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Cáncer colorrectal


Last Updated: January 27, 2012

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  12/11

Panorama general

Panorama general

El cáncer colorrectal se origina cuando las células normales que recubren el colon o el recto cambian, se multiplican sin control y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo). Estos cambios suelen tardar un largo período en desarrollarse; sin embargo, cuando una persona tiene un síndrome hereditario infrecuente (en inglés), los cambios pueden producirse en meses o años. Los cambios pueden ser consecuencia de factores genéticos y ambientales.

Anatomía del colon y el recto

El colon y el recto conforman el intestino grueso, el cual desempeña un papel importante en la capacidad del organismo de procesas los excrementos. Los primeros 5 a 6 pies del intestino grueso corresponden al colon, y las últimas 6 pulgadas, al recto (que termina en el ano).

El colon se divide en 4 secciones. El colon ascendente es la porción que se extiende desde una bolsa denominada ciego (el comienzo del intestino grueso donde el intestino delgado se vacía), a la derecha del abdomen. El colon transversal cruza por la parte superior del abdomen. El colon descendente lleva los excrementos hacia abajo, a la izquierda. Finalmente, el colon sigmoide, ubicado en la parte final, conduce los excrementos unas cuantas pulgadas más abajo hasta el recto. Los excrementos salen del cuerpo por el ano.

Los pólipos colorrectales

El cáncer colorrectal a menudo comienza con un pólipo, un crecimiento no canceroso que se puede desarrollar en la pared interna del colon o el recto, a medida que las personas envejecen. Si no se tratan o se extirpan, los pólipos se pueden convertir en cáncer y poner la vida en peligro. El cáncer colorrectal puede prevenirse mediante el reconocimiento y la extirpación de los pólipos precancerosos.

Existen diversas formas de pólipos. Los pólipos adenomatosos, o adenomas, son formaciones que pueden convertirse en cancerosas. Estos pólipos se pueden detectar con una colonoscopia (consulte Factores de riesgo y prevención). Los pólipos suelen hallarse con mayor facilidad durante la colonoscopia porque, por lo general, protruyen hacia el colon y forman un montículo en la pared del colon que el médico puede hallar.

Alrededor del 10 % de los pólipos del colon son planos, y es difícil detectarlos mediante una colonoscopia, a menos que se utilice un medio de contraste para destacarlos. Estos pólipos planos tienen muchas probabilidades de convertirse en cancerosos, independientemente del tamaño.

Tipos de cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal puede originarse tanto en el colon como en el recto. El cáncer que comienza en el colon se denomina cáncer de colon, y el cáncer que comienza en el recto se denomina cáncer de recto.

La mayoría de los cánceres de colon y de recto son una clase de tumor denominado adenocarcinoma, que es un cáncer de las células que recubren el tejido interno del colon y el recto. En esta sección se trata específicamente el adenocarcinoma. Otros tipos de cáncer que se desarrollan con mucha menos frecuencia, pero que pueden comenzar en el colon o el recto, incluyen los tumores carcinoides (en inglés), los tumores estromales gastrointestinales (gastrointestinal stromal tumor, GIST; en inglés) y el linfoma.

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

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Estadísticas

El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en hombres y mujeres de los Estados Unidos. Es también la tercera causa más frecuente de muerte por cáncer en hombres y mujeres en forma separada (y la segunda causa más frecuente de muerte en total por cáncer en hombres y mujeres combinados) en los Estados Unidos.

Este año, se estima que a 143,460 adultos en los Estados Unidos se les diagnosticará cáncer colorrectal. Estas cifras incluyen 103,170 nuevos casos de cáncer de colon y 40,290 nuevos casos de cáncer de recto. Se calcula que ocurrirán 51,690 muertes (26,470 hombres y 25,220 mujeres).

Cuando el cáncer colorrectal se detecta precozmente, con frecuencia puede curarse. La tasa de mortalidad por este tipo de cáncer ha disminuido durante la mayor parte de los últimos 20 años, posiblemente debido a que en la actualidad se suele diagnosticar más precozmente y a que los tratamientos han mejorado.

Las tasas de supervivencia del cáncer colorrectal pueden variar en función de diversos factores, en especial el estadio. Si el cáncer se detecta en un estadio temprano y está localizado, la tasa de supervivencia a 5 años (el porcentaje de personas que sobrevive al menos 5 años una vez detectado el cáncer, excluidos los que mueren por otras enfermedades) para las personas con cáncer colorrectal es del 90 %. Si el cáncer se ha diseminado hacia los órganos o ganglios linfáticos adyacentes, la tasa de supervivencia a 5 años es del 69 %. Si el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de supervivencia a 5 años es del 12 %. Sin embargo, en los pacientes que tienen sólo un tumor o algunos tumores que se han diseminado desde el colon a los pulmones o el hígado, la extirpación quirúrgica de esos tumores puede llevar a la eliminación del cáncer, lo que mejora considerablemente la tasa de supervivencia a 5 años para estos pacientes.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de un individuo específico puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer colorrectal. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de 5 años, quizás no representen los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2012.

Ilustraciones médicas

Colon Anatomy

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Factores de riesgo y prevención

Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y consultar a su médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más fundamentadas sobre estilo de vida y cuidado de la salud.

Se desconocen las causas que provocan el cáncer colorrectal, pero aparentemente ciertos factores aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal:

Edad. El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta con la edad. El cáncer colorrectal puede aparecer en adultos jóvenes y adolescentes, pero más del 90 % de los casos de cáncer colorrectal se presenta en personas mayores de 50 años de edad. En Estados Unidos, la edad promedio del diagnóstico es 72 años.

Antecedentes familiares de cáncer. Las personas que tienen padres, hermanos o hijos que han padecido cáncer colorrectal tienen más probabilidades de desarrollar ese cáncer, en particular si al familiar se le diagnosticó este tipo de cáncer antes de los 60 años de edad. Los integrantes de familias con ciertas afecciones hereditarias infrecuentes, como poliposis adenomatosa familiar (familial adenomatous polyposis, FAP; en inglés), poliposis adenomatosa familiar atenuada (attenuated familial adenomatous polyposis, AFAP en inglés), síndrome de Gardner (en inglés), cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (hereditary nonpolyposis colorectal cancer, HNPCC; en inglés), síndrome de poliposis juvenil (juvenile polyposis syndrome, JPS; en inglés), síndrome de Muir-Torre (en inglés), poliposis asociada al gen MYH (MYH-associated polyposis, MAP; en inglés), síndrome de Peutz-Jeghers (Peutz-Jeghers syndrome, PJS; en inglés) y síndrome de Turcot (en inglés), también presentan un riesgo significativamente mayor de contraer cáncer colorrectal. Los familiares de mujeres con cáncer de útero (en inglés) pueden encontrarse también en el grupo de mayor riesgo. Obtenga más información sobre la genética del cáncer colorrectal (en inglés).

Enfermedad inflamatoria intestinal (inflammatory bowel disease, IBD). Las personas con IBD, como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, pueden padecer una inflamación crónica del intestino grueso, lo que aumenta el riesgo de cáncer de colon. La IBD es diferente al síndrome de intestino irritable.

Pólipos adenomatosos (adenomas). Los pólipos no son cáncer, pero los pólipos llamados adenomas son los que con más frecuencia se transforman en cáncer colorrectal. Los pólipos a menudo se pueden extirpar por completo con un instrumento durante una colonoscopia, que es un examen en el que el médico introduce un tubo iluminado para ver dentro del colon del paciente, después de sedarlo. La extirpación de los pólipos puede prevenir el cáncer de colon. Las personas que han tenido adenomas son más propensas a tener pólipos nuevamente y a padecer cáncer de colon, por lo que deben realizarse estudios de detección de seguimiento en forma periódica (véase abajo).

Antecedentes personales de ciertos tipos de cáncer. Las personas con antecedentes personales de cáncer de colon y las mujeres que tuvieron cáncer de ovario o cáncer de útero (en inglés) tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de colon.

Raza. Las personas de raza negra tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal esporádico (no hereditario) en los Estados Unidos, y el cáncer de colon es una de las causas principales de muerte relacionada con el cáncer en las personas de esa raza. Las mujeres negras tienen más probabilidades de morir por cáncer colorrectal que las mujeres de cualquier otro grupo racial, y los hombres negros son incluso más propensos a morir de cáncer colorrectalque las mujeres negras. Las razones de estas diferencias son poco claras. Debido a la observación de que las personas de raza negra tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de colon a una edad más temprana, el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) sugiere que las personas de raza negra comiencen los estudios de detección con colonoscopia a partir de los 45 años (véase abajo). Un estudio de detección precoz puede hallar cambios en el colon en un estadio más tratable.

Inactividad física y obesidad (en inglés). Es posible que las personas con un estilo de vida sedentario (que no hacen ejercicio físico en forma regular y permanecen mucho tiempo sentadas) y las que tienen sobrepeso corran un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

Tabaquismo. Estudios recientes han demostrado que los fumadores tienen más posibilidades de morir de cáncer colorrectal que los no fumadores.

Los siguientes factores pueden reducir el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos estudios sugieren que la aspirina y otros AINE pueden reducir el desarrollo de pólipos en personas con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos. Sin embargo, el uso regular de AINE puede provocar efectos secundarios importantes, como hemorragias en el recubrimiento interno del estómago y coágulos de sangre que pueden derivar en accidente cerebrovascular o ataque cardíaco. Las aspirinas u otros AINE no pueden sustituir el examen regular para la detección de cáncer colorrectal. Cada persona debe consultar a su médico acerca de los riesgos y beneficios de tomar aspirinas regularmente.

Dieta y suplementos. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en carnes rojas puede contribuir a reducir el riesgo de contraer cáncer de colon. Algunos estudios indican también que quienes consumen suplementos de calcio y vitamina D tienen un menor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

Detección

A menudo el cáncer colorrectal se puede prevenir mediante exámenes regulares de detección de pólipos precancerosos. Consulte a su médico para saber cuándo comenzar con los estudios de detección según su edad y sus antecedentes familiares de la enfermedad. Aunque algunas personas deben hacerse los exámenes más temprano, las que tengan un riesgo promedio deberían comenzar con los estudios a los 50 años, y las personas de raza negra, a los 45 años (porque es más frecuente que reciban el diagnóstico a una edad más temprana). Debido a que la mayoría de los casos de cáncer colorrectal no presentan síntomas hasta que la enfermedad ha avanzado, es importante consultar al médico acerca de las ventajas y las desventajas de cada examen de detección y también acerca de su frecuencia. Según estas pautas, las personas deben comenzar los exámenes para la detección de cáncer colorrectal más temprano y/o se deben someter a exámenes más frecuentes si se presenta alguno de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal:

  • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos

  • Antecedentes familiares importantes de cáncer colorrectal o pólipos (cáncer o pólipos en parientes en primer grado menores de 60 años de edad o en 2 parientes en primer grado de cualquier edad). Un pariente en primer grado incluye padres, hermanos o hijos.

  • Antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal crónica

  • Antecedentes familiares de síndromes de cáncer colorrectal hereditarios (FAP, HNPCC u otros síndromes; en inglés). Obtenga más información sobre la genética del cáncer colorrectal (en inglés).

A continuación se describen las pruebas utilizadas para la detección del cáncer colorrectal:

Colonoscopia (en inglés). Esta prueba permite al médico observar el interior de todo el recto y colon, mientras el paciente está sedado. Se introduce un colonoscopio (un tubo flexible, iluminado) dentro del recto y el colon en su totalidad, para detectar pólipos o cáncer. Durante este procedimiento, un médico puede extraer pólipos u otros tejidos para luego examinarlos (consulte biopsia en la sección Diagnóstico). Esta prueba de detección es la única que permite la extirpación de los pólipos, lo cual también previene el cáncer colorrectal.

Colonografía por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La colonografía por tomografía computarizada (computerized tomography, CT, a veces llamada colonoscopia virtual) es un método de detección que se está estudiando en algunos centros. Debe ser interpretada por un radiólogo con experiencia (un médico que se especializa en obtener e interpretar imágenes médicas) para poder usarse de la forma más productiva. Sin embargo, puede ser una alternativa para las personas que no se pueden realizar una colonoscopia estándar debido al riesgo de anestesia, o si una persona tiene una obstrucción en el colon que impide hacer un examen completo.

Sigmoidoscopia (en inglés). Se introduce un sigmoidoscopio (un tubo flexible, iluminado) en el recto y en el colon inferior para la detección de pólipos, cáncer y otras anomalías. Durante este procedimiento, el médico puede extraer pólipos u otros tejidos para realizar un examen posterior. El médico no puede examinar la parte superior del colon (colon ascendente y transverso) con esta prueba. Si con esta prueba se detectan pólipos o cáncer, se recomienda hacer una colonoscopia para ver todo el colon.

Prueba de sangre oculta en la materia fecal (fecal occult blood test, FOBT; en inglés). Se trata de una prueba para detectar sangre en las heces (materia fecal), lo que puede ser un signo de pólipos o cáncer. Una prueba de FOBT positiva (es decir, en la que se halla sangre) puede deberse a otras causas que no sean pólipos o cáncer de colon, y que incluyen hemorragia en el estómago o el tubo GI superior, e incluso consumo de carne cruda o de otros alimentos. Hay dos tipos de pruebas: la de guayacol y la inmunoquímica. Debido a que los pólipos y los tumores no sangran continuamente, la FOBT se debe realizar en varias muestras de materia fecal por año y se debe repetir todos los años. Incluso con esta prueba, la disminución de muertes por cáncer colorrectal es bastante pequeña (alrededor del 30 % si se efectúa cada año, y del 18 % si se realiza cada 2 años).

Enema opaco con doble contraste (double contrast barium enema, DCBE; en inglés). A los pacientes que no pueden someterse a una colonoscopia se les administra un enema con bario, que ayuda a trazar el contorno del colon y el recto en las radiografías. Después se toma una serie de radiografías de colon y recto. En la práctica general, la mayoría de los médicos recomienda otras pruebas de detección, ya que la probabilidad de detectar pólipos precancerosos con un enema opaco es menor que con una colonoscopia, una sigmoidoscopia o una colonografía por CT.

Pruebas de ADN en heces. Esta prueba analiza el ADN de la muestra de materia fecal de una persona para detectar cáncer. Utiliza los cambios en el ADN que se producen en los pólipos y los tumores para determinar si se debe realizar una colonoscopia.

Recomendaciones

Diferentes organizaciones han hecho distintas recomendaciones con respecto a la detección del cáncer colorrectal. Consulte a su médico sobre cuál es la mejor prueba y el tiempo recomendado entre pruebas en función de sus antecedentes de salud y su riesgo personal de contraer cáncer.

La Asociación Estadounidense de Gastroenterología (American Gastroenterological Association), el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology), la Sociedad Estadounidense de Endoscopia Gastrointestinal (American Society for Gastrointestinal Endoscopy), la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) y el Colegio Estadounidense de Radiología (American College of Radiology) elaboraron pautas de consenso para la detección del cáncer colorrectal con la meta de prevenir el cáncer.

A partir de los 50 años de edad, tanto los hombres como las mujeres con riesgo promedio deben seguir uno de estos programas de pruebas.

Las siguientes pruebas detectan tanto pólipos como cáncer:

  • Sigmoidoscopia flexible, cada 5 años

  • Colonoscopia, cada 10 años

  • DCBE, cada 5 años

  • Colonografía por tomografía computarizada, cada 5 años

Estas pruebas detectan principalmente cáncer:

  • FOBT con guayacol, todos los años

  • Prueba inmunoquímica fecal, todos los años

  • Prueba de ADN en las heces, con la frecuencia que recomiende su médico

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Salud de EE. UU. (U.S. Preventive Health Services Task Force, USPSTF) también tiene pautas para la detección del cáncer de colon, las cuales presentan algunas diferencias con las mencionadas arriba. El USPSTF recomienda uno de los siguientes métodos de prueba:

  • Una FOBT de alta sensibilidad, todos los años

  • Sigmoidoscopia, cada 5 años, con una FOBT entre las pruebas

  • Colonoscopia, cada 10 años

Además, este grupo de trabajo no consideró que hubiera suficiente pruebas de los beneficios o los daños como para recomendar la colonografía virtual y las pruebas de ADN en heces.

De acuerdo con el USPSTF, los adultos de entre 76 y 85 años de edad no deben realizarse pruebas de detección de rutina debido a que los riesgos superan a los beneficios, y los adultos de más de 85 años de edad pueden renunciar a las pruebas de detección de cáncer colorrectal.

De manera independiente de la prueba y el programa de detección, es importante señalar que siempre que una prueba indique una anomalía se debe realizar una colonoscopia.

Signos y síntomas

Estar alerta sobre los síntomas de cáncer colorrectal posibilita la detección de la enfermedad en sus inicios, cuando existen más probabilidades de tratarla eficazmente. Sin embargo, muchas personas con cáncer colorrectal no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada, por lo que deben realizarse exámenes en forma regular. Las personas con cáncer colorrectal pueden experimentar los siguientes signos o síntomas. Estos síntomas también pueden deberse a una afección médica que no sea cáncer, en especial los síntomas generales de molestia abdominal, hinchazón y deposiciones irregulares.

  • Cambio en los hábitos intestinales

  • Diarrea, estreñimiento o sensación de que los intestinos no se vacían totalmente

  • Sangre roja intensa o muy oscura en la materia fecal

  • Materia fecal más angosta o más líquida de lo normal

  • Molestias en el abdomen, incluidos dolores frecuentes por gases, hinchazón, sensación de saciedad y cólicos

  • Pérdida de peso sin una explicación conocida

  • Cansancio o fatiga constantes

  • Anemia ferropénica inexplicada (baja cantidad de glóbulos rojos)

Consulte a su médico si estos síntomas duran varias semanas o empeoran. Y consulte a su médico si le preocupa alguno de los síntomas o signos de esta lista y pídale que programe una colonoscopia para hallar los motivos subyacentes.

Dado que el cáncer de colon puede ocurrir en personas de menos años que la edad recomendada para los estudios de detección y en personas de más edad entre un estudio y otro, toda persona de cualquier edad que experimente estos síntomas debe ser evaluada por un médico para determinar si es necesario realizar una colonoscopia.

Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarle a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Esto puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de la atención y el tratamiento de la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si hay metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer qué tratamientos pueden ser los más efectivos. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden usar para averiguar si el cáncer ha hecho metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Intensidad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal. El médico también averiguará los antecedentes médicos y familiares de la persona.

Colonoscopia (en inglés). Tal como se describe en Detección, esta prueba permite al médico observar el interior de todo el recto y colon mientras el paciente está sedado. Un colonoscopista es un médico que se especializa en realizar esta prueba. Si se detecta cáncer colorrectal, probablemente no se pueda realizar un diagnóstico completo que describa con precisión la localización y diseminación del cáncer hasta extirpar quirúrgicamente el tumor.

Biopsia (en inglés). Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para examinarlo bajo microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. La biopsia se puede realizar durante una colonoscopia o en cualquier tejido extraído durante una cirugía. A veces, se utiliza una CT o ultrasonido para realizar una biopsia por punción (se extrae tejido a través de la piel con una aguja que llega hasta el tumor).

Análisis de sangre (en inglés). Debido a que con frecuencia el cáncer colorrectal sangra hacia el intestino grueso o recto, las personas enfermas de cáncer se vuelven anémicas. Una prueba para determinar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, que forma parte de un hemograma (complete blood count, CBC), puede indicar la presencia de hemorragia.

Existe otro análisis de sangre que detecta los niveles de una proteína denominada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Altos niveles de CEA pueden indicar que el cáncer se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo. La prueba de CEA no es definitiva para la detección de cáncer colorrectal, ya que los niveles aumentan sólo en un 60 % de las personas que padecen este tipo de cáncer y cuya enfermedad se ha diseminado a otros órganos. Además, otras afecciones médicas pueden provocar aumento de los niveles de CEA. Las pruebas de CEA suelen utilizarse para monitorear el cáncer colorrectal en pacientes que ya reciben tratamiento, y no son pruebas de detección. Obtenga más información sobre los marcadores tumorales del cáncer colorrectal (en inglés).

Tomografía computarizada (CT; en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anomalías o tumores. A veces se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. En personas con cáncer de colon, la CT detecta la diseminación del cáncer en los pulmones, el hígado y otros órganos. A menudo se realiza antes de la cirugía (véase Tratamiento).

Imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI; en inglés). La MRI utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para crear una imagen más clara. La MRI es el mejor estudio por imágenes para hallar dónde ha crecido el cáncer colorrectal.

Ultrasonido (en inglés). El ultrasonido es un procedimiento que usa ondas sonoras para producir una imagen de los órganos internos para indicar si el cáncer se ha diseminado. El ultrasonido endorrectal se utiliza habitualmente para determinar la profundidad del crecimiento del cáncer de recto y es útil como ayuda para planificar el tratamiento; sin embargo, esta prueba no sirve para detectar con precisión ganglios linfáticos metastásicos (cáncer que se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos) o cáncer que se ha diseminado más allá de la pelvis. El ultrasonido también puede utilizarse para examinar el hígado, aunque se prefieren las CT o MRI (véase arriba) ya que son mejores para detectar tumores en el hígado.

Radiografía de tórax. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. Una radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a averiguar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones.

Tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET; en inglés). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Obtenga más información sobre qué esperar al realizarse análisis comunes, procedimientos y pruebas por imágenes.

Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación. Obtenga más información sobre los primeros pasos a dar después de un diagnóstico de cáncer (en inglés).

Estadificación

La estadificación es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer; por lo tanto, es posible que la estadificación no se complete hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Hay diferentes descripciones de estadio para distintos tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema juzga tres factores: el tumor en sí, los ganglios linfáticos que rodean al tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen 5 estadios: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar los mejores tratamientos.

TNM es la abreviatura en inglés de tumor (tumor, T), ganglio (node, N) y metástasis (metastasis, M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • En el cáncer colorrectal, la “T” describe la profundidad del crecimiento del tumor primario (el primero) en el recubrimiento del intestino. (Tumor, T)

  • ¿Se ha diseminado el tumor a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N)

  • ¿Se ha diseminado el cáncer a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir la profundidad con la cual el tumor primario ha crecido en el recubrimiento del intestino. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. A continuación se ofrece información específica sobre los tumores.

TX: No se puede evaluar el tumor primario.

T0: No hay indicios de cáncer de colon o recto.

Tis: Se refiere al carcinoma in situ (también denominado cáncer in situ). Las células cancerosas se encuentran sólo en el epitelio o la lámina propia (capas que recubren la parte interior del colon o recto).

T1: El tumor ha invadido la submucosa (capa de tejido debajo de la mucosa o el recubrimiento del colon).

T2: El tumor ha invadido la capa muscular propia (capa muscular más profunda y gruesa que se contrae para activar el pasaje del contenido intestinal).

T3: El tumor ha crecido a través de la capa muscular propia y llega hasta la subserosa (capa delgada de tejido conjuntivo debajo de la capa externa de algunas partes del intestino grueso) o los tejidos alrededor del colon o el recto.

T4a: El tumor ha invadido la superficie del peritoneo visceral (atraviesa todas las capas del colon).

T4b: El tumor ha invadido directamente otros órganos o estructuras o se ha adherido a ellos.

Ganglio. La “N” en el sistema TNM corresponde a ganglio linfático. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo que ayudan a combatir infecciones, ya que forman parte del sistema inmunitario del cuerpo. Existen ganglios linfáticos regionales (ganglios cerca del colon y el recto). El resto conforma los ganglios linfáticos distantes (ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo).

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: No hay diseminación a los ganglios linfáticos regionales.

N1a: Se hallan células tumorales en un ganglio linfático regional.

N1b: Se hallan células tumorales en 2 a 3 ganglios linfáticos regionales.

N1c: Se hallan nódulos formados por células tumorales en las estructuras que rodean al colon y que no parecen ser ganglios linfáticos.

N2a: Se hallan células tumorales en 4 a 6 ganglios linfáticos regionales.

N2b: Se hallan células tumorales en 7 o más ganglios linfáticos regionales.

Metástasis a distancia. La letra “M” en el sistema TNM describe el cáncer diseminado a otras partes del cuerpo (como el hígado o los pulmones).

MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0: La enfermedad no se ha diseminado a una parte distante del cuerpo.

M1a: El cáncer se ha diseminado a otra parte del cuerpo más allá del colon o recto.

M1b: El cáncer se ha diseminado a más de una parte del cuerpo más allá del colon o recto.

Agrupación de estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: Se denomina cáncer in situ. Las células cancerosas se encuentran sólo en la mucosa (paredes internas) del colon o el recto.

Estadio I: El cáncer ha crecido y atravesado la mucosa invadiendo la capa muscular del colon o el recto. No se ha diseminado a los tejidos cercanos ni ganglios linfáticos (T1 o T2, N0, M0).

Estadio IIA: El cáncer ha crecido y atravesado la pared del colon o el recto y no se ha diseminado al tejido cercano ni a los ganglios linfáticos cercanos (T3, N0, M0).

Estadio IIB: El cáncer ha crecido y atravesado las capas musculares del recubrimiento del abdomen (denominadas peritoneo visceral). No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos ni a ninguna otra parte (T4a, N0, M0).

Estadio IIC: El tumor se ha diseminado y ha atravesado la pared del colon o el recto y ha invadido estructuras cercanas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos ni a ninguna otra parte (T4b, N0, M0).

Estadio IIIA: El cáncer ha crecido a través del recubrimiento interno o las capas musculares del intestino y se ha diseminado a 1 a 3 ganglios linfáticos, o a un nódulo del tumor en tejidos que rodean el colon o el recto que no parecen ser ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T1 o T2; N1 o N1c, M0 o T1, N2a, M0).

Estadio IIIB: El cáncer ha crecido a través de la pared intestinal o los órganos circundantes y se ha diseminado a 1 a 3 ganglios linfáticos, o a un nódulo del tumor en tejidos que rodean el colon o el recto que no parecen ser ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T3 o T4a, N1 o N1c, M0; T2 o T3, N2a, M0; o T1 o T2, N2b, M0).

Estadio IIIC: El cáncer de colon, independientemente de la profundidad a la que haya crecido, se ha diseminado a 4 o más ganglios linfáticos, pero no a otras partes distantes del cuerpo (T4a, N2a, M0; T3 o T4a, N2b, M0; o T4b, N1 o N2, M0).

Estadio IVA: El cáncer se ha diseminado a una sola parte distante del cuerpo, como el hígado o los pulmones (cualquier T, cualquier N, M1a).

Estadio IVB: El cáncer se ha diseminado a más de una parte del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1b).

Recurrente: Cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. La enfermedad puede hallarse en el colon, el recto o en otra parte del cuerpo. Si se produce una recidiva, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (reestadificación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Grado del tumor. Los médicos también pueden usar el término “grado”, que describe en qué medida se parece el tumor al tejido normal. El grado de un cáncer puede ayudar al médico a predecir cuán rápidamente podría crecer el cáncer. En un cáncer que se asemeja al tejido normal, los médicos pueden ver claramente diferentes tipos de células agrupadas. En cánceres de grados superiores, las células cancerosas generalmente se ven menos parecidas a las células normales o “más salvajes”. En general, a un cáncer de menor grado corresponde un mejor pronóstico.

GX: No se puede identificar el grado del tumor.

G1: Las células se asemejan más a las células normales (denominadas bien diferenciadas).

G2: Las células se asemejan un poco a las células normales (denominadas moderadamente diferenciadas).

G3: Las células se asemejan menos a las células normales (denominadas escasamente diferenciadas).

G4: Las células apenas se asemejan a las células normales (denominadas no diferenciadas).

Datos utilizados con permiso del American Joint Committee on Cancer (AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el Manual de estadios de cáncer del Comité Estadounidense Conjunto para el Cáncer (American Joint Committee on Cancer [AJCC] Cancer Staging Manual), séptima edición (2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

Tratamiento

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para el cáncer colorrectal. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, efectivo y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarle a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine diferentes tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés). En el cáncer colorrectal, esto suele incluir un gastroenterólogo (médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tubo gastrointestinal), un cirujano, un oncólogo y un radiooncólogo.

A continuación se enumeran las opciones de tratamiento más habituales para el cáncer colorrectal, seguidas de una breve descripción de las opciones de tratamiento enumeradas por estadio. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y del tejido circundante durante una operación. Este es el tratamiento más común para el cáncer colorrectal y, con frecuencia, se denomina resección quirúrgica. También se extirparán parte del recto o colon y los ganglios linfáticos circundantes sanos. Si bien la cirugía colorrectal puede ser llevada a cabo por cirujanos generales o especialistas, muchas personas consultan a los especialistas que tienen experiencia y capacitación adicionales en cirugía colorrectal. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en tratar el cáncer mediante cirugía, y un cirujano especialista en cirugía colorrectal tiene capacitación adicional además de lo que aprendió en cirugía general.

Algunos pacientes pueden tratarse con cirugía laparoscópica para el cáncer colorrectal. Con esta técnica, se pasan varias cámaras de visualización por el abdomen, mientras el paciente está anestesiado. Las incisiones son más pequeñas y el tiempo de recuperación suele ser más corto que con la cirugía de colon estándar. La cirugía laparoscópica es igual de eficaz que la cirugía de colon convencional para extirpar el cáncer. Los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica han recibido entrenamiento especial en esa técnica.

Con menor frecuencia, es posible que una persona que tiene cáncer de recto necesite una colostomía. Esto consiste en una abertura quirúrgica, o estoma, a través de la cual el colon se conecta a la superficie abdominal para tener una vía por la que puedan salir los excrementos del cuerpo y ser recolectados en una bolsa que lleva el paciente. En ocasiones, la colostomía es sólo temporal, para permitir que el recto sane. En otros casos, puede ser permanente. Gracias a las modernas técnicas quirúrgicas y al uso de radioterapia y quimioterapia antes de una cirugía cuando es necesario, la mayoría de las personas que reciben tratamiento para cáncer de recto no requieren una colostomía permanente. Obtenga más información sobre colostomías (en inglés).

Es posible que algunos pacientes se sometan a cirugía del hígado o los pulmones para extirpar tumores que puedan haberse diseminado a esos órganos. Otra forma es usar la energía en forma de ondas de radiofrecuencia para calentar los tumores (denominada ablación por radiofrecuencia [radiofrequency ablation, RFA]). No todos los tumores de hígado o pulmón pueden tratarse con ese abordaje. En ocasiones, la RFA puede aplicarse a través de la piel o durante la cirugía. Si bien así se puede preservar tejido hepático y pulmonar que podría extirparse en una resección quirúrgica convencional, también existe la posibilidad de que queden partes del tumor.

En general, los efectos secundarios de la cirugía incluyen dolor y sensibilidad en la zona de la operación. La operación también puede provocar estreñimiento o diarrea, que generalmente desaparece después de cierto tiempo. Las personas sometidas a una colostomía pueden sentir irritación alrededor de la estoma. Los médicos, enfermeros o especialistas en colostomías (llamados estomaterapeutas) le pueden enseñar al paciente cómo limpiar el área y evitar una infección.

Muchas personas necesitan volver a entrenar el intestino después de una cirugía, lo que puede requerir cierto tiempo y asistencia. Los pacientes deben consultar al médico si no logran un buen control de la función intestinal.

Obtenga más información sobre la cirugía de cáncer.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia para destruir células cancerosas, y habitualmente se utiliza para tratar el cáncer de recto debido a la tendencia de este tumor a volver a aparecer donde comenzó originalmente. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. Una pauta terapéutica (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado.

En la radioterapia con haz externo se utiliza una máquina para administrar rayos X en la zona en la que se encuentra el cáncer. La radioterapia suele administrarse 5 días a la semana durante varias semanas y puede administrarse en el consultorio del médico o en el hospital.

En algunas personas, para ayudar a eliminar pequeñas áreas con tumor que no se hayan podido extraer durante la cirugía, se pueden utilizar técnicas de radioterapia especializadas, como la radioterapia intraoperatoria (una sola dosis elevada de radioterapia durante una cirugía) o la braquiterapia (colocación de “semillas” radioactivas dentro del cuerpo). En un tipo de braquiterapia con un producto denominado SIR-Spheres, se inyectan mínimas cantidades de itrio-90 (una sustancia radioactiva) en el hígado para tratar el cáncer colorrectal que se ha diseminado al hígado cuando no es posible realizar una cirugía. Si bien la información sobre la eficacia de ese abordaje es limitada, algunos estudios sugieren que puede ayudar a hacer más lento el crecimiento de las células cancerosas.

Para el cáncer de recto, la radioterapia puede usarse antes de una cirugía (denominada radioterapia antineoplásica prequirúrgica) para reducir el tamaño del tumor y simplificar la extirpación, o después de una cirugía, para destruir las células cancerosas restantes, ya que ambas han dado resultado en el tratamiento de esta enfermedad. La quimioterapia a menudo se administra simultáneamente con la radioterapia (llamada quimiorradioterapia) para aumentar la efectividad de la radioterapia. La quimiorradioterapia se usa generalmente en el cáncer de recto antes de una cirugía para evitar la colostomía o reducir la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Un estudio reciente concluyó que el resultado de la administración de radioterapia más quimioterapia antes de la cirugía es mejor que la misma radioterapia y quimioterapia administradas después de la cirugía. Los principales beneficios incluyeron una reducción en la tasa de recidiva del tumor en el área de inicio, menos pacientes con colostomías permanentes, y menos problemas de cicatrización del intestino en la zona tratada con radioterapia.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. También puede producir materia fecal con sangre (hemorragia a través del recto) u obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Después de aplicar radioterapia en la pelvis, pueden originarse problemas sexuales, así como esterilidad (incapacidad para tener un bebé) tanto en hombres como en mujeres. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios sexuales y relacionados con la fecundidad derivados del tratamiento, y las opciones disponibles para preservar la fecundidad (en inglés).

Obtenga más información sobre radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferarse y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia suele ser administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Una pauta terapéutica (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Por lo general, la quimioterapia para el cáncer colorrectal se inyecta directamente en una vena, aunque también puede administrarse en forma de píldoras. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

La quimioterapia se puede administrar después de la cirugía para eliminar las células cancerosas restantes. En algunas personas con cáncer de recto, el médico administrará quimioterapia y radioterapia antes de una cirugía para reducir el tamaño del tumor del recto y disminuir la posibilidad de que el cáncer reaparezca.

Actualmente, existen 7 fármacos aprobados en los Estados Unidos por la Administración de Alimentos y Medicamentos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) para tratar el cáncer colorrectal. Su médico puede recomendarle uno o varios de ellos en distintas etapas durante el tratamiento. Estos fármacos son: fluorouracilo (5-FU, Adrucil), capecitabina (Xeloda), irinotecán (Camptosar), oxaliplatino (Eloxatin), bevacizumab (Avastin), cetuximab (Erbitux) y panitumumab (Vectibix). (Los últimos tres se describen en “Tratamiento dirigido”; véase abajo). Algunos tratamientos frecuentes son:

  • 5-FU

  • 5-FU con leucovorina (Wellcovorin), una vitamina que mejora la eficacia de 5-FU

  • Capecitabina, una forma de 5-FU de administración oral

  • 5-FU con leucovorina y oxaliplatino (denominado FOLFOX)

  • 5-FU con leucovorina e irinotecán (denominado FOLFIRI)

  • Irinotecán solo

  • Capecitabina con irinotecán u oxaliplatino

  • Cualquiera de los anteriores, con cetuximab o bevacizumab

La quimioterapia puede provocar vómitos, náuseas, diarrea o llagas en la boca. No obstante, hay medicamentos para evitar estos efectos secundarios (en inglés). Por la forma en la que se administran los fármacos, estos efectos secundarios son menos intensos que en el pasado para la mayoría de los pacientes. Además, los pacientes pueden sentirse demasiado cansados y existe un mayor riesgo de que contraigan una infección. Con algunos medicamentos, también se puede producir una neuropatía (cosquilleo o adormecimiento en los pies o las manos). La caída del cabello es un efecto secundario poco frecuente con los medicamentos usados para tratar el cáncer colorrectal. Hay medicamentos disponibles para aliviar la mayoría de los efectos secundarios, como náuseas, neuropatía y diarrea. Si los efectos secundarios son particularmente difíciles, se puede reducir la dosis del medicamento o posponer una sesión del tratamiento. Los pacientes deben conversar con el equipo de atención médica para entender cuándo los efectos secundarios requieren una consulta al médico. Lea más acerca del control de los efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Tratamiento dirigido

El tratamiento dirigido apunta a los genes o las proteínas específicos de un tumor, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento inhibe la proliferación y diseminación de las células cancerosas, y, a la vez, limita el daño a las células normales, lo que habitualmente produce menos efectos secundarios en comparación con otros medicamentos para el cáncer.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, su médico puede realizar estudios para identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. Por ende, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos.

Tratamiento antiangiogenia (en inglés). El tratamiento antiangiogenia es un tipo de tratamiento dirigido. Su objetivo es detener la angiogenia, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes de los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de los tratamientos antiangiógenos es hacer “pasar hambre” al tumor. El bevacizumab es un tipo de tratamiento antiangiógeno denominado anticuerpo monoclonal. Administrado con quimioterapia, el bevacizumab aumenta el período de tiempo que viven los pacientes con cáncer colorrectal avanzado. En 2004, la FDA aprobó el uso de bevacizumab con quimioterapia para el tratamiento de primera línea (primer tratamiento administrado) de pacientes con cáncer colorrectal avanzado. Estudios recientes han demostrado que también es efectivo como tratamiento de segunda línea junto con la quimioterapia.

Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (epidermal growth factor receptor, EGFR). Un inhibidor del EGFR es un tipo de tratamiento dirigido. Los investigadores han descubierto que los fármacos que inhiben el EGFR pueden ser eficaces para detener o retrasar el crecimiento del cáncer colorrectal. Los investigadores han descubierto que los fármacos que inhiben el EGFR pueden ser eficaces para disminuir el tamaño o estabilizar el crecimiento del cáncer colorrectal. El cetuximab y el panitumumab son anticuerpos monoclonales que bloquean el EGFR. El cetuximab es un anticuerpo de células de ratón que todavía conserva algo de la estructura del ratón. El panitumumab está elaborado totalmente a partir de proteínas humanas y es menos probable que genere una reacción alérgica que el cetuximab.

Estudios recientes muestran que el cetuximab y el panitumumab no dan buenos resultados en tumores que presentan mutaciones (cambios) específicas en un gen denominado KRAS. La ASCO publicó una opinión clínica provisional (en inglés) que recomienda que a todos los pacientes con cáncer colorrectal metastásico que reciban tratamiento anti-EGFR, como cetuximab y panitumumab, se les realicen pruebas de detección de mutaciones genéticas del KRAS en el tumor. Si un paciente presenta una forma mutada del gen KRAS, la ASCO no recomienda el uso de tratamiento con anticuerpos anti-EGFR. Más aún, ahora la FDA recomienda que tanto el cetuximab como el panitumumab solo se administren a pacientes sin mutaciones genéticas del KRAS (en ocasiones denominado de tipo natural) en el tumor.

Hay investigaciones en curso para determinar el papel que podrían desempeñar el cetuximab y el panitumumab en pacientes con cáncer colorrectal metastásico que han sido tratados con cirugía y que no recibieron quimioterapia anteriormente.

Los efectos secundarios de los tratamientos dirigidos incluyen erupción en la cara y la parte superior del cuerpo, que puede prevenirse o reducirse con diversos tratamientos. Conozca más sobre las reacciones en la piel a los tratamientos dirigidos.

Opciones de tratamiento según el estadio

Cáncer colorrectal en estadio 0

El tratamiento habitual es una polipectomía simple (extirpación de un pólipo) durante la colonoscopia. No hay una ninguna cirugía adicional a menos que el pólipo no se pueda extirpar completamente.

Cáncer colorrectal en estadio I

En general, el único tratamiento necesario es la extirpación quirúrgica del tumor y de los ganglios linfáticos.

Cáncer colorrectal en estadio II

Los pacientes deben consultar a su médico si es necesario recibir más tratamiento después de la cirugía, ya que algunos pacientes reciben quimioterapia complementaria. Éste es un tratamiento posterior a la cirugía, en el que se utiliza quimioterapia con el objeto de destruir cualquier resto de células cancerosas. Sin embargo, las tasas de cura para la cirugía sola son bastante buenas, y los beneficios de los tratamientos adicionales son escasos para las personas con cáncer de colon en este estadio. Obtenga más información sobre la quimioterapia complementaria para cáncer colorrectal en estadio II (en inglés). Los estudios clínicos también son una opción después de la cirugía.

En el caso de los pacientes con cáncer de recto, la radioterapia suele administrarse en combinación con la quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía.

Cáncer colorrectal en estadio III

El tratamiento por lo general implica la extirpación quirúrgica del tumor seguida de quimioterapia complementaria. Los estudios clínicos también son una opción. En el caso de los pacientes con cáncer de recto, la radioterapia puede administrarse junto con la quimioterapia antes o después de la cirugía.

Cáncer colorrectal recurrente

Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” [no evidence of disease, NED]), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recidiva local), en las cercanías (recidiva regional) o en otro sitio (recidiva distante).

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recidiva. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente (como cirugía, quimioterapia y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren a otro ritmo. Su médico también puede sugerir ensayos clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Generalmente, las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente son las mismas que para el metastásico (véase abajo), e incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y consulten acerca de servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recidiva del cáncer (en inglés).

Cáncer colorrectal metastásico (estadio IV)

Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo se denomina cáncer metastásico. El cáncer colorrectal se puede diseminar a órganos distantes, como hígado, pulmones, peritoneo (el tejido que recubre el abdomen) u ovarios en la mujer.

Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos.

Su equipo de atención médica puede recomendarle un plan de tratamiento que incluya una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia, que puede usarse para hacer más lenta la diseminación de la enfermedad y, a menudo, disminuir temporalmente un tumor canceroso.

Si bien en este estadio la cirugía destinada a extirpar la porción del colon donde se inició el cáncer no suele curar la enfermedad, puede ser útil para aliviar la obstrucción del colon u otras complicaciones. La cirugía también se puede usar para extirpar partes de otros órganos que contengan cáncer (llamada resección), y puede curar a algunas personas si una cantidad limitada del cáncer se disemina a un solo órgano, como el hígado o el pulmón.

En el cáncer de colon, si el cáncer solo se diseminó al hígado y la cirugía es posible —ya sea antes o después de la quimioterapia—, el paciente tiene posibilidades de una cura completa. Incluso cuando no es posible la cura, la cirugía puede agregar meses o incluso años de vida para la persona. Determinar quién puede beneficiarse de una cirugía para el cáncer que se ha diseminado al hígado suele ser un proceso complicado en el que participan médicos de diversas especialidades, que colaboran entre sí para planificar cuál es la mejor opción.

Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad), un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene la persona. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas. La quimioterapia y la radioterapia en este estadio pocas veces pueden curar el cáncer, pero pueden ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas y alargar la vida de la persona.

Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no da resultado, también se puede hablar de cáncer avanzado. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.

Obtenga más información sobre los términos frecuentes utilizados durante el tratamiento del cáncer.

Acerca de los estudios clínicos

Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer colorrectal. Para realizar avances científicos, los médicos elaboran estudios de investigación en los que participan personas y que se denominan ensayos clínicos.

Muchos ensayos clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, efectivos y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan fármacos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos enfoques de radioterapia o cirugía y nuevos métodos de tratamiento. Los pacientes que participan en ensayos clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.

También se realizan ensayos clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los ensayos clínicos en lo que respecta a los efectos secundarios. Además, hay estudios en curso sobre maneras de prevenir la enfermedad.

Los pacientes deciden participar en ensayos clínicos por muchos motivos. Para algunos, el ensayo clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándares no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un ensayo clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los ensayos clínicos porque saben que estos estudios son la única manera de progresar en el tratamiento del cáncer colorrectal. Aunque no se beneficien directamente del ensayo clínico, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer colorrectal.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un ensayo clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo o “píldora de azúcar”. El uso de placebos en ensayos clínicos sobre el cáncer es infrecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información sobre los placebos en ensayos clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para ingresar en un ensayo clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado (en inglés), el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de modo que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe mencionar todos los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el ensayo clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa de tratamiento. Obtenga más información sobre los ensayos clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un ensayo clínico, cómo decidir la participación en un ensayo clínico, preguntas para hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar ensayos clínicos sobre el cáncer.

Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer colorrectal, consulte la sección Investigaciones actuales.

Los pacientes que participan en un ensayo clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de su finalización.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, en los últimos años, los médicos han logrado importantes avances en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tan efectivos como los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá.

Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluida la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento.

Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se presenten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica. Además, no deje de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios que presenta un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad se sientan lo más cómodas posible. Obtenga más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y de los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

No olvide hablar con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchos pacientes, el diagnóstico de cáncer colorrectal es estresante y puede provocar emociones complejas. Se aconseja a los pacientes y sus familiares que compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de atención médica, quien puede ayudar con las estrategias para sobrellevar la enfermedad. Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención del cáncer.

Un efecto secundario que se presenta meses o años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento, o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento contra el cáncer colorrectal, elabore con el médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Vea recomendaciones específicas para la atención de seguimiento para el cáncer colorrectal. Además, la ASCO ofrece formularios de resumen de tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarle a llevar un registro del tratamiento del cáncer colorrectal que recibió y elaborar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer colorrectal que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Hable con su médico a fin de elaborar el plan que mejor se adapte a sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarle a recobrar sus fuerzas y energía. El médico puede ayudarle a diseñar un plan de ejercicios seguro, basándose en sus necesidades, aptitudes físicas y estado físico. Obtenga más información sobre los próximos pasos a dar en la supervivencia (en inglés), entre ellos, cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida.

Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer colorrectal, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de los ensayos clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

Métodos avanzados de detección. Los investigadores están elaborando pruebas para analizar muestras de materia fecal destinadas a detectar cambios genéticos asociados con el cáncer colorrectal. Al hallar y extirpar pólipos o identificar la presencia de cáncer en forma temprana, los médicos tienen más probabilidades de curar la enfermedad.

Pruebas para predecir el riesgo de recidiva del cáncer. Las pruebas que analizan diversos genes importantes para el crecimiento y la diseminación del tumor pueden ayudar a los médicos y los pacientes a decidir sobre el uso de la quimioterapia después del tratamiento. Los investigadores esperan que estas pruebas eviten los efectos secundarios del tratamiento adicional en las personas con riesgo más bajo de recidiva.

Vacunas contra el cáncer (en inglés). Las vacunas contra el cáncer son un tipo de inmunoterapia (denominada también tratamiento biológico). La inmunoterapia está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Este tratamiento utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario.

Nuevos medicamentos. Se están evaluando muchos fármacos nuevos para el cáncer colorrectal, incluido el cáncer avanzado de colon y de recto. Se están estudiando nuevos tipos de quimioterapia y tratamiento dirigido. La mayoría solo está disponible a través de ensayos clínicos.

Atención médica de apoyo. Se están realizando ensayos clínicos con el objetivo de encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer colorrectal a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

Obtenga más información sobre los términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer.

¿Desea obtener más información sobre las investigaciones actuales?

Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes sobre el cáncer colorrectal, consulte este material relacionado:

O bien, seleccione “Next” (Siguiente) (abajo a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada.

Preguntas para hacerle al médico

Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones informadas respecto de su atención médica. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarle a obtener más información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. También se le aconseja que haga otras preguntas que sean importantes para usted.

Generales

  • ¿Dónde está ubicado exactamente el cáncer?

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo de acuerdo con mi diagnóstico?

  • ¿En qué ensayos clínicos puedo participar?

  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general y la atención de seguimiento?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con la atención del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Significa mi diagnóstico que mis parientes consanguíneos corren un riesgo mayor de padecer cáncer colorrectal? ¿Deberían consultar a sus médicos acerca de someterse a un examen?

Antes de la cirugía

  • ¿Qué sabe acerca de mi cáncer en este momento?

  • ¿Qué otras pruebas se realizarán antes de la cirugía?

  • ¿Puede describir cómo será la cirugía?

  • ¿Qué tiene planeado extirparme durante la cirugía (colon, recto, ganglios linfáticos)?

  • ¿La biopsia es parte de la cirugía?

  • Después de la cirugía, ¿cuándo tendré los resultados de las pruebas y un diagnóstico seguro?

  • ¿Cree que podría llegar a necesitar una colostomía temporal o permanente?

  • ¿Es éste el tipo de cirugía estándar para mi afección?

  • ¿Cuántas veces ha realizado este tipo de operación con éxito?

  • ¿Quién me dará información acerca de cómo prepararme para la cirugía y la hospitalización? ¿Cuánto tiempo estaré hospitalizado?

  • ¿Cómo podré controlar el dolor después de la cirugía?

  • ¿Qué otros efectos secundarios son posibles con este tipo de cirugía?

Para el cáncer de recto

  • ¿Deberé recibir radioterapia y quimioterapia antes de la cirugía para cáncer de recto?

Después de la cirugía

  • ¿Cuál es mi diagnóstico, según los resultados de la cirugía y los informes de la biopsia, de acuerdo con la clasificación TNM?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)?

  • ¿Analizó el patólogo mi tumor para detectar una posible causa genética? ¿Necesito más asesoramiento o análisis genéticos?

  • ¿Cuál es mi pronóstico?

  • ¿Qué tratamiento adicional recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento?

  • ¿Es un tratamiento estándar o forma parte de un estudio clínico?

  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios posibles del tratamiento a corto y largo plazo?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Podría este tratamiento afectar mi salud sexual o reproductiva?

  • ¿Cuánto tiempo pasará hasta que pueda volver a trabajar después de la cirugía? ¿Podré trabajar durante el tiempo que se me administre la quimioterapia?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

Preguntas relacionadas con la colostomía (si es necesario)

  • ¿Me remitirá a un enfermero especialista capacitado para decidir el mejor lugar de mi colostomía y para que me enseñe los cuidados necesarios después de la cirugía?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés).