Cáncer de pulmónLast Updated: February 08, 2012 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 01/11 Panorama general
El cáncer de pulmón afecta a más de 200.000 estadounidenses cada año. Aunque el cigarrillo es la causa principal, cualquier persona puede desarrollar cáncer de pulmón. El cáncer de pulmón siempre es tratable, sin importar el tamaño, la localización, si se ha diseminado y cuánto se ha extendido. Acerca de los pulmones Cuando una persona inhala, los pulmones absorben oxígeno del aire y lo transportan al torrente sanguíneo, desde donde es conducido al resto del cuerpo. A medida que las células del cuerpo usan el oxígeno, liberan anhídrido carbónico. El torrente sanguíneo conduce el anhídrido carbónico nuevamente a los pulmones, desde donde será eliminado durante la exhalación. Los pulmones contienen muchos tipos diferentes de células. La mayoría de las células pulmonares son epiteliales. Esta variedad de células recubre las vías respiratorias y produce el moco que lubrica y protege los pulmones. Los pulmones también contienen células nerviosas, células productoras de hormonas, glóbulos y células estructurales o de soporte. Acerca del cáncer de pulmón Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón: de células no pequeñas, o no microcítico, y de células pequeñas, o microcítico. El cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC, por sus siglas en inglés) se origina en las células epiteliales y es el tipo más frecuente. El cáncer de pulmón de células pequeñas, o microcítico, comienza en las células nerviosas o en las células productoras de hormonas del pulmón. El término “célula pequeña” se refiere al tamaño y la forma de las células cancerosas, según se las observa con el microscopio. Es importante que los médicos distingan el NSCLC del cáncer de células pequeñas porque, en general, cada uno recibe un tratamiento diferente. El cáncer de pulmón se origina cuando las células del pulmón cambian y proliferan sin control, y forman una masa llamada tumor (que también recibe el nombre de lesión o nódulo). Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Un tumor canceroso es la acumulación de un gran número de células cancerosas que tienen la capacidad de diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor pulmonar se puede originar en cualquier lugar del pulmón. Una vez que el tumor canceroso de pulmón crece, puede o no desprender células cancerosas. Estas células pueden ser transportadas por la sangre o la linfa, el líquido natural que rodea el tejido pulmonar. La linfa circula por unos tubos llamados vasos linfáticos, que se vacían en estaciones recolectoras, los ganglios linfáticos, órganos diminutos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos se encuentran en los pulmones, en el centro del tórax y en otras partes del cuerpo. El flujo natural de salida de la linfa de los pulmones es hacia el centro del tórax, lo que explica por qué el cáncer de pulmón a menudo se disemina hacia allí. Cuando una célula cancerosa deja su lugar de origen y se desplaza hacia un ganglio linfático o hacia una parte distante del cuerpo a través del torrente sanguíneo, se produce lo que se denomina metástasis. La ubicación y el tamaño del tumor inicial de pulmón, y si este se ha diseminado a los ganglios linfáticos o a lugares más distantes del cuerpo determinan el estadio del cáncer de pulmón. El tipo de cáncer de pulmón (NSCLC frente al de células pequeñas) y el estadio de la enfermedad (que se trata más adelante en Determinación del estadio) definen el tipo de tratamiento necesario. Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección. ¿Busca más que un panorama general? Si desea más información introductoria, explore este material relacionado en Cancer.Net:
O elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Para elegir un tema específico dentro de esta sección, use el panel de íconos ubicado a la derecha de la pantalla. Estadísticas
Se estima que este año se diagnosticará cáncer de pulmón a 226.160 adultos (116.470 hombres y 109.690 mujeres) en los Estados Unidos. El cáncer de pulmón es el segundo tipo de cáncer más frecuente y la principal causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres. Se calcula que este año se producirán 160.340 muertes (87.750 hombres y 72.590 mujeres) a causa de esta enfermedad. Para todas las personas con cáncer de pulmón, la tasa de supervivencia a un año (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, sin contar los que mueren por otras enfermedades) asciende al 43%. La tasa de supervivencia a cinco años es del 16%. El cáncer de pulmón representa el 14% de todos los diagnósticos de cáncer y el 28% de todas las muertes por cáncer. En los hombres, las tasas de mortalidad han disminuido de forma constante durante las últimas dos décadas a razón de alrededor de un 3% cada año. Las tasas de mortalidad en las mujeres con cáncer de pulmón se han estabilizado desde 2003, después de varias décadas de aumento constante. Por razones poco claras, la mayor incidencia y las menores tasas de supervivencia para el cáncer de pulmón se registran en los hombres negros. Estas estadísticas no deben considerarse una sentencia de muerte. Es importante recordar que las estadísticas no se aplican a una persona en particular. Ningún médico le puede decir a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de pulmón. Algunas personas, a quienes se les dice que su cáncer de pulmón se puede curar, no viven tanto como otros pacientes a quienes se les informa que su cáncer de pulmón es incurable. Lo importante es recordar que es posible tratar este tipo de cáncer en cualquier estadio, y que se ha demostrado que los tratamientos ayudan a que las personas vivan más tiempo y mejor, a pesar del diagnóstico de cáncer de pulmón. Además, estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de un individuo específico puede variar. Debido a que las estadísticas de supervivencia suelen medirse en intervalos de varios años, es posible que no representen los avances hechos en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés). Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2012. Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de pulmón: Tabaco La mayoría de los casos de cáncer de pulmón se producen en personas que fuman o que han fumado en el pasado. El humo del tabaco daña las células de los pulmones, lo que las hace crecer de manera anormal. El riesgo de que el tabaquismo produzca cáncer es mayor para las personas que fuman mucho o lo hacen durante mucho tiempo. La exposición regular al humo de cigarrillos, cigarros o pipas de otro fumador (llamado humo ambiental o humo de "segunda mano"; en inglés) puede aumentar el riesgo de que una persona desarrolle cáncer de pulmón, aunque no sea fumadora. Amianto. Cristales semejantes al cabello que se encuentran en muchos tipos de roca y que a menudo se utilizan como aislante ignífugo en las construcciones. Las fibras de amianto pueden irritar el pulmón si se inhalan. Numerosos estudios muestran que la combinación de la exposición al humo del tabaco y al amianto es especialmente peligrosa. Las personas fumadoras que trabajan con amianto (en la construcción naval, la minería de amianto, el aislamiento o la reparación de frenos automotores) tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón. El uso de equipos de protección para respirar reduce este riesgo. Radón. Gas invisible e inodoro presente de forma natural en ciertos suelos y rocas. La exposición al radón se ha asociado con un aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer, incluido el de pulmón. La mayoría de las ferreterías tienen equipos que miden los niveles de radón, y se pueden ventilar los sótanos para reducir la exposición a este gas. Prevención La forma más importante de prevenir el cáncer de pulmón es evitar el humo del tabaco. Las personas que nunca fumaron tienen el nivel de riesgo más bajo de desarrollar cáncer de pulmón. Los fumadores pueden reducir el riesgo de tener este tipo de cáncer si dejan de fumar, pero su riesgo seguirá siendo mayor que el de las personas que jamás fumaron. Los intentos de prevenir el cáncer de pulmón con vitaminas u otros tratamientos no han dado resultado. Por ejemplo, se ha evaluado el betacaroteno, un medicamento relacionado con la vitamina A, para la prevención del cáncer de pulmón. Este no redujo el riesgo de cáncer. De hecho, en los fumadores, el betacaroteno aumentó el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Detección Recientemente, un estudio amplio llamado National Lung Screening Trial (Estudio Nacional de Evaluación Pulmonar)demostró que, en los pacientes que son o fueron fumadores empedernidos, el uso de una prueba de detección llamada tomografía computarizada (CT o CAT) helicoidal (o espiral) de bajas dosis disminuye en un 20% el riesgo de muerte por cáncer de pulmón. La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. No se recomienda la exploración por tomografía computarizada en todos los fumadores. Los médicos todavía deben probar que realizar pruebas a todas las personas en situación de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón reduce las tasas de mortalidad por este tipo de cáncer en la población general. Síntomas
Las personas con cáncer de pulmón pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con cáncer de pulmón no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden deberse a otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.
Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia. Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos. El cáncer de pulmón en las personas que no presentan síntomas se puede descubrir en una radiografía de tórax o una tomografía computarizada que se realice por otros motivos, por ejemplo, para detectar una enfermedad cardíaca. La mayoría de las personas con cáncer de pulmón reciben el diagnóstico cuando el tumor crece, ocupa espacio o comienza a afectar las estructuras cercanas. Un tumor de pulmón también puede producir líquido que se acumula en el pulmón o en el espacio alrededor de este, o puede empujar el aire fuera del pulmón y hacer que este colapse (atelectasia pulmonar). Esto impide el intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico al obstaculizar el flujo de aire en los pulmones u ocupar por completo el espacio que normalmente se requiere para que el oxígeno ingrese y el dióxido de carbono salga del pulmón. Si bien el cáncer de pulmón se puede metastatizar (diseminarse) a cualquier lugar del cuerpo, los sitios más comunes de diseminación son los ganglios linfáticos, los pulmones, los huesos, el cerebro, el hígado y unas estructuras cercanas al riñón llamadas glándulas suprarrenales. Las metástasis (diseminación a más de un área) del cáncer de pulmón pueden provocar problemas respiratorios adicionales; dolor óseo, abdominal o de espalda; cefalea; debilidad; convulsiones o dificultad para hablar. Raras veces, un tumor de pulmón puede liberar hormonas que deriven en un desequilibrio químico, como la reducción de los niveles de sodio o el aumento de los niveles de calcio en la sangre. Los síntomas, como la fatiga, el malestar (sentirse raro o no sentirse bien) y la pérdida del apetito no necesariamente se deben a metástasis. La presencia de cáncer en cualquier parte del cuerpo puede provocar que una persona no se sienta bien en general. La pérdida del apetito puede llevar a la pérdida de peso. La fatiga y la debilidad pueden agravar los problemas respiratorios. Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y averiguar si este se ha diseminado desde el pulmón. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar una biopsia o se necesita más información, el médico puede sugerir que se hagan otras pruebas que ayuden a formular un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha metastatizado, pero jamás para diagnosticar el cáncer de pulmón. Solo una biopsia puede hacerlo. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de pulmón: Biopsia (en inglés). Una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico de cáncer de pulmón. Este estudio consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. La muestra extraída en la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Si hay presencia de células cancerosas, el patólogo determinará si el cáncer es de células pequeñas o NSCLC, en función del aspecto que presenten en la observación con el microscopio. A continuación se enumeran procedimientos comunes que los médicos utilizan para obtener tejidos para el diagnóstico y la determinación del estadio del cáncer de pulmón. Citología del esputo. Si hay motivos para sospechar la presencia de cáncer de pulmón, el médico puede pedirle a una persona que expectore para estudiar la flema con un microscopio. Un patólogo puede encontrar células cancerosas mezcladas en el moco. Broncoscopia. En este procedimiento, el médico pasa un tubo delgado y flexible con una luz en el extremo a través de la boca o la nariz, a lo largo de la tráquea y dentro de las vías respiratorias de los pulmones. Un cirujano o un neumólogo (médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades pulmonares) pueden realizar este procedimiento. El tubo permite que el médico vea el interior de los pulmones. Unos pequeños instrumentos dentro del tubo pueden extraer muestras de tejido o líquido, para que el patólogo pueda examinarlas. Los pacientes reciben anestesia leve (un medicamento para bloquear la sensibilidad al dolor) durante la broncoscopia. Aspiración con aguja/biopsia profunda. Después de anestesiar la piel, un radiólogo especialista, llamado radiólogo intervencionista, extrae una muestra del tumor pulmonar para realizar análisis. Esto se puede hacer con una aguja más pequeña (para tomar una muestra más pequeña) o con una aguja más grande (llamada biopsia profunda, para tomar una muestra más grande). El médico utiliza la aguja para aspirar (succionar) una pequeña muestra de tejido para analizar. A menudo, el radiólogo utiliza una tomografía de tórax o un aparato especial de rayos X llamado fluoroscopio para guiar la aguja. Toracentesis. Después de adormecer el área, se inserta una aguja a través de la pared del tórax en el espacio entre el pulmón y la pared torácica donde se puede acumular líquido. Se extrae el líquido, y luego el patólogo lo examina para detectar la presencia de células cancerosas. Toracotomía. Este procedimiento se lleva a cabo en un quirófano, y el paciente recibe anestesia general. Un cirujano realiza una incisión en el tórax, estudia el pulmón de forma directa y extrae muestras de tejido para analizarlas. La toracotomía es el procedimiento que los cirujanos realizan con mayor frecuencia para extirpar un tumor de pulmón en su totalidad. Toracoscopia. A través de un pequeño corte en la piel de la pared torácica, un cirujano puede insertar un instrumento especial y una pequeña cámara de vídeo para examinar el interior del pulmón. Si bien los pacientes necesitan anestesia general, el tiempo de recuperación puede ser más corto debido al menor tamaño de las incisiones. Este procedimiento se conoce también como cirugía toracoscópica videoasistida (VATS, por sus siglas en inglés). Mediastinoscopia. Un cirujano examina y toma una muestra de los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax (debajo del esternón) realizando una pequeña incisión en la parte superior del esternón. Este procedimiento también requiere anestesia general y se lleva a cabo en un quirófano. Biopsia de médula ósea (en inglés). Este estudio se usa ocasionalmente para el cáncer de pulmón. En algunos pacientes con cáncer pulmonar de células pequeñas, es posible que el médico extraiga una parte diminuta de hueso (normalmente del hueso de la cadera) con el propósito de determinar la presencia de cáncer de células pequeñas en los huesos. El paciente recibe anestesia local (para adormecer el área), y el médico usa una aguja especial para obtener la muestra. Pruebas por imágenes Además de las biopsias y los procedimientos quirúrgicos, los estudios por imágenes son vitales para el cuidado de las personas con cáncer de pulmón. Sin embargo, ninguna prueba es perfecta, y ningún estudio por imágenes puede diagnosticar el cáncer de pulmón. Solo una biopsia puede hacerlo. Las radiografías y tomografías de tórax se deben combinar con la historia clínica del paciente, un examen físico, análisis de sangre e información de la biopsia para armar la historia completa respecto de dónde comenzó el cáncer, si se diseminó y hacia dónde lo hizo. Tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) (en inglés). Este estudio produce imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de un tumor de pulmón o las metástasis del cáncer pulmonar. Imágenes Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) (en inglés). Este estudio también produce imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de un tumor de pulmón o las metástasis del cáncer pulmonar. Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Una MRI es imprecisa cuando se la usa para tomar una imagen de una estructura que se mueve, como los pulmones, que se mueven cada vez que una persona respira. Por ese motivo, la MRI rara vez se usa para estudiar los pulmones en sí. También se dispone de estudios que utilizan moléculas radioactivas, llamadas marcadores, que se inyectan en la sangre para mostrar la posible ubicación del cáncer: Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) (en inglés). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Centellograma óseo (en inglés). Este estudio utiliza un marcador radioactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente y luego se acumula en zonas del hueso. Para la detección, se utiliza una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. Los centellogramas óseos y los estudios de PET se suelen utilizar en combinación con la información obtenida mediante tomografía computarizada, resonancia magnética, radiografía y un examen físico. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes. Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés). Determinación del origen del cáncer El cáncer de pulmón empieza en los pulmones. Muchos otros tipos de cáncer empiezan en otra parte del cuerpo y se diseminan hacia los pulmones cuando hacen metástasis. Por ejemplo, el cáncer de mama que se ha diseminado a los pulmones se sigue llamando cáncer de mama. Por lo tanto, para los médicos, es importante saber si un cáncer empezó en los pulmones o en otra parte del cuerpo. Para averiguar el origen del cáncer, el médico tiene en cuenta los síntomas y la historia clínica del paciente, el examen físico, el aspecto del tumor en las radiografías y los estudios por imágenes así como los factores de riesgo de desarrollar cáncer. Un patólogo puede realizar pruebas en la muestra de la biopsia para identificar el origen de un cáncer, y el médico puede pedir que se le hagan otros estudios al paciente para descartar tipos específicos de cáncer. Si después de estas consideraciones el médico todavía no está seguro de dónde comenzó el cáncer, puede dar un diagnóstico de cáncer metastásico “de tumor primario desconocido”. Casi todos los tratamientos para el cáncer metastásico de tumor primario desconocido (en inglés) que se descubre en el tórax son los mismos que para el cáncer metastásico de pulmón. Dejar de fumar Incluso después del diagnóstico de cáncer de pulmón, no es demasiado tarde para beneficiarse con el abandono del hábito de fumar. Las personas que dejan de fumar soportan mejor todos los tratamientos, se sienten mejor, viven más tiempo y corren un menor riesgo de desarrollar un segundo cáncer de pulmón. Nunca es fácil dejar de fumar y es todavía más difícil al enfrentarse al diagnóstico de cáncer de pulmón y el tratamiento. Los fumadores deben buscar la ayuda de familiares, amigos, programas para dejar de fumar y profesionales de la atención de la salud. Ninguna de las ayudas disponibles para dejar de fumar interfiere con el tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre el tabaco y dejar de fumar (en inglés). Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer; por lo tanto, la determinación no se completa hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer. En general, un estadio de número más bajo se asocia con mejores resultados clínicos. Sin embargo, ningún médico puede predecir cuánto vivirá un paciente con cáncer de pulmón en función solamente del estadio de la enfermedad, porque este tipo de cáncer es diferente en cada persona y los tumores responden a los tratamientos de distinta manera. Agrupación de los estadios del cáncer El estadio de un cáncer de pulmón de células pequeñas y de células no pequeñas se describe mediante un número, de cero (0) a cuatro (en números romanos, de I a IV). Una forma de determinar el estadio del cáncer de pulmón es averiguar si un cirujano puede extraerlo quirúrgicamente en su totalidad. Para extirpar completamente un cáncer de pulmón, el cirujano debe extirpar el tumor junto con el tejido circundante sano. La enfermedad está in situ y significa que el cáncer se encuentra “en el lugar” y no ha invadido tejidos cercanos ni se ha diseminado fuera del pulmón. Estadio I El cáncer de pulmón en estadio uno (I) es un tumor pequeño que no se ha diseminado a ningún ganglio linfático, lo que hace posible que un cirujano lo extirpe completamente. El estadio I se divide en dos subestadios: estadio IA y estadio IB, según el tamaño del tumor. Los tumores más pequeños se consideran en estadio IA, y aquellos ligeramente más grandes están en estadio IB. Estadio II El cáncer de pulmón en estadio dos (II) se divide en dos subestadios: estadio IIA y IIB. Un cáncer en estadio IIA describe un tumor ligeramente más grande que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos o un tumor más pequeño que se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos. El cáncer de pulmón en estadioIIB describe un tumor ligeramente más grande que se ha diseminado a los ganglios linfáticos o un tumor más grande que puede o no haber invadido estructuras cercanas del pulmón, pero que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos. A veces, los tumores en estadio II se pueden extirpar quirúrgicamente; en otras ocasiones, se necesitan otros tratamientos. Estadio III Los tumores malignos de pulmón en estadio tres (III) se clasifican en estadio IIIA y IIIB. En muchos tipos de cáncer en estadio IIIA y en casi todos los que están en estadio IIIB, es difícil, y a veces imposible, extirpar el tumor. Por ejemplo, el cáncer de pulmón se puede haber diseminado a los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax, fuera del pulmón. O bien, el tumor puede haber invadido estructuras cercanas del pulmón. Cualquiera sea el caso, es menos probable que el cirujano pueda extirpar todo el cáncer porque la extirpación se debe realizar por partes. Estadio IV El estadio cuatro (IV) significa que el cáncer de pulmón se ha diseminado a varios sitios del otro pulmón, al líquido que rodea el pulmón o el corazón, o a lugares distantes del cuerpo a través del torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, el cáncer se puede diseminar a cualquier parte del cuerpo, aunque tiene tendencia a diseminarse al cerebro, los huesos, el hígado y las glándulas suprarrenales. Por lo general, la cirugía no es satisfactoria para el cáncer de pulmón en estadio III o IV. Tampoco es posible extirpar un tumor si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos que se encuentran por encima de la clavícula o si ha invadido estructuras vitales del tórax, como el corazón, los vasos sanguíneos grandes o las vías respiratorias principales que van a los pulmones. Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado. Datos utilizados con autorización de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Pronóstico El estadio del cáncer de pulmón y las características del paciente influyen en el pronóstico. Si bien el cáncer de pulmón se puede tratar en cualquier estadio, solo ciertos estadios se pueden curar. Los médicos miden la resistencia y el vigor generales de un paciente mediante un índice llamado estado general del paciente o “performance status”. Los pacientes con la fuerza suficiente para desempeñar sus actividades cotidianas sin ayuda e incluso para trabajar fuera del hogar pueden recibir quimioterapia, radioterapia o cirugía de manera segura. El tratamiento puede no resultar tan eficaz para los pacientes que tienen metástasis ósea o hepática debido al cáncer pulmonar, que han perdido mucho peso, que fuman actualmente o que tienen afecciones preexistentes tales como cardiopatía o enfisema. Es importante tener en cuenta que la edad de un paciente nunca ha sido útil para predecir si se beneficiará con el tratamiento. La edad promedio de los pacientes con cáncer de pulmón en los Estados Unidos es 71 años. La edad de un paciente no se debe utilizar jamás como único factor determinante del tratamiento ideal, en especial en el caso de los pacientes de más edad que, por lo demás, están en buen estado físico y no tienen otros problemas médicos, aparte del cáncer de pulmón. Tratamiento
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles probados) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una alternativa. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales. El cáncer de pulmón se trata de cuatro maneras básicas: cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapia dirigida. A continuación se describe cada una de las opciones de tratamiento seguidas de una descripción de los planes de tratamiento frecuentes según el tipo y el estadio del cáncer. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés). Cirugía Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer mediante el uso de la cirugía. En el caso del cáncer de pulmón, un cirujano torácico está especialmente capacitado para realizar cirugías de tumores pulmonares. El objetivo de la cirugía es la extirpación total del tumor pulmonar y los ganglios linfáticos cercanos del tórax. El tumor se debe extirpar con un borde circundante de tejido pulmonar sano (llamado margen). Un “margen negativo” significa que, al examinar el patólogo el pulmón o la parte del pulmón extirpada por el cirujano, no encuentra rastros de cáncer en el tejido sano que circunda el tumor. Los pulmones están formados por cinco lóbulos, tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo. Se ha demostrado que, para el NSCLC, la lobectomía pulmonar (extirpación del lóbulo pulmonar en su totalidad) es el tipo de cirugía más eficaz, aun cuando el tumor pulmonar sea muy pequeño. Si, por cualquier motivo, el cirujano no puede extirpar todo el lóbulo del pulmón, puede quitar el tumor en un procedimiento llamado resección en cuña del tumor, rodeado por un margen de pulmón normal. Si el tumor está cerca del centro del tórax, el cirujano quizás deba realizar una neumonectomía (cirugía para extirpar el pulmón en su totalidad). El período de recuperación después de una cirugía de pulmón depende de la cantidad de pulmón que se extirpó y de la salud del paciente antes de la cirugía. Conozca más sobre la cirugía del cáncer. Terapia adyuvante La terapia adyuvante se aplica después de la cirugía para disminuir el riesgo de que el cáncer de pulmón reaparezca. La terapia adyuvante incluye radioterapia y quimioterapia (y, en el futuro, puede incluir terapia dirigida). A continuación, se describen todas las terapias. Esta terapia está diseñada para eliminar toda célula cancerosa del pulmón que pueda permanecer en el cuerpo. La terapia adyuvante puede disminuir el riesgo de recurrencia, aunque seguirá habiendo cierto riesgo. determinación del estadio, existen otras herramientas sofisticadas que pueden ayudar a hacer el pronóstico, además de ayudarlos a usted y a su médico a decidir si la terapia adyuvante sería útil en su tratamiento. El sitio web Adjuvant! (www.adjuvantonline.com) es una de estas herramientas a la que su médico puede obtener acceso para interpretar diversos factores que son importantes para tomar la decisión sobre el tratamiento. Este sitio web solo se debe usar con la interpretación de su médico. Obtenga más información sobre las Recomendaciones de la ASCO para el tratamiento adyuvante del cáncer de pulmón (en inglés). Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. Si usted necesita recibir radioterapia, se le pedirá que consulte a un especialista conocido como radiooncólogo, un médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer. Al igual que la cirugía, este tipo de terapia no se puede utilizar para el tratamiento de un cáncer que se ha diseminado. La radiación solo destruye las células cancerosas que se encuentran directamente en el trayecto del haz de radiación. También daña las células normales que encuentra en su camino y, por este motivo, no se puede usar para tratar grandes áreas del cuerpo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Los pacientes con cáncer de pulmón tratados con radioterapia a menudo se sienten fatigados y pierden el apetito. Si se administra radioterapia en el cuello o el centro del tórax, los pacientes también pueden tener dolor de garganta y dificultades para tragar. En la zona tratada puede haber irritación de la piel, similar a una quemadura de sol. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. Si la radioterapia irrita o inflama el pulmón, los pacientes pueden desarrollar tos, fiebre o disnea durante meses y a veces años después de finalizado este tratamiento. Este trastorno se presenta en aproximadamente el 15% de los pacientes y se llama neumonitis por radiación. Si es leve, no requiere tratamiento y se cura por sí solo. Si es grave, tal vez requiera tratamiento con corticosteroides, como la prednisona. La radioterapia también puede dejar cicatrices permanentes en el tejido pulmonar cerca del sitio del tumor original. Normalmente, las cicatrices no provocan síntomas. Las cicatrices generalizadas pueden causar tos permanente y disnea. Por este motivo, los radiooncólogos planifican cuidadosamente los tratamientos mediante el uso de tomografías computarizadas del tórax para minimizar la cantidad de tejido pulmonar normal expuesto al haz de radiación. Obtenga más información acerca de la radioterapia. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. La mayoría de los medicamentos quimioterapéuticos para el cáncer de pulmón se inyectan en una vena (intravenosos o por vía intravenosa). Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. La ASCO ofrece recomendaciones para el tratamiento con quimioterapia para el cáncer de pulmón. Obtenga más información sobre la quimioterapia adyuvante (en inglés) y la quimioterapia para el cáncer de pulmón en estadio IV (en inglés). Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, pérdida del apetito, diarrea y caída del cabello. Con frecuencia, las náuseas y los vómitos se pueden evitar; obtenga más información sobre la prevención de las náuseas y vómitos causados por el tratamiento para el cáncer (en inglés). Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. La quimioterapia también puede dañar las células normales del cuerpo, incluidos los glóbulos, las células cutáneas y las células nerviosas. Esto puede dar como resultado recuentos sanguíneos bajos, mayor riesgo de infección, caída del cabello, llagas en la boca o adormecimiento u hormigueo en las manos y los pies. A menudo, el oncólogo clínico puede recetar medicamentos para ayudar a aliviar muchos de los efectos secundarios. Las inyecciones hormonales también se usan para evitar que los recuentos de glóbulos rojos y blancos sean demasiado bajos. Los planes quimioterapéuticos más recientes producen menos efectos secundarios y tienen la misma eficacia que los tratamientos anteriores. Se ha comprobado que la quimioterapia mejora tanto la duración como la calidad de vida en las personas con todos los estadios de cáncer de pulmón. Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o las proteínas específicos de un tumor, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Las proteínas anormales están presentes en cantidades inusitadamente grandes en algunas células del cáncer pulmonar. Este tipo de tratamiento inhibe la proliferación y diseminación de las células cancerosas, y, a la vez, limita el daño a las células normales, lo que habitualmente produce menos efectos secundarios en comparación con otros medicamentos para el cáncer. Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, su médico puede realizar estudios para identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. Como resultado, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos. Terapia antiangiogénica. El bevacizumab (Avastin) es un medicamento especializado que se administra en combinación con quimioterapia para el cáncer de pulmón. Los medicamentos tales como el bevacizumab evitan la formación de nuevos vasos sanguíneos (que recibe el nombre de angiogénesis) que es necesaria para que un tumor crezca y se disemine. El riesgo de sangrado grave para los pacientes que toman bevacizumab es del 2% aproximadamente. Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés). Un inhibidor del EGFR es un tipo de terapia dirigida. Los investigadores han descubierto que los medicamentos que inhiben el EGFR pueden ser eficaces para detener o retrasar el crecimiento del cáncer de pulmón. El cetuximab (Erbitux) es un medicamento especializado que se administra junto con quimioterapia para tratar el cáncer de pulmón, especialmente cuando no se recomienda el tratamiento con bevacizumab. Se administra por vía intravenosa (a través de una vena). Entre los efectos secundarios del cetuximab se incluyen las erupciones y las reacciones alérgicas. El erlotinib (Tarceva) es otro medicamento que inhibe el EGFR. Este medicamento ha demostrado ser más eficaz que la quimioterapia si el cáncer de pulmón tiene una mutación en el gen del EGFR. Está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los EE.UU. para pacientes con NSCLC localmente avanzado y metastásico, y como terapia de mantenimiento para pacientes con NSCLC cuyo cáncer no ha crecido ni se ha diseminado después de recibir al menos cuatro ciclos de quimioterapia. Este medicamento es una pastilla que se toma por vía oral. Los efectos secundarios del erlotinib incluyen erupción cutánea similar al acné y diarrea. El gefitinib (Iressa) es otro medicamento que inhibe el EGFR. En los Estados Unidos, solo se puede administrar a personas que ya estaban tomándolo, lo habían tomado anteriormente y habían mostrado una buena respuesta, o como parte de un estudio clínico. Combinación de tratamientos La mayoría de las personas con cáncer de pulmón son atendidas por más de un especialista y reciben más de un tipo de tratamiento. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés). Por ejemplo, se puede recetar quimioterapia antes o después de la cirugía, o bien antes, durante o después de la radioterapia. Los pacientes deben tener la sensación de que los médicos a cargo del tratamiento tienen un plan organizado de atención y que se comunican eficazmente entre sí. Si los pacientes perciben que el cirujano, el radiooncólogo o el oncólogo clínico no mantienen una comunicación eficaz con ellos o entre sí acerca de los objetivos del tratamiento y el plan de atención, deberán hablar con los profesionales o buscar otras opiniones antes de comenzar el tratamiento. Tratamiento del NSCLC Estadio I y II. En general, el estadio I y el II del NSCLC se tratan con cirugía. Los cirujanos curan a muchos pacientes con una operación. Antes o después de la cirugía, se puede derivar al paciente a un oncólogo clínico. Algunos pacientes con un tumor de gran tamaño o pruebas de diseminación a los ganglios linfáticos se pueden beneficiar con la quimioterapia neoadyuvante (quimioterapia administrada antes de la cirugía, también llamada quimioterapia de inducción) o con la quimioterapia adyuvante para reducir las probabilidades de que el cáncer reaparezca. La radioterapia se recomienda para tratar y curar un tumor pulmonar en aquellas personas para quienes la cirugía no es aconsejable. Estadio III. El NSCLC en estadio III se ha diseminado en un grado tal que la cirugía o la radioterapia solas generalmente no suelen ser suficientes para curar la enfermedad en la mayoría de las personas. Los pacientes con la enfermedad en estadio III también tienen un alto riesgo de que el cáncer reaparezca, ya sea en el mismo lugar o en una ubicación distante, incluso después de cirugía o radioterapia que hayan sido satisfactorias. Por este motivo, los médicos no suelen recomendar la cirugía inmediata y, en algunos casos, sugieren quimioterapia antes de la cirugía. Después de la quimioterapia, los pacientes con NSCLC en estadio III pueden ser intervenidos quirúrgicamente, en especial si la quimioterapia es eficaz en la eliminación o reducción del cáncer. Sin embargo, algunos pacientes con NSCLC en estadio III no son operados. En cambio, pueden ser tratados con una combinación de quimioterapia y radioterapia con intención de cura. La quimioterapia se puede administrar antes que la radioterapia o de manera simultánea. Este método ha demostrado mejorar la capacidad de la radioterapia para reducir el tamaño del tumor y disminuir el riesgo de que el cáncer reaparezca. La quimioterapia que se administra al mismo tiempo que la radioterapia es más eficaz que la que se administra antes de la radioterapia, pero provoca más efectos secundarios. Puede suceder que los pacientes que han recibido quimioterapia y radioterapia para la enfermedad en estadio III igual tengan que someterse a una cirugía. No obstante, los médicos todavía debaten si la cirugía es necesaria para los pacientes cuyo tratamiento con radioterapia ha resultado eficaz, y si la radioterapia es necesaria para los pacientes cuyos tumores se han eliminado por completo después del tratamiento con quimioterapia. En la mayoría de los pacientes con NSCLC en estadio III, los tumores no son extirpables (es decir, no se pueden extraer con cirugía). Tal vez esto se deba a que el cirujano considera que la cirugía sería muy riesgosa o que el tumor no se puede extirpar por completo. Para los pacientes con NSCLC no extirpable, que no presentan signos de diseminación del cáncer a sitios distantes o en el líquido que rodea el pulmón, se puede utilizar una combinación de quimioterapia y radioterapia para intentar curar al paciente. NSCLC en estadio IV. Normalmente, los pacientes con NSCLC en estadio IV no son tratados con cirugía ni radioterapia. En ciertas ocasiones, los médicos pueden recomendar que las metástasis cerebrales o suprarrenales se extirpen quirúrgicamente si es el único lugar al que el cáncer se diseminó. La radioterapia también se puede utilizar para el tratamiento de metástasis únicas, por ejemplo, en el cerebro. Sin embargo, los pacientes con la enfermedad en estadio IV tienen un riesgo muy alto de que el cáncer se disemine o prolifere en otro lugar. La mayoría de los pacientes con NSCLC en este estadio reciben tratamiento quimioterapéutico únicamente. Los objetivos de la quimioterapia son reducir el tamaño del cáncer, aliviar el malestar que este provoca, impedir una mayor diseminación y prolongar la vida. En casos excepcionales, la quimioterapia puede hacer que el cáncer de pulmón metastásico desaparezca. No obstante, los médicos saben por experiencia que el cáncer volverá a aparecer. Por lo tanto, los pacientes con la enfermedad en estadio IV nunca se consideran “curados” de su cáncer, independientemente de la eficacia de la quimioterapia. Estos pacientes requieren una cuidadosa supervisión médica y deben recibir quimioterapia de por vida para el control de su enfermedad. Se ha demostrado que la quimioterapia mejora tanto la duración como la calidad de vida de los pacientes con NSCLC en estadio IV. Tratamiento para el cáncer de células no pequeñas Al igual que sucede en el NSCLC, el tratamiento del cáncer de células pequeñas depende del estadio. El cáncer de células pequeñas se disemina rápidamente, por lo que la quimioterapia sistémica es el tratamiento primario para todos los pacientes. Tal vez escuche a su médico hablar de estadio limitado (no hay signos de que el cáncer se haya diseminado) o de estadio extenso (el cáncer se ha diseminado) para describir el cáncer de células pequeñas que usted padece. El régimen de quimioterapia que se usa con más frecuencia es etopósido (VePesid, Lastet, Etopophos) más cisplatino (Platinol) o carboplatino (Paraplatin). El mejor tratamiento para los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio limitado es una combinación de quimioterapia más radioterapia en el tórax dos veces al día administradas simultáneamente. Lo más conveniente es administrar radioterapia durante el primer o segundo mes de quimioterapia. Los pacientes con cáncer en estadio extenso se tratan solamente con quimioterapia. La quimioterapia se administra durante tres a seis meses. La cirugía rara vez es adecuada para los pacientes con cáncer de células pequeñas, y