Cáncer de ovarioLast Updated: December 14, 2007 Panorama general
Esta sección ha sido revisada y aprobada por Cancer.Net Editorial Board, 11/07 El cáncer de ovario comienza en los ovarios de la mujer. Los ovarios son las glándulas que contienen células germinales u ovocitos. Los ovarios forman parte del sistema reproductor de la mujer y se encuentran a cada lado del útero. Tienen forma de almendra y miden aproximadamente 4 cm (una pulgada y media) de longitud. Todos los meses, durante la ovulación, un ovocito es liberado del ovario y viaja hacia el útero a lo largo de una estructura llamada la trompa de Falopio. Los ovarios son la fuente principal de las hormonas sexuales femeninas, es decir el estrógeno y la progesterona. Estas hormonas afectan el desarrollo de los senos, la configuración del cuerpo y el vello corporal y regulan el ciclo menstrual y el embarazo. Durante la menopausia, los ovarios dejan de liberar ovocitos y de producir hormonas sexuales. El cáncer de ovario comienza cuando las células de un ovario se transforman, crecen sin control y no mueren, formando una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). El tratamiento de un tumor benigno se puede lograr mediante la extirpación total o parcial del ovario. Un quiste de ovario que se forma en la superficie del mismo es diferente de un tumor benigno y generalmente desaparece sin tratamiento. Los quistes de ovario no son cancerosos. Existen tres tipos de cáncer de ovario: Carcinoma epitelial. Los tumores epiteliales constituyen entre el 85% y el 90% de los casos de cáncer de ovario. Este tipo de cáncer se origina en las células sobre la superficie externa del ovario. Tumor de células germinales. Este tipo poco común de cáncer de ovario se desarrolla en las células productoras de ovocitos que se encuentran en los ovarios. Tumor estromal. Esta forma rara de cáncer de ovario se desarrolla en las células del tejido conectivo que mantienen unidos a los ovarios y producen hormonas femeninas. Estadísticas En 2007, se estima que 22.430 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas con cáncer de ovario. Se calcula que este año se producirán 15.280 muertes a causa de esta enfermedad. El cáncer de ovario representa aproximadamente el 3% de todos los cánceres en las mujeres. Es el octavo tipo de cáncer más frecuente y la quinta causa más común de muerte por cáncer en las mujeres. La tasa de sobrevida relativa a un año (porcentaje de mujeres que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, excluidas aquéllas que mueren por otras enfermedades) de mujeres con cáncer de ovario asciende al 76%. La tasa de sobrevida relativa a cinco años (porcentaje de mujeres que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas aquéllas que mueren por otras enfermedades) es del 45%. Si el diagnóstico y el tratamiento del cáncer se realizan antes de que se disemine a otras partes fuera de los ovarios, la tasa de sobrevida es del 93%. Si el cáncer se diseminó a órganos o tejidos circundantes (diseminación local) la tasa de sobrevida relativa a cinco años es del 69%. Si el cáncer se diseminó a otras partes del cuerpo alejadas del ovario (diseminación distante), entonces la tasa de sobrevida relativa a cinco años es del 30%. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a la paciente cuánto tiempo vivirá con cáncer de ovario. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2007. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Factores de riesgo Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una mujer de desarrollar cáncer de ovario: Edad. El riesgo de desarrollar cáncer de ovario aumenta con la edad. La enfermedad ocurre con más frecuencia en mujeres de más de 50 años. Antecedentes familiares. El riesgo de cáncer de ovario aumenta en las mujeres que tienen un familiar de primer grado (madre, hija, hermana) con cáncer de ovario. El riesgo se incrementa cuando dos o más de estos familiares tuvieron la enfermedad. Genética. Una mutación en el gen BRCA1 o el BRCA2 está asociada con un aumento en el riesgo de cáncer de ovario; también existe un mayor riesgo de desarrollar cáncer de la trompa de Falopio así como cáncer peritoneal primario (membrana que reviste el abdomen), ambos similares al cáncer de ovario. Para obtener más información sobre el BRCA1 y el BRCA2, lea la Guía para el Cáncer Hereditario de Mamas y Ovarios de PLWC. Las mujeres con cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (HNPCC, por su sigla en inglés) también tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de ovario. Conozca más sobre La genética del cáncer de ovario. Etnia. Las mujeres de herencia norteamericana, europea del norte o judía ashkenazi corren más riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Antecedentes reproductivos. Las mujeres que nunca tuvieron hijos, que presentan esterilidad sin razón aparente (la imposibilidad de llevar un embarazo), que no tomaron píldoras anticonceptivas o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen un riesgo mayor de sufrir cáncer de ovario. Además, las mujeres que menstruaron antes de los 12 años y/o que llegan a la menopausia posteriormente en la vida tienen un riesgo más elevado de cáncer de ovario. Hormonas. Las mujeres que reciben terapia de reemplazo hormonal con sólo estrógeno (HRT, por su sigla en inglés) después de la menopausia presentan un riesgo más alto de desarrollar cáncer de ovario. El tratamiento de la esterilidad también puede asociarse con un incremento en el riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Prevención La investigación ha demostrado que ciertos factores pueden reducir el riesgo que tiene una mujer de desarrollar cáncer de ovario:
