Cáncer colorrectalLast Updated: October 16, 2009 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 10/09 Panorama general
El cáncer se origina cuando las células normales empiezan a cambiar y a crecer sin control y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo). El cáncer colorrectal es una enfermedad en la que las células normales de las paredes del colon o del recto comienzan a cambiar, crecen sin control y no mueren. Estos cambios suelen tardar un largo período en desarrollarse; sin embargo, en algunos casos de enfermedades hereditarias, los cambios pueden producirse en meses o años. Los cambios pueden ser consecuencia de factores genéticos y ambientales. En un principio, el crecimiento de las células se muestra como un pólipo benigno que, a través del tiempo, puede convertirse en un tumor canceroso. Si no se los trata o extirpa, los pólipos se pueden convertir en cáncer con riesgo de muerte. El cáncer colorrectal puede prevenirse mediante el reconocimiento y la extirpación de los pólipos precancerosos. Anatomía del colon y el recto El colon y el recto conforman el intestino grueso, que tiene un papel importante en la formación de los excrementos. Los primeros 150 a 180 centímetros del intestino grueso corresponden al colon, y los últimos 15 centímetros, al recto (que termina en el ano). El colon se divide en cuatro secciones. El colon ascendente es la porción del colon que se extiende desde una bolsa denominada ciego (el comienzo del intestino grueso donde el intestino delgado se vacía), a la derecha del abdomen. El colon transversal cruza por la parte superior del abdomen. El colon descendente lleva los excrementos hacia abajo, a la izquierda. Finalmente, el colon sigmoide, ubicado en la parte final, conduce los excrementos unos centímetros más abajo hacia el recto. El cáncer colorrectal puede originarse tanto en el colon como en el recto. El cáncer que comienza en el colon se denomina cáncer de colon y el cáncer que comienza en el recto se denomina cáncer de recto. El cáncer colorrectal a menudo comienza con pólipos (crecimientos no cancerosos que se pueden desarrollar en la pared interna del colon y el recto, a medida que las personas envejecen). Existen diversas formas de pólipos. Los pólipos adenomatosos, o adenomas, son formaciones que pueden convertirse en cancerosas. Estos pólipos se pueden detectar con una colonoscopia (consulte Factores de riesgo y prevención). Una manera de prevenir el cáncer colorrectal es detectar y extirpar los pólipos antes de que se conviertan en cancerosos. Alrededor del 10% de los pólipos del colon son planos, y es difícil detectarlos mediante una colonoscopia, a menos que se utilice un medio de contraste para destacarlos. Estos pólipos planos tienen un alto riesgo de convertirse en cancerosos, independientemente del tamaño. La mayoría de los cánceres de colon y de recto son una clase de tumor denominado adenocarcinoma, que es un cáncer de las células que recubren el tejido interno del colon y el recto. En esta sección se cubre específicamente el adenocarcinoma. Otros tipos de cáncer que se desarrollan con mucha menos frecuencia pero que pueden comenzar en el colon o el recto incluyen los tumores carcinoides (en inglés), los tumores estromales gastrointestinales (GIST, por su sigla en inglés) y el linfoma. Estadísticas Cuando el cáncer colorrectal se detecta precozmente, con frecuencia puede curarse. La tasa de mortalidad de este tipo de cáncer ha disminuido en los últimos 20 años, probablemente debido a que en la actualidad existen mejores tratamientos y se detecta una mayor cantidad de casos en su etapa inicial. El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en hombres y mujeres de los Estados Unidos. Es también la tercera causa más frecuente de muerte por cáncer en hombres y mujeres en forma separada (y la segunda causa más frecuente de muerte en total por cáncer si se combinan hombres y mujeres) en los Estados Unidos. En 2009, se estima que a unos 146.970 adultos (75.590 hombres y 71.380 mujeres) se les diagnosticará cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Estas cifras incluyen 106.100 nuevos casos de cáncer de colon y 40.870 nuevos casos de cáncer de recto. Se calcula que ocurrirán 49.920 muertes (25.240 hombres y 24.680 mujeres). Si el cáncer se detecta en un estadio temprano y localizado, la tasa de sobrevida relativa de cinco años (el porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidos los que mueren por otras enfermedades) para las personas con cáncer colorrectal es del 90%. Si el cáncer se ha diseminado hacia los órganos o ganglios linfáticos adyacentes, la tasa de sobrevida relativa de cinco años es del 68%. Si el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de sobrevida relativa de cinco años es del 11%. Sin embargo, en los pacientes que tienen sólo un tumor o algunos tumores que se han diseminado desde el colon a los pulmones o el hígado, la extirpación quirúrgica puede llevar a la curación, lo que mejora considerablemente la tasa de sobrevida de cinco años para estos pacientes. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible decirle a una persona en particular cuánto tiempo vivirá con cáncer colorrectal. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2009. Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Se desconocen las causas que provocan el cáncer colorrectal, pero aparentemente ciertos factores aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal: Pólipos adenomatosos (adenomas). Los pólipos no son tipos de cáncer, pero los pólipos llamados adenomas son los que con más frecuencia se transforman en cáncer colorrectal. Los pólipos a menudo se pueden extirpar por completo con un instrumento durante una colonoscopia, que es un examen en el que el médico introduce un tubo iluminado para ver dentro del colon del paciente, después de sedarlo. La extirpación de los pólipos puede prevenir el cáncer de colon. Las personas que han tenido adenomas son más propensas a tener pólipos nuevamente y a sufrir cáncer de colon, por lo que deben realizarse estudios de detección de seguimiento en forma periódica (consulte Detección). Edad. El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta con la edad. El cáncer colorrectal puede aparecer en adultos jóvenes y adolescentes, pero más del 90% de los casos de cáncer colorrectal se presentan en personas mayores de 50 años. En los Estados Unidos, la edad promedio del diagnóstico es 72 años. Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por su sigla en inglés). Las personas con IBD, como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, pueden padecer una inflamación crónica del intestino grueso, lo que aumenta el riesgo de cáncer de colon. La IBD es diferente al síndrome de intestino irritable. Antecedentes personales de cáncer. Quienes tengan antecedentes personales de cáncer son más propensos a sufrir cáncer de colon. Las mujeres que han padecido cáncer de ovario o útero tienen más posibilidades de desarrollar cáncer colorrectal. Antecedentes familiares de cáncer. Las personas que tienen padres, hermanos o hijos que han padecido cáncer colorrectal tienen más probabilidades de sufrir ese cáncer, en particular si el familiar desarrolló el cáncer colorrectal antes de los 60 años. Las personas cuyos miembros de la familia hayan padecido determinadas afecciones hereditarias poco comunes, como poliposis adenomatosa familiar (FAP, por su sigla en inglés, poliposis adenomatosa familiar atenuada (AFAP), síndrome de Gardner, cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (HNPCC, por su sigla en inglés), síndrome de poliposis juvenil (JPS, por su sigla en inglés), síndrome de Muir-Torre, poliposis asociada al gen MYH (MAP, por su sigla en inglés), síndrome de Peutz-Jeghers (PJS, por su sigla en inglés) y el síndrome de Turcot, también presentan un riesgo significativamente mayor de contraer cáncer colorrectal. Los familiares de mujeres con cáncer de útero pueden encontrarse también en el grupo de mayor riesgo. Obtenga más información sobre La genética del cáncer colorrectal (en inglés).Raza. Las personas de raza negra tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal esporádico (no hereditario) en los Estados Unidos, y el cáncer de colon es una de las causas principales de muerte relacionada con el cáncer en las personas de esa raza. Las mujeres negras tienen más probabilidades de morir por cáncer colorrectal que las mujeres de cualquier otro grupo racial, y los hombres negros son incluso más propensos a morir de cáncer colorrectal que las mujeres negras. Las razones de estas diferencias son poco claras. Debido a la observación de que las personas de raza negra tienen más posibilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de colon a una edad más temprana, el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) sugiere que las personas de raza negra comiencen a realizarse colonoscopias a partir de los 45 años (consulte los detalles en Detección). Los estudios de detección que se realizan en forma temprana pueden detectar anormalidades en el colon en un estadio más tratable. Inactividad física y obesidad. Es posible que las personas con un estilo de vida sedentario (que no hacen ejercicio físico en forma regular y permanecen mucho tiempo sentadas) y quienes tienen sobrepeso corran un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Tabaquismo. Estudios recientes han demostrado que los fumadores tienen más posibilidades de morir de cáncer colorrectal que los no fumadores. Los siguientes factores pueden reducir el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal: Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos estudios sugieren que la aspirina y otros AINE pueden reducir el desarrollo de pólipos en personas con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos. Sin embargo, el uso regular de AINE puede provocar efectos secundarios graves, como hemorragias en el revestimiento interno del estómago y coágulos de sangre, que pueden derivar en accidentes cerebrovasculares o ataques cardíacos. Las aspirinas u otros AINE no pueden sustituir el examen regular para la detección de cáncer colorrectal. Cada persona debe consultar a su médico acerca de los riesgos y los beneficios de tomar aspirinas regularmente. Dieta y suplementos. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en carnes rojas puede contribuir a reducir el riesgo de contraer cáncer de colon. Algunos estudios indican también que quienes consumen suplementos de ácido fólico y calcio tienen un menor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Detección
El cáncer colorrectal se puede prevenir mediante controles regulares de detección de pólipos precancerosos. Consulte a su médico para saber cuándo comenzar con los estudios de detección según su edad y sus antecedentes familiares de la enfermedad. Aunque algunas personas deben hacerse los controles antes, aquellas que tengan un riesgo promedio deberían comenzar con los estudios a los 50 años, y las personas de raza negra, a los 45 años (porque es más frecuente que reciban el diagnóstico a una edad más temprana). Debido a que la mayoría de los casos de cáncer colorrectal no presentan síntomas hasta que la enfermedad ha avanzado, es importante consultar al médico acerca de las ventajas y las desventajas de cada prueba de control y también acerca de su frecuencia. Los controles para la detección de cáncer colorrectal deben comenzar más temprano y se deben realizar controles más frecuentes si se presenta alguno de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal:
A continuación se describen las pruebas utilizadas para la detección del cáncer colorrectal: Colonoscopia. Esta prueba permite al médico observar el interior de todo el recto y colon, mientras el paciente está sedado. Se introduce un colonoscopio (un tubo flexible, iluminado) dentro del recto y el colon en su totalidad, para detectar pólipos o cáncer. Durante este procedimiento, un médico puede extraer pólipos u otros tejidos para luego examinarlos (consulte biopsia en la sección Diagnóstico). Esta prueba de detección es la única que también previene el cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre Colonoscopía: Qué esperar (en inglés). Colonografía por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La colonografía por tomografía computarizada (a veces llamada colonoscopia virtual) es un método de detección en investigación. La colonografía por tomografía computarizada se ofrece en algunos centros, pero se debe tener en cuenta que se considera que aún está en desarrollo y que debe ser interpretada por un radiólogo con experiencia (un médico que se especializa en obtener e interpretar imágenes médicas) para poder usarse de la forma más productiva. Sin embargo, puede ser una alternativa para las personas que no se pueden realizar una colonoscopia estándar debido al riesgo de anestesia, o si una persona tiene una obstrucción en el colon que impide hacer un examen completo. Sigmoidoscopia flexible. Se introduce un sigmoidoscopio (un tubo flexible, iluminado) en el recto y en el colon inferior para la detección de pólipos, cáncer y otras anormalidades. Durante este procedimiento, el médico puede extraer pólipos u otros tejidos para realizar un examen posterior. El médico no puede examinar la parte superior del colon (colon ascendente y transverso) con esta prueba. Si con esta prueba se detectan pólipos o cáncer, se recomienda hacer una colonoscopia para ver todo el colon. Obtenga más información sobre Sigmoidoscopia: Qué esperar (en inglés). Prueba de sangre oculta en la materia fecal (FOBT, por su sigla en inglés). Se trata de una prueba para detectar sangre en las heces (materia fecal), lo que puede indicar la presencia de pólipos o cáncer. Existen dos tipos de pruebas: la de guayacol y la inmunoquímica. Debido a que los pólipos y los tumores no sangran continuamente, la FOBT se debe realizar en varias muestras de materia fecal por año y se debe repetir todos los años. Incluso con esta prueba, la disminución de muertes por cáncer colorrectal es bastante pequeña (en torno al 30% si se efectúa cada año y al 18% si se realiza cada dos años). Obtenga más información sobre Prueba de sangre oculta en la materia fecal: Qué esperar (en inglés). Enema de bario (colon por enema) con doble contraste (DCBE, por su sigla en inglés). A los pacientes que no pueden someterse a una colonoscopia se les administra un enema con bario, que ayuda a trazar el contorno del colon y el recto en las radiografías. Después se toma una serie de radiografías de colon y recto. No se ha demostrado que esta prueba detecte la enfermedad más rápidamente ni que mejore la supervivencia; por lo tanto, no es un método de detección preferido. Obtenga más información sobre Enema de bario: Qué esperar(en inglés). Pruebas de ADN en heces. Esta prueba en fase de investigación analiza el ADN de la muestra de materia fecal de una persona para detectar cáncer. Recomendaciones Diferentes organizaciones han hecho distintas recomendaciones con respecto a la detección del cáncer colorrectal. Consulte a su médico sobre cuál es la mejor prueba y el tiempo recomendado entre pruebas en función de sus antecedentes de salud y su riesgo de contraer cáncer. La Asociación Estadounidense de Gastroenterología (American Gastroenterological Association), el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology), la Sociedad Estadounidense de Endoscopia Gastrointestinal (American Society for Gastrointestinal Endoscopy), la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) y el Colegio Estadounidense de Radiología (American College of Radiology) desarrollaron pautas de consenso para la detección del cáncer colorrectal, con la meta de prevenir el cáncer. A partir de los 50 años, tanto los hombres como las mujeres con riesgo promedio deben seguir uno de estos programas de pruebas: Las siguientes pruebas detectan tanto pólipos como cáncer:
Estas pruebas detectan principalmente cáncer:
El U.S. Preventive Health Services Task Force (USPSTF) (Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Salud de EE. UU.) también publicó pautas para la detección del cáncer de colon, que presentan algunas diferencias con las mencionadas arriba. La USPSTF recomienda uno de los siguientes métodos de prueba:
Además, este grupo de trabajo no consideró que hubiera suficiente evidencia de los beneficios o los daños como para recomendar la colonografía virtual y las pruebas de ADN en heces. De acuerdo con el USPSTF, los adultos de entre 76 y 85 años no deben realizarse pruebas de detección de rutina debido a que los riesgos superan a los beneficios, y los adultos de más de 85 años pueden renunciar a las pruebas de detección de cáncer colorrectal. De manera independiente de la prueba y el programa de detección, después de toda prueba que indique una anormalidad se debe realizar una colonoscopia. Síntomas
Estar alerta sobre los síntomas de cáncer colorrectal posibilita la detección de la enfermedad en sus inicios, cuando existen más probabilidades de un tratamiento efectivo. Muchas personas con cáncer colorrectal no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada, por lo que deben realizarse controles en forma regular. Las personas con cáncer colorrectal pueden experimentar los siguientes síntomas. En ocasiones, las personas con cáncer colorrectal no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no sea cáncer. Esto es válido particularmente para los síntomas generales de malestar abdominal, abotagamiento y deposiciones irregulares. Consulte a su médico si estos síntomas duran muchas semanas o empeoran. Sin embargo, si le preocupa la presencia de un síntoma de esta lista, hable con el médico y pídale programar una colonoscopia para descubrir las causas del síntoma.
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal. Además, el médico indagará sobre los antecedentes médicos y familiares de la persona, y posiblemente solicite un examen de todo el intestino, como una colonoscopia, que se describe en la sección Detección. Si se detecta cáncer colorrectal, probablemente no se pueda realizar un diagnóstico completo que describa con precisión la localización y la diseminación del cáncer hasta extraer quirúrgicamente el tumor. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con el microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). La biopsia se puede realizar durante una colonoscopia o en cualquier tejido extraído durante una cirugía. A veces, se utiliza una TC o ultrasonido para realizar una biopsia con aguja (se extrae tejido a través de la piel con una aguja que llega hasta el tumor). Análisis de sangre. Debido a que con frecuencia el cáncer colorrectal sangra hacia el intestino grueso o recto, las personas enfermas de cáncer se vuelven anémicas. Una prueba para determinar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, que es parte de un recuento sanguíneo completo (CBC, por su sigla en inglés), puede indicar la presencia de hemorragia. Existe otro análisis de sangre que detecta los niveles de una proteína denominada antígeno carcinoembrionario (CEA, por su sigla en inglés). Altos niveles de CEA pueden indicar que el cáncer se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo. La prueba de CEA no es definitiva para la detección de cáncer colorrectal ya que los niveles aumentan sólo en un 60% de las personas que padecen este tipo de cáncer y cuya enfermedad se ha diseminado a otros órganos. Además, hay otras afecciones que generan el aumento del CEA. Las pruebas de CEA se usan generalmente para supervisar a pacientes que ya reciben un tratamiento para el cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre los marcadores tumorales del cáncer colorrectal (en inglés). Pruebas por imágenes Las pruebas por imágenes realizadas con anterioridad al tratamiento detectan el cáncer que puede haberse diseminado fuera del colon y el recto. Tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. En personas con cáncer de colon, la TC detecta la diseminación del cáncer en los pulmones, el hígado y otros órganos. Ultrasonido. El ultrasonido es un procedimiento que usa ondas sonoras para producir imágenes del cuerpo e indicar la diseminación del cáncer en el hígado y en otros órganos. El ultrasonido endorrectal se utiliza habitualmente para determinar la profundidad de penetración del cáncer de recto y es útil como ayuda para planificar el tratamiento. Sin embargo, esta prueba no sirve para detectar con precisión ganglios linfáticos metastásicos (cáncer que se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos) ni una enfermedad metastásica más allá de la pelvis. Radiografía de tórax. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. Tomografía por emisión de positrones (Positron emission tomography, PET). Una tomografía por emisión de positrones es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, que los órganos o los tejidos en estudio absorben. Esta sustancia emite energía, que detecta un escáner que crea las imágenes. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes (en inglés). Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir la profundidad con la cual el tumor primario ha penetrado la pared del intestino. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. A continuación, se incluye información sobre el grado de penetración específico del tumor. TX: No se puede evaluar el tumor primario. T0: No hay evidencia de cáncer de colon o recto. Tis: Se refiere al carcinoma in situ (también denominado cáncer in situ). Las células cancerosas se encuentran sólo en el epitelio o la lámina propia (capas que recubren la parte interior del colon o recto). T1: El tumor ha invadido la submucosa (capa de tejido debajo de la mucosa o paredes del colon). T2: El tumor ha invadido la lámina muscular propia (capa muscular más profunda y gruesa que se contrae para activar el pasaje del contenido intestinal). T3: El tumor ha crecido a través de la lámina muscular propia y llega hasta la subserosa (capa delgada de tejido conectivo debajo de la capa externa de algunas partes del intestino grueso) o los tejidos alrededor del colon o el recto. T4: El tumor ha invadido otros órganos o ha causado una perforación (orificio) en la pared del colon o del recto. Ganglio. La “N” en el sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo que ayudan a combatir infecciones, ya que forman parte del sistema inmunológico del cuerpo. Existen ganglios linfáticos regionales (ganglios cerca del colon y el recto). El resto conforma los ganglios linfáticos distantes (ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo). NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales debido a la falta de información. N0: No se detecta metástasis de ganglios linfáticos regionales (el cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales). N1: Hay metástasis en uno, dos o tres ganglios linfáticos regionales. N2: Hay metástasis en cuatro o más ganglios linfáticos regionales. Metástasis a distancia. La letra “M” en el sistema TNM describe el cáncer diseminado a otras partes del cuerpo (como el hígado o los pulmones). MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia. M0: La enfermedad no hizo metástasis. M1: Hay metástasis a distancia (el cáncer se diseminó a otras partes del cuerpo más allá del colon o el recto). Agrupación de los estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio 0: Se refiere al cáncer in situ. Las células cancerosas se encuentran sólo en la mucosa (paredes internas) del colon o el recto. La mayoría de los casos de cáncer colorrectal en este estadio puede tratarse mediante polipectomía (extirpación de la masa de tejido que se desarrolla en la pared interna). Estadio I: El cáncer ha crecido y atravesado la mucosa invadiendo la capa muscular del colon o el recto. No se ha diseminado a los tejidos cercanos o ganglios linfáticos (T1 o T2, N0, M0). Estadio IIa: El cáncer se ha diseminado y ha atravesado la pared del colon o el recto y posiblemente se haya diseminado al tejido cercano. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos (T3, N0, M0). Estadio IIb: El cáncer se ha diseminado a través del colon o el recto a los órganos cercanos. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos (T4, N0, M0). Estadio IIIa: El cáncer ha crecido a través del revestimiento interno o en las capas musculares del intestino y en uno, dos o tres ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo (T1 o T2; N1, M0). Estadio IIIb: El cáncer ha crecido a través de la pared intestinal o a los órganos que lo rodean y en uno a tres ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo (T3 o T4, N1, M0). Estadio IIIc: El cáncer (de cualquier tamaño) se ha diseminado a cuatro o más ganglios linfáticos, pero no a otras partes distantes del cuerpo (cualquier T, N2, M0). Recurrente: Cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. La enfermedad puede hallarse en el colon, el recto o en otra parte del cuerpo. Grado del tumor. Los médicos también pueden usar el término “grado”, que describe en qué medida se parece el tumor al tejido normal. El grado de un cáncer puede ayudar al médico a predecir cuán rápidamente podría crecer el cáncer. En un cáncer que se asemeje al tejido normal, los médicos pueden ver claramente diferentes tipos de células agrupadas (denominadas bien diferenciadas). En cánceres de grados superiores, las células cancerosas generalmente se ven menos parecidas a las células normales o “más salvajes” (denominadas poco diferenciadas o no diferenciadas). En general, un tumor mejor diferenciado tiene mejor pronóstico. GX: No se puede identificar el grado del tumor. G1: Las células están bien diferenciadas. G2: Las células están moderadamente diferenciadas. G3: Las células están poco diferenciadas. G4: Las células son indiferenciadas. Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es la AJCC Cancer Staging Manual, Sixth Edition (2002) publicada por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Tratamiento
El tratamiento del cáncer colorrectal depende del tamaño y la ubicación del tumor, si se ha diseminado y el estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de especialistas, que incluye un gastroenterólogo (médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal), un cirujano, un oncólogo y un radiooncólogo, trabajará con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. Panorama general del tratamiento del cáncer colorrectal En esta sección se incluye un breve panorama general del tratamiento del cáncer colorrectal en cada estadio. Después de esta sección, encontrará información detallada sobre cada opción de tratamiento. El tratamiento habitual de un cáncer de estadio 0 in situ es una polipectomía simple durante la colonoscopia. No hay una ninguna cirugía adicional a menos que el pólipo no se pueda extirpar completamente en la polipectomía. Si el cáncer se encuentra en el estadio I, en general el único tratamiento necesario es la extirpación quirúrgica del tumor y de los ganglios linfáticos. A los pacientes con cáncer colorrectal de estadio II, que implica una penetración más profunda de la pared del intestino sin afectar los ganglios linfáticos regionales, se les recomienda consultar con su médico sobre la necesidad de tratamiento adicional después de la cirugía, dado que algunos pacientes reciben tratamiento con quimioterapia adyuvante. Éste es un tratamiento posterior a la cirugía, en el que se utiliza quimioterapia con el objeto de destruir cualquier resto de células cancerosas. Sin embargo, las tasas de cura para la cirugía por sí misma son bastante buenas, y los beneficios de los tratamientos adicionales aún no se conocen con certeza en este entorno. Obtenga más información sobre la quimioterapia adyuvante para cáncer colorrectal en estadio II (en inglés). Los estudios clínicos también son una opción después de la cirugía. Hay estudios clínicos en curso que analizan fármacos adicionales en combinación con la quimioterapia. Si el cáncer se encuentra en el estadio III y se ha diseminado hasta los ganglios linfáticos más cercanos, el tratamiento generalmente involucra la extirpación quirúrgica del tumor seguida de quimioterapia adyuvante. Los estudios clínicos también son una opción. En el caso de los pacientes con cáncer de recto en estadio II o III, la radioterapia suele administrarse en combinación con la quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía. En el estadio IV, es poco probable que se realice una cirugía para extirpar el tumor primario del colon, a menos que el tumor cause problemas físicos, como sangrado u obstrucción de los intestinos. El tratamiento estándar incluye quimioterapia con un tratamiento dirigido. De ser posible, también puede realizarse una cirugía adicional para extirpar las zonas de metástasis (donde el cáncer se ha diseminado). En general, esta cirugía es posible si hay una cantidad limitada de áreas en las que se identifica la diseminación del tumor. A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para cáncer colorrectal. Cirugía El tratamiento más común para el cáncer colorrectal es la cirugía para extirpar el tumor. También se extirparán parte del recto o colon y los ganglios linfáticos circundantes sanos. Si bien la cirugía colorrectal puede ser llevada a cabo por cirujanos generales o especialistas, muchas personas consultan a los especialistas que tienen experiencia y capacitación adicional en cirugía colorrectal. Un oncólogo quirúrgico es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Los siguientes tipos de cirugía se utilizan en el tratamiento del cáncer colorrectal. Algunos pacientes pueden tratarse con cirugía laparoscópica para el cáncer colorrectal. Con esta técnica, se pasan varias cámaras de visualización por el abdomen, mientras el paciente está anestesiado. Las incisiones son más pequeñas y el tiempo de recuperación suele ser más corto que con la cirugía de colon estándar. Aparentemente, la cirugía laparoscópica es tan beneficiosa como la cirugía de colon convencional en términos de su eficacia para extirpar el cáncer. Los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica han recibido entrenamiento especial en esa técnica. Con menos frecuencia, una persona con cáncer de recto puede necesitar una colostomía, que consiste en una abertura quirúrgica, o estoma, a través de la cual el colon se conecta a la superficie abdominal para tener una vía por la que puedan salir los excrementos del cuerpo y ser recolectados en una bolsa que lleva el paciente. En ocasiones, la colostomía es sólo temporal, para permitir que el recto sane. En otros casos, puede ser permanente. Gracias a las modernas técnicas quirúrgicas y al uso de radioterapia y quimioterapia en casos seleccionados antes de una cirugía, la mayoría de personas con cáncer de recto no requieren una colostomía permanente. Los efectos secundarios de la cirugía incluyen dolores y sensibilidad en la zona de la operación. La operación también puede provocar estreñimiento o diarrea, que generalmente desaparece después de cierto tiempo. Las personas sometidas a una colostomía pueden sentir irritación alrededor del estoma. El médico, la enfermera o un especialista en colostomías (llamado estomaterapeuta) le pueden enseñar al paciente cómo limpiar el área y evitar una infección. Muchas personas deben volver a entrenar el intestino después de una cirugía, lo que puede requerir cierto tiempo y asistencia. Los pacientes deben consultar al médico si no logran un buen control de la función intestinal. Éste es uno de los efectos secundarios más comunes en pacientes a quienes les han extirpado una gran parte del colon. Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer (en inglés) Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia para destruir células cancerosas y habitualmente se utiliza para tratar el cáncer de recto debido a la tendencia de este tumor a volver a aparecer localmente. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. En la radioterapia con haz externo se utiliza una máquina para administrar rayos X en la zona corporal en la que se encuentra el cáncer. El tratamiento con radiación se realiza cinco días a la semana durante varias semanas y se puede realizar en el consultorio del médico o en un hospital. En algunos casos, para ayudar a eliminar pequeñas áreas con tumor que no se hayan podido extraer durante la cirugía, se pueden utilizar técnicas de radiación especializadas, como la radioterapia intraoperatoria (una sola dosis de radiación elevada durante una cirugía) o la braquiterapia (colocación de “semillas” radioactivas dentro del cuerpo). Para el cáncer de recto, la radioterapia puede usarse antes de una cirugía (denominada terapia neoadyuvante) para reducir el tamaño del tumor y simplificar la extirpación, o después de una cirugía, para destruir las células cancerosas restantes, ya que ambas han demostrado su importancia en el tratamiento de esta enfermedad. Un estudio reciente demostró que la radioterapia preoperatoria en combinación con la quimioterapia generaron un beneficio mayor en comparación con la misma radioterapia y quimioterapia administradas después de la cirugía. Los principales beneficios incluyeron una reducción en la tasa de recurrencia del tumor en el área de inicio, menos pacientes con colostomías permanentes y menos problemas de cicatrización del intestino en la zona tratada con radioterapia. La quimioterapia a menudo se administra simultáneamente con la radioterapia (llamada quimiorradiación) para aumentar la efectividad de la radiación. La quimiorradiación se usa generalmente en el cáncer de recto antes de una cirugía para evitar la colostomía o reducir la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. También puede producir materia fecal con sangre (hemorragia a través del recto) u obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios desaparece algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Después de la radiación en la pelvis, pueden originarse problemas sexuales, así como infertilidad (incapacidad para tener un niño) tanto en hombres como en mujeres, que necesitarán tratamiento. Para obtener más información, consulte a su médico. Obtenga más información sobre radioterapia (en inglés). Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. Actualmente, hay siete medicamentos aprobados para el tratamiento del cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Su médico puede recomendarle uno o varios de ellos en diversas etapas durante el tratamiento. Estos medicamentos son: fluorouracilo (5-FU, Adrucil), capecitabina (Xeloda), irinotecan (Camptosar), oxaliplatino (Eloxatin), bevacizumab (Avastin), cetuximab (Erbitux) y panitumumab (Vectibix). (Los últimos tres se describen en “Terapia dirigida”; consulte a continuación). Muchos medicamentos nuevos están en vías de prueba y pueden representar opciones de tratamiento adicionales en el futuro. Algunos tratamientos frecuentes son:
La quimioterapia que se utiliza más comúnmente para el cáncer colorrectal puede provocar vómitos, náuseas, diarrea o llagas en la boca. No obstante, hay medicamentos para evitar estos efectos secundarios. Por la forma en la que se administran los medicamentos, estos efectos secundarios son menos problemáticos que en el pasado para la mayoría de los pacientes. Además, los pacientes pueden sentirse demasiado cansados y existe un mayor riesgo de que contraigan una infección. También se puede producir una neuropatía (cosquilleo o adormecimiento en los pies o las manos). La caída del cabello es un efecto secundario poco frecuente con los medicamentos usados para tratar el cáncer colorrectal. Hay medicamentos destinados a aliviar la mayoría de los efectos secundarios, como náuseas, neuropatía y diarrea. Si los efectos secundarios son particularmente difíciles, se puede reducir la dosis del medicamento o posponer una sesión del tratamiento. Los pacientes deben charlar con el equipo de atención médica para saber cuándo los efectos secundarios requieren una consulta al médico. Lea más acerca del control de los efectos secundarios. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer colorrectal. Terapia antiangiogénica. Algunos de los primeros tratamientos dirigidos se centraban en detener la angiogénesis, que es el proceso de producción de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes de los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es hacer “pasar hambre” al tumor. Una de estas terapias es el bevacizumab, un medicamento especializado elaborado en un laboratorio, llamado anticuerpo monoclonal. Cuando se lo administra con quimioterapia, el bevacizumab mejora la sobrevida en las personas que padecen cáncer colorrectal avanzado. En 2004, la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA) aprobó el bevacizumab junto con la quimioterapia para el tratamiento de primera línea de pacientes con cáncer colorrectal avanzado. Estudios recientes han demostrado que también es efectivo como terapia de segunda línea junto con la quimioterapia. Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por su sigla en inglés). Los investigadores han demostrado que la proteína EGFR puede contribuir al crecimiento del cáncer colorrectal. El cetuximab y el panitumumab son anticuerpos monoclonales que bloquean la proteína EGFR. El cetuximab es un anticuerpo de células de ratón que todavía conserva algo de la estructura del ratón. El panitumumab está elaborado totalmente a partir de proteínas humanas y es menos probable que genere una reacción alérgica que el cetuximab. Estudios recientes demuestran que el cetuximab y el panitumumab no son efectivos en pacientes que tienen tumores con mutaciones específicas (cambios) de un gen llamado K-RAS. ASCO publicó una opinión clínica temporal (en inglés), en la que se recomendó que todos los pacientes con cáncer colorrectal metastásico que puedan recibir terapia anti-EGFR, como el cetuximab y el panitumumab, se realicen pruebas para detectar si los tumores tienen mutaciones del gen K-RAS. Si un paciente tiene un tumor que presenta una forma mutada del gen K-RAS, ASCO no recomienda el uso de la terapia de anticuerpos anti-EGFR. Además, la FDA ahora recomienda que tanto el cetuximab como el panitumumab sólo se administren a pacientes que tengan tumores con genes K-RAS no mutados (a veces llamados “de tipo natural”). Estos medicamentos también pueden causar una erupción en la cara y la parte superior del cuerpo, que puede prevenirse o reducirse con diversos tratamientos. Conozca más sobre las reacciones en la piel por las terapias dirigidas(en inglés). Hay investigaciones en curso para determinar el papel que podrían desempeñar el cetuximab y el panitumumab en pacientes con cáncer colorrectal metastásico que fueron tratados con cirugía y que no recibieron quimioterapia anteriormente. Obtenga más información sobre tratamientos dirigidos (en inglés). Cáncer colorrectal recurrente o avanzado El cáncer colorrectal se puede diseminar hacia órganos distantes, como el hígado, los pulmones, el peritoneo (el tejido que reviste el abdomen) o los ovarios. Se puede usar una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia para reducir la velocidad de diseminación de la enfermedad y, en muchos casos, reducir de forma temporal un tumor canceroso.Si bien en este estadio la cirugía destinada a extirpar la porción del colon donde se inició el cáncer no suele curar la enfermedad, puede ser útil para aliviar la obstrucción del colon u otras complicaciones, en el caso de que se produzcan. La cirugía también se puede usar para extirpar partes de otros órganos que contengan cáncer (llamada extirpación) y puede curar a algunas personas si una cantidad limitada del cáncer se disemina a un solo órgano, como el hígado o el pulmón. En este estadio, la quimioterapia y la radioterapia rara vez pueden curar el cáncer, pero pueden ser útiles para aliviar el dolor y otros síntomas, además de prolongar la sobrevida. Los estudios clínicos que evalúan nuevos tratamientos también pueden ser una opción. En el cáncer de colon, si la diseminación se limita al hígado y la extirpación (cirugía) del hígado es posible —ya sea antes o después de la quimioterapia— el paciente tiene posibilidades de una cura completa. Incluso en los casos en los que la cura no sea posible, la cirugía puede agregar meses o aun años de vida para la persona. Con frecuencia, determinar quién puede beneficiarse con la cirugía en este ámbito es un proceso complejo que requiere la colaboración de médicos de diversas especialidades. El tratamiento del cáncer recurrente depende de la localización del cáncer y de la salud general de la persona. Generalmente, las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente son las mismas que para el metastásico e incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia. Los estudios clínicos de tratamientos en investigación también pueden ser una opción. Para obtener más información sobre las pautas de práctica clínica para el cáncer colorrectal de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology), consulte las guías acerca de Qué debe saber (en espanol y en inglés). Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer colorrectal. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque a la radioterapia o la cirugía o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. También están disponibles los estudios clínicos que evalúan nuevas formas de prevenir y detectar el cáncer colorrectal. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que es la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer colorrectal como, por ejemplo, la búsqueda de nuevos medicamentos. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer colorrectal. A veces, les preocupa a las personas que, al participar en un estudio clínico, podrían no recibir tratamiento si es que reciben placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre los estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases del estudio clínico, cómo decidir la participación en el estudio clínico, preguntas para hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer de XYZ, consulte Investigaciones actuales. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes de un tumor canceroso y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento contra el cáncer colorrectal, elabore con el médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Solicite recomendaciones específicas para la atención de seguimiento del cáncer colorrectal (en inglés). Además, ASCO ofrece formularios para ayudar a llevar un registro del tratamiento del cáncer colorrectal que recibió y a desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento. Aquí encontrará los resúmenes ASCO del tratamiento del cáncer (en inglés). Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer colorrectal que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. El médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios seguro, basándose en sus necesidades, aptitudes físicas y estado físico. Obtenga más información sobre vivir bien después del cáncer (en inglés). Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el cáncer colorrectal son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Métodos avanzados de detección. Los científicos están desarrollando pruebas para analizar muestras de materia fecal destinadas a detectar cambios genéticos asociados con el cáncer colorrectal. Al identificar el cáncer en su inicio, los médicos tienen mejores posibilidades de curar a una persona con cáncer colorrectal. El estudio de los intestinos con una técnica especial de exploración por tomografía computarizada, conocida como colonoscopia virtual, también se encuentra en investigación. Vacunas contra el cáncer. Las vacunas contra el cáncer son un tipo de terapia biológica, también llamada inmunoterapia. Son tratamientos en fase de investigación que estimulan el propio sistema inmunológico del paciente para que luche contra el cáncer. Pruebas para predecir el riesgo de recurrencia del cáncer. Las pruebas que analizan diversos genes importantes para el crecimiento y la diseminación del tumor pueden ayudar a los médicos y los pacientes a decidir sobre el uso de la quimioterapia después del tratamiento. Los investigadores esperan que estas pruebas eviten los efectos secundarios del tratamiento adicional en las personas con riesgo más bajo de recurrencia. Obtenga más información sobre estudios clínicos y encuentre un estudio clínico. Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente: Preguntas generales
Antes de la cirugía
Para el cáncer de recto
Después de la cirugía
Preguntas relacionadas con la colostomía (si corresponde)
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés). |