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Leucemia: Leucemia mieloide aguda (AML) en adultos


Last Updated: September 30, 2009

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  07/09

Panorama general

La leucemia es un cáncer de la sangre; comienza cuando las células sanguíneas normales cambian y crecen sin control. La leucemia mieloide aguda (AML, por su sigla en inglés) es un tipo de cáncer que afecta los glóbulos blancos. A veces se la denomina leucemia mielógena aguda, leucemia mielocítica aguda o leucemia no linfocítica aguda. A diferencia de la leucemia crónica, la leucemia aguda evoluciona rápidamente y, por lo general, requiere tratamiento inmediato. La AML se presenta en personas de todas las edades, pero es más común en adultos mayores de 65 años.

Esta enfermedad es un trastorno del proceso que normalmente produce neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco. Los neutrófilos luchan contra las infecciones causadas por bacterias. Generalmente, la producción de neutrófilos maduros está muy regulada. Por ejemplo, el cuerpo produce rápidamente más neutrófilos durante una infección, y regresa a un nivel regular de producción cuando la infección está controlada. Los neutrófilos maduros se desarrollan a partir de glóbulos blancos inmaduros en un proceso denominado diferenciación.

En la AML, las mutaciones adquiridas (daños en el material genético o ADN) en las células formadoras de sangre interrumpen el proceso normal de diferenciación; como consecuencia, se produce el aumento de grandes cantidades de células inmaduras (subdesarrolladas) llamadas mieloblastos o blastocitos. Los blastocitos no pueden funcionar como las células sanguíneas sanas, totalmente desarrolladas. El gran número de blastocitos también reduce la producción de glóbulos rojos y plaquetas sanos. Por lo tanto, las personas con AML generalmente son anémicos (ya que no tienen suficientes glóbulos rojos), son susceptibles a las infecciones (porque no tienen neutrófilos maduros suficientes) y tienen hematomas o sangrado con facilidad (debido a que tienen un nivel bajo de plaquetas).

Habitualmente, la AML se encuentra en la sangre y en la médula ósea (el tejido esponjoso de color rojo que está en el interior de los huesos más grandes), pero a veces puede invadir otras partes, como el cerebro, la piel y las encías. En ocasiones, las células de esta enfermedad pueden formar un tumor sólido denominado sarcoma mieloide o cloroma, que puede localizarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo.

En esta sección se trata la AML en adultos. Lea acerca de la AML en niños.

Estadísticas

Se calcula que, en el año 2009, se diagnosticará AML en 12,810 personas de todas las edades (6,920 hombres y 5,890 mujeres) en los Estados Unidos. La AML es el segundo tipo más frecuente de leucemia que se diagnostica en adultos. Se calcula que en 2009 esta enfermedad causará 9,000 muertes (5,170 hombres y 3,830 mujeres).

La tasa de sobrevida relativa a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, excluidos aquéllos que mueren por otras enfermedades) de personas con AML asciende a 22%. Sin embargo, es importante observar que la sobrevida depende de diversos factores, entre ellos, las características biológicas de la enfermedad y la edad del paciente (consulte Subtipos para obtener más información). Aunque la AML es una enfermedad grave, se puede tratar con quimioterapia.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. No es posible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con AML. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer.

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2009.

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

A pesar de que se desconoce la causa de la AML, hay varios factores asociados con un riesgo más alto de la enfermedad. Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar AML:

Edad. La AML es más frecuente en adultos mayores, y la edad promedio de diagnóstico es de 65 años.

Tabaquismo. Es posible que alrededor del 20% de los diagnósticos de AML esté vinculado a la exposición a humo de tabaco, probablemente en asociación con otras causas.

Trastornos genéticos. La AML se presenta con más frecuencia en las personas que tienen trastornos hereditarios, como síndrome de Down, síndrome de Li-Fraumeni (en inglés), síndrome de Klinefelter, anemia de Fanconi, síndrome de Wiskott-Aldrich y síndrome de Bloom.