Las mujeres sometidas a una histerectomía (extirpación del útero y, en algunos casos, el cuello del útero) o ligadura de trompas (se atan quirúrgicamente las trompas de Falopio para evitar un embarazo futuro) pueden tener un riesgo inferior de desarrollar cáncer de ovario. Algunas mujeres con fuertes antecedentes familiares de cáncer de ovario pueden plantearse la salpingo-ooforectomía cuya finalidad es reducir el riesgo. Es una cirugía preventiva para extirpar los ovarios y las trompas de Falopio, aunque no se haya diagnosticado cáncer. La cirugía a menudo protege a las mujeres de desarrollar la enfermedad, aunque no siempre. Las mujeres que deseen recurrir a esta cirugía deben consultar al médico y a un consejero genético para comprender cabalmente los riesgos y efectos secundarios de esta cirugía en comparación con el riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Síntomas
Las mujeres con cáncer de ovario pueden experimentar los siguientes síntomas. A menudo, las mujeres con cáncer de ovario no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Como sucede con todos los cánceres, es importante la detección y el tratamiento tempranos. Sin embargo, la detección precoz del cáncer de ovario es difícil. En muchos casos, las mujeres no presentan síntomas hasta los estados más avanzados de la enfermedad. De hecho, el 70% de los cánceres de ovario no se descubre hasta que la enfermedad se encuentra un estadio avanzado y se disemina desde los ovarios hacia otra parte del cuerpo, frecuentemente al abdomen. Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de ovario: Examen pélvico. El médico palpa el útero, la vagina, los ovarios, las trompas de Falopio, la vejiga y el recto para determinar si hay cambios inusuales. La prueba de Papanicolau, que generalmente se toma durante el examen pélvico, no descubre ni diagnostica el cáncer de ovario. Ultrasonido transvaginal. Se inserta un transductor ultrasónico en la vagina en dirección a los ovarios. El ultrasonido usa ondas sonoras para producir imágenes de los ovarios, incluidos los tejidos sanos, quistes y tumores. En la actualidad los investigadores están evaluando si esta prueba puede ayudar a detectar precozmente el cáncer de ovario. Ensayo para CA-125. Este análisis de sangre mide una sustancia denominada CA-125, un marcador tumoral, que se encuentra en niveles más altos en las mujeres con cáncer de ovario y otras afecciones, entre ellas la endometriosis y la enfermedad pélvica inflamatoria. Esta prueba es más exacta en las mujeres posmenopáusicas. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen bajo el microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Si la biopsia indica la presencia del cáncer de ovario, el médico probablemente referirá a la paciente al oncólogo ginecológico que se especializa en el tratamiento de este tipo de cáncer. El especialista puede pedir exámenes adicionales para ver si el cáncer se ha diseminado más allá de los ovarios. Seriada gastrointestinal (GI) inferior. Son una serie de radiografías de colon y recto que se sacan después de que la paciente recibe un enema con bario. El bario destaca el colon y el recto en la radiografía, lo que facilita la identificación de tumores o de áreas anormales. Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, una radiografía de tórax puede mostrar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado. Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, consulte Cancer.Net: Pruebas y procedimientos. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio clínico permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan, para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la "T" más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con más detalle. A continuación, se incluye información sobre los estadios específicos del tumor: TX: No se puede evaluar el tumor primario. T0 (T más cero): No hay tumor en el ovario. T1: El tumor está limitado a uno o a ambos ovarios. T1a: El tumor está contenido en un ovario. El tumor no se diseminó a la superficie del ovario, no se identifican células cancerosas en el líquido abdominal. T1b: Hay tumores encapsulados (autocontenidos) en ambos ovarios pero ninguno de los tumores está en contacto con la superficie ovárica. No se identifican células cancerosas en el líquido abdominal. T1c: El tumor se encuentra en uno o en ambos ovarios pero la cápsula se rompió (explotó) o el tumor se diseminó a la superficie ovárica, o se identifican células cancerosas en el líquido abdominal. T2: El tumor compromete uno o ambos ovarios y se diseminó a la pelvis. T2a: Se encuentran extensiones tumorales en el útero y/o en las trompas de Falopio, pero no se identifican células cancerosas en el líquido abdominal. T2b: Hay cáncer en otro tejido pélvico, pero no se identifican células cancerosas en el líquido abdominal. T2c: Hay presencia de extensiones pélvicas, como en