Oncologist-approved cancer information from the American Society of Clinical Oncology

Sarcoma de tejido blando

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 8/09

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el sarcoma, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

Las visitas de seguimiento programadas periódicamente con los médicos que participan en el tratamiento del sarcoma no sólo son importantes para detectar cualquier recurrencia posible del tumor sino también para ayudar a controlar e, idealmente, prevenir algunos efectos secundarios relacionados con el tratamiento. Un régimen de seguimiento de uso frecuente incluye visitas cada tres a cuatro meses durante los primeros tres años posteriores al tratamiento y después, cada seis meses hasta los cinco años luego de haber finalizado el tratamiento, y visitas anuales de allí en más. Durante las visitas de seguimiento, periódicamente se realizarán radiografías o tomografías computarizadas de tórax para detectar la posible diseminación del cáncer a los pulmones. A veces también se realizan estudios por imágenes con MRI, ultrasonido, estudios por CT y/o PET del lugar donde se encontraba el tumor original.

Las personas tratadas por sarcoma de tejido blando deben ser muy cuidadosas y comunicar cualquier síntoma nuevo, por ejemplo, si tienen tos, si vuelve el dolor o detectan una nueva masa. Pueden ser un signo de recurrencia del cáncer, un efecto secundario del tratamiento o un problema no relacionado con el cáncer. Es probable que la recurrencia aparezca dentro de los dos primeros años, pero en algunos sarcomas la enfermedad reaparece mucho tiempo después. Las recurrencias locales (recurrencias en el lugar del tumor original) a menudo pueden ser tratadas con resultados satisfactorios. Las metástasis (recurrencias en lugares distantes del lugar original) pueden tratarse, pero rara vez son curables.

En el caso de personas que recibieron radioterapia, la región del cuerpo donde se aplicó radiación puede estar en riesgo de hinchazón de la extremidad (linfedema), fractura de los huesos del muslo o la pierna, reducción del movimiento de las articulaciones y fibrosis (endurecimiento) de los tejidos blandos. En raros casos, puede desarrollarse otro sarcoma diferente del tumor original como resultado de la radioterapia. La hinchazón de la extremidad se puede tratar con medias de compresión y otras terapias especiales que los médicos pueden recetar. Las fracturas óseas se pueden prevenir al evitar ciertos ejercicios de alto impacto; éste es un tema que los pacientes deben hablar con sus médicos. La movilidad articular puede mejorar con un programa de rehabilitación. La fibrosis puede responder a varios meses de tratamiento con una combinación de vitamina E y pentoxifilina, otro medicamento oral. La piel sometida a radioterapia debe protegerse de la exposición solar con ropa o protector solar para reducir la posibilidad de que se origine un cáncer de piel en esa región.

Después de la cirugía o la radioterapia, puede ser importante que los pacientes tratados por sarcoma de brazo o pierna participen de un programa de rehabilitación para recuperar o mantener la función máxima de la extremidad afectada. Probablemente se indiquen ejercicios para favorecer la amplitud del movimiento, ejercicios de fortalecimiento y un programa para reducir, si la hubiera, la hinchazón de la extremidad. Para optimizar la rehabilitación del paciente después del tratamiento, puede ser muy importante realizar una consulta formal con un especialista en medicina de rehabilitación. La mayoría de los pacientes con sarcoma en un brazo o una pierna pueden recibir un tratamiento satisfactorio y mantener una buena función del miembro. Sin embargo, aunque el tratamiento incluyera la amputación, el acceso a los servicios protésicos (extremidades artificiales) y el apoyo de la salud mental pueden ayudarlos a sobrellevar la adaptación a la vida después de la amputación. Conozca más sobre la rehabilitación (en inglés).

Se aconseja a las personas en recuperación de un sarcoma que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, no fumar y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarla a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Conozca más sobre vivir bien después del cáncer (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.



Last Updated: November 19, 2009

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