Oncologist-approved cancer information from the American Society of Clinical Oncology

Cáncer laríngeo e hipofaríngeo


Last Updated: August 02, 2011

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  11/10

Panorama general

La laringe, comúnmente llamada la caja de la voz, es un órgano en forma de tubo ubicado en el cuello que es importante para respirar, hablar y tragar. Se ubica en la parte superior de la tráquea. Las paredes delanteras protruyen del cuello para formar lo que la mayoría de las personas llama la nuez de Adán. La laringe contiene los pliegues vocales (cuerdas vocales) que vibran para emitir sonidos para la producción del habla. Durante la respiración, la laringe se abre como una válvula para permitir que el aire ingrese en los pulmones. Al tragar, los pliegues vocales se unen y, junto a la epiglotis, protegen las vías respiratorias y evitan que los alimentos ingresen a los pulmones. Se puede desarrollar cáncer en cualquiera de las tres partes de la laringe:

Glotis: sección intermedia que contiene los pliegues vocales.

Supraglotis: zona por encima de los pliegues vocales.

Subglotis: zona por debajo de los pliegues vocales que conecta la laringe con la tráquea.

La hipofaringe (también denominada esófago) es la parte inferior de la garganta y rodea la laringe. La faringe (garganta) es un tubo hueco de aproximadamente 12.7 cm (5 pulgadas) de longitud que comienza detrás de la nariz (nasofaringe) y termina a la altura de la laringe (laringofaringe). La faringe se continúa ininterrumpidamente con el esófago (el tubo que llega hasta el estómago).

Se produce cáncer en la laringe o hipofaringe cuando las células normales se transforman, crecen descontroladamente y no mueren, y así forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Un tumor maligno puede invadir otros tejidos y diseminarse a otras áreas del cuerpo (metástasis).

Aproximadamente el 95% de todos los cánceres de laringe e hipofaringe son del tipo carcinoma de célula escamosa o epidermoide, lo que quiere decir que comienzan en las células planas, escamosas, en el revestimiento interno de los órganos.

El cáncer laríngeo y el cáncer hipofaríngeo están entre los cinco tipos principales de cáncer en la región de la cabeza y el cuello, un grupo que se llama cáncer de cabeza y cuello (en inglés). Si bien esta sección abarca tanto el cáncer laríngeo como el hipofaríngeo, son dos tipos de cáncer distintos.

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

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Estadísticas

El cáncer laríngeo es uno de los cánceres más frecuentes de cabeza y cuello. Este año, se estima que a unos 12,740 adultos (10,160 hombres y 2,580 mujeres) se les diagnosticará cáncer laríngeo en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 3,560 muertes (2,840 hombres y 720 mujeres) a causa de esta enfermedad.

Se estima que, por año, a unos 2,850 adultos (2,250 hombres y 600 mujeres) se les diagnosticará cáncer hipofaríngeo en los Estados Unidos.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer laríngeo o hipofaríngeo. Debido a que las estadísticas se miden en intervalos de cinco años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2011.

Ilustraciones médicas

Ilustracion médica de cáncer laríngeo e hipofaríngeo

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Factores de riesgo y prevención

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

Estos dos factores aumentan considerablemente el riesgo de cáncer laríngeo o hipofaríngeo y el uso de los mismos juntos incrementa aún más este riesgo.

Tabaco. El consumo de tabaco, incluidos cigarrillos, cigarros, pipas, tabaco de mascar y rapé, es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer de cabeza y cuello. El ochenta y cinco por ciento (85%) de los casos de cáncer de cabeza y cuello está ligado al consumo de tabaco. El humo de segunda mano (en inglés) también puede aumentar el riesgo de una persona.

Alcohol (en inglés). El consumo frecuente y abundante de alcohol aumenta el riesgo de cáncer laríngeo e hipofaríngeo.

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de que una persona desarrolle cáncer laríngeo o hipofaríngeo incluyen:

Sexo. Los hombres son cuatro a cinco veces más propensos a desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo que las mujeres.

Edad. Las personas de más de 55 años tienen un mayor riesgo, aunque las personas más jóvenes también pueden desarrollar la enfermedad.

Raza. Las personas de raza negra son más propensas a desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo que las de raza blanca.

Inhalantes ocupacionales. La exposición al amianto, el aserrín, los vapores de pintura y ciertos productos químicos pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo.

Nutrición deficiente. Una dieta baja en vitaminas A y E puede elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Los alimentos que son ricos en estas vitaminas ayudan a prevenir la enfermedad.

Enfermedad del reflujo gastroesofágico (GERD, por su sigla en inglés). El reflujo crónico de ácido estomacal en la laringe y la faringe se puede asociar con el cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Esto se puede asociar o no con síntomas de acidez estomacal.

Síndrome de Plummer-Vinson. Esta patología poco frecuente se relaciona con la deficiencia de hierro y provoca dificultad para tragar. La presencia de esta enfermedad aumenta el riesgo de cáncer hipofaríngeo.

Prevención y detección temprana

Aunque algunos de los factores de riesgo del cáncer laríngeo e hipofaríngeo no se pueden cambiar, muchos de ellos se pueden evitar mediante ciertos cambios en el estilo de vida. Dejar de consumir productos derivados del tabaco (en inglés) es la medida más importante que se puede tomar, incluso para una persona que fuma desde hace muchos años.

Las personas que consumen alcohol y tabaco deben realizarse un examen de detección general una vez al año como mínimo. Es un procedimiento simple y rápido en el que el médico observa si hay anormalidades en el interior de la nariz, la boca y la garganta y palpa el cuello para determinar la presencia de nódulos. Si encuentra algo inusual, el médico recomendará un examen más exhaustivo.

Síntomas

Las personas con cáncer laríngeo o hipofaríngeo pueden experimentar los siguientes signos o síntomas. A veces, las personas con cáncer laríngeo o hipofaríngeo no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún signo o síntoma de esta lista, hable con su médico.

  • Ronquera o cambios en la voz (a menudo un síntoma temprano) que no desaparece al cabo de dos semanas

  • Aumento del tamaño de un ganglio linfático o aparición de un nódulo en el cuello

  • Obstrucción de la vía respiratoria, dificultad para respirar y respiración ruidosa

  • Dolor de garganta persistente o sensación de algo atorado en la garganta

  • Dificultad persistente para tragar

  • Dolor de oído

  • Mal aliento crónico

  • Asfixia

  • Pérdida de peso sin razón aparente

  • Fatiga

Las personas que noten cualquiera de estos signos o síntomas deben hablar con un médico o dentista, en especial si éstos persisten o se agravan. Cuando se detecta en forma precoz, el cáncer laríngeo e hipofaríngeo a menudo se pueden tratar con éxito y preservar la función de la laringe y la hipofaringe.

Debido a que muchos de estos síntomas pueden también estar ocasionados por otros trastornos no cancerosos, siempre es importante someterse a detecciones médicas y odontológicas regulares, en especial si la persona suele consumir alcohol habitualmente o utiliza productos derivados del tabaco o ha consumido en el pasado.

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer laríngeo o hipofaríngeo:

Examen físico. El médico palpará el cuello, los labios, las encías y la mejilla para detectar la presencia de nódulos. El médico revisará si hay anormalidades en la nariz, la boca, la garganta y la lengua, y con frecuencia utilizará un espejo para obtener una perspectiva más clara de estas estructuras. A pesar de que no existe un análisis de sangre específico que detecte el cáncer laríngeo o hipofaríngeo, se pueden realizar varios estudios, incluidos análisis de sangre y orina, para determinar el diagnóstico y obtener más información acerca de la enfermedad.

Laringoscopia. Este estudio se puede realizar de tres maneras:

  • En una laringoscopia indirecta, el médico aplica un anestésico local en aerosol en la garganta para adormecer el área y evitar las arcadas, y luego utiliza un pequeño espejo con un mango largo para ver los pliegues vocales.

  • En una laringoscopia por fibra óptica, el médico pasa un tubo iluminado a través de la nariz o la boca hasta alcanzar la garganta para ver la laringe y la hipofaringe.

  • En una laringoscopia directa, realizada en un quirófano, la persona recibe un sedante o anestesia general. Luego, el médico utiliza un laringoscopio para ver la laringe y la hipofaringe. A menudo se extrae una muestra de tejido para biopsia (ver abajo) durante este procedimiento. Con frecuencia, el médico recomendará una endoscopia triple, un procedimiento que se realiza con anestesia general para revisar las regiones del oído, la nariz y la garganta, además de la tráquea y el bronquio, que se encuentran junto al pulmón y al esófago.

Videoestroboscopia. Esta técnica de video por fibra óptica se utiliza para visualizar la laringe. Se realiza de la misma manera que una laringoscopia indirecta. Se utiliza para ver los pliegues vocales y permite la detección de anormalidades de movimiento y otras alteraciones, incluidos los cambios en su vibración. La videoestroboscopia ayuda a determinar la localización y magnitud del tumor, así como el efecto funcional que puede haber causado el tumor en la laringe y la hipofaringe.

Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con el microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. El tipo de biopsia depende de la localización del cáncer. En la biopsia por aspiración con aguja fina, las células se extraen con una aguja fina que se inserta directamente en el tumor. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades).

Se pueden utilizar los siguientes estudios por imágenes para determinar la magnitud del cáncer:

Radiografía/ingestión de bario. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. A veces se pide al paciente que ingiera bario, que recubre la boca y la garganta, para mejorar la imagen de las radiografías (se llama ingestión de bario). Se bebe el bario antes de tomar la radiografía para identificar anormalidades en la garganta y el esófago. Una ingestión de bario especial, llamada ingestión modificada de bario, puede ser necesaria para evaluar las dificultades para tragar. Un dentista puede tomar radiografías de la dentadura, la mandíbula o maxilar inferior y el maxilar superior, incluida una radiografía panorámica (Panorex). Si existen signos de cáncer, el médico puede recomendar un estudio por tomografía computarizada.

Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés). Una MRI utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del tejido blando, como las amígdalas y la base de la lengua.

Ultrasonido. El ultrasonido usa ondas sonoras para crear una imagen de los órganos internos. Este examen puede detectar la diseminación del cáncer al hígado o a los ganglios linfáticos del cuello (ganglios linfáticos cervicales).

Centellograma óseo. Este estudio utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente, y luego se acumula en zonas del hueso. Para la detección, se utiliza una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. En el caso del cáncer de cabeza y cuello, se recomienda realizar un centellograma óseo si hay signos de metástasis ósea.

Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). La PET es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, absorbe mayor cantidad de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer.

Determinación del estadio

La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.

TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde se ubica? (Tumor, T)

  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglioslinfáticos? (Ganglio, N, en inglés)

  • ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la "T" más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aún con más detalle. A continuación se incluye información sobre los estadios específicos del tumor, divididos en tumores de la laringe y tumores de la hipofaringe.

Tumores de la laringe

TX: No se puede evaluar el tumor primario.

T0: Indica que no se ha encontrado evidencia de un tumor.

Tis: Es un estadio llamado carcinoma (cáncer) in situ. Es un cáncer muy temprano en el que se encuentran células cancerosas sólo en una capa de tejido.

Al describir tumores con estadio de T1 a T4, los médicos dividen la laringe en tres regiones: la glotis, la supraglotis y la subglotis (consulte Panorama general).

Tumor glótico de la laringe

T1: El tumor está limitado a los pliegues vocales, pero que no afecta su movimiento.

T1a: El tumor está presente sólo en el pliegue vocal derecho o izquierdo.

T1b: El tumor está en ambos pliegues vocales.

T2: El tumor se ha diseminado a la supraglotis, la subglotis o a ambas. T2 también describe un tumor que afecta el movimiento de los pliegues vocales, sin paralizar el pliegue.

T3: El tumor está limitado a la laringe y paraliza al menos uno de los pliegues vocales.

T4a: El tumor se ha diseminado al cartílago tiroides y/o al tejido fuera de la laringe.

T4b: El tumor se ha diseminado al área delante de la columna vertebral (espacio prevertebral), área torácica, o recubre las arterias.

Tumor supraglótico de la laringe

T1: El tumor está ubicado en una región única sobre los pliegues vocales que no afecta su movimiento.

T2: El tumor comenzó en la supraglotis, pero se ha diseminado a la mucosa que recubre otras zonas, como la base de la lengua.

T3: El tumor está limitado a la laringe con compromiso de los pliegues vocales o ha invadido el tejido circundante.

T4a: El tumor se ha diseminado al cartílago tiroides y/o al tejido fuera de la laringe.

T4b: El tumor se ha diseminado al área delante de la columna vertebral (espacio prevertebral), área torácica, o recubre las arterias.

Tumor subglótico de la laringe

T1: El tumor está limitado a la subglotis.

T2: El tumor se ha diseminado a los pliegues vocales y puede o no afectar su movimiento.

T3: El tumor está limitado a la laringe y afecta los pliegues vocales.

T4a: El tumor se ha diseminado al cartílago cricoides (cartílago con forma de anillo cerca de la parte inferior de la laringe) o al cartílago tiroides y/o al tejido fuera de la laringe.

T4b: El tumor se ha diseminado al área delante de la columna vertebral (espacio prevertebral), área torácica, o recubre las arterias.

Tumores de la hipofaringe

T1: El tumor es pequeño, no mayor de 2 centímetros (cm), y está limitado a un único sitio en la parte inferior de la garganta.

T2: El tumor afecta más de un sitio en la parte inferior de la garganta, pero no toca la laringe, o un tumor que mide más de 2 cm pero menos de 4 cm.

T3: El tumor mide más de 4 cm o se ha diseminado a la laringe.

T4a: El tumor se ha diseminado a las estructuras adyacentes, como la glándula tiroidea, las arterias que transportan sangre al cerebro o el esófago.

T4b: El tumor se ha diseminado a la fascia prevertebral (espacio delante de la médula espinal), recubre las arterias o compromete estructuras del mediastino (área torácica).