Dosis altas de radiación. Las personas que han estado expuestas a niveles altos de radiación, como los sobrevivientes de largo plazo a bombas atómicas, pueden ser más susceptibles a la AML.

Tratamiento previo contra el cáncer. Las personas que recibieron quimioterapia o radioterapia por otros tipos de cáncer, como cáncer de mama, cáncer de ovarios y linfoma, corren un riesgo más alto de padecer AML en los años posteriores al tratamiento.

Sustancias químicas. A excepción del contacto prolongado con productos que contienen benceno, no se ha demostrado que la exposición a solventes industriales y a tinturas capilares aumente el riesgo de sufrir AML.

Síntomas

Las personas con AML pueden tener los siguientes síntomas. A veces, las personas con AML no manifiestan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma de esta lista, hable con su médico.

  • Fatiga

  • Debilidad

  • Sangrado y aparición de hematomas con facilidad

  • Pérdida de peso

  • Fiebre

  • Dolor en los huesos o abdominal

  • Dificultad para respirar; disnea (falta de aliento)

  • Infecciones frecuentes

  • Ganglios linfáticos hinchados

  • Encías inflamadas o sangrantes

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar la AML:

Análisis de sangre. Para diagnosticar esta enfermedad, el médico pedirá análisis de sangre para realizar un recuento de los glóbulos blancos y así ver si tienen un aspecto anormal en la observación con el microscopio. En ocasiones, se recurre a pruebas especiales denominadas citometría de flujo (inmunofenotipo) y citoquímica para distinguir a la AML de otros tipos de leucemia y para determinar el subtipo exacto de la enfermedad. Se utilizan estudios cromosómicos llamados citogenéticos para identificar cambios genéticos en los blastocitos de la AML. Estos cambios, muchas veces, ayudan a los médicos a decidir la mejor opción de tratamiento.

Pruebas genéticas. Cada vez se identifican más mutaciones genéticas en las células de la AML que pueden ayudar a determinar el pronóstico (probabilidad de recuperación) y, actualmente, estos análisis moleculares se llevan a cabo más frecuentemente al momento del diagnóstico.

Biopsia de médula ósea. Durante una biopsia de médula ósea, un médico extrae con una aguja una muestra de la médula, usualmente de la parte posterior del hueso de la cadera. El paciente recibe anestesia para adormecer el área antes del procedimiento. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza las células de la médula, junto con las células de la sangre.

Punción lumbar (punción espinal). Una punción lumbar es un procedimiento por el cual un médico extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo (CSF, por su sigla en inglés) para buscar células cancerosas, sangre o marcadores de tumor (sustancias que se encuentran en cantidades mayores que las normales en la sangre, la orina o los tejidos del cuerpo de personas con ciertos tipos de cáncer). El líquido cefalorraquídeo es el líquido que se mueve alrededor del cerebro y la columna vertebral. Los médicos generalmente utilizan anestesia para adormecer la región lumbar antes del procedimiento. El líquido cefalorraquídeo se examina con microscopio para detectar la presencia de células de AML.

Pruebas por imágenes. Para conocer mejor la causa de los síntomas o para ayudar a diagnosticar infecciones en pacientes con AML, se puede recurrir a un estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés), que crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo, o a imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés), que utiliza campos magnéticos en lugar de rayos X para producir imágenes detalladas del cuerpo. Estas pruebas no se utilizan habitualmente para determinar el estadio de la AML, dado que, al momento del diagnóstico, se sabe que la enfermedad se ha diseminado por la médula ósea y la sangre. Estas pruebas no pueden realizarse en todos los paciente.

Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer.

Subtipos

Hay una gran variedad de subtipos de AML. Aunque todos los subtipos ocasionan la disminución de los valores de un hemograma normal, los diferentes tipos de AML se asocian con síntomas y problemas específicos, y tienen resultados muy diferentes tras el tratamiento.

