Cáncer de riñónLast Updated: December 14, 2007 Panorama general
Esta sección ha sido revisada y aprobada por Cancer.Net Editorial Board, 11/07 El cáncer de riñón es una enfermedad en la cual las células normales de los riñones comienzan a cambiar, crecen descontroladamente y ya no mueren, por lo que forman una masa de células que se denomina tumor. Los riñones son órganos marrones rojizos del tamaño del puño de una mano pequeña ubicados por encima de la cintura a cada lado de la columna. Se encuentran más cerca de la parte posterior que de la parte anterior del cuerpo. Los riñones filtran sangre y eliminan las impurezas, el exceso de minerales y sales y el excedente de agua. Cada día, los riñones procesan aproximadamente 200 cuartos de galón de sangre para generar dos cuartos de galón de agua de desecho (orina). Estos órganos también producen hormonas que ayudan a controlar la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y otras funciones. Aunque las personas tienen dos riñones, cada uno funciona de manera independiente. El cuerpo humano puede funcionar con menos de un riñón completo. Con la diálisis, un proceso de filtración mecanizado, es posible vivir sin riñones. Existen varios tipos de cáncer de riñón: Carcinoma de células renales. Aproximadamente el 85% de los casos de cáncer de riñón son carcinomas de células renales. Este cáncer se desarrolla dentro de los sistemas microscópicos de filtración del riñón, es decir, del revestimiento de minúsculos conductos que se conectan con la vejiga. Carcinoma de células de transición. El carcinoma de células de transición comienza en la zona del riñón en la que se acumula la orina antes de ser encauzada a la vejiga. Esta clase de cáncer de riñón es similar al cáncer de vejiga y se lo trata como a éste. Representa del 10% al 15% de los casos de cáncer de riñón en los adultos. Sarcoma. El sarcoma de riñón no es frecuente y se trata con cirugía. En algunos casos puede ser beneficioso combinar la quimioterapia con cirugía, dado que el sarcoma puede llegar a un tamaño grande antes de que se lo descubra. No produce metástasis (diseminación) tan frecuentemente como lo hacen otros tipos de cánceres de riñón. Tumor de Wilms. El tumor de Wilms, que se presenta principalmente en los niños, recibe un tratamiento diferente al del cáncer de riñón en los adultos. Este tipo de cáncer responde mucho más a la radioterapia y la quimioterapia que los otros tipos de cáncer de riñón lo que ha originado un método de tratamiento diferente. Para obtener más información acerca del tumor de Wilms, consulte la Cancer.Net Guide to Wilms Tumor, Childhood Cancer. Conocer de qué clase de células está compuesto un tumor ayuda a los médicos a determinar el tratamiento. Existen varios tipos de células cancerosas de riñón: A continuación se enumeran las más comunes. Los patólogos (médicos que se especializan en interpretar pruebas de laboratorio, y en evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) identificaron hasta 10 tipos diferentes de estas células.
Estadísticas Se estima que, en 2007, se diagnosticará cáncer de riñón en 51.190 adultos aproximadamente (31.590 hombres y 19.600 mujeres) en los Estados Unidos. Se calcula que este año esta enfermedad causará unas 12.890 muertes (8.080 hombres y 4.810 mujeres). La tasa de sobrevida relativa a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, con exclusión de quienes mueren por otras enfermedades) de los pacientes con cáncer de riñón es de aproximadamente el 66%. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de riñón. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a menudo de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o diagnóstico de este tipo de cáncer. Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2007. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Todavía no se conoce lo suficiente acerca del cáncer de riñón para determinar exactamente cómo prevenirlo. No obstante, es posible tomar ciertas medidas para reducir el riesgo, como dejar de fumar, disminuir la presión arterial, controlar el peso corporal y consumir una dieta rica en frutas y con bajo contenido de grasas. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de riñón: Tabaquismo. El tabaquismo duplica el riesgo de desarrollar cáncer de riñón y se cree que provoca aproximadamente el 30% de los casos de este tipo de cáncer en los hombres y aproximadamente el 25% en las mujeres. Sexo. El cáncer de riñón se presenta con una frecuencia de dos a tres veces mayor en los hombres que en las mujeres. Raza. La incidencia del cáncer de riñón es más elevada entre las personas de raza negra. Edad. El cáncer de riñón es fundamentalmente una enfermedad de los adultos y se suele diagnosticar entre los 50 y 70 años. Dieta y peso. Las investigaciones han demostrado una asociación entre el cáncer de riñón y la obesidad provocada por una dieta con alto contenido de grasas. Hipertensión (presión arterial alta). Se ha establecido una relación entre la presión arterial elevada y el cáncer de riñón en los hombres. Abuso de ciertos medicamentos. En Estados Unidos, los analgésicos que contengan fenacetina, que solían ser medicamentos populares de venta sin receta, están prohibidos desde 1983 debido a su vínculo con el cáncer de riñón. Además, otros medicamentos, como los diuréticos y los analgésicos se relacionaron con este tipo de cáncer. Exposición al cadmio. Algunos estudios han demostrado una relación entre el cáncer de riñón y la exposición al metal cadmio. Trabajar con productos como baterías, pinturas o materiales para soldar también puede aumentar el peligro; el riesgo es especialmente evidente para los fumadores expuestos al cadmio. Diálisis a largo plazo. Los pacientes que usan diálisis durante un período prolongado pueden desarrollar quistes cancerosos en los riñones. Estas formaciones se suelen detectar en un estadio temprano y con frecuencia se pueden extirpar antes de que el cáncer se disemine. Riesgos genéticos y hereditarios. Se ha reconocido un riesgo hereditario de desarrollar cáncer de riñón, pero sólo se han encontrado unos pocos genes específicos que aumenten el riesgo. Uno de estos genes es el responsable de una enfermedad genética hereditaria llamada síndrome de Von Hippel-Lindau; el 40% de las personas con este trastorno desarrolla cáncer de riñón. Además, hace poco se identificaron dos síndromes genéticos relacionados con el carcinoma de células renales: Birt-Hogg-Dubé y leiomiomatosis hereditaria. Ambas enfermedades genéticas provocan patologías de la piel además del cáncer de riñón. Si desea más información acerca de la genética del cáncer del riñón, consulte The Genetics of Kidney Cancer. Consecuencia de otras enfermedades. Las personas con esclerosis tuberosa, un trastorno genético complejo, tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de riñón, al igual que las personas que padecen el síndrome de Von Hippel-Lindau (consulte los "riesgos genéticos" más arriba). Síntomas
A menudo, cáncer de riñón se detecta por casualidad cuando una persona se hace una radiografía o un ultrasonido por otra causa. En sus estadios tempranos, el cáncer de riñón no provoca dolor. Por lo tanto, los síntomas de la patología suelen aparecer cuando el tumor es bastante grande y comienza a afectar los órganos cercanos. Las personas con cáncer de riñón pueden experimentar los siguientes síntomas. A veces, las personas con este tipo de cáncer no presentan ninguno de estos síntomas. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si a usted le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.
No se dispone de pruebas de detección sistemáticas para detectar el cáncer de riñón en estadio temprano. Los médicos pueden sugerir que las personas con riesgo elevado de desarrollar la enfermedad se realicen pruebas por imágenes para observar el interior del organismo. En los pacientes con antecedentes familiares de cáncer de riñón, a veces se usan las tomografías computarizadas para buscar el cáncer de riñón en un estadio temprano. Sin embargo, en la comunidad general, no se ha demostrado que las tomografías computarizadas fueran una herramienta útil para la detección del cáncer de riñón. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos. Algunas pruebas también pueden determinar cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayor parte de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar la biopsia, el médico puede sugerir que se realicen otras pruebas que ayuden a formular un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer se ha diseminado (metástasis). Su médico podría considerar estos factores cuando elige una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de riñón: Análisis de sangre y orina. Se pueden realizar un análisis de sangre para controlar el número de glóbulos rojos y un análisis de orina para detectar la presencia de sangre, bacterias o células cancerosas. Estas pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer de riñón, pero no sirven para realizar un diagnóstico definitivo. Biopsia: La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo. Después redacta un informe de patología (por escrito) que se incluye como información permanente en la historia clínica. Los médicos deben tener un informe de patología antes de aplicar radiación o quimioterapia para tratar el cáncer. El informe del patólogo identificará el tipo de célula que forma parte del cáncer de riñón. Esto es importante al planificar el tratamiento. Por ejemplo, los pacientes que presentan tumores de células claras tienen mutaciones del gen de Von Hippel-Lindau (VHL, por sus siglas en inglés) (un gen supresor de tumores [un tipo de gen que impide el crecimiento del tumor]), lo que los hace susceptibles al tratamiento con factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF, por sus siglas en inglés) (consulte Tratamiento). El tipo de biopsia depende de la localización del cáncer. Si el cáncer se descubre mediante una tomografía computarizada quizás no sea necesario realizar una biopsia. Si se recomienda la cirugía en base a los resultados de otras pruebas médicas, como las tomografías computarizadas, muchos médicos harán la biopsia durante la cirugía, después de extirpar el tumor, en vez de recurrir a un procedimiento individual antes de la cirugía. El paciente debe asegurarse de hablar con su médico la razón por la cual le recomiendan la biopsia. Pruebas por imágenes Pielograma intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés). Se inyecta un medio de contraste en el torrente sanguíneo del paciente para destacar los riñones, la uretra y la vejiga cuando se realiza una radiografía. La imagen producida puede mostrar cambios en estos órganos y en los ganglios linfáticos circundantes. Centellograma óseo. Un centellograma óseo utiliza un marcador radioactivo para observar el interior de los huesos. Se acumula en zonas del hueso, y se lo detecta con una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. Tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). El estudio por TAC crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos x. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Imágenes por resonancia magnética (IRM). Las IRM utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). En un estudio del PET, se inyectan moléculas de azúcar radioactivo en el cuerpo. Las células cancerosas absorben el azúcar con más rapidez que las células sanas, de forma tal que se iluminan en el estudio del PET. Los estudios del PET se utilizan con frecuencia para complementar la información reunida a través del estudio por CT, las IRM y el examen físico. Aunque informes recientes sugieren que el PET puede ser útil para controlar la reducción del tamaño del tumor en respuesta al tratamiento de las metástasis, muchas veces resulta experimental porque la mayoría de los cánceres de riñón no absorben las moléculas de azúcar radioactivo. Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. Cistoscopia/nefro-ureteroscopia. En casos raros de cáncer pélvico renal (de riñón), se puede realizar una prueba especial llamada cistoscopia y nefro-ureteroscopia. Durante estos procedimientos, se seda al paciente mientras se inserta un pequeño tubo iluminado en la vejiga a través de la uretra y se lo introduce en el riñón. Este dispositivo permite extraer muestras de células y, en algunos casos, pequeños tumores. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado. Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea Cancer.Net: Pruebas y procedimientos. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio clínico permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento. Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio clínico es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro); el cáncer de riñón de estadio 0 es extremadamente raro. El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer y de predecir su evolución, a fin de que los médicos puedan de común acuerdo planificar el mejor tratamiento. Es importante que los médicos aprendan todo lo que puedan acerca del tumor porque esta información puede ayudarlos a predecir la evolución del cáncer en el futuro. Esta información incluye datos del informe de patología (por ejemplo, el subtipo de células, el grado del cáncer [describe el grado de semejanza de las células cancerosas con el tejido normal al analizarlas con microscopio] y la presencia de determinadas proteínas en las células cancerosas, como la anhidrasa carbónica IX o la HLA B7) e información que aporta el paciente (su grado de actividad, la cantidad de peso que perdió y la presencia o ausencia de fiebre y sudoración, entre otros síntomas). TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la "T" más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños, que permiten describir el tumor con aún más detalle. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. Si hay más de un tumor, la letra minúscula "m" (múltiple) se agrega a la categoría de estadio "T". A continuación se presenta información sobre los estadios específicos del tumor para el cáncer de riñón: TX: No se puede evaluar el tumor primario. T0: No hay evidencia de tumor primario en los riñones. T1: El tumor está limitado al riñón y mide 7 centímetros (cm) o menos en su mayor dimensión (el área más grande). Nota: Se ha debatido mucho sobre si esta clasificación debería incluir sólo un tumor de hasta 5 cm. T1a: El tumor está limitado al riñón y mide 4 centímetros (cm) o menos en su mayor dimensión. T1b: El tumor está limitado al riñón y mide entre 4 y 7 cm en su mayor dimensión. T2: El tumor está limitado al riñón y mide más de 7 cm en su mayor dimensión. T3: El tumor se ha diseminado a las venas principales o ha invadido la glándula suprarrenal (la glándula que se encuentra arriba de cada riñón y que produce hormonas y adrenalina para ayudar a controlar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otras funciones del cuerpo) o el tejido perirrenal (tejido conectivo adiposo que rodea los riñones). El tumor no sobrepasa la fascia de Gerota (un revestimiento de tejido que rodea el riñón). T3a: El tumor ha invadido la glándula suprarrenal o el tejido perirrenal, pero no sobrepasa la fascia de Gerota. T3b: El tumor se diseminó a la(s) vena(s) renal(es) (la gran vena que sale del riñón) o la vena cava (la gran vena que sale del corazón) por debajo del diafragma (el músculo ubicado debajo de los pulmones que facilita la respiración). T3c: El tumor se extiende a la(s) vena(s) renal(es) o la vena cava por encima del diafragma. T4: El tumor ha invadido zonas más allá de la fascia de Gerota. Ganglio. La "N" en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos, que son los órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a los riñones se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios distantes. NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. N0: No hay metástasis en los ganglios linfáticos regionales (es decir que el cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales). N1: Hay metástasis solamente en un ganglio linfático regional. N2: Hay metástasis en más de un ganglio linfático regional. Metástasis a distancia. La "M" del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Las zonas más frecuentes a las que se puede diseminar el cáncer de riñón incluyen los huesos, el hígado, los pulmones, el cerebro y los ganglios linfáticos distantes. MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia. M0: La enfermedad no se ha metastatizado. M1: Hay metástasis a distancia (el cáncer se diseminó a otras partes del cuerpo además de los riñones). Agrupación de estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio I: El tumor mide 7 cm o menos y está limitado al riñón. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otros órganos distantes del cuerpo (T1, N0, M0). Estadio II: El tumor mide más de 7 cm y está limitado al riñón. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otros órganos distantes del cuerpo (T2, N0, M0). Estadio III: Cualquiera de estas condiciones:
Estadio IV: Cualquiera de estas condiciones:
Recurrente: Cáncer de riñón recurrente significa que el cáncer ha aparecido nuevamente después de haber sido tratado. Puede hallarse en los riñones o en otra zona del cuerpo. Datos utilizados con permiso de la AJCC (American Joint Committee on Cancer: Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (sexta edición, 2002), publicado por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com. Tratamiento
El tratamiento del cáncer de riñón depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de especialistas, entre los cuales puede haber un urólogo (médico que se especializa en problemas de las vías urinarias), un oncólogo, un patólogo, un radiólogo de diagnóstico y un radiooncólogo, trabajará con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Cuando el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, la cirugía para extirpar el tumor, una parte o la totalidad del riñón, y posiblemente tejidos y ganglios linfáticos cercanos, puede ser el único tratamiento que se necesite. Cirugía La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón, y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y un vaciamiento de los ganglios (extirpación). Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar la glándula suprarrenal, lo que se denomina adrenalectomía, y parte de los vasos sanguíneos. La nefrectomía parcial es una cirugía que extirpa el tumor y, a la vez, preserva la función renal y disminuye el riesgo de desarrollar una enfermedad renal después de la cirugía (llamada lesión por hiperfiltración). Es adecuada para un tumor pequeño, incluso cuando el otro riñón funciona con normalidad. En la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas, en vez de una sola incisión más grande en el abdomen como en la cirugía convencional. Los cirujanos utilizan equipos telescópicos para extirpar todo el riñón o para efectuar una nefrectomía parcial. Esta clase de cirugía puede ser más prolongada, pero es menos dolorosa y los pacientes se recuperan con mayor rapidez. Otro tipo de tratamiento para el cáncer de riñón es la crioablación. La crioablación (también llamada crioterapia o criocirugía) comprende el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión, mientras que la punta de la sonda se coloca en el tejido canceroso bajo guía tomográfica o ecográfica. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó este tratamiento para el cáncer de riñón, pero es necesario realizar estudios de investigación para valorar los resultados a largo plazo. Terapias dirigidas Los tratamientos dirigidos son aquellos que atacan a las células cancerosas y, al mismo tiempo, reducen al mínimo el daño a las células sanas. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer de riñón. Los medicamentos antiangiogénicos bloquean la formación de nuevos vasos sanguíneos que son necesarios para que el tumor crezca y se disemine. Sunitunib (Sutent) y sorafenib (Nexavar), se llaman inhibidores de la tirosina cinasa (TKI, por sus siglas en inglés), son dos medicamentos antiangiogénicos que pueden utilizarse para el tratamiento del cáncer de riñón de células claras. El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). Esta proteína controla la formación de nuevos vasos sanguíneos, que es necesaria para el crecimiento y la metástasis del tumor. Entre los efectos secundarios que pueden producir los TKI, se incluyen diarrea, presión arterial elevada y dolor y sensibilidad en las manos y los pies. En 2007, la FDA aprobó el uso de temsirolimus (Torisel) en personas con cáncer de riñón avanzado. El temsirolimus actúa sobre la proteína que controla el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. En estudios clínicos, retrasó o detuvo el crecimiento del tumor. Los efectos secundarios pueden ser, entre otros, erupción cutánea, debilidad, náuseas, llagas bucales y pérdida del apetito. Inmunoterapia Inmunoterapia (también denominada terapia biológica) está diseñada para reforzar el sistema inmunológico del organismo. Utiliza materiales que el cuerpo produce o fabricados en un laboratorio para fortalecer o restaurar la función del sistema inmunológico. Hay pruebas de que el cáncer de riñón es uno de los pocos cánceres que el organismo puede combatir, por lo que resulta una alternativa eficaz de tratamiento. En la actualidad, la interleuquina-2 (IL-2) es el fármaco más eficaz utilizado para tratar el cáncer de riñón en estadio avanzado. Es una hormona celular (citocina) producida por glóbulos blancos inmunes activados y resulta esencial para el funcionamiento del sistema inmunológico, incluso para la destrucción de las células tumorales. Permite tratar satisfactoriamente al 10% de los pacientes que la reciben. Una dosis elevada de IL-2 puede producir graves efectos secundarios, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, ataque al corazón, hemorragias, escalofríos y fiebre, por lo que los pacientes quizás deban permanecer en el hospital hasta 10 días. Sólo los centros con experiencia y conocimientos en dosis elevadas de IL-2 o en cáncer de riñón deberían pronunciarse a favor o en contra de este fármaco. Algunos centros utilizan bajas dosis de IL-2 porque tiene menos efectos secundarios, aunque no resulta tan eficaz El alfa interferón es otro agente biológico ampliamente utilizado en el tratamiento del cáncer metastásico de riñón. El interferón parece alterar las proteínas superficiales de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha comprobado que prolonga la vida en comparación con un agente más antiguo llamado acetato de megestrol. Los investigadores han probado diversas combinaciones de IL-2 y alfa interferón en los casos avanzados de cáncer de riñón, y estos tratamientos también se han combinado con quimioterapia. No existen pruebas de que estas combinaciones sean mejores a la de IL-2 o interferón como monoterapia. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. No se considera efectiva como tratamiento primario del cáncer de riñón; se utiliza sola para tratar este tipo de cáncer debido al grave daño que la radiación produce al riñón normal. Se utiliza solamente si un paciente no puede someterse a una cirugía e, incluso en esas circunstancias, se la suele aplicar sobre una metástasis y no sobre el mismo tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza una vez que el cáncer se ha diseminado para ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral. El tipo de tratamiento de radiación más común se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando se aplica el tratamiento de radiación utilizando implantes, se denomina radioterapia interna. La radiocirugía estereostática es un avance reciente diseñado para optimizar la dosis de radioterapia que se aplica a una zona específica sin dañar el tejido cercano. La ablación por radiofrecuencia utiliza una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con corriente eléctrica. Este procedimiento, realizado por el radiooncólogo, dura varias horas y requiere una sedación leve y anestesia local para adormecer la zona. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones cutáneas leves, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La radioterapia interna (aplicada por medio de agujas huecas que los médicos utilizan para colocar semillas radioactivas directamente dentro del tumor) puede producir hemorragias, infección y riesgo de lesión del tejido cercano. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen poco después de finalizar el tratamiento. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. Si bien la quimioterapia citotóxica resulta eficaz para tratar casi todos los tipos de cáncer, el cáncer de riñón tiende a ser resistente a la quimioterapia. Los investigadores siguen estudiando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones. En algunos casos, la combinación de gemcitabina (Gemzar) con fluorouracilo (5-FU, Efudex) o con capecitabina (Xeloda) reducirá temporariamente el tamaño del tumor. Es importante recordar que el cáncer de riñón de células de transición y el tumor de Wilms son mucho más sensibles a la quimioterapia (ver Cáncer de vejiga y Tumor de Wilms). Los efectos secundarios producidos por la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Por lo general, estos efectos secundarios desaparecen una vez finalizado el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Para obtener información acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Cáncer avanzado de riñón En el estadio más avanzado (estadio IV), las células del cáncer de riñón se han separado del tumor original y se han desplazado a través del sistema linfático o sanguíneo a otras partes del cuerpo donde comienzan a generar tumores. El sitio de mayor frecuencia de metástasis a distancia es en los pulmones, pero el cáncer se puede diseminar al riñón opuesto, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel, así como a otras regiones del cuerpo. Si el cáncer se ha metastatizado fuera de los riñones, su tratamiento es más complejo. Debido a que el 1% de los carcinomas de riñón se reducen o desaparecen espontáneamente, los científicos se han centrado en el sistema inmunológico como una herramienta valiosa para tratar esta clase de cáncer en estadio avanzado. Si el cáncer de riñón se disemina, la radioterapia, al igual que los tratamientos sistémicos, como la inmunoterapia y la quimioterapia se pueden utilizar como monoterapias o en combinación. Hasta la fecha, el mejor tratamiento para el cáncer de riñón metastásico es el uso de terapias dirigidas que retardan o previenen el crecimiento tumoral y la formación de nuevos vasos sanguíneos. Se demostró que prolongan la vida en comparación con el tratamiento estándar. Para obtener más información La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) tiene guías de tratamiento que se tradujeron a un lenguaje simple para el paciente. Según la Política de enlaces de Cancer.Net, tenga en cuenta que la inclusión de este enlace no implica el aval de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés) respecto del contenido, sino que constituye un intento por brindar información adicional que pueda ser útil para las personas que viven con cáncer y sus familias. La guía de tratamiento NCCN para el cáncer de riñón se puede encontrar en www.nccn.com. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer de riñón. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de riñón. Aunque el estudio clínico no les beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de riñón. Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de las visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Conozca más sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas a hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios cínicos para el cáncer. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, y otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de la Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basado en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de la Cancer.Net, Cuidar al paciente en su totalidad. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de riñón, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos y/o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Como parte de este plan de seguimiento, los pacientes deben realizarse análisis de sangre periódicos para controlar su función renal, además de radiografías de tórax, tomografías computarizadas del abdomen y el tórax, y otras pruebas por imágenes para observar si se produce recurrencia o metástasis. Los pacientes deben realizarse un control cada tres meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo al quinto año y, de allí en adelante, una vez al año. Debido a que las personas tratadas por cáncer de riñón frecuentemente tienen un solo riñón, deberán ser controladas por el resto de sus vidas para detectar el posible empeoramiento de la función renal. Los efectos secundarios a largo plazo son mínimos aunque es posible que se manifieste algo de dolor crónico por la cicatriz quirúrgica. Además, las personas con cáncer de riñón parecen tener una posibilidad ligeramente mayor de desarrollar cáncer de colon y de próstata. Se aconseja a las personas en recuperación de cáncer de riñón que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, no fumar y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento. Investigaciones actuales
Las investigaciones sobre el cáncer de riñón son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico acerca de todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Debido a que el cáncer de riñón no responde bien a la quimioterapia tradicional, el énfasis para su tratamiento recae sobre el uso de agentes nuevos y novedosos, la inmunoterapia y otras terapias biológicas. Terapia dirigida. Se han desarrollado medicamentos nuevos para reducir el tamaño del cáncer de riñón. El medicamento axitunib (AG 013736) todavía se está evaluando en estudios clínicos pero muestra resultados alentadores. Otro medicamento antiangiogénico aprobado por la FDA para tratar el cáncer de colon, de pulmón y de mama, el bevacizumab (Avastin), ha demostrado retardar el crecimiento tumoral en las personas con carcinoma renal metastásico. El bevacizumab es un anticuerpo que inhibe la acción del factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). En los Estados Unidos, en julio de 2005 concluyó un estudio de gran magnitud de fase III en el que se comparó el interferón con el interferón más bevacizumab, actualmente se están analizando los resultados. En Europa también concluyó un segundo estudio de fase III. Un estudio publicado recientemente informó que se agregó la administración del fármaco erlotinib (Tarceva) al bevacizumab, y se logró una reducción de aproximadamente el 40% de los cánceres tratados. Sin embargo, un estudio clínico de fase II que comparó bevacizumab como monoterapia con bevacizumab y erlotinib no demostró beneficio alguno con el tratamiento combinado. Esto significa que hay varios medicamentos descubiertos recientemente, que actúan activando o desactivando partes del proceso de desarrollo de los vasos sanguíneos o controlando la proliferación de células cancerosas, que se están evaluando para el tratamiento del cáncer de riñón. Los resultados preliminares son alentadores, y es un área con cambios científicos rápidos. Vacunas contra el cáncer. Se trata de tratamientos experimentales que estimulan el propio sistema inmunológico del paciente para que luche contra el cáncer. Los médicos están probando el uso de una serie de vacunas contra el cáncer en personas con carcinoma de células renales en estadio avanzado para tratar el cáncer establecido y para prevenir la recurrencia de la enfermedad. Una vacuna se elabora a partir del tumor del paciente y se le administra después de la cirugía, mientras que otras se elaboran a partir de proteínas halladas en la superficie de las células cancerosas del riñón o de las células de los vasos sanguíneos del cáncer. Trasplante alogénico de células madre o minitrasplante. El trasplante alogénico de células madre o minitrasplante es otro ejemplo de inmunoterapia. Los pacientes primero reciben una dosis elevada de quimioterapia para inhibir su sistema inmunológico y luego se les realiza un trasplante de células madre de un donante (en general, un hermano o hermana) con compatibilidad de antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés). Después se les administrarán potentes medicamentes para inhibir el sistema inmunológico hasta que las células madre puedan formar un nuevo sistema inmunológico (proceso llamado injerto funcionante). Las nuevas células del sistema inmunológico del donante destruyen las células cancerosas (esto se denomina efecto injerto contra tumor), pero también es posible que el nuevo sistema inmunológico ataque el tejido normal del paciente, lo que provoca un efecto secundario potencialmente grave que se conoce como enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por sus siglas en inglés). Obtenga más información en la serie El recurso de la PLWC, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre. Qué le debe preguntar al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre el cuidado de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
Recursos de información para los pacientes
Action to Cure Kidney Cancer American Urological Association Kidney Cancer Association VHL Family Alliance Vea todo los recursos de información para pacientes de Cancer.Net en Patient Information Resources. |