T2a o T2b, pero también se identifican células cancerosas en el líquido abdominal. T3: El tumor compromete uno u ambos ovarios y se diseminó microscópicamente a la región abdominal fuera de la pelvis o se diseminó a los ganglios linfáticos pélvicos. T3a: Presencia de metástasis microscópica en la región peritoneal (el tejido que recubre la pared abdominal y que cubre casi todos los órganos alojados en el abdomen) más allá de la pelvis. T3b: Se descubren metástasis que miden 2 centímetros (cm) (un poco menos de una pulgada) o menos fuera de la pelvis. T3c: Presencia de metástasis de más de 2 cm en las regiones fuera de la pelvis y/o el cáncer se diseminó a los ganglios linfáticos pélvicos. Ganglio. La "N" en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM hace referencia a los ganglios linfáticos, los órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos en la pelvis se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios distantes. NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. N0 (N más cero): No se encontró presencia de cáncer en los ganglios linfáticos regionales. N1: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos pélvicos. T3, T3a y N1 a veces se usan de forma intercambiable. Metástasis a distancia. La "M" en TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. MX: no se puede evaluar la metástasis a distancia. M0 (M más cero): No hay cáncer más allá de la región peritoneal. M1: El cáncer se diseminó más allá de la región peritoneal. Agrupación de estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio I: Este estadio describe el cáncer que está limitado a los ovarios (T1, N0, M0). Estadio IA: El cáncer está encapsulado y limitado a un ovario sin diseminación a los ganglios linfáticos pélvicos u otras partes del cuerpo (T1a, N0, M0). Estadio IB: El cáncer está encapsulado y localizado en ambos ovarios sin diseminación a los ganglios linfáticos pélvicos u otras partes del cuerpo (T1b, N0, M0). Estadio IC: El cáncer está presente en uno o ambos ovarios con rotura de la cápsula o diseminación del tumor a la superficie ovárica o presencia de células malignas en el líquido abdominal (T1c, N0, M0). Estadio II: El cáncer se encuentra en uno o en ambos ovarios y se ha diseminado a la pelvis (T2, N0, M0). Estadio IIA: El cáncer se extendió al útero o las trompas de Falopio pero no se diseminó a los ganglios linfáticos pélvicos ni a los órganos distantes (T2a, N0, M0). Estadio IIB: El cáncer se diseminó a otro tejido pélvico pero no a los ganglios linfáticos o a los órganos distantes (T2b, N0, M0). Estadio IIC: El cáncer se diseminó a la región pélvica y desprende células cancerosas en el líquido abdominal (T2c, N0, M0). Estadio III: El cáncer compromete uno o ambos ovarios y la pelvis y se diseminó al peritoneo (T3, N0, M0). Estadio IIIA: El cáncer se diseminó microscópicamente a través de la pelvis (T3, N0, M0). Estadio IIIB: El cáncer se diseminó a la región peritoneal con extensiones que miden 2 cm o menos (T3b, N0, M0). Estadio IIIC: Este estadio describe cualquier cáncer que se haya diseminado a la región peritoneal con extensiones de más de 2 cm (T3c, N0, M0). O bien, cualquier cáncer que se haya diseminado a los ganglios linfáticos y la pelvis, pero no a otras partes del cuerpo (cualquier T, N1, M0). Estadio IV: Este estadio describe cualquier cáncer que se haya diseminado a órganos distantes (cualquier T, cualquier N, M1). Grado Un tumor ovárico también puede describirse por grado, que significa cuánto se asemeja el tumor al tejido normal. El grado tumoral se determina al examinar el tejido tumoral con un microscopio. Las células que parecen sanas se llaman bien diferenciadas. En general, cuanto más diferenciado es el tumor ovárico, mejor es el pronóstico. GX: No se puede evaluar el grado. GB: Se considera que el potencial maligno del tejido es bajo. G1: El tejido está bien diferenciado (contiene muchas células de aspecto sano). G2: El tejido está moderadamente diferenciado (la cantidad de células de aspecto anormal es mayor que la cantidad de células sanas). G3 a G4: El tejido está poco diferenciado o no diferenciado (todas las células o la mayoría de ellas tienen aspecto anormal). Nueva determinación del estadio después del tratamiento. El tratamiento del cáncer de ovario puede incluir cirugías de revisión ("second-look") en las que un médico realiza otra cirugía para verificar la recurrencia de la enfermedad (cáncer que vuelve a aparecer después del tratamiento) o usa un instrumento especial llamado laparoscopio para inspeccionar la región peritoneal y verificar la recurrencia de la enfermedad. Otros procedimientos que se usan para la nueva determinación del estadio después de un tratamiento son las técnicas por imágenes como el ultrasonido o la tomografía computarizada. Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es la AJCC Cancer Staging Manual, Sixth Edition (2002), publicada por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com. Tratamiento