Morfología

En primera instancia, la AML se define de acuerdo con su morfología (la apariencia de las células cancerosas en la observación con microscopio). La clasificación de la AML recibe su nombre de acuerdo con el tipo de glóbulos blancos inmaduros normales que se parece en mayor detalle.

La mayoría de los pacientes con AML se clasifican como si tuvieran leucemia mieloblástica, que significa que el cáncer está en las células que normalmente producen neutrófilos. Otros pacientes tienen un tipo de AML que se denomina monocítica. En la leucemia monocítica, las células se parecen a otros glóbulos blancos llamados monocitos. Pueden presentarse combinaciones de leucemia mieloblástica y monocítica.

A veces, la AML parece provenir de las células que producen glóbulos rojos (eritroidea) o de las plaquetas (megacariocítica). La leucemia promielocítica (APL, por su sigla en inglés) es un subtipo de AML único, en el que la célula cancerosa deja de madurar cuando se encuentra en una etapa llamada promielocito o progranulocito. La citometría de flujo es una prueba que puede detectar la presencia de proteínas específicas en la superficie de las células anormales y, en ocasiones, es útil para encontrar la diferencia entre los subtipos.

El sistema de clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye:

  • AML con anomalías genéticas recurrentes (es decir, con cambios cromosómicos específicos)

  • AML con displasia multilinaje (anormalidades en la apariencia de otros glóbulos)

  • AML con síndrome mielodisplásico (en inglés), relacionado con el tratamiento

  • AML sin otra clasificación

La clasificación franco-américo-británica (FAB, por su sigla en inglés) es un sistema más antiguo para describir la morfología de la AML, pero todavía se utiliza comúnmente y aparece a continuación como referencia.

M0: Mieloblástica sin diferenciación

M1: Mieloblástica sin maduración

M2: Mieloblástica con maduración

M3: Promielocítica

M4: Mielomonocítica

M5a: Monocítica sin diferenciación (monoblástica)

M5b: Monocítica con diferenciación

M6: Eritroleucémica

M7: Megacariocítica

Citogenética

La AML también se clasifica de acuerdo con los cambios citogenéticos (en los cromosomas) que se producen en las células de la leucemia. A veces, el médico puede descubrir estos cambios visualmente al examinar con microscopio los cromosomas en células que se dividen, mientras que otros cambios pueden detectarse solamente con pruebas moleculares complejas, capaces de identificar cambios muy pequeños en el ADN.

Ciertos cambios cromosómicos están íntimamente vinculados a subtipos morfológicos específicos de la AML. Más importante es que, en muchos casos, los cambios cromosómicos predicen con gran precisión los resultados del tratamiento y, a menudo, influyen en la elección entre diferentes métodos de tratamiento. Comúnmente, estos cambios se agrupan de acuerdo con la probabilidad que tiene el subtipo de responder al tratamiento. (Nota: todos los cromosomas se numeran del uno al 22; los cromosomas sexuales se denominan “X” e “Y”. Las letras “p” y “q” se refieren a los “brazos” o las áreas específicas del cromosoma).

Algunos de los cambios cromosómicos más frecuentes se agrupan de la siguiente manera:

Favorables. Los cambios cromosómicos asociados con un resultado satisfactorio después del tratamiento incluyen anormalidades en el cromosoma 16 en las bandas p13 y q22, una traslocación (intercambio de material genético) entre los cromosomas 8 y 21, y una traslocación entre los cromosomas 15 y 17 (que se hallan en la leucemia rogranulocítica).

Intermedios. Entre los hallazgos que sugieren un pronóstico menos favorable se incluyen los cromosomas normales (en los que no se detectan anormalidades) y una traslocación entre los cromosomas 9 y 11.

Desfavorables. Algunos ejemplos de cambios cromosómicos que predicen resultados desfavorables y bajas tasas de cura son copias adicionales de los cromosomas 8 ó 13, eliminación parcial o total de los cromosomas 5 ó 7, anomalías complejas que comprometen a muchos cromosomas y anomalías en la banda q26 del cromosoma 3.

