Cáncer oral y orofaríngeoLast Updated: February 08, 2012 Panorama general
El cáncer comienza cuando las células se vuelven anormales y se multiplican sin orden ni control. Estas células forman un crecimiento de tejido llamado tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Las células cancerosas pueden invadir el tejido cercano y a veces diseminarse a otras partes del organismo a través del torrente sanguíneo y el sistema linfático del cuerpo. En la región de la cabeza y el cuello, dos de los tipos de cáncer más comunes son el cáncer de la cavidad oral (boca y lengua) y el cáncer de la orofaringe (la mitad de la garganta, desde las amígdalas hasta el extremo de la caja de voz). La cavidad oral y la orofaringe, junto con otras partes de la cabeza y el cuello, contribuyen con la capacidad de masticar, tragar, respirar y hablar. La cavidad oral incluye los labios, la mucosa bucal (revestimiento interno de los labios y las mejillas), las encías (superiores e inferiores), los dos tercios frontales de la lengua, el piso de la boca debajo de la lengua, el paladar duro (bóveda de la boca) y el trígono retromolar (pequeña área detrás de las muelas del juicio). La orofaringe comienza donde termina la cavidad oral. Esta incluye el paladar blando en la parte posterior de la boca, la parte de la garganta detrás de la boca, las amígdalas y la base de la lengua. Más del 90% de los casos de cáncer oral y orofaríngeo son carcinomas de células escamosas o epidermoides, lo que significa que comienzan en las células planas, escamosas en el revestimiento interno de la boca y garganta. El cáncer oral y el cáncer orofaríngeo están entre los principales tipos de cáncer en la región de la cabeza y el cuello, un grupo llamado cáncer de cabeza y cuello (en inglés). Aunque el cáncer oral y el orofaríngeo habitualmente se combinan mediante el uso de una frase, es importante identificar con exactitud dónde comenzó el cáncer porque hay diferencias en el tratamiento entre las dos localizaciones. Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección. ¿Busca más que un panorama general? Si desea más información introductoria, explore este material relacionado en Cancer.Net:
O bien elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Para elegir un tema específico dentro de esta sección, use el panel de íconos ubicado a la derecha de la pantalla. Estadísticas
Se estima que este año se diagnosticará cáncer oral u orofaríngeo a 40.250 adultos (28.540 hombres y 11.710 mujeres) en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 7.850 muertes (5.440 hombres y 2.410 mujeres) a causa de estas enfermedades. Las tasas de cáncer oral y orofaríngeo son más del doble en los hombres que en las mujeres. El cáncer de la cavidad oral se clasifica como el octavo cáncer más frecuente entre los hombres y está en aumento, probablemente debido a una infección por un virus llamado virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés) (consulte Factores de riesgo). Los sitios más comunes de cáncer en la cavidad oral son: la lengua, que representa alrededor del 25% a 30% de los casos; las amígdalas, del 15% a 20%; las glándulas salivales menores, del 10% al 15%; y el resto aparece en los labios, las encías y el piso de la boca. Para todos los estadios y sitios combinados, aproximadamente el 84% de los pacientes sobrevive al menos un año después del diagnóstico. La tasa de supervivencia global a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años después de detectado el cáncer, excluidas aquellas que mueren por otras enfermedades) de personas con cáncer oral y orofaríngeo asciende al 61%, y la tasa de supervivencia a diez años es del 50%. Sin embargo, las tasas de supervivencia para el cáncer oral y orofaríngeo varían enormemente, dependiendo de la localización original, de si el HPV es un factor de riesgo y de la extensión de la enfermedad. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de un individuo específico puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer oral u orofaríngeo. Debido a que las estadísticas de supervivencia suelen medirse en intervalos de varios años, es posible que no representen los avances hechos en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés). Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2012. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Los factores que aumentan considerablemente el riesgo de cáncer oral y orofaríngeo son dos: Tabaco. El consumo de tabaco, incluidos cigarrillos, cigarros, pipas, tabaco de mascar y rapé, es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer de cabeza y cuello. El hábito de fumar en pipa está particularmente vinculado con el cáncer en la parte de los labios que está en contacto con la boquilla de la pipa. Mascar tabaco o tomar rapé se asocia con un incremento del 50% en el riesgo de cáncer de mejillas, de encías y de la superficie interna de los labios donde el tabaco tiene el mayor contacto. Alcohol (en inglés). El consumo frecuente y abundante de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de cabeza y cuello. El ochenta y cinco por ciento (85%) de los casos de cáncer de cabeza y cuello está ligado al consumo de tabaco. El consumo combinado de alcohol y tabaco aumenta más este riesgo. Estudios recientes sugirieron que las personas que han consumido marihuana pueden tener un riesgo superior al promedio de desarrollar cáncer de cabeza y cuello. El humo de segunda mano (en inglés) también puede aumentar el riesgo de desarrollar estos tipos de cáncer. Otros factores que pueden incrementar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer oral y orofaríngeo incluyen: Exposición prolongada al sol. La exposición prolongada al sol está vinculada con el cáncer en el área de los labios. Virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés). Las investigaciones indican que la infección por este virus es un factor de riesgo para el cáncer oral y orofaríngeo. De hecho, los casos de cáncer orofaríngeo relacionado con el HPV en las amígdalas y la base de la lengua son más frecuentes en los últimos años. El HPV se transmite con mayor frecuencia de una persona a otra durante la actividad sexual, incluido el sexo oral. Hay diferentes tipos, o cepas, de HPV, y algunas cepas se asocian más estrechamente con ciertos tipos de cáncer. Sexo. Los hombres son más propensos que las mujeres a desarrollar cáncer oral y orofaríngeo. Piel blanca. La piel blanca está asociada con un riesgo mayor de cáncer de labio. Edad. Las personas mayores de 45 años tienen un riesgo mayor de cáncer oral, aunque este tipo de cáncer se puede desarrollar en personas de cualquier edad. Higiene bucal. Las personas cuya higiene bucal/cuidado dental son deficientes pueden tener un riesgo mayor de cáncer de la cavidad oral. La mala salud dental o la irritación constante provocada por prótesis dentales mal adaptadas, especialmente en las personas que consumen alcohol y productos derivados del tabaco, pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer oral y orofaríngeo. Dieta y nutrición deficientes. Una dieta con bajo contenido de frutas y verduras, una deficiencia en la vitamina A y el hábito de mascar nueces de betel (una nuez que contiene un estimulante suave popular en Asia) aumentan el riesgo de cáncer oral y orofaríngeo. Sistema inmunológico debilitado. Las personas cuyo sistema inmunológico está debilitado tienen un riesgo más elevado de desarrollar cáncer oral y orofaríngeo. Prevención y detección temprana El consumo de tabaco y alcohol, y la higiene bucal deficiente (caries) son los factores de riesgo más significativos que contribuyen al desarrollo de este tipo de cáncer. Aunque no es posible controlar algunos de los factores de riesgo de cáncer oral y orofaríngeo, varios factores se pueden evitar realizando cambios en el estilo de vida. Dejar de consumir productos derivados del tabaco (en inglés) es lo más importante que una persona puede hacer, incluso las que fuman desde hace mucho años. Para disminuir el riesgo de cáncer de labio, reduzca su exposición a la luz del sol y otras fuentes de luz ultravioleta (UV). Obtenga más información sobre pcómo roteger la piel del sol (en inglés). Para reducir el riesgo de infección por HPV, limite el número de compañeros sexuales, ya que tener muchos compañeros sexuales aumenta el riesgo de infección por HPV. El uso de preservativos no lo protege completamente contra el HPV durante las relaciones sexuales. Obtenga más información sobre el HPV y el cáncer (en inglés). Los exámenes odontológicos periódicos realizados por un dentista son útiles para detectar cáncer de la cavidad oral y algunos tipos de cáncer orofaríngeo en un estadio temprano. Síntomas
Con frecuencia, el dentista es la primera persona que detecta este tipo de cáncer durante un examen de rutina. Las personas con cáncer oral u orofaríngeo pueden tener los siguientes síntomas o signos. Algunas veces, las personas con esta enfermedad no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.
Las personas que noten cualquiera de estos signos de advertencia deben consultar a un médico o dentista tan pronto como sea posible. El cáncer de la cavidad oral y el de la orofaringe que se detectan de forma precoz tienen mayores probabilidades de cura. Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia. Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos. Debido a que muchos de los síntomas enumerados anteriormente también pueden ser consecuencia de otros trastornos no cancerosos, es importante someterse a exámenes de detección médicos y odontológicos periódicos, en especial si la persona bebe alcohol de modo habitual, consume productos derivados del tabaco en el presente o los ha consumido en el pasado. De hecho, las personas que consumen alcohol y tabaco deben realizarse un examen de detección general una vez al año como mínimo. Se trata de un procedimiento simple y rápido en el que el médico observa si hay anormalidades en el interior de la nariz, la boca y la garganta, y palpa el cuello en busca de nódulos. Si encuentra algo inusual, el médico recomendará un examen más exhaustivo utilizando uno o más de los procedimientos de diagnóstico mencionados en la sección Diagnóstico. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si este se ha metastatizado (diseminado). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden usar para averiguar si el cáncer ha hecho metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer oral y orofaríngeo: Examen físico. Los dentistas y los médicos suelen detectar el cáncer de labio y el de la cavidad oral durante los controles de rutina. Si una persona presenta signos de cáncer oral u orofaríngeo, el médico realizará una historia clínica completa haciendo preguntas acerca de los síntomas y factores de riesgo del paciente. El médico palpará el cuello, los labios, las encías y las mejillas en busca de nódulos. Puesto que los pacientes con cáncer oral y orofaríngeo tienen un riesgo mayor de desarrollar otros tumores malignos en alguna otra parte de la región de la cabeza y el cuello, también se examinan el área detrás de la nariz, la laringe (caja de voz) y los ganglios linfáticos del cuello. Endoscopia (en inglés). Esta prueba le permite al médico observar el interior de la boca y la garganta. Generalmente, se introduce un endoscopio (un tubo delgado y flexible que tiene una luz y una lente de visión) a través de la nariz para examinar las áreas de la cabeza y el cuello. A veces, se coloca un endoscopio rígido (un tubo hueco con una luz y una lente de visión) en la parte posterior de la boca para observar más detalladamente la parte posterior de la garganta. El examen recibe diferentes nombres en función del área del cuerpo que se examina, por ejemplo, laringoscopia (laringe), faringoscopia (faringe) o nasofaringoscopia (nasofaringe). Para que el paciente se sienta más cómodo, estos exámenes se realizan después de aplicar un aerosol anestésico para adormecer el área. Si el tejido se ve sospechoso, el médico realizará una biopsia. A menudo, las pruebas se llevan a cabo en el consultorio del médico; sin embargo, en algunos casos, la endoscopia se debe hacer en un quirófano hospitalario con anestesia general. Biopsia (en inglés). Este estudio consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. El tipo de biopsia que se realiza depende de la ubicación del cáncer. En la biopsia por aspiración con aguja fina, las células se extraen con una aguja fina que se inserta directamente en el tumor. Las células se examinan bajo un microscopio para detectar la presencia de células cancerosas (denominado examen citológico). Biopsia oral por cepillo. Durante los exámenes dentales de rutina, algunos dentistas usan una técnica sencilla y más reciente para detectar el cáncer oral. En esta técnica, un dentista usa un pequeño cepillo para recolectar muestras de células de una superficie sospechosa. La muestra se envía a un laboratorio para ser analizada. Este procedimiento de biopsia oral por cepillo es fácil y se puede realizar directamente en el sillón del dentista de forma indolora o casi sin dolor. Si el cáncer se detecta mediante la utilización de este método, se recomienda realizar una biopsia tradicional (ver arriba) para confirmar los resultados. Radiografía. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. Un dentista puede tomar radiografías de la boca completa, incluida una panorex (radiografía panorámica; vea más abajo). Ingestión de bario. Generalmente, se utilizan dos tipos de estas pruebas para observar la orofaringe y la deglución. La primera es la ingestión de bario tradicional, durante la que se pide al paciente que ingiera bario líquido para que el médico pueda detectar cualquier cambio en la estructura de la cavidad oral y la garganta, y observar si el líquido pasa al estómago con facilidad. Luego se utilizan radiografías. Se usa una ingestión modificada de bario, o videofluoroscopia, para evaluar la deglución; se le pide al paciente que ingiera bario líquido, budín y una galleta cubierta con bario. Panorex (panorámica). Es una radiografía de rotación, o panorámica, de la mandíbula superior e inferior para detectar la destrucción del hueso producida por el cáncer o para evaluar las piezas dentales antes de la administración de radioterapia o quimioterapia. Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Una CT puede ayudar a un médico a decidir si es posible extirpar el cáncer quirúrgicamente y a determinar si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos del cuello o a la mandíbula inferior. Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo, en especial imágenes del tejido blando, como las amígdalas y la base de la lengua. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Este examen puede detectar la diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos del cuello (llamados ganglios linfáticos cervicales). Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes. Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés). Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer; por lo tanto, la determinación no se completa hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. El sistema evalúa tres factores: el tumor propiamente dicho, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Los estadios son cinco: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. A continuación, se incluye información sobre los estadios específicos del tumor: TX: Indica que no se puede evaluar el tumor primario. T0: Indica que no se ha encontrado evidencia de un tumor. Tis: Describe un estadio llamado carcinoma (cáncer) in situ. Es un cáncer muy incipiente en el que las células cancerosas se encuentran solo en una capa de tejido. T1: Describe un tumor que mide 2 centímetros (cm) en su mayor dimensión. T2: Describe un tumor que mide más de 2 cm, pero no más de 4 cm. T3: Describe un tumor que mide más de 4 cm. T4: Describe cualquiera de las siguientes situaciones: T4a (labio): Describe un tumor que se originó en el labio, pero que invade el tejido adyacente, como el hueso, el piso de la boca o la piel del rostro. T4a (cavidad oral): El tumor invade el hueso cortical profundamente hasta las estructuras de la boca, por ejemplo, el músculo de la lengua o los senos nasales. T4a (orofaringe): El tumor se diseminó a la laringe, lengua o mandíbula. T4b (cavidad oral): El tumor invade la base del cráneo o recubre las arterias internas. T4b (orofaringe): El tumor se trasladó a la nasofaringe, a la base del cráneo, o a las arterias y los músculos cercanos. Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM corresponde a los ganglios linfáticos, unos órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a la cabeza y el cuello se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes. Hay muchos ganglios linfáticos en el área de la cabeza y el cuello, y la evaluación minuciosa de estos es una parte importante de la determinación del estadio del cáncer. NX: Indica que no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. N0: No hay evidencia de cáncer en los ganglios regionales. N1: Indica que el cáncer se ha diseminado a un solo ganglio del mismo lado que el tumor primario y que el cáncer encontrado en el ganglio mide 3 cm como máximo. N2: Describe cualquiera de estas condiciones: N2a: El cáncer se ha diseminado a un solo ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario y mide más de 3 cm, pero menos de 6 cm. N2b: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario, y ninguno mide menos de 6 cm. N2c: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático a cualquier lado del cuerpo, y ninguno mide más de 6 cm. N3: El cáncer encontrado en los ganglios linfáticos mide más de 6 cm. Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM describe si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. MX: Indica que no se puede evaluar la metástasis a distancia. M0: Indica que el cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo. M1: Describe el cáncer que se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Agrupación de los estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio 0: Describe un carcinoma in situ (Tis), sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0). Estadio I: Describe un tumor pequeño (T1), sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0). Estadio II: Describe un tumor que mide menos de 4 cm (T2) y que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos (N0) ni a partes distantes del cuerpo (M0). Estadio III: Describe todos los tumores de mayor tamaño (T3) sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis (M0), al igual que los tumores más pequeños (T1, T2) que se han diseminado a los ganglios linfáticos regionales (N1), pero que no presentan signos de metástasis (M0). Estadio IVA: Describe un tumor invasivo (T4a) sin compromiso de los ganglios linfáticos (N0) ni diseminación a un solo ganglio linfático del mismo lado (N1), pero sin metástasis (M0). También se utiliza para cualquier tumor (cualquier T) con compromiso ganglionar más significativo (N2), pero sin metástasis (M0). Estadio IVB: Describe cualquier tumor (cualquier T) con compromiso ganglionar extenso (N3), pero sin metástasis (M0). Estadio IVC: Indica que existe evidencia de diseminación a distancia (cualquier T, cualquier N y M1). Grado tumoral (G). Los médicos también describen a un tumor primario por grado, que se determina mediante el uso de un microscopio para examinar los tejidos de un tumor (examen histológico). El médico compara el tejido del tumor con el tejido normal, y el grado describe qué tanto se asemejan las células cancerosas al tejido normal al analizarlas con un microscopio. El tejido normal contiene una gran variedad de tipos de células agrupadas (lo que recibe el nombre de diferenciadas). El tejido de los tumores generalmente tiene células que se asemejan más entre sí (llamadas poco diferenciadas). En general, cuanto más diferenciado el tejido, mejor el pronóstico. El grado de un tumor se describe con la letra “G” y un número. GX: No se puede evaluar el grado. G1: Las células se asemejan más al tejido normal (bien diferenciadas). G2: Las células están solo moderadamente diferenciadas. G3 y G4: Las células no se parecen al tejido normal (poco diferenciadas). Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado. Datos utilizados con autorización de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, (séptima edición, 2010), publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Tratamiento
Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles probados) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una alternativa. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos.e Investigaciones actuales. Panorama general del tratamiento Con frecuencia, el cáncer oral y orofaríngeo se puede curar, en especial si se lo detecta precozmente. Si bien el principal objetivo de un tratamiento es curar el cáncer, también es muy importante preservar la función de los nervios, órganos y tejidos cercanos. Cuando los médicos planifican un tratamiento, tienen en cuenta cómo afectará este la calidad de vida de la persona y la forma en que la persona siente, mira, habla, se alimenta y respira. En muchos casos, un equipo de médicos trabajará conjuntamente con el paciente para desarrollar el mejor plan de tratamiento. Los especialistas en cáncer de cabeza y cuello a menudo integran equipos multidisciplinarios (en inglés) para atender a cada paciente; antes de comenzar cualquier tratamiento, es necesario realizar una evaluación. El equipo puede incluir oncólogos clínicos, radiooncólogos, cirujanos, otorrinolaringólogos (médicos especialistas en garganta, nariz y oído), protesistas maxilofaciales (especialistas que realizan cirugías reconstructivas en el área de la cabeza y el cuello), dentistas, fisioterapeutas, patólogos del habla, profesionales de salud mental, enfermeras, dietistas y trabajadores sociales. Es fundamental que se establezca un plan de tratamiento integral antes del inicio del tratamiento, y es posible que las personas deban ser examinadas por varios especialistas antes de que se pueda crear un plan de este tipo. Existen tres opciones principales de tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Se puede utilizar uno de estos tratamientos o una combinación de ellos. A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer oral y orofaríngeo. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés). Cirugía La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Es importante que una persona busque la opinión de diferentes miembros del equipo multidisciplinario antes de tomar la decisión respecto de un tratamiento específico. Aunque la cirugía es la manera más rápida de eliminar tejidos cancerosos, existen otros métodos de tratamiento que pueden tener la misma efectividad en el tratamiento del cáncer. Es recomendable que las personas consulten sobre otras opciones de tratamiento. Durante la cirugía, el cirujano realiza una operación para extirpar el tumor canceroso y parte del tejido sano circundante (llamado margen). Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. El objetivo de la cirugía es extirpar todo el tumor y dejar márgenes negativos (lo que significa no dejar rastros de cáncer en el tejido sano). En algunos casos, la cirugía es seguida de radioterapia o quimioterapia. Según la localización, el estado y la patología del cáncer, algunas personas pueden necesitar más de una operación para extirpar el cáncer y para ayudar a recuperar el aspecto y la función de los tejidos afectados. Todos los procedimientos quirúrgicos se deben realizar con la ayuda de una biopsia por congelación (una biopsia en la que una muestra de tejido se congela inmediatamente para acelerar el proceso de examen) de los márgenes al momento de la cirugía. Esto requerirá la extirpación de tejido adicional para obtener un margen sano. Es posible utilizar ocasionalmente la cirugía micrográfica (que es muy frecuente en el tratamiento del cáncer de piel) para los tumores de la cavidad oral, y es una forma de minimizar la cantidad de tejido normal que se extirpa. Esta técnica se utiliza con frecuencia en el cáncer de labio. El procedimiento supone la extirpación del tumor visible, además de pequeños fragmentos del borde alrededor del área donde estaba el tumor. Cada pequeño fragmento se examina con un microscopio hasta extirpar todo el cáncer. Los procedimientos quirúrgicos más comunes para el cáncer oral y orofaríngeo incluyen: Cirugía del tumor primario. El tumor y un área de tejido circundante se extirpan para disminuir las posibilidades de que quede algo del cáncer. El tumor puede extirparse por la boca o a través de una incisión en el cuello. Es posible que también deba practicarse una mandibulectomía, que consiste en la resección del hueso de la mandíbula para obtener acceso al tumor. Glosectomía. La extirpación parcial o total de la lengua. Mandibulectomía . Si el tumor ingresó a un maxilar, pero no se diseminó al hueso, se extirpa una parte del maxilar o la totalidad de este. Si hay evidencia de la destrucción del maxilar en una radiografía, puede ser necesario extirpar todo el hueso. Maxilectomía. Es una cirugía en la que se extirpa parte o la totalidad del paladar duro que conforma la bóveda ósea de la boca. Se pueden colocar prótesis (dispositivos artificiales) o, más recientemente, usar colgajos de tejido blando con o sin hueso para rellenar los espacios que se producen a partir de esta operación. Vaciamiento del cuello. Frecuentemente, el cáncer de la cavidad oral y la orofaringe se disemina a los ganglios linfáticos del cuello, y puede ser necesario realizar un procedimiento quirúrgico llamado vaciamiento del cuello para extirpar los ganglios de manera parcial o total. Laringectomía. Rara vez es necesario realizar una laringectomía (la extirpación completa o parcial de la laringe) para el tratamiento del cáncer oral u orofaríngeo. La laringe es fundamental para la deglución porque protege la vía respiratoria al impedir que los alimentos y los líquidos ingresen a la tráquea y lleguen a los pulmones, lo que puede causar neumonía. Ante la presencia de un tumor grande de lengua u orofaringe, es probable que el médico también deba extirpar la laringe para que la persona pueda tragar con seguridad. Si se extirpa la laringe, la tráquea se vuelve a unir a la piel del cuello donde se realiza un orificio llamado estoma, a través del cual el paciente respira. Es necesario realizar rehabilitación para aprender a hablar de una manera nueva. Traqueotomía. Si el cáncer obstruye la garganta o es demasiado grande para su extirpación total, se realiza un orificio llamado traqueotomía en el cuello y se coloca un tubo de traqueotomía a través del cual la persona respira. Una traqueotomía puede ser temporal o permanente. Tubo de gastrostomía. Si el cáncer inhibe la capacidad de tragar, se coloca un dispositivo de alimentación denominado tubo de gastrostomía a través de la piel y el músculo abdominal directamente dentro del estómago. Si el problema de deglución es temporal, es posible utilizar una sonda (tubo) nasogástrica (NG, por sus siglas en inglés), que se inserta por la nariz hasta el esófago y dentro del estómago, en lugar de una sonda dentro del estómago. Las sondas que se colocan en el estómago también pueden ser métodos temporales para mantener la nutrición hasta que la persona pueda tragar por la boca adecuadamente y de manera segura. Reconstrucción . Si el tratamiento requiere la extirpación de grandes áreas de tejido, quizás sea necesario realizar una cirugía reconstructiva de manera que el paciente pueda tragar y hablar nuevamente. Es posible tomar hueso o tejido sano de otras partes del cuerpo para rellenar los espacios que dejó el tumor o reemplazar parte del labio, la lengua, el paladar o la mandíbula. Es posible que un protesista (un especialista dental con especialización en la restauración y el reemplazo de piezas dentales con coronas, puentes o prótesis desmontables [dentaduras postizas]) haga una pieza dental o facial artificial para facilitar la deglución y el habla. Un patólogo del habla puede enseñar al paciente a comunicarse usando nuevas técnicas o equipos especiales. Un patólogo del habla u otros terapeutas especializados también ayudarán a que los pacientes con dificultades para comer por la boca después de la cirugía o de la radioterapia recuperen la capacidad de tragar. En general, la cirugía para el cáncer oral u orofaríngeo causa hinchazón, lo que dificulta la respiración. Puede provocar la pérdida permanente de la voz o el deterioro del habla; dificultad para masticar, tragar o hablar; adormecimiento del oído; debilidad para levantar los brazos por encima de la cabeza; pérdida del movimiento en el labio inferior; y deformación facial. La cirugía puede disminuir el funcionamiento de la glándula tiroides, especialmente después de una laringectomía total o de radioterapia en la región afectada. Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radioterapia es la radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. La radioterapia con haz externo se aplica con un haz de radiación dirigido al tumor y, generalmente, se la administra como procedimiento ambulatorio. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. En la radioterapia interna, se utilizan minúsculas cuentas o varillas con material radiactivo que se implantan quirúrgicamente en el sitio del cáncer o cerca de este. El implante se deja colocado durante varios días mientras la persona permanece en el hospital. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Con uno de los métodos de radioterapia externa más nuevos, conocido como radioterapia de intensidad modulada (IMRT, por sus siglas en inglés), se aplican dosis más efectivas de radioterapia y, a la vez, se reduce el daño a las células sanas, lo que disminuye los efectos secundarios. La terapia de protones (también llamada terapia con haz de protones) es un tipo de radioterapia con haz externo en la que se usan protones en lugar de rayos X. Con alta potencia, los protones pueden destruir las células cancerosas. Obtenga más información sobre la terapia de protones (en inglés). La radioterapia puede ser el tratamiento principal contra el cáncer de la cavidad oral, o bien, puede utilizarse después de la cirugía para destruir pequeñas áreas afectadas por el cáncer que no pudieron extirparse quirúrgicamente. Antes de comenzar la radioterapia de cualquier cáncer de cabeza y cuello, un dentista oncólogo (un dentista con experiencia en el tratamiento de personas con cáncer de cabeza y cuello) debe realizar un examen exhaustivo a la persona. Debido a que la radioterapia puede provocar caries, es posible que se deban extraer las piezas dentales dañadas. A menudo es posible prevenir las caries con un tratamiento odontológico adecuado antes de iniciar la radioterapia. Obtenga más información acerca de la salud dental durante el tratamiento del cáncer (en inglés). Asimismo, es importante que un patólogo del habla oncológico (patólogo del habla con experiencia en el tratamiento de personas con cáncer de cabeza y cuello) asesore y evalúe a los pacientes. Dado que la radioterapia puede causar daños al tejido sano, después de este tratamiento las personas suelen tener dificultad para hablar o tragar. Estos problemas pueden aparecer después de un largo tiempo de finalizado el tratamiento. Los patólogos del habla pueden enseñar ejercicios y técnicas para prevenir problemas del habla y la deglución a largo plazo. La audición también puede verse afectada en los pacientes que reciben radioterapia en la región de la cabeza. A veces, puede ser necesario que un audiólogo (especialista de la audición) examine a los pacientes para determinar la pérdida o las capacidades de audición. La radioterapia en la cabeza y el cuello puede causar enrojecimiento o irritación de la piel en la zona tratada, sequedad en la boca o saliva espesa debido al daño en las glándulas salivales (que puede ser temporal o permanente), dolor de huesos, náuseas, fatiga, llagas en la boca o dolor de garganta. También pueden presentarse problemas dentales que se pueden evitar; un dentista oncólogo puede ayudar a planificar la atención antes del comienzo del tratamiento. Otros efectos secundarios incluyen dolor o dificultad al tragar, dificultad para abrir la boca, dificultad para hablar, pérdida del apetito debido a cambios en el sentido del gusto, pérdida de la audición debido a la acumulación de líquido en el oído medio o daño a nivel nervioso, y acumulación de cera en los oídos que se seca completamente por el efecto de la radioterapia en el conducto auditivo externo. La radioterapia también puede causar una afección llamada hipotiroidismo, en la que la glándula tiroidea (ubicada en el cuello) trabaja con más lentitud y hace que el paciente se sienta cansado y aletargado. El paciente que recibe radioterapia en el área del cuello debe someterse a controles de tiroides regularmente. Obtenga más información acerca de la radioterapia. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunas personas quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico o en una clínica para pacientes ambulatorios; otras, probablemente, se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo. Por lo general, se recomienda el uso de quimioterapia en combinación con radioterapia (lo que recibe el nombre de radioquimioterapia concomitante). A veces, la combinación de estos dos tratamientos puede controlar el crecimiento del tumor y, frecuentemente, causará un aumento significativo en la efectividad en comparación con la administración de cualquiera de los dos tratamientos solos. Sin embargo, al combinar estos tratamientos, pueden presentarse más efectos secundarios. La quimioterapia se puede utilizar como terapia neoadyuvante (tratamiento inicial antes de la cirugía, la radioterapia o ambas) o terapia adyuvante (tratamiento después de la cirugía, la radioterapia o ambas). La quimioterapia para el cáncer de la cavidad oral se administra frecuentemente como parte de un estudio clínico (un estudio de investigación). Muchos tratamientos combinados (quimioterapia y radioterapia) se realizan como parte de un estudio clínico. Cada uno de los medicamentos o la combinación de ellos puede causar efectos secundarios específicos. Mientras que algunos pueden ser permanentes, la mayoría de los efectos secundarios son temporales y habitualmente bien controlados. En general, la quimioterapia puede causar fatiga, náuseas, vómitos, caída del cabello, sequedad en la boca, pérdida de la audición, pérdida del apetito a menudo debido a cambios en el sentido del gusto, dificultad para comer, debilidad en el sistema inmunológico, diarrea o estreñimiento, y llagas abiertas en la boca que pueden dar lugar a infecciones. Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Inmunoterapia La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Este tratamiento utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Obtenga más información sobre la inmunoterapia. Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos de un tumor, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento inhibe la proliferación y diseminación de las células cancerosas, y, a la vez, limita el daño a las células normales, lo que habitualmente produce menos efectos secundarios en comparación con otros medicamentos para el cáncer. Actualmente, en el cáncer de cabeza y el de cuello, se están utilizando anticuerpos dirigidos contra un receptor celular llamado receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés) en combinación con la radioterapia. Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, su médico puede realizar estudios para identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. Como resultado, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos. Cáncer oral u orofaríngeo recurrente Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés). Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante). Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como cirugía, quimioterapia y radioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo enfrentarse a la recurrencia del cáncer (en inglés). Cáncer oral u orofaríngeo metastásico Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir los estudios clínicos que evalúen nuevos tratamientos. Su equipo de cuidados médicos puede recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia o terapia dirigida. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad), un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene el paciente. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención médica de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas. Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no es eficaz, es posible hablar de cáncer en etapa avanzada. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Recursos de estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer oral y orofaríngeo. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos. Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan medicamentos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos abordajes radioterapéuticos o quirúrgicos, y nuevos métodos de tratamiento. Los pacientes que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, como nuevos medicamentos quimioterapéuticos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer oral y orofaríngeo. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a pacientes con este tipo de cáncer en el futuro. A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de modo que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer oral y orofaríngeo, consulte la sección Investigaciones actuales. Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya. Efectos secundarios del cáncer y del tratamiento para el cáncer
El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, el linfedema (en inglés) y otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de cuidados médicos. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento. Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes de un tumor canceroso y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. No olvide hablar con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con cáncer oral u orofaríngeo. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención médica. Un efecto secundario que se presenta más de cinco años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento, o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer oral u orofaríngeo, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. ASCO ofrece formularios de resumen del tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarlo a llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento. Después del tratamiento contra el cáncer oral u orofaríngeo, las personas deben realizarse exámenes de seguimiento médicos y odontológicos periódicos en busca de signos de recurrencia del cáncer o de un cáncer secundario (un tipo de cáncer diferente). La mayoría de las recurrencias del cáncer oral y orofaríngeo aparecen dentro de los primeros dos o tres años después del diagnóstico; por lo tanto, las visitas de seguimiento serán más frecuentes en los primeros años inmediatamente después del tratamiento. Un protocolo común de seguimiento es realizar un control cada dos meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo año, cada seis meses durante el tercer año y, a partir de entonces, una vez al año. Si se detecta la recurrencia del cáncer, será necesario comenzar nuevamente las pruebas y el tratamiento. Si la cirugía o la radioterapia afectaron la glándula tiroides, las pruebas de la función tiroidea deben ser parte de los exámenes durante la atención de seguimiento. También puede ser necesario proveer cuidados dentales especiales (en inglés) para controlar o evitar los problemas dentales a largo plazo a causa del cáncer o del tratamiento. Las personas que recibieron tratamiento para el cáncer oral y orofaríngeo tienen un riesgo mayor de desarrollar tumores malignos secundarios. Los investigadores están evaluando los beneficios de la quimioterapia para impedir el desarrollo de tumores malignos secundarios, lo que recibe el nombre de quimioprevención (en inglés). Si fuma, es importante que lo controlen para detectar posibles tumores malignos secundarios de pulmón, esófago, y cabeza y cuello, aunque no haya recurrencia del cáncer inicial. Esta es una de las razones para el seguimiento médico. Participar en estudios clínicos de prevención también puede ser una opción. La rehabilitación es un aspecto importante de la atención de seguimiento después de un tratamiento para el cáncer de cabeza y cuello. Es posible que las personas necesiten fisioterapia así como terapia del habla y de la deglución. Puede recomendarse atención médica de apoyo para controlar los síntomas y mantener la nutrición durante el tratamiento. Algunas personas quizás necesiten aprender nuevas formas de comer o de ingerir alimentos preparados de otro modo. Cualquier tratamiento para el cáncer oral y orofaríngeo dificultará la deglución de los alimentos normales. A menudo se necesitan apoyo y atención nutricional especial durante el tratamiento e inmediatamente después de este, mientras disminuye la reacción del cuerpo al tratamiento, como la hinchazón de los tejidos. Los patólogos del habla pueden ayudar a las personas a recuperar sus funciones normales, lo que se convierte en una parte importante de la planificación del tratamiento y la rehabilitación. Según el tamaño y la localización del tumor, y el tipo de tratamiento elegido para el cáncer, es posible que se deteriore la capacidad para masticar y llevar la comida desde la boca y la faringe al estómago. Si el tratamiento del cáncer modifica las estructuras orales o limita su movimiento, será más difícil que se comprenda el habla. Antes de comenzar el tratamiento, es necesario realizar una evaluación de las capacidades del habla y la deglución para maximizar el funcionamiento y la calidad de vida después del tratamiento. Las personas pueden cambiar su aspecto, sentirse cansadas o no estar en condiciones de hablar o comer como lo hacían antes del tratamiento. Muchas se deprimen. El equipo de cuidados médicos puede ayudar a que las personas se adapten y se pongan en contacto con los servicios de apoyo físico y emocional. También en este caso es importante que las personas se reúnan con todos los miembros del equipo multidisciplinario antes de comenzar el tratamiento para el cáncer de cabeza y cuello (ver Tratamiento). Se aconseja a las personas en recuperación de un cáncer oral y orofaríngeo que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés) y cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.Investigaciones actuales
Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer oral y orofaríngeo, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso. Nuevos tratamientos. Se dispone de una gran cantidad de nuevos tratamientos como resultado de los adelantos en los conocimientos de la biología del cáncer. Algunos de estos tratamientos, entre ellos, la terapia biológica y la terapia dirigida, están disponibles a través de estudios clínicos. La terapia biológica, también llamada inmunoterapia, ayuda a restaurar o estimular el sistema inmunológico del cuerpo para que este combata el cáncer. Las terapias dirigidas, que se basan en los avances científicos al ampliar los conocimientos sobre biología molecular y la caracterización de los tumores malignos de cabeza y cuello, están llevando a usar abordajes con menos efectos secundarios para el tratamiento contra este tipo de cáncer. Las terapias que se están investigando incluyen los inhibidores de la tirosina cinasa, la terapia antiangiogénica (que impide la formación de vasos sanguíneos, necesaria para el crecimiento del tumor), los tratamientos inmunomoduladores y los agentes que inducen la muerte de las células cancerosas. Estos y otros desarrollos están en diferentes etapas de investigación. Los pacientes deben consultar a sus médicos sobre los estudios clínicos para el tratamiento del cáncer oral y orofaríngeo. Ablación térmica por radiofrecuencia (RFA, por sus siglas en inglés). En la RFA, se usa calor para destruir las células cancerosas. Es una opción de tratamiento mínimamente invasivo que quizás sea útil para los tumores localizados que no pueden extirparse con cirugía. Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer oral y orofaríngeo, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes. Obtenga más información sobre los términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer. ¿Desea obtener más información sobre las investigaciones actuales? Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes sobre el cáncer oral y orofaríngeo, explore este material relacionado:
O bien, elija “Siguiente” (abajo, a la derecha) para continuar leyendo esta sección detallada. Qué le debe preguntar al médico
Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de la salud del niño. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted.
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés). |