Oncologist-approved cancer information from the American Society of Clinical Oncology

Sarcoma de tejido blando

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 8/09

Tratamiento

El tratamiento del sarcoma depende del tamaño y la localización del tumor, el grado, el subtipo, si el cáncer se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones relacionadas con el plan de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.

La cirugía es el tratamiento más frecuente para el sarcoma. Si el tumor no se puede extraer con cirugía, se lo puede controlar de manera permanente con radioterapia. En el caso de un tumor que se puede extraer con cirugía, la radioterapia y la quimioterapia se pueden administrar antes o después de la cirugía para reducir el riesgo de una recurrencia (cáncer que reaparece después del tratamiento). La quimioterapia y la radioterapia también se pueden usar para reducir el tamaño del sarcoma o para aliviar el dolor y otros síntomas.

A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el sarcoma de tejido blando.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal para el sarcoma de tejido blando. Un oncólogo quirúrgico es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. El objetivo del cirujano es extraer el tumor y de 1 a 3 cm como mínimo (aproximadamente 1 pulgada) de tejido sano alrededor del tumor para que quede un margen limpio. Los sarcomas pequeños generalmente pueden curarse con cirugía sola, pero aquéllos que miden más de 5 cm habitualmente se tratan con una combinación de cirugía y radioterapia. La radioterapia o la quimioterapia puede aplicarse antes de la cirugía (para disminuir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación), durante y después de la cirugía (para destruir cualquier célula cancerosa que quede). Conozca más sobre la cirugía del cáncer (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. Casi todos los medicamentos quimioterapéuticos se administran por inyección en una vena (se llama inyección intravenosa o IV).

Algunos tipos de quimioterapia que pueden utilizarse solos o en combinación incluyen doxorrubicina (Adriamycin, Rubex), ifosfamida (Ifex), gemcitabina (Gemzar), docetaxel (Taxotere), dacarbazina (Matulane), paclitaxel (Taxol), así como las terapias dirigidas (ver abajo) llamadas imatinib (Gleevec) (para GIST y un sarcoma raro llamado dermatofibrosarcoma protuberans) y sunitinib (Sutent; para GIST). Recientemente, se aprobó el uso de trabectedina (Yondelis) en países europeos para pacientes con sarcoma que continuó creciendo después de la quimioterapia inicial. Los fármacos específicos utilizados para tratar el sarcoma dependen del tipo de sarcoma. Se utilizan diferentes medicamentos para tratar diferentes tipos y subtipos de sarcoma. La quimioterapia para sarcoma generalmente se administra como tratamiento ambulatorio. Casi todos los efectos secundarios de los medicamentos desaparecen poco tiempo después del tratamiento.

La quimioterapia suele ser útil cuando el cáncer ya se ha diseminado. Un sarcoma que crece rápidamente puede ser tratado con quimioterapia antes de la cirugía. La quimioterapia a menudo reduce el tamaño del tumor principal y puede destruir pequeñas áreas de metástasis si algunas de las células cancerosas ya se desplazaron a otras áreas.

En el caso del sarcoma de alto grado, cuando la cirugía no es posible o es problemática, los oncólogos pueden recomendar administrar tres a cuatro ciclos de quimioterapia antes de la cirugía con el objetivo de reducir el tamaño del tumor primario, para que pueda extirparse con mayor facilidad. Algo de quimioterapia antes de la cirugía también puede mejorar la supervivencia, ya que puede destruir las células que se han desprendido del tumor original. La quimioterapia se puede administrar sola o combinada con cirugía y/o radioterapia. Cuando la quimioterapia se administra antes de la cirugía se llama quimioterapia preoperatoria, quimioterapia neoadyuvante o quimioterapia de inducción.

La quimioterapia que se administra después de la cirugía se llama quimioterapia adyuvante o postoperatoria. Después que el paciente se recupera de la cirugía, el oncólogo puede administrarle más quimioterapia para destruir cualquier célula tumoral remanente.

Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia.

Se puede administrar radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor de manera que pueda extirparse fácilmente. O bien, puede administrarse después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado. La radioterapia puede disminuir el número de cirugías necesarias y muchas veces permite preservar el brazo o la pierna donde se encuentra el sarcoma. La radioterapia también puede dañar las células normales pero, como el haz de radiación se dirige alrededor del tumor, los efectos secundarios ocurren principalmente en esas áreas. Casi todos los efectos secundarios de la radioterapia desaparecen poco después de finalizado el tratamiento. Las técnicas de radiación más nuevas, entre ellas, la radioterapia de intensidad modulada y la radiación por haz de protones (ver Investigaciones actuales) pueden ayudar a controlar el sarcoma y a reducir la frecuencia de los efectos secundarios a más corto y más largo plazo.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT, por sus siglas en inglés). La IMRT es una técnica que se usa para dirigir la radioterapia al tumor con mayor precisión y reducir el riesgo de dañar el hueso u otros tejidos cercanos.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Por lo tanto, es mucho más específica para el tratamiento del cáncer, generalmente con menos efectos secundarios y menos graves. En 2002, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó el imatinib para el tratamiento del tumor estromal gastrointestinal (GIST) en estadios avanzados. Actualmente, este medicamento es el tratamiento estándar para el GIST. En 2006, se aprobó una segunda terapia dirigida, sunitinib, para el tratamiento de GIST en pacientes en los que este cáncer no puede tratarse con imatinib. Más recientemente, imatinib se aprobó para el tratamiento de GIST en pacientes después de una cirugía inicial para intentar impedir una recurrencia. Además, imatinib está aprobada para el tratamiento de pacientes con estadio avanzado de un tipo raro de sarcoma llamado dermatofibrosarcoma protuberans. Se están evaluando nuevos medicamentos dirigidos en estudios clínicos. Obtenga más información sobre tratamientos dirigidos.

Sarcoma avanzado y recurrente

El sarcoma avanzado es el que se ha diseminado a otros lugares en el momento del diagnóstico o ha vuelto a aparecer después del tratamiento inicial. La recurrencia puede ser en el tejido donde el sarcoma apareció por primera vez (recurrencia local) o en otro lugar (recurrencia regional o distante).

Aproximadamente un tercio de los pacientes tratados por sarcoma de tejido blando en un brazo o una pierna presentan una recurrencia del tumor, más probablemente en los pulmones. Más de la mitad de los pacientes tratados por sarcoma de abdomen o tronco tendrán algún tipo de recurrencia, que puede ser local, regional y/o distante. El tratamiento de la recurrencia dependerá de la localización y el tipo de recurrencia y del método del tratamiento previo. Una recurrencia local aislada generalmente se trata, cuando es posible, con cirugía adicional y radioterapia. El tratamiento del sarcoma que se ha diseminado a otros órganos o ganglios linfáticos podría incluir cirugía sola, cirugía más radioterapia, cirugía más quimioterapia, quimioterapia sola y, por otro lado, en los raros casos en que el tumor no crece, se puede aplicar una estrategia de “supervisión y espera”, que también se conoce como vigilancia activa. En el tratamiento del sarcoma avanzado de partes blandas frecuentemente se usan combinaciones de quimioterapia. En raros casos, generalmente en los pacientes con un tumor muy grande que afecta los principales nervios y vasos sanguíneos del brazo o la pierna, es necesario recurrir a la amputación para controlar el tumor. Este procedimiento también puede ser necesario si el tumor vuelve a crecer en el brazo o la pierna después de la cirugía, la radioterapia y/o la quimioterapia.

Las personas que han recibido tratamiento por sarcoma deberían realizarse exámenes de seguimiento con periodicidad para detectar una posible recurrencia, en función de un cronograma preparado por el oncólogo (consulte Después del tratamiento).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.



Last Updated: November 19, 2009

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