En general, los cambios más favorables se dan en los pacientes de menos edad, mientras que los desfavorables son más frecuentes en pacientes mayores de 60 años. Para cada uno de estos grupos, la forma en que el cáncer responde al tratamiento sigue siendo un factor importante, y las tasas promedio esperadas de tratamiento satisfactorio contra la AML varían del 50% al 60% en el grupo con cambios favorables hasta menos del 10% en el grupo con cambios desfavorables. Otros factores, incluidos la edad del paciente y el nivel del recuento de glóbulos blancos, también influyen en la respuesta al tratamiento. No se puede predecir con precisión qué probabilidad tiene una sola persona con AML de que el tratamiento sea satisfactorio.

Recurrente. La AML recurrente es cáncer que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

Tratamiento

El tratamiento de la AML depende del subtipo, la morfología y la citogenética de la AML (consulte Subtipos), así como del estado de salud general del paciente. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento.

El tratamiento más satisfactorio para la AML depende de los resultados del primer tratamiento; por lo tanto, es importante someterse al tratamiento inicial en un centro con experiencia en AML.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos como una opción de tratamiento cuando tomen las decisiones sobre los planes de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos.

A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para AML.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. Los medicamentos se trasladan a través del torrente sanguíneo por todo el cuerpo hacia las células cancerosas. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. La quimioterapia es el tratamiento primario para la AML. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyectarse en una vena o en el líquido cefalorraquídeo. Se utilizan varios medicamentos para tratar la AML.

Para esta enfermedad, la quimioterapia puede dividirse en tres fases: inducción a la remisión, consolidación posterior a la remisión y mantenimiento. El mantenimiento es el uso prolongado de quimioterapia en los pacientes en remisión, tratamiento que no es frecuente en la AML.

Inducción. Este estadio de la terapia se refiere al período inicial del tratamiento después del diagnóstico. El objetivo de la terapia de inducción es una remisión completa (CR, por su sigla en inglés), esto significa que los hemogramas volvieron a la normalidad, es decir, que no se observa leucemia cuando se examina una muestra de médula con microscopio y que desaparecieron los signos y los síntomas relacionados con la AML.

Con más frecuencia, se utiliza una combinación de citarabina (Cytosar-U, Tarabine PFS) administrada durante más de siete días y una antraciclina (daunorrubicina [Cerubidine, Rubidomycin] o idarrubicina [Idamycin]) administrada durante tres días. Aparte de matar a las células de la leucemia, estos medicamentos también destruyen las células normales, hecho que aumenta el riesgo de infección y sangrado (ver a continuación). La mayoría de los pacientes requiere internación de tres a cinco semanas durante el período de la terapia de inducción. A veces, es necesario administrar dos tratamientos terapéuticos para lograr una CR. Alrededor del 75% de los adultos más jóvenes con AML y cerca del 50% de los pacientes mayores de 50 años logran la remisión completa después del tratamiento.

Consolidación o intensificación. Este estadio de la quimioterapia se refiere al uso de una variedad de medicamentos diferentes diseñados para matar las células de AML que quedan después de una inducción satisfactoria. Se sabe que la enfermedad normalmente reaparecerá si no se administra terapia adicional después de la remisión completa. Con frecuencia, se administran de dos a cuatro tratamientos de dosis alta de citarabina a intervalos mensuales en los adultos más jóvenes que están en remisión, mientras que, para los pacientes de edad más avanzada, se emplean diversos regímenes diferentes. Aunque la quimioterapia habitualmente se administra en el hospital, la mayor parte del tiempo de recuperación transcurre en forma ambulatoria.

En algunos pacientes, se recomienda el trasplante de células madre como sustituto del tratamiento de consolidación (ver a continuación).

Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Tratamiento para la leucemia promielocítica aguda (APL, por su sigla en inglés)

El tratamiento del subtipo APL de la AML es un tanto diferente. Este subtipo es extraordinariamente sensible a los efectos del ácido trans-retinoico (ATRA, por su sigla en inglés), un medicamento que es similar a la vitamina A y que se administra en forma oral. La combinación de ATRA y la quimioterapia con idarrubicina o daunorrubicina produce una tasa muy alta de remisión completa.

El sangrado es una complicación común de la APL, y los pacientes con este subtipo de AML, a menudo, requieren gran cantidad de transfusiones de plaquetas y de sangre durante los estadios iniciales del tratamiento. A diferencia de otros subtipos de AML en los que no se utiliza tratamiento de mantenimiento, los pacientes con APL se benefician con el uso a largo plazo (de uno a dos años) de ATRA. Administrado por vía intravenosa, el trióxido de arsénico (Trisenox) es eficaz para el tratamiento de pacientes con APL que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

Efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia que se administra para tratar la AML ataca las células que se dividen rápidamente, incluidas las células de los tejidos normales, como el cabello, el revestimiento de la boca, los intestinos y la médula ósea. La quimioterapia puede causar caída del cabello, llagas en la boca o náuseas y vómitos a las personas con AML. El cabello volverá a crecer una vez finalizado el tratamiento, y los medicamentos contribuyen eficazmente a evitar las náuseas y los vómitos.

El tipo de quimioterapia que se usa para la AML puede disminuir temporalmente la resistencia del cuerpo a las infecciones, originar un aumento de sangrado y hematomas, y fatiga, debido a su efecto sobre la médula ósea. Las personas con AML recibirán diversos antibióticos para prevenir y tratar las infecciones, y necesitarán transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas durante todo el tratamiento de quimioterapia. La quimioterapia puede afectar a la fertilidad (la capacidad para concebir o para mantener un embarazo).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo de radioterapia más común se denomina radioterapia externa con rayos externos, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Dado que la AML se encuentra en la sangre por todo el cuerpo, generalmente se usa la radioterapia únicamente cuando el cáncer se diseminó al cerebro o con el fin de encoger cloromas (masas de tejido localizadas).

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece algún tiempo después de finalizar el tratamiento.

Conozca más sobre radioterapia (en inglés).

Trasplante de médula ósea/células madre

Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO).

En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. Su equipo de atención médica buscará un donante compatible en un registro computarizado. Además, en ocasiones se considera el uso de las células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles.

En el trasplante autólogo, se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella están en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madre se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación).

En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los transplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerígenas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para deprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como "mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada).

Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente.

Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y se convierten en tejido sano, productor de sangre en 10 días a tres semanas. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre.

En un alotrasplante, otro riesgo mayor es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad exacta del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.

En el trasplante autólogo, no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas.

Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre (en inglés).

AML recurrente/refractaria

Si aún hay evidencia de leucemia después del tratamiento inicial, la enfermedad se denomina AML refractaria. Es posible que se les ofrezcan medicamentos nuevos, sujetos a evaluación en estudios clínicos, a los pacientes que tienen la enfermedad refractaria. También debe considerarse la posibilidad de un alotrasplante como parte del programa de tratamiento.

El tratamiento para la AML recurrente con frecuencia depende de la duración de la remisión inicial. Si una recurrencia se presenta después de una remisión prolongada, es posible que la AML responda nuevamente al tratamiento original. Si la remisión fue breve, se utilizan otros medicamentos, que a menudo son fármacos nuevos que están en fase de evaluación en estudios clínicos. Con frecuencia, se les ofrecen alotrasplantes de células madre a los pacientes con leucemia que ha reaparecido después del tratamiento inicial. Sin embargo, no se conoce el mejor tratamiento después de una recurrencia y, actualmente, se evalúan muchos medicamentos y métodos en estudios clínicos.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.

Recursos sobre estudios clínicos

Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con AML. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque a la radioterapia o la cirugía o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en los estudios clínicos son los primeros en recibir nuevos tratamientos como, por ejemplo, una nueva quimioterapia, antes de que se pongan a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento de la AML. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con AML.

A veces, les preocupa a las personas que, al participar en un estudio clínico, podrían no recibir tratamiento si es que reciben placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre estudios clínicos, incluidos la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al cáncer de XYZ, consulte Investigaciones actuales.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona.

Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de efectos secundarios más comunes y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer.

Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento</> o hable con su médico.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para la AML, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

Las personas que están en remisión deberían realizarse exámenes de seguimiento periódicos durante varios años para detectar la presencia de una recidiva o efectos tardíos (efectos secundarios que ocurren años después del tratamiento) de la quimioterapia.

Se aconseja a las personas en recuperación de AML que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, no fumar y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarla a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre vivir bien después del cáncer (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Siguen realizándose estudios de investigación sobre la AML. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este preciso momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento.

Constantemente se realizan estudios de investigación activos con la finalidad de entender mejor la biología de esta enfermedad para mejorar su tratamiento, en especial para los pacientes de edad avanzada. Estos proyectos incluyen:

  • Protocolos de investigación que evalúen el uso de medicamentos existentes en distintas dosis y programas de administración.

  • La evaluación de inhibidores de los productos de mutaciones específicas halladas en las células de AML. Por ejemplo, cerca del 30% de los pacientes con esta enfermedad tiene mutaciones en un gen que produce una proteína llamada FLT3, que puede aumentar el crecimiento de las células de AML. Se están realizando estudios clínicos en los que se evalúan compuestos que inhiban la FLT3.

  • La evaluación de los inhibidores de proteínas que se encuentran en las células de AML y que provocan resistencia a la quimioterapia (no permiten que la quimioterapia surta efecto).

  • El uso de anticuerpos dirigidos en contra de las células de AML.

  • El estudio de una variedad de técnicas para hacer que el trasplante de células madre sea más seguro, más fácil y más eficaz.

  • La evaluación de los medicamentos conocidos como terapia hipometilante, como azacitidina (Vidaza) y decitabina (Dacogen), además del uso de medicamentos nuevos, que incluyen clofarabina (Clolar), laromustina (Cloretazine, Onrigin), gemtuzumab ozogamicina (Mylotarg), sorafenib (Nexavar) y tipifarnib (Zarnestra), entre otros.

La mayoría de los centros de cáncer participa activamente en estudios clínicos, cuya finalidad es aumentar la tasa de curación de la AML. El National Cancer Institute’s Clinical Trials Cooperative Group Program (Programa de Grupos Cooperativos de Estudios Clínicos del Instituto Nacional del Cáncer) patrocina muchos de estos estudios. Consulte a su médico sobre estos estudios clínicos en curso.

Preguntas para hacerle al médico

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:

  • ¿Cuál es mi diagnóstico? ¿Qué significa?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados del análisis de laboratorio)?

  • ¿Necesito comenzar el tratamiento de inmediato?

  • ¿Qué subtipo de AML tengo?

  • ¿Me puede recomendar un especialista en leucemia?

  • ¿Cuál es el mejor lugar para que reciba mi tratamiento?

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

  • ¿En qué otros estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Qué posibilidades hay de que mi AML entre en remisión?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?

  • ¿Este tratamiento afectará mi fertilidad? De ser así, ¿me puede recomendar a un especialista en fertilidad antes de que comience mi tratamiento?

  • ¿De qué manera el tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?

La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:

  • ¿Cuál es mi diagnóstico? ¿Qué significa?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados del análisis de laboratorio)?

  • ¿Necesito comenzar el tratamiento de inmediato?

  • ¿Qué subtipo de AML tengo?

  • ¿Me puede recomendar un especialista en leucemia?

  • ¿Cuál es el mejor lugar para que reciba mi tratamiento?

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

  • ¿En qué otros estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Qué posibilidades hay de que mi AML entre en remisión?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento para el corto plazo y para el largo plazo?

  • ¿Este tratamiento afectará mi fertilidad? De ser así, ¿me puede recomendar a un especialista en fertilidad antes de que comience mi tratamiento?

  • ¿De qué manera el tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi alcance? ¿Y para mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés).