Cáncer de hígadoLast Updated: February 08, 2012 Panorama general
Acerca del hígado El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo, y sus funciones son vitales para la digestión de los alimentos. El ser humano no puede vivir sin hígado. Las funciones del hígado incluyen:
Tipos de cáncer de hígado El cáncer se origina cuando las células normales cambian y crecen sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo). El cáncer primario de hígado es un cáncer que se origina en el hígado. Es más frecuente que el hígado sea el lugar de metástasis (diseminación) de un cáncer que comenzó en otro lugar, como el de páncreas, colon, estómago, mama o pulmón. Sin embargo, estos no son cáncer primario de hígado. Para obtener más información acerca del cáncer que se originó en otra parte del cuerpo y se diseminó al hígado, lea acerca de ese tipo de cáncer específico. Esta sección abarca solo el cáncer primario de hígado en adultos. Los subtipos de cáncer primario de hígado en adultos reciben su nombre según el tipo de células a partir de las cuales se desarrollan. Estos subtipos se describen a continuación: Tipos de cáncer primario de hígado en adultos
El resto de esta sección analiza el tipo más común de cáncer primario de hígado en adultos, el carcinoma hepatocelular (HCC). Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.¿Busca más que un panorama general? Si desea más información introductoria, explore este material relacionado en Cancer.Net:
O bien, elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Para elegir un tema específico dentro de esta sección, use el panel de íconos ubicado a la derecha de la pantalla. Estadísticas
Se estima que este año se diagnosticará cáncer primario de hígado a 28.720 adultos (21.370 hombres y 7.350 mujeres) en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 20.550 muertes (13.980 hombres y 6.570 mujeres) a causa de esta enfermedad. El cáncer de hígado es la quinta causa más frecuente de muerte por cáncer en los hombres y la novena en las mujeres. En comparación con los Estados Unidos, el cáncer de hígado es mucho más común en los países en desarrollo de África y Asia oriental. En algunos países, es el tipo de cáncer más frecuente. La tasa de supervivencia relativa a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas aquellas que mueren por otras enfermedades) de personas con cáncer de hígado asciende al 14%. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimativos se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer, pero el riesgo real de un individuo específico puede variar. Es imposible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de hígado. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, quizás no representen los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés). Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2012.Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar HCC. En los Estados Unidos, los principales riesgos son la infección crónica de hígado por el virus de la hepatitis B o C, o la cirrosis hepática. Generalmente, el HCC se desarrolla varias décadas después del comienzo de una infección de ese tipo. Hepatitis viral. La hepatitis viral es el factor de riesgo más importante para este tipo de cáncer. Los virus de la hepatitis infectan el hígado. Dos tipos comunes son la hepatitis B y la C. Las personas portadoras del virus de hepatitis B tienen un riesgo hasta 100 veces mayor de desarrollar HCC. La hepatitis viral se puede transmitir de una persona a otra a través del contacto con la sangre o los líquidos corporales por lesiones, por compartir agujas durante el consumo de drogas o por mantener contacto sexual. En el caso de la hepatitis B, el feto o el bebé pueden contraer el virus si la madre lo tiene, aunque esto puede evitarse vacunando al bebé. Si usted desarrolla hepatitis aguda B o C y luego “elimina el virus”, no tiene un riesgo más elevado de desarrollar cáncer de hígado. Solo las personas que no eliminan el virus (las que se convierten en “portadoras”) corren un riesgo mayor. Su médico podrá realizar análisis de sangre que indiquen si usted ha eliminado el virus. Cirrosis. La cirrosis hepática se desarrolla cuando las células del hígado se dañan y son reemplazadas por tejido cicatricial. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos de cirrosis es consecuencia del consumo excesivo de alcohol. Otras causas son la hepatitis viral (tipos B y C, como ya se mencionó), el exceso de hierro en el hígado debido a una enfermedad denominada hemocromatosis así como otros tipos de enfermedad crónica del hígado poco frecuentes. Edad. En los Estados Unidos, el cáncer primario de hígado en adultos ocurre con mayor frecuencia en las personas mayores de 60 años. Sexo. Los hombres son más propensos a desarrollar este tipo de cáncer que las mujeres. Factores ambientales. Algunos factores ambientales pueden incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, por ejemplo, la exposición a ciertas sustancias químicas o el consumo de alimentos contaminados con aflatoxina, una toxina producida por un moho que puede crecer en los frutos secos y los cereales almacenados. En los Estados Unidos, hay menos riesgo de que esto suceda. Los factores de riesgo son acumulativos, es decir que tener más de un factor aumenta aun más el riesgo. Por ejemplo, una persona que es portadora del virus de la hepatitis B y C tiene un riesgo más alto que una persona que es portadora de un solo tipo del virus. Prevención y detección temprana En los Estados Unidos, el HCC se puede evitar normalmente con la prevención de la hepatitis viral y la cirrosis. Una vacuna puede proteger a las personas sanas contra la hepatitis B. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. recomiendan que todos los niños reciban esta vacuna. No existe una vacuna contra la hepatitis C, que está asociada con más frecuencia con el abuso actual o pasado de drogas intravenosas (IV). Los bancos de sangre de los Estados Unidos controlan la sangre donada para asegurarse de que no se utilice sangre infectada con los virus de la hepatitis. La cirrosis se puede prevenir evitando el consumo excesivo de alcohol y previniendo la hepatitis viral. La mayoría de los países industrializados tienen reglamentaciones para proteger a las personas de las sustancias químicas que causan cáncer. En los Estados Unidos, dichas reglamentaciones prácticamente han eliminado estas sustancias químicas como causa de HCC. Cada vez existen más pruebas de que determinados medicamentos pueden controlar la infección crónica por hepatitis B o C y, por lo tanto, reducir la inflamación (hinchazón) que estos virus causan en el hígado. Esto puede disminuir el riesgo de cáncer, sobre todo si los medicamentos se administran antes de que se desarrolle la cirrosis. Para obtener información sobre estos tipos de tratamientos, es importante hablar con un hepatólogo, un médico que se especializa en las enfermedades del hígado. Si sabe que tiene cirrosis u otros factores de riesgo, es importante que hable con su médico sobre si debe someterse a controles periódicos para detectar la presencia de cáncer de hígado. La detección del cáncer antes de que aparezcan síntomas puede aumentar las posibilidades de que un tratamiento sea satisfactorio. Los hepatólogos son los médicos más experimentados en los estudios de detección del cáncer primario de hígado. También se puede ver el término “vigilancia” utilizado para explicar esto, pero significa lo mismo que estudios de detección. Síntomas y signos
Es posible que las personas con HCC no tengan síntomas, especialmente cuando el tumor se detecta de forma temprana como parte de un programa de detección. Cuando se presentan síntomas o signos, estos incluyen:
Al diagnosticarse el HCC, algunas personas ya sabrán que tienen cirrosis y estarán recibiendo atención médica. La cirrosis, más que el tumor, puede causar algunos de los síntomas que presentan los pacientes con HCC. Estos incluyen hinchazón abdominal por ascitis (acumulación de líquido) y necesidad de cantidades cada vez mayores de diuréticos (pastillas de agua) para controlar la acumulación de líquidos. La encefalopatía hepática (confusión mental) y el sangrado del esófago o el estómago, o el empeoramiento del estado de salud también pueden indicar la presencia de cáncer. Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia. Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar HCC: Examen físico. Si una persona tiene síntomas de HCC, el médico palpará el abdomen para detectar la presencia de nódulos, hinchazón u otros cambios en el hígado, el bazo y otros órganos cercanos. El médico también buscará la acumulación anormal de líquido en el abdomen y signos de ictericia (color amarillo en la piel y en el blanco de los ojos). Análisis de sangre. Al mismo tiempo que el examen físico, el médico muy probablemente realizará un análisis de sangre para buscar una sustancia denominada alfa-fetoproteína (AFP). En los Estados Unidos, la AFP se encuentra en niveles elevados en la sangre de aproximadamente el 50% al 70% de las personas con HCC. El médico también analizará la sangre del paciente para determinar si tiene hepatitis B o C. Otros análisis de sangre pueden mostrar el estado de funcionamiento del hígado. Además, generalmente se necesitan otras pruebas para diagnosticar el HCC, localizar el tumor en el hígado y determinar si este se ha diseminado a otras áreas del cuerpo. Una vez realizados el examen físico y los análisis de sangre, el médico puede recomendar una o más de las siguientes pruebas: Ultrasonido (en inglés). El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Las ondas de sonido rebotan contra el hígado, otros órganos y los tumores. Cada onda crea una imagen diferente en un monitor de computadora. Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A veces, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Con frecuencia, el HCC se puede diagnosticar en función de características específicas del cáncer que se observan en una tomografía computarizada. Esto ayuda a que los pacientes eviten someterse a una biopsia de hígado (consulte más abajo). Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Angiograma. El angiograma es una imagen por rayos X de los vasos sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste en el torrente sanguíneo, de manera que los vasos sanguíneos del hígado aparezcan en la placa de rayos X. Laparoscopia. Esta prueba permite que el médico observe el interior del cuerpo con un tubo delgado, flexible e iluminado denominado laparoscopio. Se seda a la persona mientras se inserta el tubo a través de una pequeña incisión en el abdomen. También se utiliza anestesia local para adormecer la zona. Biopsia. Este estudio consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. El tipo de biopsia que se realiza dependerá de la ubicación del cáncer. La biopsia se puede tomar durante una laparoscopia, mediante una aspiración con aguja fina (se extraen células con una aguja delgada que se inserta en el tumor) o por aspiración con aguja gruesa (biopsia profunda). La mayoría de las veces es realizada por un radiólogo que utiliza un ultrasonido para que lo guíe a la parte específica del hígado donde se encuentra el tumor. El procedimiento de la biopsia en sí suele durar menos de un minuto. Normalmente, no es doloroso, y pocas personas presentan complicaciones a causa de este. Antes de la biopsia, su médico le hará pruebas de sangre para asegurarse de que esta coagule, a fin de reducir el riesgo de sangrado después del procedimiento. En ocasiones, su médico puede realizar una laparoscopia y una biopsia para examinar la parte del hígado no cancerosa y averiguar si usted tiene cirrosis, lo que ayudará a determinar las mejores opciones de tratamiento. Ante un análisis de sangre de AFP que indique claramente la presencia de HCC y resultados de otras pruebas que sean característicos del HCC, quizás no sea necesario realizar una biopsia. Además, la mayoría de los cirujanos recomendarán la realización de una biopsia durante la cirugía si se extirpa la totalidad o parte del hígado, en lugar de un procedimiento aparte antes del procedimiento quirúrgico. También es importante destacar que, con los métodos de estudios por imágenes más recientes, es cada vez más fácil encontrar masas muy pequeñas. Sin embargo, no siempre es posible identificar qué son estas masas y si se trata de cáncer. En estos casos, especialmente cuando la masa mide un centímetro o menos, el médico puede recomendar el abordaje de “supervisión y espera” (también llamado vigilancia activa y espera vigilante). Esto significa que los estudios por imágenes se repiten en un lapso de tres a seis meses. Si el último estudio por imágenes muestra que el tamaño de la masa no ha cambiado, se continúa con el método de vigilancia. Pero si crece, entonces el médico hará una biopsia. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes. Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés). Determinación del estadio
Existen dos tipos de cáncer de hígado: primario y metastásico. El cáncer primario se origina en el hígado, mientras que el cáncer metastásico (secundario) de hígado se ha diseminado al hígado desde un cáncer que se inició en otra parte del cuerpo. Para obtener información sobre la determinación de los estadios del cáncer secundario de hígado, lea sobre el tipo de cáncer primario, ya que hay diferentes descripciones de los estadios para distintos tipos de cáncer. Por ejemplo, el linfoma que se ha diseminado al hígado se sigue estadificando como linfoma. La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que este no se establece hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). A continuación se detalla la información sobre la determinación del estadio específicamente para el tipo de cáncer de hígado HCC. Este sistema de determinación de estadios es más útil para los pacientes cuyo tumor se puede extirpar quirúrgicamente (llamado extirpable; consulte Tratamiento). Cuando la extirpación no es una opción, el médico tendrá en cuenta otros factores, como la función hepática general, para determinar el plan de tratamiento y dar un pronóstico. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. El sistema evalúa tres factores: el tumor propiamente dicho, los ganglios linfáticos que lo rodean y si el tumor se ha diseminado al resto del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cuatro estadios: estadios I al IV (uno al cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o un número (0 a 4) para describir la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. Si hay más de un tumor, la letra minúscula “m” (múltiple) se agrega a la categoría “T”. A continuación, se incluye información sobre los estadios específicos del tumor del HCC: TX: No se puede evaluar el tumor primario. T0: No hay evidencia de tumor primario. T1: El tumor mide 2 centímetros (cm) o menos. No compromete los vasos sanguíneos cercanos. T2: Cualquiera de estas condiciones:
T3a: Hay más de un tumor y al menos uno mide más de 5 cm. T3b: El tumor (cualquiera sea su tamaño) compromete las venas principales alrededor del hígado. T4: Cualquiera de estas condiciones:
Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM corresponde a los ganglios linfáticos, unos órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos que se encuentran cerca del hígado se llaman ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes. NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. N0: El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales. N1: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales. Metástasis a distancia. La “M” en la abreviatura del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. MX: No se puede evaluar el tumor. M0: El cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo. M1: El tumor se ha diseminado a otra parte del cuerpo. Agrupación de los estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del HCC al combinar las clasificaciones T, N y M. Estadio I: Es el estadio más temprano del HCC. El tumor no se ha diseminado a los vasos sanguíneos, los ganglios linfáticos ni otras partes del cuerpo (T1, N0, M0). Estadio II: El tumor compromete los vasos sanguíneos cercanos, pero no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otras partes del cuerpo (T2, N0, M0). Estadio IIIA: El cáncer no se ha diseminado más allá del hígado, pero el área del cáncer es de mayor tamaño que en el estadio I o II (T3a, N0, M0). Estadio IIIB: El cáncer compromete una vena principal alrededor del hígado, pero no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otras partes del cuerpo (T3b, N0, M0). Estadio IIIC: Cualquier tumor que se haya diseminado a los órganos cercanos al hígado (excepto la vesícula biliar), o el tumor ha penetrado en el peritoneo visceral. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos ni a otras partes del cuerpo (T3c, N0, M0). Estadio IVA: Cualquier tumor que se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales, pero no a otras partes del cuerpo (cualquier T, N1, M0). Estadio IVB: Cualquier tumor que se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1). El HCC es diferente de otros tipos de cáncer porque su tratamiento está determinado no solo por el estadio (según el sistema TNM), sino también por el estado de funcionamiento del hígado. Por ejemplo, la enfermedad en un estadio temprano no siempre se puede extirpar con cirugía debido a que el hígado está gravemente dañado (generalmente con cirrosis), y no quedaría hígado suficiente después de la operación para mantener sana a una persona. Por lo tanto, a menudo el estado del paciente se describe mediante una de las cuatro descripciones que se incluyen a continuación, además del estadio. Localizado extirpable: El cáncer está en un lugar del hígado, y el resto del hígado está sano. El cáncer es extirpable, lo que significa que se puede extraer con cirugía. Localizado no extirpable: El cáncer se encuentra en una parte del hígado, pero no se puede extraer con cirugía (no extirpable). Avanzado: El cáncer se ha diseminado por todo el hígado o a otras partes del cuerpo, como los pulmones y los huesos. Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que vuelve a aparecer después del tratamiento. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado. El esquema del sistema TNM se utiliza con autorización de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, séptima edición (2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Tratamiento
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles probados) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una alternativa. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales. Panorama general del tratamiento En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés). Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores:
Cuando un tumor se detecta en un estadio temprano y el hígado del paciente funciona correctamente, el tratamiento apunta a retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad). Cuando el cáncer de hígado se detecta en un estadio más avanzado o el hígado del paciente no funciona correctamente, el paciente y el médico deben hablar sobre los objetivos de cada recomendación de tratamiento. En este punto, los objetivos del tratamiento pueden focalizarse en retardar el crecimiento del cáncer y aliviar los síntomas, a fin de mejorar la calidad de vida. A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes, tanto los tratamientos dirigidos a la enfermedad como la atención médica de apoyo. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés). Cirugía La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Es probable que este sea el tratamiento dirigido a la enfermedad más satisfactorio, sobre todo en los pacientes con tumores pequeños (menos de 5 cm). Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Se pueden utilizar dos tipos de cirugía para tratar el HCC: la parte del hígado donde se encuentra el cáncer se puede extirpar mediante una hepatectomía o se puede realizar un trasplante de hígado. A continuación, se describen ambos procedimientos. Sin embargo, si el tumor se ha diseminado fuera del hígado o si el paciente tiene otras enfermedades graves, quizás la cirugía no sea una opción. Obtenga más información acerca de la cirugía del cáncer.
Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado. La radioterapia de haz externo es radiación administrada desde una máquina fuera del cuerpo. La radioterapia con haz externo no se usa a menudo para los casos de HCC. Para el HCC, se puede utilizar radioterapia interna o braquiterapia. La braquiterapia es radioterapia que se aplica mediante implantes. La radioterapia interna para el HCC consiste en la colocación de cuentas radioactivas dentro de la arteria que irriga sangre al tumor, de manera similar a la quimioembolización (consulte más abajo). Según el tipo de radioterapia que se emplee, su médico le explicará los métodos para ayudar a proteger los demás órganos de la radiación durante el tratamiento así como los efectos secundarios que se pueden esperar. Los efectos secundarios generales de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. En el caso de la radioterapia interna, los efectos secundarios pueden incluir daño al estómago y los pulmones. Sin embargo, estos efectos secundarios generalmente se pueden evitar con medidas preventivas previas al tratamiento. Obtenga más información acerca de la radioterapia.Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de fármacos al mismo tiempo. La quimioterapia para el HCC se puede administrar de dos maneras diferentes que se describen a continuación:
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y la dosis utilizada, pero pueden incluir náuseas y vómitos, pérdida del apetito, diarrea, fatiga, recuento sanguíneo bajo, sangrado o hematomas después de cortes o lesiones menores, adormecimiento y cosquilleo en las manos o los pies, dolores de cabeza, pérdida del cabello así como oscurecimiento de la piel y las uñas. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. Obtenga más información acerca de la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o las proteínas específicos de un tumor, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento inhibe la proliferación y diseminación de las células cancerosas, y, a la vez, limita el daño a las células normales, lo que habitualmente produce menos efectos secundarios en comparación con otros medicamentos para el cáncer. Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, su médico puede realizar estudios para identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. Como resultado, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos. Para el HCC, los medicamentos antiangiogénicos son la terapia dirigida más frecuente. La terapia antiangiogénica (en inglés) se centra en detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes de los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es hacer “pasar hambre” al tumor. Esta es una de las formas en las que se cree que actúa el sorafenib (Nexavar). El sorafenib es el tratamiento estándar para el HCC en estadio avanzado que no se puede extirpar con cirugía. Se administra por vía oral (por boca). Los efectos secundarios del sorafenib incluyen diarrea y ciertos problemas cutáneos. Otras opciones de tratamiento Todos los tratamientos son más eficaces cuando el tumor es pequeño; muchos médicos no utilizarán los siguientes tratamientos si el tumor mide más de 5 cm.
Además de las opciones de tratamiento antes descritas, el médico puede sugerir que el paciente participe en un estudio clínico, que es un estudio de investigación que evalúa tratamientos nuevos. HCC recurrente Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés). Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante). Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como cirugía, quimioterapia y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo enfrentarse a la recurrencia del cáncer (en inglés). HCC metastásico Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir los estudios clínicos que evalúen nuevos tratamientos. Su equipo de cuidados médicos puede recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de quimioterapia (incluido el sorafenib; consulte Terapia dirigida más arriba), radioterapia u otras opciones. En este estadio, el objetivo del tratamiento no es habitualmente curar el cáncer sino retardar su crecimiento. Además de este tratamiento dirigido a la enfermedad, un aspecto importante del cuidado del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene el paciente. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención médica de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas. Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no es eficaz, es posible hablar de cáncer en etapa avanzada. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada. Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Acerca de los estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con HCC. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos. La cantidad de estudios clínicos que se centran en el HCC se ha incrementado en los últimos años. Muchos de estos estudios clínicos se focalizan en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan medicamentos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos abordajes radioterapéuticos o quirúrgicos y nuevos métodos de tratamiento. Los pacientes que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del HCC. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con HCC. A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer.Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de modo que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe mencionar todos los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer de hígado, consulte la sección Investigaciones actuales. Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de cuidados médicos. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento. Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, no deje de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes del cáncer y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Hable con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con HCC. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchos pacientes, el diagnóstico de HCC es estresante y puede provocar emociones complejas. Es recomendable que los pacientes y sus familiares compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de cuidados médicos, que puede ayudarlos con las estrategias para sobrellevar el cáncer. Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención médica. Un efecto secundario que se presenta más de cinco años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el HCC, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan incluirá exámenes físicos periódicos, estudios por imágenes (como el ultrasonido) y análisis de sangre para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. La ASCO ofrece formularios de resumen de tratamiento del cáncer en inglés) para ayudarlo a llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.Es importante brindar una atención de seguimiento cuidadosa, independientemente del tipo de tratamiento que se haya utilizado. La atención de seguimiento no solo evalúa la eficacia del tratamiento, sino que además permite la detección precoz de cualquier recurrencia. Esto tiene especial importancia debido a que siempre existe el riesgo de que el tumor regrese después del tratamiento o de que otro tumor se desarrolle. Se están realizando investigaciones para encontrar formas de prevenir los tumores malignos secundarios y el HCC recurrente, pero en este momento no existe un método de prevención estándar. Se aconseja a las personas en recuperación de HCC que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección de cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y su energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés) y cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizar el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Los médicos están trabajando para aprender más sobre el HCC, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso. Vacunas contra el cáncer (en inglés). Estos son tratamientos que pueden ayudar a que el sistema inmunológico del paciente reconozca y ataque las células del HCC. Algunas veces la vacuna se administra con un estimulante del sistema inmunológico, como la sargramostima (Leukine, Prokine). Quimioterapia combinada. Diferentes medicamentos eliminan las células cancerosas de distintas maneras. Una combinación de medicamentos aumenta la posibilidad de que se elimine una mayor cantidad de células cancerosas; muchas veces, un medicamento ayudará a que el otro fármaco sea más eficaz. Combinación de tratamientos. Los investigadores están estudiando si la combinación de tratamientos, como RFA y quimioembolización, es más eficaz que estos tratamientos por separado. Medicamentos antiangiogénicos (en inglés). Además del sorafenib (consulte la sección Tratamiento), se están evaluando algunos otros agentes antiangiogénicos en estudios clínicos. Mayor uso del trasplante de hígado. La posibilidad de ampliar los criterios para el trasplante de hígado (permitir que más pacientes sean aptos para este tratamiento) se está investigando para el HCC. Terapia genética. Este nuevo tratamiento cambia un gen para combatir el cáncer. Si bien la terapia genética se encuentra en las primeras etapas de desarrollo, ya se están realizando algunos estudios clínicos. En un ejemplo, el nuevo gen hace que la quimioterapia sea más eficaz. En este tipo de tratamiento, el gen se puede inyectar directamente en el tumor. Posteriormente, el médico administra al paciente el medicamento inactivo, y este nuevo gen ayuda a activar el medicamento en el tumor. Estos tratamientos y el sorafenib de la terapia dirigida (consulte Tratamiento) se están evaluando en combinación con otros tratamientos enumerados anteriormente. Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el HCC, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes. Obtenga más información sobre los términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer. ¿Desea obtener más información sobre las investigaciones actuales? Si desea obtener información adicional acerca de las áreas de investigación más recientes sobre el cáncer de hígado, explore este material relacionado:
Qué le debe preguntar al médico
Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de su salud. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted. Preguntas generales
Para pacientes que necesitan cirugía
Para pacientes que necesitan quimioterapia/terapia dirigida/inmunoterapia
Para pacientes que necesitan radioterapia
Después del tratamiento
Recursos de información para las pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de tumor a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con el médico de su hijo acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de tumor. |