Cáncer de riñónLast Updated: August 02, 2011 Panorama general
Los riñones son órganos marrones rojizos del tamaño del puño de una mano pequeña ubicados por encima de la cintura a cada lado de la columna. Se encuentran más cerca de la parte posterior que de la parte anterior del cuerpo. Los riñones filtran sangre y eliminan las impurezas, el exceso de minerales y sales, y el excedente de agua. Por día, estos órganos filtran aproximadamente 200 cuartos de galón de sangre para generar dos cuartos de galón de agua de desecho (orina). Los riñones también producen hormonas que ayudan a controlar la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y otras funciones. Si bien las personas tienen dos riñones, cada uno trabaja de modo independiente, lo que significa que el cuerpo puede funcionar con menos de un riñón completo. Con la diálisis, un proceso de filtración mecanizado, es posible vivir sin riñones. Tipos de cáncer de riñón El cáncer de riñón comienza cuando las células normales de uno o ambos riñones empiezan a cambiar y proliferar sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo). Existen varios tipos de cáncer de riñón: Carcinoma de células renales. Aproximadamente el 85% de los tumores malignos de riñón son carcinomas de células renales. Este cáncer se desarrolla dentro de los sistemas microscópicos de filtración del riñón, es decir, del revestimiento de minúsculos conductos que se conectan con la vejiga. Carcinoma de células de transición. También conocido como carcinoma urotelial. El carcinoma de células de transición comienza en la zona del riñón en la que se acumula la orina antes de pasar a la vejiga. Esta clase de cáncer de riñón es similar al cáncer de vejiga y se lo trata como al cáncer de vejiga (en inglés). Representa del 10% al 15% de los tumores malignos de riñón en los adultos. Sarcoma. El sarcoma de riñón es poco frecuente y se trata con cirugía. Para algunos pacientes, puede ser beneficioso combinar la quimioterapia con cirugía, dado que el sarcoma puede llegar a tener un gran tamaño antes de que se lo descubra. No se metastatiza (disemina) tan frecuentemente como lo hacen otros tipos de cáncer de riñón. Tumor de Wilms. El tumor de Wilms (en inglés) es más frecuente en los niños y recibe un tratamiento diferente al del cáncer de riñón en los adultos. Este tipo de cáncer tiene muchas más probabilidades de responder satisfactoriamente a la radioterapia y la quimioterapia que los otros tipos de cáncer de riñón, lo que ha dado lugar a un abordaje diferente de tratamiento. Tipos de células cancerosas de riñón Saber de qué clase de células se compone un tumor ayuda a los médicos a planificar el tratamiento. Existen varios tipos de células cancerosas de riñón. A continuación se enumeran las más comunes. Los patólogos (médicos que se especializan en interpretar pruebas de laboratorio y en evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) han identificado tanto como 10 tipos diferentes de estas células.
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O elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Estadisticas
Se estima que, en año, se diagnosticará cáncer de riñón y cáncer pélvico renal a 60.920 adultos (37.120 hombres y 23.800 mujeres) en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán 13.120 muertes (8.270 hombres y 4.850 mujeres) a causa de esta enfermedad. El cáncer de riñón es el sexto tipo más frecuente de cáncer y la décima causa más común de muerte por cáncer en los hombres. Es el octavo cáncer más frecuente en las mujeres. La tasa de supervivencia a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas aquellas que mueren por otras enfermedades) de personas con cáncer de riñón es de aproximadamente el 69%. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer se deben interpretar con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de riñón. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, estas pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés). Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society: Cancer Facts & Figures 2011. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre el estilo de vida y los cuidados de la salud. Todavía no se sabe lo suficiente acerca del cáncer de riñón como para determinar exactamente cómo prevenirlo. Sin embargo, es posible tomar ciertas medidas para reducir el riesgo, como dejar de fumar, disminuir la presión arterial, controlar el peso corporal y consumir una dieta rica en frutas y verduras con bajo contenido de grasas. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de riñón:< Tabaquismo. El tabaquismo duplica el riesgo de desarrollar cáncer de riñón y se cree que provoca aproximadamente el 30% de los casos de cáncer de riñón en los hombres y aproximadamente el 25% en las mujeres. Sexo. Los hombres tienen de dos a tres veces más probabilidades de sufrir cáncer de riñón que las mujeres. Raza. Las tasas más altas de cáncer de riñón se dan en las personas negras. Edad. El cáncer de riñón es fundamentalmente una enfermedad de los adultos y se suele diagnosticar entre los 50 y 70 años. Nutrición y peso (en inglés). Las investigaciones a menudo han demostrado una conexión entre el cáncer de riñón y la obesidad (generalmente causada por tantos años de consumo de una dieta con alto contenido de grasas). Presión arterial alta. Los hombres con presión arterial alta (también llamada hipertensión) pueden ser más propensos a desarrollar cáncer de riñón. Consumo excesivo de ciertos medicamentos. En Estados Unidos, el uso de analgésicos que contengan fenacetina, que solían ser medicamentos populares de venta sin receta, está prohibido desde 1983 debido a su vínculo con el cáncer de riñón. Además, los diuréticos y los analgésicos tales como la aspirina, el acetaminofén y el ibuprofeno se han relacionado con el cáncer de riñón. Exposición al cadmio. Algunos estudios han demostrado una relación entre el cáncer de riñón y la exposición al metal cadmio. Trabajar con baterías, pinturas o materiales para soldar también puede aumentar el riesgo; este riesgo es especialmente más elevado para los fumadores expuestos al cadmio. Diálisis a largo plazo. Los pacientes que usan diálisis durante un período de tiempo prolongado pueden desarrollar quistes cancerosos en los riñones. Estas formaciones se suelen detectar en un estadio temprano y con frecuencia se pueden extirpar antes de que el cáncer se disemine. Riesgos genéticos y hereditarios. Se ha reconocido un riesgo hereditario de desarrollar cáncer de riñón, pero solo se han encontrado unos pocos genes específicos que aumentan el riesgo. Uno de estos genes es el responsable de una enfermedad genética hereditaria llamada síndrome de Von Hippel-Lindau (en inglés); el 40% de las personas con este trastorno desarrolla cáncer de riñón. Además, hace poco se identificaron dos síndromes genéticos relacionados con el carcinoma de células renales: Birt-Hogg-Dubé (en inglés) y leiomiomatosis hereditaria (en inglés). Ambas enfermedades genéticas provocan patologías de la piel, además del cáncer de riñón. Obtenga más información sobre la genética del cáncer de riñón (en inglés). Otras enfermedades: Las personas con esclerosis tuberosa (en inglés), un trastorno genético complejo, tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de riñón, al igual que aquellas que padecen el síndrome de Von Hippel-Lindau (consulte más arriba). Síntomas
A menudo, el cáncer de riñón se detecta cuando una persona se hace una radiografía o un ultrasonido (consulte Diagnóstico) por otras causas. En sus estadios tempranos, el cáncer de riñón no provoca dolor. Por lo tanto, los síntomas de la patología suelen aparecer cuando el tumor es grande y comienza a afectar los órganos cercanos. Las personas con cáncer de riñón pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con este tipo de cáncer no presentan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.
No se dispone de pruebas de detección sistemáticas para detectar el cáncer de riñón en estadio temprano. Los médicos pueden recomendar que las personas con riesgo elevado de desarrollar la enfermedad se realicen pruebas por imágenes para observar el interior del cuerpo. En las personas con antecedentes familiares de cáncer de riñón, a veces se usan las tomografías computarizadas para detectar el cáncer de riñón en un estadio temprano (consulte Diagnóstico). Sin embargo, en la mayoría de las personas, no se ha demostrado que las tomografías computarizadas sean una herramienta útil para la detección del cáncer de riñón. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no es posible realizar la biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha hecho metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de riñón: Análisis de sangre y orina. Se pueden realizar un análisis de sangre para controlar el número de glóbulos rojos y un análisis de orina para detectar la presencia de sangre, bacterias o células cancerosas. Estos análisis pueden sugerir la presencia de cáncer de riñón, pero no permiten hacer un diagnóstico definitivo. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída durante la biopsia es analizada por un patólogo (un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Después, este profesional redacta un informe de patología (el resultado del análisis de laboratorio) que se incluye como información permanente en la historia clínica de la persona. Los médicos deben tener un informe de patología antes de aplicar radioterapia o administrar quimioterapia para tratar el cáncer. El informe del patólogo identifica el tipo de célula que forma parte del cáncer de riñón, un dato importante para planificar el tratamiento. Por ejemplo, los pacientes con tumores de células claras tienen mutaciones del gen de Von Hippel-Lindau (VHL, por sus siglas en inglés) (un gen supresor de tumores que es un tipo de gen que impide el crecimiento del tumor), lo que aumenta la probabilidad de que el cáncer pueda tratarse con medicamentos dirigidos al factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF, por sus siglas en inglés) (consulte Tratamiento). El tipo de biopsia depende de la localización del cáncer. Es posible que no sea necesario hacer una biopsia si el cáncer se observa en la tomografía computarizada y que se recomiende la extracción del riñón. Si se recomienda la cirugía sobre la base de los resultados de otras pruebas médicas, como las tomografías computarizadas, muchos médicos examinarán el tumor después de extirparlo durante la cirugía, en vez de recurrir a un procedimiento aparte antes del procedimiento quirúrgico. El paciente debe asegurarse de analizar con su médico la razón por la cual le recomiendan la biopsia. Pruebas por imágenes Pielograma intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés). Se inyecta un medio de contraste en el torrente sanguíneo del paciente para destacar los riñones, la uretra y la vejiga cuando se toma una radiografía (consulte más abajo). La imagen producida puede mostrar cambios en estos órganos y en los ganglios linfáticos circundantes. Centellograma óseo. Este estudio utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente y luego se acumula en zonas del hueso. Para la detección, se utiliza una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer o una fractura, aparecen de color oscuro. Tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. Cistoscopia/nefro-ureteroscopia. En raras ocasiones, se realizan pruebas especiales llamadas cistoscopia y nefro-ureteroscopia para el cáncer pélvico renal. No son utilizadas para el carcinoma de células renales. Durante estos procedimientos, se seda al paciente mientras se inserta un pequeño tubo iluminado en la vejiga a través de la uretra y hasta el riñón. Este dispositivo permite extraer muestras de células y, en algunos casos, pequeños tumores. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia qué lugar, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. Conocer el estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro); el estadio 0 del cáncer de riñón es extremadamente poco frecuente. El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. Es importante que los médicos sepan lo más posible acerca del tumor, porque esta información puede ayudarlos a predecir si el cáncer crecerá y se diseminará o cómo responderá al tratamiento. Esta información incluye el tipo celular, el grado (describe el grado de semejanza de las células cancerosas con las células normales), la presencia de determinadas proteínas en las células cancerosas (por ejemplo, anhidrasa carbónica IX) e información que aporta el paciente (grado de actividad, pérdida de peso y presencia o ausencia de fiebre y sudoración así como otros síntomas). TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la ?T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor de modo aún más detallado. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. Si hay más de un tumor, la letra minúscula “m” (múltiple) se agrega a la categoría de estadio “T”. A continuación se incluye información sobre los estadios específicos del tumor para el cáncer de riñón: TX: No se puede evaluar el tumor primario. T0: No hay evidencia de tumor primario en los riñones. T1: El tumor está limitado al riñón y mide 7 centímetros (cm) o menos en su área más grande. Los médicos han debatido mucho sobre si esta clasificación debe incluir solo a los tumores de 5 cm o menos. T1a: El tumor está limitado al riñón y mide 4 cm o menos en su área más grande. T1b: El tumor está limitado al riñón y mide entre 4 y 7 cm en su área más grande. T2: El tumor está limitado al riñón y mide más de 7 cm en su área más grande. T2a: El tumor está limitado al riñón y mide más de 7 cm pero menos de 10 cm en su área más grande. T2b: El tumor está limitado al riñón y mide más de 10 cm en su área más grande. T3: El tumor se ha diseminado a las venas principales o los tejidos perirrenales (tejido conectivo adiposo que rodea los riñones). No ha invadido la glándula suprarrenal (la glándula que se encuentra arriba de cada riñón y que produce hormonas y adrenalina para ayudar a controlar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otras funciones del cuerpo) del mismo lado del cuerpo en el que se encuentra el tumor ni sobrepasa la fascia de Gerota (un revestimiento de tejido que rodea el riñón). T3a: El tumor se diseminó a la gran vena que sale del riñón, llamada vena renal, o a la capa muscular de la vena, o se diseminó al tejido adiposo que rodea al riñón o que se encuentra dentro del riñón. El tumor no sobrepasa la fascia de Gerota. T3b: El tumor se diseminó a la gran vena que sale del corazón llamada vena cava, por debajo del músculo conocido como diafragma ubicado debajo de los pulmones que facilita la respiración. T3c: El tumor se diseminó a la vena cava por encima del diafragma o las paredes de la vena cava. T4: El tumor se ha diseminado a zonas más allá de la fascia de Gerota y llega a la glándula suprarrenal del mismo lado del cuerpo en el que se encuentra. Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos, que son los órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a los riñones se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes. NX: Los ganglios linfáticos regionales no pueden evaluarse. N0: El cáncer no se diseminó a los ganglios linfáticos regionales. N1: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales. Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Las zonas más frecuentes a las que se puede diseminar el cáncer de riñón incluyen los huesos, el hígado, los pulmones, el cerebro y los ganglios linfáticos distantes. M0: La enfermedad no se ha metastatizado. M1: El cáncer se diseminó a otras partes del cuerpo además de los riñones. Agrupación de estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio I: El tumor mide 7 cm o menos y está limitado al riñón. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a los órganos distantes (T1, N0, M0). Estadio II: El tumor mide más de 7 cm y está limitado al riñón. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a los órganos distantes (T2, N0, M0). Estadio III: Cualquiera de estas condiciones:
Estadio IV: Cualquiera de estas condiciones:
Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede hallarse en los riñones o en otra zona del cuerpo. Datos utilizados con autorización de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Tratamiento
El tratamiento del cáncer de riñón depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de especialistas, entre los cuales puede haber un urólogo (un médico que se especializa en problemas de las vías urinarias), un oncólogo, un patólogo, un radiólogo de diagnóstico y un radiooncólogo, trabajará con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a las pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones relacionadas con el plan de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección Estudios Clínicos. El cáncer de riñón se trata más frecuentemente con cirugía, terapia dirigida o inmunoterapia. La radioterapia y la quimioterapia se usan ocasionalmente. Los pacientes con cáncer de riñón que se ha diseminado (cáncer avanzado; consulte abajo) suelen recibir múltiples regímenes de tratamiento (tratamientos que se administran uno después del otro). A continuación, se describen las opciones de estos tratamientos. Vigilancia activa En algunos casos, especialmente cuando el tumor es pequeño y de crecimiento lento, es posible que el médico recomiende que el paciente sea controlado de cerca y espere para comenzar el tratamiento activo hasta tanto haya pruebas de que la enfermedad empeora. Este abordaje recibe el nombre de vigilancia activa, espera vigilante o método de supervisión y espera. Cirugía Si el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, la cirugía para extirpar el tumor, parte del riñón o el riñón entero, y posiblemente el tejido y los ganglios linfáticos cercanos, puede ser el único tratamiento necesario. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Los tipos de cirugía utilizados para el cáncer de riñón incluyen los siguientes procedimientos: Nefrectomía radical. La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y un vaciamiento de los ganglios (extirpación de los ganglios linfáticos afectados por el cáncer). Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o a los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar esta glándula (un procedimiento llamado adrenalectomía) y partes de estos vasos. Nefrectomía parcial. La nefrectomía parcial es la extirpación quirúrgica de un tumor que permite preservar la función renal y disminuir el riesgo de desarrollar una enfermedad renal después de la cirugía llamada lesión por hiperfiltración. Se utiliza más a menudo para tumores pequeños, incluso cuando el otro riñón funciona con normalidad. Cirugía laparoscópica. En la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas, en vez de una sola incisión más grande en el abdomen como en el caso de la cirugía tradicional. El cirujano utiliza equipos telescópicos para extirpar todo el riñón o realizar una nefrectomía parcial. Esta clase de cirugía puede ser más prolongada, pero es menos dolorosa después, y los pacientes se recuperan con mayor rapidez. Ablación por radiofrecuencia. La ablación por radiofrecuencia consiste en utilizar una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con corriente eléctrica. El procedimiento está a cargo de un radiólogo o urólogo. El paciente recibe un sedante y anestesia local para adormecer el área. Crioablación. La crioablación (también llamada crioterapia o criocirugía) es el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión. La sonda de metal se coloca en el tejido canceroso utilizando como guía una tomografía computarizada o un ultrasonido. Este procedimiento requiere anestesia general durante varias horas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó este tratamiento para el cáncer de riñón, pero se necesitan más estudios de investigación para determinar su eficacia a largo plazo. Conozca más sobre la cirugía del cáncer. Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a genes específicos, proteínas o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y supervivencia del cáncer. Estos medicamentos adquieren cada vez más importancia en el tratamiento del cáncer de riñón. Los medicamentos antiangiogénicos son un tipo de terapia dirigida que bloquea la formación de nuevos vasos sanguíneos que son necesarios para que el tumor crezca y se disemine. El sunitinib (Sutent), el pazopanib (Votrient) y el sorafenib (Nexavar), llamados inhibidores de la tirosina cinasa (TKI, por sus siglas en inglés), son dos medicamentos antiangiogénicos que pueden se utilizar para tratar el cáncer de riñón de células claras. El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). El VEGF controla la formación de nuevos vasos sanguíneos. Los efectos secundarios de los inhibidores de la tirosina cinasa pueden incluir diarrea, presión arterial alta así como molestias y sensibilidad en las manos y los pies. Se demostró que otro fármaco antiangiogénico, el bevacizumab (Avastin), retarda el crecimiento tumoral en las personas con carcinoma renal metastásico. El bevacizumab combinado con interferón (consulte abajo) retarda el crecimiento y la diseminación tumoral. El temsirolimus (Torisel) y el everolimus (Afinitor) son fármacos que atacan una proteína llamada mTOR que ayuda al crecimiento de las células del cáncer de riñón. Los estudios demuestran que estos fármacos retardan el crecimiento del cáncer de riñón. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos.Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que se puede realizar búsquedas (en inglés). Inmunoterapia La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o que se elaboran en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Es posible que el cáncer de riñón sea uno de los pocos tipos de cáncer que el sistema inmunológico del cuerpo puede combatir, lo que hace que la inmunoterapia a menudo sea eficaz para su tratamiento. Actualmente, la interleuquina-2 (IL-2) es un fármaco eficaz para tratar el cáncer de riñón en estadio avanzado. Es una hormona celular (citocina) producida por glóbulos blancos activados y es importante para el funcionamiento del sistema inmunológico, incluida la destrucción de las células tumorales. Con este fármaco, tal vez sea posible curar a aproximadamente el 5% de las personas con cáncer metastásico de riñón. Una dosis elevada de IL-2 puede causar graves efectos secundarios, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, infarto de miocardio, hemorragias, escalofríos y fiebre, por lo que los pacientes quizás deban permanecer en el hospital hasta 10 días durante el tratamiento. Solo los centros con experiencia y conocimientos en dosis elevadas de IL-2 o en cáncer de riñón deben pronunciarse a favor o en contra de este fármaco. Algunos centros utilizan bajas dosis de IL-2 porque produce menos efectos secundarios; sin embargo, no es un tratamiento tan eficaz. El alfa interferón es otro tipo de agente de inmunoterapia ampliamente utilizado en el tratamiento del cáncer de riñón que se ha diseminado. El interferón parece modificar las proteínas de la superficie de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha demostrado que aumenta la supervivencia en comparación con un tratamiento más antiguo llamado acetato de megestrol. Los investigadores han hecho pruebas con diversas combinaciones de IL-2 y alfa interferón para pacientes con cáncer de riñón en estadio avanzado, y estos tratamientos también se han combinado con quimioterapia. No se ha demostrado en estudios de investigación que estas combinaciones sean mejores que la administración de IL-2 o interferón solos. Conozca más sobre la inmunoterapia. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. No se la considera eficaz como tratamiento primario para el cáncer de riñón. Se utiliza sola en contadas ocasiones para tratar este tipo de cáncer debido al grave daño que le produce al riñón normal. Se emplea únicamente si un paciente no puede someterse a cirugía e, incluso en esos casos, suele utilizarse solo en áreas por las que el cáncer se ha diseminado, no en el tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza una vez que el cáncer se ha diseminado para ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Para el cáncer de riñón, la radiación interna se administra con una aguja hueca mediante la que se insertan semillas radioactivas directamente en el tumor. Otro tipo de radioterapia es la radiocirugía estereostática que está diseñada para dirigir la radioterapia a una zona específica sin dañar el tejido cercano. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos administrados en un plazo determinado. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La radioterapia interna puede causar sangrado, infección y riesgo de lesión del tejido cercano. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizar el tratamiento. Conozca más sobre radioterapia. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunas personas quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otras probablemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. Si bien es útil para tratar la mayoría de los tipos de cáncer, el cáncer de riñón a menudo es resistente a la quimioterapia. Los investigadores siguen estudiando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones de medicamentos. En algunos pacientes, la combinación de gemcitabina (Gemzar) con fluorouracilo (5-FU, Adrucil) o con capecitabina (Xeloda) reduce temporalmente el tamaño del tumor. Es importante recordar que hay muchas más probabilidades de que el carcinoma urotelial (en inglés; también conocido como carcinoma de células de transición) y el tumor de Wilms (en inglés) respondan satisfactoriamente a la quimioterapia. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Cáncer avanzado de riñón En el estadio más avanzado (estadio IV; metastásico), las células del cáncer de riñón se han separado del tumor original y se han desplazado a través del sistema linfático o sanguíneo a otras partes del cuerpo donde comienzan a generar tumores. El sitio más común donde se disemina el cáncer de riñón es en los pulmones, pero también se puede diseminar a los ganglios linfáticos, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel así como a otras zonas del cuerpo. Si el cáncer se diseminó a muchas zonas más allá de los riñones, el tratamiento es más difícil. El cáncer de riñón que se ha diseminado a otras partes del cuerpo se trata con radioterapia, inmunoterapia y quimioterapia, solas o combinadas. En la actualidad, el tratamiento más eficaz para el cáncer metastásico de riñón es la terapia dirigida, que retrasa o previene el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. Se demostró que estos medicamentos prolongan la vida en comparación con el tratamiento estándar. Un aspecto importante del cuidado del cáncer avanzado es el alivio de los síntomas y los efectos secundarios para mejorar la calidad de vida del paciente. Esto incluye ayudar al paciente desde el punto de vista físico, emocional y social, y recibe el nombre de Cuidados paliativos. El diagnóstico de cáncer avanzado puede ser muy estresante. Algunos pacientes desarrollan ansiedad y, en menor medida, depresión. Hay que alentar tanto a los pacientes como a sus familiares a que digan cómo se sienten a los médicos, enfermeros y trabajadores sociales. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar a los pacientes, y muchos de sus integrantes poseen técnicas, experiencia y conocimientos especiales sobre los programas de apoyo que pueden hacer más llevadera la situación para los pacientes y sus familias. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer de riñón. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento para comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo abordaje para la radioterapia o la cirugía, o bien un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos se encuentran entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes suelen estar dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otros tratamientos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de riñón. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de riñón. A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información sobre el uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda cómo se diferencia el tratamiento nuevo del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer de riñón, consulte la sección Investigaciones actuales. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. Dado que las investigaciones sobre la aparición de los efectos secundarios relacionados con el cáncer de riñón son permanentes, es importante hablar con el médico sobre cómo prevenirlos y ponerse en contacto con el profesional de inmediato si aparece algún efecto secundario. El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los los efectos secundarios más comunes de un tumor canceroso y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de riñón, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. ASCO ofrece formularios de resumen del tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarlo a llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento. Como parte de este plan de seguimiento, los pacientes deben realizarse análisis de sangre periódicos para controlar la función renal, radiografías de tórax, tomografías computarizadas del abdomen y el tórax, y otras pruebas por imágenes para observar si se produce recurrencia o metástasis. Los pacientes deben realizarse un control cada tres meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo al quinto año y, de allí en adelante, una vez al año. Debido a que las personas tratadas por cáncer de riñón frecuentemente tienen un solo riñón, deberán ser controladas por el resto de sus vidas para detectar el posible empeoramiento de la función renal. Hay pocos efectos secundarios a largo plazo, aunque es posible que algunos pacientes tengan dolor crónico por la cicatriz quirúrgica. Además, las personas con cáncer de riñón tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer de colon y de próstata. Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer de colon que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre vivir bien después del cáncer. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el cáncer de riñón son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Debido a que la mayoría de los casos de cáncer de riñón no responden bien a la quimioterapia tradicional, la investigación del cáncer de riñón se centra en utilizar tratamientos nuevos y diferentes, inmunoterapia y terapia dirigida. Terapia dirigida. Se están evaluando como tratamientos para el cáncer de riñón diversos medicamentos descubiertos recientemente que influyen en el proceso de formación de vasos sanguíneos o en el crecimiento de las células cancerosas. Los primeros resultados de estos estudios clínicos muestran que estos tipos de medicamentos pueden ser tratamientos eficaces para el cáncer de riñón, y esta es un área de rápidos cambios científicos. El axitinib (AG 013736) y el tivozanib (AV-951) aún se evalúan en estudios clínicos, pero los resultados demuestran que pueden ser tratamientos eficaces para el cáncer de riñón. Muchas terapias dirigidas están en estudio para ser utilizadas como terapias adyuvantes, tratamientos que se administran después de los tratamientos principales para reducir el riesgo de recurrencia (el regreso del cáncer) y eliminar cualquier célula cancerosa oculta que haya quedado. Actualmente, no existen terapias adyuvantes para el cáncer de riñón que hayan demostrado tener un beneficio significativo. Vacunas contra el cáncer (en inglés). Las vacunas contra el cáncer son tratamientos que ayudan al sistema inmunológico de una persona a luchar contra el cáncer. Los médicos están probando el uso de diversas vacunas para tratar el cáncer de riñón y evitar la recurrencia en las personas con carcinoma de células renales en estadio avanzado. Una vacuna se elabora a partir del tumor del paciente y se administra después de la cirugía, mientras que otras se elaboran a partir de proteínas halladas en la superficie de las células cancerosas del riñón o de las células de los vasos sanguíneos del tumor. Para encontrar estudios clínicos específicos de su diagnóstico, hable con su médico o busque en las bases de datos de estudios clínicos en línea ahora. Qué le debe preguntar al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud que se le brinda. Plantéese la posibilidad de hacer a su médico las siguientes preguntas:
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés). |