Cáncer de vesícula biliarLast Updated: February 08, 2012 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 03/11 Panorama general
El cáncer de vesícula biliar se origina cuando células normales de la vesícula biliar empiezan a cambiar y a crecer sin control y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo). El cáncer de vesícula primario es un tipo de cáncer que se origina en la vesícula, a diferencia del cáncer que comienza en alguna otra parte del cuerpo y se disemina a la vesícula. Acerca de la vesícula biliar La vesícula biliar es un órgano con forma de pera situado inmediatamente debajo del hígado. La vesícula biliar almacena bilis, un líquido elaborado por el hígado que ayuda a digerir las grasas. La vesícula libera bilis a través de un tubo denominado conducto colédoco, a medida que el estómago y los intestinos descomponen los alimentos. La pared de la vesícula está formada por tres capas principales de tejidos: la mucosa, que es la capa más interior y cubre la pared de la vesícula; la muscular, capa intermedia de músculo liso; y la serosa, la capa exterior. El cáncer de vesícula primario comienza en la capa interna y se disemina a las capas externas a medida que crece. Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección. ¿Busca más que un panorama general? Si desea más información introductoria, explore este material relacionado en Cancer.Net:
O elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Para elegir un tema específico dentro de esta sección, use el panel de íconos ubicado a la derecha de la pantalla. Estadísticas
Este año, se estima que 9,810 adultos (4,480 hombres y 5,330 mujeres) recibirán el diagnóstico de cáncer de vesícula y otros cánceres biliares en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 3,200 muertes (1,240 hombres y 1,960 mujeres) a causa de estas enfermedades. La tasa de supervivencia a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas aquellas que mueren por otras enfermedades) depende de varios factores, incluyendo la extensión del cáncer en el momento del diagnóstico (llamado el estadio). Las estadísticas de cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de un individuo específico puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de vesícula. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés). Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2012. Factores de riesgo
Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de vesícula: Cálculos biliares. Los cálculos biliares, el factor de riesgo más común de cáncer de vesícula, son formaciones de colesterol y sales biliares que pueden presentarse en la vesícula o el conducto biliar. Los cálculos biliares son la enfermedad digestiva más común en los Estados Unidos y entre el 75 % y el 90 % de las personas con cáncer de vesícula tienen antecedentes de cálculos biliares. Sin embargo, solo una pequeña proporción de personas con cálculos biliares desarrolla cáncer de vesícula. Pólipos de vesícula biliar. Este tipo de pólipo es un crecimiento que a veces se forma cuando se enquistan cálculos biliares en la pared de la vesícula. Los pólipos de vesícula biliar protruyen hacia adentro en la pared interior de la vesícula. Algunos pólipos también pueden ser consecuencia de inflamación. Los médicos a menudo recomiendan la extirpación de la vesícula en las personas que tienen pólipos de más de un centímetro, porque estos tienen más probabilidad de ser cancerosos. Edad. La mayoría de los pacientes con diagnóstico de cáncer de vesícula tienen más de 70 años. Sexo. Las mujeres tienen el doble de probabilidades de desarrollar cáncer de vesícula en comparación con los hombres. Etnia. Los americanos de origen mexicano e indio, sobre todo del sudoeste de los Estados Unidos, son más propensos a desarrollar cáncer de vesícula que la población en general. Tabaquismo. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de cáncer de vesícula. Antecedentes familiares. Los antecedentes familiares de cáncer de vesícula aumentan levemente el riesgo de que una persona tenga este tipo de cáncer. Síntomas y signos
Las personas con cáncer de vesícula pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A menudo, las personas con cáncer de vesícula no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico. Por lo general, el cáncer de vesícula biliar no se detecta en un estadio temprano, porque la vesícula está localizada profundamente dentro del cuerpo. Por lo tanto, el cáncer de vesícula biliar puede ser difícil de detectar durante los exámenes físicos de rutina. A veces, los casos de cáncer de vesícula se detectan inesperadamente después de la extirpación de la vesícula por otros motivos, por ejemplo, cálculos biliares. Cuando los síntomas se observan, incluyen:
Es importante recordar que estos síntomas también pueden estar causados por muchas otras afecciones, como un virus del estómago. Se recomienda que las personas que tengan cualquiera de los síntomas mencionados anteriormente hablen con el médico. Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia. Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden usar para averiguar si el cáncer ha hecho metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de vesícula biliar: Biopsia (en inglés). Este estudio consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. Hay varias maneras de obtener una muestra de tejido: durante una cirugía; con una técnica quirúrgica mínimamente invasiva conocida como laparoscopia (ver abajo); o por aspiración con aguja fina o aspiración con aguja gruesa (biopsia profunda), que se realiza usando un estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés) o un ultrasonido para guiar la colocación de la aguja. En algunos casos, para hacer la biopsia se inserta un endoscopio (un tubo delgado, flexible e iluminado; en inglés) en la boca, que pasa por el estómago hasta llegar a la primera parte del intestino. Se puede pasar una herramienta desde el endoscopio a través de la pared intestinal para extraer una muestra de tejido. Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (ERCP, por su sigla en inglés). Esta prueba le permite al médico observar el interior del cuerpo. Se administra al paciente un sedante suave, y el médico inserta un endoscopio a través de la boca, que desciende por el esófago y penetra en el estómago y el intestino delgado. Se pasa un tubo pequeño o catéter a través del endoscopio y hasta el interior de los conductos biliares. Se inyecta una tinción en los conductos, y el médico toma radiografías que pueden mostrar la presencia de un tumor en el área de alrededor de los conductos biliares. Se puede colocar una endoprótesis o “stent” de plástico o metal en el conducto colédoco obstruido durante la ERCP, para aliviar cualquier rastro de ictericia. Un gastroenterólogo con experiencia (un médico especialista en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal) es quien debe realizar este procedimiento. Este procedimiento se usa con mayor frecuencia para detectar el cáncer de los conductos biliares (en inglés) que el cáncer de vesícula biliar, pero también puede emplearse si el cáncer de vesícula se disemina y obstruye los conductos biliares. Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. Es probable que el paciente deba ingerir bario, que recubre el sistema digestivo, para mejorar la imagen de las radiografías (se llama ingestión de bario). Colangiografía percutánea. Para realizar este procedimiento, se inserta una aguja delgada a través de la piel y hacia el área de la vesícula. Se inyecta un medio de contraste a través de la aguja, de manera que en las radiografías aparecerá una imagen de alto contraste. Al observar las radiografías, el médico estará en condiciones de ver si hay un tumor en la vesícula. Con mayor frecuencia, una colangiografía aporta imágenes de los conductos biliares y quizás no muestre un tumor en la vesícula. Sin embargo, el procedimiento es excelente para detectar el sitio de un conducto biliar obstruido. Laparoscopía (en inglés). La laparoscopía utiliza un endoscopio para observar la vesícula y otros órganos internos. El tubo se inserta a través de una pequeña incisión en el abdomen. Análisis de sangre. El médico puede extraer muestras de sangre para controlar los niveles anormales de bilirrubina y otras sustancias. La bilirrubina es una sustancia química que puede alcanzar niveles altos en las personas con cáncer de vesícula biliar, debido a la obstrucción del conducto colédoco por un tumor. Tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Este estudio utiliza campos magnéticos, no rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo y puede utilizarse para saber si el cáncer se ha diseminado fuera de la vesícula. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Ultrasonido (en inglés). El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Los tumores generan ecos de las ondas de sonido que son diferentes a los producidos por el tejido normal, de manera que cuando las ondas rebotan en la computadora y se transforman en imágenes, el médico puede localizar una masa dentro del cuerpo. Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo de la paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes. Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés). Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. El sistema evalúa tres factores: el tumor propiamente dicho, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Los estadios son cinco: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir la cantidad de cáncer hallado en la vesícula biliar. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. A continuación, se incluye información sobre los estadios específicos del tumor: TX: No se puede evaluar el tumor primario. T0: No se encontró presencia de cáncer en la vesícula. Tis: Esto significa que el tumor permanece en un estadio preinvasivo y su diseminación, si la hay, es muy limitada. T1: El tumor está solo en la vesícula biliar y ha invadido solamente la lámina propia (tipo de tejido conectivo que se encuentra bajo la capa delgada de tejidos que cubren una membrana mucosa) o capa muscular. T1a: El tumor ha invadido la lámina propia. T1b: El tumor ha invadido la capa muscular. T2: El tumor ha invadido el tejido conectivo perimuscular (la capa entre la capa muscular y la serosa), pero no se ha extendido más allá de la serosa (la capa exterior) ni al hígado. T3: El tumor se extiende más allá de la vesícula biliar o ha invadido el hígado u otro órgano o estructura adyacente como el estómago, el duodeno (parte del intestino delgado), el colon o el páncreas. T4: El tumor ha invadido la vena porta o arteria hepática principal, o ha invadido más de un órgano o estructura más allá del hígado. Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM representa los ganglios linfáticos, órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a la vesícula se denominan ganglios linfáticos regionales. NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. N0 (N más cero): No hay metástasis en ganglios linfáticos regionales. N1: Hay metástasis en ganglios linfáticos regionales. N2: Hay metástasis en ganglios linfáticos más distantes. Metástasis a distancia. La “M” en la abreviatura del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. M0 (M más cero): No hay metástasis a distancia. M1: Hay metástasis en una o a más partes del cuerpo. Agrupación de estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio 0: Describe el cáncer in situ (Tis, N0, M0). Estadio I: El tumor está solo en la vesícula biliar y no se ha diseminado (T1, N0, M0). Estadio II: El tumor se ha extendido al tejido conectivo perimuscular, pero no se ha diseminado a otros lugares (T2, N0, M0). Estadio IIIA: El tumor se ha extendido más allá de la vesícula, pero no a las arterias o venas cercanas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0). Estadio IIIB: Un tumor, de cualquier tamaño, se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, pero no a las arterias ni venas cercanas, ni a otras partes del cuerpo (T1, T2, T3; N1; M0). Estadio IVA: Un tumor se ha diseminado a las arterias, venas o ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes del cuerpo (T4, N0 o N1, M0). Estadio IVB: Describe cualquier tumor que se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1) o cualquier tumor que se ha diseminado a ganglios linfáticos distantes, aunque no se haya diseminación a órganos distantes (cualquier T, N2, M0). Recurrente: El cáncer de vesícula recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado. Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es AJCC Cancer Staging Manual, Seventh Edition (2010), publicada por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Tratamiento
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles probados) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una alternativa. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales. Panorama general del tratamiento En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral de la paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés). En el caso del cáncer de vesícula biliar, el equipo de médicos puede incluir un gastroenterólogo, un cirujano, un oncólogo y un radiooncólogo. A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de vesícula biliar. El cáncer de vesícula biliar puede tratarse con un tratamiento o más, entre los que se incluyen la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia. Si se lo detecta en un estadio temprano, el cáncer de vesícula biliar tiene muchas más probabilidades de ser tratado con éxito. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés). Cirugía La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Los siguientes tipos de cirugía se utilizan en el tratamiento cáncer de vesícula biliar. Colecistectomía. También denominado colecistectomía simple, este procedimiento implica la extirpación de la vesícula. La colecistectomía ampliada consiste en la extirpación de la vesícula, una pulgada o más del tejido hepático que se encuentra al lado de la vesícula y todos los ganglios linfáticos de la región. Extirpación radical de la vesícula. Este procedimiento implica la extirpación de la vesícula, una sección con forma de cuña del hígado cerca de la vesícula, el conducto colédoco, parte o todos los ligamentos entre el hígado y los intestinos y los ganglios linfáticos alrededor del páncreas, y los vasos sanguíneos cercanos. Cirugía paliativa. En ocasiones, la cirugía puede ayudar a aliviar los síntomas causados por el cáncer de vesícula, aunque no se pueda extirpar el tumor. Por ejemplo, la cirugía puede aliviar la obstrucción de los conductos biliares o intestinos. Obtenga más información acerca de la cirugía del cáncer. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación para el cáncer de vesícula se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado. La radioterapia puede utilizarse antes de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor, o después de la cirugía para destruir las células cancerosas restantes. En algunos casos, la radiación se aplica durante la cirugía, a fin de atacar directamente el área del tumor y proteger los demás órganos sanos de los efectos de la radioterapia tradicional. Este procedimiento se denomina radioterapia intraoperatoria, o IORT, por su sigla en inglés. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal, deposiciones líquidas y daño en las estructuras adyacentes, como el hígado o los intestinos. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. Obtenga más información acerca de la radioterapia. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. La quimioterapia puede administrarse antes de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor, o después de la cirugía para destruir las células cancerosas restantes. También se puede combinar con radioterapia. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyecciones. Los fármacos que se recomiendan normalmente incluyen gemcitabina (Gemzar) y fluorouracilo (5-FU) y cisplatino (Platinol). Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. Obtenga más información acerca de la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Cáncer de vesícula biliar recurrente Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés). Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente.Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante). Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como cirugía, quimioterapia y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés). Cáncer de vesícula biliar metastásico Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos. Su equipo de cuidados médicos puede recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de cirugía, quimioterapia y radioterapia. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad), un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene la paciente. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención médica de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas. Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no es eficaz, es posible hablar de cáncer en etapa avanzada. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada. Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Acerca de los estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para el tratamiento de los pacientes que padecen cáncer de vesícula. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos. Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan medicamentos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos abordajes radioterapéuticos o quirúrgicos y nuevos métodos de tratamiento. Los pacientes que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer de vesícula biliar. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de vesícula. A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado (en inglés), el médico debe enumerar todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de los estudios clínicos, que incluye la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer de vesícula biliar, consulte la sección Investigaciones actuales. Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que las pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de cuidados médicos. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento. Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, no deje de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. No olvide hablar con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con cáncer de vesícula biliar. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchos pacientes, el diagnóstico de cáncer de vesícula biliar es estresante y puede provocar emociones complejas. Es recomendable que los pacientes y sus familiares compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de cuidados médicos, que puede ayudarlos con las estrategias para sobrellevar el cáncer. Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención médica. Un efecto secundario que se presenta más de cinco años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de vesícula biliar, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Es necesario realizar controles con regularidad después del tratamiento del cáncer de vesícula para detectar una posible recurrencia. Además de los exámenes físicos, se pueden realizar análisis de sangre y estudios por imágenes (como un estudio por CT). ASCO ofrece formularios de resumen del tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarla a llevar un registro del tratamiento del cáncer y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento. Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer de vesícula que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés) y cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de vesícula biliar, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso. Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Este tratamiento utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. Los estudios clínicos actuales están evaluando la inmunoterapia como una forma de tratar el cáncer de vesícula. Obtenga más información sobre la inmunoterapia. Terapia genética. La terapia genética es un tratamiento experimental que incluye la introducción de material genético en las células del paciente para tratar el cáncer. La terapia genética se está estudiando en estudios clínicos para diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. Mejoras para la radioterapia y la quimioterapia. Actualmente, es limitada la efectividad de la quimioterapia y la radioterapia para el tratamiento del cáncer de vesícula biliar. Los estudios clínicos están evaluando nuevos medicamentos para el cáncer de vesícula e intentan aumentar la efectividad de la radioterapia. Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de vesícula biliar, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes. Para encontrar estudios clínicos específicos de su diagnóstico, hable con su médico o busque en las bases de datos de estudios clínicos en línea ahora. Preguntas para hacerle al médico
Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de su salud. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted. Preguntas generales:
Preguntas que puede formular antes de la cirugía:
Preguntas que puede formular antes del tratamiento por radiación:
Para pacientes que necesitan quimioterapia:
Después del tratamiento:
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de tumor a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con el médico de su hijo acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de tumor. |