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Leucemia: Leucemia mieloide aguda (AML) en adultos


Last Updated: August 02, 2011

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  11/10

Panorama general

La leucemia es un cáncer de la sangre. Comienza cuando las células sanguíneas normales cambian y crecen sin control. La leucemia mieloide aguda (AML) es un trastorno del proceso que normalmente produce neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco. A veces se la denomina leucemia mielógena aguda, leucemia mielocítica aguda o leucemia no linfocítica aguda. A diferencia de la leucemia crónica, la leucemia aguda evoluciona rápidamente y, por lo general, requiere tratamiento inmediato. La AML se presenta en personas de todas las edades, pero es más común en adultos mayores de 65 años.

Acerca de los neutrófilos

Los neutrófilos luchan contra las infecciones causadas por bacterias. Los neutrófilos maduros se desarrollan a partir de glóbulos blancos inmaduros (subdesarrollados) en un proceso denominado diferenciación. Generalmente, la producción de neutrófilos maduros está muy regulada. Por ejemplo, el cuerpo produce rápidamente más neutrófilos durante una infección, y regresa a un nivel regular de producción cuando la infección está controlada.

Acerca de la AML

En la AML, las mutaciones adquiridas (daños en el material genético o ADN) en las células formadoras de sangre causan problemas con el proceso normal de diferenciación; como consecuencia, hay una gran cantidad de células inmaduras, llamadas mioblastos o blastocitos. Los blastocitos no funcionan como células sanguíneas sanas, totalmente desarrolladas. El gran número de blastocitos también reduce la producción de glóbulos rojos y plaquetas sanos. Por lo tanto, las personas con AML generalmente son anémicas (ya que no tienen suficientes glóbulos rojos), más propensas a las infecciones (porque no tienen neutrófilos maduros suficientes) y tienen hematomas o sangran con facilidad (debido al bajo nivel de plaquetas).

Habitualmente, la AML se encuentra en la sangre y en la médula ósea (el tejido esponjoso de color rojo que está en el interior de los huesos más grandes), pero a veces puede invadir otras partes del cuerpo, como el cerebro, la piel y las encías. En ocasiones, las células de esta enfermedad pueden formar un tumor sólido denominado sarcoma mieloide o cloroma que puede localizarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo.

En esta sección se trata la AML en adultos. Lea acerca de la AML en infantil.

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Estadísticas

Este año, se calcula que se diagnosticará AML en 12.950 personas de todas las edades (6.830 hombres y niños, y 6.120 mujeres y niñas) en los Estados Unidos. La AML es el segundo tipo más frecuente de leucemia que se diagnostica en adultos. Se calcula que en este año la enfermedad causará 9.050 muertes (5.440 hombres y niños, y 3.610 mujeres y niñas).

La tasa de sobrevida a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidas las que mueren por otras enfermedades) de personas con AML asciende al 24%. Sin embargo, es importante observar que la sobrevida depende de diversos factores, entre ellos, las características biológicas de la enfermedad y, en particular, la edad del paciente (consulte la sección Subtipos para obtener más información). Aunque la AML es una enfermedad grave, se puede tratar y a veces curar con quimioterapia.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. No es posible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con AML. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2011.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

A pesar de que se desconoce la causa de la AML, hay varios factores asociados con un riesgo más alto de la enfermedad. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar AML:

Edad. La AML es más frecuente en los adultos de edad avanzada, y la mayoría de las personas tiene alrededor de 65 años cuando se diagnostica la enfermedad.

Tabaquismo. El riesgo de desarrollar AML se ha vinculado a la exposición a humo de tabaco, probablemente en relación con otras causas.

Trastornos genéticos. La AML se presenta con más frecuencia en las personas que tienen trastornos hereditarios, como síndrome de Down, ataxia telangiectasia (en inglés), síndrome de Li-Fraumeni (en inglés)síndrome de Klinefelter, anemia de Fanconi, síndrome de Wiskott-Aldrich y síndrome de Bloom.

Dosis altas de radiación. Las personas que han estado expuestas a niveles altos de radiación, como los sobrevivientes a largo plazo de bombas atómicas, pueden ser más propensas a desarrollar AML.

Tratamiento previo contra el cáncer. Las personas que recibieron quimioterapia o radioterapia por otros tipos de cáncer, como cáncer de mama, cáncer de ovarios y linfoma, tienen un riesgo más alto de padecer AML en los años posteriores al tratamiento.

