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Cáncer pancreático


Last Updated: April 02, 2008

This section has been reviewed and approved by the Cancer.Net Editorial Board,  12/07

Panorama general

El cáncer pancreático es una enfermedad que se caracteriza por una disfunción de las células normales del páncreas y su crecimiento descontrolado. Tarde o temprano, estas células cancerosas alteran el funcionamiento normal del páncreas, se desarrollan hacia fuera hasta afectar vasos sanguíneos y órganos adyacentes y se diseminan (forman metástasis) a otras partes del cuerpo.

El páncreas es una glándula con forma de pera ubicada en el abdomen, entre el estómago y la columna vertebral. Mide unos 15 cm de longitud y está compuesto por dos elementos fundamentales: el exocrino y el endocrino. El componente exocrino, formado por conductos y ácinos (pequeñas bolsas en los extremos de los conductos), produce enzimas, que son proteínas especializadas que llegan al intestino delgado y que ayudan al organismo a digerir y triturar los alimentos, en particular las grasas. El componente endocrino del páncreas está formado por células especializadas agrupadas en islotes dentro del órgano: los islotes de Langerhans. Estas células producen hormonas, de las cuales la fundamental es la insulina, una sustancia importante que ayuda a controlar la cantidad de azúcar en la sangre.

El cáncer pancreático más común se denomina adenocarcinoma de conductos o simplemente adenocarcinoma. Los tumores que se originan en los islotes de Langerhans se conocen como tumores de células de islotes, tumores neuroendocrinos, o tumores neuroendocrinos pancreáticos y ocurren muy rara vez. Estos tumores neuroendocrinos pueden producir sustancias químicas, como la insulina, o pueden crecer sin producir estas hormonas (sin funcionamiento). Si el tumor produce hormonas, éstas pueden causar desequilibrios metabólicos, como por ejemplo, nivel muy bajo de azúcar en la sangre (como ocurre con los insulinomas) o un nivel muy alto de azúcar en la sangre (como ocurre con los glucagonomas) o bien otros problemas como diarrea grave (síntoma de VIPomas, que produce una sustancia llamada péptido intestinal vasoactivo). Es importante distinguir el tumor neuroendocrino del adenocarcinoma del páncreas porque cada uno actúa y se aborda de manera muy diferente. Los tumores neuroendocrinos pancreáticos se analizan con más detalle en otra sección; lo que resta de este artículo se centrará en los adenocarcinomas.

Dado que el cáncer pancreático no suele producir síntomas específicos en las primeras etapas de desarrollo, es posible que se lo detecte una vez que se haya diseminado fuera del páncreas, en otras áreas del cuerpo como el hígado, los pulmones o el peritoneo (el tejido que recubre el abdomen).

Estadísticas

En 2008, se estima que a unos 37.680 adultos (18.770 hombres y 18.910 mujeres) se les diagnosticará cáncer pancreático en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 34.290 muertes (17.500 hombres y 16.790 mujeres) a causa de esta enfermedad. El cáncer pancreático es la cuarta causa más importante de muerte por cáncer en hombres y mujeres. La mayor parte del cáncer pancreático la constituyen los adenocarcinomas, y las siguientes estadísticas corresponden a estos últimos.

La tasa de supervivencia global relativa a un año (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos un año después de detectado el cáncer, sin contar aquellos que fallecen debido a otras enfermedades) de las personas que padecen cáncer pancreático es del 24%; y la tasa de supervivencia relativa a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años después de detectado el cáncer, sin contar aquellos que fallecen debido a otras enfermedades) es de aproximadamente el 5%. Si el cáncer se detecta en los primeros estadios, cuando la extirpación quirúrgica (la extracción quirúrgica del tumor) es posible, la tasa de supervivencia relativa a cinco años es de aproximadamente el 20%.

Las estadísticas de supervivencia de los pacientes con cáncer deben interpretarse con la debida precaución. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de páncreas. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer.

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2008.

Para informarse más acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica.

Ilustraciones médicas

Pancreatic Cancer Anatomy

Ampliar image

El páncreas está formado por la cabeza, el cuerpo y la cola. El cáncer pancreático aparece, en general, en la cabeza del páncreas.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de páncreas:

Edad. El riesgo de desarrollar cáncer de páncreas aumenta con la edad. La mayoría de los casos ocurre en personas mayores de 60 años.

Sexo. Se diagnostica cáncer pancreático más a los hombres que a las mujeres.

Raza. Las personas de raza negra son más propensas a desarrollar cáncer de páncreas que los asiáticos, los hispánicos o los blancos.

Tabaquismo. Los fumadores son de dos a tres veces más propensos a desarrollar cáncer pancreático que los no fumadores.

Obesidad y dieta. La dieta que incluye alto contenido de grasas es un factor de riesgo de cáncer de páncreas. Las investigaciones han demostrado que las personas obesas, independientemente del sexo, corren más riesgo de morir a causa del cáncer de páncreas.

Diabetes. La aparición repentina de diabetes tipo II puede ser un síntoma precoz de cáncer de páncreas. La posibilidad que la diabetes puede ser un factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de páncreas ha sido un tema de interés durante muchos años, y se han llevado a cabo importantes estudios que llegaron a diferentes conclusiones sobre el grado de riesgo que supone la diabetes. Ahora se cree que la diabetes crónica efectivamente aumenta el riesgo de que la persona desarrolle cáncer de páncreas en cierta medida.

Antecedentes familiares. La posibilidad de que una persona desarrolle este tipo de cáncer es tres veces mayor si un familiar en primer grado (madre, padre, hermana o hermano) tuvo cáncer de páncreas. Ese riesgo aumenta todavía más si hay un mayor número de familiares en primer grado afectados. Los melanomas que se repiten en distintos miembros de las familias y ciertas formas hereditarias de cáncer de colon, mama y ovario también están asociados con un mayor riesgo de desarrollar cáncer pancreático. Obtenga más información sobre La genética del cáncer de páncreas.

Pancreatitis crónica. La pancreatitis es la inflamación del páncreas, una enfermedad dolorosa del páncreas. En algunos estudios de investigación se sugiere que la pancreatitis crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

Pancreatitis hereditaria. Para obtener más información sobre esta afección, visite la Guía de la pancreatitis hereditaria de Cancer.Net.

Sustancias químicas. La exposición a ciertas sustancias químicas, como plaguicidas, benceno, determinadas tinturas y sustancias petroquímicas, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

Síntomas

Las personas con cáncer de páncreas pueden desarrollar los siguientes síntomas; aunque a veces, no presentan ninguno de ellos. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico.

Los médicos a menudo se refieren al cáncer de páncreas como una enfermedad silenciosa porque, en general, no causa síntomas al principio. Actualmente, tampoco existen análisis de sangre que puedan detectar el cáncer de manera confiable mientras está en el estadio temprano. A medida que el cáncer crece, los síntomas pueden incluir:

  • Color amarillo en la piel y los ojos, oscurecimiento de la orina, comezón y materia fecal del color de la arcilla, que son signos de ictericia obstructiva (obstrucción de los conductos biliares)

  • Dolor en la parte superior del abdomen o de la espalda

  • Inflamación dolorosa de un brazo o pierna debido a un coágulo sanguíneo

  • Sensación de ardor en el estómago u otras molestias gastrointestinales

  • Heces flotantes con olor particularmente desagradable debido a la mala absorción de las grasas.

  • Debilidad

  • Pérdida del apetito

  • Náuseas y vómitos

  • Pérdida de peso sin razón aparente

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo del cáncer pancreático.Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico
  • Tipo de cáncer
  • Gravedad de los síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Si un médico sospecha que un paciente tiene cáncer de páncreas, primero preguntará sobre los antecedentes médicos y examinará a la persona para determinar si hay signos de la enfermedad. Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer pancreático:

Examen físico. El médico examina la piel y los ojos para ver si están amarillos, lo cual es un signo de ictericia. La ictericia puede ser el resultado de un tumor en la cabeza del páncreas que obstruye el flujo normal de la bilis (una sustancia producida en el hígado) hacia el intestino delgado. El médico también palpa el abdomen para comprobar si el cáncer produjo algún cambio. Sin embargo, dado que el páncreas está detrás de la parte superior del abdomen, con frecuencia no es palpable. Eso significa que el médico no puede palparlo. La presencia de ascitis (la acumulación anormal de líquido en el abdomen), puede ser otro síntoma del cáncer.

Pruebas de laboratorio. El médico puede extraer muestras de sangre para controlar los niveles anormales de bilirrubina y otras sustancias. La bilirrubina es una sustancia química que puede alcanzar niveles altos en las personas con cáncer de páncreas debido a la obstrucción del conducto colédoco por un tumor. Existen muchas otras causas que explican la presencia elevada de bilirrubina, como la hepatitis, los cálculos biliares o la mononucleosis. La CA 19-9 es un marcador tumoral (sustancias del organismo que alcanzan niveles más elevados ante la presencia de un cáncer) que puede medirse en la sangre y que con frecuencia se encuentra en concentraciones elevadas en las personas con cáncer pancreático. La prueba con CA 19-9 elevado no debe usarse por sí sola para realizar el diagnóstico de cáncer de páncreas ya que puede estar elevado también en afecciones que no tienen origen canceroso (como pancreatitis, cirrosis hepática y obstrucción del conducto biliar común).

Los procedimientos por imágenes permiten que los médicos determinen la ubicación del cáncer y si se ha diseminado del páncreas a otras partes del cuerpo. Sin embargo, el tumor pancreático a menudo no se desarrolla como una sola masa tumoral grande y, por lo tanto, puede resultar difícil visualizarlo en las imágenes.

Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Generalmente, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles.

Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). En un estudio de PET, se inyectan moléculas de azúcar radioactivo en el torrente sanguíneo. Las células cancerosas absorben el azúcar con más rapidez que las células sanas, de forma tal que se iluminan en el estudio de PET. Los estudios de PET se utilizan con frecuencia para complementar la información obtenida a través del estudio por CT, las resonancias magnéticas (MRI, véase abajo) y el examen físico. A veces, la TC y la PET pueden realizarse una después de la otra y se aplica una técnica de fusión de imágenes (llamado estudio de fusión PET/TC). Si bien se utilizan comúnmente en otros tipos de cáncer, los estudios de PET no son habituales para el diagnóstico y control de los pacientes con cáncer de páncreas.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés). Un estudio de imágenes por resonancia magnética (MRI) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Las MRI se usan en situaciones especiales cuando no se puede realizar el estudio por tomografía computarizada por algún motivo o cuando no proporciona resultados definitivos.

Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. El tumor genera ecos diferentes de las ondas de sonido que el tejido normal, de manera que cuando las ondas rebotan en la computadora y se transforman en imágenes, el médico puede localizar masas dentro del cuerpo. Existen dos tipos de dispositivos de ultrasonido: transabdominal y endoscópico.

  • El médico coloca el dispositivo de ultrasonido transabdominal sobre el abdomen y lo mueve lentamente para producir una imagen del páncreas y las estructuras circundantes.

  • El dispositivo de ultrasonido endoscópico (USE) consta de un tubo delgado, iluminado que se introduce a través de la boca y el estómago del paciente hacia el intestino delgado con el objeto de obtener una imagen del páncreas. Este procedimiento es altamente especializado y requiere de la presencia del gastroenterólogo (el médico que se especializa en las funciones y trastornos del tracto gastrointestinal, que incluye estómago, intestinos y órganos asociados) que posee capacitación específica en esta área. Generalmente se aplican sedantes al paciente para que duerma durante todo el procedimiento.

Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (Endoscopic retrograde cholangiopancreatography, ERCP). En este procedimiento, realizado por un gastroenterólogo, se inserta un endoscopio (un tubo delgado e iluminado) en el intestino delgado a través de la boca y el estómago. Se pasa un tubo pequeño o catéter a través del endoscopio y hasta el interior de los conductos biliares y pancreáticos. Se inyecta tinción en los conductos y el médico luego toma radiografías que pueden mostrar si un conducto está comprimido o se ha estrechado. Con frecuencia, durante la ERCP puede colocarse una endoprótesis o “stent” de plástico o metal en el conducto colédoco obstruido para aliviar la ictericia. Durante este procedimiento pueden obtenerse cepillados que ayudan a confirmar el diagnóstico de cáncer. El paciente se halla levemente sedado para realizar este procedimiento.

Colangiografía percutánea transhepática (Percutaneous transhepatic cholangiography, PTC). Para realizar este procedimiento se inserta una aguja delgada a través de la piel y hacia el hígado. A través de esta aguja se inyecta una tinción para que los conductos biliares se vean en las radiografías. Al examinar esas radiografías, el médico puede decir si los conductos biliares están obstruidos.

Biopsia. La biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen en un microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Una de las técnicas para obtener tejido del páncreas es la aspiración con una aguja delgada. Para ello se inserta una aguja en el páncreas y se aspiran (succionan) las células. Para ayudar a guiar la aguja se utiliza una TC guiada por ultrasonido o una radiografía. Otras maneras de obtener una muestra de tejido pancreático incluyen la utilización de ERCP, EUS o cirugía. Si el cáncer se ha diseminado hacia otros órganos, puede obtenerse una biopsia de alguno de estos otros sitios (como el hígado). La biopsia quirúrgica se lleva a cabo mediante incisión abdominal o abordaje laparoscópico a fin de realizar aberturas para la cámara y los instrumentos quirúrgicos.

Cuando se les realiza una biopsia quirúrgica u otros tipos de biopsias, algunos pacientes deciden congelar parte del excedente de la muestra obtenida y enviarla a laboratorios independientes para que se elaboren, a partir de esa muestra, el perfil genético y el perfil molecular. Este proceso puede ayudar a predecir a cuáles tratamientos específicos puede reaccionar positivamente el paciente. Los estudios controlados no han podido proporcionar una confirmación científica absoluta para esta forma de utilización de biomuestras. Sin embargo, con el aumento de fármacos nuevos llamados agentes dirigidos, ésta es un área de interés creciente y de atención científica. Es importante señalar que muchos seguros médicos aún no reembolsan este tipo de exámenes.

Para informarse más acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado.

Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea Cancer.Net: Pruebas y procedimientos.

Determinación del estadio

La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, como, por ejemplo, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio clínico permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer.

Los médicos usan varios sistemas para determinar el estadio en que se encuentra el cáncer pancreático. El método empleado para determinar el estadio de otros tipos de cáncer, la clasificación TNM, no se aplica habitualmente al cáncer de páncreas. No obstante, con el objeto de lograr una mejor comprensión, se explica este método a continuación. Una clasificación más común es la que divide al cáncer pancreático en tres categorías:

Extirpable.Este tipo de cáncer de páncreas puede extraerse quirúrgicamente. El tumor puede estar dentro del páncreas o extenderse más allá de él pero no hay compromiso de las arterias o venas importantes de la región. No hay evidencia de diseminación a otras áreas fuera del páncreas. Alrededor del 10% al 15% de los pacientes recibe el diagnóstico en este estadio.

Localmente avanzado. Este tipo de cáncer continúa confinado al área alrededor del páncreas pero no puede extraerse quirúrgicamente puesto que las arterias o venas importantes están comprometidas o el tumor se extiende directamente hacia los órganos circundantes. No hay evidencia de diseminación a áreas más alejadas del cuerpo. Alrededor del 35% al 40% de los pacientes recibe el diagnóstico en este estadio.

Metastásico. El tumor se ha diseminado más allá del área del páncreas y compromete otros órganos, como el hígado u otras áreas alejadas del abdomen. Alrededor del 45% al 55% de los pacientes recibe el diagnóstico en este estadio.

Al clasificar a cada cáncer en una de estas tres categorías, el equipo de oncología puede planificar la estrategia de tratamiento que sea la más adecuada para controlar la enfermedad.

Sistema TNM de determinación de estadios

Los médicos pueden utilizar una herramienta, el sistema TNM, para determinar el estadio del cáncer. Dado que, en general, los médicos clasifican los tumores durante la cirugía y que muchos pacientes con cáncer pancreático no se someten a intervenciones quirúrgicas, el sistema TNM no se emplea tanto con el cáncer pancreático como con otras enfermedades.

El sistema TNM utiliza tres criterios para definir el estadio del cáncer: el tumor, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado al resto del cuerpo. Los resultados se combinan, para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.

TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde se ubica? (Tumor, T)
  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglioslinfáticos? (Ganglio, N, por Node [ganglio] en inglés)
  • ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. A continuación se presenta información sobre los estadios específicos del tumor.

TX: No se puede evaluar el tumor primario.

T0: No se encontró presencia de cáncer en el páncreas.

Tis: Alude al carcinoma “in situ” o en el lugar (que es el cáncer muy precoz que no se ha diseminado).

T1: El tumor sólo se encuentra en el páncreas y mide 2 cm como máximo.

T2: El tumor sólo se encuentra en el páncreas y mide más de 2 cm.

T3: El tumor se extiende fuera del páncreas pero no compromete las arterias o venas importantes que se encuentran cerca de él.

T4: El tumor se extiende fuera del páncreas, hacia las arterias o venas importantes que se encuentran cerca de él. Los tumores tipo T4 no son extirpables (no pueden extraerse por completo durante la cirugía).

Ganglio. La "N" en el sistema TNM corresponde a la abreviación para ganglio linfático. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo que, como parte del sistema inmunológico del cuerpo, normalmente ayudan a combatir las infecciones y las enfermedades. En el cáncer pancreático, hay ganglios linfáticos regionales (ganglios linfáticos cerca del páncreas) y distantes (ganglios linfáticos en otras partes del cuerpo).

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: No se encontró presencia de cáncer en los ganglios linfáticos regionales.

N1: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales.

Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0: La enfermedad no hizo metástasis.

M1: Existe una metástasis en otra parte del cuerpo, incluidos los ganglios linfáticos distantes. La diseminación remota del cáncer pancreático ocurre principalmente en el hígado, peritoneo (revestimiento de la cavidad abdominal) y pulmones.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: Se refiere al cáncer “in situ”; el cáncer aún no ha invadido el área fuera del conducto (o tubo) en el que se originó (Tis, N0, M0).

Estadio IA: El tumor mide hasta 2 cm y está en el páncreas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1a, N0, M0).

Estadio IB: El tumor que afecta al páncreas mide más de 2 cm. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1b, N0, M0).

Estadio IIA: El tumor se extiende más allá del páncreas pero no afecta a las arterias o venas cercanas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo.

Estadio IIB: El tumor, de cualquier tamaño, no se ha diseminado a las arterias o venas cercanas. Se ha diseminado a los ganglios linfáticos pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2, T3, N1, M0).
Estadio III: El tumor se ha diseminado a las arterias, venas y/o ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes del cuerpo (T4, N1, M0).
Estadio IV: El tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1).

Cáncer pancreático recurrente

El cáncer pancreático se denomina recurrente si ha recurrido (vuelve a aparecer) después del tratamiento. Puede ser una recurrencia locorregional (vuelve a aparecer dentro o cerca del páncreas) o una recurrencia distante (recurre en otra parte del cuerpo, como en órganos distantes, huesos o ganglios linfáticos distantes).

Datos utilizados con permiso de la American Joint Committe on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, Sixth Edition (2002) publicado por Springer-Verlag New York,www.springer-ny.com.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de páncreas depende del tamaño y la ubicación del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

Si se lo detecta en un estadio temprano, el cáncer pancreático tiene muchas más probabilidades de ser tratado con éxito. Sin embargo, existen tratamientos que pueden ayudar a controlar la enfermedad incluso en pacientes con cáncer de páncreas avanzado y proporcionarles una supervivencia más prolongada. Muchos médicos recomiendan a los pacientes con cáncer pancreático que participen en estudios clínicos, en los que se prueban fármacos o tratamientos nuevos que pueden, potencialmente, tratar el cáncer. Las opciones de tratamiento actuales del cáncer de páncreas son la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia. El tratamiento específico, solo o combinado, que sea el adecuado, depende de muchos factores.

Cirugía

En la cirugía puede extraerse todo el páncreas o parte de él; ello depende de la localización y del tamaño del cáncer dentro del páncreas. Si el cáncer todavía está limitado a la cabeza del páncreas, el cirujano puede llevar a cabo el procedimiento de Whipple. Se trata de un procedimiento extenso en el que el cirujano extrae la cabeza del páncreas y parte del intestino delgado, del conducto biliar y del estómago y luego vuelve a conectar el tracto digestivo y el sistema biliar. Este procedimiento debe ser realizado por un cirujano con experiencia.

Si el cáncer está situado en la cola del páncreas, la cirugía habitual es la pancreatectomía distal, mediante la cual el cirujano extirpa la cola y el cuerpo del páncreas y también el bazo. Si el cáncer ha invadido gran parte del páncreas o está presente en varios sitios del páncreas, es posible que se deba realizar una pancreatectomía total, en la que el cirujano extirpará todo el páncreas, parte del intestino delgado, una porción del estómago, el conducto biliar común, la vesícula, el bazo y los ganglios linfáticos cercanos.

En ocasiones, antes de practicar una de las complejas operaciones mencionadas, el cirujano prefiere comenzar con una laparoscopía, en la que se realizan diferentes orificios pequeños en el abdomen, mientras el paciente está anestesiado, para poder introducir una cámara. Esto permite al cirujano evaluar si el cáncer se ha diseminado a otras áreas dentro de la cavidad abdominal, en cuyo caso, no sería necesario realizar una operación completa para extraer el tumor primario.

La cirugía puede combinarse con radioterapia y/o quimioterapia. Estos tratamientos pueden administrarse antes (terapia neoadyuvante) o después de la cirugía (terapia adyuvante), aunque generalmente se suelen administrar después. El objeto de administrar radioterapia y quimioterapia es intentar disminuir la probabilidad de una recurrencia. En los casos de pacientes con cáncer extirpable límite al momento del diagnóstico, la radioterapia y/o quimioterapia puede administrarse primero para tratar de aumentar la posibilidad de extirparlo. A partir de la evidencia que demuestra que mejora la supervivencia libre de enfermedad, en general se administra gemcitabina (Gemzar) después de la cirugía. La función de la radioterapia después de la cirugía es un tema que suscita controversias, si bien se administra con frecuencia a personas con alto riego de recurrencia del cáncer en el área quirúrgica (si es un tumor grande o si había márgenes quirúrgicos cercanos o positivos [área del tejido alrededor del sitio del tumor]). Si el tumor obstruye el conducto biliar común o el intestino delgado, se puede colocar un “stent” (un tubo pequeño de metal o plástico que ayuda a mantener abierta el área obstruida) para reducir la obstrucción mediante técnicas no quirúrgicas, como ERCP, PTC o endoscopia (véase la sección de Diagnóstico para obtener más información). En algunos casos, es posible que el paciente necesite una cirugía para crear una derivación (bypass), aún cuando el tumor mismo no pueda extraerse por completo.

Los efectos secundarios de la cirugía incluyen debilidad, cansancio y dolor después de unos días de realizado el procedimiento. Es posible que el médico recete algún medicamento para aliviarlo. El paciente deberá permanecer en el hospital durante varios días y es probable que también necesite hacer reposo en su casa durante un mes aproximadamente. Puede que le resulte difícil digerir los alimentos debido a la extracción de todo o parte del páncreas. Una dieta especial y los medicamentos ayudarán a sobrellevar esta dificultad. Además, el médico puede recetar hormonas y enzimas para reemplazar las que se perdieron al extraer el páncreas. Otro efecto secundario frecuente es el desarrollo de diabetes debido a la pérdida de insulina (que el páncreas produce), sobre todo después de la pancreatectomía total. En esta situación, el médico generalmente prescribe insulina.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. La radioterapia es el procedimiento habitual que se aplica al cáncer de páncreas en los siguientes contextos: después de la cirugía (si bien la aplicación es objeto de controversias, como se mencionó anteriormente); antes de la cirugía para tratar de “reducir” el tumor extirpable límite; en pacientes con enfermedad localmente avanzada y en casos especiales de pacientes con enfermedad metastásica, (por ejemplo, alivio de dolor intenso).

Las técnicas de radiación más reciente, como la radiocirugía estereotáctica (por ejemplo, Cyberknife), comienzan a adquirir importancia en el tratamiento del cáncer pancreático, con la ventaja de que pueden proporcionar tratamientos más localizados y requieren sólo sesiones únicas de tratamiento. No obstante, estas técnicas no se han comparado con el método más convencional de aplicación de radioterapia con haz externo y no deben considerarse su reemplazo.

A menudo se administra quimioterapia simultáneamente (al mismo tiempo) con la radioterapia, porque puede mejorar los efectos de esta última (radiosensibilización).

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento.

La quimioterapia de primera línea más común en el tratamiento del cáncer de páncreas es la gemcitabina. Se ha demostrado que la gemcitabina no sólo mejora la supervivencia de pacientes con cáncer pancreático avanzado, sino que también ayuda a mejorar los síntomas relacionados con el cáncer (por ejemplo, la pérdida de peso, el dolor y la debilidad) en algunos pacientes. Se han llevado a cabo una cantidad de estudios amplios para evaluar si la combinación de gemcitabina con otros agentes quimioterapéuticos (como el fluorouracilo [5-FU, Adrucil] o los compuestos del platino, como el cisplatino [Platinol], el carboplatino [Paraplatin] y el oxaliplatino [Eloxatin]) es más eficaz que la gemcitabina sola. Algunos estudios sugieren modestas mejorías en los resultados obtenidos con el tratamiento combinado, sin embargo, estas combinaciones de tratamientos tienden a asociarse con mayor cantidad de efectos secundarios. En un amplio estudio, se mostró un beneficio modesto respecto de la supervivencia de pacientes con cáncer de páncreas avanzado que recibieron gemcitabina combinada con un medicamento oral llamado erlotinib (Tarceva) en comparación con los pacientes que recibieron sólo gemcitabina. A partir de este estudio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (Food and Drug Administration, FDA) aprobó, en noviembre de 2005, el uso de erlotinib en combinación con gemcitabina para el tratamiento del cáncer pancreático avanzado. Otro estudio amplio llevado a cabo en Europa demostró un beneficio en cuanto a la supervivencia gracias a la utilización de otra combinación de fármacos con gemcitabina: gemcitabina más capecitabina (Xeloda). Por lo tanto, mientras que la gemcitabina sola representó la norma de atención de pacientes con cáncer de páncreas avanzado desde su aprobación en 1997, esta norma está evolucionando a medida que ciertos regímenes combinados muestran ventajas pequeñas pero reales para los pacientes sin producir efectos secundarios excesivos. Estos regímenes combinados son mejores para los pacientes con buen estado general, que es la medida de su fuerza y vigor general.

