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Leucemia linfocítica crónica (CLL) en adultos

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 7/09

Tratamiento

El tratamiento de la enfermedad depende del estadio del paciente, el estado del riesgo y la salud en general. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

Dado que la CLL a veces progresa lentamente, muchas personas tal vez no requieran tratamiento desde el principio y algunas realmente pueden no necesitarlo. Aunque los tratamientos disponibles pueden ser muy eficaces, ninguna de las terapias estándar puede eliminar la enfermedad en su totalidad, y los pacientes no se curan de su enfermedad con tratamiento.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.

A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para CLL.

Supervisión y espera, para el estadio temprano de CLL

Para algunos pacientes, los síntomas y la presencia de grandes cantidades de CLL en la sangre, los ganglios linfáticos o el bazo requieren tratamiento poco después del diagnóstico. Sin embargo, en otros casos es posible y recomendable que los médicos supervisen al paciente sin un tratamiento activo. Durante este tiempo, se controlan los hemogramas del paciente y se realizan exámenes físicos de manera regular. Si la CLL muestra signos de empeoramiento, debería iniciarse entonces un tratamiento activo. Diversos estudios han demostrado que el método de "supervisión y espera" (también llamado vigilancia activa) no ocasiona ningún daño cuando se lo compara con el tratamiento inmediato de pacientes con un estadio temprano de CLL. Algunos pacientes permanecen asintomáticos durante años o incluso décadas, y no necesitarán ningún tratamiento.

Se recomienda el tratamiento para los pacientes que desarrollan síntomas y cuyos hemogramas empeoran. Los síntomas pueden incluir fatiga, sudoraciones nocturnas, ganglios linfáticos agrandados o disminución progresiva en los recuentos de glóbulos rojos o plaquetas. Es aconsejable que las personas con CLL hablen con sus médicos para determinar la necesidad de tratar o no los síntomas, teniendo en cuenta sus beneficios y sus efectos secundarios. Obtenga más información acerca del inicio del tratamiento para el cáncer (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. En la quimioterapia sistémica, los medicamentos se trasladan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo hacia las células cancerosas. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado.

Cuando se inicia el tratamiento, los médicos pueden utilizar varios medicamentos o drogas diferentes, dependiendo del estadio de la enfermedad y la edad y la salud de la persona. Puede administrarse quimioterapia en pastillas vía oral, por infusión intravenosa (IV) o por inyección subcutánea (SQ) (una inyección bajo la piel). Algunas veces un médico puede utilizar una combinación de medicamentos, pero esta combinación no es siempre mejor que un solo medicamento.

La fludarabina (Fludara) es uno de los primeros medicamentos que pueden recibir los pacientes con CLL. La fludarabina pertenece a una clase de medicamentos llamados análogos nucleósidos. Otros análogos nucleósidos, incluidos la pentostatina (Nipent) y la cladribina (Leustatin), suelen usarse también para tratar a los pacientes con esta enfermedad, aunque la fludarabina es el de uso más común.

El clorambucilo (Leukeran) y la ciclofosfamida (Cytoxan o Neosar) pertenecen a una clase de medicamentos llamados agentes alquilantes. Ambos medicamentos pueden administrarse por vía oral, mientras que la ciclofosfamida también puede administrarse por vía intravenosa. La ciclofosfamida se puede administrar sola o con prednisona (disponible con distintos nombres de marcas), un tipo de corticosteroide oral.

En el pasado, los pacientes se trataban inicialmente con fludarabina sola o clorambucil/prednisona, y se cambiaba al régimen alternativo si el tratamiento inicial no funcionaba bien. En la actualidad, generalmente estos medicamentos se administran juntos, con combinaciones que incluyen rituximab (Rituxan) (ver a continuación) y fludarabina; ciclofosfamida y fludarabina; ciclofosfamida, fludarabina y rituximab; o pentostatina, ciclofosfamida y rituximab. La elección del tratamiento generalmente depende de la edad del paciente, la salud general y el interés y disponibilidad de estudios clínicos. Actualmente se evalúan otros medicamentos para el tratamiento de la CLL, incluidos alvocidib (algunas veces llamado flavopiridol), bendamustina (Treanda) y lenalidomida (Revlimid).

Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Tratamientos con anticuerpos monoclonales

El rituximab es un anticuerpo (sintético) monoclonal que se administra por vía intravenosa y se une a una proteína en la superficie de las células B, con lo cual mata a algunas de las células de la CLL y aumenta de modo potencial el efecto de la quimioterapia. Como ya lo mencionamos, hay evaluaciones en curso sobre el uso del rituximab en combinación con la quimioterapia.

El alemtuzumab (Campath-1H) es otro anticuerpo monoclonal aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) para su uso en CLL avanzada que ya no responde a otros tratamientos. Puede emplearse en la CLL por células T y por células B. Este anticuerpo puede administrarse por vía intravenosa o como inyección subcutánea (bajo la piel).

Efectos secundarios de la quimioterapia y tratamientos con anticuerpos monoclonales

La quimioterapia para esta enfermedad puede estar asociada con náuseas y vómitos, aunque estos síntomas generalmente pueden prevenirse (en inglés) con medicamentos. Los médicos también observarán de cerca las disminuciones en los hemogramas de células normales, que pueden originar un riesgo mayor de infección (debido a una disminución de los neutrófilos), de sangrado (debido a una disminución de las plaquetas) y fatiga (debido a la anemia). Para controlar estos efectos secundarios, algunos pacientes necesitan transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas, o antibióticos para tratar las infecciones.

La disminución en los hemogramas después de la quimioterapia es, algunas veces, más grave en personas con CLL que en otros tipos de cáncer, dada la presencia de células de esta enfermedad en la médula ósea. Se aconseja a los pacientes que pregunten a sus médicos acerca de los síntomas que pueden tener, cómo pueden prevenirse esas complicaciones y qué nivel de observación deberían requerir.

Algunas veces, se utilizan inyecciones subcutáneas de factores de crecimiento de glóbulos blancos como el filgrastim (Neupogen), la sargramostima (Leukine) o el filgrastim pegilado (Neulasta) para aumentar la producción de glóbulos blancos normales por parte de la médula ósea. Pueden administrarse inyecciones de epoetina (Procrit o Epogen) o darbepoetina (Aranesp) para aumentar la producción de glóbulos rojos. Obtenga más información acerca de las recomendaciones de ASCO para (en inglés) y tratamiento de epoetina y darbepoetina (en inglés).

Las infusiones iniciales de rituximab y alemtuzumab a menudo causan fiebre y escalofríos, que generalmente desaparecen luego de los primeros tratamientos.

Uno de los efectos secundarios de esta enfermedad y su tratamiento es el riesgo de desarrollar una infección bacteriana, viral o micótica. Los médicos suelen llamarlas infecciones oportunistas, dado que estos agentes infecciosos se aprovechan de un sistema inmunológico débil. En especial, los pacientes con esta enfermedad suelen desarrollar infecciones provocadas por el virus del herpes, manifestadas como herpes labiales o herpes zoster (culebrilla). El herpes zoster puede ser muy doloroso y progresar hasta convertirse en una infección grave. Se aconseja a los pacientes que les comuniquen de inmediato a sus médicos si detectan rash o erupciones cutáneas similares a la urticaria, agrupadas y en forma de banda a través del pecho o el abdomen, o que se extienden por las piernas, los brazos o la cara. Estas infecciones pueden tratarse eficazmente con medicamentos antivirales y responden mejor cuando se las tratan en forma temprana.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. La radioterapia no se usa comúnmente en personas con CLL, dado que la enfermedad se encuentra en todo el cuerpo. Sin embargo, la radioterapia puede ser muy útil para reducir un bazo agrandado o ganglios linfáticos inflamados, y eliminar los síntomas que pueden asociarse con dichos crecimientos.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento.

Conozca más sobre radioterapia (en inglés).

Remisión

El objetivo del tratamiento es eliminar cualquier síntoma asociado con este tipo de leucemia y reducir la mayor cantidad posible de células cancerosas remanentes. Una remisión completa (CR, por su sigla en inglés) se da cuando el médico no puede encontrar ninguna evidencia de cáncer después de varias pruebas. Una remisión parcial (PR, por su sigla en inglés) se da cuando quedan restos de cáncer; éste es el resultado más común con los métodos actuales de tratamiento de la CLL. Con una remisión parcial, los pacientes pueden sentirse bastante bien, tener hemogramas normales y no presentar inflamación en los ganglios linfáticos o el bazo, pero aún pueden tener cantidades considerables de la enfermedad que pueden detectarse en un estudio microscópico de biopsia de la médula ósea.

El objetivo de los tratamientos más intensivos y modernos es producir descensos mucho más importantes en los niveles de células cancerosas, con la esperanza de prolongar la sobrevida. En el futuro, es probable que cambie la definición de CR en este tipo de leucemia, gracias a los avances tecnológicos. Por ejemplo, algunas pruebas de gran sensibilidad pueden detectar niveles extremadamente bajos de las características de ADN (proteína celular) anormales de la CLL. Esta determinación se denomina remisión molecular.

CLL refractaria y recurrente

Si la leucemia no responde al tratamiento inicial, la enfermedad se denomina CLL refractaria. Debido a que la CLL no puede ser curada de modo confiable usando los tratamientos estándar disponibles en estos momentos, esta enfermedad generalmente vuelve después del tratamiento y se la denomina CLL recurrente. La duración de la respuesta puede variar de semanas a varios años, y el ritmo de la recurrencia de la enfermedad puede variar de manera considerable. La detección de una recidiva no significa que se necesite tratamiento de inmediato, y normalmente se aconseja un período de observación (método de "supervisión y espera"), con opción de tratamiento si la enfermedad comienza a presentar síntomas nuevamente. Si la enfermedad desarrolla resistencia a un medicamento, se recomienda el tratamiento con otros tipos de medicamentos.

Algunos síntomas pueden tratarse con otros métodos, tales como radioterapia o una esplenectomía (cirugía para extirpar el bazo si se ha agrandado). Los pacientes con infecciones recurrentes pueden beneficiarse con infusiones intravenosas mensuales de inmunoglobulina, dado que los pacientes con este tipo de leucemia presentan niveles reducidos de anticuerpos normales. En general, los pacientes que desarrollan anticuerpos que destruyen sus propios glóbulos blancos (ver más arriba) reciben altas dosis de corticosteroides para revertir este proceso.

Trasplante de médula ósea/células madre

Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). El alotrasplante es el tipo de trasplante que se usa típicamente para tratar la CLL.

En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. Su equipo de atención médica buscará un donante compatible en un registro computarizado. Además, en ocasiones se considera una donación de células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles. Un alotrasplante es una opción en determinados pacientes más jóvenes con CLL que no ha respondido al tratamiento con quimioterapia e inmunoterapia y que de otra forma tienen un buen estado de salud general.

En el trasplante autólogo, se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella están en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madre se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). Los trasplantes autólogos generalmente no se realizan en pacientes con CLL.

En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los transplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerígenas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para deprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como "mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada).

Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente.

Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y se convierten en tejido sano, productor de sangre en 10 días a tres semanas. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre.

En un alotrasplante, otro riesgo mayor es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.

Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.



Last Updated: October 01, 2009

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