Sustancias químicas. El contacto prolongado con productos que contienen la sustancia química benceno incrementa el riesgo de desarrollar AML. Sin embargo, no se ha demostrado que la exposición a solventes industriales y tinturas capilares aumente el riesgo de tener AML.

Síntomas

Las personas con AML pueden tener los siguientes síntomas o signos, aunque, a veces, no manifiestan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.

  • Fatiga

  • Debilidad

  • Sangrado y aparición de hematomas con facilidad

  • Pérdida de peso

  • Fiebre

  • Dolor en los huesos o abdominal

  • Dificultad para respirar; disnea (falta de aliento)

  • Infecciones frecuentes

  • Ganglios linfáticos hinchados

  • Encías inflamadas o sangrantes

Diagnóstico

Los médicos recurren a muchas pruebas para diagnosticar la leucemia y determinar el subtipo (consulte la sección Subtipos). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar la AML:

Análisis de sangre. Para diagnosticar esta enfermedad, el médico pedirá análisis de sangre para realizar un recuento de los glóbulos blancos y así ver si tienen un aspecto anormal en la observación con el microscopio. En ocasiones, se recurre a pruebas especiales denominadas citometría de flujo (inmunofenotipo) y citoquímica para distinguir a la AML de otros tipos de leucemia y para determinar el subtipo exacto de la enfermedad. Se utilizan estudios cromosómicos llamados citogenéticos para identificar cambios genéticos en los blastocitos de la AML. A menudo, estos cambios ayudan a los médicos a decidir el plan de tratamiento más adecuado.

Pruebas genéticas. Se ha descubierto que varias mutaciones genéticas en las células de la AML pueden ayudar a determinar el pronóstico (probabilidad de recuperación), y, en la actualidad, estos análisis moleculares se llevan a cabo más frecuentemente al establecer un diagnóstico.

Biopsia de médula ósea. Durante una biopsia de médula ósea, un médico extrae con una aguja una muestra de la médula, usualmente de la parte posterior del hueso de la cadera. El paciente recibe anestesia para adormecer el área antes del procedimiento. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza las células de la médula junto con las células de la sangre.

Punción lumbar (punción espinal). Una punción lumbar es un procedimiento por el cual un médico extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo (CSF, por su sigla en inglés) para buscar células cancerosas, sangre o marcadores de tumor (sustancias que se encuentran en cantidades mayores que las normales en la sangre, la orina o los tejidos del cuerpo de personas con ciertos tipos de cáncer). El líquido cefalorraquídeo es el líquido que se mueve alrededor del cerebro y la columna vertebral. Los médicos generalmente utilizan anestesia para adormecer la región lumbar antes del procedimiento. El líquido cefalorraquídeo se examina con microscopio para detectar la presencia de células de AML.

Pruebas por imágenes. Para conocer mejor la causa de los síntomas o para ayudar a diagnosticar infecciones en pacientes con AML, se puede recurrir a un estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés), que crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo, o a imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés), la cual utiliza campos magnéticos en lugar de rayos X para producir imágenes detalladas del cuerpo. Por lo general, estas pruebas no se emplean para determinar el estadio de la AML, dado que, antes del diagnóstico, la enfermedad a menudo se ha diseminado por la médula ósea. Estas pruebas no se pueden realizar en todos los pacientes.

Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer.

Subtipos

Existen diferentes subtipos de AML. Aunque todos los subtipos provocan la disminución de los valores de un recuento sanguíneo normal, los diferentes tipos de AML se asocian con síntomas y problemas específicos, y pueden comportarse de modos muy diferentes tras el tratamiento.

Morfología

Inicialmente, la AML se define de acuerdo con su morfología (la apariencia de las células cancerosas al observarlas con el microscopio). La clasificación de la AML recibe su nombre de acuerdo con el tipo de glóbulos blancos inmaduros normales que se parece en mayor detalle.

La mayoría de los pacientes con AML se clasifican como si tuvieran leucemia mieloblástica, que significa que el cáncer está en las células que normalmente producen neutrófilos. Otros pacientes tienen un tipo de AML que se denomina monocítica. En la leucemia monocítica, las células se parecen a otros glóbulos blancos llamados monocitos. Pueden presentarse combinaciones de leucemia mieloblástica y monocítica.

