Oncologist-approved cancer information from the American Society of Clinical Oncology

Cáncer de cuello uterino


Last Updated: February 08, 2012

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  07/11

Panorama general

El cáncer de cuello uterino comienza en el cuello del útero, que es la parte más baja y angosta del útero. El útero contiene el feto que crece durante el embarazo. El cuello conecta la parte inferior del útero a la vagina y, junto con ésta, forma el canal de parto.

El cáncer de cuello uterino se origina cuando las células normales de la superficie del cuello uterino cambian y proliferan sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo).

En etapa temprana, los cambios que experimenta una célula son anormales, no cancerosos. Sin embargo, los investigadores creen que algunos de estos cambios anormales son el primer paso en una serie de cambios progresivos que pueden llevar al cáncer (etapa precancerosa). Algunas de las células anormales desaparecen sin tratamiento, pero otras pueden transformarse en cancerosas. Esta fase de la enfermedad se denomina displasia (crecimiento anormal de las células). El tejido precanceroso debe ser extirpado para evitar que se desarrolle cáncer. A menudo, el tejido precanceroso puede extirparse o destruirse sin dañar el tejido sano, pero en algunos casos, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero y del cuello) como prevención del cáncer de cuello uterino. El tratamiento de una lesión (zona precancerosa) depende de los siguientes factores:

  • El tamaño de la lesión y el tipo de cambios que las células han experimentado

  • Si la mujer desea tener hijos en el futuro

  • La edad de la mujer

  • El estado de salud general de la mujer

  • La preferencia de la mujer y la opinión experta de su médico

Si las células precancerosas cambian y se convierten en células verdaderamente cancerosas y se diseminan en el interior del cuello del útero o hacia otros tejidos y órganos, la enfermedad se denomina cáncer de cuello uterino.

Existen dos tipos principales de cáncer de cuello uterino, que llevan el nombre del tipo de célula donde comenzó el cáncer. Otros tipos de cáncer de cuello uterino son pocos frecuentes.

  • Carcinoma de células escamosas o epidermoides, que constituye aproximadamente del 80% al 90% de todos los cánceres de cuello uterino

  • Adenocarcinoma, que constituye aproximadamente del 10% al 20% de todos los cánceres de cuello uterino

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

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Estadísticas

Este año, se estima que 12,170 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas con cáncer de cuello uterino. Se calcula que este año se producirán 4,220 muertes a causa de esta enfermedad.

La tasa de sobrevida a un año (porcentaje de mujeres que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, excluidas aquellas que mueren por otras enfermedades) de mujeres con cáncer de cuello uterino asciende al 87%. La tasa de supervivencia a cinco años (porcentaje de mujeres que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas aquellas que mueren por otras enfermedades) en todos los estadios del cáncer de cuello uterino asciende al 69%. Cuando se lo detecta en un estadio temprano, la tasa de supervivencia a cinco años para las mujeres con cáncer invasivo de cuello uterino es del 91%.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a la paciente cuánto tiempo vivirá con cáncer de cuello uterino. Debido a que las estadísticas de sobrevida suelen medirse en intervalos de varios años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información sobre qué son las estadísticas (solo disponible en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society: Cancer Facts & Figures 2012.

Ilustraciones médicas



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Factores de riesgo

Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de cuello uterino:

Infección por el virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés). El factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es la infección por HPV. Este virus se transmite mayormente de una persona a otra durante las relaciones sexuales. Hay diferentes tipos, o cepas, de HPV, y algunas cepas se asocian más estrechamente con ciertos tipos de cáncer. Obtenga más información sobre HPV y el cáncer (en inglés).

Deficiencia del sistema inmunológico. Las mujeres con sistemas inmunológicos disminuidos corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Un sistema inmunológico disminuido puede deberse a la inmunodepresión producida por medicamentos corticoesteroides, trasplantes de órganos o tratamientos para otros tipos de cáncer o por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). En las mujeres que tienen VIH, el sistema inmunológico tiene menos capacidad de combatir el cáncer de estadio temprano.

Herpes. Las mujeres que tienen herpes genital tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino.

Tabaquismo. Las mujeres que fuman tienen dos veces más riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino que aquellas que no fuman.

Edad. El cáncer de cuello uterino es muy poco frecuente en niñas menores de 15 años. El riesgo aumenta entre el final de la adolescencia y la mitad de los 30 años de edad. Las mujeres de más de 40 años siguen en riesgo y deben continuar sometiéndose con regularidad a detecciones a través de pruebas de Papanicolaou (ver abajo).

