es importante observar que la sobrevida depende de diversos factores, entre ellos, las características biológicas de la enfermedad.
Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. No es posible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con AML. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer.
Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2008.
Para informarse más acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica.
Last Updated: October 27, 2008
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.
A pesar de que se desconoce la causa de la AML, hay varios factores asociados con un riesgo más alto de la enfermedad. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar AML:
Edad. La AML es más frecuente en adultos mayores, y la edad promedio de diagnóstico es de 65 años.
Tabaquismo. Es posible que alrededor del 20% de los casos de AML estén vinculados a la exposición a humo de tabaco, probablemente en asociación con otras causas también.
Trastornos genéticos. La AML se presenta con más frecuencia en las personas que tienen trastornos hereditarios, como síndrome de Down, ataxia telangiectasia, síndrome de Li-Fraumeni, síndrome de Klinefelter, anemia de Fanconi, síndrome de Wiskott-Aldrich y síndrome de Bloom.
Dosis altas de radiación. Las personas que han estado expuestas a niveles altos de radiación, como los sobrevivientes de largo plazo a bombas atómicas, pueden ser más susceptibles a la AML.
Tratamiento previo contra el cáncer. Los pacientes que recibieron quimioterapia o radioterapia por otros tipos de cáncer, como cáncer de mama, cáncer de ovarios y linfoma, corren un riesgo más alto de padecer AML en los años posteriores al tratamiento.
A excepción del contacto prolongado con productos que contienen benceno, no se ha demostrado que la exposición a solventes industriales y a tinturas capilares aumente el riesgo de sufrir AML.
Last Updated: October 27, 2008
Síntomas
Las personas con AML pueden tener los siguientes síntomas. A veces, las personas con AML no manifiestan ninguno de estos síntomas. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.
- Fatiga
- Debilidad
- Sangrado y aparición de hematomas con facilidad
- Pérdida de peso
- Fiebre
- Dolor en los huesos o abdominal
- Dificultad para respirar; disnea (falta de aliento)
- Infecciones frecuentes
- Ganglios linfáticos hinchados
- Encías inflamadas o sangrantes
Last Updated: October 27, 2008
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
- Edad y estado médico
- Tipo de cáncer que se sospecha
- Gravedad de los síntomas
- Resultados de pruebas anteriores
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar la AML:
Análisis de sangre. Para diagnosticar esta enfermedad, el médico pedirá análisis de sangre para realizar un recuento de los glóbulos blancos y así ver si tienen un aspecto anormal en la observación con el microscopio. En ocasiones, se recurre a pruebas especiales denominadas citometría de flujo (inmunofenotipo) y citoquímica para distinguir a la AML de otros tipos de leucemia y para determinar el subtipo exacto de la enfermedad. Se utilizan estudios cromosómicos llamados citogenéticos para identificar cambios genéticos en los blastocitos de la AML. Estos cambios muchas veces ayudan a los médicos a decidir la mejor opción de tratamiento.
Pruebas genéticas. Cada vez se identifican más mutaciones genéticas en las células de la AML que pueden ayudar a determinar el pronóstico (probabilidad de recuperación) y, actualmente, estos análisis moleculares se llevan a cabo más frecuentemente al momento del diagnóstico.
Biopsia de médula ósea. Durante una biopsia de médula ósea, un médico extrae una muestra de la médula, usualmente de la parte posterior del hueso de la cadera, con una aguja. El paciente recibe anestesia para adormecer el área antes del procedimiento. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza las células de la médula, junto con las células de la sangre.
Punción lumbar (punción espinal). Una punción lumbar es un procedimiento por el cual un médico extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo (CSF, por su sigla en inglés) para buscar células cancerosas, sangre o marcadores de tumor (sustancias que se encuentran en cantidades mayores que las normales en la sangre, la orina o los tejidos del cuerpo de personas con ciertos tipos de cáncer). El líquido cefalorraquídeo es el líquido que se mueve alrededor del cerebro y la columna vertebral. Los médicos generalmente utilizan anestesia para adormecer la región lumbar antes del procedimiento. El líquido cefalorraquídeo se examina con microscopio para detectar la presencia de células de AML.
Pruebas por imágenes. Para conocer mejor la causa de los síntomas o para ayudar a diagnosticar infecciones en pacientes con AML, se puede recurrir a un estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés), que crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo, o a imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés), que utiliza campos magnéticos en lugar de rayos X para producir imágenes detalladas del cuerpo. Estas pruebas no se utilizan habitualmente para determinar el estadio de la AML, dado que, al momento del diagnóstico, se sabe que la enfermedad se ha diseminado por la médula ósea y la sangre. El uso de estas pruebas para evaluar la AML depende de hallazgos clínicos particulares en pacientes individuales.
Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea Cancer.Net: Pruebas y procedimientos.
Para informarse más acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado.
Last Updated: October 27, 2008
Subtipos
Hay una gran variedad de subtipos de AML. Aunque todos los subtipos ocasionan la disminución de los valores de un hemograma normal, los diferentes tipos de AML se asocian con síntomas y problemas específicos, y pueden tener resultados muy diferentes tras el tratamiento.
Morfología
En primera instancia, la AML se define de acuerdo con su morfología (la apariencia de las células cancerosas en la observación con microscopio). La clasificación de la AML recibe su nombre de acuerdo con el tipo de glóbulos blancos inmaduros normales que se parece en mayor detalle.
La mayoría de los pacientes con AML se clasifican como si tuvieran leucemia mieloblástica, que significa que el cáncer está en las células que normalmente producen neutrófilos. Otros pacientes tienen un tipo de AML que se denomina monocítica. En la leucemia monocítica, las células se parecen a otros glóbulos blancos llamados monocitos. Pueden presentarse combinaciones de leucemia mieloblástica y monocítica.
A veces, la AML parece provenir de las células que producen glóbulos rojos (eritroidea) o de las plaquetas (megacariocítica). La leucemia promielocítica es un subtipo de AML único, en el que la célula cancerosa deja de madurar cuando se encuentra en una etapa llamada promielocito o progranulocito. La citometría de flujo es una prueba que puede detectar la presencia de proteínas específicas en la superficie de las células anormales y, en ocasiones, es útil para distinguir los subtipos.
El sistema de clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye:
- AML con anomalías genéticas recurrentes (es decir, con cambios cromosómicos específicos)
- AML con displasia multilinaje (anormalidades en la apariencia de otros glóbulos)
- AML con síndrome mielodisplásico, relacionado con el tratamiento
- AML sin otra clasificación
La clasificación franco-americo-británica (FAB, por su sigla en inglés) es un sistema más antiguo para describir la morfología de la AML, pero todavía se utiliza comúnmente y aparece a continuación como referencia.
M0: Mieloblástica sin diferenciación
M1: Mieloblástica sin maduración
M2: Mieloblástica con maduración
M3: Promielocítica
M4: Mielomonocítica
M5a: Monocítica sin diferenciación (monoblástica)
M5b: Monocítica con diferenciación
M6: Eritroleucémica
M7: Megacariocítica
Citogenética
La AML también se clasifica de acuerdo con los cambios citogenéticos (en los cromosomas) que se producen en las células de la leucemia. A veces, el médico puede descubrir estos cambios visualmente al examinar los cromosomas con microscopio, mientras que otros cambios pueden detectarse solamente con pruebas moleculares complejas, capaces de identificar cambios muy pequeños en el ADN.
Ciertos cambios cromosómicos están íntimamente vinculados a subtipos morfológicos específicos de la AML. Más importante es que, en muchos casos, los cambios cromosómicos predicen con gran precisión los resultados del tratamiento y a menudo influyen la elección entre diferentes métodos de tratamiento. Comúnmente, estos cambios se agrupan de acuerdo con la probabilidad que tiene el subtipo de responder al tratamiento. (Nota: todos los cromosomas se numeran del uno al 22; los cromosomas sexuales se denominan “X” e “Y”. Las letras “p” y “q” se refieren a los “brazos” o las áreas específicas del cromosoma).
Algunos de los cambios cromosómicos más frecuentes se agrupan de la siguiente manera:
Favorables. Los cambios cromosómicos asociados con un resultado satisfactorio después del tratamiento incluyen anormalidades en el cromosoma 16 en las bandas p13 y q22, una traslocación (intercambio de material genético) entre los cromosomas 8 y 21, y una traslocación entre los cromosomas 15 y 17 (que se hallan en la leucemia progranulocítica).
Intermedios. Entre los hallazgos que sugieren un pronóstico menos favorable se incluyen los cromosomas normales (en los que no se detectan anormalidades) y una traslocación entre los cromosomas 9 y 11.
Desfavorables. Algunos ejemplos de cambios cromosómicos que predicen resultados desfavorables y bajas tasas de cura son copias adicionales de los cromosomas 8 ó 13, eliminación parcial o total de los cromosomas 5 ó 7, anomalías complejas que comprometen a muchos cromosomas y anomalías en la banda q26 del cromosoma 3.
En general, los cambios más favorables se dan en los pacientes de menos edad, mientras que los desfavorables son más frecuentes en pacientes mayores de 60 años. Para cada uno de estos grupos, la forma en que el cáncer responda al tratamiento sigue siendo un factor importante, y las tasas promedio esperadas de tratamiento satisfactorio contra la AML varían del 50% al 60% en el grupo con cambios favorables hasta menos del 10% en el grupo con cambios desfavorables. Otros factores, incluidos la edad del paciente y el nivel del recuento de glóbulos blancos, también influyen en la respuesta al tratamiento. No se puede predecir con precisión qué probabilidad tiene una sola persona con AML de que el tratamiento sea satisfactorio.
Recurrente. La AML recurrente es cáncer que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.
Last Updated: October 27, 2008
Tratamiento
El tratamiento de la AML depende del subtipo, la morfología y la citogenética de la AML (consulte Subtipos), así como del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.
El tratamiento más satisfactorio para la AML depende de los resultados del primer tratamiento; por lo tanto, es importante someterse al tratamiento inicial en un centro con experiencia en AML.
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. Los medicamentos se trasladan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo hacia las células cancerosas. La quimioterapia es el tratamiento primario para la AML. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyectarse en una vena o en el líquido cefalorraquídeo. Se utilizan varios medicamentos para tratar la AML.
Para esta enfermedad, la quimioterapia puede dividirse en tres fases: inducción a la remisión, consolidación posterior a la remisión y mantenimiento. El mantenimiento es el uso prolongado de quimioterapia en los pacientes en remisión, tratamiento que no es frecuente en la AML.
Inducción. Este estadio de la terapia se refiere al período inicial del tratamiento después del diagnóstico. Con más frecuencia, se utiliza una combinación de citarabina (Cytosar-U, Tarabine PFS) administrada durante más de siete días y una antraciclina (daunorrubicina [Cerubidine, Rubidomycin] o idarrubicina [Idamycin]) administrada durante tres días. Aparte de matar a las células de la leucemia, estos medicamentos también destruyen las células normales, hecho que aumenta el riesgo de infección y sangrado (ver a continuación). La mayoría de los pacientes requiere internación de tres a cinco semanas durante el período de la terapia de inducción. A veces, es necesario administrar dos tratamientos terapéuticos para lograr el objetivo de la primera fase: la remisión completa.
Remisión completa (CR, por su sigla en inglés). Una remisión completa significa que los hemogramas volvieron a la normalidad, es decir, que no se observa leucemia cuando se examina una muestra de médula con microscopio, y que desaparecieron los signos y los síntomas relacionados con la AML. Alrededor del 75% de los adultos más jóvenes con AML y cerca del 50% de los pacientes mayores de 50 años logran la remisión completa después del tratamiento.
Consolidación o intensificación. Este estadio de la quimioterapia se refiere al uso de una variedad de medicamentos diferentes diseñados para matar las células de AML que quedan después de una inducción satisfactoria. Se sabe que la enfermedad normalmente reaparecerá si no se administra terapia adicional después de la remisión completa. Con frecuencia, se administran de dos a cuatro tratamientos de dosis alta de citarabina a intervalos mensuales en los adultos más jóvenes que están en remisión, mientras que, para los pacientes de edad más avanzada, se emplean diversos regímenes diferentes. Aunque la quimioterapia habitualmente se administra en el hospital, la mayor parte del tiempo de recuperación transcurre en forma ambulatoria.
En algunos pacientes, se recomienda el trasplante de células madre como sustituto del tratamiento de consolidación (ver a continuación).
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.
Tratamiento para la leucemia promielocítica aguda (APL, por su sigla en inglés)
El tratamiento del subtipo APL de la AML es un tanto diferente. Este subtipo es extraordinariamente sensible a los efectos del ácido trans-retinoico (ATRA, por su sigla en inglés), un derivado de la vitamina A, que se administra en forma oral. La combinación de ATRA y la quimioterapia con idarrubicina o daunorrubicina produce una tasa muy alta de remisión completa.
El sangrado es una complicación común de la APL, y los pacientes con este subtipo de AML a menudo requieren gran cantidad de transfusiones de plaquetas y de sangre durante los estadios iniciales del tratamiento. A diferencia de otros subtipos de AML en los que no se utiliza tratamiento de mantenimiento, los pacientes con APL se benefician con el uso a largo plazo (de uno a dos años) de ATRA. Administrado por vía intravenosa, el trióxido de arsénico (Trisenox) es eficaz para el tratamiento de pacientes con APL recurrente.
Efectos secundarios de la quimioterapia
La quimioterapia que se administra para tratar la AML ataca las células que se dividen rápidamente, incluidas las células de los tejidos normales como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea. La quimioterapia puede causar caída del cabello, llagas en la boca o náuseas y vómitos a los pacientes con AML. El cabello volverá a crecer una vez finalizado el tratamiento, y los medicamentos antieméticos contribuyen eficazmente a evitar las náuseas y los vómitos.
La quimioterapia puede afectar a la fertilidad (la capacidad para concebir o para mantener un embarazo). El tipo de quimioterapia que se usa para la AML puede disminuir temporalmente la resistencia del cuerpo a las infecciones, originar un aumento de sangrado y hematomas, y causar fatiga, debido a su efecto sobre la médula ósea. Los pacientes con AML recibirán diversos antibióticos para prevenir y tratar las infecciones, y necesitarán transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas durante todo el tratamiento de quimioterapia.
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El tipo de radioterapia más común se denomina radioterapia externa con rayos externos, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Dado que la AML se encuentra en la sangre por todo el cuerpo, generalmente se usa la radioterapia únicamente cuando el cáncer se diseminó al cerebro o con el fin de encoger cloromas (masas de tejido localizadas). Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento.
Trasplante de células madre/trasplante de médula ósea
Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, este procedimiento se llama más frecuentemente trasplante de células madre en lugar de llamarse trasplante de médula ósea porque lo que se transplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.
Existen dos tipos de trasplante de células madre dependiendo del origen del reemplazo de las células madres sanguíneas: alotrasplante (ALLO) y trasplante autólogo (AUTO).
En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo han se presentan voluntariamente para donar células madre, para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. La compatibilidad se puede lograr mediante una búsqueda en el registro de la computadora. Además, en ocasiones se considera el uso de las células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles.
En el trasplante autólogo se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella está en remisión del tratamiento previo. Las células madres se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación).
En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerígenas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerígenas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y suprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para suprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como "mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada.)
Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente.
Tanto para los tipos de alotrasplantes como para los de autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y entre diez días y tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre.
En un alotrasplante, otro riesgo mayor es que las células del reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.
En el trasplante autólogo, AUTO hay poco riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas.
Obtenga más información en la serie El recurso de la Cancer.Net, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre.
AML recurrente/refractaria
Si aún hay evidencia de leucemia después del tratamiento inicial, la enfermedad se denomina AML refractaria. Es posible que se les ofrezcan medicamentos nuevos, sujetos a evaluación en estudios clínicos, a los pacientes que tienen la enfermedad refractaria. También debe considerarse la posibilidad de un alotrasplante como parte del programa de tratamiento.
El tratamiento para la AML recurrente con frecuencia depende de la duración de la remisión inicial. Si una recurrencia se presenta después de una remisión prolongada, es posible que la AML responda nuevamente al tratamiento original. Si la remisión fue breve, se utilizan otros medicamentos, que a menudo son fármacos nuevos que están en fase de evaluación en estudios clínicos. Con frecuencia, se les ofrecen alotrasplantes de células madre a los pacientes con leucemia que ha reaparecido después del tratamiento inicial. Sin embargo, no se conoce el mejor tratamiento después de una remisión y, actualmente, se evalúan muchos medicamentos y métodos en estudios clínicos.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento.
Last Updated: October 27, 2008
Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con AML. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.
Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento de la AML. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con AML.
Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Conozca más sobre estudios clínicos, incluida la seguridad de las pacientes, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas para hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.
Last Updated: October 27, 2008
Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.
El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.
Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de ASCO.
Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net en Cuidar al paciente en su totalidad.
Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico.
Last Updated: October 27, 2008
Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para la AML, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.