A veces, la AML parece provenir de las células que producen glóbulos rojos (eritroidea) o de las plaquetas (megacariocítica). La leucemia promielocítica (APL, por su sigla en inglés) es un subtipo de AML único, en el que la célula cancerosa deja de madurar cuando se encuentra en una etapa llamada promielocito o progranulocito.

La citometría de flujo es una prueba que puede detectar la presencia de proteínas específicas en la superficie de las células anormales y, en ocasiones, se la utiliza para encontrar la diferencia entre estos subtipos.

El sistema de clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye:

  • AML con anomalías genéticas recurrentes (es decir, con cambios cromosómicos específicos)

  • AML con displasia multilinaje (anormalidades en la apariencia de otros glóbulos)

  • AML con síndrome mielodisplásico (en inglés), relacionado con el tratamiento

  • AML sin otra clasificación

La clasificación franco-américo-británica (FAB, por su sigla en inglés) es un sistema más antiguo para describir la morfología de la AML, pero todavía se utiliza comúnmente y aparece a continuación como referencia.

M0: Mieloblástica sin diferenciación
M1: Mieloblástica sin maduración
M2: Mieloblástica con maduración
M3: Promielocítica
M4: Mielomonocítica
M5a: Monocítica sin diferenciación (monoblástica)
M5b: Monocítica con diferenciación
M6: Eritroleucémica
M7: Megacariocítica

Citogenética

La AML también se clasifica de acuerdo con los cambios citogenéticos (en los cromosomas) que se producen en las células de la leucemia. A veces, el médico puede descubrir estos cambios visualmente al observar con microscopio los cromosomas en células que se dividen, mientras que otros cambios se pueden hallar solamente con pruebas moleculares capaces de detectar cambios muy pequeños en el ADN.

Ciertos cambios cromosómicos están íntimamente vinculados a subtipos morfológicos específicos de la AML. Lo que es más importante, los cambios cromosómicos ayudan a los médicos a determinar las opciones de tratamiento más adecuadas, ya que, por lo general, pueden predecir la eficacia del tratamiento. Normalmente, los cambios cromosómicos se agrupan de acuerdo con la probabilidad que tiene el subtipo de responder al tratamiento. (Nota: todos los cromosomas se numeran del uno al 22; los cromosomas sexuales se denominan “X” e “Y”. Las letras “p” y “q” se refieren a los “brazos” o las áreas específicas del cromosoma).

Algunos de los cambios cromosómicos más frecuentes se agrupan de la siguiente manera:

Favorables. Los cambios cromosómicos asociados con un tratamiento satisfactorio incluyen anormalidades en el cromosoma 16 en las bandas p13 y q22, una traslocación (intercambio de material genético) entre los cromosomas 8 y 21, y una traslocación entre los cromosomas 15 y 17 (que se hallan en la leucemia progranulocítica).

Intermedios. Entre los hallazgos que sugieren un pronóstico menos favorable se incluyen los cromosomas normales (en los que no se detectan anormalidades) y una traslocación entre los cromosomas 9 y 11.

Desfavorables. Algunos ejemplos de cambios cromosómicos asociados con un tratamiento menos satisfactorio y bajas tasas de cura son copias adicionales de los cromosomas 8 o 13, eliminación parcial o total de los cromosomas 5 o 7, anomalías complejas que comprometen a muchos cromosomas y anomalías en la banda q26 del cromosoma 3.

En general, los cambios más favorables se dan en los pacientes de menos edad, mientras que los desfavorables son más frecuentes en los pacientes mayores de 60 años. Para cada uno de estos grupos, la forma en que el cáncer responde al tratamiento sigue siendo un factor importante, y las tasas promedio a largo plazo previstas de tratamiento satisfactorio contra la AML varían del 50% al 60% en el grupo con cambios favorables hasta menos del 10% en el grupo con cambios desfavorables. La eficacia de un tratamiento también depende de otros factores, que incluyen la edad del paciente y el recuento de glóbulos blancos. No se puede predecir con precisión qué probabilidad tiene una persona con AML de que el tratamiento sea satisfactorio.

Genética molecular

Las mutaciones que son demasiado pequeñas para verse con un microscopio y no pueden detectarse con pruebas citogenéticas se han hallado con pruebas llamadas ensayos moleculares. Por ejemplo, los pacientes con mutaciones en el gen NPM1 tienen un mejor pronóstico (probabilidad de recuperación), y la quimioterapia (consulte la sección Tratamiento) no es tan eficaz para los pacientes con mutaciones en el gen FLT3. Por consiguiente, el hallazgo de estos cambios al establecer un diagnóstico ayuda a determinar las opciones de tratamiento de un paciente.

Recurrente. La AML recurrente es cáncer que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento de la AML depende del subtipo, la morfología y la citogenética de la AML (consulte la sección Subtipos), así como del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

El tratamiento más satisfactorio para la AML depende de los resultados del primer tratamiento; por lo tanto, es importante que los pacientes se sometan al tratamiento inicial en un centro con experiencia en esta enfermedad.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte la sección Estudios clínicos.

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para la AML.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. Los medicamentos se trasladan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo hacia las células cancerosas. Un oncólogo clínico, que es un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos, o un hematólogo, que es un médico que se especializa en el tratamiento de los trastornos de la sangre, son los que administran la quimioterapia. Algunas personas quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico o en una clínica para pacientes ambulatorios; otras probablemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado.

La quimioterapia es el tratamiento primario para la AML. La quimioterapia puede administrarse con un comprimido por vía oral, o bien inyectarse en una vena o en el líquido cefalorraquídeo. Se utilizan varios medicamentos para tratar la AML.

Para esta enfermedad, la quimioterapia puede dividirse en tres fases: inducción a la remisión, consolidación posterior a la remisión y mantenimiento. Sin embargo, el mantenimiento hace referencia al uso de quimioterapia a largo plazo en los pacientes en remisión, tratamiento que no es frecuente en la AML.

Terapia de inducción. Este estadio de la terapia se refiere al período inicial del tratamiento después del diagnóstico. Una remisión completa significa que los recuentos sanguíneos volvieron a la normalidad, es decir, que no se observa leucemia cuando se examina una muestra de médula ósea con microscopio y que desaparecieron los signos y los síntomas relacionados con la AML.

Con más frecuencia, se utiliza una combinación de citarabina (Cytosar-U, Tarabine PFS) administrada durante más de siete días y una antraciclina, como daunorrubicina (Cerubidine, Rubidomycin) o idarrubicina (Idamycin) administrada durante tres días. Aparte de matar a las células de la leucemia, estos medicamentos también destruyen las células normales, hecho que aumenta el riesgo de infección y sangrado (lea abajo). La mayoría de los pacientes requiere internación de tres a cinco semanas durante la terapia de inducción. A veces, es necesario administrar dos tratamientos terapéuticos para lograr una remisión completa. Alrededor del 75% de los adultos más jóvenes con AML y cerca del 50% de los pacientes mayores de 50 años logran la remisión completa después del tratamiento.

Es posible que algunos adultos de edad avanzada no estén en condiciones de someterse a terapia de inducción con los medicamentos estándar y, en cambio, se pueden utilizar decitabina (Dacogen) y clofarabina (Clolar, Clofarex).

Tratamiento de consolidación o intensificación. Este estadio de la quimioterapia se refiere al uso de una variedad de medicamentos diferentes diseñados para matar las células de AML que quedan después de una terapia de inducción satisfactoria. Aún no se sabe si la AML regresará si no se administra tratamiento adicional después de una remisión completa. Con frecuencia, se administran de dos a cuatro tratamientos de dosis altas de citarabina a intervalos mensuales en los adultos más jóvenes que están en remisión, mientras que, para los pacientes de edad más avanzada, se emplean varios regímenes diferentes. Aunque la quimioterapia habitualmente se administra en el hospital, la mayor parte del tiempo de recuperación transcurre en forma ambulatoria.

En algunos pacientes, se recomienda el trasplante de células madre en lugar del tratamiento de consolidación (lea abajo).

Obtenga más información acerca de la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar los tumores del SNC se evalúan constantemente. A menudo, hablar con el médico de su hijo es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre los medicamentos recetados a su hijo utilizando las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Tratamiento para la leucemia promielocítica aguda (APL, por su sigla en inglés)

El tratamiento del subtipo APL de la AML es un tanto diferente. Este subtipo es muy sensible a los efectos del ácido trans-retinoico (ATRA, por su sigla en inglés), un medicamento que es similar a la vitamina A y que se administra en forma oral. Es muy probable que las personas con el subtipo APL que reciben una combinación de ATRA y quimioterapia (lea abajo) con idarrubicina o daunorrubicina tengan una remisión completa.

El sangrado es un síntoma frecuente de la APL, y, a menudo, los pacientes con este subtipo necesitan numerosas transfusiones de plaquetas y sangre durante el tratamiento inicial. En comparación con otros subtipos de AML en los que no se utiliza tratamiento de mantenimiento, los pacientes con APL se benefician con el uso a largo plazo (de uno a dos años) de ATRA. Administrado por vía intravenosa, el trióxido de arsénico (Trisenox) es eficaz para el tratamiento de pacientes con APL que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

Efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia para la AML ataca las células que se dividen rápidamente, incluidas las células de los tejidos normales, como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea. La quimioterapia puede causar caída del cabello, llagas en la boca o náuseas y vómitos a las personas con AML. El cabello volverá a crecer una vez finalizado el tratamiento, y los medicamentos contribuyen eficazmente a evitar y controlar las n?useas y los v?mitos (en inglés).

Es aconsejable que los pacientes hablen con sus médicos sobre los efectos secundarios a corto y largo plazo antes del comienzo del tratamiento.

Debido a su efecto en la médula ósea, el tipo de quimioterapia que se usa para la AML disminuirá la resistencia del cuerpo a las infecciones por un corto período de tiempo, lo que llevará a un aumento en el sangrado y los hematomas, y causará fatiga. Las personas con AML recibirán antibióticos para prevenir y tratar las infecciones, y necesitarán transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas durante el tratamiento de quimioterapia. La quimioterapia también puede afectar la fertilidad del paciente (capacidad para tener hijos en el futuro).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo de radioterapia más común se denomina radioterapia externa con rayos externos, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Un régimen de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos administrados en un plazo determinado. Dado que la AML se encuentra en la sangre de todo el cuerpo, por lo general se usa la radioterapia únicamente cuando el cáncer se ha diseminado al cerebro o con el fin de disminuir el tamaño de un cloroma (una masa de tejido localizada).

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizar el tratamiento. Obtenga más información acerca de la radioterapia.

Trasplante de médula ósea/células madre

Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza por células altamente especializadas, llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO).

En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo personas no emparentadas. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. Su equipo de atención médica buscará un donante compatible en un registro computarizado. Además, en ocasiones se considera el uso de las células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles. A menudo, se necesita la sangre del cordón umbilical de dos donantes para los adultos más corpulentos.

En el trasplante autólogo, se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando este está en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madre se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación).

En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, la sangre y otras partes del cuerpo, y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerosas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente e inhibe su sistema inmunológico para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis altas, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar los valores de un recuento sanguíneo normal a partir de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia o radioterapia, que aún son suficientes para inhibir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como “mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada).

Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente.

Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y se convierten en tejido sano, productor de sangre en 10 días a tres semanas. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, lo que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre.

En un alotrasplante, otro riesgo importante es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés). En los alotrasplantes, la GVHD puede ser una complicación grave, incluso fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad exacta del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.

En el trasplante autólogo, no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre.

AML recurrente/refractaria

Si la leucemia sigue presente después del tratamiento inicial, la enfermedad se llama AML refractaria. Es posible que se les ofrezcan medicamentos nuevos, sujetos a evaluación en estudios clínicos, a los pacientes que tienen la enfermedad refractaria. También se debe considerar la posibilidad de que los pacientes se sometan a un alotrasplante de células madre como parte del programa de tratamiento.

El tratamiento para la AML recurrente con frecuencia depende de la duración de la remisión inicial. Si una recurrencia se presenta después de una remisión prolongada, es posible que la AML responda nuevamente al tratamiento original. Si la remisión fue breve, se utilizan otros medicamentos, que a menudo son fármacos nuevos que están en fase de evaluación en estudios clínicos. Con frecuencia, se les ofrecen alotrasplantes de células madre a los pacientes con leucemia que ha reaparecido después del tratamiento inicial. Sin embargo, no se sabe aún cuál es el mejor tratamiento después de una recurrencia, y se están evaluando muchos medicamentos y otros procedimientos en estudios clínicos.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.

Recursos sobre estudios clínicos

Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con AML. Un estudio clínico es una manera de evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque para la radioterapia o la cirugía, o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos, como, por ejemplo, una nueva quimioterapia, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento de la AML. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con AML.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe enumerar todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe mencionar todos los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos,

incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con la AML, consulte la sección Investigaciones actuales.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.

Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención médica.

Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después del tratamiento o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para la AML, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

Las personas que están en remisión deberían realizarse exámenes de seguimiento periódicos durante varios años para detectar la presencia de una recidiva o efectos tardíos (efectos secundarios que ocurren años después del tratamiento) de la quimioterapia.

ASCO ofrece formularios de resumen de tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarle a llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Se aconseja a las personas en recuperación de AML que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, no fumar y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre cómo vivir bien después del cáncer.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Siguen realizándose estudios de investigación sobre la AML. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.

Qué es la biología de la AML. Se están realizando investigaciones para obtener más información sobre la biología de la AML con el fin de mejorar su tratamiento, especialmente en los pacientes mayores.

Nuevos medicamentos y regímenes de tratamiento. Los investigadores están estudiando el uso de medicamentos existentes administrados en diferentes dosis y programas, así como fármacos nuevos. Las investigaciones específicas incluyen el uso de medicamentos conocidos como terapia hipometilante, por ejemplo, azacitidina (Mylosar, Vidaza), y el fármaco nuevo laromustina (Cloretazine, Onrigin).

Terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a genes específicos, proteínas o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y supervivencia del cáncer. Los investigadores están estudiando formas de bloquear los productos de mutaciones específicas detectadas en las células de la AML. Por ejemplo, cerca del 30% de los pacientes con esta enfermedad tiene mutaciones en un gen que produce una proteína llamada FLT3, que puede aumentar el crecimiento de las células de AML. Se están realizando estudios clínicos en los que se evalúan medicamentos que bloqueen la FLT3. Se están investigando otras terapias dirigidas que podrían bloquear las proteínas que se encuentran en las células de la AML que provocan resistencia a la quimioterapia (no permiten que la quimioterapia surta efecto). Las terapias dirigidas específicas que se están investigando incluyen gemtuzumab ozogamicina (Mylotarg),sorafenib (Nexavar) y tipifarnib (Zarnestra).

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o que son fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Los investigadores están estudiando específicamente el uso de anticuerpos dirigidos contra las células de AML.

Trasplante de médula ósea/células madre. También están en estudio diferentes maneras de lograr que el trasplante de células madre (consulte la sección Tratamiento) sea más seguro, fácil y eficaz.

La mayoría de los centros de cáncer participan activamente en estudios clínicos, cuya finalidad es aumentar la tasa de curación de la AML. Para encontrar estudios clínicos específicos de su diagnóstico, hable con el médico o busque en las bases de datos de estudios cl?nicos en l?nea ahora.

Preguntas para hacerle al médico

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:

  • ¿Cuál es mi diagnóstico? ¿Qué significa?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados del análisis de laboratorio)?

  • ¿Necesito comenzar el tratamiento de inmediato?

  • ¿Qué subtipo de AML tengo?

  • ¿Me puede recomendar un especialista en leucemia?

  • ¿Cuál es el mejor lugar para que reciba mi tratamiento?

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

  • ¿En qué otros estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Qué posibilidades hay de que mi AML entre en remisión?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?

  • ¿Este tratamiento afectará mi fertilidad? De ser así, ¿me puede recomendar a un especialista en fertilidad antes de que comience mi tratamiento?

  • ¿De qué manera el tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:

  • ¿Cuál es mi diagnóstico? ¿Qué significa?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados del análisis de laboratorio)?

  • ¿Necesito comenzar el tratamiento de inmediato?

  • ¿Qué subtipo de AML tengo?

  • ¿Me puede recomendar un especialista en leucemia?

  • ¿Cuál es el mejor lugar para que reciba mi tratamiento?

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

  • ¿En qué otros estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Qué posibilidades hay de que mi AML entre en remisión?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?

  • ¿Este tratamiento afectará mi fertilidad? De ser así, ¿me puede recomendar a un especialista en fertilidad antes de que comience mi tratamiento?

  • ¿De qué manera el tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés).