Leucemia: Leucemia mieloide aguda (AML) en adultos
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7/09 Tratamiento El tratamiento de la AML depende del subtipo, la morfología y la citogenética de la AML (consulte Subtipos), así como del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. El tratamiento más satisfactorio para la AML depende de los resultados del primer tratamiento; por lo tanto, es importante someterse al tratamiento inicial en un centro con experiencia en AML. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para AML. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. Los medicamentos se trasladan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo hacia las células cancerosas. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. La quimioterapia es el tratamiento primario para la AML. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyectarse en una vena o en el líquido cefalorraquídeo. Se utilizan varios medicamentos para tratar la AML. Para esta enfermedad, la quimioterapia puede dividirse en tres fases: inducción a la remisión, consolidación posterior a la remisión y mantenimiento. El mantenimiento es el uso prolongado de quimioterapia en los pacientes en remisión, tratamiento que no es frecuente en la AML. Inducción. Este estadio de la terapia se refiere al período inicial del tratamiento después del diagnóstico. El objetivo de la terapia de inducción es una remisión completa (CR, por su sigla en inglés), esto significa que los hemogramas volvieron a la normalidad, es decir, que no se observa leucemia cuando se examina una muestra de médula con microscopio y que desaparecieron los signos y los síntomas relacionados con la AML. Con más frecuencia, se utiliza una combinación de citarabina (Cytosar-U, Tarabine PFS) administrada durante más de siete días y una antraciclina (daunorrubicina [Cerubidine, Rubidomycin] o idarrubicina [Idamycin]) administrada durante tres días. Aparte de matar a las células de la leucemia, estos medicamentos también destruyen las células normales, hecho que aumenta el riesgo de infección y sangrado (ver a continuación). La mayoría de los pacientes requiere internación de tres a cinco semanas durante el período de la terapia de inducción. A veces, es necesario administrar dos tratamientos terapéuticos para lograr una CR. Alrededor del 75% de los adultos más jóvenes con AML y cerca del 50% de los pacientes mayores de 50 años logran la remisión completa después del tratamiento. Consolidación o intensificación. Este estadio de la quimioterapia se refiere al uso de una variedad de medicamentos diferentes diseñados para matar las células de AML que quedan después de una inducción satisfactoria. Se sabe que la enfermedad normalmente reaparecerá si no se administra terapia adicional después de la remisión completa. Con frecuencia, se administran de dos a cuatro tratamientos de dosis alta de citarabina a intervalos mensuales en los adultos más jóvenes que están en remisión, mientras que, para los pacientes de edad más avanzada, se emplean diversos regímenes diferentes. Aunque la quimioterapia habitualmente se administra en el hospital, la mayor parte del tiempo de recuperación transcurre en forma ambulatoria. En algunos pacientes, se recomienda el trasplante de células madre como sustituto del tratamiento de consolidación (ver a continuación). Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Tratamiento para la leucemia promielocítica aguda (APL, por su sigla en inglés) El tratamiento del subtipo APL de la AML es un tanto diferente. Este subtipo es extraordinariamente sensible a los efectos del ácido trans-retinoico (ATRA, por su sigla en inglés), un medicamento que es similar a la vitamina A y que se administra en forma oral. La combinación de ATRA y la quimioterapia con idarrubicina o daunorrubicina produce una tasa muy alta de remisión completa. El sangrado es una complicación común de la APL, y los pacientes con este subtipo de AML, a menudo, requieren gran cantidad de transfusiones de plaquetas y de sangre durante los estadios iniciales del tratamiento. A diferencia de otros subtipos de AML en los que no se utiliza tratamiento de mantenimiento, los pacientes con APL se benefician con el uso a largo plazo (de uno a dos años) de ATRA. Administrado por vía intravenosa, el trióxido de arsénico (Trisenox) es eficaz para el tratamiento de pacientes con APL que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Efectos secundarios de la quimioterapia La quimioterapia que se administra para tratar la AML ataca las células que se dividen rápidamente, incluidas las células de los tejidos normales, como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea. La quimioterapia puede causar caída del cabello, llagas en la boca o náuseas y vómitos a las personas con AML. El cabello volverá a crecer una vez finalizado el tratamiento, y los medicamentos contribuyen eficazmente a evitar las náuseas y los vómitos. El tipo de quimioterapia que se usa para la AML puede disminuir temporalmente la resistencia del cuerpo a las infecciones, originar un aumento de sangrado y hematomas, y fatiga, debido a su efecto sobre la médula ósea. Las personas con AML recibirán diversos antibióticos para prevenir y tratar las infecciones, y necesitarán transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas durante todo el tratamiento de quimioterapia. La quimioterapia puede afectar a la fertilidad (la capacidad para concebir o para mantener un embarazo). Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo de radioterapia más común se denomina radioterapia externa con rayos externos, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Dado que la AML se encuentra en la sangre por todo el cuerpo, generalmente se usa la radioterapia únicamente cuando el cáncer se diseminó al cerebro o con el fin de encoger cloromas (masas de tejido localizadas). Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Conozca más sobre radioterapia (en inglés). Trasplante de médula ósea/células madre Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea. Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. Su equipo de atención médica buscará un donante compatible en un registro computarizado. Además, en ocasiones se considera el uso de las células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles. En el trasplante autólogo, se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella están en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madre se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los transplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerígenas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para deprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como "mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada). Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente. Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y se convierten en tejido sano, productor de sangre en 10 días a tres semanas. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre. En un alotrasplante, otro riesgo mayor es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad exacta del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos. En el trasplante autólogo, no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre (en inglés). AML recurrente/refractaria Si aún hay evidencia de leucemia después del tratamiento inicial, la enfermedad se denomina AML refractaria. Es posible que se les ofrezcan medicamentos nuevos, sujetos a evaluación en estudios clínicos, a los pacientes que tienen la enfermedad refractaria. También debe considerarse la posibilidad de un alotrasplante como parte del programa de tratamiento. El tratamiento para la AML recurrente con frecuencia depende de la duración de la remisión inicial. Si una recurrencia se presenta después de una remisión prolongada, es posible que la AML responda nuevamente al tratamiento original. Si la remisión fue breve, se utilizan otros medicamentos, que a menudo son fármacos nuevos que están en fase de evaluación en estudios clínicos. Con frecuencia, se les ofrecen alotrasplantes de células madre a los pacientes con leucemia que ha reaparecido después del tratamiento inicial. Sin embargo, no se conoce el mejor tratamiento después de una recurrencia y, actualmente, se evalúan muchos medicamentos y métodos en estudios clínicos. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Last Updated: September 30, 2009 |