Raza. El cáncer de cuello uterino es más frecuente entre mujeres negras, hispanas e indígenas.

Anticonceptivos orales. Algunos estudios de investigación sugieren que los anticonceptivos orales (píldoras anticonceptivas) pueden estar asociados a un aumento en el riesgo del cáncer de cuello uterino. Sin embargo, una mayor investigación es necesaria para entender de qué manera se vincula el uso de anticonceptivos orales con el desarrollo de cáncer de cuello uterino.

Exposición a dietilestilbestrol (DES). Las mujeres cuyas madres recibieron este medicamento durante el embarazo para la prevención del aborto espontáneo también tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de cuello uterino. El DES se administró con este fin desde alrededor de 1940 hasta 1970. Es recomendable que las mujeres expuestas al DES se realicen un examen pélvico anual que incluya una prueba de Papanicolaou (en inglés), así como una prueba de Papanicolaou en los cuatro cuadrantes, en la que se toman muestras de células de todos los lados de la vagina para detectar la presencia de células anormales.

Prevención

La manera más eficaz de prevenir el cáncer de cuello uterino es a través del examen citológico de Papanicolaou (prueba de Pap) periódico, que permite diagnosticar las lesiones precancerosas. La prevención de los precánceres implica controlar los posibles factores de riesgo a través de las siguientes medidas:

  • Retrasar el inicio de la actividad sexual hasta el fin de la adolescencia o después

  • Limitar el número de compañeros sexuales

  • Evitar las relaciones sexuales con personas que han tenido muchos compañeros sexuales

  • Evitar las relaciones sexuales con personas que obviamente presentan verrugas genitales u otros síntomas de enfermedades venéreas

  • Tener relaciones sexuales protegidas con preservativos reducirá el riesgo de infección por HPV. Los preservativos también protegen contra el VIH y el sida.

  • Dejar de fumar

La prueba de Papanicolaou (en inglés) es el examen más común para el cáncer de cuello uterino. Los investigadores han descubierto que se obtienen los resultados más precisos si se lo combina con la prueba para detectar el HPV. En 2003, un panel de la Administración de Alimentos y Drogas de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) recomendó que se utilizaran las pruebas de Papanicolaou y HPV en conjunto cuando se realizan los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino en mujeres mayores de 29 años. La prueba de HPV y la genotipificación de HPV (análisis de la cepa de HPV) ya se utilizan como prueba secundaria en mujeres con resultados de la prueba de Papanicolaou que indican la presencia de células anormales, para ayudar a los médicos a determinar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de cuello uterino.

En 2006, la FDA aprobó la primera vacuna contra el HPV, llamada Gardasil, para niñas y mujeres de entre 6 y 26 años. La vacuna ayuda a prevenir la infección con las dos cepas de HPV que se sabe que causan la mayoría de las lesiones precancerosas y los cánceres de cuello uterino. La vacuna también protege contra dos cepas de HPV de bajo riesgo que causan el 90% de las verrugas genitales. En 2009, la FDA aprobó una segunda vacuna contra el HPV, llamada Cervarix, para la prevención del cáncer de cuello uterino en niñas y mujeres de entre 10 y 25 años. Estas vacunas no protegen a personas que ya están infectadas con el HPV. Los médicos igualmente recomiendan la realización periódica de pruebas de Pap siguiendo las pautas indicadas a continuación para todas las mujeres. Obtenga más información acerca de la vacuna contra el HPV para el cáncer de cuello uterino (en inglés).

En 2009, el American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos) actualizó sus pautas para el cáncer de cuello uterino y ahora recomienda el siguiente programa de exámenes de detección:

  • A partir de los 21 años, las mujeres deben realizarse pruebas de Pap cada dos años.

  • Después de tres pruebas de Pap consecutivas con resultados normales, las mujeres de 30 años en adelante pueden hacer pruebas de Pap cada 3 años. Las mujeres con determinadas afecciones, como antecedentes de pruebas de Pap anormales, infección con el VIH, sistema inmunológico debilitada o exposición a DES, deben controlarse con más frecuencia.

  • Las mujeres de 30 años en adelante pueden realizarse pruebas de HPV junto con la prueba de Pap. Si ambas resultan normales, las pruebas no son necesarias durante otros tres años.

  • A partir de los 65 a 70 años, las pueden dejar de realizarse pruebas de detección si han tenido tres pruebas de Papanicolaou normales consecutivas durante los últimos 10 años. Sin embargo, se deben continuar realizando pruebas de detección si son sexualmente activas, han tenido varios compañeros sexuales o tienen un historial de pruebas de Papanicolaou anormales.

La American Cancer Society (Sociedad Estadounidense del Cáncer) y el U.S. Preventive Services Task Force (Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU.) recomiendan las siguientes pautas para los exámenes de detección.

  • Todas las mujeres deben someterse anualmente a la prueba de Papanicolaou durante sus tres primeros años de relaciones sexuales vaginales pero no más tarde que a los 21 años de edad.

  • Las mujeres deben someterse anualmente a la prueba de Papanicolaou convencional o cada dos años con pruebas de base líquida. Women 30 and older who have had normal test results in a row can receive screening every two to three years. Las mujeres mayores de 30 también pueden hacerse una prueba de Papanicolaou y la prueba de HPV cada tres años.

  • Las mujeres de 70 años en adelante pueden dejar de hacer estos exámenes de detección si las tres pruebas de Papanicolaou previas fueron normales y si no hubo resultados anormales de las pruebas en los 10 años previos.

  • El control después de una histerectomía (extirpación del útero y el cuello del útero) no es necesario a menos que la cirugía se haya realizado para tratar el cáncer o precáncer de cuello uterino. Las mujeres que se han sometido a una histerectomía sin extirpación del cuello del útero deben continuar el control hasta los 70 años.

Síntomas

La mayoría de las mujeres no tienen signos o síntomas de precáncer o de cáncer de cuello uterino en los primeros estadios. Los síntomas habitualmente no aparecen hasta que el cáncer se ha diseminado a otros tejidos y órganos. Estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer.

Cualquiera de los siguientes podría ser signos o síntomas de displasia o cáncer de cuello uterino.

  • Manchas de sangre o sangrado leve entre o después de la menstruación

  • Sangrado menstrual que es más prolongado y abundante que lo habitual

  • Sangrado después del coito, el lavado genital o el examen pélvico

  • Dolor durante las relaciones sexuales

  • Sangrado después de la menopausia

  • Mayor secreción vaginal

Cualquiera de estos seis síntomas debe comunicarse al médico. Cuando aparezcan estos síntomas, es importante hablar sobre ellos con su médico aun cuando se asemejen a los síntomas de otras enfermedades menos graves. El diagnóstico y el tratamiento precoces, especialmente en los primeros estadios del cáncer o en la etapa precancerosa, mejoran las posibilidades de prevenir o curar el cáncer.

Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarla a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos.

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden usar para averiguar si el cáncer ha hecho metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de cuello uterino:

Prueba de Papanicolaou (en inglés). El médico raspa ligeramente la parte externa del cuello uterino y la vagina y toma muestras de las células para su análisis.

Los métodos mejorados de pruebas de Pap han facilitado a los médicos la detección de células cancerosas. Las pruebas de Pap tradicionales pueden ser difíciles de leer, porque las células pueden haberse secado, estar cubiertas con moco o sangre, o estar aglutinadas en el portaobjetos.

  • La prueba de citología de base líquida (a menudo denominada ThinPrep o SurePath) transfiere una capa delgada de células sobre un portaobjetos después de retirar la sangre o moco de la muestra. Dado que la muestra se preserva, al mismo tiempo se pueden realizar otros exámenes (como el examen de HPV mencionado en la sección Prevención).

  • En los exámenes de detección computarizados (muchas veces denominados AutoPap o Focal Point), se explora la muestra con una computadora para detectar la presencia de células anormales.

Examen pélvico. En este examen, el médico palpa el útero, la vagina, los ovarios, las trompas de Falopio, el cuello uterino, la vejiga y el recto para determinar si hay cambios inusuales. Por lo general, el examen de Papanicolaou se realiza simultáneamente.

Tipificación del HPV. Si el médico encuentra cambios anormales en el cuello del útero durante el examen pélvico y el de Papanicolaou, es posible que ordene una prueba para detectar HPV. La prueba de HPV es similar al examen de Papanicolaou, es decir, la prueba se realiza en una muestra de células del cuello uterino de la paciente. Determinadas cepas de HPV, como el HPV 16, se encuentran con más frecuencia en mujeres con cáncer de cuello uterino y pueden ayudar a confirmar un diagnóstico. Muchas mujeres son portadoras de HPV, por lo tanto, la prueba de detección de HPV sola no es una prueba precisa para detectar el cáncer de cuello uterino.

Si la prueba de Papanicolaou mostraron células anormales y la prueba de HPV también es positiva, el médico podrá sugerir una o más de los siguientes exámenes de diagnóstico:

Colposcopia. El médico puede realizar una colposcopia para visualizar y tratar las áreas anormales en el cuello del útero. Se usa un instrumento especial denominado colposcopio (instrumento que ofrece una imagen agrandada de las células del cuello uterino y la vagina, similar a un microscopio). El colposcopio permite al médico obtener una vista en aumento e iluminada de los tejidos vaginales y cervicales. El colposcopio no se inserta en el cuerpo de la mujer; el examen no es doloroso, puede realizarse en el consultorio médico y no tiene efectos secundarios. Puede realizarse durante el embarazo.

Biopsia(en inglés). Este estudio consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. Si la lesión es pequeña, el médico posiblemente la extirpe en su totalidad durante la biopsia. Existen diversos tipos de biopsias:

  • Un método frecuente consiste en utilizar un instrumento para extraer pequeños trozos de tejido cervical.

  • A veces, el médico desea verificar un área dentro de la abertura del cuello del útero que no puede verse durante la colposcopia. Para esto, el médico utiliza un procedimiento llamado curetaje endocervical (ECC, por sus siglas en inglés). Con la ayuda de un instrumento pequeño con forma de cuchara, llamado cureta, el médico raspa un pequeño trozo de tejido del interior de la abertura cervical.

  • El procedimiento de extirpación electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés) utiliza corriente eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre fino. El gancho extrae el tejido para su estudio en el laboratorio. El LEEP también puede utilizarse para extirpar el precáncer o el cáncer de estadio temprano.

  • La conización (biopsia en cono) extrae un trozo de tejido con forma de cono del cuello del útero. La conización puede efectuarse como tratamiento para extirpar el precáncer o el cáncer de estadio temprano.

Los tres primeros procedimientos habitualmente se realizan en el consultorio médico con un anestésico local para adormecer la zona. Pueden causar algo de sangrado o de secreción y, en algunas mujeres, molestia similar a los dolores menstruales. La conización se realiza bajo anestesia general o local en el consultorio médico o el hospital.

Si la biopsia indica la presencia de cáncer de cuello uterino, el médico derivará a la paciente al oncólogo ginecológico que se especializa en el tratamiento de este tipo de cáncer. El especialista puede sugerir exámenes adicionales para ver si el cáncer se ha diseminado más allá del cuello del útero.

Examen pélvico. El especialista puede volver a examinar el área pélvica mientras la paciente se encuentra bajo anestesia para ver si el cáncer se ha diseminado a los órganos que están cerca del cuello del útero, incluidos útero, vagina, vejiga y recto.

Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. La urografía intravenosa o pielografía es un tipo de placa radiográfica que se utiliza para visualizar los riñones y la vejiga.

Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara.

Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Cistoscopia. Este procedimiento permite al médico ver el interior de la vejiga y la uretra (canal que transporta la orina desde la vejiga) con un tubo delgado y flexible con luz llamado cistoscopio. La persona puede estar sedada mientras el tubo se inserta en la uretra. La cistoscopia se utiliza para determinar si el cáncer se ha diseminado a la vejiga.

Proctoscopia (también denominada sigmoidoscopia). Este procedimiento permite que el médico observe el colon y el recto con un tubo delgado y flexible con luz denominado sigmoidoscopio. La persona puede estar sedada mientras el tubo se inserta en el recto. La proctoscopia se utiliza para ver si el cáncer se ha diseminado al recto.

Laparoscopia (en inglés). Este procedimiento permite que el médico observe el área abdominal con un tubo delgado y flexible con luz denominado laparoscopio. La persona puede estar sedada mientras el tubo se inserta a través de una incisión en el cuerpo.

Obtenga más información sobre qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes.

Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés).

Determinación del estadio

La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que este no se establece hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. El sistema evalúa tres factores: el tumor propiamente dicho, los ganglios linfáticos que lo rodean y si el tumor se ha diseminado al resto del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Los estadios son cinco: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.

TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde está ubicado? (Tumor, T)

  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglioslinfáticos? (Ganglio, N, en inglés)

  • ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. Los números romanos entre paréntesis son los estadios que se utilizan en otro sistema de determinación ampliamente utilizado de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, o FIGO.

TX: No se puede evaluar el tumor primario. Se deben realizar más pruebas.

T0: No hay un tumor primario.

Tis: Este estadio se denomina carcinoma (cáncer) in situ, que significa que el cáncer se encuentra solo en la capa de células que revisten internamente el cuello del útero y no se ha diseminado a los tejidos más profundos del cuello.

T1/FIGO I: El cáncer se encuentra solo en el cuello del útero.

T1a/FIGO IA: Se diagnosticó carcinoma invasivo solo con microscopia (observación del tejido o células cervicales con microscopio). Nota: Cualquier tumor que se encuentre macroscópicamente (suficientemente grande para ser reconocido con pruebas de imágenes o que el médico vea o palpe) se denomina en estadio T1b o FIGO IB.

T1a1/FIGO IA1: Hay una zona cancerosa de 3,0 milímetros (mm) o menos de profundidad y 7,0 mm o menos de longitud.

T1a2/FIGO IA2: Hay una zona cancerosa de más de 3,0 mm pero menos de 5,0 mm de profundidad y 7,0 mm o menos de longitud.

T1b/FIGO IB: En este estadio, el médico puede observar la lesión, y el cáncer se encuentra solo en el cuello uterino, o hay una lesión microscópica (se la puede ver con un microscopio) que es más grande que un tumo de estadio T1a2/FIGO IA2 (ver arriba). El cáncer se puede haber detectado gracias al examen físico, laparoscopia u otros métodos por imágenes.

T1b1/FIGO IB1: El tumor mide 4,0 centímetros (cm) o menos.

T1b2/FIGO IB2: El tumor mide más de 4,0 cm.

T2/FIGO II: El cáncer ha crecido más allá del útero pero no ha llegado a la pared pelviana ni al tercio inferior de la vagina.

T2a/FIGO IIA: El tumor no se ha diseminado al tejido próximo al cuello del útero, también denominada región parametrial.

T2a1/FIGO IIA1: El tumor mide 4,0 cm o menos.

T2a2/FIGO IIA2: El tumor mide más de 4,0 cm.

T2b/FIGO IIB: El tumor se diseminado a la región parametrial.

T3/FIGO III: El tumor se extiende hasta la pared pelviana o compromete el tercio inferior de la vagina, o causa hidronefrosis (hinchazón del riñón) o mal funcionamiento del riñón.

T3a/FIGO IIIA: El tumor compromete el tercio inferior de la vagina pero no ha crecido hasta el interior de la pared pelviana.

T3b/FIGO IIIB: El tumor ha crecido hasta el interior de la pared pelviana o causa hidronefrosis o el mal funcionamiento de los riñones.

T4/FIGO IVA: El tumor se ha diseminado a la mucosa (revestimiento interno) de la vejiga o recto y ha crecido más allá de la pelvis.

Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos, que son los órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos al sitio afectado por el cáncer se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes.

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0 (N más cero): El tumor no se diseminó a los ganglios linfáticos regionales.

N1/FIGO IIIB: El tumor se diseminó a los ganglios linfáticos regionales.

Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

M0 (M más cero): No hay metástasis a distancia.

M1/FIGO IVB: Hay metástasis a distancia.

Agrupación de estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: El tumor se denomina carcinoma in situ. Dicho en otras palabras, el cáncer se encuentra solo en la primera capa de células que revisten internamente el cuello del útero, no los tejidos más profundos (Tis, N0, M0). El carcinoma in situ no se considera un cáncer invasivo.

Estadio I: El cáncer se ha diseminado desde el revestimiento interno del cuello del útero hacia el tejido más profundo pero todavía se encuentra únicamente en el útero. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1, N0, M0). Este estadio puede describirse con más detalles (ver abajo).

Estadio Ia: T1a, N0, M0

Estadio Ia1: T1a1, N0, M0

Estadio Ia2: T1a2, N0, M0

Estadio Ib: T1b, N0, M0

Estadio Ib1: T1b1, N0, M0

Estadio Ib2: T1b2, N0, M0

Estadio II: El cáncer se ha diseminado más allá del cuello del útero hacia áreas cercanas, como la vagina o el tejido cercano al cuello, pero todavía está dentro del área pelviana. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T2, N0, M0). Este estadio puede describirse con más detalles (ver abajo).

Estadio IIa: T2a, N0, M0

Estadio IIa1: T2a1, N0, M0

Estadio IIa2: T2a2, N0, M0

Estadio IIb: T2b, N0, M0

Estadio III: El cáncer se ha diseminado fuera del cuello del útero y la vagina, pero no a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0).

Estadio IIIa: El cáncer se ha diseminado a la parte inferior de la vagina pero no a otras partes del cuerpo (T3a, N0, M0).

Estadio IIIb: El cáncer puede haberse diseminado hasta la pared pelviana y los ganglios linfáticos, pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2 o T3a, N1, M0). Si se ha diseminado a la pared pelviana, se denomina estadio IIIb, independientemente de la presencia o no de cáncer en los ganglios linfáticos (T3b, cualquier N, M0).

Estadio IVa: El cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto, y puede haberse diseminado o no a los ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T4, cualquier N, M0).

Estadio IVb: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1).

Recurrente. El cáncer recurrente es aquel que vuelve a aparecer después del tratamiento. Puede volver a aparecer en el cuello del útero o en otro lugar. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

Tratamiento

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles probados) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una alternativa. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés).

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de cuello uterino. El tratamiento del cáncer de cuello uterino depende de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Las mujeres con cáncer de cuello uterino pueden tener inquietudes acerca de si su función sexual y fertilidad (capacidad para tener hijos) y de qué manera, de modo que deben hablar sobre estos temas con el equipo de atención médica antes de comenzar el tratamiento. La mujer embarazada debería hablar con su médico acerca de qué manera los tratamientos podrían afectarlos a ella y al feto y si el tratamiento puede postergarse hasta después que nazca el bebé.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. A menudo se utilizan estos procedimientos en el cáncer de cuello uterino que no se ha diseminado más allá del cuello del útero:

  • La conización consiste en el uso del mismo procedimiento que la biopsia en cono (ver Diagnóstico) para extirpar todo el tejido anormal. Este procedimiento puede usarse para extirpar el cáncer microinvasivo de cuello uterino.

  • El LEEP es el uso de una corriente eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre fino, con el que se extirpa el tejido. Este procedimiento puede usarse para extirpar el cáncer microinvasivo de cuello uterino.

  • Una histerectomía es la extirpación del útero y el cuello uterino. La histerectomía puede ser simple, que consiste en la extirpación del útero y el cuello uterino, o radical, que consiste en la extirpación del útero, el cuello uterino, la parte superior de la vagina y el tejido que rodea al cuello del útero. Además, una histerectomía radical incluye una disección de los ganglios linfáticos pélvicos (extirpación de los ganglios linfáticos).

  • Si es necesario, junto con la histerectomía, se practica una salpingo-ooforectomía bilateral (la extirpación de ambas trompas de Falopio y los ovarios).

  • La cervicectomía radical (cirugía para extirpar el cuello uterino que deja intacto al útero) con vaciamiento de los ganglios linfáticos pélvicos puede utilizarse en mujeres jóvenes que desean la preservación de la fertilidad. Este procedimiento ha logrado aceptación como alternativa a la histerectomía.

A menudo se utiliza uno de estos procedimientos para el cáncer de cuello uterino que se ha diseminado más allá del cuello del útero:

  • Histerectomía radical

  • Exenteración pélvica: extirpación del útero, la vagina, el colon inferior, el recto o la vejiga, si el cáncer de cuello uterino se ha diseminado a estos órganos después de la radioterapia.

Las complicaciones o efectos secundarios de la cirugía varían según la magnitud del procedimiento. En ocasiones, las pacientes experimentan sangrado considerable, infección o daño en los sistemas urinario e intestinal. Hable con su médico acerca de qué esperar con relación a su cirugía específica.

Si los procedimientos quirúrgicos extensivos afectan la función sexual, se pueden utilizar otros procedimientos quirúrgicos para construir una vagina artificial. Debido a que estos procedimientos quirúrgicos afectan la salud sexual (en inglés) de la mujer, es conveniente que las mujeres hablen en detalle con su médico sobre sus síntomas e inquietudes antes de la cirugía. Es posible que el médico recomiende medidas para reducir los efectos secundarios de la cirugía y proporcione recursos de apoyo sobre cómo sobrellevar los cambios. Obtenga más información acerca de la cirugía del cáncer.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. La radioterapia puede administrarse sola o antes de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor. Es posible que algunas mujeres sean tratadas con una combinación de radioterapia y quimioterapia.

El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. Los efectos secundarios de la radioterapia interna pueden incluir dolor abdominal y obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios habitualmente desaparecen poco tiempo después de finalizar el tratamiento.

A menudo, los médicos aconsejan a las pacientes abstenerse de tener relaciones sexuales durante la radioterapia. Las mujeres pueden reanudar la actividad sexual normal al cabo de unas semanas después del tratamiento si sienten que están preparadas.

Para obtener más información sobre radioterapia, consulte el folleto de la American Society for Therapeutic Radiology and Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología y Radiología Terapéutica), Radioterapia para cánceres ginecológicos (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. El objetivo de la quimioterapia puede ser destruir el cáncer remanente después de la cirugía (también denominada terapia adyuvante), retardar el crecimiento del cáncer, reducir los efectos secundarios o tratar el cáncer de cuello uterino recurrente (cáncer que ha regresado luego del tratamiento original).

Si bien la quimioterapia puede administrarse por vía oral (por la boca), la mayoría de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de cuello uterino se administran por vía intravenosa (IV). La quimioterapia IV se inyecta directamente en la vena o a través de un tubo delgado llamado catéter, que se coloca temporalmente en una vena grande para facilitar las inyecciones.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

Otros posibles efectos secundarios a largo plazo incluyen la imposibilidad de quedar embarazada y la menopausia prematura (en inglés). Con mucha menor frecuencia, determinados fármacos pueden causar pérdida de la audición. Otros pueden causar daño renal. Es posible que las pacientes reciban líquido adicional por vía intravenosa para proteger los riñones.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Opciones de tratamiento según el estadio

Tanto la radioterapia sola como la cirugía generalmente se utilizan para un tumor pequeño. Estos tratamientos han demostrado tener la misma efectividad en el tratamiento del cáncer de cuello uterino en estadio temprano. La quimiorradiación (combinación de quimioterapia y radioterapia) se utiliza generalmente en mujeres con un tumor más grande. En algunos casos, la radioterapia y la quimioterapia se utilizan después de la cirugía cuando la paciente corre un alto riesgo de sufrir una recurrencia o si el cáncer se ha diseminado.

Cáncer de cuello uterino recurrente

Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés).

El cáncer recurrente puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia a distancia).

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como quimioterapia y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Cáncer de cuello uterino metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, se lo llama cáncer metastásico.

Se alienta a las pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Esta conversación puede incluir estudios clínicos.

Su equipo de cuidados médicos puede recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de tratamiento paliativo con radioterapia para aliviar el dolor y otros síntomas. Es posible que se usen quimioterapia y cirugía para tratar o extirpar las nuevas áreas afectadas dentro del área pelviana y en otras partes del cuerpo.

Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad), un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene la paciente. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención médica de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas.

Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no es eficaz, es posible hablar de cáncer en etapa avanzada. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.

Acerca de los estudios clínicos

Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para el tratamiento de las mujeres que padecen cáncer de cuello uterino. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos.

Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan medicamentos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos abordajes radioterapéuticos o quirúrgicos y nuevos métodos de tratamiento. Las mujeres que participan en estudios clínicos generalmente están entre las primeras en recibir nuevos tratamientos, antes de que se ofrezca al público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad.

Las mujeres deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunas, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, las mujeres a menudo están dispuestas a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otras mujeres se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de cuello uterino. Aunque el estudio clínico no las beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuras pacientes con cáncer de cuello uterino.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para ingresar en un estudio clínico, las mujeres deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones disponibles para la mujer, para que entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe mencionar todos los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer de cuello uterino, consulte la sección Investigaciones actuales.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de cuidados médicos. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios del tratamiento específico que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento.

Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, no deje de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes del cáncer y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

No olvide hablar con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con cáncer de cuello uterino. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchas pacientes, el diagnóstico de cáncer de cuello uterino es estresante y puede provocar emociones complejas. Es recomendable que las pacientes y sus familiares compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de cuidados médicos, que puede ayudarlas con las estrategias para sobrellevar el cáncer (en inglés). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer.

Un efecto secundario que se presenta más de cinco años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de cuello uterino, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos y/o pruebas médicas, como exámenes pélvicos y de Papanicolaou, para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Las mujeres tratadas por cáncer de cuello uterino necesitan vigilancia para verificar que el tumor no reaparezca, pero el riesgo de recurrencia disminuye con el tiempo.