Para aquellos pacientes que estén interesados, la participación en un estudio clínico representa una buena opción. Con el fin de concretar los avances necesarios para mejorar los resultados del cáncer de páncreas, la investigación debe identificar métodos superiores. Actualmente se investigan activamente terapias dirigidas que apuntan a estudiar aquellos genes o proteínas defectuosas que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cáncer en pacientes con cáncer de páncreas (véase Investigaciones actuales).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los fármacos que el paciente recibe e incluyen falta de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, llagas en la boca, caída del cabello y falta de energía. Por otro lado, las personas que reciben quimioterapia son más propensas a desarrollar infecciones y a tener hematomas o sangrar con facilidad dado que la quimioterapia reduce la producción de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas en la médula ósea. Estos efectos secundarios desaparecen entre los tratamientos y después de que éstos han finalizado. El médico puede sugerirle diferentes formas de aliviar estos efectos secundarios.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen vínculos a bases de datos de medicamentos en las que se pueden realizar búsquedas.

Cáncer de páncreas avanzado

Cuando la enfermedad es avanzada, el cáncer ha generado metástasis fuera del páncreas, hacia los ganglios linfáticos cercanos y los órganos distantes. En aquellos pacientes en los que el cáncer se ha diseminado hacia otros órganos, fuera del páncreas, la quimioterapia sola es, en general, el tratamiento de elección. El paciente también puede tener en cuenta la posibilidad de participar en estudios clínicos de nuevos tratamientos. Se recurre a la radioterapia o a la cirugía como principales métodos paliativos (alivio de los síntomas).

En los pacientes con enfermedad localmente avanzada, la combinación de quimioterapia y radioterapia puede, en casos raros, reducir el tumor para extirparlo mediante cirugía, método conocido como “reducción del estadio” (véase arriba la sección Radiación).

El cáncer de páncreas que vuelve a aparecer después del tratamiento se conoce como cáncer recurrente. Las opciones de tratamiento generalmente son las mismas que se tienen en cuenta para el cáncer metastásico y habitualmente se basan en la quimioterapia, si bien la cirugía y la radioterapia pueden usarse con fines paliativos. Además, puede indicarse un medicamento o un bloqueo nervioso para reducir el dolor. Los estudios clínicos que evalúan nuevos tratamientos también pueden ser una opción.

Recursos sobre estudios clínicos

Los médicos y los científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer de páncreas. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de progresar en el tratamiento del cáncer de páncreas. Aunque el estudio clínico no les beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de páncreas.

Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre los estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases del estudio clínico, cómo decidir la participación en el estudio clínico, preguntas para hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.

Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basado en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés).

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net, Cuidar al paciente en su totalidad.

Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de páncreas, elabore con su médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos y/o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de páncreas, elabore con su médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

A las personas que se hayan sometido a cirugía, se recomiendan visitas de seguimiento al oncólogo cada tres a seis meses. Durante estas visitas pueden controlarse las pruebas de sangre, incluidas las pruebas de la función hepática y el marcador tumoral CA 19-9. No es necesario realizar exámenes de TC de rutina, pero quizá correspondan, según los síntomas del paciente y de cualquier anormalidad que se haya detectado durante el examen físico o con el análisis de sangre.

Se aconseja a las personas en recuperación de un cáncer pancreático que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección recomendados para el cáncer. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer.

Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento.

Investigaciones actuales

Los estudios de investigación sobre el cáncer de páncreas son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.

Detección precoz. Dado que la mayor oportunidad de éxito del tratamiento se da cuando el cáncer se detecta precozmente, se está haciendo esfuerzo para utilizar análisis de sangre especializados, herramientas de diagnóstico por imágenes y otros métodos para detectar el cáncer de páncreas en sus primeros estadios, incluso en estadios precancerosos, antes de que haya podido diseminarse. Estos esfuerzos dirigidos a la detección se emplean normalmente en personas en riesgo particularmente elevado de padecer cáncer de páncreas, como aquellas que tienen antecedentes familiares importantes o una predisposición genética conocida. Aún no ha podido establecerse si estas herramientas podrán aplicarse a la población en general.

Estudios genéticos. En el cáncer, los genes dañados o anormales generan un crecimiento celular no regulado. Muchos de los nuevos desarrollos se basan en el arreglo o la corrección de los genes y las proteínas dañados. Se están realizando estudios genéticos para hallar genes defectuosos que intervienen en el cáncer de páncreas. Una vez identificados los genes, los médicos podrán comenzar a examinar a las personas en riesgo de cáncer pancreático.

Terapia biológica. Los tratamientos biológicos representan métodos más nuevos diseñados para tratar el cáncer a partir del creciente conocimiento que los investigadores tienen de la biología que subyace bajo los procesos de la enfermedad. Incluyen:

  • Inmunoterapia, como las vacunas contra el cáncer, que estimula al sistema inmunológico para que reconozca y ataque las células cancerosas.

  • Virus diseñados especialmente que transportan los genes normales hacia el núcleo de las células cancerosas. A medida que las células cancerosas se dividen, los genes funcionales reemplazan a los defectuosos. Denominamos a esto terapia genética.

  • Anticuerpos e inhibidores de moléculas pequeñas dirigidos hacia una característica molecular específica de las células cancerosas. Una cantidad de estos agentes ya han sido aprobados en otros tipos de cáncer y han sido o están siendo estudiados activamente para el cáncer pancreático, como parte de estudios clínicos extensos en todo el país. El erlotinib, que se aprobó para el cáncer de páncreas en 2005, es un inhibidor de moléculas pequeñas que interrumpe el envío de señales a través de una vía llamada receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR). Este EGFR puede sobreactivarse y provocar el crecimiento de células tumorales. Otros agentes, que apuntan a vías diferentes que son importantes para la supervivencia, división y metástasis de las células tumorales, son objeto de investigaciones activas, como terapia de agentes únicos y como terapia de combinación. Algunos de los otros agentes que se estudian son el bevacizumab (Avastin), un inhibidor de la angiogénesis (un anticuerpo que altera la formación de nuevos vasos sanguíneos para las células tumorales), el cetuximab (Erbitux), un anticuerpo que altera el envío de señales a través de EGFR y el axitinib, un inhibidor del VEGF (factor de crecimiento del endotelio vascular). Vectores específicamente diseñados (portadores de ADN) que introducen el gen TNF-alfa (para una proteína terapéutica antitumoral en el tumor).

  • Exatecan, un inhibidor de topoisomerasa (enzima del ADN).

  • Se han realizado o se realizan actualmente numerosos estudios clínicos de vacunas. Hasta la fecha no existen suficientes resultados para que estas vacunas puedan utilizarse como tratamiento estándar. Sin embargo, a través de estudios clínicos se investiga la acción de nuevas vacunas.

Terapia con fármacos múltiples. El tratamiento con fármacos múltiples combina los fármacos ya existentes para combatir el cáncer pancreático. Los investigadores creen que la combinación de diferentes tipos de fármacos puede resultar más eficaz que el uso de un solo fármaco para la eliminación de células cancerosas.

El sitio Web, www.cancermap.org, es el Mapa de investigaciones del cáncer del National Cancer Institute, un listado de todas las investigaciones públicas y privadas que se realizan sobre el cáncer de páncreas.

Preguntas para hacerle al médico

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:

  • ¿Qué tipo de cáncer de páncreas tengo?

  • ¿Mi cáncer está limitado al páncreas?

  • ¿En qué estadio se encuentra la enfermedad? ¿Qué significa?

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?

  • ¿Existe la posibilidad de eliminar el cáncer con cirugía?

  • ¿Qué experiencia tiene el cirujano en este tipo de operaciones?

  • Si no es posible realizar la cirugía, ¿qué otras opciones hay para tratar mi cáncer?

  • ¿Puede la quimioterapia controlar mi cáncer?

  • ¿Debo recibir radioterapia? ¿Por qué o por qué no?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento o combinación de tratamientos me recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de cada tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?

  • ¿Cuál es mi pronóstico (posibilidad de recuperación)?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance y están al alcance de mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Hirshberg Foundation for Pancreatic Cancer Research (Fundación Hirshberg para la investigación del cáncer de páncreas)
2990 S. Sepulveda Blvd., Ste. 300C
Los Angeles, CA  90064
Teléfono: 310-473-5121
www.pancreatic.org

Lustgarten Foundation for Pancreatic Cancer Research (Fundación Lustgarten para la investigación del cáncer de páncreas)
1111 Stewart Ave.
Bethpage, NY  11714
Teléfono: 516-803-2304
Llamadas gratuitas: 866-789-1000
www.lustgarten.org

Michael Rolfe Pancreatic Cancer Foundation (Fundación Michael Rolfe para el cáncer de páncreas)
910 W. Van Buren St., 3rd Floor
Chicago, IL  60607
Teléfono: 312-492-7337
www.rolfefoundation.org

Pancreatica.org
149 Bonifacio Pl.
Monterey, CA  93940
Teléfono: 831-658-0600
www.pancreatica.org

Pancreatic Cancer Action Network (Red de acción para el cáncer de páncreas -PanCAN)
2221 Rosecrans Ave., Ste. 131
El Segundo, CA  90245
Llamadas gratuitas: 877-2-PANCAN (726226)
www.pancan.org

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