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Linfoma de Hodgkin
Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,
8/08 Tratamiento El tratamiento del linfoma de Hodgkin depende del tamaño y la ubicación de los ganglios linfáticos agrandados, los resultados de los análisis de sangre, el tipo de linfoma de Hodgkin, y la edad del paciente, sus síntomas y su estado general de salud. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Los métodos de tratamientos más frecuentes para el linfoma de Hodgkin son la radioterapia, la quimioterapia o una combinación de ambos métodos. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones relacionadas con el plan de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. Algunos de los tratamientos originales para el linfoma de Hodgkin, desarrollados en las décadas de 1960 y 1970, eran muy efectivos. Sin embargo, la atención de seguimiento a largo plazo de las personas que recibieron estos tratamientos ha mostrado que éstas corren el riesgo de presentar efectos secundarios más adelante en la vida, entre ellos, infertilidad (la imposibilidad de procrear), y cánceres secundarios, como cáncer de pulmón y cáncer de mama en las mujeres. Estos problemas a largo plazo fueron, en parte, el resultado de los tipos de quimioterapia utilizada en aquel momento y, por otro lado, el resultado de la radioterapia aplicada en superficies extensas. Para evitar o reducir el riesgo de estos problemas, el tratamiento moderno del linfoma de Hodgkin implica tratamientos más nuevos de quimioterapias y el uso de campos mucho más pequeños de radioterapia. Actualmente, se recomendará a la mayoría de los pacientes con linfoma de Hodgkin, incluido el estadio I o el II, que reciban algo de quimioterapia, seguida de radioterapia en las áreas de ganglios linfáticos afectados. (Para algunos pacientes con enfermedad en estadio temprano, quizá sea posible administrarles un tratamiento relativamente breve de sólo quimioterapia, sin la necesidad de aplicar radioterapia. Este tratamiento puede realizarse en unos pocos pacientes elegidos cuidadosamente y debe ser analizado con el médico). Para la enfermedad de estadio III o IV, la quimioterapia sigue siendo el tratamiento primario, aunque podría recomendarse radioterapia adicional, especialmente en áreas de ganglios linfáticos grandes. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x con alta potencia u otras partículas para matar las células cancerosas. La radioterapia para el linfoma de Hodgkin siempre es de rayos externos, que es aquella que se aplica desde una máquina fuera del cuerpo. Siempre que sea posible, en la actualidad la radioterapia generalmente se dirige a las áreas de ganglios linfáticos afectados para reducir el riesgo de efectos secundarios. Los efectos secundarios inmediatos producidos por la radioterapia dependen del área del cuerpo que se está tratando. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. Los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello quizá tengan dolor en la boca o la garganta. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Si bien el riesgo de daño a largo plazo disminuye a medida que se mejoran los tratamientos, la radioterapia aún puede causar, en algunos casos, efectos secundarios a largo plazo, también llamados efectos tardíos. Para minimizar el riesgo de efectos secundarios de largo plazo, se están realizando estudios clínicos que intentan determinar las dosis óptimas y el campo más pequeño posible para la radioterapia. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. Para el linfoma de Hodgkin pueden utilizarse muchos tipos diferentes de quimioterapia. Las combinaciones de medicamentos que se usan con más frecuencia en los Estados Unidos se llaman “ABVD” y “Stanford V”. Otra combinación de medicamentos, conocida como “BEACOPP”, actualmente se usa en forma generalizada en Europa y cada vez más en los Estados Unidos. ABVD: doxorrubicina (Adriamycin), bleomicina (Blenoxane), vinblastina (Velban) y dacarbazina (DTIC). Generalmente, la quimioterapia ABVD se administra cada dos semanas durante cuatro a ochos meses. Stanford V: mecloretamina (Mustargen, Nitrogen Mustard), doxorrubicina, vinblastina, vincristina (Oncovin), bleomicina, etopósido (VePesid, Etopophos, Lastet), prednisona y G-CSF (factor estimulante de colonias de granulocitos). La quimioterapia se administra en forma semanal durante dos a tres meses y, normalmente, se administran dos o tres de estos medicamentos cada semana. BEACOPP: bleomicina, etopósido, doxorrubicina, ciclofosfamida (Cytoxan), vincristina, procarbazina y prednisona. El régimen de tratamiento y la cantidad de ciclos varían de acuerdo con las necesidades de cada paciente. Por el momento, no se sabe a ciencia cierta cuál de estos tratamientos de quimioterapia es mejor para los pacientes con linfoma de Hodgkin, y el mejor tratamiento podría ser diferente en función del tipo y el estadio de la enfermedad. Por este motivo, muchos estudios clínicos están en curso para comparar estos diferentes tratamientos quimioterapéuticos. Los estudios clínicos se diseñan para determinar qué combinación resulta más efectiva para el tratamiento del linfoma de Hodgkin y cuál produce menos efectos secundarios a corto plazo y tardíos. En distintos momentos durante el curso de la quimioterapia, es común que se repitan algunos de las pruebas realizadas en un principio, como las tomografías computarizadas y los estudios PET. Estas pruebas se utilizan para supervisar la enfermedad y saber cómo está respondiendo al tratamiento. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Si bien el riesgo de efectos secundarios a largo plazo disminuye a medida que se mejoran los tratamientos, la quimioterapia aún causa, en algunos casos, efectos secundarios tardíos y permanentes. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Trasplante de médula ósea/células madre Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, este procedimiento se llama más frecuentemente trasplante de células madre en lugar de llamarse trasplante de médula ósea porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea. Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madres sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). El alotrasplante puede recomendarse para pacientes que, después del tratamiento, tienen linfoma remanente en la médula ósea. En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. La compatibilidad se puede lograr mediante una búsqueda en el registro de la computadora. Además, en ocasiones se considera una donación de células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles. En el trasplante autólogo se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella está en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madres se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerosas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para deprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como "mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada). Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente. Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y entre dos a tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre. En un alotrasplante, otro riesgo mayor es que las células del reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos. En el trasplante autólogo, no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información en la serie El recurso de la Cancer.Net, El recurso de la Cancer.Net, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre. Linfoma de Hodgkin progresivo y recurrente Se dice que la enfermedad es progresiva si el cáncer se agranda o se disemina mientras el paciente recibe un tratamiento correspondiente al linfoma original. La enfermedad progresiva y la recurrencia son poco frecuentes en el linfoma de Hodgkin. Si se presenta cualquiera de los casos, se les aconsejará a la mayoría de los pacientes recibir terapia de alta dosis con un trasplante de células madre (ver arriba), que parece ser más efectivo en el tratamiento del linfoma de Hodgkin progresivo o recurrente que otro tratamiento de quimioterapia estándar. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Para obtener más información La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) tiene guías de tratamiento que se tradujeron a un lenguaje sencillo para el paciente. Según la Política sobre enlaces de Cancer.Net, tenga en cuenta que la inclusión de este enlace no implica el aval de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés) respecto del contenido, sino que constituye un intento por brindar información adicional que pueda ser útil para las personas que viven con cáncer y sus familias. La guía de tratamiento NCCN para el linfoma de Hodgkin se puede encontrar en www.nccn.com. Last Updated: December 01, 2008 |