Leucemia linfoblástica aguda (ALL) infantilLast Updated: December 23, 2008 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/08 Panorama general
La leucemia, un cáncer de la sangre, es el tipo más frecuente de cáncer en los niños. El tipo más común de leucemia infantil es la leucemia linfoblástica aguda (también denominada leucemia linfocítica aguda, leucemia linfoide aguda, o ALL, por sus siglas en inglés). En la ALL, las células normales de la médula ósea de un niño son destruidas y reemplazadas por linfoblastos anormales, que son linfocitos inmaduros (un tipo de glóbulo blanco). Los linfocitos normales combaten las infecciones del cuerpo. Sin embargo, cuando un niño tiene ALL, los linfoblastos que componen la médula ósea son anormales y no evolucionan en células maduras que puedan producir los anticuerpos necesarios para prevenir y tratar las infecciones. Estos linfoblastos anormales también desalojan a las células normales de la médula ósea y, de esta manera, impiden la producción de glóbulos rojos, de muchos otros tipos de glóbulos blancos y de plaquetas (células que permiten la coagulación de la sangre). Si la médula ósea no funciona bien, el niño puede experimentar lo siguiente:
Los linfoblastos leucémicos también pueden acumularse en los ganglios linfáticos del niño y producirle hinchazón. También es posible que los linfoblastos invadan otros órganos, entre ellos, la médula espinal, el cerebro, la piel, el hígado, el bazo, los ovarios (en niñas), los testículos (en varones) y el líquido cefalorraquídeo. Esta sección trata sobre ALL que se desarrolla en niños, también llamada ALL pediátrica. Para obtener información sobre la leucemia linfocítica aguda en adultos, visite Leucemia linfocítica aguda (ALL). Estadísticas ALL es el tipo más frecuente de cáncer infantil. Se estima que, en 2008, se diagnosticará ALL a 2.655 niños de 0 a 19 años de edad en los Estados Unidos. Esta enfermedad se presenta con más frecuencia en los niños más pequeños, en especial entre los 2 y los 7 años. La tasa de supervivencia relativa a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años después de detectado el cáncer, sin incluir los que mueren por otras enfermedades) de pacientes pediátricos con ALL asciende a más del 80%. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con ALL infantil. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años (o a veces de un año), pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Fuente: American Cancer Society (Sociedad Estadounidense del Cáncer) Para conocer más acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea el Recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores conocidos de riesgo. Si bien los médicos aún no conocen las causas de la mayoría de los cánceres en la niñez, algunas pruebas muestran que determinados factores genéticos intervienen en la ALL. Los niños que nacen con afecciones que producen un sistema inmunológico anormal, como el síndrome de Down, ataxia telangiectasia y el síndrome de Bloom, pueden exponerlos a un riesgo más elevado de desarrollar leucemia. Un niño con un gemelo que desarrolla ALL antes de los seis años de edad presenta un mayor riesgo de tener leucemia. Si un gemelo desarrolla leucemia durante los primeros meses de vida, el otro gemelo casi con seguridad desarrollará el mismo tipo de leucemia. Sin embargo, es importante destacar que, para la mayoría de los niños con leucemia, no existe una causa o factor de riesgo conocido. Síntomas
Los niños con ALL pueden tener los siguientes síntomas. A menudo, los niños con ALL no muestran ninguno de estos síntomas Estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Por ejemplo, los signos tempranos de ALL pueden asemejarse en gran medida a un resfriado u otras enfermedades comunes. Consulte al médico de su hijo si uno o más de estos síntomas dura más de lo que cabría esperar o si le preocupa algún síntoma de la lista.
Durante el examen físico, el médico del niño también podría detectar agrandamiento del hígado o el bazo. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. Los principales procedimientos para diagnosticar la ALL incluyen la historia clínica del paciente, examen físico, hemograma completo (CBC, por sus siglas en inglés) y aspiración de la médula ósea (ver más abajo); y cada uno de estos se usan para establecer un diagnóstico de ALL o para descartar otras afecciones (lo que se conoce como diagnóstico diferencial). Análisis de sangre. Un hemograma proporciona un recuento de cada tipo de célula de la sangre. El recuento sanguíneo también puede revelar la presencia de células leucémicas anormales. Al momento del diagnóstico, el recuento sanguíneo arroja resultados de algún modo anormales en casi todos los niños con ALL. Aspiración de médula ósea. Se recomienda una aspiración de médula ósea si el análisis de sangre muestra recuentos sanguíneos inusuales o la presencia de células inmaduras en la sangre, o si el médico sospecha que un niño puede tener leucemia. Para esta prueba, se extrae con una aguja una muestra de médula ósea de la cadera del niño y se la examina bajo un microscopio. A partir de esta prueba, el médico puede determinar si el niño tiene leucemia y, en este caso, qué tipo es. El médico o enfermero recolectará varias muestras de médula ósea al mismo tiempo para otras pruebas, como los análisis genéticos moleculares y cromosómicos y el inmunofenotipo (ver Clasificación). Estas pruebas adicionales pueden ser importantes para determinar el tratamiento más adecuado. Punción lumbar (punción espinal). Una punción lumbar es un procedimiento por el cual un médico extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo (CSF, por su sigla en inglés) para buscar células cancerosas, sangre o marcadores de tumor (sustancias que se encuentran en cantidades mayores que las normales en la sangre, la orina o los tejidos del cuerpo de personas con ciertos tipos de cáncer). El líquido cefalorraquídeo es el líquido que se mueve alrededor del cerebro y la columna vertebral. El Los médicos generalmente utilizan anestesia para adormecer la región lumbar antes del procedimiento. La presencia o ausencia de leucemia en el sistema nervioso central determinará, en parte, el tratamiento más adecuado. En algunas ocasiones, resulta conveniente administrar medicamentos para tratar o prevenir leucemia en el sistema nervioso central de manera simultánea con la punción lumbar. Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea El recurso de la Cancer.Net: Pruebas y procedimientos. Para informarse acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado. Clasificación
Si bien no hay un sistema de determinación del estadio para la ALL pediátrica, existen varios factores que ayudan a determinar el mejor plan de tratamiento y el riesgo de que el cáncer reaparezca después del tratamiento. El médico planifica el tratamiento en función de éstos y otros factores: Edad al momento del diagnóstico. Los bebés menores de 1 año y los niños de 10 años en adelante pueden requerir tratamientos más intensivos. Recuentos de glóbulos blancos. Los niños con recuentos de glóbulos blancos más elevados podrían requerir tratamientos más intensivos. Con frecuencia, los recuentos de glóbulos blancos son clasificados como más elevados si son superiores a 50.000/ml. Inmunofenotipo. Este término hace referencia al perfil de diversas proteínas expresadas por las células leucémicas. Los médicos podrán planificar mejor el tratamiento adecuado al saber si las células cancerosas expresan las proteínas que más se asemejan a aquellas de células B o células T normales. Anomalías genéticas en las células leucémicas. Las cantidades anormales de cromosomas, los cambios estructurales anormales en un cromosoma o determinados cambios genéticos moleculares en los cromosomas de células leucémicas podrían afectar el resultado y, por ende, el tratamiento. Es importante aclarar que los cambios genéticos que se mencionan aquí son aquellos producidos en el material genético de las células leucémicas, no las células del niño (la mayoría de niños con leucemia tienen material genético completamente normal). Respuesta al tratamiento temprano. La manera en que la leucemia responda a la primera o las dos primeras semanas de tratamiento (determinado mediante análisis de sangre o de la médula ósea) puede predecir la respuesta final al tratamiento. Estudios recientes han mostrado que algunos niños podrían necesitar tratamiento más intenso para mejorar la probabilidad de curarse. Entre ellos se incluyen aquellos con cáncer que no responde bien al tratamiento temprano o aquellos que tienen niveles altos de células leucémicas residuales (células remanentes después del tratamiento) al finalizar la inducción a la remisión (ver Tratamiento). Tratamiento
Los siguientes términos se utilizan para describir el estado de la enfermedad en niños con ALL: ALL no tratada. El niño aún no ha recibido tratamiento. ALL en remisión. Hay niveles normales de glóbulos blancos y otras células sanguíneas después del tratamiento. Los exámenes físicos, los recuentos sanguíneos y la aspiración de médula ósea no muestran leucemia detectable. La remisión es la ausencia de signos o síntomas de leucemia. ALL recurrente. ALL recurrente es aquél que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. La leucemia puede reaparecer en la médula ósea, el líquido cefalorraquídeo, los testículos (varones) o, con menos frecuencia, en otras partes del cuerpo. ALL refractaria. La leucemia no entró en remisión, pese al tratamiento de inducción de la remisión (ver más abajo). Panorama general del tratamiento Los estudios clínicos son la norma de atención para el tratamiento de los niños con cáncer. De hecho, más del 60% de los niños con cáncer reciben tratamiento como parte de un estudio clínico. Los estudios clínicos son estudios de investigación que comparan tratamientos estándar (los mejores tratamientos disponibles) con tratamientos más recientes que podrían ser más efectivos. El cáncer en los niños es poco frecuente, de modo que puede resultar difícil para los médicos planificar tratamientos, a menos que sepan cuál fue el más eficaz en otros niños. La investigación de nuevos tratamientos implica el monitoreo minucioso mediante el uso de métodos científicos y el seguimiento cuidadoso de todos los participantes para evaluar la evolución. Para beneficiarse de estos tratamientos más nuevos, todos los niños con cáncer deberían recibir tratamiento en un centro oncológico especializado. Los médicos de estos centros poseen vasta experiencia en el tratamiento de niños con cáncer y tienen acceso a las últimas investigaciones. En muchos casos, un equipo de médicos se hace cargo del tratamiento de un niño con cáncer. Los centros oncológicos pediátricos a menudo cuentan con servicios adicionales de apoyo para los niños y sus familias, como nutricionistas, trabajadores sociales y consejeros. También pueden ofrecer actividades especiales para los niños con cáncer. Se usan tres tipos de tratamientos para los niños con ALL: quimioterapia, radioterapia y trasplante de células madre/de médula ósea. En algunos casos, estos tratamientos se usan en combinación. A continuación se describen cada una de las opciones de tratamiento. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia es el tratamiento primario para la ALL, y en ella se usan diversos fármacos. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyectarse en una vena o un músculo o en el líquido cefalorraquídeo. La quimioterapia por lo general se lleva a cabo en cuatro fases: La terapia de inducción a la remisión consiste en quimioterapia para matar todas las células cancerosas posibles para lograr que el cáncer entre en remisión. La terapia dirigida al sistema nervioso central mata las células cancerosas del sistema nervioso central e impide la diseminación del cáncer hacia el líquido cefalorraquídeo. El tratamiento de consolidación comienza cuando el cáncer del niño entra en remisión. Para matar la mayoría de las células cancerosas remanentes, se usan dosis más altas de quimioterapia o agentes no utilizados durante el tratamiento anterior. El tratamiento de continuación o mantenimiento dura dos o tres años y su objetivo es eliminar la leucemia residual. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, inapetencia, daño en los huesos y las articulaciones y diarrea. Con menos frecuencia, la quimioterapia puede causar problemas de aprendizaje y disfunción hepática. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. La gravedad de los efectos secundarios depende del tipo y la cantidad de medicamento que se administra, así como de la cantidad de tiempo que el niño lo recibe. El grado en que los niños sufren los efectos secundarios también puede estar influenciado por otros factores, entre ellos, diferencias genéticas en el metabolismo de los medicamentos, la edad del niño o adolescente al momento del diagnóstico y el estado general de salud y bienestar del paciente. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. La radioterapia para la ALL generalmente se usa sólo cuando el cáncer se ha diseminado al cerebro, el líquido cefalorraquídeo o a los testículos, o en enfermedad de alto riesgo para ayudar a prevenir la diseminación de la leucemia al líquido cefalorraquídeo. La radioterapia se utiliza con más frecuencia para pacientes con leucemia de células T. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Sin embargo, es posible que existan efectos secundarios a largo plazo por la radioterapia en el cerebro y el cuerpo, entre ellos, problemas de aprendizaje y riesgo de desarrollar un tumor cerebral (ver Después del tratamiento). Trasplante de células madre/trasplante de médula ósea El trasplante de células madre casi siempre se usa como tratamiento de ALL después de que el niño ha tenido una segunda, tercera o cuarta remisión. Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, este procedimiento se llama más frecuentemente trasplante de células madre en lugar de llamarse trasplante de médula ósea porque lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea. Existen dos tipos de trasplante de células madre dependiendo del origen del reemplazo de la célula madre sanguínea: alotrasplante (ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo han se presentan voluntariamente para donar células madre, para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. La compatibilidad se puede lograr mediante una búsqueda en el registro de la computadora. Además, se pueden utilizar las células madre que provengan de la sangre del cordón umbilical si los familiares donantes no están disponibles. En el trasplante AUTO se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella están en remisión del tratamiento previo. Las células madres se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerígenas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerígenas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea y suprime el sistema inmunológico del paciente. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotransplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para suprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos transplantes, a veces conocidos como "mini transplantes” o “transplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada.) Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente. Tanto para los tipos de alotransplantes como para los de autotransplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y en diez días o tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre. En un alotransplante, otro riesgo mayor es que las células del reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotransplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos. En el trasplante AUTO hay poco riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información en la serie El recurso de la Cancer.Net, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre. ALL recurrente El tratamiento para la ALL recurrente depende de muchos factores, entre ellos, el tipo de tratamiento el niño recibió en un principio, el tiempo transcurrido entre el diagnóstico inicial y la recurrencia y si se encuentran células leucémicas en la médula ósea, el LCR, los testículos o en una combinación de estos sitios al momento de la recurrencia. Los médicos planificarán el tratamiento en función de las circunstancias particulares de cada niño; al igual que para los pacientes con diagnóstico reciente, los estudios clínicos suelen ofrecer la mejor probabilidad de cura. Para obtener información acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con ALL. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento a comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Normalmente, los nuevos tratamientos consisten en la mejor terapia disponible modificada de tal forma que pueda producir mejores resultados. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Las personas deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento de niños con ALL. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con ALL. Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con el médico de su hijo sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico de su hijo qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente su hijo durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de ASCO. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net en Cuidar al paciente en su totalidad. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea la sección Después del tratamiento o hable con el médico de su hijo. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para la ALL, elabore con el médico de su hijo un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas, para supervisar la recuperación del niño durante los próximos meses y años. Todos los niños tratados por cáncer, incluida la ALL, deben ir a controles de seguimiento de por vida. En función del tipo de tratamiento que el niño recibió, el médico determinará qué exámenes y pruebas se necesitan para controlar los efectos secundarios a largo plazo, como problemas de aprendizaje, depresión, ansiedad, trastorno de estrés post traumático, daño óseo y articular y la posibilidad de aparición de cánceres secundarios. El médico de su hijo puede recomendar los estudios de detección necesarios. La atención de seguimiento debería abordar la calidad de vida del niño, incluidas las cuestiones emocionales y del desarrollo. Conozca más sobre Supervivencia de cáncer infantil. La mayoría de los sobrevivientes de ALL infantil experimentan relativamente pocos efectos secundarios significativos a largo plazo. Un estudio reciente demostró que los pacientes que no recibieron radioterapia y que han estado en remisión al menos 10 años presentaban tasas de cobertura de atención médica, matrimonio y empleo similares a las de la población general. Los supervivientes deberían estar alertas a su nivel de funcionamiento y de estrés, y quizás necesiten asesoramiento en caso de que surja algún problema. Resulta importante que se realicen exámenes neuropsicológicos en niños con problemas escolares para determinar la causa. En muy importante que el niño reciba clases de apoyo en materias académicas o ayuda para lograr las habilidades de organización apropiadas puesto que cualquier problema puede corregirse con ayuda. También debe evaluarse a los sobrevivientes en caso de dolor óseo o articular ya que la causa puede ser la destrucción del hueso relacionada con el tratamiento. Si el niño no recibió radioterapia ni quimioterapia intensiva con ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar) y/o etopósido (VePesid, Etopophos, Lastet), la probabilidad de desarrollar cánceres secundarios e infertilidad (incapacidad de procrear) es muy baja. También son raros los problemas cardíacos en el futuro, ya que la dosis total de antraciclina (un tipo de antibiótico) administrada en la mayoría de los estudios clínicos sobre ALL pediátrica es inferior a 250 mg/m2. Si bien el riesgo para cualquier persona es pequeño, la radioterapia aumenta el riesgo de tumores cerebrales secundarios, así como el riesgo de problemas de aprendizaje. Se deben realizar a los pacientes controles de seguimiento a intervalos cada vez más prolongados para vigilar:
Tenga en cuenta que gran parte de los datos que se usarán para demostrar que los sobrevivientes del cáncer infantil son candidatos aptos para el seguro se obtendrán mediante la recopilación de información de seguimiento a largo plazo de los pacientes. Se aconseja a la familia del niño organizar y llevar un registro de la información médica del niño, de manera que, cuando se haga adulto, pueda tener un historial claro, por escrito, del diagnóstico y los detalles del tratamiento administrado. En el consultorio del médico pueden ayudar a recopilar la información, que debería incluir las recomendaciones del médico sobre el cronograma para la atención de seguimiento. Esta información será valiosa para los médicos que atiendan a su hijo durante toda su vida. Los niños que han tenido cáncer también pueden mejorar la calidad de su futuro siguiendo pautas establecidas para la buena salud al inicio y durante toda la adultez, por ejemplo, no fumar, mantener un peso saludable, llevar una alimentación equilibrada y realizar actividad física habitual. Consulte a su médico para elaborar el mejor plan para las necesidades de su hijo. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea El recurso de la Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento. Investigaciones actuales
Siguen realizándose estudios de investigación sobre ALL. Los siguientes avances pueden estar todavía en la etapa de investigación en estudios clínicos y pueden no estar aprobados o disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. En la década de 1990, se introdujeron nuevos métodos para detectar pequeñas cantidades de células leucémicas, demasiado pequeñas para observarlas con un microscopio. En la actualidad estas técnicas se usan para detectar enfermedad residual mínima (ERM) después de la remisión. En algunos casos, se usarán las mediciones de ERM, realizadas en muestras de sangre o médula ósea, para determinar el nivel de riesgo de su hijo y el tratamiento. Hay investigaciones en curso para determinar el nivel de ERM, medida en qué momento, afecta la tasa de recurrencia y si las modificaciones en el tratamiento repercutirán en el significado de estas mediciones y su efecto en la cura final. Las investigaciones actuales estudian la relación entre la biología de las células leucémicas y estas mediciones. El descubrimiento de nuevas formas de tratar la leucemia constituye un área importante de investigación. Nuevos agentes citotóxicos, como el fármaco específico de células T nelarabina (Arranon), y el anticuerpo epratuzamab se encuentran en investigación, y en un futuro podrían elevar la tasa de cura para los niños con ALL. Están en estudio otros agentes nuevos —anticuerpos, fármacos citotóxicos y otros agentes biológicamente activos— con la esperanza de que aumenten la tasa de cura y/o disminuyan la probabilidad de efectos secundarios. Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico de su hijo es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud del niño. Plantéese la posibilidad de preguntarle al médico lo siguiente:
Recursos de información para los pacientes
American Society for Blood and Marrow Transplantation (Asociación Estadounidense para Trasplantes de Sangre y Médula Ósea) Blood and Marrow Transplant Information Network (Red de Información sobre el Trasplante de Sangre y Médula Ósea) Candlelighters Childhood Cancer Foundation (Fundación Candlelighters de Cáncer Infantil) Childhood Cancer Guides (Guías del Cáncer Infantil) Children's Hospice International CureSearch The Leukemia and Lymphoma Society (Asociación de Leucemia y Linfoma) Leukemia Research Foundation (Fundación para la Investigación de la Leucemia) Make-A-Wish Foundation National Bone Marrow Transplant Link (Enlace Nacional para el Trasplante de Médula Ósea) National Children's Cancer Society (Sociedad Nacional del Cáncer en Niños) National Marrow Donor Program (Programa Nacional de Donantes de Médula) Outlook: Life Beyond Childhood Cancer The Children's Cause for Cancer Advocacy The Starlight Starbright Foundation Vea todos los Recursos de información para los pacientes de Cancer.Net. |