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Cáncer pancreático


Last Updated: July 19, 2011

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Panorama general

El cáncer pancreático es una enfermedad en la que las células normales del páncreas dejan de funcionar correctamente y comienzan a multiplicarse sin control. Estas células cancerosas pueden acumularse y formar una masa llamada tumor. A medida que crece, el tumor pancreático puede afectar la función del páncreas, aumentar de tamaño y comprometer los órganos y vasos sanguíneos cercanos y, finalmente, producir una metástasis (diseminación) hacia otras partes del cuerpo.

Función del páncreas

El páncreas es una glándula con forma de pera ubicada en el abdomen, entre el estómago y la columna vertebral. Mide unos 15 cm (6 pulgadas) de longitud y está compuesto por dos elementos fundamentales:

  • El componente exocrino, formado por conductos y ácinos (pequeñas bolsas en los extremos de los conductos), produce enzimas (proteínas especializadas) que llegan al intestino delgado y que ayudan al organismo a digerir y descomponer los alimentos, en particular las grasas.

  • El componente endocrino del páncreas está formado por células especializadas agrupadas en islotes dentro del órgano, los que se conoce como islotes de Langerhans. Estas células producen hormonas específicas, de las cuales la más importante es la insulina, la sustancia que ayuda a controlar la cantidad de azúcar en la sangre.

Tipos de cáncer pancreático

Son varios los tipos de cáncer pancreático, dependiendo de si el cáncer comenzó en el componente exocrino o el endocrino.

Tumores exocrinos. Constituyen el tipo más frecuente de cáncer pancreático. Alrededor del 95% de las personas con cáncer pancreático tienen adenocarcinoma, que se origina en las células de la glándula. Por lo general, los adenocarcinomas comienzan en los conductos del páncreas, lo que se denomina adenocarcinoma ductal o, mucho menos comúnmente, adenocarcinoma acinar.

Entre los tipos mucho menos frecuentes de tumores pancreáticos exocrinos se encuentran: carcinomas adenoescamosos, carcinomas de células escamosas y carcinomas de células gigantes.

Tumores endocrinos. También se los llama tumores de células de islotes o tumores neuroendocrinos pancreáticos (PNET, por su sigla en inglés). Son mucho menos frecuentes que los tumores exocrinos y representan alrededor del 1% de los casos de cáncer de páncreas. Un tumor neuroendocrino pancreático puede estar en funcionamiento, es decir que produce hormonas, o pueden no funcionar, lo que significa que no produce hormonas. Un tumor neuroendrocrino en funcionamiento se denomina de acuerdo con la hormona que las células fabrican normalmente:

  • Insulinoma

  • Glucagonoma

  • Gastrinoma

  • Somatostatinoma

  • VIPomas

  • PPomas

El resto de esta sección se centra en el adenocarcinoma ductal pancreático. Para obtener más información sobre los tumores que se originan en el componente endocrino, lea acerca de los tumores de células de islotes (en inglés) y los tumores neuroendocrinos (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

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Si desea más información introductoria, explore este material relacionado en Cancer.Net:

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Estadísticas

Se estima que este año se diagnosticará cáncer pancreático a 44,030 adultos (22,050 hombres y 21,980 mujeres) en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 37,660 muertes (19,360 hombres y 18,300 mujeres) a causa de esta enfermedad. El cáncer pancreático es el décimo tipo de cáncer más común en hombres y mujeres, y la cuarta causa principal de muerte por cáncer en hombres y mujeres. Tal como se explica en Panorama general, la mayoría de los cánceres de páncreas son adenocarcinomas, y estas estadísticas corresponden a ese tipo de cáncer pancreático.

Puesto que el cáncer pancreático suele ser difícil de diagnosticar, en muchos casos recién se lo detecta en estadios avanzados, cuando el cáncer ya no puede ser extirpado mediante cirugía y se ha diseminado desde el páncreas a otras partes del cuerpo. La tasa de supervivencia global a un año (porcentaje de personas que sobrevive al menos un año después de detectado el cáncer, sin contar aquellos que fallecen debido a otras enfermedades) de las personas que padecen cáncer de páncreas es del 26%; y la tasa de supervivencia a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años después de detectado el cáncer, sin contar aquellos que fallecen debido a otras enfermedades) es de aproximadamente el 6%. Si el cáncer se detecta en los primeros estadios, cuando la extirpación quirúrgica (la extracción quirúrgica del tumor) es posible, la tasa de supervivencia a cinco años es de aproximadamente el 23%.

Las estadísticas de supervivencia de los pacientes con cáncer deben interpretarse con la debida precaución. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de páncreas. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, quizás no representen los avances realizados en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer.Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society: Cancer Facts & Figures 2011.

Ilustraciones médicas

Pancreatic Cancer Anatomy

Ampliar image

El páncreas está formado por la cabeza, el cuerpo y la cola. El cáncer pancreático aparece, en general, en la cabeza del páncreas.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de páncreas:

Edad. El riesgo de desarrollar cáncer de páncreas aumenta con la edad. La mayoría de las personas que desarrollan cáncer de páncreas son mayores de 45 años; el 90% son mayores de 55 y el 70% son mayores de 65. Sin embargo, se puede diagnosticar cáncer pancreático a adultos de cualquier edad.

Sexo. Se diagnostica cáncer pancreático más en los hombres que en las mujeres.

Raza/etnia. Las personas negras son más propensas a desarrollar cáncer de páncreas que los asiáticos, los hispanos o los blancos. Las personas de herencia judía ashkenazi son más propensos a desarrollar cáncer de páncreas (consulte Antecedentes familiares, abajo).

Tabaquismo. Los fumadores son de dos a tres veces más propensos a desarrollar cáncer de páncreas que los no fumadores.

Obesidad y dieta. El consumo habitual de alimentos con alto contenido de grasas es un factor de riesgo de cáncer de páncreas. Las investigaciones han demostrado que las personas obesas, e incluso con sobrepeso, corren más riesgo de morir a causa del cáncer de páncreas.

Diabetes. La aparición repentina de diabetes tipo II puede ser un síntoma precoz de cáncer de páncreas. La posibilidad de que la diabetes sea un factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de páncreas ha sido un tema de interés durante muchos años, y se han llevado a cabo importantes estudios que llegaron a diferentes conclusiones. Ahora se cree que la diabetes crónica efectivamente aumenta el riesgo de que la persona desarrolle cáncer de páncreas.

Antecedentes familiares. La posibilidad de que una persona desarrolle este tipo de cáncer es tres veces mayor si un familiar en primer grado (madre, padre, hermana o hermano) desarrolló cáncer de páncreas. Ese riesgo aumenta todavía más si hay un mayor número de familiares en primer grado afectados. Además, los melanomas (en inglés) que se repiten en distintos miembros de la familia y ciertas formas hereditarias de cáncer de colon, mama y ovario (en inglés) están asociados con un mayor riesgo de desarrollar cáncer pancreático. Varios centros de tratamiento están en el proceso de desarrollar registros de cáncer pancreático para obtener más información sobre el papel que cumplen los antecedentes familiares. Lea más acerca de los trastornos genéticos que aumentan el riesgo de cáncer de páncreas (en inglés).

Pancreatitis crónica. La pancreatitis es la inflamación del páncreas, una enfermedad dolorosa del páncreas. En algunos estudios de investigación se sugiere que la pancreatitis crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

Pancreatitis hereditaria. La pancreatitis hereditaria es una afección asociada con la pancreatitis recurrente (inflamación del páncreas) y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de páncreas. Obtenga más información acerca de la pancreatitis hereditaria (en inglés).

Sustancias químicas. La exposición a ciertas sustancias químicas, como plaguicidas, benceno, determinadas tinturas y sustancias petroquímicas, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

Infección por hepatitis B. Los virus de la hepatitis infectan el hígado. Un estudio ha demostrado que, en las personas con cáncer pancreático, la evidencia de infección anterior por hepatitis B era el doble de común que en las personas sin este cáncer. Se necesita más investigación para conocer más sobre esta asociación.

Síntomas

Las personas con cáncer de páncreas pueden experimentar los siguientes síntomas o signos, aunque a veces, no presentan ninguno de ellos. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.

Los médicos suele referirse al cáncer de páncreas como una enfermedad silenciosa porque, en sus comienzos, no presenta muchos síntomas apreciables. Cuando sí hay síntomas, estos son similares a los síntomas de otras afecciones médicas, como las úlceras o la pancreatitis. Actualmente, tampoco existen análisis de sangre que puedan detectar el cáncer de manera confiable mientras está en un estadio temprano. A medida que el cáncer crece, los síntomas pueden incluir:

  • Color amarillo en la piel y los ojos, oscurecimiento de la orina, comezón y materia fecal del color de la arcilla, que son signos de ictericia obstructiva (obstrucción de los conductos biliares)

  • Dolor en la parte superior del abdomen o de la espalda

  • Inflamación dolorosa de un brazo o una pierna debido a un coágulo sanguíneo

  • Sensación de ardor en el estómago u otras molestias gastrointestinales

  • Heces flotantes con olor particularmente fétido, debido que el cuerpo no digiere bien las grasas

  • Debilidad

  • Pérdida del apetito

  • Náuseas y vómitos

  • Pérdida de peso sin razón aparente

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha hecho metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Si un médico sospecha que un paciente tiene cáncer de páncreas, primero preguntará sobre los antecedentes médicos y examinará a la persona para determinar si hay signos de la enfermedad. Un diagnóstico adecuado y oportuno es muy importante y lo ideal es que se realice en un centro que tenga experiencia con la enfermedad. Las pruebas mencionadas a continuación pueden utilizarse para diagnosticar el cáncer de páncreas.

Examen físico. El médico examina la piel y los ojos para ver si están amarillos, lo cual es un signo de ictericia. La ictericia puede ser causada por un tumor en la cabeza del páncreas que bloquea el flujo normal de la bilis (una sustancia producida en el hígado) hacia el intestino delgado. Sin embargo, muchos pacientes con cáncer de páncreas no tienen ictericia al momento del diagnóstico del cáncer. El médico también palpa el abdomen para comprobar si el cáncer produjo algún cambio. Sin embargo, dado que el páncreas está detrás de la parte superior del abdomen, con frecuencia no es palpable. La acumulación anormal de líquido en el abdomen, lo que se denomina ascitis, puede ser otro signo de cáncer.

Análisis de sangre. El médico puede extraer muestras de sangre para controlar los niveles anormales de bilirrubina y otras sustancias. La bilirrubina es una sustancia química que puede alcanzar niveles altos en las personas con cáncer de páncreas debido a la obstrucción del conducto colédoco por un tumor. Existen muchas otras causas no relacionadas con el cáncer que explican la presencia de un nivel elevado de bilirrubina, como la hepatitis, los cálculos biliares o la mononucleosis. La CA 19-9 es un marcador tumoral (sustancia del organismo que alcanza niveles más altos ante la presencia de cáncer; en inglés) que puede medirse en la sangre y que normalmente se encuentra en niveles más altos en personas con cáncer pancreático. La prueba con CA 19-9 elevado no debe usarse por sí sola para realizar el diagnóstico de cáncer de páncreas, ya que los niveles altos de CA 19-9 también pueden ser un signo de afecciones no cancerosas, como pancreatitis, cirrosis hepática y obstrucción del conducto colédoco.

Las pruebas por imágenes ayudan a los médicos a determinar la ubicación del cáncer y si se ha diseminado del páncreas a otras partes del cuerpo. Sin embargo, el cáncer pancreático a menudo no se desarrolla como una sola masa tumoral grande, lo que significa que, en algunos casos, puede ser difícil visualizarlo en las imágenes.

Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Generalmente, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Muchos centros oncológicos utilizan un tipo especial de tomografía computarizada llamada tomografía computarizada con protocolo para páncreas. Esta tomografía se focaliza específicamente en el páncreas y usa diferentes niveles de detalle para generar imágenes más nítidas. Se la utiliza para determinar la ubicación exacta del tumor en comparación con los órganos y vasos cercanos y para decidir si se podría extirpar el tumor mediante una cirugía.

Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). La PET es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, absorbe mayor cantidad de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. En general, el estudio PET se lleva a cabo junto con una CT, con las imágenes superpuestas (lo que se llama una CT-PET integrada o de fusión). Las PET se realizan rutinariamente en algunos centros oncológicos para el diagnóstico y la determinación de estadios del cáncer de páncreas. Sin embargo, aún no se consideran una prueba estándar para diagnosticar el cáncer de páncreas. Una PET sola nunca debe utilizarse en lugar de una tomografía computarizada de alta calidad.

Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Existen dos tipos de dispositivos de ultrasonido: transabdominal y endoscópico.

  • El médico coloca el dispositivo de ultrasonido transabdominal sobre la parte externa del abdomen y lo mueve lentamente para producir una imagen del páncreas y las estructuras circundantes.

  • El dispositivo de ultrasonido endoscópico (EUS, por su sigla en inglés) es un tubo delgado iluminado que se introduce a través de la boca y el estómago del paciente hacia el intestino delgado a fin de obtener una imagen del páncreas. Este procedimiento es altamente especializado y requiere de la presencia del gastroenterólogo (el médico que se especializa en las funciones y trastornos del tracto gastrointestinal, que incluye estómago, intestinos y órganos similares) que posea capacitación específica en esta área. Generalmente se aplican sedantes al paciente para que duerma durante todo el procedimiento.

Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (ERCP, por su sigla en inglés). En este procedimiento, realizado por un gastroenterólogo, se inserta un endoscopio (un tubo delgado e iluminado) en el intestino delgado a través de la boca y el estómago. Se pasa un tubo pequeño o catéter a través del endoscopio y hasta el interior de los conductos biliares y pancreáticos. Se inyecta tinción en los conductos y el médico luego toma radiografías que pueden mostrar si un conducto está comprimido o se ha estrechado. Con frecuencia, durante la ERCP puede colocarse una endoprótesis o “stent” de plástico o metal en el conducto biliar obstruido para aliviar la ictericia. Durante este procedimiento, pueden obtenerse muestras del tejido que, en ciertos casos, ayudan a confirmar el diagnóstico de cáncer. El paciente se halla levemente sedado para realizar este procedimiento.

Colangiografía percutánea transhepática (PTC, por su sigla en inglés). Para realizar este procedimiento de rayos X, se inserta una aguja delgada a través de la piel y hacia el hígado. A través de esta aguja se inyecta una tinción para que los conductos biliares se vean en las radiografías. Al examinar esas radiografías, el médico puede decir si los conductos biliares están obstruidos.

Biopsia. La biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen en un microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída en la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades).

Una técnica de biopsia utilizada para obtener tejido del páncreas se denomina aspiración con aguja fina. Para ello se inserta una aguja en el páncreas y se aspiran (succionan) las células. Para ayudar a guiar la aguja, se utiliza una CT guiada por ultrasonido o una radiografía. Otras maneras de obtener una muestra de tejido pancreático incluyen la utilización de ERCP, EUS o cirugía. Si el cáncer se ha diseminado hacia otros órganos, puede obtenerse una biopsia de alguno de estos otros sitios (como el hígado). La biopsia quirúrgica puede llevarse a cabo mediante incisión abdominal o abordaje laparoscópico a fin de realizar aberturas para una cámara diminuta y los instrumentos quirúrgicos, lo que requiere incisiones mucho más pequeñas. Obtenga más información acerca de las diferentes técnicas de biopsia (en inglés).

Cuando se les realiza una biopsia quirúrgica u otros tipos de biopsias, algunos pacientes deciden congelar parte del tejido extraído y enviarlo a laboratorios independientes que analizan las características genéticas y moleculares. Este proceso puede ayudar a predecir qué tratamientos pueden ser más efectivos. La realización de estas pruebas aún no se ha estudiado exhaustivamente. Sin embargo, gracias al aumento de los fármacos nuevos llamados terapias dirigidas (consulte la sección Tratamiento), ésta es un área de creciente interés y atención científica. Es importante señalar que muchos seguros médicos aún no reembolsan este tipo de exámenes. Para obtener más información, consulte a su médico.

Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer.

Determinación del estadio

La determinación del estadio es una manera de describir el cáncer, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Al igual que sucede con el diagnóstico, es importante que la determinación del estadio del cáncer de páncreas se efectúe en un centro con experiencia en determinar el estadio de este tipo de cáncer. Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer.

Los médicos usan varios sistemas para determinar el estadio en que se encuentra el cáncer pancreático. El método empleado para determinar el estadio de otros tipos de cáncer, la clasificación TNM, generalmente no se utiliza para el cáncer de páncreas. No obstante, con el objeto de lograr una mejor comprensión, se explica este método a continuación. El método más frecuente de clasificar el cáncer de páncreas es dividirlo en tres categorías, según la posibilidad de extirparlo con cirugía y de las partes adonde de ha diseminado:

Extirpable. Este tipo de cáncer de páncreas puede extraerse quirúrgicamente. El tumor puede estar ubicado sólo en el páncreas o extenderse más allá, pero no ha crecido hasta afectar arterias o venas importantes del área. No hay evidencia de que el tumor se haya diseminado a otras áreas fuera del páncreas. Alrededor del 10% al 15% de los pacientes recibe el diagnóstico en este estadio.

Localmente avanzado. Este tipo está ubicado sólo en el área alrededor del páncreas, pero no se lo puede extirpar quirúrgicamente porque ha crecido hasta afectar arterias o venas cercanas, o bien el tumor ha crecido hasta afectar órganos cercanos. No hay evidencia de diseminación a partes más alejadas del cuerpo. Alrededor del 35% al 40% de los pacientes recibe el diagnóstico en este estadio.

Metastásico. El tumor se ha diseminado más allá del área del páncreas y hacia otros órganos, como el hígado u otras áreas alejadas del abdomen. Entre el 45% y el 55% de los pacientes, aproximadamente, reciben el diagnóstico en este estadio.

Al clasificar los diferentes tipos de cáncer en una de estas tres categorías, el equipo de atención de la salud puede planificar la mejor estrategia de tratamiento.

Sistema TNM de determinación de estadios

Los médicos utilizan con frecuencia una herramienta llamada “sistema TNM” para determinar el estadio de otros tipos de cáncer. Dado que, en general, los médicos clasifican los tumores durante la cirugía y que muchos pacientes con cáncer pancreático no se someten a intervenciones quirúrgicas, el sistema TNM no se emplea tanto para el cáncer pancreático como para otras enfermedades.

El sistema TNM utiliza tres criterios para definir el estadio del cáncer: el tumor, los ganglios linfáticos alrededor del tumor y si el tumor se ha diseminado al resto del cuerpo. Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.

TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio clínico del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde se ubica? (Tumor, T)

  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N, en inglés)

  • ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la ubicación del tumor. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. A continuación se presenta información sobre los estadios específicos del tumor.

TX: No se puede evaluar el tumor primario.

T0: No se encontró presencia de cáncer en el páncreas.

Tis: Alude al carcinoma “in situ” o en el lugar (que es el cáncer muy precoz que no se ha diseminado).

T1: El tumor sólo se encuentra en el páncreas y mide 2 cm como máximo.

T2: El tumor sólo se encuentra en el páncreas y mide más de 2 cm. T3: El tumor se extiende fuera del páncreas pero no compromete las arterias o venas importantes que se encuentran cerca de él.

T4: El tumor se extiende fuera del páncreas, hacia las arterias o venas importantes que se encuentran cerca de él. Los tumores tipo T4 no son extirpables (no pueden extraerse por completo durante la cirugía).

Ganglio. La “N” en el sistema TNM corresponde a la abreviación para ganglio linfático. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo que, al formar parte del sistema inmunitario del cuerpo, normalmente ayudan a combatir las infecciones y las enfermedades. En el cáncer pancreático, los ganglios linfáticos regionales son los que están cerca del páncreas y los ganglios linfáticos distantes son los que están en otras partes del cuerpo.

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: No se encontró presencia de cáncer en los ganglios linfáticos regionales.

N1: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales.

Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0: La enfermedad no hizo metástasis.

M1: Existe metástasis en otra parte del cuerpo, incluidos los ganglios linfáticos distantes. La diseminación a distancia del cáncer pancreático ocurre principalmente en el hígado, el peritoneo (revestimiento de la cavidad abdominal) y los pulmones.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: Se refiere al cáncer “in situ”; el cáncer aún no ha invadido el área fuera del conducto (o tubo) en el que se originó (Tis, N0, M0).

Estadio IA: El tumor mide hasta 2 cm y está en el páncreas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1, N0, M0).

Estadio IB: El tumor que afecta al páncreas mide más de 2 cm. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T2, N0, M0).

Estadio IIA: El tumor se extiende fuera del páncreas pero no afecta a las arterias o venas cercanas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0).

Estadio IB: El tumor, de cualquier tamaño, no se ha diseminado a las arterias o venas cercanas. Se ha diseminado a los ganglios linfáticos pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2 o T3; N1; M0).

Estadio III: El tumor se ha diseminado a las arterias, venas y/o ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes del cuerpo (T4, N1, M0).

Estadio IV: Cualquier tumor que se haya diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1).

Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010)publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer de páncreas depende del tamaño y la ubicación del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que, al tomar decisiones sobre los planes de tratamiento, consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte la sección Estudios clínicos.

Si se lo detecta en un estadio temprano, el cáncer pancreático tiene muchas más probabilidades de ser tratado con éxito. Sin embargo, también hay tratamientos que pueden ayudar a controlar la enfermedad en pacientes con cáncer de páncreas avanzado y que pueden ayudarlos a vivir más tiempo. Las opciones actuales de tratamiento para el cáncer pancreático son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la terapia dirigida. El plan de tratamiento específico recomendado depende de diversos factores. A continuación de presentan las descripciones de la mayoría de las opciones de tratamiento para el cáncer de páncreas, incluida la atención médica de apoyo para controlar los síntomas.

Cirugía

En la cirugía puede extraerse todo el páncreas o parte de él; esto dependerá de la ubicación y del tamaño del cáncer dentro del páncreas. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer.

La cirugía para el cáncer de páncreas puede combinarse con radioterapia, quimioterapia o ambas (consulte más abajo). Estos tratamientos pueden administrarse antes (terapia neoadyuvante) o después de la cirugía (terapia adyuvante), aunque generalmente se suelen administrar después. En el caso de que no esté claro si el cáncer puede extirparse quirúrgicamente (lo que se conoce como “extirpable límite”) al momento del diagnóstico, la radioterapia y/o quimioterapia puede administrarse primero para tratar de reducir el tamaño del tumor de manera que se lo pueda extirpar con cirugía.

Según cuál sea el objetivo de la cirugía, se efectuarán diferentes tipos de intervenciones quirúrgicas:

Laparoscopia. En algunos casos, el cirujano puede decidir comenzar con un laparoscopia. Durante este procedimiento, se hacen varias incisiones pequeñas en el abdomen y se introduce una cámara muy pequeña en el cuerpo mientras el paciente se encuentra bajo anestesia (sedado). Esto ayuda al cirujano a determinar si el cáncer se ha diseminado a otras partes del abdomen. Si este es el caso, por lo general no corresponde practicar la cirugía para extirpar el tumor primario.

Cirugía para extirpar el tumor.Se usan diferentes tipos de cirugía, según en qué parte del páncreas esté ubicado el tumor. En todas las cirugías que se describen a continuación, los ganglios linfáticos cercanos se extirpan como parte de la operación.

  • Si el cáncer se encuentra sólo en la cabeza del páncreas, el cirujano puede llevar a cabo el procedimiento de Whipple. Se trata de una cirugía extensa en la que el cirujano extrae la cabeza del páncreas y parte del intestino delgado, del conducto biliar y del estómago y luego vuelve a conectar el tracto digestivo y el sistema biliar. Este procedimiento debe ser realizado por un cirujano con experiencia.

  • Si el cáncer está situado en la cola del páncreas, la cirugía habitual es la pancreatectomía distal, mediante la cual el cirujano extirpa la cola y el cuerpo del páncreas y también el bazo.

  • Si el cáncer se ha diseminado por todo el páncreas u ocupa muchas áreas de este órgano, quizás sea necesaria una pancreatectomía total. Una pancreatectomía total es la extirpación de todo el páncreas, parte del intestino delgado, una porción del estómago, el conducto colédoco, la vesícula, el bazo y los ganglios linfáticos cercanos.

Después de la cirugía, el paciente deberá permanecer en el hospital durante varios días y es probable que también deba hacer reposo en su casa durante un mes aproximadamente. Los efectos secundarios de la cirugía incluyen debilidad, cansancio y dolor durante los primeros días después del procedimiento. Otros efectos secundarios causados por la extirpación del páncreas son dificultad para digerir alimentos y diabetes como consecuencia de la pérdida de insulina (producida por el páncreas). Consulte Atención médica de apoyo para obtener más información sobre cómo aliviar estos efectos secundarios.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos administrados en un plazo determinado. Obtenga más información acerca de la radioterapia.

La radioterapia es el procedimiento habitual que se aplica para el cáncer de páncreas en las siguientes situaciones:

  • Antes de la cirugía para intentar reducir un tumor extirpable límite hasta un tamaño suficiente para la cirugía

  • Para pacientes con enfermedad localmente avanzada

  • Para aliviar el dolor intenso en pacientes con cáncer metastásico

  • Después de la cirugía para pacientes que tienen un alto riesgo de que el cáncer reaparezca en el área de la cirugía (si es un tumor grande, o si había márgenes quirúrgicos cercanos o positivos [área de tejido circundante al tumor que contenía o puede contener cáncer]). Sin embargo, esto sigue siendo un tema algo polémico.

La radioterapia con haz externo es el tipo de radioterapia que se utiliza con más frecuencia para el cáncer de páncreas, y el tratamiento generalmente lleva de cinco a seis semanas con dosis de radiación de una vez al día (lo que se denomina fraccionamiento estándar). Existen tipos más nuevos de radioterapia, como la radiocirugía estereotáctica (por ejemplo, Cyberknife), que se utilizan para el cáncer pancreático porque pueden administrar un tratamiento más localizado y necesitan sólo una o un pequeño número de sesiones de tratamiento. Sin embargo, estos tipos más nuevos de radioterapia no han sido comparados con la radioterapia de fraccionamiento estándar y no deben considerarse un reemplazo de ésta.

A menudo se administra quimioterapia (consulte más abajo) simultáneamente con la radioterapia, porque puede mejorar los efectos de esta última (radiosensibilización). La combinación de quimioterapia y radioterapia puede, en casos excepcionales, ayudar a reducir el tumor lo suficiente como para extirparlo mediante cirugía. Sin embargo, la quimioterapia que se administra simultáneamente con radioterapia a menudo tiene que administrarse en dosis más bajas que cuando se administra sola.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizar el tratamiento.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunas personas quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico o en una clínica para pacientes ambulatorios; otras probablemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado.

