Cáncer de cuello uterinoLast Updated: December 01, 2008 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 09/08 Panorama general
El cáncer de cuello uterino comienza en el cuello del útero, que es la parte más baja y angosta del útero. El útero contiene el feto que crece durante el embarazo. El cuello conecta la parte inferior del útero a la vagina y, junto con ésta, forma el canal del parto.
Si las células precancerosas se desarrollan en células verdaderamente cancerosas y se diseminan en el interior del cuello del útero o hacia otros tejidos y órganos, entonces la enfermedad se denomina cáncer invasivo de cuello uterino.
Asimismo, existen otros tipos poco frecuentes de cáncer de cuello uterino. Estadísticas Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Prevención
La manera más eficaz de prevenir el cáncer de cuello uterino es a través del examen citológico de Papanicolaou (prueba de Pap) periódico, que permite diagnosticar las lesiones precancerosas. Las siguientes medidas ayudan a disminuir los factores de riesgo.
El examen de Pap es el examen más común para el cáncer de cuello uterino. Los investigadores han descubierto que se obtienen los resultados más precisos si se lo combina con la prueba para detectar el HPV. En 2003, un panel de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por su sigla en inglés) recomendó que se utilizaran las pruebas de Papanicolaou y HPV en conjunto cuando se realizan los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino en mujeres mayores de 29 años. La prueba de HPV ya se utiliza como prueba secundaria en mujeres con resultados de la prueba de Papanicolaou que indican la presencia de células anormales. En 2006, la FDA aprobó una vacuna para prevenir el cáncer de cuello uterino en niñas y mujeres entre los 9 y 26 años de edad. Esta vacuna previene la infección por las cuatro cepas (tipos) más comunes de HPV. La vacuna no protege a las personas que ya están infectadas con HPV. Los médicos igualmente recomiendan la realización periódica de pruebas de Pap siguiendo las pautas indicadas a continuación para todas las mujeres. Para obtener más información sobre la vacuna contra el HPV, lea la Sección de expertos de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés): Vacuna contra el HPV para el cáncer de cuello uterino. En 2003, la Sociedad Americana de Cáncer, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, la Asociación de Profesionales de la Salud Reproductiva, la Sociedad de Oncólogos Ginecológicos y la Fuerza de Tareas Preventivas de EE.UU. desarrollaron pautas de detección de cáncer de cuello uterino con el examen de Papanicolaou.
Síntomas
Las mujeres con cáncer de cuello uterino pueden experimentar los siguientes síntomas o, en algunos casos, no presentan ninguno. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. La mayoría de las mujeres no tienen signos o síntomas de precáncer o de cáncer de cuello uterino en los primeros estadios. Los síntomas habitualmente no aparecen hasta que el cáncer se ha diseminado a otros tejidos y órganos. Cualquiera de los siguientes podría ser signos o síntomas de displasia o cáncer de cuello uterino.