solo se la considera para los pacientes con enfermedad en estadio muy temprano, como cáncer en un nódulo pulmonar pequeño. En esos casos, la quimioterapia, con o sin radioterapia, se administra posteriormente. En los pacientes cuyos tumores se han reducido después de la quimioterapia, la radioterapia en la cabeza baja el riesgo de que el cáncer se disemine al cerebro. Esta radiación preventiva en la cabeza se denomina radiación craneana profiláctica (PCI, por sus siglas en inglés) y ha demostrado prolongar la vida de estos pacientes. Al igual que los pacientes con NSCLC en estadio avanzado, los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en cualquier estadio corren el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer, aun cuando en un principio la enfermedad esté controlada. Todos los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas requieren una cuidadosa supervisión médica con radiografías, técnicas de diagnóstico por imágenes y controles médicos. Cáncer de pulmón recurrente Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés). Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente.Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante). Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como cirugía, quimioterapia y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo enfrentarse a la recurrencia del cáncer (en inglés). Cáncer de pulmón metastásico Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que pueden haber diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos. La quimioterapia no es tan eficaz como la radioterapia o la cirugía para tratar el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro. Por ello, el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro se trata con radioterapia, cirugía o ambas opciones. La mayoría de los pacientes con metástasis cerebral de un cáncer de pulmón son tratados con radioterapia que se aplica a todo el cerebro. Esta alternativa puede provocar efectos secundarios, como caída del cabello, fatiga y enrojecimiento del cuero cabelludo. En el caso de un tumor pequeño, se puede utilizar un tipo de radioterapia llamada radiocirugía estereotáctica, que concentra la radiación solo en el tumor cerebral y minimiza los efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad), un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene el paciente. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención médica de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas. La radioterapia o la cirugía también se pueden utilizar para el tratamiento de las metástasis que están causando dolor u otros síntomas.
Los medicamentos también ayudan a tratar los síntomas del cáncer de pulmón.
Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no es eficaz, es posible hablar de cáncer en etapa avanzada. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre están en busca de mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer de pulmón. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos. Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos estudios evalúan nuevos medicamentos y métodos de tratamiento, nuevos abordajes para los tratamientos existentes y nuevos métodos de prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de pulmón. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de pulmón. A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”) El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico hará una lista de todas las opciones del paciente, de modo que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe explicar todos los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe detallar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer de pulmón, consulte la sección Investigaciones actuales. Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de cuidados médicos. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento. Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes de un tumor canceroso y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. No olvide hablar con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con cáncer de pulmón. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchos pacientes, el diagnóstico de cáncer de pulmón es estresante y puede provocar emociones complejas. Es recomendable que los pacientes y sus familiares compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de cuidados médicos, que puede ayudarlos con las estrategias para sobrellevar el cáncer (en inglés). Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer. Un efecto secundario que se presenta más de cinco años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Vivir con cáncer de pulmón
Dado que el cáncer de pulmón se asocia con el hábito de fumar, los pacientes pueden sentir que no recibirán mucho apoyo de las personas que los rodean porque suponen que ellas atribuyen la enfermedad a su conducta. La verdad es que la mayoría de los fumadores no desarrollan cáncer de pulmón y no todos los pacientes con cáncer de pulmón fuman. El cáncer de pulmón puede afectar a todas las personas. De hecho, la mayoría de las personas que actualmente desarrollan la enfermedad dejaron de fumar años atrás o jamás lo hicieron. Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer de pulmón puede ser muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Algunos pacientes con cáncer de pulmón desarrollan ansiedad y, en menor medida, depresión. Ni los pacientes ni sus familiares deben sentir temor de expresar cómo se sienten a los médicos, enfermeros y trabajadores sociales. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar a los pacientes, y muchos de sus integrantes poseen técnicas y experiencia especiales que pueden hacer más llevadera la situación para los pacientes y sus familias. Además del apoyo emocional y la educación, el médico puede recetar ansiolíticos y, en ocasiones, antidepresivos. El profesional puede derivar al paciente a un consejero, psicólogo, trabajador social o psiquiatra. Asimismo, tanto los pacientes como sus familiares deben saber que la comunidad dispone de recursos para ayudar a las personas que viven con cáncer. Algunos pacientes se sienten cómodos hablando sobre su enfermedad y sus experiencias durante el tratamiento, ya sea con el médico o enfermero, con familiares o amigos, o con otros pacientes. Pueden incluso unirse a grupos de apoyo o grupos de promoción para concienciar a la población sobre el cáncer de pulmón y ayudar a otros pacientes que viven con la enfermedad. Si bien un diagnóstico de cáncer de pulmón es serio, los pacientes pueden contar con que los médicos les ofrecerán un tratamiento eficaz. Puede reconfortarlos saber que los avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de pulmón ampliarán la posibilidad de cura para un número cada vez mayor de pacientes. Después del tratamiento
Cada año, decenas de miles de personas se curan del cáncer de pulmón en los Estados Unidos. Al finalizar el tratamiento para el cáncer de pulmón, su médico programará una serie de pruebas y consultas para controlar su recuperación y asegurarse de que el cáncer no reaparezca. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas. Además, la ASCO ofrece resúmenes de tratamiento del cáncer y planes de cuidados para supervivientes (en inglés) para el cáncer de pulmón de células pequeñas y el NSCLC, que permiten llevar un registro del tratamiento que recibió y crear un plan al finalizar el tratamiento. Durante este período, debe comunicar a su médico o enfermero cualquier problema que se prolongue por más de dos semanas. Es posible que las personas tratadas por cáncer de pulmón sigan teniendo efectos secundarios, incluso después de finalizado el tratamiento. Los problemas frecuentes posteriores al tratamiento incluyen dolor, fatiga y disnea. Los sentimientos de depresión y ansiedad también pueden persistir después del tratamiento, y es muy frecuente el temor a la recurrencia del cáncer. Con frecuencia, las personas sienten que tienen menos apoyo después de finalizar el tratamiento y que reciben menos asistencia de parte de los médicos o enfermeros y de otros programas, como los grupos de apoyo. Su médico, el enfermero y el trabajador social pueden ayudarlo a elaborar un plan para controlar cualquier problema que persista después del tratamiento. Obtenga más información sobre lo que viene después del tratamiento contra el cáncer (en inglés). Nada contribuye más a la recuperación de las personas con cáncer de pulmón que dejar de fumar (en inglés). Hay muchas herramientas y métodos disponibles. Consiga el apoyo de familiares, amigos, enfermeros y médicos (es difícil dejar el hábito sin ayuda). Las personas que padecen cáncer de pulmón tienen un riesgo mayor de desarrollar un segundo cáncer de pulmón. Su médico le recomendará estudios para detectar la aparición de un nuevo cáncer lo antes posible. Se aconseja a las personas en recuperación de cáncer de pulmón que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Dado que muchos supervivientes de cáncer de pulmón han sido fumadores en el pasado, corren un riesgo muy elevado de tener enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, enfisema y bronquitis crónica. Algunos tratamientos para el cáncer pueden aumentar aún más estos riesgos. Incluso para quienes no fuman, volver a sus rutinas de salud habituales después del cáncer es importante para su bienestar general. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y la energía. Es recomendable que los pacientes en recuperación, incluso los que usan fuentes de oxígeno, caminen durante 15 o 30 minutos todos los días para mejorar su función cardíaca y respiratoria. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.Obtenga más información sobre los próximos próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés) y cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de pulmón, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso. Terapia personalizada. Los investigadores han identificado características de los pacientes y sus tumores que pueden predecir si una quimioterapia o una terapia dirigida específicas pueden ser eficaces. Para recabar esta información, se les pedirá a los pacientes cada vez más que se hagan análisis adicionales de las muestras del tumor tomadas al momento del diagnóstico. En la mayoría de los pacientes para los que se recomienda quimioterapia, la cantidad de tejido tumoral que se extrae durante la biopsia para diagnosticar el cáncer no es suficiente para estos estudios adicionales. Se solicitará a estos pacientes que se sometan a biopsias adicionales para ayudar a planificar la terapia y, si participan en un estudio clínico, para contribuir a descubrir mejores formas de tratar el cáncer de pulmón. Avances en las técnicas quirúrgicas y de radioterapia. Los médicos están descubriendo métodos para mejorar la eficacia de los procedimientos quirúrgicos y radiológicos, y, a la vez, reducir sus efectos secundarios. Los avances en todos los tipos de tratamiento ampliarán la capacidad de los profesionales para combinar la quimioterapia con la radioterapia y la cirugía en el tratamiento de los pacientes con todos los estadios de cáncer de pulmón. Métodos avanzados de detección. El cáncer de pulmón se trata con mejores resultados en sus etapas tempranas, lo que ha suscitado interés en examinar a pacientes para detectar el cáncer de pulmón antes de que este avance al punto de producir síntomas. Actualmente no existen métodos de detección comprobados para el cáncer de pulmón. Se están evaluando los avances en el diagnóstico por imágenes, como la tomografía computarizada (CT) helicoidal de baja dosis, lo que puede dar como resultado métodos mejores para la detección precoz de la enfermedad. En el futuro, las moléculas que se detecten en una muestra de sangre o esputo podrán sugerir la presencia de cáncer de pulmón, incluso antes de que este pueda verse en una tomografía computarizada. Interrumpir el consumo de tabaco (en inglés. Aun si se utilizan los mejores métodos de detección precoz y tratamiento del cáncer de pulmón, la mejor forma de salvar vidas amenazadas por la enfermedad es mediante programas para dejar de fumar. Para la mayoría de las personas, el cáncer de pulmón es una enfermedad altamente evitable. Incluso a las personas que padecen la enfermedad, dejar de fumar les permite vivir más, reduce los efectos secundarios y la posibilidad de desarrollar un segundo cáncer de pulmón. Dejar de fumar es difícil en cualquier momento, tanto más durante un tratamiento para el cáncer. El equipo de cuidados médicos le puede facilitar la tarea con técnicas tales como la sustitución de la nicotina, entre otras. Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes. Obtenga más información sobre los términos estadísticos términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer. ¿Desea obtener más información sobre las investigaciones actuales? Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes sobre el cáncer de pulmón, explore este material relacionado:
O elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Preguntas para hacerle al médico
Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de su salud. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted. Para todos los pacientes con cáncer de pulmón:
Para pacientes que se someterán a cirugía:
Para los pacientes que se van a someter a quimioterapia o terapia dirigida:
Para los pacientes que se van a someter a radioterapia:
Para los pacientes que consideran la posibilidad de participar de un estudio clínico:
Para los pacientes que han completado su tratamiento:
Para los pacientes fumadores:
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés). |