Tratamiento
Los siguientes términos se utilizan para describir el estado de la enfermedad en niños con AML:
AML no tratada. El niño no ha recibido tratamiento excepto para aliviar los síntomas de la enfermedad. La sangre y/o la médula ósea contienen demasiados glóbulos blancos, y el niño presenta signos y síntomas de la enfermedad.
Remisión completa de la AML. La cantidad de blastocitos cancerosos en la médula ósea es demasiado escasa como para distinguirlos de los blastocitos normales con el microscopio (menos del 5% de blastocitos en la médula ósea). El niño generalmente no presenta signos o síntomas de la enfermedad.
Remisión parcial de la AML. La cantidad de blastocitos cancerosos en la médula ósea es reducida (entre el 5% y el 15% en la médula ósea) pero se pueden reconocer con el microscopio. El niño generalmente no presenta signos o síntomas de la enfermedad. Esto se aplica únicamente durante los ciclos iniciales de tratamiento, denominado inducción (ver abajo).
AML recurrente. La enfermedad ha vuelto a aparecer (reaparecido) después de que el niño presentara un período de remisión (ausencia absoluta de síntomas).
AML refractaria. La leucemia no entró en remisión completa después del tratamiento.
La mayoría de los niños con AML en los Estados Unidos participan en estudios clínicos. Los estudios clínicos son estudios de investigación que evalúan nuevas terapias y comparan los mejores tratamientos disponibles (tratamientos estándar) con tratamientos más recientes que podrían ser más efectivos. El cáncer en los niños es poco frecuente, de modo que puede resultar difícil para los médicos planificar tratamientos, a menos que sepan cuál fue el más eficaz en otros niños. La investigación de nuevos tratamientos implica el monitoreo minucioso mediante el uso de métodos científicos y el seguimiento cuidadoso de todos los participantes para evaluar la evolución. Cuando hay una clara mejoría de cura (también llamada supervivencia) con un tratamiento que con otro, la mejor terapia comprobada se convierte en el nuevo tratamiento estándar.
Todos los niños con cáncer deben ser tratados en hospitales que puedan brindar la atención especializada que necesitan estos niños. Los médicos, enfermeras y demás personal de estos centros poseen vasta experiencia en el tratamiento de niños con cáncer y tienen acceso a las últimas investigaciones. En muchos casos, un equipo de médicos se hace cargo del tratamiento de un niño con cáncer. Los niños tratados por AML necesitan atención especializada, por lo tanto es importante que el equipo de tratamiento tenga experiencia en tratar niños con AML.
Los centros oncológicos pediátricos a menudo cuentan con servicios adicionales de apoyo para los niños y sus familias, como nutricionistas, farmacéuticos oncológicos, trabajadores sociales y consejeros. También pueden ofrecer actividades especiales para los niños con cáncer.
Cada vez son más los centros oncológicos pediátricos que ofrecen servicios para adolescentes y adultos jóvenes. A veces, los centros oncológicos para adultos también ofrecen estudios clínicos para adolescentes y adultos jóvenes con cáncer.
Tratamientos para niños con AML
Para tratar la AML en niños habitualmente se utilizan dos tipos de tratamiento: quimioterapia y trasplante de médula ósea (BMT, por su sigla en inglés), también llamado trasplante de células madre. A veces se utiliza más de un tratamiento.
Quimioterapia
La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia mata principalmente a las células cancerosas porque son las que se multiplican con mayor rapidez. La quimioterapia es el tratamiento primario para la AML.
Se han desarrollado varios tratamientos que implican el uso intensivo de varios medicamentos. Alrededor del 85% de los niños tendrán una remisión inicial, y alrededor del 50% se curarán. Durante el tratamiento, los niños con AML deben ser controlados muy cuidadosamente, y a menudo pasan muchas semanas en el hospital debido a recuentos sanguíneos muy bajos y la posibilidad de desarrollar infecciones.
La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyectarse en una vena o en el líquido cefalorraquídeo. La elección de los medicamentos dependerá de que el niño haya sido tratado anteriormente por AML y otros factores.
La quimioterapia para la AML generalmente se divide en dos fases de tratamiento: inducción e intensificación.
La quimioterapia de inducción consiste en quimioterapia para matar todas las células cancerosas posibles y lograr que la AML entre en remisión.
La quimioterapia de intensificación es otra fase para eliminar las células cancerosas restantes. Para la terapia de intensificación se puede utilizar quimioterapia o trasplante de médula ósea.
Dado que la quimioterapia ataca las células que se multiplican rápidamente, incluidas aquellas de tejidos normales —como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea—, los niños que reciben quimioterapia pueden perder el cabello, desarrollar llagas bucales o tener náuseas y vómitos. Además, la quimioterapia puede disminuir la resistencia del cuerpo a las infecciones, causar fatiga y llevar a un aumento de hemorragias y hematomas. Estos efectos secundarios se pueden controlar durante el tratamiento y, por lo general, desaparecen al finalizar la quimioterapia. La gravedad de los efectos secundarios depende del tipo y la cantidad de medicamento que se administra, así como de la cantidad de tiempo que el niño lo recibe. El grado en que los niños sufren los efectos secundarios también puede estar influenciado por otros factores, entre ellos, diferencias genéticas en el metabolismo de los medicamentos y el estado general de salud y bienestar del niño. Los médicos saben que cada persona es única. La mayoría de los niños recibe un tratamiento inicial similar al de otros niños con el mismo tipo de cáncer. Sin embargo, según los efectos secundarios de la quimioterapia, es posible que se ajusten las dosis o los programas de administración. Esto es un equilibrio constante entre el esfuerzo por matar todas las células cancerosas y la necesidad de evitar complicaciones graves. Su médico analizará estos ajustes con usted a medida que sean necesarios. No todas las personas necesitan que se ajuste su quimioterapia.
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.
Trasplante de médula ósea/trasplante de células madre
En un trasplante de médula ósea para la AML, se destruye la médula ósea del niño y las células de leucemia restantes que quedan en ella con quimioterapia (y a veces radioterapia) y se reemplaza por una médula ósea sana. En primer lugar, el médico administra altas dosis de quimioterapia (y a veces radioterapia) para destruir toda la médula ósea del niño. Posteriormente, extrae células madre sanguíneas o de médula ósea sanas de un donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del niño, procedimiento llamado trasplante alogénico (alotrasplante). Las células sanas se infunden en la vena del niño, y así, llegan hasta los huesos y reemplazan la médula ósea destruida. Los trasplantes de médula ósea también se denominan trasplantes de células madre.
El mejor donante compatible para un trasplante por lo general es un hermano o hermana. En ocasiones, también puede haber otros familiares compatibles. Los voluntarios sin parentesco también pueden ser donantes compatibles.
Los niños con AML tienen diferentes riesgos de recurrencia (cáncer que reaparece después del tratamiento) según el subtipo de AML. Cuanto mayor sea el riesgo de recurrencia, mayor será la necesidad de un trasplante de médula ósea. En su mayoría, los niños con subtipos de AML que tienen riesgos más bajos de recurrencia y por lo tanto más probabilidades de cura pueden ser tratados con quimioterapia sola. En niños con un riesgo promedio (también llamado intermedio) de recurrencia y supervivencia, cuando hay un familiar donante disponible, el trasplante de médula ósea es el tratamiento de elección preferido después de que un niño presenta una primera remisión. En niños con el mayor riesgo de recurrencia y la menor probabilidad de supervivencia, a menudo se utiliza un trasplante de médula ósea con un donante emparentado o sin parentesco además de la quimioterapia después de que un niño presenta una primera remisión.
En general, los trasplantes de donantes sin parentesco no se realizan a menos que la AML haya vuelto a aparecer. Se están realizando estudios clínicos para evaluar el uso de trasplantes de donantes sin parentesco para pacientes con AML que presentan ciertos factores de alto riesgo (por ejemplo, una anomalía cromosómica denominada monosomía 7 o un niño que no haya logrado una remisión completa o parcial después del primer ciclo de quimioterapia de inducción).
En un trasplante de médula ósea autólogo se utilizan las propias células madre sanguíneas o de médula ósea del niño como reemplazo. Se extrae el tejido y luego se congela. El niño luego recibe quimioterapia de alta dosis (y a veces radioterapia) para matar su propia médula ósea. Se descongela el tejido congelado y se lo vuelve a infundir en las venas para reemplazar la médula destruida. En estudios clínicos en los Estados Unidos, el trasplante autólogo de médula ósea no ha demostrado ser más eficaz que la quimioterapia para la AML. Por lo tanto, no se utiliza de rutina para tratar la AML en niños.
Obtenga más información en la serie El recurso de la Cancer.Net, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre.
No todos los niños con AML necesitan un trasplante de médula ósea. Los niños con síndrome de Down y leucemia promielocítica aguda M3 no necesitan un trasplante de médula ósea a menos que la AML vuelva a aparecer. La AML con ciertos cambios genéticos (por ejemplo, anomalías cromosómicas conocidas como inv 16 y t[8;21]) no necesita un trasplante de médula ósea a menos que la leucemia haya vuelto a aparecer. Estos grupos de niños tienen menores riesgos de recurrencia y mayores probabilidades de supervivencia a largo plazo con la quimioterapia sola.
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. La radioterapia para la AML generalmente se utiliza sólo si el cáncer se ha diseminado al cerebro y no responde al tratamiento sistémico y/o quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo. La radioterapia también se puede utilizar para tratar cloromas, los tumores sólidos que en ocasiones forman las células de AML. Como se explicó anteriormente, la radioterapia también se puede utilizar durante un trasplante de médula ósea.
Los efectos secundarios de la radioterapia incluyen cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. A veces, la radioterapia puede interferir en el crecimiento y desarrollo normal del cerebro y del cuerpo del niño. Por lo tanto, cuando es posible, en primer lugar se utiliza la quimioterapia con la esperanza de evitar la radiación. Puede encontrar más información en la sección Después del tratamiento.
AML recurrente
En algunos niños que han recibido tratamiento para la AML, la enfermedad vuelve a aparecer después del tratamiento. Esto se denomina recurrencia o recidiva de AML. La mayoría de las recurrencias aparecen en la médula ósea, pero a veces pueden comprometer el cerebro u otras partes del cuerpo. El tratamiento generalmente incluye más quimioterapia seguida de trasplante de médula ósea. El tratamiento de cada niño se planifica individualmente según las circunstancias. Los estudios clínicos que están evaluando nuevas terapias dirigidas para la AML son una alternativa para algunos niños con AML recurrente. En algunos niños, la AML recurrente se puede curar.
Para informarse acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el Recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento.
Last Updated: April 21, 2008
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