Cualquiera de estos seis síntomas debe comunicarse al médico. Cuando aparezcan estos síntomas, es importante hablar sobre ellos con su médico aun cuando se asemejen a los síntomas de otras enfermedades menos graves. El diagnóstico y el tratamiento precoces, especialmente en los primeros estadios del cáncer o en la etapa precancerosa, mejoran las posibilidades de prevenir o curar el cáncer. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de cuello uterino: Examen de Papanicolaou. El médico raspa ligeramente la parte externa del cuello uterino y la vagina y toma muestras de las células para su análisis. Para obtener más información, lea Examen de Papanicolaou: Qué esperar. Examen pélvico. En este examen, el médico palpa el útero, la vagina, los ovarios, las trompas de Falopio, el cuello uterino, la vejiga y el recto para determinar si hay cambios inusuales. Por lo general, el examen de Papanicolaou se realiza simultáneamente. Si el médico encuentra cambios anormales en el cuello del útero durante el examen pélvico y el de Papanicolaou, es posible que ordene una prueba para detectar HPV. La prueba de HPV es similar al examen de Papanicolaou, es decir, la prueba se realiza en una muestra de células del cuello uterino de la paciente. Determinadas cepas (tipos) de HPV, como el HPV 16, se encuentran con más frecuencia en mujeres con cáncer de cuello uterino y pueden ayudar a confirmar un diagnóstico. Muchas mujeres son portadoras de HPV, por lo tanto, la prueba de detección de HPV sola no es una prueba precisa para detectar el cáncer de cuello uterino. Pero si las pruebas de Papanicolaou muestran anormalidad celular y la prueba de HPV también es positiva, el médico podrá sugerir una o más de los siguientes exámenes de diagnóstico: Colposcopia. El médico puede realizar una colposcopia para visualizar y tratar las áreas anormales en el cuello del útero. Se usa un instrumento especial denominado colposcopio (instrumento que ofrece una imagen agrandada de las células del cuello uterino y la vagina, al igual que un microscopio). El colposcopio permite al médico obtener una vista en aumento e iluminada de los tejidos vaginales y cervicales. El colposcopio no se inserta en el cuerpo de la mujer; el examen no es doloroso, puede realizarse en el consultorio médico y no tiene efectos secundarios. Puede realizarse durante el embarazo. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Si la lesión es pequeña, el médico posiblemente la extirpe en su totalidad durante la biopsia. Existen diversos tipos de biopsias:
Los tres primeros procedimientos habitualmente se realizan en el consultorio médico con un anestésico local para adormecer la zona. Pueden causar algo de sangrado o de secreción y, en algunas mujeres, molestia similar a los dolores menstruales. La conización se realiza bajo anestesia general o local en el consultorio médico o el hospital. Si la biopsia indica la presencia de cáncer de cuello uterino, el médico derivará a la paciente al oncólogo ginecológico que se especializa en el tratamiento de este tipo de cáncer. El especialista puede sugerir exámenes adicionales para ver si el cáncer se ha diseminado más allá del cuello del útero. Examen pélvico. Es posible que el especialista vuelva a examinar el área pélvica con anestesia para ver si se ha diseminado a los órganos que están cerca del cuello uterino, entre ellos, útero, vagina, vejiga y recto. Cistoscopia. Este procedimiento permite al médico ver el interior de la vejiga y la uretra (canal que transporta la orina desde la vejiga) con un cistoscopio (tubo delgado y flexible que tiene una cámara). La cistoscopia se utiliza para determinar si el cáncer se ha diseminado a la vejiga. Proctoscopia (también denominada sigmoidoscopia). Este procedimiento permite al médico ver el colon y el recto utilizando un sigmoidoscopio (tubo delgado y flexible con una cámara). La proctoscopia se utiliza para ver si el cáncer se ha diseminado al recto. Laparoscopia. Este procedimiento permite al médico ver la región abdominal utilizando un laparoscopio (tubo delgado, flexible e iluminado con una cámara). Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. La urografía intravenosa o pielografía es un tipo de placa radiográfica que se utiliza para visualizar los riñones y la vejiga. Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés). Un estudio de imágenes por resonancia magnética (MRI) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). Una tomografía por emisión de positrones es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, que los órganos o los tejidos en estudio absorben. Esta sustancia emite energía, que detecta un escáner que crea las imágenes. Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, consulte Tratamiento, pruebas y procedimientos. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio clínico permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer.
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. (Los números romanos son los estadios que se utilizan en otro sistema de determinación ampliamente utilizado de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, o FIGO). Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (sexta edición, 2002), publicado por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com. Tratamiento
El tratamiento del cáncer de cuello uterino depende del tamaño y localización del tumor, si se ha diseminado y el estado de salud general de la mujer. En muchos casos, con la paciente trabaja un equipo de médicos para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. Cirugía En la cirugía, el médico opera a la paciente para extirpar el tejido canceroso. A menudo se utilizan estos procedimientos en el cáncer de cuello uterino que no se ha diseminado más allá del cuello del útero:
A menudo se utiliza uno de estos procedimientos para el cáncer de cuello uterino que se ha diseminado más allá del cuello del útero:
Las complicaciones o efectos secundarios de la cirugía varían según la magnitud del procedimiento. En ocasiones, las pacientes experimentan sangrado considerable, infección o daño en los sistemas urinario e intestinal. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Radioterapia Cáncer avanzado de cuello uterino El cáncer que se ha diseminado más allá del cuello del útero puede denominarse cáncer avanzado de cuello uterino. Puede administrarse un tratamiento paliativo con radioterapia para aliviar el dolor. Es posible que se usen quimioterapia y cirugía para tratar o extirpar las nuevas áreas afectadas dentro del área pelviana y en otras partes del cuerpo. El médico también le puede sugerir participar en un estudio clínico, que es un estudio de investigación para evaluar tratamiento nuevo. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el Recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para el tratamiento de las mujeres que padecen cáncer de cuello uterino. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Las mujeres que participan en estudios clínicos están entre las primeras en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Las mujeres deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunas, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, las mujeres a menudo están dispuestas a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otras se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de cuello uterino. Aunque el estudio clínico no las beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuras pacientes con cáncer de cuello uterino. Para poder participar en un estudio clínico, las mujeres deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones disponibles para la mujer, para que entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios del tratamiento específico que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net sobre Cuidar al paciente en su totalidad. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de cuello uterino, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos y/o pruebas médicas, como exámenes pélvicos y de Papanicolaou, para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Se aconseja a las mujeres en recuperación de un cáncer de cuello uterino que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, mantener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. En el caso de las mujeres que fuman, dejar el hábito puede contribuir en la recuperación y reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. Conozca más sobre el Tabaco. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento. Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el cáncer de cuello uterino son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Métodos avanzados de detección y control. Debido a que el cáncer de cuello uterino es fácilmente tratable cuando se lo detecta a tiempo, los investigadores desarrollan permanentemente mejores métodos para detectarlo. Por ejemplo, la espectroscopia fluorescente es el uso de luz fluorescente para detectar cambios en las células cervicales precancerosas. Métodos avanzados del examen de Papanicolaou. Estos adelantos han facilitado a los médicos la búsqueda de células cancerosas. Los exámenes de Papanicolaou tradicionales pueden ser difíciles de leer, porque las células pueden haberse secado, estar cubiertas con moco o sangre, o estar aglutinadas en el portaobjetos.
Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Se está desarrollando una vacuna terapéutica para mujeres que ya padecen cáncer de cuello uterino. Estas vacunas sirven para “entrenar” al sistema inmunológico en reconocer células de cáncer de cuello uterino y destruirlas. Cirugía para la preservación de la fertilidad. Existe un permanente interés para perfeccionar las técnicas quirúrgicas y descubrir qué pacientes con cáncer de cuello uterino pueden ser tratadas satisfactoriamente sin que resulte en la pérdida de su fertilidad. Terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. Se están realizando pruebas con medicamentos conocidos como inhibidores antiangiogénicos que bloquean la acción de una proteína llamada factor de crecimiento de endotelio vascular (VEGF, por su sigla en inglés) en mujeres con cáncer de cuello uterino. Esta proteína promueve la angiogénesis (la formación de nuevos vasos sanguíneos), que es necesaria para el crecimiento y la metástasis del tumor. Terapia combinada. Algunos estudios clínicos están investigando diversas combinaciones de inmunoterapia, radioterapia y quimioterapia. Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente: Prevención/antes del diagnóstico de cáncer de cuello uterino
Después del diagnóstico de precáncer o cáncer de cuello uterino
Recursos de información para las pacientes
Gynecologic Cancer Foundation (Fundación para el cáncer ginecológico) National Cervical Cancer Coalition (Coalición nacional contra el cáncer de cuello uterino) National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (Programa Nacional de Detección Precoz del Cáncer de Mama y de Cuello Uterino) Vea todo los Recursos de información para pacientes de Cancer.Net. |