Quimioterapia adyuvante. La quimioterapia adyuvante se administra luego de extirpar quirúrgicamente un tumor pancreático para prevenir la reaparición del cáncer. En la actualidad, la quimioterapia adyuvante estándar utiliza gemcitabina (Gemzar) sola. Existen estudios clínicos en curso que analizan combinaciones de diferentes medicamentos para el tratamiento adyuvante, entre ellas, combinaciones con gemcitabina que son similares a las utilizadas para el cáncer de páncreas avanzado (consulte quimioterapia de primera línea, abajo) y otros regímenes más agresivos, como el Picozzi, que incluye cisplatino (Platinol) y alfa interferón, además de la radioterapia (consulte más arriba). La quimioterapia administrada antes de la cirugía se denomina tratamiento neoadyuvante y es mucho menos frecuente que el tratamiento adyuvante para el cáncer pancreático.

Quimioterapia de primera línea.Es el primer tratamiento utilizado para los pacientes con cáncer de páncreas localmente avanzado o metastásico (consulte la sección Determinación del estadio). Se ha demostrado que la gemcitabina sola aumenta la supervivencia y el tiempo que tarda la enfermedad en reaparecer. Desde su aprobación en 1997, ha sido la norma de atención para pacientes con cáncer pancreático avanzado, pero las combinaciones de medicamentos podrían ser más eficaces que la gemcitabina sola. Varias combinaciones de dos medicamentos se han evaluado en estudios clínicos, a saber:

  • Gemcitabina más fluorouracilo (5-FU, Adrucil)

  • Gemcitabina más capecitabina (Xeloda)

  • Gemcitabina más cisplatino

  • Gemcitabina más oxaliplatino (Eloxatin)

  • Gemcitabina más erlotinib (Tarceva; consulte Terapia dirigida, abajo)

Algunos de estos estudios sugieren que el tratamiento de combinación puede ser más eficaz; sin embargo, suele haber más efectos secundarios cuando dos o más medicamentos se utilizan juntos. Los tratamientos de combinación son convenientes para los pacientes que pueden desempeñar sus actividades habituales de la vida diaria sin ayuda. La elección de qué combinación específica utilizar varía según el centro oncológico y, en muchos casos, depende de la experiencia del oncólogo con los medicamentos y los distintos efectos secundarios.

Otras combinaciones que están en estudio son: gemcitabina más paclitaxel unido a nanopartículas de albúmina (Abraxane) y la combinación triple de de gemcitabina, docetaxel (Taxotere) y capecitabina, llamado GTX.

En un estudio clínico reciente de gran magnitud también se está estudiando otra combinación denominada FOLFIRINOX (5-FU, leucovorina [Wellcovorin], irinotecán [Camptosar] y oxaliplatino). En el estudio, los pacientes con cáncer pancreático avanzado que recibieron quimioterapia de primera línea con FOLFIRINOX tuvieron una mayor supervivencia que aquellos que recibieron gemcitabina sola. Sin embargo, los pacientes que recibieron esta combinación presentaron más efectos secundarios; además, dicha combinación sólo debe usarse para pacientes que, si no tuvieran cáncer, tendrían buen estado de salud.

Quimioterapia de segunda línea. Si un tumor sigue creciendo después del tratamiento de primera línea, los pacientes podrían beneficiarse con un tratamiento adicional con medicamentos diferentes si estado de salud general del paciente es bueno. Por ejemplo, un estudio mostró que la combinación de 5-FU y oxaliplatino resultó eficaz para algunos pacientes como tratamiento de segunda línea después de que estos habían recibido un tratamiento anterior con gemcitabina.

Uso “fuera de las indicaciones de la etiqueta”. Son aquellos casos en que un medicamento se usa para tratar afecciones no indicadas en la etiqueta o se administra de manera diferente de las instrucciones de la etiqueta. El uso de medicamentos fuera de las indicaciones de la etiqueta en el tratamiento del cáncer pancreático es frecuente por muchas razones. En primer lugar, los medicamentos generalmente son aprobados para tratar sólo un tipo o estadio específico de cáncer. En segundo lugar, muchos tratamientos para el cáncer utilizan una combinación de medicamentos y uno o más de los medicamentos suelen usarse fuera de las indicaciones de la etiqueta. Los regímenes medicamentosos también cambian constantemente a medida que los médicos estudian nuevas combinaciones para mejorar la atención brindada al paciente.

Efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los fármacos que el paciente recibe, e incluyen falta de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, llagas en la boca, caída del cabello y falta de energía. Por otro lado, las personas que reciben quimioterapia son más propensas a desarrollar infecciones y a tener hematomas o sangrar con facilidad, dado que la quimioterapia reduce la producción de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas en la médula ósea. Determinados medicamentos que se utilizan en el cáncer pancreático también se asocian con efectos secundarios específicos. Por ejemplo, la capecitabina puede causar enrojecimiento y molestias en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Este trastorno se llama síndrome mano-pie. Estos efectos secundarios habitualmente desaparecen entre los tratamientos y después de que éstos han finalizado. El médico puede sugerir formas de aliviar estos efectos secundarios leyendo la sección Atención médica de apoyo a continuación.

Obtenga más información acerca de la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a genes específicos, proteínas o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y supervivencia del cáncer. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (Food and Drug Administration, FDA) aprobó, en 2005, el uso de la terapia dirigida erlotinib en combinación con gemcitabina para pacientes con cáncer pancreático avanzado. El erlotinib bloquea el efecto del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por su sigla en inglés), una proteína que puede volverse anormal y ayudar al cáncer a crecer y diseminarse. Obtenga más información acerca de la terapia dirigida.

Uno de los efectos secundarios del erlotinib es una erupción cutánea parecida al acné. Obtenga más información acerca de las reacciones en la piel por las terapias dirigidas.