El tratamiento del cáncer de ovario depende del tamaño y la ubicación del tumor, si el cáncer se ha diseminado, el estado de salud general de la mujer y las consideraciones personales como la edad de la mujer y si planea tener hijos. En muchos casos, con la paciente trabaja un equipo de médicos para determinar el mejor plan de tratamiento. El tratamiento del cáncer de ovario consiste en un único tratamiento o en la combinación de tratamientos, entre ellos, la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. Cirugía La cirugía es la línea de tratamiento principal para el cáncer de ovario. En general, se realiza una salpingo-ooforectomía bilateral (extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio) conjuntamente con una histerectomía. El cirujano puede extirpar el epiplón, el tejido delgado que recubre el estómago y el intestino grueso. El cirujano con frecuencia extirpará los ganglios linfáticos, tomará muestras de tejido y de líquido del abdomen para determinar si se diseminó el cáncer. Si la mujer quiere quedar embarazada en el futuro y tiene cáncer en estadio temprano, puede ser posible extirpar sólo un ovario y una trompa de Falopio. Si durante la cirugía es claro que el cáncer se ha metastatizado, el cirujano extirpará el máximo posible del tumor. Esto puede reducir la cantidad de cáncer que será necesario tratar posteriormente con quimioterapia o radioterapia. La cirugía provoca dolor y sensibilidad (dolor referido a la palpación) a corto plazo. Si la paciente siente dolor, el médico recetará los medicamentos adecuados. Varios días después de la operación, la paciente puede tener dificultad para orinar y defecar. Si se extirpan ambos ovarios, la mujer ya no puede tener hijos. La falta de ambos ovarios también elimina la fuente corporal de hormonas sexuales lo que provoca una menopausia prematura. Poco tiempo después de la cirugía, es probable que la paciente presente síntomas menopáusicos, incluidos sofocos y sequedad vaginal. Las mujeres deben consultar a sus médicos antes y después de la cirugía sobre la forma de sobrellevar estos efectos secundarios. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia intenta destruir el cáncer que quede después de la cirugía, retardar el crecimiento del tumor o disminuir los efectos secundarios. Si bien la quimioterapia puede administrarse por vía oral (por la boca), la mayoría de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de ovario se administra por vía intravenosa (IV). La quimioterapia IV se inyecta directamente en la vena o a través de un tubo delgado llamado catéter, un tubo que se coloca temporalmente en una vena grande para facilitar las inyecciones. Si el catéter se coloca en el abdomen para administrar la quimioterapia directamente en la región pélvica, la quimioterapia se llama intraperitoneal. Diversos estudios clínicos (estudios de investigación) han mostrado un beneficio significativo de la quimioterapia intraperitoneal para pacientes con cáncer de ovario en estadio avanzado y las pequeñas cantidades de tumor que permanecen después de la cirugía. El Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute) recomienda que a las mujeres con estos tipos de cáncer de ovario se les ofrezca la opción de tratamiento con terapia intraperitoneal. Debido a que la quimioterapia afecta tanto a las células normales como a las células cancerosas, muchas personas experimentan efectos secundarios como resultado del tratamiento. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Otros posibles efectos secundarios incluyen la imposibilidad de quedar embarazada y la menopausia prematura. Con mucha menor frecuencia, determinados fármacos pueden causar sordera parcial. Otros pueden causar daño renal. A las pacientes se les puede administrar líquido adicional por vía intravenosa para proteger los riñones. Después de finalizar la quimioterapia, se puede realizar una segunda cirugía para explorar el abdomen y tomar muestras de líquido y de tejido y así determinar si aún quedan células cancerosas. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. La radioterapia interna consiste en la administración de una pequeña cantidad de material radioactivo directamente en el tumor o en la inyección del líquido radioactivo directamente en el abdomen a través de un catéter (se llama radioterapia intraperitoneal). Por lo general, la radioterapia no se utiliza para el tratamiento del cáncer de ovario, pero puede utilizarse para aliviar los efectos secundarios. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen de la dosis y el área del cuerpo que se trata, pero pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. Los efectos secundarios de la radioterapia interna pueden incluir dolor abdominal y obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios habitualmente desaparecen cuando finaliza el tratamiento. A menudo, los médicos aconsejan a las pacientes abstenerse de tener relaciones sexuales durante la radioterapia. Las mujeres pueden reanudar la actividad sexual normal al cabo de unas semanas después del tratamiento si sienten que están preparadas. Para obtener más información sobre radioterapia, consulte el folleto de la American Society for Therapeutic Radiology and Oncology, Radioterapia para cánceres ginecológicos. Opciones de tratamiento según el estadio Estadio I
Estadio II
Estadio III y IV (avanzado)
Cáncer de ovario recurrente El cáncer de ovario recurrente es el cáncer que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si esto ocurre, los síntomas son similares a los que se experimentan cuando se diagnostica la enfermedad por primera vez.
Tratamiento del cáncer avanzado y de la enfermedad recurrente Si el tratamiento estándar no es eficaz, el médico puede recomendar que la paciente pruebe un tratamiento experimental participando de un estudio clínico. Otras opciones incluyen medicamentos quimioterapéuticos "de segunda línea" y radioterapia para aliviar los efectos secundarios. Los nuevos tratamientos para el cáncer de ovario incluyen combinaciones experimentales de quimioterapia y nuevos agentes biológicos. Puesto que aún no se han comprobado los beneficios de estas opciones, sus riesgos deben sopesarse cuidadosamente contra las posibles mejoras en los síntomas y la sobrevida. Para obtener información acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a las pacientes que padecen cáncer de ovario. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos como, por ejemplo, los nuevos agentes quimioterapéuticos, antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otras pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que ésta es la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de ovario como, por ejemplo, la búsqueda de nuevos medicamentos. Aunque el estudio clínico no las beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuras pacientes con cáncer de ovario. Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Conozca más sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas a hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos para el cáncer. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de la Cancer.Net, Control de los efectos secundarios. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de la Cancer.Net, Cuidar al paciente en su totalidad. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de ovario, elabore con su médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos y pélvicos periódicos y/o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Si bien no hay pautas específicas definidas para la atención de seguimiento de mujeres tratadas por cáncer de ovario, muchos médicos recomiendan un examen pélvico cada dos a cuatro meses durante los primeros dos años posteriores al tratamiento y cada seis meses durante los siguientes tres años. Otras pruebas podrían incluir radiografía de tórax, tomografía computarizada, análisis de orina, hemograma completo y prueba para CA-125. Las mujeres que recibieron tratamiento por cáncer de ovario pueden tener un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama o de colon y deberían consultar a sus médicos sobre pruebas de detección de estos cánceres. Debería informar a su médico cualquier problema nuevo que experimente, como dolor, pérdida del apetito o de peso, cambios en su ciclo menstrual, sangrado vaginal inusual, visión borrosa, mareos, tos, ronquera, dolores de cabeza, dolores de espalda o problemas digestivos que parezcan raros o que no desaparezcan. Estos síntomas pueden ser signos de que el cáncer ha vuelto a aparecer o signos de otros problemas médicos. Se aconseja a las mujeres en recuperación de un cáncer de ovario que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, mantener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Conozca más sobre Vivir bien después del cáncer. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento. Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el cáncer de ovario son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Reducción del riesgo. Los médicos estudian si las vitaminas A y D y los medicamentos que detienen la inflamación, como los inhibidores de la COX 2, pueden reducir el riesgo que presenta una mujer de desarrollar cáncer de ovario. Terapia dirigida. Estos medicamentos están dirigidos a las señales de crecimiento específicas presentes en las células cancerosas. Conozca más sobre la terapia dirigida. Terapia genética. Un área de investigación promisoria está descubriendo cómo se pueden corregir o reemplazar los genes dañados en las células cancerosas de ovario. Los investigadores estudian el uso de virus especialmente diseñados para transportar genes normales hasta el núcleo de las células cancerosas y después reemplazar los genes defectuosos por genes funcionales. Conozca más sobre terapia genética. Vacunas contra el cáncer. Actualmente se están evaluando las vacunas contra el cáncer que estimulan al sistema inmunológico a matar las células cancerosas en el cáncer de ovario. Además, los investigadores están evaluando si los medicamentos para inmunoterapia como el interferón, pueden reforzar la capacidad del sistema inmunológico para matar las células cancerosas. Conozca más sobre las vacunas contra el cáncer. Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
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