Las personas que están en remisión deberían realizarse exámenes de seguimiento periódicos durante varios años para detectar la presencia temprana de una recidiva o efectos tardíos (efectos secundarios que ocurren años después del tratamiento) de la quimioterapia.
Se aconseja a las personas en recuperación de AML que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer.
Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento.
Last Updated: October 27, 2008
Investigaciones actuales
Siguen realizándose estudios de investigación sobre la AML. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.
Constantemente se realizan estudios de investigación activos con la finalidad de entender mejor la biología de esta enfermedad para mejorar su tratamiento, en especial para los pacientes de edad avanzada. Estos proyectos incluyen:
- Protocolos de investigación que evalúen el uso de medicamentos nuevos o existentes en distintas dosis y programas de administración.
- La evaluación de inhibidores de los productos de mutaciones específicas halladas en las células de AML. Por ejemplo, cerca del 30% de los pacientes con esta enfermedad tiene mutaciones en un gen que produce una proteína llamada FLT3, que puede aumentar el crecimiento de las células de AML. Se están realizando estudios clínicos en los que se evalúan compuestos que inhiban la FLT3.
- La evaluación de los inhibidores de proteínas que se encuentran en las células de AML y que provocan resistencia a la quimioterapia.
- El uso de anticuerpos dirigidos en contra de las células de AML.
- El estudio de una variedad de técnicas para hacer que el trasplante de células madre sea más seguro, más fácil y más eficaz.
La mayoría de los centros de cáncer participan activamente en estudios clínicos, cuya finalidad es aumentar la tasa de curación de la AML. El National Cancer Institute’s Clinical Trials Cooperative Group Program (Programa de Grupos Cooperativos de Estudios Clínicos del Instituto Nacional del Cáncer) patrocina muchos de estos estudios. Consulte a su médico sobre estos estudios clínicos en curso.
Last Updated: October 27, 2008
Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
- ¿Cuál es mi diagnóstico? ¿Qué significa?
- ¿Me puede explicar mi informe de anatomía patológica (resultados del análisis de laboratorio?
- ¿Necesito comenzar el tratamiento de inmediato?
- ¿Qué subtipo de AML tengo?
- ¿Me puede recomendar un especialista en leucemia?
- ¿Cuál es el mejor lugar para que reciba mi tratamiento?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿En qué estudios clínicos puedo participar?
- ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?
- ¿Este tratamiento afectará mi fertilidad? De ser así, ¿me puede recomendar a un especialista en fertilidad antes de que comience mi tratamiento?
- ¿Qué posibilidades hay de que mi AML entre en remisión?
- ¿De qué manera el tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
- ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?
- ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?
Last Updated: October 27, 2008
Recursos de información para los pacientes
American Society for Blood and Marrow Transplantation (Asociación Estadounidense para Trasplantes de Sangre y Médula Ósea)
85 West Algonquin Rd., Ste. 550
Arlington Heights, IL 60005
Teléfono: 847-427-0364
www.asbmt.org
Blood and Marrow Transplant Information Network (Red de información sobre el Trasplante de Sangre y Médula Ósea)
2310 Skokie Valley Rd., Ste. 104
Highland Park, IL 60035
Llamadas gratuitas: 888-597-7674
www.bmtnews.org
Leukemia Research Foundation (Fundación para la Investigación sobre la Leucemia)
3520 Patriot, Ste. 202
Wilmette, IL 60091
Llamadas gratuitas: 888-558-5385
Teléfono: 847-424-0600
www.leukemia-research.org
The Leukemia & Lymphoma Society (Asociación de Leucemia y Linfoma)
1311 Mamaroneck Ave.
White Plains, NY 10605
Llamadas gratuitas: 800-955-4572
www.lls.org
National Bone Marrow Transplant Link (Enlace Nacional para el Trasplante de Médula Ósea)
20411 West 12 Mile Rd., Ste. 108
Southfield, MI 48076
Teléfono: 248-358-1886
Llamadas gratuitas: 800-LINK-BMT (800-546-5268)
www.nbmtlink.org
National Marrow Donor Program (Programa Nacional de Donantes de Médula)
3001 Broadway St., NE, Ste. 500
Minneapolis, MN 55413-1753
Teléfono: 800-MARROW2 (800-627-7692)
Pat. Oficina de Adv.: 888-999-6743
www.marrow.org
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Last Updated: October 27, 2008
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