Atención médica de apoyo

En cualquier momento durante la atención médica, las personas con cáncer pancreático pueden recibir atención médica de apoyo (también llamada cuidados paliativos) para ayudar a prevenir o controlar los síntomas, que pueden mejorar su confort y calidad de vida durante el tratamiento. La atención médica de apoyo para personas con cáncer de páncreas incluye:

Liberar la obstrucción del conducto biliar o del intestino delgado. Si el tumor está obstruyendo el conducto colédoco o el intestino delgado, puede colocarse una endoprótesis (tubo pequeño que ayuda a mantener abierta el área obstruida) para aliviar la obstrucción con el uso de métodos no quirúrgicos, como ERCP, PTC o endoscopia (consulte la sección Diagnóstico para obtener más información). Estas endoprótesis (stents, en inglés) habitualmente se colocan dentro del cuerpo, pero en algunos casos, quizás sea necesario introducir un tubo por un orificio en la piel del abdomen para drenar el líquido del abdomen, lo que se denomina drenaje percutáneo. A veces, es posible que el paciente necesite una cirugía para crear una derivación (bypass, en inglés), aun cuando el tumor mismo no pueda extraerse por completo.

Mejorar la digestión y el apetito. Una dieta especial, medicamentos y enzimas recetadas especialmente pueden ayudar a una persona a digerir mejor los alimentos si su páncreas no funciona bien o ha sido extirpado en parte o en su totalidad. Una consulta con un nutricionista suele ser muy útil para los pacientes que están perdiendo peso y tienen falta de apetito debido a su enfermedad.

Controlar la diabetes. Si una persona desarrolla diabetes por la pérdida de insulina producida por el páncreas (más frecuente después de una pancreatectomía total), el médico generalmente le receta insulina.

Aliviar el dolor y otros efectos secundarios. La radioterapia puede administrarse para ayudar a aliviar el dolor, y también se ha demostrado que la gemcitabina mejora los síntomas relacionados con el cáncer, como la pérdida de peso, el dolor y la debilidad. En muchos casos, se dan analgésicos opioides (medicamentos similares a la morfina) para ayudar a disminuir el dolor. También se pueden utilizar tipos especiales de bloqueos nerviosos (como el bloqueo del plexo celíaco, que ayuda a aliviar el dolor abdominal) efectuados por especialistas en tratamiento del dolor. Durante un bloqueo nervioso, se inyecta en los nervios un anestésico para detener el dolor por un tiempo breve o un medicamento que destruye los nervios y puede aliviar el dolor por un tiempo más prolongado.

Cáncer pancreático recurrente

El tratamiento del cáncer pancreático recurrente es similar a los tratamientos descritos anteriormente y normalmente incluye quimioterapia (consulte quimioterapia de primera línea y de segunda línea, arriba). También se puede usar radioterapia o cirugía para ayudar a aliviar los síntomas (consulte arriba). Los pacientes con cáncer pancreático recurrente también pueden considerar la posibilidad de inscribirse en estudios clínicos de tratamientos nuevos.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento.

Recursos sobre estudios clínicos

Los médicos y los científicos están en una búsqueda constante de mejores métodos para tratar a los pacientes con cáncer de páncreas. Un estudio clínico es una manera de evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque para la radioterapia o la cirugía o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de avanzar en el tratamiento del cáncer de páncreas. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de páncreas.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe enumerar todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de participar si el tratamiento no les da resultados, si tienen muchos efectos secundarios graves o que ponen en riesgo la vida, o si deciden abandonar el estudio clínico por alguna razón personal o médica. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarle tratamiento y atención, en especial después de finalizado el estudio clínico o si lo abandonan antes de que termine.

Obtenga más información acerca de los estudios clínicos, que incluye la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, la decisión de participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer de páncreas, consulte la sección Investigaciones actuales.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. El dolor abdominal o de espalda son efectos secundarios frecuentes del cáncer de páncreas. Los analgésicos y un bloqueo nervioso (consulte la sección Tratamiento) pueden ayudar a aliviar el dolor asociado con el cáncer del páncreas. Los médicos han logrado importantes avances en los últimos años para tratar el dolor, las náuseas y los vómitos, así como otros efectos secundarios físicos asociados con el cáncer de páncreas y los tratamientos para el cáncer. Muchos de estos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.

Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con su médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes de un tumor del SNC y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

Asegúrese de hablar con el médico acerca del nivel de cuidado que puede necesitar usted durante este tiempo, ya que los cuidadores familiares desempeñan un papel importante en el cuidado de los pacientes con cáncer de páncreas. Obtenga más información acerca del cuidado del paciente.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer.

Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer de páncreas puede ser muy estresante y, a veces, difícil de enfrentar. Se les debe alentar tanto a los pacientes como a sus familiares a que comenten cómo se sienten a los médicos, enfermeros y trabajadores sociales. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar a los pacientes, y muchos de sus integrantes poseen conocimientos especiales para hacer más llevadera la situación.

Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de páncreas, elabore con su médico su plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

ASCO ofrece formularios de resumen del tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarle a llevar un registro del tratamiento del cáncer y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Para las personas que se hayan sometido a cirugía, se recomiendan visitas de seguimiento al oncólogo cada tres a seis meses. Durante estas visitas pueden controlarse los análisis de sangre, incluidas las pruebas de la función hepática y el marcador tumoral CA 19-9. No es necesario realizar tomografías computarizadas regularmente, pero se pueden usar según los síntomas del paciente y de cualquier cambio que se haya detectado durante el examen físico o con el análisis de sangre.

Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer de páncreas que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adaptado a sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Los estudios de investigación sobre el cáncer de páncreas son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.

Detección precoz. Dado que la mayor probabilidad de éxito del tratamiento se da cuando el cáncer de páncreas se detecta de forma temprana, las investigaciones en curso se enfocan en el descubrimiento y el uso de análisis de sangre especiales, herramientas de diagnóstico por imágenes y otros métodos para detectar el cáncer de páncreas en sus primeros estadios, incluso en estadios precancerosos (conocidos como neoplasia intraepitelial pancreática o lesiones pancreáticas intraepiteliales [PanIN]), antes de que se disemine. Estos enfoques para la detección normalmente se utilizan en personas en riesgo especialmente alto de desarrollar cáncer de páncreas, como aquellas que tienen antecedentes familiares importantes o un trastorno genético conocido que aumente el riesgo de este tipo de cáncer. Se desconoce si estas herramientas de detección podrían ser utilizadas para la población en general.

Estudios genéticos. En el cáncer, los genes dañados o anormales generan un crecimiento celular descontrolado. Muchos de los nuevos desarrollos se basan en el arreglo o la corrección de los genes y las proteínas dañados. Se están realizando estudios genéticos para hallar los genes dañados que intervienen en el cáncer de páncreas. Una vez que se encuentren estos genes, los médicos pueden comenzar a examinar a las personas en riesgo de cáncer pancreático.

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también denominada terapia biológica) está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o que son fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. Un ejemplo de inmunoterapia son las vacunas contra el cáncer (en inglés), que estimulan el sistema inmunitario para que reconozca y ataque las células cancerosas. Diversos estudios clínicos se han llevado a cabo o están en curso para estudiar las vacunas en distintos tipos de cáncer, incluido el de páncreas. Obtenga más información acerca de la inmunoterapia.

Terapia dirigida. Según lo explicado en la sección Tratamiento, el erlotinib es la única terapia dirigida que actualmente está aprobada para el cáncer pancreático, en combinación con gemcitabina. Actualmente están en estudio otros medicamentos que pueden ayudar a bloquear el crecimiento y la diseminación del tumor en el cáncer de páncreas, tanto como terapia de agente único o como parte de un tratamiento de combinación. Sin embargo, ninguno de ellos (incluidos el bevacizumab [Avastin] y el cetuximab [Erbitux]) han aumentado la supervivencia para pacientes con cáncer pancreático.

Terapia genética. La terapia genética implica la aplicación de genes específicos a células cancerosas, que habitualmente son transportados por virus especialmente diseñados. Estos incluyen genes normales que se administran en el centro de las células cancerosas; a medida que las células cancerosas se dividen, los genes en funcionamiento que se insertaron en la célula reemplazan los genes anormales que contribuyen al crecimiento del cáncer. Otra estrategia en etapa de investigación es la aplicación del gen TNF-alfa (una proteína del sistema inmunitario) por inyección directa en el tumor. Este gen se activa o “se enciende” cuando se administra la radioterapia, y posiblemente intensifique la actividad antitumoral.

Quimioterapia. Diversos medicamentos han demostrado ser promisorios para el tratamiento del cáncer pancreático avanzado y se han estudiado en combinación con gemcitabina. Entre ellos, se incluyen nuevas formulaciones de paclitaxel (Taxol) que pueden mejorar la administración del medicamento, paclitaxel unido a nanopartículas de albúmina y EndoTAG. En la actualidad, estos medicamentos se están evaluando en estudios clínicos. Otro medicamento llamado tegafur-gimeracilo-oteracilo potasio (TS-1) es un fármaco similar a la capecitabina en cuanto a cómo actúa; su uso está aprobado en algunas partes de Asia, pero no está disponible en los Estados Unidos.

Células madre cancerosas. Las células madre del cáncer de páncreas son células de un tumor que pueden ser particularmente resistentes a terapias estándar. Actualmente, la investigación se centra en la identificación de tratamientos que específicamente pueden atacar a esas células madre cancerosas.

Para encontrar estudios clínicos específicos de su diagnóstico, hable con el médico o busque en las bases de datos de estudios clínicos en línea ahora. El sitio web www.cancermap.org es el Mapa de investigaciones del cáncer del National Cancer Institute, un listado de todas las investigaciones públicas y privadas que se realizan sobre el cáncer de páncreas.

Preguntas para hacerle al médico

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud que se le brinda. Plantéese la posibilidad de hacer a su médico las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tipo de cáncer de páncreas tengo?

  • ¿Mi cáncer se encuentra únicamente en el páncreas?

  • ¿En qué estadio se encuentra la enfermedad? ¿Qué significa?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)? ¿Podría obtener una copia de los resultados?

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento o combinación de tratamientos me recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica, y qué función cumple cada integrante? ¿Tienen experiencia en el tratamiento del cáncer de páncreas?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general y la atención de seguimiento?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento? ¿Cuál es mi pronóstico (posibilidad de recuperación)?

  • ¿Existe la posibilidad de eliminar el cáncer con cirugía? En este caso, ¿qué tipo de cirugía se recomienda?

  • ¿Qué experiencia tiene el cirujano en este tipo de operaciones? ¿Con qué frecuencia hay complicaciones después de la cirugía

  • Si no es posible realizar la cirugía, ¿qué otras opciones hay para tratar mi cáncer?

  • ¿Puede la quimioterapia controlar mi cáncer?

  • ¿Debo recibir radioterapia? ¿Por qué o por qué no?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios de este tratamiento, tanto a corto como a largo plazo?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de tumor a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con el médico de su hijo acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de tumor.