Ganglio (laringe e hipofaringe). La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM representa los ganglios linfáticos, órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a la cabeza y al cuello se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes. Debido a que hay muchos ganglios en la zona de la cabeza y el cuello, la evaluación minuciosa de los ganglios linfáticos constituye una parte importante en la determinación del estadio del cáncer.

NX: Los ganglios linfáticos regionales no pueden evaluarse.

N0: Indica que no hay evidencia de cáncer en los ganglios regionales.

N1: El cáncer se ha diseminado a un solo ganglio del mismo lado que el tumor primario y el cáncer encontrado en el ganglio mide 3 cm como máximo.

N2: Describe una de las siguientes situaciones:

N2a: El cáncer se ha diseminado a un solo ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario y mide más de 3 cm pero menos de 6 cm.

N2b: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario y ninguno mide más de 6 cm.

N2c: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático en cualquier lado del cuerpo y ninguno mide más de 6 cm.

N3: El cáncer encontrado en los ganglios linfáticos mide más de 6 cm.

Metástasis a distancia (laringe e hipofaringe). La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0: El cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

M1: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer laríngeo o hipofaríngeo combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: Describe un carcinoma in situ (Tis), sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0).

Estadio I: Describe un tumor pequeño (T1), sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0).

Estadio II: Describe un tumor con cierta diseminación a áreas cercanas (T2), pero que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos (N0) ni a partes distantes del cuerpo (M0).

Estadio III: Describe a cualquier tumor de mayor tamaño (T3) sin diseminación a los ganglios linfáticos regionales (N0) ni metástasis (M0), o a un tumor más pequeño (T1, T2) que se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales (N1) pero no presenta signos de metástasis a distancia (M0).

Estadio IVA: Describe un tumor invasivo (T4a) sin compromiso de ganglios linfáticos (N0) o bien con diseminación a sólo un ganglio linfático del mismo lado (N1) pero sin metástasis (M0). Además se utiliza para un tumor (cualquier T) con mayor diseminación a los ganglios linfáticos (N2) pero sin metástasis (M0).

Estadio IVB: Describe un cáncer (cualquier T) con diseminación extensa a los ganglios linfáticos (N3) pero sin metástasis (M0). En el cáncer laríngeo, también se utiliza para un tumor localizado muy avanzado (T4b), con o sin compromiso de ganglios linfáticos (cualquier N), pero sin metástasis (M0).

Estadio IVC: Indica que existe evidencia de diseminación a distancia (cualquier T, cualquier N y M1).

Grados

Además del sistema TNM, los médicos describen un tumor primario por grado (G), que se determina mediante el estudio de los tejidos del tumor con un microscopio. El médico compara el tejido del tumor con tejido normal. El tejido normal contiene una gran variedad de tipos de células agrupadas, que se llaman diferenciadas. El tejido de los tumores suele tener células que se asemejan más, que se llaman poco diferenciadas. En general, cuanto más diferenciado el tejido (más bajo el grado), mejor el pronóstico.

GX: Indica que no se puede evaluar el grado.

G1: Indica que las células se asemejan más al tejido normal (bien diferenciadas).

G2: Las células son sólo moderadamente diferenciadas.

G3: Las células no se parecen al tejido normal (poco diferenciadas).

Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer laríngeo o hipofaríngeo depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte la sección Estudios clínicos.

El cáncer laríngeo e hipofaríngeo se puede curar a menudo, en especial si se lo detecta precozmente. Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es curar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante. Cuando los médicos planifican un tratamiento, consideran cómo afectará la calidad de vida de la persona, incluida la forma en que la persona siente, mira, habla, se alimenta y respira. Los cánceres de laringe e hipofaringe y sus tratamientos pueden tener un impacto significativo en estas funciones, de modo que se deben tomar decisiones con cuidado.

En muchos casos, un equipo de médicos y otros especialistas trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Los especialistas en cáncer de cabeza y cuello a menudo integran equipos multidisciplinarios para atender a cada paciente y, antes de comenzar cualquier tratamiento, es necesario que cada especialista realice una evaluación. El equipo puede incluir oncólogos clínicos y radiooncólogos, cirujanos, otorrinolaringólogos (médicos especialistas en garganta, nariz y oído), protesistas maxilofaciales (especialistas que realizan cirugías reconstructivas en las áreas de cabeza y cuello), dentistas, fisioterapeutas, patólogos del habla, audiólogos, psiquiatras, enfermeros, dietistas y trabajadores sociales. Obtenga más información sobre el equipo de oncología (en inglés). Los radiólogos y patólogos de diagnóstico constituyen una parte integral del equipo de tratamiento porque ayudan con el diagnóstico y la determinación del estadio del cáncer.

Existen tres opciones principales de tratamiento para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Para tratar el cáncer se puede utilizar uno de estos tratamientos o una combinación de ellos. La cirugía y la radioterapia son las opciones más comunes de tratamiento de cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Es posible utilizar quimioterapia en combinación con radioterapia para aumentar la posibilidad de destruir las células cancerosas. A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo.

Cirugía

Durante la cirugía, el médico realiza una operación para extirpar el tumor canceroso y parte del tejido sano circundante (llamado margen). Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. El objetivo de la cirugía es extirpar todo el tumor y dejar márgenes negativos (sin rastros de cáncer en el tejido sano). A veces no es posible extirpar el cáncer completamente; en estos casos, se recomiendan otros tratamientos.

Entre los procedimientos quirúrgicos más comunes para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo se incluyen:

Laringectomía parcial. La extirpación de parte de la laringe, preservando la voz. A continuación, se enumeran diferentes tipos de laringectomías parciales:

  • Laringectomía supraglótica: La extirpación de la zona por encima de los pliegues vocales. Si parte de la hipofaringe se debe extirpar con el cáncer, se denomina faringectomía parcial.

  • Cordectomía: La extirpación de un pliegue vocal.

  • Hemilaringectomía vertical: La extirpación de un solo lado de la laringe.

  • Laringectomía parcial supracricoidea: La extirpación de los pliegues vocales y las zonas circundantes.

Laringectomía total. La extirpación de toda la laringe. Durante esta cirugía, se abre un orificio llamado estoma en la parte delantera del cuello a través de la tráquea para que la persona pueda respirar. Este procedimiento se llama traqueotomía (ver abajo). Debido a la extirpación de los pliegues vocales, después de una laringectomía total, los pacientes no pueden volver a hablar utilizando los pliegues vocales. Sin embargo, un patólogo del habla puede enseñar a las personas a hablar de maneras diferentes después de la cirugía.

Laringofaringectomía. Una laringofaringectomía es la extirpación de toda la laringe, incluidos los pliegues vocales, y toda la faringe o parte de ella. Después de esta cirugía, los médicos deben reconstruir la faringe utilizando colgajos de piel del antebrazo o de otras partes del cuerpo, o un segmento del intestino. Al igual que en una laringectomía total, las personas ya no pueden hablar utilizando los pliegues vocales después de una laringofaringectomía, y probablemente también tengan dificultades para tragar. Sin embargo, los patólogos del habla pueden ayudar a las personas a hablar y tragar posteriormente.

Traqueotomía. En las laringectomías parciales y totales, el cirujano abre un orificio llamado estoma en la parte delantera del cuello en la tráquea. A menudo, se introduce un tubo para mantener el orificio abierto. El aire ingresa y sale de la tráquea y los pulmones a través de este orificio y, de esta forma, la persona puede respirar.

En una laringectomía parcial, usualmente el estoma es temporal. Después de recuperarse de una laringectomía parcial, se retira el tubo, el orificio cicatriza hasta cerrarse y la persona puede respirar y hablar de igual forma que antes de la cirugía. En algunos casos, la voz puede ser áspera o débil.

En una laringectomía total, el estoma es permanente, y la persona respira a través de él y debe aprender a hablar en una forma nueva.

Vaciamiento del cuello. Si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos del cuello, quizás sea necesario realizar un vaciamiento del cuello. Existen varios tipos de vaciamiento del cuello según el estadio y la localización del cáncer. Quizás se deba extirpar alguno o todos los ganglios linfáticos del cuello (vaciamiento parcial, modificado o selectivo del cuello). Es posible que un paciente sienta distintos grados de rigidez en el hombro y el cuello y pérdida de la sensación en el cuello después de esta cirugía.

Cirugía con láser. La cirugía con láser utiliza un haz de luz para extirpar el tumor. Esta herramienta puede extirpar un pequeño tumor de la laringe y realizar una laringectomía parcial. La herramienta es un abordaje terapéutico relativamente nuevo que todavía no se utiliza ampliamente, y sólo un médico con experiencia debe utilizarla.

En general, la cirugía provoca hinchazón de la boca y la garganta, lo que dificulta la respiración. Después de la cirugía, los pulmones y la tráquea generan una gran cantidad de moco. El moco se elimina mediante un pequeño tubo de succión hasta que la persona aprende a toser a través del estoma. Asimismo, es posible que se deba succionar la saliva de la boca porque la hinchazón de la garganta puede impedir que la persona trague.

La cirugía puede causar pérdida permanente de la voz o problemas en el habla, dificultad para tragar o para hablar, desfiguración facial, adormecimiento en partes del cuello y la garganta, y menos movilidad en el hombro y el cuello. Además, la cirugía puede disminuir el funcionamiento de la glándula tiroidea, en especial después de una laringectomía total. La rehabilitación de las funciones físicas perdidas o alteradas y los servicios de apoyo emocional son partes importantes de los cuidados posteriores a la cirugía. Es posible que la rehabilitación lleve tiempo y requiera la pericia de diversos integrantes del equipo de tratamiento.

Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X con alta potencia u otras partículas para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Con uno de los métodos de radioterapia externa más nuevos, conocido como radioterapia de intensidad modulada (IMRT, por su sigla en inglés), se aplican dosis más efectivas de radioterapia y, a la vez, se reduce el daño a las células sanas, disminuyendo los efectos secundarios. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos administrados en un plazo determinado.

La radioterapia puede ser el tratamiento principal para el cáncer de cabeza y cuello o se puede utilizar de manera postoperatoria (después de una cirugía) para destruir pequeñas zonas de cáncer que no se pueden extirpar quirúrgicamente.

Antes de comenzar la radioterapia de un cáncer de cabeza y cuello, un dentista oncólogo (un dentista con experiencia en el tratamiento de personas con cáncer de cabeza y cuello) debe realizar un examen exhaustivo al paciente. Debido a que la radioterapia puede provocar caries, es posible que se deban extraer las piezas dentales dañadas. A menudo, se pueden prevenir las caries con un tratamiento odontológico adecuado antes de iniciar la radioterapia. Obtenga más información acerca de la salud dental durante el tratamiento del cáncer (en inglés).

También es importante que las personas reciban asesoramiento y una evaluación de un patólogo del habla con experiencia en el tratamiento de las personas con cáncer de cabeza y cuello. Como la radioterapia puede causar hinchazón y cicatrices, a menudo afecta la voz y la deglución. Los patólogos del habla enseñan ejercicios y técnicas para prevenir problemas del habla y la deglución a largo plazo.

La radioterapia en la cabeza y el cuello puede provocar enrojecimiento o irritación de la piel de la zona tratada, hinchazón, sequedad en la boca o saliva espesa debido al daño de las glándulas salivales (puede ser un efecto temporal o permanente), dolor de huesos, náuseas, fatiga, llagas en la boca o dolor de garganta, y problemas dentales (generalmente evitables; ver más arriba). Otros efectos secundarios pueden incluir dolor o dificultad al tragar, ronquera o cambios en la voz, pérdida de apetito debido a cambios en el sentido del gusto, sordera parcial debido a la acumulación de líquido en el oído medio o daño nervioso, acumulación de cera en los oídos que se seca completamente debido al efecto de la radioterapia en el conducto auditivo externo y formación de cicatrices (fibrosis).

La radioterapia también puede causar una afección llamada hipotiroidismo, en la que la glándula tiroidea (ubicada en el cuello) trabaja con más lentitud y hace que la persona se sienta cansada y aletargada. La persona que recibe radioterapia en el área del cuello debe someterse a controles de la glándula tiroidea regularmente.

La mayoría de los efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia se pueden evitar o reducir. Para evitar los problemas a largo plazo, es importante que todos los integrantes del equipo multidisciplinario de tratamiento realicen una evaluación antes del inicio de la radioterapia. Obtenga más información acerca de la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunas personas quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico o en una clínica para pacientes ambulatorios; otras probablemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado.

Para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo, la quimioterapia puede utilizarse como terapia neoadyuvante (tratamiento antes de la cirugía, radioterapia o ambas) o terapia adyuvante (tratamiento después de la cirugía, radioterapia o ambas).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, sordera parcial y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.

Obtenga más información acerca de la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar los tumores del SNC se evalúan constantemente. A menudo, hablar con el médico de su hijo es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre los medicamentos recetados a su hijo utilizando las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Quimiorradioterapia concomitante

Dependiendo del estadio del cáncer, la quimiorradioterapia concomitante (una combinación de quimioterapia y radioterapia) se puede utilizar para evitar una laringectomía, preservar la laringe y su capacidad de funcionar. Es la opción de tratamiento preferida para muchas personas. Sin embargo, la administración simultánea de ambas terapias puede provocar más efectos secundarios que la radiación sola.

Los investigadores están evaluando el uso de la quimioterapia de inducción (un tratamiento inicial antes de la cirugía o la radioterapia) y cetuximab (Erbitux) junto a la radioterapia. Es una opción para aquellos pacientes que no pueden recibir quimiorradioterapia.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a genes específicos, proteínas o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y supervivencia del cáncer. El cetuximab (Erbitux) es una terapia dirigida aprobada para utilizarla en combinación con radioterapia (ver más arriba). La terapia dirigida es un área de investigación activa para los cánceres de cabeza y cuello, obtenga más información en la sección Investigaciones actuales. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos.

Cáncer recurrente

El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. La mayoría de las recurrencias en el sitio original del cáncer y en el cuello se producen durante los primeros 18 a 24 meses después de tratamiento original. Si hay una recurrencia o persistencia del cáncer, es necesario realizar nuevos estudios antes de comenzar otros tratamientos. La planificación del tratamiento cuando existe una diseminación del tumor y crecimiento en órganos distantes (M1 o metástasis a distancia) requiere una evaluación y un tratamiento muy cuidadosos. Las personas que dejan de fumar, de preferencia antes de iniciar el tratamiento, tienen mejores posibilidades de una supervivencia más prolongada.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento.

Recursos de estudios clínicos

Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a las pacientes que padecen cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Un estudio clínico es una manera de evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque para la radioterapia o la cirugía, o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de lograr progresos en el tratamiento del cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a pacientes con este tipo de cáncer a futuro.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe enumerar todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de los estudios clínicos, que incluye la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer laríngeo e hipofaríngeo, consulte la sección Investigaciones actuales.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, el linfedema (en inglés), así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.

Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes del cáncer y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer.

Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento, o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer laríngeo o hipofaríngeo, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. ASCO ofrece formularios de resumen de tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudar a llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y a desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Los pacientes deben realizarse exámenes médicos y odontológicos regulares de seguimiento para controlar que no haya signos de recurrencia o de segundo cáncer primario (un cáncer en otro lugar del cuerpo) y para tratar cualquier efecto secundario tardío o a largo plazo derivado del tratamiento del cáncer.

Un protocolo común de seguimiento para los pacientes después de un tratamiento de este tipo de cáncer es realizar un control cada dos meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo año, cada seis meses durante el tercer año y, a partir de entonces, una vez al año. La pruebas y los exámenes de diagnóstico se pueden repetir para detectar recurrencias o controlar la evolución del tratamiento en curso. Si se le administró radioterapia, el paciente debe someterse a controles de la función tiroidea regularmente. Si la persona fuma aún, es importante que lo supervisen para detectar posibles cánceres secundarios de pulmón, esófago, y cabeza y cuello, aunque no tenga una recurrencia del cáncer inicial. La inscripción en estudios clínicos que investiguen nuevos métodos para prevenir estas enfermedades también puede ser una opción.

La rehabilitación es una parte importante del cuidado de seguimiento después de un tratamiento contra el cáncer de cabeza y cuello. Las personas pueden recibir fisioterapia para mantener el movimiento y el rango de movimiento, y terapia del habla para recuperar la capacidad, por ejemplo, de hablar y tragar. Se suele recomendar atención de apoyo para tratar los síntomas y mantener la nutrición durante el tratamiento. Algunas personas quizás necesiten aprender nuevas maneras de comer o preparar alimentos.

Las personas pueden cambiar su aspecto, sentirse cansadas o no estar en condiciones de hablar o comer como solían hacerlo antes del tratamiento. Los pacientes que sufren una traqueotomía deben aprender a cuidar el estoma y mantenerlo limpio. Algunas personas se deprimen. El equipo de atención médica puede ayudar a las personas a adaptarse y ponerlas en contacto con los servicios de apoyo físico y emocional.

A veces la rehabilitación requiere que se desarrolle una nueva voz. Después de una laringectomía total, algunos pueden aprender a utilizar el esófago para producir sonido; este proceso se conoce como habla esofágica. Otros utilizan un dispositivo electrónico a batería llamado electrolaringe que produce vibración que se transmite a través de los tejidos del cuello o se envía a la boca a través de un tubo plástico para la producción del habla. Un tercer método de rehabilitación de la voz, denominado voz traqueoesofágica (TE), se utiliza con muchas personas que han sufrido una laringectomía. El habla con voz traqueoesofágica es similar al habla laríngea normal porque utiliza aire de los pulmones para impulsar la producción del habla, de la misma forma que antes de la laringectomía. Una pequeña prótesis desmontable (dispositivo artificial) ubicada dentro del estoma permite que el aire de los pulmones ingrese en el esófago para producir sonidos. Luego, el sonido pasa a la boca para hablar.

Cuando el tratamiento del cáncer altera la deglución, a menudo se pueden diseñar planes de ejercicio para fortalecer y mantener la capacidad de comer y tragar. Es importante que los patólogos del habla y otros integrantes del equipo de atención médica realicen una evaluación temprana de los pacientes para comenzar con programas específicos de tratamiento y evitar problemas posteriores. Los pacientes se deben reunir con todos los especialistas en rehabilitación antes de comenzar su tratamiento de cáncer de cabeza y cuello.

Se aconseja a las personas en recuperación de un cáncer laríngeo o hipofaríngeo que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, mantener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre cómo vivir bien después del cáncer.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Se siguen realizando estudios de investigación sobre el cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.

Abordajes en radioterapia.

Los investigadores están evaluando maneras más efectivas de utilizar la radioterapia tradicional. La radiosensibilización es un abordaje prometedor que consiste en la administración de medicamentos que aumentan la sensibilidad de las células cancerosas a la radioterapia, para que se las pueda destruir con mayor rapidez. Otro abordaje se denomina radioterapia hiperfraccionada y consiste en un tratamiento en el que se aplican varias pequeñas dosis diarias de radioterapia.

Terapia dirigida y específica del tumor. Un mayor conocimiento de la biología del cáncer conduce al desarrollo de terapias biológicas y dirigidas. Hay diversos medicamentos nuevos que actualmente atraviesan distintas etapas de desarrollo. Ofrecen esperanza real para abordajes dirigidos y específicos de cada tumor para estos tipos de cáncer (y cáncer de cabeza y cuello, en general). Como se analizó en la sección Tratamiento, ya se aprobó el cetuximab (un anticuerpo monoclonal dirigido al receptor del factor de crecimiento epidérmico o EGFR, por sus siglas en inglés) para usar con los métodos de radioterapia actuales. Otros inhibidores del EGFR en estudio son erlotinib (Tarceva), gefitinib (Iressa), lapatinib (Tykerb) y panitumumab (Vectibix), a menudo en combinación con otros tratamientos. Además, otro método que los investigadores están estudiando es la antiangiogénesis. Este abordaje analiza la forma en que los tumores desarrollan su irrigación sanguínea y el modo en que los medicamentos pueden impedir esto. Los medicamentos en investigación en esta área son bevacizumab (Avastin) y sunitinib (Sutent). La esperanza es que estos y otras terapias dirigidas ofrezcan nuevas opciones de tratamiento con igual o mayor eficacia y menos efectos secundarios. Obtenga más información sobre la terapia dirigida.

Quimioprevención (en inglés). Los investigadores están evaluando los beneficios del uso de la quimioterapia como una manera de prevenir cánceres secundarios después del tratamiento.

Terapia fotodinámica. En la terapia fotodinámica, se inyecta una sustancia fotosensible (es decir, sensible a la luz) en la sangre. Las células cancerosas retienen la sustancia más tiempo que las normales. Luego, se dirigen haces de luz láser a la zona del tumor, y la sustancia en las células se activa para matar las células cancerosas.

Para encontrar estudios clínicos específicos sobre su diagnóstico, hable con su médico o busque en las bases de datos de estudios clínicos ahora.

Qué le debe preguntar al médico

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de hacer a su médico las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tipo de cáncer laríngeo o hipofaríngeo tengo? ¿Cuál es la localización exacta?

  • ¿En qué estadio se encuentra el cáncer? ¿Qué significa?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados del análisis de laboratorio)?

  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Debería realizar una segunda consulta o buscar una segunda opinión?

  • ¿Debo visitar a otros especialistas antes del tratamiento? ¿Debo hablar específicamente con un radiooncólogo, oncólogo clínico o cirujano plástico?

  • ¿Puede recomendarme un dentista oncólogo?

  • ¿Me puede recomendar un patólogo del habla?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica, y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general y la atención de seguimiento?

  • ¿Qué efectos secundarios puede tener cada opción de tratamiento, a corto plazo y a largo plazo?

  • ¿Qué puedo hacer para aliviar los posibles efectos secundarios?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Qué implicará la rehabilitación después del tratamiento?

  • ¿Qué déficits funcionales (en el habla, la deglución o el movimiento de hombros) probablemente se produzcan y cuáles son los servicios de rehabilitación disponibles?

  • Si me someto a una cirugía, ¿habrá necesidad de que me hagan una reconstrucción mayor, y cómo afectará esto mis capacidades para hablar y comer?

  • Si me hacen una cirugía, ¿deberán hacerme un vaciamiento del cuello (extirpación de los ganglios linfáticos)? Si es así, ¿qué tipo de vaciamiento se hará? ¿Qué significa?

  • Si recibo radioterapia, ¿cuáles son los efectos secundarios permanentes de dicho tratamiento, incluida la pérdida de saliva, la pérdida del gusto y la dificultad permanente en la deglución?

  • ¿Qué probabilidades hay de que pierda mi caja de la voz (laringe)? Y, si es necesario, ¿cuáles son las opciones disponibles para la rehabilitación de la voz/habla?

  • ¿Cómo se mantendrá mi nutrición si el tratamiento afecta mi capacidad para comer los alimentos que acostumbro consumir?

  • Si soy fumador, ¿puede ayudarme a dejar el hábito?

  • Si soy fumador, ¿abandonar este hábito me ayudará a obtener mejores resultados con este tratamiento?

  • ¿Qué exámenes de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué otras preguntas debo hacer?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de tumor a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con el médico de su hijo acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de tumor.