Cáncer oral y orofaríngeoLast Updated: February 12, 2009 Panorama general
Dos de los tipos de cáncer de cabeza y cuello más comunes son el cáncer de la cavidad oral (boca y lengua) y el cáncer de la orofaringe (la mitad de la garganta, desde las amígdalas hasta el extremo de la caja de voz). El cáncer comienza cuando las células se transforman en anormales y se multiplican sin control u orden. Estas células forman un crecimiento de tejido llamado tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Las células cancerosas pueden invadir el tejido cercano y a veces se diseminan a otras partes del organismo a través del torrente sanguíneo y el sistema linfático del cuerpo. La cavidad oral incluye los labios, la mucosa bucal (revestimiento interno de los labios y las mejillas), las encías (superiores e inferiores), los dos tercios frontales de la lengua, el piso de la boca debajo de la lengua, el paladar duro (bóveda de la boca) y el trígono retromolar (pequeña área detrás de las muelas del juicio). La orofaringe comienza donde termina la cavidad oral. Ésta incluye el paladar blando en la parte posterior de la boca, la parte de la garganta detrás de la boca, las amígdalas y la base de la lengua. La cavidad oral y la orofaringe, junto con otras partes de la cabeza y el cuello, contribuyen con la capacidad para masticar, tragar, respirar y hablar. Más del 90% de los cánceres orales y orofaríngeos se denominan carcinomas de células escamosas o epidermoides, lo que significa que comienzan en las células planas, escamosas en el revestimiento interno de la boca y garganta. El cáncer oral y el cáncer orofaríngeo están entre los principales tipos de cáncer en la región de la cabeza y el cuello, un grupo llamado cáncer de cabeza y cuello. Aunque el cáncer oral y orofaríngeo habitualmente se combinan mediante el uso de una frase, es importante identificar con exactitud dónde comenzó el cáncer porque hay diferencias en el tratamiento entre las dos localizaciones. Estadísticas En 2008, se estima que 35.310 adultos (25.310 hombres y 10.000 mujeres) recibirán el diagnóstico de cáncer oral y orofaríngeo en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 7.590 muertes (5.210 hombres y 2.380 mujeres) a causa de esta enfermedad. Las tasas de cáncer oral y orofaríngeo son más del doble en los hombres que en las mujeres. El cáncer de la cavidad oral se clasifica como el octavo cáncer más frecuente entre los hombres. Los sitios más comunes de cáncer en la cavidad oral son: la lengua, que representa 20% a 25% de los casos; el piso de la boca, 15%; los labios, 10% a 15%; y las glándulas salivales menores, 10% a 15%. Para todos los estadios y sitios combinados, aproximadamente el 82% de los pacientes sobrevive al menos un año después del diagnóstico. La tasa de supervivencia relativa global a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidos aquéllos que mueren por otras enfermedades) de pacientes con cáncer oral y orofaríngeo asciende al 59%. Sin embargo, las tasas de supervivencia para el cáncer oral y orofaríngeo varían enormemente, dependiendo de la localización original y la extensión de la enfermedad. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer oral u orofaríngeo. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2008. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea el Parte I: Términos de Cáncer a Conocer: Términos Oncológicos Básicos. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo y prevención
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Los factores que aumentan considerablemente el riesgo de cáncer oral y orofaríngeo son dos: Consumo de tabaco. El consumo de tabaco, incluidos cigarrillos, cigarros, pipas, tabaco de mascar y rapé, es el único factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer de cabeza y cuello. El fumar en pipa está particularmente vinculado con el cáncer en la parte de los labios que está en contacto con la boquilla de la pipa. Mascar tabaco o tomar rapé se asocia con un incremento del 50% en el riesgo de cáncer de mejillas, encías y de la superficie interna de los labios donde el tabaco tiene el mayor contacto. Alcohol. El consumo frecuente y abundante de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de cabeza y cuello. El ochenta y cinco por ciento (85%) de los casos de cáncer de cabeza y cuello está ligado al consumo de tabaco. El consumo combinado de alcohol y tabaco aumenta más este riesgo. Estudios recientes sugirieron que las personas que han usado marihuana pueden estar en riesgo superior al promedio de desarrollar cáncer de cabeza y cuello. El humo ambiental o “humo de segunda mano” también puede aumentar el riesgo de desarrollar estos tipos de cáncer. Entre otros factores que pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer oral y orofaríngeo se incluyen: Exposición prolongada al sol. La exposición prolongada al sol está vinculada con el cáncer en el área de los labios. Virus del papiloma humano (HPV, por su sigla en inglés). Las investigaciones indican que la infección con este virus es un factor de riesgo para el cáncer oral y orofaríngeo. El HPV se transmite de una persona a otra durante las relaciones sexuales. Hay diferentes tipos, o cepas, de HPV y algunas cepas se asocian más firmemente con ciertos tipos de cáncer de cabeza y cuello. Sexo. Los hombres son más propensos a desarrollar cáncer de labio que las mujeres. Piel blanca. La piel blanca se vincula con un riesgo mayor de cáncer de labio. Edad. Las personas de más de 45 años tienen un riesgo mayor de cáncer oral, aunque este tipo de cáncer puede desarrollarse en personas de cualquier edad. Higiene bucal. Las personas con higiene bucal y cuidado dental malos pueden tener un riesgo mayor de cáncer en la cavidad oral. La mala salud dental y la irritación constante provocada por prótesis dentales mal adaptadas, especialmente en las personas que consumen alcohol y productos derivados del tabaco, pueden contribuir a la inducción del cáncer oral y orofaríngeo. Dieta y nutrición deficientes. Una dieta de bajo contenido en frutas y verduras, una deficiencia en la vitamina A y mascar nueces de betel (una nuez que contiene un estimulante suave popular en Asia) aumentan el riesgo de cáncer oral y orofaríngeo. Debilidad en el sistema inmunológico. Las personas con debilidad en el sistema inmunológico tienen un riesgo más elevado de cáncer oral y orofaríngeo. Prevención y detección temprana El consumo de tabaco y alcohol, además de la higiene bucal deficiente (caries), son los factores de riesgo más significativos que contribuyen con el desarrollo de este tipo de cáncer. Aunque algunos de los factores de riesgo de cáncer oral y orofaríngeo no se pueden controlar, muchos se pueden evitar realizando cambios en el estilo de vida. Detener el consumo de productos derivados del tabaco es lo más importante que una persona puede hacer, incluso las que fuman desde hace muchos años. Para reducir el riesgo de cáncer de labio, reduzca su exposición a la luz del sol y otras fuentes de luz ultravioleta (UV). Para obtener más información, lea el Recurso de Cancer.Net: Proteger la piel del sol. Para reducir el riesgo de infección por HPV, limite el número de compañeros sexuales, ya que tener muchos compañeros sexuales aumenta el riesgo de infección por HPV. El uso de preservativo no lo protege completamente contra el HPV durante las relaciones sexuales. Los exámenes odontológicos periódicos realizados por un dentista son útiles para detectar cáncer de la cavidad oral y algunos cánceres orofaríngeos en un estadio temprano. Síntomas
Con frecuencia, el dentista es la primera persona que detecta este tipo de cáncer durante un examen de rutina. Las personas con cáncer oral y orofaríngeo pueden tener los siguientes síntomas. Algunas veces, las personas con cáncer oral y orofaríngeo no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.
Debido a que muchos de estos síntomas pueden también estar ocasionados por otros trastornos no cancerosos, siempre es importante someterse a detecciones médicas y odontológicas regulares, en especial si la persona suele consumir alcohol o productos derivados del tabaco o ha consumido en el pasado. De hecho, las personas que consumen alcohol y tabaco deben realizarse un examen de detección general una vez al año como mínimo. Es un procedimiento simple y rápido en el que el médico observa si hay anormalidades en el interior de la nariz, la boca y la garganta y palpa el cuello para determinar la presencia de nódulos. Si encuentra algo inusual, el médico recomendará un examen más exhaustivo utilizando uno o más de los procedimientos de diagnóstico mencionados en la sección Diagnóstico. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer oral y orofaríngeo: Examen físico. Los dentistas y los médicos con frecuencia detectan cánceres de labio y de la cavidad oral durante controles de rutina. Si una persona presenta signos de cáncer oral u orofaríngeo, el médico realizará una historia clínica completa e interrogará acerca de los síntomas y factores de riesgo del paciente. El médico palpará el cuello, los labios, las encías y las mejillas para detectar la presencia de nódulos. Puesto que los pacientes con cáncer oral y orofaríngeo tienen un riesgo mayor de padecer otros cánceres en alguna otra parte de la región de la cabeza y el cuello, también se examinan el área detrás de la nariz, la laringe (caja de voz) y los ganglios linfáticos del cuello. Endoscopia. Esta prueba le permite al medico observar el interior de la boca y la garganta. Generalmente, se introduce un endoscopio (tubo delgado y flexible que tiene una luz y una lente de visión) a través de la nariz para examinar las áreas de la cabeza y el cuello. A veces, se ubica un endoscopio rígido (un tubo hueco con una luz y una lente de visión) en la parte posterior de la boca para observar más detalladamente la parte de atrás de la garganta. El examen tiene nombres diferentes según el área del cuerpo que se examina, como por ejemplo, laringoscopia (laringe), faringoscopia (faringe) o nasofaringoscopia (nasofaringe). Para que el paciente se sienta más cómodo, estos exámenes se realizan después de aplicar un aerosol anestésico para adormecer el área. Si el tejido se ve sospechoso, el médico realizará una biopsia. A menudo, las pruebas se realizan en el consultorio del médico, aunque, en algunos casos, la endoscopia debe hacerse en el quirófano con anestesia general. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). El tipo de biopsia depende de la localización del cáncer. En la biopsia por aspiración con aguja fina, las células se extraen con una aguja fina que se inserta directamente en el tumor. Las células se examinan bajo un microscopio para detectar la presencia de células cancerosas (denominado examen citológico). Biopsia oral por cepillo. Durante los exámenes dentales de rutina, algunos dentistas usan una técnica sencilla y más reciente para detectar el cáncer oral. En esta técnica, un dentista usa un pequeño cepillo para recolectar muestras de células de una superficie sospechosa. La muestra se envía a un laboratorio para ser analizada. Este procedimiento de biopsia oral por cepillo es fácil y puede realizarse directamente en el sillón del dentista en forma indolora o casi sin dolor. Si el cáncer se detecta mediante la utilización de este método, se recomienda realizar una biopsia tradicional (ver arriba) para confirmar los resultados. Radiografía. La radiografía es una imagen del interior del cuerpo. Por ejemplo, la radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado a los pulmones. Un dentista puede tomar radiografías de la boca completa, incluida una panorex (radiografía panorámica). Ingesta de bario. Generalmente se utilizan dos tipos de estas pruebas para observar la orofaringe y la deglución. La primera es la ingesta de bario tradicional, durante la que se pide al paciente que ingiera bario líquido para que el médico pueda detectar cualquier cambio en la estructura de la cavidad oral y la garganta y observar si el líquido pasa al estómago con facilidad. Luego se utilizan radiografías. Se utiliza una ingesta modificada de bario, o videofluoroscopia, para evaluar la deglución; se le pide al paciente que ingiera bario líquido, budín y una galleta cubierta con bario. Panorámica. Es una radiografía de rotación, o panorámica, de la mandíbula superior e inferior para detectar la destrucción del hueso producida por el cáncer o para evaluar las piezas dentales antes de una radioterapia o quimioterapia. Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Una tomografía computarizada puede ayudar a un médico a decidir si es posible extirpar el cáncer quirúrgicamente y a determinar si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos del cuello o a la mandíbula inferior. Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Este examen puede detectar la diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos del cuello (llamados ganglios linfáticos cervicales). Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). Un estudio de PET es una forma de crear imágenes de órganos y tejidos dentro del cuerpo. Una pequeña cantidad de sustancia radioactiva es inyectada en el cuerpo de un paciente y absorbida por los órganos y tejidos a ser estudiados. Esta sustancia emite energía que es detectada por un tomógrafo, el cual produce las imágenes. Los estudios de PET se utilizan con frecuencia para complementar la información obtenida a través del estudio por CT, las MRI y el examen físico.El estudio de PET es especialmente útil para detectar si el cáncer se ha diseminado a otros órganos o tumores primarios ocultos. Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea Cancer.Net: Pruebas y procedimientos. Para informarse acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Parte II: Términos de Cáncer a Conocer: Nuevo Diagnóstico. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Este sistema utiliza tres criterios para evaluar el estadio del cáncer: el tumor mismo, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:
Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. A continuación, se incluye información sobre los estadios específicos del tumor. TX: Indica que no se puede evaluar el tumor primario. T0: Indica que no se ha encontrado evidencia de un tumor. Tis: Describe un estadio llamado carcinoma (cáncer) in situ. Es un cáncer muy temprano en el que se encuentran células cancerosas sólo en una capa de tejido. T1: Describe un tumor que mide 2 centímetros (cm) en su mayor dimensión. T2: Describe un tumor que mide más de 2 cm, pero no más de 4 cm. T3: Describe un tumor que mide más de 4 cm. T4: Describe una de las siguientes situaciones: T4a (labio): Describe un tumor que se originó en el labio, pero que invade tejido adyacente como el piso de la boca o la piel del rostro. T4a (cavidad oral): El tumor invade a través del hueso cortical profundamente dentro de las estructuras de la boca, como por ejemplo el músculo de la lengua o dentro de los senos nasales. T4b: El tumor invade la base del cráneo o recubre las arterias internas. T4a (orofaringe): El tumor se diseminó a la laringe, lengua o mandíbula. T4b: El tumor se trasladó a la nasofaringe, la base del cráneo o a las arterias y músculos cercanos. Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM significa ganglios linfáticos, que son los órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a la cabeza y al cuello se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios distantes. Hay muchos ganglios linfáticos en el área de la cabeza y cuello: una evaluación cuidadosa de los ganglios linfáticos es una parte importante de la determinación del estadio. NX: Indica que no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales. N0: Indica que no hay evidencia de cáncer en los ganglios regionales. N1: Indica que el cáncer se ha diseminado a un solo ganglio del mismo lado que el tumor primario y que el cáncer encontrado en el ganglio mide 3 cm como máximo. N2: Describe cualquiera de estas condiciones: N2a: El cáncer se ha diseminado a un solo ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario y mide más de 3 cm pero menos de 6 cm. N2b: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario pero mide menos de 6 cm. N2c: El cáncer se ha diseminada a más de un ganglio linfático a cualquier lado del cuerpo y ninguno mide más de 6 cm. N3: El cáncer encontrado en los ganglios linfáticos mide más de 6 cm. Metástasis a distancia. La "M" del sistema TNM describe si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. MX: Indica que no se puede evaluar la metástasis a distancia. M0: Indica que el cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo. M1: Describe que el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Agrupación de los estadios del cáncer Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M. Estadio 0: Indica un carcinoma in situ (Tis) sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0). Estadio I: Describe un tumor pequeño (T1), sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0). Estadio II: Describe un tumor que mide menos de 4 cm (T2) y que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos (N0) ni a partes distantes del cuerpo (M0). Estadio III: Describe todos los tumores de mayor tamaño (T3) sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis (M0), al igual que los tumores más pequeños (T1, T2) que se han diseminado a los ganglios linfáticos regionales (N1), pero que no presentan signos de metástasis (M0). Estadio IVA: Describe un tumor invasivo (T4a) sin compromiso de los ganglios linfáticos (N0) o bien con diseminación a un solo ganglio linfático del mismo lado (N1), pero sin metástasis (M0). Además se utiliza para cualquier tumor (cualquier T) con compromiso ganglionar más significativo (N2), pero sin metástasis (M0). Estadio IVB: Describe cualquier tumor (cualquier T) con compromiso ganglionar extenso (N3), pero sin metástasis (M0). Estadio IVC: Indica que existe evidencia de diseminación a distancia (cualquier T, cualquier N y M1). Grado tumoral (G). Los médicos también describen a un tumor primario por grado, que se determina mediante el uso de un microscopio para examinar los tejidos de un tumor (examen histológico). El médico compara el tejido del tumor con el tejido normal, y el grado describe en cuánto se asemejan las células cancerosas con el tejido normal al analizarlas con un microscopio. El tejido normal contiene muchos diferentes tipos de células agrupadas (denominadas diferenciadas). El tejido de los tumores generalmente tiene células que se asemejan más entre sí (llamadas poco diferenciadas). En general, cuanto más diferenciado el tejido, mejor el pronóstico. El grado de un tumor se describe con la letra “G” y un número. GX: No se puede evaluar el grado. G1: Las células se asemejan más al tejido normal (bien diferenciadas). G2: Las células son sólo moderadamente diferenciadas. G3: Las células no se parecen al tejido normal (poco diferenciadas). Recurrente: El cáncer recurrente es aquél que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (sexta edición, 2002), publicado por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com. Tratamiento
El tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo depende del tamaño y la ubicación del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. El cáncer oral y orofaríngeo frecuentemente se puede curar, en especial si se lo detectó precozmente. Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es curar el cáncer, también es muy importante preservar la función de los nervios, órganos y tejidos cercanos. Cuando los médicos planifican un tratamiento, consideran cómo afectará la calidad de vida de la persona y la forma en que la persona siente, mira, habla, se alimenta y respira. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Los especialistas en cáncer de cabeza y cuello a menudo integran equipos multidisciplinarios para atender a cada paciente; antes de comenzar cualquier tratamiento, es necesario realizar una evaluación. El equipo puede incluir oncólogos clínicos, radiooncólogos, cirujanos, otorrinolaringólogos (médicos especialistas en garganta, nariz y oído), protesistas maxilofaciales (especialistas que realizan cirugías reconstructivas en el área de la cabeza y el cuello), dentistas, fisioterapeutas, patólogos del habla, profesionales de salud mental, enfermeras, dietistas y trabajadores sociales. Es crucial que se establezca un plan de tratamiento integral antes del inicio del tratamiento y es posible que las personas deban ser examinadas por muchos especialistas al mismo tiempo antes de que se pueda crear este plan. Existen tres opciones principales de tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo: cirugía, radioterapia y quimioterapia. A continuación se describe cada uno de ellos más detalladamente. Para tratar el cáncer se puede utilizar sólo uno de estos tratamientos o una combinación de ellos. Cirugía Es importante que una persona busque la opinión de diferentes miembros del equipo interdisciplinario antes de decidir acerca de un tratamiento específico. Aunque la cirugía es la manera más rápida de eliminar tejidos cancerosos, existen otros métodos de tratamientos que pueden tener la misma efectividad en el tratamiento del cáncer. Se alienta a las personas a consultar sobre otras opciones de tratamiento. Durante la cirugía, el cirujano realiza una operación para extirpar el tumor canceroso y parte del tejido sano circundante (llamado margen). El objetivo de la cirugía es extirpar todo el tumor y dejar márgenes negativos (lo que significa no dejar rastros de cáncer en el tejido sano). En algunas ocasiones, se administra radioterapia o quimioterapia después de la cirugía. Según la localización, el estado y la patología del cáncer, algunas personas necesitan más de una operación para extirpar el cáncer y para ayudar a recuperar el aspecto y la función de los tejidos afectados. Cualquier procedimiento quirúrgico debe realizarse con la asistencia de la determinación del corte por congelación de los márgenes al momento de la cirugía. Esto requerirá la extirpación de tejidos adicionales para obtener un margen libre de cáncer. Es posible utilizar ocasionalmente la cirugía micrográfica, que es muy frecuente en el tratamiento contra el cáncer de piel, para los tumores de la cavidad oral y es una forma de minimizar la cantidad de tejido normal que se extirpa. Esta técnica se utiliza con frecuencia en el cáncer del labio. El procedimiento implica la extirpación del tumor visible, además de pequeños fragmentos del borde circundante al lugar donde estaba el tumor. Cada pequeño fragmento se examina con un microscopio hasta extirpar todo el cáncer. Entre los procedimientos quirúrgicos más comunes para el cáncer oral y orofaríngeo se incluyen: Cirugía del tumor primario. El tumor y un área de tejido circundante se extirpan para disminuir las posibilidades de que quede algo del cáncer. El tumor puede extirparse por la boca o a través de una incisión en el cuello. Es posible que también deba practicarse una mandibulectomía que consiste en la resección del hueso de la mandíbula para obtener acceso al tumor. Glosectomía. La extirpación parcial o total de la lengua. Mandibulectomía (extirpación total o parcial de la mandíbula). Si el tumor ingresó a un maxilar pero no se diseminó en el hueso, se extirpa una parte del maxilar. Si hay evidencia de la destrucción del maxilar en una radiografía, puede ser necesario extirpar todo el hueso. Maxilectomía. Es una cirugía en la que se extirpa parte o la totalidad del paladar duro que conforma la bóveda ósea de la boca. Se pueden utilizar prótesis (dispositivos artificiales) o la técnica más reciente de usar colgajos de tejido blando con o sin hueso, para rellenar los espacios provocados por esta operación. Vaciamiento del cuello. Frecuentemente, el cáncer de la cavidad oral y la orofaringe se disemina a los ganglios linfáticos en el cuello y puede ser necesario realizar un procedimiento quirúrgico llamado vaciamiento del cuello para extirpar los ganglios de manera parcial o total. Laringectomía. Rara vez es necesario realizar una laringectomía, la extirpación completa o parcial de la laringe, para el tratamiento contra el cáncer oral u orofaríngeo. La laringe es crucial para la deglución porque protege la vía respiratoria al impedir el paso de los alimentos y líquidos a la tráquea, y por ende a los pulmones, lo que puede causar neumonía. Ante la presencia de un tumor grande de lengua u orofaringe, es probable que el médico también deba extirpar la laringe para que la persona pueda tragar con seguridad. Si se extirpa la laringe, la tráquea se vuelve a unir a la piel del cuello donde se realiza un orificio llamado estoma, a través del cual el paciente respira. La rehabilitación es necesaria para aprender a hablar de una nueva manera. Traqueostomía. Si el cáncer obstruye la garganta o es demasiado grande para su extirpación total, se realiza un orificio llamado traqueostomía en el cuello y se coloca un tubo de traqueostomía a través del cual la persona respira. Una traqueostomía puede ser temporal o permanente. Tubo de gastrostomía. Si el cáncer coarta la capacidad de tragar, se coloca un dispositivo de alimentación denominado tubo de gastrostomía a través de la piel y músculo abdominal directamente dentro del estómago. Si el problema de deglución es temporal, es posible utilizar una sonda (tubo) nasogástrica (NG, por su sigla en inglés), que se inserta por la nariz hasta el esófago y dentro del estómago, en lugar de una sonda dentro del estómago. Las sondas que se colocan en el estómago también pueden ser métodos temporales para mantener la nutrición hasta que la persona pueda tragar por la boca adecuadamente y de manera segura. Reconstrucción. Si el tratamiento requiere la extirpación de grandes áreas de tejido, quizás sea necesario realizar una cirugía reconstructiva de manera que el paciente pueda tragar y hablar nuevamente. Es posible tomar hueso o tejido sano de otras partes del cuerpo para rellenar los espacios que dejó el tumor o reemplazar parte del labio, la lengua, el paladar o la mandíbula. Es posible que un protesista (un especialista dental con especialización y certificación en la restauración y el reemplazo de piezas dentales con coronas, puentes o prótesis desmontables [dentaduras postizas]) pueda hacer una pieza dental o facial artificial para facilitar la capacidad de tragar y hablar. Un patólogo del habla puede enseñar al paciente a comunicarse usando nuevas técnicas o equipos especiales. Un patólogo del habla también ayudará a los pacientes que tienen dificultad para comer por la boca después de la cirugía o de la radioterapia para que recuperen la habilidad de tragar. En general, la cirugía para el cáncer oral u orofaríngeo con frecuencia causa hinchazón, lo que dificulta la respiración. Puede provocar la pérdida permanente de la voz o el deterioro del habla, dificultad para masticar, tragar o hablar, adormecimiento del oído, debilidad para elevar los brazos sobre la cabeza, pérdida del movimiento en el labio inferior y deformación facial. La cirugía puede disminuir el funcionamiento de la glándula tiroidea, especialmente después de una laringectomía total o de radioterapia en la región afectada. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x con alta potencia u otras partículas para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. La radioterapia con haz externo se lleva a cabo con un haz de radiación aplicado en el tumor; generalmente se administra como procedimiento ambulatorio. Cuando se aplica el tratamiento de radiación utilizando implantes, se denomina interna o braquiterapia. La radioterapia interna utiliza minúsculas cuentas o varillas con material radioactivo que se implantan quirúrgicamente en o cerca del sitio del cáncer. El implante se deja colocado durante varios días mientras la persona permanece en el hospital. Un nuevo método de radioterapia externa, conocido como radioterapia de intensidad modulada (IMRT, por su sigla en inglés), permite que se apliquen dosis más efectivas de radioterapia y a la vez reduce el daño a las células sanas y, en consecuencia, tiene menos efectos secundarios. En la radioterapia con haz de protones o partículas con carga positiva, las partículas de alta energía son dirigidas al tumor, lo que también permite reducir la posibilidad de dañar los tejidos cercanos. La radioterapia puede ser el tratamiento principal contra el cáncer de la cavidad oral, o utilizarse después de la cirugía para destruir pequeñas áreas afectadas por el cáncer que no pudieron extirparse durante este procedimiento. Antes de comenzar la radioterapia de un cáncer de cabeza y cuello, un dentista oncólogo (un dentista con experiencia en el tratamiento de personas con cáncer de cabeza y cuello) debe realizar un examen exhaustivo al paciente. Debido a que la radioterapia puede provocar caries, es posible que se deban extraer las piezas dentales dañadas. A menudo es posible prevenir las caries con un tratamiento odontológico adecuado antes de iniciar la radioterapia. Asimismo, es importante que las personas reciban el asesoramiento y la evaluación de un patólogo del habla oncológico (patólogo del habla con experiencia en el tratamiento de las personas con cáncer de cabeza y cuello). Dado que la radioterapia puede causar daños al tejido sano, después de este tratamiento las personas suelen tener dificultad para hablar y/o tragar. Estos problemas pueden aparecer después de un largo tiempo de finalizada la radiación. Los patólogos del habla enseñan ejercicios y técnicas para prevenir problemas del habla y la deglución a largo plazo. La audición también puede resultar afectada en los pacientes que reciben radioterapia en la región de la cabeza. A veces, puede ser necesario que un audiólogo (especialista de la audición) examine a los pacientes para determinar la pérdida o las capacidades de audición. La radioterapia en la cabeza y el cuello puede provocar los siguientes efectos secundarios: enrojecimiento o irritación de la piel en la zona tratada, sequedad en la boca o saliva espesa debido al daño de las glándulas salivales (puede ser un efecto temporal o permanente), dolor de huesos, náuseas, fatiga, llagas en la boca o dolor de garganta, problemas dentales (generalmente evitables; ver más arriba), dolor o dificultad al tragar, dificultad para abrir la boca, dificultad para hablar, pérdida de apetito debido a cambios en el sentido del gusto, sordera parcial debido a la acumulación de líquido en el oído medio o daño nervioso, y acumulación de cera en los oídos que se seca completamente debido al efecto de la radioterapia en el conducto auditivo externo. La radioterapia también puede causar una afección llamada hipotiroidismo, en la que la glándula tiroidea (ubicada en el cuello) trabaja con más lentitud, lo cual provoca que el paciente se sienta cansado y aletargado. El paciente que recibe radioterapia en el área del cuello debe someterse a controles de tiroides regularmente. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. Comúnmente se recomienda el uso de la quimioterapia en combinación con la radioterapia (llamada radioquimioterapia concomitante). A veces, la combinación de estos dos tratamientos puede controlar el crecimiento del tumor, y frecuentemente causará un aumento significativo en la efectividad en comparación con la administración de cualquiera de los dos tratamientos sin combinar. Sin embargo, al combinarlos, pueden aumentar los efectos secundarios. La quimioterapia puede utilizarse como terapia neoadyuvante (tratamiento inicial antes de la cirugía, radioterapia o ambas) o terapia adyuvante (tratamiento inicial después de la cirugía, radioterapia o ambas). La quimioterapia para el cáncer de la cavidad oral frecuentemente se administra como parte de un estudio clínico (un estudio de investigación). Muchos tratamientos combinados (quimioterapia y radioterapia) se realizan como parte de un estudio clínico. Cada uno de los fármacos o la combinación de ellos puede causar efectos secundarios específicos. Mientras que algunos pueden ser permanentes, la mayoría de los efectos secundarios son temporales y habitualmente se pueden controlar bien. En general, la quimioterapia puede causar los siguientes efectos secundarios: fatiga, náuseas, vómitos, pérdida del cabello, sequedad en la boca, sordera parcial, pérdida de apetito generalmente debido a cambios en el sentido del gusto, dificultad para comer, debilidad en el sistema inmunológico, diarrea o estreñimiento, y llagas abiertas en la boca (esta afección, sumada a la baja inmunidad, puede ocasionar infecciones). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Inmunoterapia La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Terapia dirigida La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer. A diferencia de la quimioterapia que destruye tanto las células sanas como las cancerosas, estos medicamentos destruyen selectivamente las células cancerosas, lo que contribuye a la reducción de los efectos secundarios. Actualmente, en los cánceres de cabeza y cuello se están utilizando anticuerpos dirigidos contra un receptor celular llamado receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por su sigla en inglés) en combinación con la radioterapia. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Parte III: Términos de Cáncer a Conocer: Durante el Tratamiento. Recursos de estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer oral y orofaríngeo. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos, como, por ejemplo, los nuevos agentes quimioterapéuticos, antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que ésta es la única manera de obtener progresos en el tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo como, por ejemplo, la búsqueda de nuevos medicamentos. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con este tipo de cáncer. Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre Estudios Clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Efectos secundarios del cáncer y del tratamiento para el cáncer
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés). Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net en Cuidar al paciente en su totalidad. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el cáncer oral u orofaríngeo, consulte a su médico para elaborar el plan de cuidado de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Después del tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo, las personas deben realizarse exámenes de seguimiento médicos y odontológicos regulares para controlar que no haya signos de recurrencia del cáncer o de un cáncer secundario (un tipo de cáncer diferente). La mayoría de las recurrencias del cáncer oral y orofaríngeo aparecen en los primeros dos o tres años después del diagnóstico; por lo tanto, las visitas de seguimiento serán más frecuentes en los primeros años inmediatamente después del tratamiento. Un programa común de seguimiento es realizar un control cada dos meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo año, cada seis meses durante el tercer año y, a partir de entonces, una vez al año. Si se detecta la recurrencia del cáncer, será necesario comenzar nuevamente las pruebas y el tratamiento. Si la cirugía o la radioterapia afectaron la glándula tiroidea, las pruebas de la función tiroidea deben ser parte de los exámenes de la atención durante el seguimiento. También puede ser necesario proveer un cuidado dental especial para controlar o evitar los problemas dentales a largo plazo como resultado del cáncer o el tratamiento. Las personas que recibieron tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo tienen un mayor riesgo de desarrollar cánceres secundarios. Los investigadores están evaluando los beneficios de la quimioterapia, llamada quimioprevención, para impedir el desarrollo de cánceres secundarios. Si fuma, es importante que lo supervisen para detectar posibles cánceres secundarios de pulmón, esófago, y cabeza y cuello, aunque no tenga una recurrencia del cáncer inicial. Esta es una de las razones del seguimiento clínico. Participar en estudios clínicos de prevención también puede ser una opción. La rehabilitación es una parte importante del cuidado de seguimiento después de un tratamiento contra el cáncer de cabeza y cuello. Las personas pueden recibir fisioterapia, y terapia del habla y de la deglución. Se suele recomendar el cuidado emocional para tratar los síntomas y mantener la nutrición durante el tratamiento. Algunas personas quizás necesiten aprender nuevas maneras de comer o ingerir alimentos preparados de otra forma. Cualquier tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo dificultará aún más la deglución de los alimentos normales. A menudo se necesitarán apoyo y atención nutricional especial durante el tratamiento e inmediatamente después, mientras desaparece la reacción local al tratamiento como la hinchazón de los tejidos. Los patólogos del habla pueden ayudar a las personas a recuperar sus funciones normales, lo que se convierte en una parte importante de la planificación del tratamiento y la rehabilitación. Según el tamaño y la localización del tumor, y el tipo de tratamiento elegido contra el cáncer, es posible que empeore la capacidad para masticar y trasladar la comida desde la boca y la faringe al estómago. Si el tratamiento contra el cáncer modifica las estructuras orales o limita su movimiento, será más difícil que se comprenda el habla. Antes de comenzar el tratamiento, es necesario realizar una evaluación de las capacidades del habla y la deglución para maximizar el funcionamiento y la calidad de vida posteriores al tratamiento. Las personas pueden cambiar su aspecto, sentirse cansadas o no estar en condiciones de hablar o comer como solían hacerlo. Muchos se deprimen. El equipo de cuidados médicos puede ayudar a las personas a adaptarse y a relacionarlas con los servicios de apoyo físico y emocional. En este caso también, es importante que las personas se reúnan con todos los miembros del equipo multidisciplinario antes de comenzar el tratamiento contra el cáncer de cabeza y cuello (ver Tratamiento). Se aconseja a las personas en recuperación de un cáncer de oral y orofaríngeo que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, no fumar y realizarse los estudios recomendados para la detección del cáncer. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Parte IV: Términos de Cáncer a Conocer: Después del Tratamiento. Investigaciones actuales
Las investigaciones que implican procedimientos diagnósticos y tratamientos contra el cáncer oral y orofaríngeo son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Nuevos tratamientos. Se dispone de una gran cantidad de nuevos tratamientos como consecuencia de los adelantos en los conocimientos de la biología del cáncer. A través de los estudios clínicos se puede tener acceso a algunos de estos tratamientos, incluidos la terapia biológica y la terapia dirigida. La terapia biológica, también llamada inmunoterapia, ayuda a restaurar o estimular el sistema inmunológico del cuerpo para que luche contra el cáncer. Las terapias dirigidas, que se basan en los avances científicos en el conocimiento de la biología molecular y en la caracterización de los cánceres de cabeza y cuello, están llevando a usar abordajes con menos efectos secundarios para el tratamiento contra este tipo de cáncer. Las terapias que se están investigando incluyen los inhibidores de la tirosina cinasa, la terapia antiangiogénica (que impide la formación de vasos sanguíneos necesaria para el crecimiento del tumor), tratamientos inmunomoduladores y agentes que inducen la muerte de las células cancerosas. Estos y otros desarrollos están en diferentes etapas de investigación. Los pacientes deben consultar a sus médicos sobre los estudios clínicos para el tratamiento contra el cáncer oral y orofaríngeo. Ablación térmica por radiofrecuencia (RFA, por su sigla en inglés). En la ablación por radiofrecuencia se usa calor para destruir las células cancerosas. Es una opción de tratamiento mínimamente invasivo que puede ser útil para los tumores localizados que no pueden extirparse con la cirugía. Qué le debe preguntar al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
Recursos de información para los pacientes
The Oral Cancer Foundation (Fundación para el Cáncer Oral) Support for People with Oral, Head, and Neck Cancer (Apoyo para personas con cáncer oral, de cabeza y cuello) Vea todo Cancer.Net en Patient Information Resources. |