ASCO ofrece formularios de resumen de tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarlo a llevar un registro del tratamiento del cáncer y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Se aconseja a las mujeres en recuperación de un cáncer de cuello uterino que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, mantener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. En el caso de las mujeres que fuman, dejar el hábito puede contribuir en la recuperación y reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. Conozca más sobre el tabaco. El ejercicio físico moderado puede ayudarla a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarla a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés) y cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizar el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de cuello uterino, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

Métodos avanzados de detección y control. Debido a que el cáncer de cuello uterino es fácilmente tratable cuando se lo detecta a tiempo, los investigadores desarrollan permanentemente mejores métodos para detectarlo. Por ejemplo, la espectroscopia fluorescente es el uso de luz fluorescente para detectar cambios en las células cervicales precancerosas.

Prevención del HPV. Tal como se explica en la sección Prevención, la vacuna contra el HPV ayuda a prevenir la infección con las dos cepas de HPV que son la causa de la mayoría de los cánceres de cuello uterino. Gardasil también está aprobado por la FSA para varones y hombres de entre 9 y 26 años para prevenir las verrugas genitales. Los investigadores están analizando el impacto de la vacuna contra el HPV en los varones para reducir el riesgo de transmisión del HPV.

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o que son fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Se está desarrollando una vacuna terapéutica para mujeres que ya padecen cáncer de cuello uterino. Estas vacunas sirven para “entrenar” al sistema inmunológico en reconocer células de cáncer de cuello uterino y destruirlas. Obtenga más información sobre la inmunoterapia.

Cirugía para la preservación de la fertilidad. Existe un permanente interés para mejorar las técnicas quirúrgicas y descubrir qué pacientes con cáncer de cuello uterino pueden ser tratadas satisfactoriamente sin que resulte en la pérdida de su fertilidad. Obtenga más información sobre la preservación de la fertilidad.

Terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o las proteínas específicos de un tumor, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Se están realizando pruebas con medicamentos conocidos como inhibidores antiangiogénicos que bloquean la acción de una proteína llamada factor de crecimiento de endotelio vascular (VEGF, por sus siglas en inglés) en mujeres con cáncer de cuello uterino. Esta proteína promueve la angiogénesis (la formación de nuevos vasos sanguíneos), que es necesaria para el crecimiento y la metástasis del tumor. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos.

Terapia combinada. Algunos estudios clínicos están investigando diversas combinaciones de inmunoterapia, radioterapia y quimioterapia.

Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos con el objetivo de encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de cuello uterino, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de las pacientes.

Obtenga más información sobre los términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer.

¿Desea obtener más información sobre las investigaciones actuales?

Si desea obtener información adicional acerca de las áreas de investigación más recientes sobre el cáncer de cuello uterino, explore este material relacionado:

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Preguntas para hacerle al médico

Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de su salud. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted.

Prevención/antes del diagnóstico de cáncer de cuello uterino

  • ¿Debo aplicarme la vacuna contra el HPV?

  • ¿Debo realizarme la prueba para detectar la infección por HPV? ¿Qué significa esto?

  • ¿Con qué frecuencia debo realizarme un examen de Papanicolaou?

Después del diagnóstico de precáncer o cáncer de cuello uterino

  • ¿Cuál es mi diagnóstico y qué significa?

  • ¿En qué estadio se encuentra el precáncer o cáncer? ¿Qué significa esto?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)?

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de cuidados médicos, y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general y la atención de seguimiento?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento a corto y a largo plazo?

  • ¿Este tratamiento afectará mi capacidad de quedar embarazada en el futuro? ¿Debería hablar con un especialista en fertilidad antes de comenzar el tratamiento?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Debería abstenerme de mantener relaciones sexuales durante el tratamiento?

  • ¿Podré reanudar mi vida sexual después del tratamiento?

  • ¿Qué puedo hacer para mantenerme lo más sana posible durante y después del tratamiento?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

Recursos de información para las pacientes

Gynecologic Cancer Foundation (Fundación para el cáncer ginecológico)
230 W Monroe, Ste. 2528
Chicago, IL  60606
Llamadas gratuitas: 800-444-4441
Teléfono: 312-578-1439
www.thegcf.org

National Cervical Cancer Coalition (Coalición nacional contra el cáncer de cuello uterino)
6520 Platt Ave., #693
West Hills, CA  91307
Llamadas gratuitas: 800-685-5531
Teléfono: 818-909-3849
www.nccc-online.org

National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (Programa Nacional de Detección Precoz del Cáncer de Mama y de Cuello Uterino)
Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades)
Division of Cancer Prevention and Control (División de Prevención y Control del Cáncer)
4770 Buford Hwy., NE
Atlanta, GA  30341
Llamadas gratuitas: 800-292-4636
www.cdc.gov/cancer/nbccedp/

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